Tapa EUA-America Latina

 

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CAPITULO XXI

Nuevas Situaciones en la Región
© Luis DALLANEGRA PEDRAZA *

En diciembre de 1987, se celebra la Primera Cumbre de Presidentes democráticos del G8 (Grupo de Río), y el 25 de febrero de 1988 cayó en Panamá -por un golpe de Estado hecho por el General Noriega- Erick del Valle, que había llegado al gobierno de la misma manera y por obra del mismo militar, asumiendo Solís Palma.

El gobierno argentino manifestó su apoyo y reconocimiento a Erick del Valle. El gobierno norteaméricano, al no poder manejar al militar panameño y preocupado por la seguridad en el Canal, inició un bloqueo, a fin de presionar al General Noriega para que revirtiera la situación. El gobierno Japonés, que depende del paso por el Canal de Panamá, decidió reconocer al gobierno de Solís Palma.

EUA buscó apoyo entre los gobiernos latinoamericanos para ejercer presiones sobre el General Noriega, pero no tuvo eco favorable. Noriega, más allá de tener la razón de su lado, explotó el nacionalismo panameño, especialmente el "antiyankismo" y el temor de la mayoría del pueblo a que EUA no respete el Tratado Torrijos-Carter de setiembre de 1977, mediante el que EUA se comprometió a restituir la soberanía panameña sobre esa zona hacia fines de siglo, a cambio de la neutralidad del Canal.

En agosto de 1989, ante la imposibilidad por parte del gobierno norteaméricano de lograr el objetivo de derrocar al general Noriega, disminuyó su exigencia, pidiendo que sólo se aparte del poder, a fin de que se lograra una transición democrática satisfactoria en las elecciones presidenciales. Paralelamente, las fuerzas norteaméricanas asentadas en el Comando Sur realizaron, durante una semana, maniobras militares espectaculares para intimidar a la Guardia Nacional de Noriega.

En virtud de que las elecciones presidenciales otorgaron un margen favorable a la oposición, el general Noriega decidió la anulación e impidió el traspaso del mandato.

En enero de 1988 se celebraron elecciones en Haití, ganando Leslie Manigat. Aunque hubo acusaciones por fraude, Manigat asumió el gobierno y EUA lo reconoció como legítimo; pero en el mes de junio, hubo un nuevo golpe de Estado realizado por el General Namphy, quien ocupó el poder.

En febrero de 1989, cayó en Paraguay el general Alfredo Stroessner, después de 34 años de dictadura. Su consuegro, el general Andrés Rodríguez fue quien lo derrocó, asumiendo el gobierno bajo la promesa de respeto de los derechos humanos, las libertades religiosas y la convocatoria a comicios presidenciales en los plazos establecidos por la Constitución.

Pese a que la oposición, liderada por el Partido Liberal Radical Auténtico de Domingo Laino, pidió que se postergaran las elecciones a fin de tener tiempo de reorganizarse y participar en la campaña, el general Rodríguez, del ala tradicionista del Partido Colorado, se negó aduciendo que la Constitución era la que establecía el momento de las elecciones y no se podía modificar. El resultado fue el triunfo de Andrés Rodríguez.

En marzo de 1988 se celebraron elecciones departamentales y legislativas en El Salvador, ganando el ultraderechista partido ARENA de D'Abuisson. A principios de 1989 se celebraron elecciones presidenciales, ganando el candidato del partido ARENA, Cristiani, quien, contrariamente a lo esperado por los observadores internacionales, inició un diálogo con el FMLN-FDR.

