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CAPITULO VII
©  Luis DALLANEGRA PEDRAZA *

Política del Buen Vecino

La Buena Vecindad, en el campo de lo político, tiene profundas raíces; se manifiesta genérica en la política latinoamericana de EUA, y específicamente fue empleada por el presidente Hoover. Desde que EUA inició relaciones diplomáticas con las nuevas repúblicas americanas, términos similares y semejantes al de Buena Vecindad aparecen. Aún antes de realizada la independencia de los países latinoamericanos, ya aparece la idea de vecindad. Las instrucciones dadas a Poinsett, primer agente diplomático en estas regiones, le ordenan "... extender la impresión de que EUA mantiene la buena voluntad más sincera hacia los pueblos de Hispanoamérica, tal como corresponde a vecinos que ocupan una misma porción del globo y tienen mútuo interés en cultivar amistosas relaciones". Monroe en su mensaje al Congreso del 8 de Marzo de 1822, afirmó que "las provincias que pertenecen a este hemisferio son nuestros vecinos", y Clay, por su parte, procuró plasmar idéntica idea en una serie de Tratados que denominó de "buen vecindazgo".

Fue Elio Root, dentro del esquema "imperialista" de Theodoro Roosevelt, quien tipificó en la época los propósitos panamericanos. Y fue de esa manera, como Root sugirió y apoyó la Enmienda Platt, porque para él ésta, era la expresión de los deberes que un país fuerte y bien organizado tenía para con sus débiles vecinos, y el término de "Buena Vecindad" lo empleó en relación a los deberes que correspondían a su país con respecto a República Dominicana (1).

Luego de la Primera Guerra Mundial, EUA logró una posición de fuerza respecto de sus vecinos latinoamericanos. La Doctrina Monroe había sido aceptada por los Estados no Americanos, lo que no justificaba la intervención del país del norte para "proteger" a un Estado latinoamericano.

En 1930, se publicó el Memorándum Clark -en honor al Subsecretario de Estado para Asuntos Latinoamericanos J. Reuben Clark- por el que no se justificaba el Corolario Theodoro Roosevelt a la Doctrina Monroe (1904). No se justificaba la intervención cuando estaba amparada por la Doctrina Monroe, pero nada se decía de la intervención en sí.

Durante el período del Secretario de Estado Stimson -mentor, durante el período de Hoover, de la Doctrina Stimson, por la que no se aceptaba la ocupación japonesa en la Manchuria- se previó la evacuación de los marines de Nicaragua, ya que "haría quedar absolutamente mal en China, (a EUA) donde Japón ha realizado todas sus obras monstruosas bajo el disfraz de proteger a sus nacionales, mediante una fuerza de desembarco" (2). La idea de Stimson era dar el ejemplo en casa.

Durante el período presidencial de Hoover, se sancionó la Ley Smoot-Hawley, que elevó las tarifas aduaneras de EUA a los niveles más altos de la historia, perjudicando a los países latinoamericanos. Debemos recordar que estaban en la crisis del 29/30.

Los efectos que provocaron los Republicanos por la progresiva elevación de las tarifas, condujeron a los demócratas a defender, como punto fundamental en su campaña de 1932, su reducción y el aumento del comercio internacional. Esta política, formaba parte de lo que, durante la aplicación de la Política del Buen Vecino por Franklin D. Roosevelt, se llamaría el "Nuevo Trato" (New Deal). Dentro de este esquema, triunfó la corriente liderada por Cordell Hull, que proponía un "liberalismo manchesteriano". De esta manera aprovechó la Conferencia de Montevideo (1933) para presentar y lograr la aprobación de una Resolución que contenía todos los principios fundamentales de su política: una tregua aduanal; negociaciones para la supresión de las barreras entre países y convenios comerciales que incluyeran el principio de la nación más favorecida (3). Esta posición de la Política del Buen Vecino, quedó expresada en el primer discurso que dijo Franklin D. Roosevelt ante los directivos de la Unión Panamericana el 12 de Abril de 1933.

