Tapa EUA-America Latina

 

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CAPITULO V

INTENTO DE PANAMERICANIZACION DE LA DOCTRINA MONROE

©  Luis DALLANEGRA PEDRAZA *

Las Conferencias Panamericanas que se celebraron con posterioridad a la Primera Guerra Mundial -quinta a la séptima- se orientaron a una serie de temas de interés, tanto para EUA como para América Latina.

Uno de los temas de mayor interés para EUA que se comenzó a tratar desde los comienzos mismos del panamericanismo, fue el de los derechos de los extranjeros, ya que lo que buscaba era obtener garantías especiales para sus ciudadanos y empresas. Este tema estaba vinculado al de la no intervención, que era de interés de los latinoamericanos. Los latinoamericanos se opusieron, haciendo reservas a través de sus propias cláusulas constitucionales, en las que no se dan privilegios de ninguna especie, sino que se trata de igual manera a nacionales y extranjeros. Este tema dio lugar al desarrollo de la Cláusula Calvo.

Quinta Conferencia Panamericana

Se celebró en Santiago de Chile en 1923. Asistieron 18 Estados. Estuvieron ausentes Bolivia (nuevamente), Perú y México, adhiriendo posteriormente al Tratado para Evitar o Prevenir Conflictos entre los Estados Americanos (Tratado Gondra). México se negó a participar, debido a que su gobierno no estaba reconocido por el de EUA, quedando privado de representación ante el Consejo Directivo de la Unión Panamericana que tenía oficinas en Washington. Los asistentes a las Conferencias eran sólo aquellos Estados que tenían representación ante el gobierno de Washington (1).

Los temas a tratarse eran: 1) reducción y limitación de los gastos militares y navales; 2) derechos de los extranjeros; 3) medidas tendientes a una asociación más estrecha de las Repúblicas Americanas, con vistas a promover intereses comunes; 4) los problemas que surgirían de la anexión de los derechos de un país por una potencia extra-continental (ligado a la Doctrina Monroe); 5) organización de la Unión Panamericana.

Prácticamente, y contrariamente a las anteriores Conferencias, el temario aprobado por el Consejo Directivo de la Unión Panamericana, incluía una mayoría de temas políticos.

Respecto del primer punto (reducción de gastos militares y navales), el debate se centró en la comparación de fuerzas navales entre Argentina y Brasil, pero no se decidió nada sustantivo (2).

El tema vinculado a los derechos de los extranjeros, continuaba siendo un punto de desacuerdo entre EUA y América Latina. EUA buscaba obtener garantías especiales para sus ciudadanos y empresas, mientras que los latinoamericanos se opusieron sistemáticamente, haciendo reservas a través de sus propias cláusulas constitucionales, aduciendo que en las mismas no se dan privilegios de ninguna especie, sino que se trata de igual manera a nacionales y extranjeros. Para dirimir la situación, fue derivado a la Comisión de Jurisconsultos en Río de Janeiro, así como una propuesta de Costa Rica para establecer una Corte Permanente Americana de Justicia.

En cuanto al punto sobre la adopción de medidas tendientes a una asociación más estrecha de las Repúblicas Americanas, con vistas a promover los intereses comunes, es interesante destacar como antecedente, que hubo en 1920 una propuesta del presidente del Uruguay, Brum, en este sentido, pero fue rechazada por EUA, ya que tendía a panamericanizar la Doctrina Monroe. El tema se difirió para su estudio al Consejo Directivo de la Unión Panamericana (3). No obstante lo dicho, el delegado de Colombia atacó la Doctrina Monroe, y otras delegaciones -entre ellas, especialmente la de El Salvador- aprovecharon la oportunidad para exigir que se la definiera. El único resultado fue una declaración del delegado norteamericano que manifestó que era "esencialmente nacional" (4), lo que contradecía rotundamente al artículo 21 de la Liga de las Naciones, en el que se le daba el tono de "entendimiento regional". Más tarde, el Secretario de Estado de EUA, Charles E. Hughes, declararía en un discurso que EUA se reservaba exclusivamente su "definición, interpretación y aplicación" (5), lo que desechaba toda posibilidad de logro por parte de los países latinoamericanos de panamericanizarla.

El punto relacionado con la organización de la Unión Panamericana, trajo novedades, especialmente desde el punto de vista de la participación de los delegados a las Conferencias. Efectivamente, se logró que todo Estado que no estuviera representado ante el gobierno de Washington por cualquier motivo, podía nombrar un representante especial ante las Conferencias Panamericanas, con derecho a voto. Por otra parte, la presidencia del Consejo Directivo, que de hecho fue siempre ocupada por el Secretario de Estado de EUA, debía, de ahora en más, ser ocupada por elección.

