Tapa EUA-America Latina

 

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CAPITULO XXII

LAS GRANDES TENDENCIAS INTERNACIONALES Y REGIONALES EN LOS '80

© Luis DALLANEGRA PEDRAZA *

I. TENDENCIAS INTERNACIONALES

La década de los '80 trajo novedades en el contexto internacional global y, particularmente, en el bloque oriental, en el que se inició un proceso de flexibilización.

Con el advenimiento de los Republicanos al poder en EUA a principios de la década, se implementaron nuevas bases para el accionar norteaméricano -documento de Santa Fe- en la confrontación Este-Oeste, que se perfilaron hacia una nueva escalada de la carrera armamentista a fin de recuperar la falta de coherencia en la política internacional del país del norte.

Pero este tratamiento militarizante de las relaciones internacionales por parte del gobierno de Reagan, característico de la guerra fría de la década de los '50, significó un grave error de apreciación de las tendencias globales del sistema internacional (1).

El sistema internacional de los '80, muestra modificaciones de carácter estructural, especialmente en los ejes económico y político, que dejaron en evidencia, que en el corto plazo, nos encontraríamos con un sistema distinto del anterior, aunque no necesariamente más justo (2).

Efectivamente, el eje político ha sufrido un desplazamiento desde las potencias centrales hacia el Tercer Mundo, particularmente debido al proceso acelerado de descolonización que se planteó a partir de la década de los '60, cambiando la composición de los actores internacionales así como el tono de las resoluciones que se adoptaron en la Asamblea General de la ONU. Si bien con el desplazamiento del eje político, no hubo un desplazamiento de la capacidad decisional, debido al escaso poder de los paises del Tercer Mundo y a la poca coordinación de sus posiciones, debemos considerar que esta región ha conseguido algunos objetivos importantes, como la descolonización misma, fortalecer en cierta medida su capacidad para evitar la intervención, así como para defender la autodeterminación.

No obstante, los paises del Tercer Mundo, en sus planteos de un Nuevo Orden Internacional, centraron sus demandas y críticas al sistema, en el mundo industrializado, pero no han hecho una autocrítica ni planteado qué tipo de reformas debían hacerse en su propio marco.

En el caso específico de América Latina, el eje político ha sido tradicionalmente controlado por EUA, sea a través de intervenciones directas, como los casos Guatemala (1954); la exclusión del gobierno cubano del Sistema Interamericano (1962); el caso Dominicana (1965); la intervención a través de la CIA y la ITT en el derrocamiento de Allende en Chile (1973); el caso Grenada (1983); o por la vía indirecta, favoreciendo golpes de Estado o regulando las políticas exteriores de los Estados a través de presiones indirectas o definiciones impuestas por intermedio de las Reuniones de Ejércitos Americanos (aunque éstas tengan el tono de recomendaciones); etc..

La región, recién hacia fines de los '70 comenzó a orientarse, aunque en forma muy tímida y desarticulada, hacia la conformación de una posición propia. Indicadores de esto son Contadora, su Grupo de Apoyo y el Grupo de los 8; Esquípulas II y acuerdos sucesivos; la realización de varias Cumbres de presidentes democráticos latinoamericanos para tratar los problemas más acuciantes de la región; la adopción del Consenso de Cartagena (1985 y reuniones sucesivas) para el tratamiento de la deuda externa (aunque hasta el momento no ha sido operativo). Por supuesto, esta orientación dista mucho de estar consolidada y articulada como para constituir un proyecto de inserción autonómica.

Hacia fines de los '70 se inició el desplazamiento del eje económico de la región Atlántica (EUA-CEE) hacia la denominada Cuenca del Pacífico, con centro en Japón y los Nic's asiáticos. De esta manera EUA se encontró, en una situación de "hegemonía compartida", debiendo negociar, particularmente con Japón y con la República Federal Alemana, los aspectos financieros e industriales de lo que ha quedado en pié del orden económico y financiero fundado después de la segunda postguerra. Esta posición negociadora de EUA marca su debilitamiento. La conmoción mundial provocada por la crisis en el mercado de acciones y divisas de Nueva York, hizo que las potencias industrializadas adoptaran actitudes preventivas y, en el caso de Japón, a plantear a EUA que debía cambiarse el sistema monetario mundial, con menor predominio del dólar. En última instancia, que ha llegado el momento de compartir el liderazgo económico mundial.