Para 1933, el Presidente Franklin D. Roosevelt denunció las tarifas y buscó la conciliación con los Estados latinoamericanos a través de un esquema de asociación, a fin de solucionar los problemas que se plantearan, en vez de intervenir unilateralmente. Mientras Theodoro Roosevelt, en su Corolario, admitía la posibilidad de intervención en defensa de los ciudadanos norteamericanos en países en que surgiera una convulsión o guerra civil, Franklin D. Roosevelt -siguiendo propuestas de Summer Wells- interpretó a la Doctrina Monroe indicando que EUA consultaría a las repúblicas latinoamericanas en caso de que la anarquía se adueñara de uno de esos países, ya que la responsabilidad de tales crisis recaía sobre todo el continente. Su propuesta comprendía la renuncia a la intervención armada, pero conservaba el derecho de proteger a sus ciudadanos en el exterior. En definitiva, mantenía básicamente la propuesta de Theodoro Roosevelt pero, ante la situación de crisis económica mundial, procuró un acercamiento con la región, a fin de incrementar los lazos comerciales (4).

Esta fue la base de la Política del Buen Vecino. No obstante ello, la dejó de lado con la intervención a Cuba en el mismo año.

Séptima Conferencia Panamericana

Se celebró en la ciudad de Montevideo en 1933. Participaron 20 Estados. No asistió Costa Rica, mientras que Cuba y El Salvador, cuyos gobiernos no habían sido reconocidos por EUA, enviaron representantes.

El temario de la Conferencia contemplaba el tratamiento de: 1) la organización de la paz; 2) problemas de leyes internacionales; 3) derechos civiles y políticos de la mujer; 4) problemas económicos y financieros; 5) problemas sociales; 6) cooperación intelectual; 7) transportes; 8) resultado de las conferencia anteriores y planes para las futuras.

También se incluyó como tema especial, el establecimiento de un Banco Internacional Americano, adoptándose durante la Conferencia esta decisión por Resolución XXXVIII, pero no se volvió a tomar medida alguna sobre el particular, sino recién durante la Primera Reunión de Consulta celebrada en 1939 en Panamá.

El punto primero del temario fue abordado por una propuesta concreta hecha por la delegación de México, acerca de la creación de un Código de Paz. La cuestión fue implementada a través de la adopción de un Protocolo Adicional a la Convención General de Conciliación Interamericana de 1929 (A.39.), comprometiéndose los signatarios a establecer comisiones permanentes de investigación y conciliación, que reemplazarían a las comisiones ad hoc del Pacto Gondra. También invitaba a los Estados que no lo hubieran hecho, a ratificar el Pacto Gondra, el Pacto de París (5), los Tratados firmados en Washington en 1929 (B.4. y B.5.), y el Pacto Antibélico Saavedra Lamas (6).

El tema de fondo, que suscitó grandes debates, fue la adopción de la Convención sobre Deberes y Derechos de los Estados.

EUA se oponía a esta Convención, ya que uno de sus artículos afectaba en forma directa a la Enmienda Platt y a los "convenios" que había efectuado con Haití y República Dominicana. "También impediría el desembarco de tropas en cualquier país para la protección de los ciudadanos estadounidenses durante las frecuentes revoluciones de los países latinoamericanos" (Corolario Theodoro Roosevelt a la Doctrina Monroe) (7). El delegado de EUA, Cordell Hull, decidió aceptar la Convención, pero haciendo la reserva de que la adoptaba al amparo de "las leyes de las naciones, tal como se reconocen y aceptan" (8), lo que equivalía a declarar que el principio de intervención sostenido por la interpretación norteamericana de la Doctrina Monroe debía ser reconocido y aceptado.

En la Convención se establecía que ningún Estado tiene el derecho de intervenir en los asuntos internos o externos de otro. Por fin se había incluido el principio de no intervención, reforzado por el artículo 9, donde se incluía la Doctrina Calvo (9).

Respecto de los problemas económico-financieros, la delegación mexicana declaró que los problemas básicos del hemisferio no eran tanto políticos, sino económicos y fundamentalmente sociales. El futuro del Sistema Interamericano dependía en cierta medida de que se solucionaran los problemas de justicia social. No obstante, la declaración, que fue apoyada por la mayoría de los latinoamericanos, fue archivada para que se estudiara por una comisión. En cuanto a las tarifas, la propuesta de Cordell Hull, fue la reducción de las barreras a través de tratados bilaterales y multilaterales.

El punto segundo del temario tuvo continuidad a través de la Resolución LXX sobre codificación de leyes internacionales, permitiendo que la Comisión Internacional de Jurisconsultos; continuara con su trabajo. Hasta el momento se había logrado muy poco sobre el tema (10).

