Tapa EUA-America Latina

 

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CAPITULO XVIII
Nicaragua Después de la XVII Reunión de Consulta:
    Surgimiento del Grupo de Contadora
© Luis DALLANEGRA PEDRAZA *
En 1981, la situación en Nicaragua volvió a ser crítica, debido a desentendimientos entre los miembros de la Junta de Gobierno.

Entretanto, en EUA, los republicanos vencían a los demócratas en las elecciones, asumiendo el gobierno Ronald Reagan y con él, la ayuda a los sectores duros de la región que se manifiesten dispuestos a apoyar a EUA en su campaña por restablecer el orden en la región.

En 1980, los conservadores norteamericanos habían adoptado el Documento de Santa Fe, en el que se planteaba el problema hemisférico, en términos de la oposición Este-Oeste (1). El concepto central de este documento era que las Américas estaban siendo atacadas por una potencia poderosa externa al continente, la URSS, operando con la intermediación de Cuba. Por ello, le correspondía a EUA revertir esta situación, a través del fortalecimiento de los acuerdos militares regionales, y una asistencia técnica y psicológica, a fin de preparar a los gobiernos y principalmente a las fuerzas armadas, en la lucha contra el terrorismo de izquierda.

Bajo este esquema, el gobierno norteaméricano -que intentaba revivir la Doctrina Monroe- decidió prestar apoyo a la guerrilla antisandinista (los contras) y a la Junta salvadoreña.

La representante norteaméricana en la ONU, Jeane Kirkpatrick, se encargaba de dejar en claro la posición de apoyo a los sectores duros latinoamericanos al establecer en ese foro mundial una diferencia entre los regímenes totalitarios de corte comunista, que resultan irreformables, y los regímenes autoritarios de derecha, que pueden favorecer en un momento más oportuno la salida democrática. Desde su punto de vista, EUA debía elegir, entre los dos males, el menor.

Contrariamente a esta posición dura, México y Francia firmaron un comunicado conjunto, demandando el reconocimiento de una representatividad a los movimientos revolucionarios salvadoreños, con vistas a una apertura del diálogo con las autoridades del gobierno. Este comunicado, al igual que la posición sostenida por el Grupo Andino en la XVII Reunión de Consulta, dejaba en claro que la posición regional se orienta hacia la autodeterminación, en un esquema de solidaridad pluralista (2).

EUA, pese al apoyo de los gobiernos militares de América Latina, comenzó a perder presencia política en la región, así como credibilidad.

Los sectores democráticos de la región centroamericana, comenzaron a recibir el apoyo y la simpatía de potencias intermedias, la CEE y otros actores transnacionales, como el socialismo europeo, la social democracia y la democracia cristiana (3).

Por primera vez, luego del intento de Simón Bolívar en 1826 de conformar una unidad regional a través de un proyecto conjunto, América Latina demostraba que intentaba pergeñar su propio proyecto regional de inserción internacional, en el que, sin mostrarse enfrentada con EUA, se manifestaba dispuesta a solucionar sus problemas, bajo sus propias condiciones, y no dentro del esquema de la pugna Este-Oeste.

En el ámbito del Caribe, el gobierno de Reagan, sin abandonar la tradicional concepción externa de EUA, propuso la Iniciativa de la Cuenca del Caribe (ICC); una especie de "Alianza para el Progreso", a fin de paliar los problemas económicos de esa región y evitar que los grupos radicalizados le creen problemas de seguridad. En el orden regional global apoyaba las salidas democráticas, ya que esto favorecía en gran medida la pacificación interna de estos paises, a la vez que los nuevos gobiernos, por más reformistas que pudieran ser, no resultarían nunca molestos a EUA, en la medida en que tenían demasiados problemas de orden económico, particularmente la deuda externa abultada, elemento que podía servirle a EUA como instrumento para poder manejar los posibles intentos autonomizantes.

