CAPITULO X

PAZ PARA GALILEA
GUERRA DEL LIBANO 1982

La invasión israelí del Líbano en junio de 1982 duró tres meses, pero las tropas israelíes ocuparon la mayor parte del Líbano hasta comienzos de 1985. La guerra del Líbano fue un desastre en cuanto al gran número de vidas humanas perdidas, israelíes y árabes, y a las repercusiones en la opinión pública de Israel y de la Comunidad Internacional.

Las causas de la invasión israelí se remontan a dos hechos:

- La expulsión de las guerrillas de la OLP de Jordania y su posterior establecimiento en el Líbano, así como el gran número de refugiados palestinos estacionados en Beirut y alrededores, y en el sur del Líbano.

- Los continuos ataques de la OLP llevados a cabo desde territorio libanés controlado por Siria.

En el mes de febrero de 1982, por el temor de la ONU a una escalada de acciones militares en el Líbano debido los continuos ataques de la OLP contra el norte de Israel, el Consejo de la Seguridad votó por un aumento del número de tropas de las Fuerzas de mantenimiento de la paz de Naciones Unidas en el sur del Líbano (UNIFIL).

El comandante Haddad, libanés-cristiano y pro-israelí, tenía el control de una estrecha franja del sur del Líbano adyacente a la frontera con Israel, que iba desde la costa mediterránea al pie del monte Hermón y la frontera con Siria. Haddad no contaba con el apoyo de B. Gemayel, lider libanés-cristiano.

La OLP se encontraba completamente comprometida en la política del Líbano, bloqueando las opciones políticas de los libaneses-cristianos que presentaban a Gemayel como candidato a la presidencia del Líbano en las elecciones previstas para el mes de septiembre de 1982. Los libaneses-cristianos y los continuos ataques de la OLP estaban presionando a Israel para realizar una acción militar en el sur del Líbano, contrariando las promesas hechas a los Estados Unidos y Francia de no intervención. Pero un hecho en Londres colmó el vaso de la paciencia israelí y desencadenó la invasión del Líbano, este hecho fue el intento de asesinato del embajador israelí en el Reino Unido, la policía metropolitana de Londres confirmó que la autoría era del grupo terrorista palestino Abu Nidal.

El objetivo de la operación Paz para Galilea era la de expulsar a la guerrilla palestina y a las tropas sirias del sur del Líbano.

La guerra del Líbano tuvo dos fases claramente definidas:

a) Del 6 de junio al 18 de junio: avance de las tropas israelíes hasta Beirut, en dicho avance se destruyó una quinta parte de las fuerzas aéreas y baterías sirias.

b) Del 18 de junio al 15 de septiembre: Beirut es sitiado hasta la completa evacuación de la OLP del Líbano bajo acuerdo negociado por el enviado especial Habib de los Estados Unidos y con la presencia de las tropas de UNIFIL.

En agosto de 1982, B. Gemayel es elegido presidente del Líbano y el 14 de septiembre es asesinado. Las tropas israelíes detuvieron miles de palestinos y libaneses con la intención de evitar altercados aprovechando la debilidad en el gobierno libanés. El 18 de septiembre se produjo la masacre de los campos de refugiados de Sabra y Shatila, donde unas dos mil personas fueron asesinadas. Los hechos fueron adjudicados a milicias libanesas-cristianas. Las presiones de la opinión pública israelí y de la Comunidad Internacional obligaron al gobierno israelí a establecer una Comisión de Investigación, presidida por el jefe de justicia (fiscal general) Kahan para investigar la posible participación de Israel en la masacre de Sabra y Shatila. A la Comisión Kahan se le dieron amplios poderes para investigar a personas y documentos.

El 21 de septiembre es elegido presidente del Líbano A. Gemayel, con el mandato de unificar el país y conseguir la retirada de las tropas israelíes. El 23 de septiembre comienza el despliegue de las fuerzas multinacionales, excepto las tropas estadounidenses que condicionaban su despliegue a la retirada israelí de Beirut. El 26 de septiembre las tropas israelíes comienzan a ser sustituidas por tropas multinacionales en Beirut Oeste.

