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CAPITULO XVI

LA XVII REUNION DE CONSULTA

© Luis DALLANEGRA PEDRAZA *
El Caso Nicaragua
La situación de Nicaragua, caracterizada por el levantamiento en masa de la población, para poner fin a una dictadura de más de cuarenta años, que culminó en una guerra civil con la intervención del grupo de oposición sandinista, creó una gran conmoción en la opinión pública latinoamericana en 1978/79, tanto por sus implicancias internas como internacionales.

El factor detonante lo provocó el asesinato del periodista de la oposición Pedro Joaquín Chamorro -Director del Diario "La Prensa" de Managua- el 10 de enero de 1978, en circunstancias que dejaron entrever la posibilidad de un crimen político. Este hecho provocó un gran malestar en todo el país, desencadenándose así los acontecimientos que llevaron a la caída del gobierno de Anastacio Somoza en julio de 1979.

La situación de convulsión interna a la que había llegado Nicaragua, provocó que el gobierno de Venezuela solicitara el 2 de setiembre de 1978 la convocatoria a una Reunión de Consulta, al Consejo Permanente de la OEA, de acuerdo con lo establecido en el Art. 59 de la Carta "para que considere los graves acontecimientos que ocurren en la región Centroamericana". La Convocatoria a la XVII Reunión de Consulta fue aprobada por 23 votos a favor, uno en contra y una abstención (1). En el seno de esta Reunión de Consulta se confrontaron dos corrientes: 1) una encabezada por la mayoría de los Estados latinoamericanos que sostenían que la solución del problema nicaragüense competía exclusivamente a su pueblo, proponiendo a su vez: a) el reemplazo inmediato y definitivo del régimen somocista; b) instalación en el territorio de Nicaragua de un gobierno democrático, cuya composición incluya a los principales grupos representativos opositores al régimen de Somoza y que refleje la libre voluntad del pueblo de Nicaragua; c) garantía del respeto de los derechos humanos de todos los nicaragüenses sin excepción; d) realización de libres elecciones a la brevedad posible, que conduzcan al establecimiento de un gobierno auténticamente democrático que garantice la paz, la libertad y la justicia (2).

2) La otra corriente estaba encabezada por el gobierno de EUA, que proponía el establecimiento de un gobierno de reconciliación nacional que abarcara a todos los sectores de Nicaragua, incluyendo al somocista, creándose para ello una delegación especial de la XVII Reunión de Consulta para que prestara ayuda al pueblo nicaragüense a encontrar esa solución. Asimismo, proponía la presencia de la OEA para el mantenimiento de la paz a través de la creación de una Fuerza Interamericana (3).

Esta posición fue rechazada por la mayoría de los paises latinoamericanos, ya que se encontraba presente en su recuerdo el caso dominicano de 1965.

Dentro del grupo latinoamericano se destacó la participación de los paises del Pacto Andino, que desarrollaron una gestión conjunta en el seno de la OEA a fin de obtener una solución al conflicto de Nicaragua, acorde con los deseos del pueblo de ese país evitándose de esta manera una intervención militar internacional que pudiera perjudicarlos. Asimismo, en una declaración emitida en el seno de la Junta del Acuerdo de Cartagena, los paises miembros recordaban a la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional de Nicaragua -formada por los grupos de oposición a Somoza- su compromiso de "encaminar el futuro político de Nicaragua por las vías de una auténtica democracia representativa que a través de libres elecciones, exprese la voluntad popular". De esta manera, en la misma medida en que ejercían presiones para que el gobierno de Somoza se alejara del poder, procuraban encontrar medios para evitar que el desenlace del conflicto culminara en una situación similar a la del caso cubano; circunstancia temida por el gobierno norteaméricano.

El tema principal de debate en el seno de la Reunión de Consulta, fue el de la no intervención, ya que se trataba de un caso de política interna de un Estado. Aún el conflicto fronterizo que se suscitó entre Costa Rica y Nicaragua debido a la lucha de grupos somocistas del lado costarricense de la frontera, contra facciones sandinistas, no fue suficiente para que se lograra la convocatoria al TIAR, por lo que la Reunión de Consulta corría peligro de dar por terminada sus labores, previo dejar sentadas algunas recomendaciones especialmente orientadas al respeto de los derechos humanos y la autodeterminación del pueblo nicaragüense.

