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El propósito principal en este trabajo, ha sido estudiar el comportamiento internacional de América Latina en el ámbito específico del Sistema Interamericano, en el entendimiento de que el eje central de las políticas externas de los países de la región ha pasado tradicionalmente por sus relaciones con EUA.
Estas relaciones, se han caracterizado por una subordinación externa en el caso de la vinculación América Latina-EUA en el ámbito del sistema, y de aislamiento interno, en lo que hace a las relaciones de los Estados de la región entre sí.
En el primer caso, fue la resultante de un proyecto específico de EUA con el objeto de lograr un aumento de su capacidad externa propia, de mayor seguridad para sus aspiraciones a través del control de sus subordinados -los latinoamericanos- dentro de un esquema global de orden mundial con predominio norteamericano. Esto fue implementado a través de la institucionalización de una serie de decisiones en el Sistema Interamericano, dentro del cual tuvieron su eje central las relaciones EUA-América Latina.
En el segundo caso, se reunieron dos factores interrelacionados en forma compleja. El primer factor fue el aislamiento de los Estados latinoamericanos basado en proyectos nacionales, en la mayoría de los casos, de dependencia racionalizada, fundamentalmente -durante el siglo XIX- dentro de la esfera de influencia británica; lo que impidió una conexión y coordinación entre sus políticas externas y por ende, derivó en la imposibilidad de generar un proyecto regional propio de inserción internacional. El segundo factor se relaciona con que, este aislamiento y desunión fue aprovechado por EUA para mantener en un estado permanente de "fragmentación" a la región, y de esa manera manejarla y lograr paralelamente sus objetivos fundamentales.
Ambos factores se ven claramente reflejados dentro del Sistema Interamericano, en lo que denominaré "bolivarismo" y "monroismo", los dos componentes del sistema, que desde sus orígenes pugnaron entre sí para darle un contenido y una orientación, predominando -por las causales aducidas anteriormente- el segundo.
El análisis, abarcaría los siguientes períodos básicos: 1) un período de relativa indiferencia hacia EUA por parte de América Latina, y de conformación de las concepciones básicas por ambas partes del sistema (1823/26 hasta 1889/90): a) el "monroismo" a partir de 1823 para EUA, y b) el "bolivarismo" (1826-1865), durante todo el período de conferencias hispanoamericanas. 2) Un período de oposición hacia EUA dentro del ámbito del sistema, caracterizado, a mi criterio, por una pugna entre bolivarismo y monroismo, a partir del inicio del panamericanismo (1889/90 hasta 1948). 3) Un período de institucionalización, consolidación y desarrollo de la concepción monroista, con un bajo perfil de actuación de la concepción bolivarista (1948 hasta fines de los '60). 4) El surgimiento de nuevas tendencias en el ámbito del sistema, que favorecen la posibilidad de un vuelco del neto contenido monroista, hacia concepciones más acordes con las aspiraciones y necesidades de América Latina (un bolivarismo actualizado). 5) Dados los grandes cambios mundiales y la forma en que América Latina resulta inserta, acorde con las actitudes y percepciones que de estos cambios tienen los gobernantes -ahora civiles-, consideramos que se ha agotado el cuarto período y se ha iniciando un quinto, al que no he titulado, pero que lo he caracterizado como un posible retroceso de la dirigencia latinoamericana, frente a EUA.
El análisis lo hago desde un punto de vista estructural-sistémico (1), ya que entiendo que, sean los actores individualmente, sea el sistema en su conjunto, se encuentran insertos dentro de un orden predominante, que actúa como condicionante a su accionar externo. Por lo que el sistema de relaciones se da en una doble vía: de acción-reacción, o respuesta del sistema a las acciones.

Toda modificación en las condiciones del sistema global, produce modificaciones en el resto de los subsistemas e impactos -favorables o no- a los actores componentes que, si son aprovechados en beneficio propio, pueden servir para lograr una mejor inserción. Esto, desde ya, requiere de una percepción clara del funcionamiento del sistema global, así como de un proyecto claro de inserción internacional.
En este sentido es que se han dado modificaciones importantes en la estructura del sistema, fundamentalmente a partir de los '60 y con mayor profundidad en los '70, que han sido aprovechadas por algunos actores latinoamericanos, con vistas a modificar el sistema de relaciones, particularmente con la potencia hegemónica. Los cambios profundos que se han dado en los '80, particularmente post-Reikjavick(2), prometieron mejores perspectivas para los países de la región, pero no supieron aprovecharlas.