A esta situación en el marco occidental, debe agregarse el proceso de descentralización y modernización económica iniciado por China comunista a principios de los '80, por la URSS (perestroika y glasnost) con Gorbachov a partir de 1985 y el acercamiento tanto de China como de la URSS a Japón, fundamentalmente en los aspectos tecnológicos.

Los paises del Tercer Mundo se han tenido que enfrentar a un triple desafío provocado por un triple proceso de internacionalización: 1) en los '50, la internacionalización de las regulaciones comerciales a través de las Rondas del GATT; 2) en los '60,, la transnacionalización de la industria a través del desplazamiento de las multinacionales; 3) en los '70, la transnacionalización de las finanzas. De manera tal que se encuentran con que no pueden controlar políticamente todas estas situaciones que escapan al marco estatal.

Los paises latinoamericanos llevan la mayor carga de la crisis económica internacional, debido a la deuda externa, lo que les quita maniobrabilidad para establecer pautas de un Nuevo Orden Económico Internacional (NOEI). No obstante, los paises industrializados aún no han llegado a un acuerdo sobre un NOEI, ni han podido imponerlo individualmente. Frente a esta precariedad del orden, rigen transitoriamente las pautas del mundo financiero transnacionalizado.

Es cierto que en América Latina se han dado iniciativas, como el Consenso de Cartagena y sus versiones posteriores, pero exclusivamente centradas en el tema de la deuda -con éxito nulo hasta el momento, aún para los denominados paises "modelo" como México por ejemplo-, sin intentar elaborar un proyecto regional que abarque la totalidad de la problemática económica.

Más allá de toda evaluación positiva o negativa, lo importante es tomar conciencia de que hay una nueva situación internacional, cuyo estado es aceleradamente dinámico, orientado hacia cambio profundos, y sus tendencias nos aseguran que culminarán en un nuevo sistema, aunque no podamos predecir sus características. Esta dinámica debe ser aprovechada por América Latina para elaborar un proyecto de reinserción internacional en este eje.

En lo que hace al eje estratégico-militar, si bien, aparentemente -en los '80- no han habido desplazamientos, hay que hacer una distinción entre los aspectos nucleares y los convencionales. En lo que hace a los aspectos nucleares, el gobierno conservador de EUA intentó reeditar la guerra fría a través de la Iniciativa de Defensa Estratégica (IDE), conocida comúnmente como "guerra de las galaxias"; pero dificultades internas de orden político-económico a las que se deben sumar la iniciativa agresiva de Gorbachov sobre el desarme global y en la región europea (euromisiles), ha mantenido la competencia entre ambas superpotencias en una situación de neutralidad, sin ventajas reales para ninguno de los dos bandos.

De todas formas, el peso que paises como Francia, Gran Bretaña o la República Federal Alemana han tenido en las negociaciones sobre el desarme, mostraron que EUA debía negociar previamente su seguridad con sus "aliados". Este mismo peso lo ha tenido China en sus negociaciones con la URSS, al haberle exigido el retiro de Afganistán, la modificación de la situación entre Vietnam y Camboya y el retiro de las tropas de la frontera con China, especialmente en la región de Mongolia -que fue reconocida por EUA en enero de 1987-.

En los aspectos convencionales, las potencias polares, estuvieron tradicionalmente acostumbradas a resolver sus conflictos bilaterales, desplazándolos hacia el Tercer Mundo, controlándolos mediante mecanismos de sanción directa o a través de los sistemas multilaterales de defensa -más bien de sanción colectiva- como el Pacto de Varsovia o el TIAR. En la actualidad, ya no pueden resolver las situaciones que atentan contra su seguridad o su hegemonía absoluta, como en el período de la guerra fría. Además, la proliferación de los conflictos impidió que se pudieran ocupar eficientemente de todos. La crisis de los rehenes mostró cómo Irán, sin capacidad nuclear, pudo mantener exigencias y lograr objetivos frente a la primera potencia del bloque occidental. Lo mismo ocurrió con la URSS y los rebeldes afganos; lo que demuestra que el término "coexistencia" ya no sólo es válido y necesario en las relaciones Este-Oeste, sino también Norte-Sur.