El presidente libanés A. Gemayel se dirige, el 18 de octubre, a la Asamblea General de las Naciones Unidas solicitando la retirada de las tropas israelíes del Líbano, la libre determinación del pueblo palestino y el mantenimiento de la UNIFIL en el sur del Líbano.

El acuerdo firmado entre Israel y el Líbano, el 17 de mayo de 1983, todavía hoy es simple papel. El citado acuerdo establecía la total normalización de las relaciones israelo-libanesas en el plazo de seis meses después de su firma. Los términos del acuerdo eran los siguientes:

- Legalización internacional de las fronteras.

- Finalización del "estado de guerra" entre los dos estados.

- Retirada de las tropas israelíes del Líbano.

- Establecimiento de una zona de seguridad en el sur del Líbano que asegure la paz en el norte de Galilea.

El acuerdo fue aprobado por el gobierno israelí y ratificado por el parlamento (Knesset). El gobierno libanés recibió intensas presiones del presidente sirio para no ratificar el tratado, pero éste fue formalmente ratificado por el parlamento el 14 de junio de 1983. En junio de 1985 la totalidad de las tropas israelíes se habían retirado del Líbano mientras que el Ejército Cristiano del Sur del Líbano (SLA) se estacionaba al otro lado de la frontera israelí con claro control y apoyo desde Jerusalén.

LA GUERRA DEL LIBANO Y EL DERECHO INTERNACIONAL

En los capítulos precedentes con el examen exhaustivo de los hechos a la luz del Derecho Internacional, podría parecer que en la mayoría de los casos el derecho está del lado de Israel. Sin embargo, la guerra del Líbano fue una clara transgresión de las normas internacionales como veremos más abajo.

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas adoptó las Resoluciones 508 y 509 que llamaban a Israel a retirar sus fuerzas del Líbano y a que las partes del conflicto cesaran toda actividad militar. La Séptima Sesión Especial de Emergencia de las Asamblea General apoyó ampliamente las citadas resoluciones. En los debates precedentes a la adopción, por parte de la Asamblea General de la resolución del 26 de junio, una mayoría de estados señaló que Israel, en su ataque al Líbano, había violado el principio de la no utilización de la fuerza y la Resolución 242. Israel, en su replica, invocó el principio de legítima defensa.

Para muchos juristas, Israel no podía apelar al principio de legítima defensa pues la OLP no había realizado operaciones contra territorio israelí desde julio de 1981, así mismo afirmaban que tampoco cabe calificar las acciones israelíes como represalias consecuencia de "acumulación de hechos" puesto que las actividades militares israelíes en el Líbano, fueron desde junio a agosto de 1982, un tiempo muy dilatado para realizar una acción que deba considerarse como represalia.

El Proyecto de Artículos de la CDI sobre la Responsabilidad de los Estados, establece en su artículo 14(1) Comportamiento de órganos de un movimiento insurreccional:

"No se considerará hecho del Estado según el Derecho Internacional el comportamiento de un órgano de un movimiento insurreccional establecido en el territorio de ese Estado o en cualquier otro territorio bajo su administración". Es cierto que en el Acuerdo de El Cairo de 1969, el gobierno libanés y la OLP formalizaron relaciones y que en los términos del acuerdo se recogía que los palestinos respetarían la soberanía libanesa y su seguridad cuando realizaran ciertas funciones como era el hacerse cargo de los campos de refugiados y llevar a cabo acciones militares contra Israel. Conociendo, únicamente, esta parte de los hechos entraría en funcionamiento, automáticamente, el artículo 14(2) del citado Proyecto de Artículos, por el que el Líbano estaría cometiendo un ilícito internacional y por tanto sería el estado responsable de las acciones militares palestinas contra Israel. Sin embargo, el Líbano venía sin cumplir el citado Acuerdo del Cairo desde el año 1978, por lo tanto la aplicación del artículo 14(1) del Proyecto de Artículos de la CDI nos lleva a la no culpabilidad del Líbano en los hechos y a la única responsabilidad de los individuos o grupos atacantes. De esta manera, no cabe la apelación al derecho de la legítima defensa por parte de Israel por las acciones tomadas contra ciudades y propiedades libanesas en territorio libanés.