El sector privado "transnacional" ha logrado un gran predominio de las relaciones mundiales, favorecido por la finalización de la pugna Este-Oeste y la desintegración del sistema bipolar basado en la "guerra fría"; quedando también América Latina sumergida bajo la influencia de estos actores; lo que permite entender por qué resultan bienvenidos los gobiernos civiles que sean "funcionales" a los cambios estructurales en el Estado y que favorezcan "privatizaciones" y no los militares.
La falta de un orden estable; la decadencia del sistema bipolar; el predominio de factores económico-comerciales-financieros-tecnológicos, por sobre los estratégico-militares; el desplazamiento y la difusión del poder mundial hacia otros Estados como Japón y los Nic's asiáticos y los países europeos centrados en Alemania unificada, junto a actores transnacionales, como la banca principalmente y empresas de servicios, que también tienen que ver -con independencia de la dirigencia de los principales Estados- en la reconfiguración del orden mundial; y otros factores, contribuyen a que América Latina haya perdido de pronto el impulso dentro de la denominada cuarta etapa y haya ingresado en una quinta etapa poco favorable -particularmente por incapacidad de su dirigencia- para su orientación hacia una mayor autonomía de desempeño.
El supuesto básico del que parto en el análisis plantea: América Latina ha tenido una participación marginal en el proceso de relaciones del sistema, caracterizándose su comportamiento por el sostenimiento de principios más que por el logro de objetivos concretos. Esto se debió, principalmente, a un alto índice de atomización en el sistema de relaciones intraregional, y a la concentración de sus vínculos externos en forma subordinada con los centros de poder mundial, viéndose debilitada, de esta manera, su capacidad para lograr una mayor participación activa dentro del sistema.
No obstante esto, a partir de la década de los '70 se inició un proceso de cambio en el patrón que ha inspirado tradicionalmente a las relaciones interamericanas y de América Latina durante los años precedentes; proceso que fue llevando de manera paulatina -aunque desarticulada- hacia una mayor independencia de desempeño y participación activa de la región dentro del Sistema, comportando en cierta medida la posibilidad de modificación del mismo.
Sin embargo, la irrupción del sector privado transnacional -históricamente vinculado al sector liberal económico (no político)- que, al igual que en el resto del mundo, favorecido por la finalización de la pugna Este-Oeste y la falta de un orden estable, ha hecho que la dirigencia -ahora civil (3)- retorne a conductas subordinantes con predominio de vínculos extra-regionales, por sobre los regionales, impidiendo una mayor autonomía de desempeño.
Con la desintegración del sistema bipolar y la carencia de un orden estable, los Estados, aún los poderosos como EUA, Japón o Alemania pugnan por imponer reglas básicas que los beneficien en los distintos sectores que abarcan las relaciones internacionales, pero con poco éxito. Hay otros actores relevantes, que ya se venían contabilizando como tales desde décadas anteriores, que son los "transnacionales"; no obstante ello, recién ahora se observa su real poder generador de pautas de orden, especialmente en el caso de la banca privada transnacional respecto del flujo financiero, la deuda, las inversiones.
Estas nuevas situaciones, están acompañadas de fenómenos tales como la reestructuración del Estado, el predominio del sector privado en el desarrollo de las principales actividades que anteriormente se consideraban como exclusivas e incluso excluyentes del Estado, llegándose a un proceso de privatizaciones, en gobiernos que en décadas anteriores habían adoptado conductas nacionalizantes y estatizantes.
Todos estos fenómenos retoman a una América
Latina desarticulada e incapaz de adoptar decisiones
propias, sea
en el nivel individual, como en el nivel regional. Ahora su destino se
está
tejiendo alrededor de las super-estructuras
geo-económico-comerciales lideradas en el caso americano por EUA
en el marco del NAFTA/TLCAN y su propuesta
de creación de un ALCA, que trata de afrontar y enfrentar a
otras
super-estructuras como la Unión Europea (UE) y Japón
junto
a los Nic's (Estados recientemente industrializados)
asiáticos.
Esta página fue hecha
por © Luis
DALLANEGRA PEDRAZA* Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET). Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005.
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(2)
Cumbre entre Reagan y Gorbachov (1985) de la que surgió el
proceso de pacificación Estados Unidos-Unión
Soviética, basado en la eliminación progresiva de las
armas nucleares, y la resolución de todos los conflictos
internacionales en los que tuviera que ver una u
otra cabeza de bloque.
(3)
Prefiero llamarle civil y no democrática, porque para
que haya
verdaderamente democracia se debe reunir un requisito más
allá de la mera elección por la urnas. Debe garantizarse
la salud, la educación,
la seguridad, el trabajo, los derechos humanos, la
participación, l
derecho a la libre expresión.
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