La situación de Centroamérica, en la que Latinoamérica adoptó iniciativas de solución acordes con sus propios criterios -CONTADORA, Grupo de Apoyo, avalados por Europa Occidental- muestra que la seguridad de EUA y del hemisferio dejó de ser su monopolio exclusivo, debiendo debatirla en forma pública, al no poder imponer sus criterios, pese a estrategias tales como las fuerzas de desplazamiento rápido -caso Grenada- y los conflictos de baja intensidad.

Esto no significa que EUA haya entrado en una "decadencia" hegemónica, como la literatura sobre relaciones internacionales planteaba en los '70, o que, por las iniciativas reaganianas, haya logrado una "recuperación" hegemónica en los '80 -IDE, búsqueda de negociación sobre desarme por parte de la URSS, invasión a Grenada, manejo del sistema financiero mediante el dólar, etc.-como la misma literatura ha dicho en esos años. Lo que los hechos marcan es que la política internacional norteaméricana -en un proceso pendular-debió abandonar la presencia hegemónica global manejándose en forma "defensiva", de solución de problemas y de coyuntura. Tanto EUA como la URSS, se han visto obligados a negociar, a fin de administrar la crisis global, para lo que no estaban preparados, por estar acostumbrados a imponer su hegemonía.

La Cumbre de Reikjavick entre Reagan y Gorbachov, para la reducción de las armas nucleares, también significó un avance en el sentido de que acordaron buscar mecanismos rápidos de solución de los conflictos regionales.

II. TENDENCIAS REGIONALES

Hasta la década de los '80, el paradigma de relacionamiento hemisférico de EUA era "desarrollo y seguridad". A partir de 1988 el gobierno norteaméricano cambió su política hemisférica, basándola en el paradigma "democracia y desarrollo".

Hasta fines de los '70 EUA decidió acerca de la definición de los conflictos en América Latina. A partir de la XVII Reunión de Consulta (1979), esto cambió, de manera tal que los paises de la región comenzaron a establecer las pautas sobre las cuales debían resolverse los conflictos. Esto quedó en evidencia con la creación de Contadora en 1983, el Grupo de Apoyo en 1985, el Grupo de los 8 en 1986 y Esquípulas II en 1987.

Las problemáticas conflictivas en la década de los '80 recibieron un tratamiento distinto, no sólo por causa de la modificación de la actitud de los gobiernos de la región, sino también por los cambios internacionales globales, que favorecieron una mayor "flexibilización" en las relaciones internacionales.

En 1960, Cuba se vio sola frente a EUA, ya que la CEE no ayudó al nuevo gobierno, ni tampoco lo hizo ningún país de Europa Occidental en forma aislada. Lo propio ocurrió con los paises latinoamericanos, que tenían suficientes problemas con EUA como para agregar uno más, poniéndose en contra.

En 1979, Nicaragua fue ayudada tanto por los paises de América Latina como por los de Europa Occidental, Canadá, el programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), y el Sistema Económico Latinoamericano (SELA) que creó un Comité de Acción para el Desarrollo Centroamericano (CADESCA).

Hasta la década de los '80, las estrategias intervencionistas de EUA en la región, eran directas, a través del envío de tropas (marines) o apoyando indirectamente un golpe de Estado en la región mediante la CIA u otro organismo norteaméricano (caso de la caída de Allende en Chile en 1973), o presionando indirectamente para obtener determinadas políticas de los gobiernos de la región (caso de la aplicación de las Enmiendas González o Hickenlooper por la nacionalización de la International Petroleum Co. por el gobierno peruano de Velazco Alvarado; caso de la aplicación de la Enmienda Humphrey-Kennedy a la Argentina o Chile por problemas de derechos humanos por los gobiernos militares). En la década de los '80, las estrategias intervencionistas en los conflictos de tipo hegemónico, modificaron su perfil, manejándose fundamentalmente a través del sistema de "Conflictos de Baja Intensidad (CBI)"(el caso del apoyo a la "contra" nicaragüense es un ejemplo) y las "Fuerzas de Desplazamiento Rápido"(caso invasión a Grenada en 1983).