Entre la Séptima y Octava Conferencias se celebraron tres Conferencias Especializadas, de las que surgieron 17 instrumentos jurídicos entre Tratados y Convenciones, y cuatro instrumentos jurídicos abiertos a la firma en la Secretaría General.

Pacto Saavedra Lamas

Se firmó en la ciudad de Río de Janeiro en 1933, a propuesta del Canciller de Argentina, Saavedra Lamas (11).

Este Pacto coordina los elementos fundamentales para el mantenimiento de la paz, adoptados por el Pacto Gondra de 1923, el Pacto de París de 1928, los Tratados firmados en Washington en 1929 y el Pacto de la Sociedad de las Naciones.

A diferencia del Pacto de París de 1928 que denunciaba la guerra como instrumento de política nacional, el Tratado Antibélico sólo condena las guerras de agresión. Condena también las adquisiciones territoriales obtenidas por la fuerza y prohibe el derecho de intervención (12).

Conferencia Interamericana de Consolidación de la Paz

La segunda Conferencia Especial fue la Comercial panamericana, que se celebró en Buenos Aires en 1935, adoptándose cuatro Convenciones (13). La tercera fue la Conferencia Interamericana de Consolidación de la Paz que se celebró también en Buenos Aires en 1936. La iniciativa le correspondió a EUA que decidió invitar a los Estados Americanos a una Conferencia donde se encontrara una fórmula para el mantenimiento de la paz, dado la poca eficacia de los instrumentos anteriores, demostrada por los acontecimientos ocurridos con motivo de la guerra del Chaco, a lo que debe agregarse las escasas ratificaciones obtenidas por los instrumentos mencionados. Pero, por sobre todo, quería lograr un instrumento que permitiera actuar fuera del ámbito de la Sociedad de Naciones, ya que no quería ningún organismo supranacional que lo obligara de alguna manera.

Cabe destacar que la Conferencia se celebró en la Argentina, uno de los países que no había ratificado, hasta la fecha, ninguno de los instrumentos relativos a la paz, salvo el Tratado Antibélico Saavedra Lamas propuesto por su propio Canciller. Además, era el principal oponente de EUA.

El propósito del presidente Franklin D. Roosevelt al invitar a las Repúblicas Americanas, era encontrar un instrumento que permitiera el mantenimiento de la paz, fuera del contexto de la Liga de las Naciones, a la que cada vez se adhería mayor cantidad de Estados latinoamericanos. En ese momento, 16 Estados latinoamericanos eran miembros y consideraban que, a pesar de la debilidad de la Liga, servía de contrapeso en sus relaciones con EUA. Los gobiernos latinoamericanos parecían no pensar lo mismo que el presidente Roosevelt respecto de las formas que debían ser adoptadas por el nuevo instrumento de paz. Argentina, Chile y México proponían una mayor interdependencia entre las organizaciones regionales y las internacionales. Haití, Honduras, El Salvador y Venezuela, propugnaban la idea de reforzar la labor de la Liga de las Naciones. Colombia, República Dominicana y Guatemala, proponían el establecimiento de una Liga de Naciones Americanas, con lo que EUA no estaba de acuerdo.

El temario de la Conferencia preveía el tratamiento de: 1) la organización de la paz; 2) neutralidad; 3) limitación de armamentos; 4) problemas jurídicos; 5) problemas económicos; 6) cooperación intelectual. De esta Conferencia surgieron once instrumentos jurídicos entre Tratados, Convenciones y Protocolos. El primero de ellos fue la Convención sobre Mantenimiento, Afianzamiento y Restablecimiento de la Paz (14) en la que se establecía el principio de consulta, entre las Repúblicas Americanas, a los efectos de adoptar fórmulas de cooperación en caso de guerra o estado virtual de guerra, teniéndose en cuenta el mismo principio en caso de guerra extra-continental, que amenace la paz de las Repúblicas Americanas (15). Ecuador, Honduras y Paraguay hicieron reservas al ratificar la Convención (16). Como se puede observar, EUA ya se estaba abriendo el camino para un sistema defensivo interamericano, mientras que los latinoamericanos, a causa de su falta de unidad, no podían lograr sus aspiraciones.

El segundo instrumento adoptado, fue el Protocolo Adicional Relativo a la No Intervención (17) con el propósito de reafirmar los principios establecidos en la Convención firmada durante la Séptima Conferencia Panamericana en 1933.