Para Gainsborough, aparece de forma clara que la operación israelí "Paz para Galilea" contravino el artículo 2(4) de la CNU, así como los Convenios de Ginebra sobre los derechos humanitarios de los combatientes. Tampoco es posible defender las acciones israelíes con el argumento de la violación, por parte del Líbano, del armisticio israelo-libanés porque ninguna violación había ocurrido recientemente, de hecho la operación militar israelí fue, en si misma, una verdadera violación de los términos del armisticio. Igualmente, puede apreciarse contravención de la Resolución 2625 (XXV) sobre el respeto a las fronteras internacionales existentes y el deber de no amenazar o usar la fuerza para

violar las líneas de demarcación internacionales, tales como son las líneas de armisticios. Así mismo, el bombardeo indiscriminado de objetivos civiles y militares, así como la destrucción de campos de refugiados y el ataque a hospitales fueron del todo contrarios a las leyes internacionales de la guerra. Y el bloqueo de Beirut parecería haber violado una serie de instrumentos humanitarios internacionales.

No está clara la consideración de prisioneros de guerra a los combatientes o terroristas de la OLP, pero si aceptamos esa consideración, tal y como afirma el profesor Brownlie en un artículo del semanario The Times de 29 de julio de 1982, se habría privado a los prisioneros de la OLP del beneficio de las provisiones del Tercer Convenio de Ginebra de 1949. Draper replicó al artículo de Brownlie, diciendo que las provisiones a invocar eran los artículos 5(3) y 27 del Cuarto Convenio de Ginebra sobre la Protección a la Población Civil, que requieren el trato humanitario de los civiles.

No podemos olvidar la destrucción de propiedades civiles que nos llevaría a tratar la figura de la Protección Diplomática, que en el caso que nos ocupa destacaría la nota de discrecionalidad, por la falta de relaciones internacionales estables entre Israel y el Líbano.

COMISION KAHAN

El informe Kahan, relativo a una posible relación de Israel en la masacre de los campos de Sabra y Shatila, se hizo público el 8 de febrero de 1983. En este informe se descargó de toda "responsabilidad directa" a las tropas israelíes y a las milicias del comandante Haddad. Sin embargo, el informe si encontró "responsabilidad indirecta" por negligencia o falta de previsión de las autoridades israelíes, representadas en su ministro de defensa y tres de los generales encargados de la operación Paz para Galilea. Para la Comisión Kahan la responsabilidad cae sobre las falanges cristianas.

A la luz del Derecho Internacional y como afirma Gainsborough, la responsabilidad del estado de Israel lo es desde el momento que era la "Potencia Ocupante", por lo tanto se contravino el Cuarto Convenio de Ginebra. El informe Kahan estimó que la consideración de Israel como "Potencia Ocupante" era el punto clave y que incluso si Israel no fuera tal "Potencia Ocupante" en el momento crítico, sí fue indirectamente responsable de las masacres por permitir a los falangistas la entrada a los campos de refugiados al no ponderar el peligro, puesto que las intenciones anti-palestinas de las milicias falangistas eran bien conocidas, sobre todo después del asesinato de B. Gemayel, y tampoco por no tomar informes de las acciones falangista en los campos. La culpabilidad de Israel, en todo caso, fue por omisión.

Teniendo en cuenta los artículos 27 y 32 del Cuarto Convenio de Ginebra de 1949, los ocupantes de los campos de refugiados de Sabra y Shatila, tenían consideración de "personas protegidas", al estar en una situación de conflicto o estar bajo una "Potencia Ocupante" de la que no eran nacionales. Así, Israel debería haber protegido a los refugiados palestinos de actos de violencia, sufrimiento físico o exterminación. Además, el artículo 73 del Protocolo I de los Convenios de Ginebra extiende el status de "persona protegida" a refugiados y personas sin estado, la mayoría de los palestinos de los campos estarían incluidos en esa categoría. Para Gainborough, el simple hecho de que hubiera terroristas en los campos no puede justificar la omisión de Israel, que parece contravenir el Cuarto Convenio de Ginebra de 1949.
 


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).


©  Muñoz Mosquera, Andrés, B., El Derecho Internacional y el Conflicto Arabe-Israelí, (Madrid, España, Edición del Autor, 1999)

e-Mail: luisdallanegra@gmail.com
 o al Especialista en Medio Oriente: boazmosquera@hotmail.com

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