Durante el gobierno de Reagan, la política hemisférica se manejó en función del apoyo a los gobiernos autoritarios de derecha, bajo el lema de que los gobiernos "totalitarios" de izquierda eran irrecuperables, mientras que los gobiernos militares de corte autoritario eran una "transición" hacia la democracia. Este modelo fue cambiado, durante la segunda presidencia, por el de "apoyo a las democracias emergentes" fundamentalmente debido al temor de que tomen el poder, militares con tendencia "nacionalista", que perjudicaran los intereses norteaméricanos -bastante debilitados- en la región. Además, las democracias emergentes podían ser "controladas" especialmente a través de la negociación por la deuda.

El gobierno de Bush se apartó progresivamente del apoyo militar a la "contra" nicaragüense, como resultado, en alguna medida, de las nuevas tendencias internacionales planteadas en Reikjavick, procurando confinar la revolución sandinista a las fronteras de Nicaragua, usando la presión económica. El mismo esquema -aunque también usando la presión psicológica a través de maniobras militares- lo usó con Panamá por el problema con Noriega.

Bush se planteó como "nueva hipótesis de conflicto regional" al problema de la deuda; particularmente luego de la explosión social en Venezuela conocida como "caracaso".

Los temas más importantes para el gobierno de Bush en la región eran: 1) el fortalecimiento de la tendencia democrática; desde ya, bajo el esquema de la "democracia controlada".

2) El problema del narcotráfico. Este constituye una hipótesis de conflicto, que le permite en alguna medida continuar con su presencia militar en la región, en áreas en las que anteriormente no había estado, pero que geopolíticamente son importantes, como Colombia y Bolivia.

3) El tercer tema, es el de la deuda externa, para lo que procura manejarse de acuerdo con el Plan Brady. Este Plan en realidad no resuelve nada, pero le permite mantener un control, a EUA en el proceso de negociación, así como sobre las economías debilitadas de la región, que se esperanzan en el crédito norteaméricano o en su voto favorable en los organismos multilaterales de pago (FMI-BM) a cambio de actitudes y políticas favorables.

Más allá de esto, América Latina carece de interés para EUA.

Adicionalmente, salvo en el caso de la deuda externa, no existe un tema en el que América Latina tenga un papel relevante en el mundo. Los logros regionales, tales como los acuerdos integrativos entre Argentina y Brasil, Contadora y el Grupo de Apoyo y el Grupo de los 8, no alcanzan a tener fuerza propia como para respaldar a América Latina en un papel significativo en el sistema internacional, ni constituyen por sí, un proyecto regional de reinserción internacional que favorezcan una mayor autonomía y una participación más activa.

Cuba perdió fuerza debido a los acuerdos en la Cumbre de Reikjavick, ya que la búsqueda de solución pacífica de los conflictos internacionales por parte de las grandes potencias le quitó fuerza a la capacidad de "exportar la revolución" por parte del gobierno cubano. De esta manera se ha tenido que retirar de Angola y perdió también el apoyo de la URSS en el conflicto centroamericano.

Estos, probablemente, han sido los motivos por los que Castro se ha negado a aplicar la perestroika en su país bajo el pretexto de que se trata de una política "contrarrevolucionaria" (3).

Cuba dejó de recibir la ayuda soviética que durante décadas contribuyó a mantener su economía, por lo que el principal problema para Fidel Castro ha sido, a partir de esto, buscar mecanismos para alcanzar la autosuficiencia en un mundo en cambio dinámico.

LOS APORTES DE LA TERCERA CUMBRE LATINOAMERICANA DEL G8

En octubre de 1989 se celebró en Ica (Perú), la Tercera Cumbre de Presidentes del G8, en la que los participantes, consideraron que se han generado importantes cambios en el contexto internacional, tales como: 1) la situación de cambio en la escena política internacional y las tendencias de la economía mundial y su impacto sobre la economía latinoamericana.

2) Desde la Segunda Cumbre, celebrada en Punta del Este, se acentuaron las tendencias positivas en las relaciones internacionales, tales como el entendimiento entre las superpotencias en materia de desarme y de solución pacífica de los conflictos regionales a través de mecanismos multilaterales.

3) La conformación de nuevos espacios económicos regionales (4); el proceso de apertura democrática en los paises socialistas; y la búsqueda de respuestas al proceso de deterioro al medio ambiente del planeta.