El FMLN-FDR había solicitado que se postergaran las elecciones hasta el mes de setiembre, pero el gobierno se opuso. Además, condicionó su participación en las elecciones a una serie de compromisos gubernamentales que implicaban: 1) el cese inmediato de la represión a las movilizaciones y a toda actividad política; 2) el acuartelamiento total del ejército, las fuerzas paramilitares y los cuerpos de seguridad el día de la votación sin que tengan ninguna participación en éstas; 3) la formación de un consejo fiscalizador de elecciones integrado por organizaciones religiosas, humanitarias y cívicas; que a su vez convocarían y coordinarían a todos los observadores internacionales; 4) el establecimiento de un código electoral, resultado del consenso entre todos los partidos políticos; y el establecimiento del derecho de voto de todos los salvadoreños que se encontraran en el exterior; 5) el gobierno norteaméricano debería quedar al margen del proceso.

Como contraparte ofrecían: a) respetar la actividad de los partidos y organismos electorales en todo el territorio nacional; b) respetar a los alcaldes, si éstos se desvinculaban de los planes del ejército; c) decretar una tregua desde dos días antes hasta dos días después de las votaciones, retirando cualquier presencia de fuerza en las poblaciones y lugares de votación; d) llamar a toda su base social a participar en la actividad electoral, convocando a todo el pueblo a votar y a respetar la plataforma y candidatos de la Convergencia Democrática; e) aceptar la legitimidad del resultado electoral; f) el FMLN aceptaría, en orden a facilitar la implementación de esta propuesta, que se mantuviera el presidente Duarte durante todo el período de transición; g) expresan su disposición a discutir de inmediato con el gobierno, la asamblea legislativa, las fuerzas armadas y todos los partidos políticos.

En agosto de 1989 se reunió en Tela (Honduras), una Cumbre de Presidentes Centroamericanos, acordando tres temas esenciales, para la pacificación de la región: 1) la desmovilización y reasentamiento de la "contra" nicaragüense; 2) un firme llamado al diálogo y la negociación a los sectores beligerantes en El Salvador; y la desmovilización y el reasentamiento de la guerrilla salvadoreña; 3) el establecimiento de mecanismos de verificación del cumplimiento de lo establecido en los acuerdos de Esquípulas y en esta reunión (1).

El 1° de noviembre de 1989, luego de participar en la Segunda Cumbre de Presidentes del Sistema Interamericano (2) y de haber amenazado con el levantamiento del cese del fuego que había declarado unilateralmente, el presidente Daniel Ortega, lo efectivizó. La medida la justificó, basándose en la denuncia de una infiltración de las fuerzas "contra" desde sus bases en territorio hondureño. Adicionalmente, porque el gobierno norteaméricano, en vez de respetar los acuerdos de Tela sobre desmovilización y reasentamiento de la "contra" decidió votar "ayuda humanitaria" para este grupo; considerando a esta medida como un sabotaje a los acuerdos alcanzados en agosto de 1989.

Una semana después, el gobierno norteaméricano decidía no aprobar la entrega de ayuda humanitaria a la "contra" a cambio de la modificación de la medida de levantamiento del cese del fuego por parte del gobierno nicaragüense y la continuidad de la convocatoria a elecciones presidenciales para principios de 1990. 



© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Relaciones Políticas entre EUA y América Latina: ¿Predomicio "monroista" o Unidad Americana? , (Buenos Aires, Edic. del Autor, 1994), ISBN: 950-43-5524-2.


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

* Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).

e-Mail: luisdallanegra@gmail.com

(1) Ver Acuerdo de Tela, Secretaría de Relaciones Exteriores de la República de Honduras, 7 de agosto de 1989.
(2) La Primera Cumbre fue la de Presidentes de América en Punta del Este en 1967. Ver sobre sus resultados más arriba, en Capítulo XIII. Esta segunda Cumbre no trajo novedades, ni marcó políticas importantes, sea por el lado de América Latina como por el de EUA. El presidente Bush mostró escaso interés por América Latina, salvo las situaciones que se planteaban en Nicaragua, El Salvador, el problema del narcotráfico, y el tema de la deuda (especialmente que no se dieran nuevos conflictos sociales, como el "caracaso"). Los presidentes latinoamericanos se mantuvieron tan "desunidos" como en la primera Conferencia celebrada en 1967, y sin posiciones políticas concretas.