Sin embargo, en la sesión del 18 de diciembre de 1978, el delegado de Venezuela dio el motivo necesario para que se pudiera continuar con las tareas, al expresar que, para alcanzar los fines propuestos por la XVII Reunión de Consulta debía superarse la concepción estricta del principio de no intervención de manera tal que "permitiera la institucionalización de la libertad" (4). En su exposición el delegado venezolano expresó: "Es precisamente esta solidaridad pluralista del Hemisferio la que obliga a todos nuestros paises a preocuparse por los problemas de los demás y a pensar que el respeto de todos los principios característicos de nuestro Continente, entre ellos el de la no intervención, no puede admitir una interpretación que nos presente como indiferentes respecto de los graves problemas que vive Nicaragua, que aún cuando sólo fuera por razones humanitarias, debemos encarar decididamente."

De esta manera, el artículo 18 de la Carta de la OEA sobre no intervención, se observaba a la luz del respeto a los artículos 3 inc. d): "La solidaridad de los Estados Americanos y los altos fines que con ella se persiguen, requieren la organización política de los mismos sobre la base del ejercicio efectivo de la democracia representativa", y del 16, que establece la obligación de respetar los "derechos de la persona humana y los principios de la moral universal".

El 29 de diciembre de 1978, el gobierno de Costa Rica solicitó la convocatoria del Órgano de Consulta de acuerdo con el Art. 6° del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) por considerar ciertas declaraciones de prensa efectuadas por el gobierno de Nicaragua como una "amenaza grave a la paz de la región centroamericana y a la soberanía e integridad territorial de Costa Rica" (5).De todas formas, pese a la coexistencia de distintos procedimientos, la tendencia predominante fue la de considerar como hecho verdaderamente grave, a la ilegitimidad del gobierno de Somoza, adoptándolo como tema principal de la XVII Reunión de Consulta, y no como un tema entre otros tantos a ser tratados. De esta manera, frente a las razones de "seguridad nacional" utilizadas como justificativo por el gobierno somocista para ejercer su dictadura en Nicaragua, la XVII Reunión de Consulta argumentó con el "derecho sagrado a la rebelión" por parte del pueblo nicaragüense.

En definitiva, la Resolución final fue inspirada en la propuesta andina, dejando de lado la estadounidense. De todas maneras, y a fin de que el respeto por la autodeterminación no degenerara en otros extremismos que pudieran poner en peligro la seguridad de la región, se resolvió "instar a los Estados Miembros a realizar las gestiones que estén a su alcance para facilitar una solución duradera y pacífica al problema nicaragüense sobre las bases señaladas, respetando escrupulosamente el principio de no intervención y absteniéndose de cualquier acción que fuera contraria a estas bases, o incompatibles con la solución pacífica y duradera del problema" (6).

La XVII Reunión de Consulta ha marcado un hito dentro del sistema de relaciones Americano, en cuanto los Estados latinoamericanos, no sólo adoptaron decisiones mayoritarias y en forma conjunta, sino también por el hecho de que sus propuestas de solución fueron establecidas por sobre las de EUA, país que tradicionalmente había marcado las reglas del juego del Sistema. 



© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Relaciones Políticas entre EUA y América Latina: ¿Predomicio "monroista" o Unidad Americana? , (Buenos Aires, Edic. del Autor, 1994), ISBN: 950-43-5524-2.


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

* Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).

e-Mail: luisdallanegra@gmail.com


(1) ANEXO al Acta de la Sesión Extraordinaria del 7 de setiembre de 1978 por el Consejo Permanente de la OEA.

(2) Resolución II de la XVII Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, 23 de junio de 1979. OEA/Ser. F/II.17. Doc. 40/79 rev. 2. El texto fue propuesto por la delegación de Venezuela. Recibió 17 votos a favor, dos en contra: Nicaragua y Paraguay y cinco abstenciones: Chile, El Salvador, Guatemala, Honduras y Uruguay.

(3) Ver Comercio Exterior, (México, junio de 1979), Vol. 20, No 6, pág. 651. Asimismo OEA/Ser. F/II.17. Doc. 33/79. Proyecto de Resolución presentada por la Delegación de EUA.

(4) Ver OEA/Ser.F/II.17 Doc. 39/79. Acta de la Cuarta Sesión Plenaria del 21 de julio de 1979, pág. 2.

(5) Ver OEA, Consejo Permanente. Resolución sobre la situación entre Costa Rica y Nicaragua, 30 de diciembre de 1978. Ver el tercer considerando de la Resolución.

(6) Ver Resolución II de la XVII Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, 23 de junio de 1979. OEA/Ser. F/II.17. Doc. 40/79 rev. 2. El texto fue propuesto por la delegación de Venezuela. Recibió 17 votos a favor, dos en contra: Nicaragua y Paraguay y cinco abstenciones: Chile, El Salvador, Guatemala, Honduras y Uruguay.