Por este Protocolo, se declara inadmisible todo tipo de intervención, directa o indirecta, ya sea en asuntos internos, como de política externa. La violación de estos principios, dará lugar, según el protocolo, a la consulta, a los efectos de adoptar procedimientos pacíficos de solución. El avance por sobre la Convención firmada en Montevideo en 1933 está en que, por el protocolo se decide la adopción del principio de "responsabilidad colectiva" (intervención colectiva) por parte de las Repúblicas Americanas, en situaciones en las que habría llevado a la intervención a alguna de ellas. De esta manera se había encontrado una fórmula para panamericanizar la Doctrina Monroe, pero en forma contraria a las aspiraciones latinoamericanas.

El tercer instrumento adoptado en esta Conferencia fue el Tratado relativo a la Prevención de Controversias (18) por el que las partes contratantes procuraron establecer un sistema preventivo de causas posibles de controversias, y encontrar los medios para darles solución pacífica. Para lograr tal fin, se comprometen a establecer Comisiones Bilaterales Mixtas Permanentes, para estudiar las causas de las dificultades y proponer las medidas necesarias que aseguren la aplicación de los Tratados vigentes (19).

Vinculado también al tema de las controversias, se adoptó el Tratado Interamericano de Buenos Oficios y Mediación (20), estableciéndose por el mismo la mediación en caso de controversia a través de un ciudadano eminente, elegido de una lista, a los efectos de que al cabo de un período que no podrá exceder de los seis meses, ni ser menor de tres meses, las partes busquen una forma pacífica de solución del conflicto. Si esto no se logra, la controversia será sometida a los procedimientos de conciliación en otros Convenios (21).

El otro instrumento cuyo análisis consideramos relevante, es la Convención para Coordinar, Ampliar y Asegurar el Cumplimiento de los Tratados Existentes entre los Estados Americanos (22), cuya adopción se debió a que la mayoría de los Tratados o Convenciones relacionados con el mantenimiento de la paz o la solución pacífica de las controversias no habían sido ratificados, por lo que su vigencia sólo estaba dada para un reducido grupo de Estados. Esta Convención se firmó a los efectos de asegurar el cumplimiento de estos Tratados y consolidar la paz. Se insiste asimismo, en la cooperación y en la consulta para facilitar los buenos oficios y la mediación, con el fin de implementar soluciones pacíficas en los diferendos.

La política de EUA en ese momento, era de neutralidad respecto de los conflictos internacionales, y trató de persuadir a las Repúblicas Americanas para que adoptasen esa actitud. Con tal motivo, en esta Convención se introdujo el concepto de neutralidad en el Artículo VI. Estableciéndose que, en caso de hostilidades o amenaza de hostilidades entre dos o más Estados, se procederá a la consulta con el fin de adoptar una actitud común y solidaria para evitar la propagación o prolongación de las hostilidades. Esta Convención suscitó muchas reservas, ya que los Estados latinoamericanos aún mantenían relaciones importantes con Europa. Pero EUA se acercaba cada vez más a la conformación de un sistema de seguridad, mientras los latinoamericanos pugnaban por solucionar sus problemas económicos y comerciales elementales para su desarrollo. Argentina, Paraguay, El Salvador, Colombia y Honduras hicieron reservas sobre el tema, mientras que EUA hizo reservas respecto de las reservas, ya que expresaba que las hechas por los Estados latinoamericanos no modificaban a la Convención sino que eran interpretaciones hechas por los gobiernos en su beneficio, pero sin obligatoriedad para EUA (23).

Teniendo en cuenta esto último, se contempló la posibilidad de considerar la imposición de prohibiciones o restricciones de ventas o embarques de armamentos, municiones y pertrechos de guerra, empréstitos o ayuda financiera a los Estados en conflicto de acuerdo con la legislación interna de las Altas Partes Contratantes y sin detrimento de sus obligaciones derivadas de otros Tratados de que sean o llegaran a ser partes (24).

Los otros seis instrumentos que se adoptaron en esta Conferencia se refieren a la carretera panamericana; relaciones culturales; intercambio de publicaciones; exposiciones artísticas; orientación de la enseñanza; y películas educativas o de propaganda (25). También con anterioridad a la Octava Conferencia Panamericana se adoptaron cuatro instrumentos que quedaron abiertos a la firma de la Secretaría General de la Unión Panamericana (26).