Uno de los logros más importantes, fue la adopción del Tratado para Evitar o Prevenir Conflictos entre los Estados Americanos (Tratado Gondra), constituyendo el primer paso hacia el establecimiento de un mecanismo interamericano de paz efectivo (6).

Respecto de la codificación del Derecho Internacional, se estableció por resolución que se continuara trabajando sobre el tema, conformándose a los efectos una Comisión de Jurisconsultos renovada, para que se reuniera en Río de Janeiro en 1925 (7). La Comisión de Jurisconsultos creada en la Tercera Conferencia Panamericana había logrado muy poco.

En otro orden de cosas, hubo un debate sobre la existencia o no de una ley internacional americana. El jurisconsulto chileno Alejandro Alvarez, consideraba que los Estados Americanos habían contribuido al Derecho Internacional, con principios que constituían leyes internacionales distintivas de las europeas. El delegado argentino no sólo negó la existencia de una ley internacional americana, sino que dudó que fuese deseable que la hubiera (8).

El Intervencionismo Norteamericano en Centroamérica y el Caribe

Antes de la celebración de la Sexta Conferencia Panamericana, ocurrieron una serie de acontecimientos que enervaron las tensiones entre los Estrados latinoamericanos y EUA. Estos acontecimientos estaban especialmente vinculados a la Doctrina Monroe.

En 1926, EUA intervino en Nicaragua; un año después de que sus marines habían sido retirados del lugar. En este país, EUA recurrió a la política del no reconocimiento (9). La justificación de la intervención, según el Secretario de Estado Kellogg, estaba dada por el propósito de defender al país del peligro del bolchevismo.

En abril de 1927, y justificando esta vez a la intervención en sí, el presidente de EUA, Calvin Coolidge dijo en un discurso: "ha quedado (...) perfectamente establecido que nuestro gobierno posee ciertos derechos y algunas obligaciones hacia nuestros propios ciudadanos y sus propiedades, dondequiera que se encuentren localizados. La persona y propiedades de un ciudadano son parte del dominio general de la Nación, aún en el extranjero" (10).

La insistencia por parte de EUA de sostener el derecho de intervención basado en las leyes internacionales, explica el interés permanente de los latinoamericanos por hacer aceptar la no intervención como principio de ley internacional americana (11). Sobre este tema, resulta elocuente el discurso del presidente de la delegación argentina, Doctor Honorio Pueyrredón, en la Sexta Conferencia: "La soberanía de los Estados consiste en el derecho absoluto, en la entera autonomía interior y en la completa independencia externa, este derecho está garantizado en las naciones fuertes. Si ese derecho no se consagra y no se practica en forma absoluta, la armonía jurídica internacional no existe. La intervención diplomática o armada, permanente o temporal, atenta contra la independencia de los Estados, sin que la justifique el deber de proteger el derecho de los nacionales, ya que tal derecho no podrían, a su vez, ejercitarlo las naciones débiles cuando sus súbditos sufrieran daños por convulsiones en las naciones fuertes. (...) La República Argentina considera que ese respeto es imprescindible para que las jóvenes naciones americanas pasen por las transformaciones de la experiencia del gobierno propio, evolucionando naturalmente en los ensayos de las instituciones políticas, hasta llegar, sin intervenciones extrañas, a la perfecta madurez de la democracia, que ha de regir sus destinos en la paz interior, a la concordia internacional. Esta doctrina ha sido sustentada por la Argentina a través de su vida de Nación independiente, y la ha reiterado en ocasión solemne ante la primera Asamblea de la Liga de las Naciones, preconizando la igualdad jurídica de los Estados cualesquiera que fuesen su extensión territorial, su población, su desarrollo cultural o material, reconociendo sus derechos inalienables como entidades soberanas en el concierto de las naciones."(12).

La intervención de EUA en Nicaragua, fue tema de discusión especial en las sesiones de la Comisión Internacional de Jurisconsultos que se celebraba en Río de Janeiro en abril-mayo de 1927. Un borrador preparado por el Instituto Americano de Derecho Internacional, preveía la prohibición de la "ocupación de cualquier parte del territorio de una república americana por otro Estado, aún cuando fuese temporal o con su consentimiento" (13). Esto provocó un gran debate político, incluyéndose con tal motivo una cláusula en el borrador "prohibiendo la intervención de un Estado en los asuntos internos de otro" (14).

En las instrucciones del Secretario de Estado norteamericano a sus delegados ante la Sexta Conferencia, les manifestó: "Este Gobierno no podría, desde luego, hacerse cargo de limitar o restringir su acción en futuras contingencias desconocidas ahora sobre las medidas de protección que podría considerar como de su incumbencia ejercer para proteger a los ciudadanos y propietarios de los Estados Unidos, puestos en peligro por revolución u otro disturbio civil en un país extranjero" (15). A continuación agregó que deberían oponerse a toda sugerencia de invitar a representantes de la Liga de las Naciones para que asistan a la Sexta Conferencia. Evidentemente en el Sistema Panamericano, la ley internacional la constituía EUA, y este país no iba a permitir que ningún organismo supranacional le impusiera reglas del comportamiento.