Atendiendo a estos elementos en el marco internacional global, los Presidentes declararon su aspiración de vivir en un mundo progresivamente abierto, con menos rigidez ideológica y más interdependiente, en el que se pueda dar la democratización del sistema internacional.

América Latina, debe cumplir un importante papel en la creación de un nuevo orden mundial, la preservación de la paz y la seguridad en la región; para ello debe replantearse la concepción tradicional sobre la ubicación y el papel estratégico de América Latina en la seguridad mundial.

En el marco regional se destacó el triple proceso de transformación: a) la democratización; b) los esfuerzos por modernizar las estructuras productivas; y c) el surgimiento de nuevas formas de concertación política intrarregional.

En relación con este último punto, destacaron que la cooperación política se ha expandido más allá de los temas que generaron la concertación latinoamericana, como la crisis de Centroamérica y la deuda externa. La concertación se ha ampliado a temas como integración económica, cultural y tecnológica y a los aspectos financieros intrarregionales.

Uno de los elementos centrales de la cooperación política, ha sido la búsqueda de mecanismos para el fortalecimiento de la democracia en la región. No obstante, consideraron que la democracia por sí sola no garantiza el desarrollo, ni el crecimiento económico y social aseguran la libertad y la democracia. Sí implica el pleno respeto de los derechos humanos, económicos, sociales y políticos.

En el marco de la integración, apoyan el proceso de racionalización y coordinación de la actividad de los organismos regionales, a fin de evitar que éstos actúen a compartimentos estancos.

En el marco centroamericano y, atendiendo a la problemática de la seguridad, reafirmaron la convicción de que la solución a la crisis debe resultar del esfuerzo concertado de los paises involucrados en concordancia con los Grupos de Contadora y Apoyo.

En narcotráfico constituye una de las principales amenazas no militares a la seguridad, en la medida en que debilita seriamente las instituciones y las estructuras sociales, económicas, políticas y culturales. Además se agrava con su integración al terrorismo.

Por ello, reafirmaron, dentro del principio de corresponsabilidad entre paises productores, de tránsito y consumidores, la voluntad de emprender medidas concertadas y coherentes que excluyan acciones coercitivas para abordar simultáneamente los problemas de consumo ilícito, producción, tránsito y tráfico ilícito de estupefacientes, que incluyan la incautación de los bienes derivados del tráfico de drogas.

Asimismo, intensificar la cooperación financiera y técnica entre los Estados y los organismos internacionales para incrementar los recursos destinados a la lucha contra el narcotráfico.

En orden a esto, decidieron suscribir la Convención de la ONU sobre el tema, adoptada en Viena el 20 de diciembre de 1988.

En materia de terrorismo reafirmaron que la violación sistemática y deliberada de los derechos humanos, atenta contra la estabilidad de los gobiernos, amenaza al sistema democrático, a la paz y la seguridad; y consideraron urgente fortalecer los mecanismos de cooperación para prevenirlo y eliminarlo.

Destacaron la entrada en vigor de las reformas de la Carta de la OEA mediante el Protocolo de Cartagena, con el objeto de lograr su fortalecimiento y sirva como foro político. El perfeccionamiento del sistema interamericano, requerirá de otros instrumentos complementarios que favorezcan la seguridad económica colectiva y la cooperación para el desarrollo.

En el marco de la situación económica internacional, la región sigue expuesta a las influencias negativas de las políticas macroeconómicas de los paises más industrializados; las fluctuaciones de las tasas de interés; el proteccionismo; el deterioro de los términos del intercambio; y la transferencia neta de recursos.

El movimiento internacional de recursos, produce un "rentismo financiero" inequitativo. Por ello, debe ser abandonado y hacer que el capital internacional asuma un rol activo como generador de inversión, desarrollo y riqueza material. No resulta aceptable que los paises deudores financien el crecimiento de las naciones industrializadas. Los recursos, deberían estar destinados a la promoción del crecimiento sostenido y el desarrollo interno de los deudores.

Por ello, destacan como positiva la consulta y la concertación, como instrumento para fortalecer la adopción de posiciones comunes y desarrollar el intercambio de experiencias e informaciones (5).