Acontecimientos más Relevantes

Los acontecimientos más relevantes ocurridos entre la Séptima y Octava Conferencias en el ámbito del Sistema Interamericano, fueron: 1) la negociación de un Tratado entre Cuba y EUA, en el que se contemplaba la revocación de la Enmienda Platt. Fue firmado en 1934. 2) Se retiró el destacamento de marines de Haití para el mismo año. 3) Para este año también, finalizó la política que EUA venía desarrollando desde 1907, de no reconocimiento a los países centroamericanos, (Doctrina Tobar). 4) Se firmó un nuevo Tratado con Panamá en 1936 que, aunque restringía la soberanía de este país, limitaba el derecho de intervención que hasta el momento venía ejerciendo EUA en forma unilateral. El Tratado fue ratificado recién en 1939 (27).



© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Relaciones Políticas entre EUA y América Latina: ¿Predomicio "monroista" o Unidad Americana? , (Buenos Aires, Edic. del Autor, 1994), ISBN: 950-43-5524-2.


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

* Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).

e-Mail: luisdallanegra@gmail.com


(1) Ibídem, págs. 113-114.

(2) Ver CONNELL-SMITH, Gordon, El Sistema..., op. cit., págs. 102-104.

(3) Ver Cuevas Cancino, Francisco, Roosevelt y la... op. cit., págs. 148-150.

(4) Ibídem, pág. 165.

(5) Conocido como Pacto Briand Kellog. Firmado en 1928 en París y abierto a la firma de todos los Estados. No lo firmaron Argentina, Bolivia, El Salvador, Uruguay y Yemen. Condena la guerra en general como instrumento de política nacional. La obligación de buscar la solución de los conflictos por medios pacíficos incluida en este tratado sería insertada en los artículos 1 y 2 de la Carta de las Naciones Unidas. Ver Enciclopedia Mundial de Relaciones Internacionales y Naciones Unidas, op. cit., págs. 1050-51.

(6) Serie sobre Tratados No 16, op. cit., págs. 34-35.

(7) Instrucciones del Secretario de Estado norteamericano a la delegación asistente a la Séptima Conferencia. Citado en CONNELL-SMITH, Gordon, El Sistema..., op. cit., pág. 110.

(8) Ver Cuevas Cancino, Francisco, Roosevelt y la... op. cit., págs. 171-173.

(9) Ver también más arriba (nota 63), en la que se transcribe el artículo 18 de la Carta de la OEA, donde se incluye este principio. La Convención fija los requisitos necesarios para la existencia del Estado como persona de Derecho Internacional, determinando que su existencia política es independiente de su reconocimiento por los demás Estados, consagrando la igualdad jurídica. Asimismo, reafirma el principio del no reconocimiento de adquisiciones territoriales o de ventajas especiales que se realicen por la fuerza. Brasil y Perú presentaron la siguiente reserva: "Que aceptan la doctrina en principio, pero no la estiman codificable porque hay países que aún no han firmado el Pacto Antibélico de Río de Janeiro, del cual ella forma parte, y por lo tanto no constituye todavía derecho internacional positivo apto para la codificación." Ver Conferencias Interamericanas 1889-1936, (Secretaría General de la OEA, Washington D.C., 1938), págs. 546-547. En 1949, la Asamblea General de la ONU adoptó una Convención donde se contemplan, el principio de no intervención, la condena de la guerra como instrumento de política nacional y la Doctrina Drago. Ver la Comisión de Derecho Internacional y su Obra, (ONU, New York, 1949).

(10) Los instrumentos jurídicos firmados durante esta Conferencia se encuentran en el Anexo A (A.33., A.34., A.35., A.36., A.37., A.38., A.39., A.40.).

(11) Ver Pacto Antibélico Saavedra Lamas en Anexo B.

(12) Peterson, Harold F., La Argentina y los Estados Unidos, (Buenos Aires, Eudeba, 1970), págs. 429-435.

(13) Ver Anexo B (B.10., B.11., B.12., B.13.).

(14) Ver Anexo B (B.14.).

(15) Serie sobre Tratados No 16, op. cit., págs. 36-39.

(16) Ecuador: "...declara, con relación al Artículo Segundo de la citada Convención, que admite la consulta como coadyuvante y no excluyente de los Tratados y Compromisos vigentes, de carácter particular, cuya inejecución pudiera producir conflictos internacionales." Honduras: "...consigna su reserva en el sentido de que en el Arbitraje no habrá más excepciones que los casos que hayan sido resueltos por aquél medio; y que las disposiciones de la presente Convención no serán aplicables a los asuntos o controversias pendientes ni a los que se promuevan en lo sucesivo sobre hechos anteriores a la fecha en que esta Convención entre en vigor." Ver Serie sobre Tratados No 16, op. cit., págs. 38-39.