Todas estas instrucciones a la delegación norteamericana, eran una forma de prepararse para un probable enfrentamiento con los Estados latinoamericanos en la Sexta Conferencia. No obstante, llegado el momento, no hubo tal enfrentamiento, al menos en los términos en que los norteamericanos lo esperaban.

El problema de base estaba dado por la imposibilidad por parte de los latinoamericanos de presentar un frente único (16). Este problema fue señalado por el presidente de la delegación norteamericana, el ex Secretario de Estado Hughes, luego de finalizada la Sexta Conferencia Panamericana, al declarar que no había "una entidad conocida como América Latina por una parte y Estados Unidos por la otra... Para hablar con propiedad, no existe un concierto de Estados latinoamericanos" (17).

La situación en América Latina, efectivamente no era muy halagüeña. Haití y Nicaragua se encontraban ocupados por los marines; Cuba estaba negociando la revocación de la Enmienda Platt y el problema plantado por una reducción de la tarifa del azúcar por EUA; Chile y Perú estaban preocupados por no ofender al árbitro de la disputa sobre Tacna y Arica; el resto de los Estados estaban divididos también; entre quienes aceptaban que Argentina pretendiera un liderazgo en su enfrentamiento con EUA, y los que no lo aceptaban.



© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Relaciones Políticas entre EUA y América Latina: ¿Predomicio "monroista" o Unidad Americana? , (Buenos Aires, Edic. del Autor, 1994), ISBN: 950-43-5524-2.


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

* Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).

e-Mail: luisdallanegra@gmail.com


(1) Ver Connell-Smith, Gordon, El Sistema..., op. cit., págs. 68-70 y 83. El Ministro de Relaciones Exteriores de México, Genaro Estrada, formularía más adelante la Doctrina que lleva su nombre, consistente en que el reconocimiento de un gobierno debe ser automático, sin hacer referencia a sus orígenes.

(2) En el discurso pronunciado por el presidente de la delegación argentina, Dr. Manuel Augusto Montes de Oca, en la sesión de clausura de la Quinta Conferencia, el 3 de mayo de 1923, queda bien en claro este hecho. El texto completo del discurso se encuentra en La Política Exterior de la Argentina, 1931, op. cit., págs. 135-141.

(3) Ver Connell-Smith, Gordon, El Sistema..., op. cit., págs. 79 y 84.

(4) Ibídem pág. 84.

(5) Ibídem pág. 84.

(6) Ver en Anexo A, (A.18.).

(7) Ver Connell-Smith, Gordon, El Sistema..., op. cit., pág. 86.

(8) Puig, Juan Carlos, Les Principles du Droit International Public Américain, (París, Pedone, 1954), págs. 15-18. Los instrumentos firmados en esta Conferencia se encuentran en el Anexo A, (A.18., A.19. A.20., A.21.).

(9) Ver más arriba lo dicho sobre la Conferencia de Estados Centroamericanos en 1907, y la Doctrina Tobar.

(10) Ver CONNELL-SMITH, Gordon, El Sistema..., op. cit., pág. 87. Ver también Puig, Juan Carlos, Les Principles..., op. cit., págs. 50-52.

(11) Ver CONNELL-SMITH, Gordon, El Sistema..., op. cit., pág. 88.

(12) La Política Exterior de la República Argentina, 1931, op. cit., págs. 341-342. Aquí ya se comienza a plantear el problema de la legalidad versus la legitimidad de la intervención. El planteo del problema está significativamente expresado en el discurso de Honorio Pueyrredón. Si bien los Estados latinoamericanos logran que se adopten resoluciones sobre la no intervención directa o indirecta, tanto en los asuntos internos como externos de los Estados de la región, así como en la Carta de la OEA (Art. 18), donde queda manifiesto que la prohibición está no sólo dirigida a potencias extra-continentales, sino también a países del hemisferio ("ningún Estado o grupo de Estados"); y más adelante se llega incluso a la adopción de una resolución sobre el tema por parte de la Asamblea General de la ONU; el tema jurídico no agota la solución de la problemática, ya que EUA siempre encontró una causa que "legitimara" su intervención -protección de sus ciudadanos o propiedades; evitar el avance del comunismo; el problema del narcotráfico; etc.-.

(13) Ver CONNELL-SMITH, Gordon, El Sistema..., op. cit., pág. 88.

(14) Ibídem pág. 88.

(15) Ibídem pág. 89.

(16) Es bueno repasar lo dicho anteriormente bajo el título "La propuesta de Bolívar".

(17) Ver CONNELL-SMITH, Gordon, El Sistema..., op. cit., pág. 90.