Acordaron concertar acciones para lograr en el marco del GATT, un tratamiento preferencial al vínculo que existe entre la deuda externa y el comercio internacional, como una vía para fortalecer la interrelación entre las políticas comerciales y otras políticas económicas, de manera que se promueva efectivamente el crecimiento y el desarrollo.

El G8 se ha transformado en un interlocutor de la región con terceros Estados o grupos de ellos -aunque eso ya ha dejado de ser-. Tal es el caso del realizado con la CEE, el Consejo de Paises Nórdicos y Canadá. Está entre los objetivos del G8 iniciar diálogos con Japón, los paises socialistas, la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), la Organización de la Unidad Africana (OUA) y la Liga Árabe. 



© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Relaciones Políticas entre EUA y América Latina: ¿Predomicio "monroista" o Unidad Americana? , (Buenos Aires, Edic. del Autor, 1994), ISBN: 950-43-5524-2.


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

* Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).

e-Mail: luisdallanegra@gmail.com


(1) Ver nuestro trabajo América Latina como Subsistema Regional, en "GEOSUR", Vol. IX, No 105-106, enero-febrero 1989, pág. 37.

(2) Los ejes a través de los que se desempeñan las relaciones internacionales dentro del marco del sistema internacional, son: 1) el "económico" -que tiene poder material: financiero, recursos naturales, recursos humanos, industrial, tecnológico, etc.-; 2) el "estratégico-militar" -que también tiene poder material: cantidad de hombres, cantidad de armamento, alianzas, etc.-; 3) el "político" que tiene poder, pero no material, sino psicológico. Este eje es el que establece el "proyecto de orden mundial". En la medida en que este eje se conecta con el "estratégico-militar" como ocurrió entre 1947 y comienzos de los '80, la ideología es el "factor catalizador" del sistema de relaciones. Los conflictos se dirimen militarmente. En cambio, si el eje político se conecta con el "económico" como entre 1815-1914 o desde principios de la década de los '80, la variable ideológica deja de ser prioritaria y los conflictos no se dirimen militarmente, sino a través de la competencia en los mercados o en el terreno tecnológico. Esto no se da en forma volitiva, sino que responde al tipo de sistema imperante. Los sistemas multipolares se prestan más a este último tipo de relaciones entre el eje político y el económico, mientras que el bipolar se presta más a la preponderancia de la variable ideológica y al vínculo entre el eje político y el estratégico-militar.

(3) Ver, por ejemplo, Fidel Castro Admitió el Fin de la Asistencia Soviética, en Diario "El Cronista Comercial" de Buenos Aires, viernes 28 de julio de 1989, pág. 14.

(4) Debería quedar en claro, que esta terminología que manifiesta la "tendencia a la conformación de nuevos espacios regionales", en realidad desconoce que ya a fines de los '50, y fundamentalmente en los '60, en varias regiones del mundo se "tendía" a la conformación de "grandes espacios regionales", tanto en Europa Occidental, como Oriental, en América Latina -Centroamérica y Sudamérica-, en Africa y en Asia del sudeste. Claro que a EUA no le interesaba ni convenía el multilateralismo ni la conformación de esos espacios regionales, ya que permitían que se fortalecieran los Estados débiles frente a las superpotencias. Lo mismo puede decirse en el siglo XIX, que con el reparto de Africa por parte de las potencias europeas a partir del Conferencia de Berlín de 1885, se conformaron grandes espacios regionales, claro que de carácter colonial y con recursos naturales gratis y mano de obra esclava. O espacios "neocoloniales" a partir de la dominación por parte de potencias europeas, particularmente Gran Bretaña, de los nuevos Estados emergentes a la independencia política en Sudamérica. Sin embargo, para 1990, a EUA, no sólo le interesa, sino que necesita de los grandes espacios regionales para poder recuperar el mercado que pierde en Europa y poder enfrentar la competencia de la CE de 1992 y la competencia de Japón y los Nic's asiáticos.

(5) No obstante ello, el Presidente Carlos Menem de Argentina decidió que el problema de la deuda debía tratarse en forma individual y bilateralizada, ya que la composición de la misma, así como las características de las economías de los paises de la región eran distintas. El único que mantuvo su postura tradicional, aunque sin éxito y quedando aislado, fue el Presidente del Perú, Alan García, que insistió con el pago de un porcentaje de las exportaciones.