(17) Ver Anexo B (B.15.).

(18) Ver Anexo B (B.16.).

(19) Ver Serie sobre Tratados No 16, op. cit., pág. 66.

(20)  Ver Anexo B (B.17.).

(21) Honduras hizo reservas al ratificar el Tratado: "...consigna su reserva en el sentido de que en el Arbitraje no habrá más excepciones que los casos que hayan sido resueltos por aquel medio y que las disposiciones del presente Tratado no serán aplicables a los asuntos o controversias pendientes ni a los que promuevan en lo sucesivo sobre hechos anteriores a la fecha en que este Tratado entre en vigor." Ver Serie sobre Tratados No 16, op. cit., págs. 48-51.

(22) Ver Anexo B (B.18.).

(23)Varios Estados hicieron reservas al firmarla y ratificarla. A la firma: Argentina: "Por el Artículo VI, en ningún caso podrán considerarse como contrabando de guerra los artículos alimenticios o materias primas destinados a las poblaciones civiles de los países beligerantes, ni existirá el deber de prohibir los créditos para adquisición de dichos artículos o materias primas que tengan el destino señalado. En lo que respecta al embargo de los armamentos, cada Nación podrá reservar su actitud frente a una guerra de agresión." Paraguay: hace idéntica reserva a la de Argentina. El Salvador: "Con la reserva de la idea de solidaridad continental frente a la agresión extraña." Colombia: "...entiende al suscribir esta Convención que la frase `en su calidad de neutrales', que aparece en el Artículo V y VI implica un nuevo concepto del Derecho Internacional que permite distinguir entre el agresor y el agredido y darles un tratamiento diferente. Al propio tiempo la Delegación de Colombia considera necesario, para asegurar la plena y efectiva aplicación de este Pacto, dejar consignada la siguiente definición del agresor: Se considerará como agresor al Estado que se haga responsable de uno o varios de los actos siguientes: a) Que sus fuerzas armadas, a cualquier arma a la que pertenezcan, hayan traspasado indebidamente las fronteras terrestres, marítimas o aéreas de otros Estados. Cuando la violación del territorio de un Estado haya sido afectada por bandas de irregulares organizadas dentro o fuera del territorio, y que hayan recibido apoyo directo de otro Estado, tal violación será asimilada, para los efectos del presente artículo, a la efectuada por las fuerzas regulares del Estado responsable de la agresión; b) Que haya intervenido de una manera unilateral o ilegal en los asuntos interiores o exteriores de otro Estado; c) Que se haya negado al cumplimiento de un fallo arbitral o de una sentencia de la justicia internacional, legalmente pronunciado. Ninguna consideración de orden político, militar, económico o de otra clase, podrá ser servir de excusa o de justificación a la agresión aquí prevista." Al ratificar: Colombia: Con las reservas formuladas al firmarla. El Salvador: Con las reservas formuladas al firmarla. Estados Unidos de América: "...mantiene que las reservas a esta Convención no constituyen una enmienda al texto de la misma, sino que tales reservas, interpretaciones y definiciones por distintos gobiernos son únicamente para beneficio de tales gobiernos respectivos y no obligan en modo alguno a los Estados Unidos de América." Honduras: "...consigna su reserva en el sentido de que en el Arbitraje no habrá más excepciones que los casos que hayan sido resueltos por aquél medio; y que las disposiciones de la presente Convención no serán aplicables a los asuntos o controversias pendientes ni a los que promuevan en lo sucesivo sobre hechos anteriores a la fecha en que esta Convención entra en vigencia."

(24) Serie sobre Tratados No 16, op. cit., págs. 52-58. También Puig, Juan Carlos, en su obra Les Principles du Droit International Public Americain, op. cit., pág. 23, hace un análisis de los instrumentos firmados durante esta Conferencia de Buenos Aires de 1936, indicando los principios americanos que surgieron, así como en otras.

(25)Ver Anexo B (B.19., B.20., B.21., B.22., B.23., B.24.).

(26)Ver Anexo C (C.2., C.3., C.4., C.5.).

(27)Ver CONNELL-SMITH, Gordon, El Sistema..., op. cit., págs. 119-121.