En 1983 (4), debido a la situación de crisis creciente en la región centroamericana, se reunieron en la isla de Contadora, los representantes de Panamá, México, Colombia y Venezuela, pronunciándose por un arreglo negociado de los conflictos centroamericanos, sobre la base del respeto a la independencia nacional. En la reunión de Cancún, ese mismo año, se volvió a renovar la apelación.

Nicaragua, por su parte, presentó un plan de seis puntos: 1) abandono de la ayuda externa a las partes en conflicto en El Salvador; 2) abandono de la ayuda a las fuerzas paramilitares que operan en la región; 3) prohibición de conceder bases a las potencias extranjeras y abandono de las maniobras militares comunes; 4) pacto de no agresión entre Nicaragua y Honduras; 5) no injerencia; y 6) abandono de la discriminación económica entre los paises de la región.

El resto de los paises centroamericanos, así como EUA, no aceptaron el plan. 



© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Relaciones Políticas entre EUA y América Latina: ¿Predomicio "monroista" o Unidad Americana? , (Buenos Aires, Edic. del Autor, 1994), ISBN: 950-43-5524-2.


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

* Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).

e-Mail: luisdallanegra@gmail.com


(1) El gobierno de Carter llegó a admitir la existencia de un conflicto Norte-Sur además del Este-Oeste. Reagan negó la existencia de aquél desde un primer momento.

(2)Declaración Franco-Mexicana sobre El Salvador (28 de Agosto de 1981): "El Ministro de Relaciones Exteriores, Sr. Claude Cheysson y el Ministro de Asuntos Extranjeros de México, Sr. Jorge Castañeda han tenido cambios de vista sobre la situación de América Central. Los dos ministros tienden a manifestar en común la gran preocupación de sus gobiernos ante los sufrimientos del pueblo de El Salvador, en la situación actual, fuente de peligros potenciales para la estabilidad y la paz de toda la región a causa de los riesgos de la internacionalización de la crisis. Ellos hacen por consiguiente, la declaración siguiente: Convencidos que pertenece al pueblo salvadoreño y solamente a él de encontrar una solución justa y duradera a la crisis profunda que atraviesa ese país poniendo así al drama que vive la población; Conscientes de sus responsabilidades, en tanto que miembros de la comunidad internacional e inspirados en los propósitos y principios de la Carta de la ONU; Conscientes de la extrema gravedad de la situación actual y de la necesidad de cambios fundamentales en los dominios sociales, económicos y políticos; Reconociendo que la alianza del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional y del Frente Democrático Revolucionario constituye una fuerza política representativa, dispuesta a asumir las obligaciones y a ejercer los derechos que de ella resultan; que en consecuencia es legítimo que la alianza participe de la elaboración de los mecanismos de acercamiento y de negociaciones necesarias a la solución política de la crisis; Recordando que pertenece al pueblo de El Salvador encontrar un proceso de solución política global dentro del cual deberá ser establecido un nuevo orden interno, serán reestructuradas las fuerzas armadas y serán creadas la condiciones que aseguren el respeto de la voluntad popular expresados a través de elecciones auténticamente libres de otros mecanismos propios de un sistema democrático; Lanzando un llamado a la comunidad internacional para que dentro del cuadro de las Naciones Unidas, éstas aseguren la protección de la población civil según las normas internacionales aplicables y facilite el acercamiento entre los representantes de las fuerzas políticas salvadoreñas en lucha a fin de restablecer la concordia dentro de este país y a fin de evitar toda injerencia dentro de los asuntos interiores de El Salvador." Citado en JOUVE, Edmond, Le Tiers Monde dans la Vie Internationales, (París, Berger-Levault-Mondes, 1983), Anexes Documentaires, págs. 202-203.

(3) Ver GRABENDORFF, Wolf, KRUMWIEDE, Heinrich and TODT, Jorg, Political Change in Central America, Internal and External Dimensions, (Boulder, Col., Westview Press, 1984), especialmente Cap. 3.

(4) Este año se plantea la crisis de la deuda externa, debido a la declaración unilateral por parte del gobierno de México de cesación de pagos de su deuda. También se inicia un proceso generalizado en toda la región de regreso a sistemas democráticos.