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4TA ETAPA

SURGIMIENTO DE NUEVAS TENDENCIAS EN EL AMBITO DEL SISTEMA QUE FAVORECEN LA POSIBILIDAD DE UN VUELCO DEL NETO CONTENIDO MONROISTA HACIA CONCEPCIONES MAS ACORDES CON LAS ASPIRACIONES Y NECESIDADES DE AMERICA LATINA

(1969-1990)

©  Luis DALLANEGRA PEDRAZA *

CAPITULO XIV

Perspectivas de Reorientación del Sistema Interamericano por la vía de Hecho

Hacia fines de los '60, principios de los '70 se comienzan a dar una serie de situaciones en la región que hicieron prever que la forma de relacionamiento del Sistema sufriría modificaciones profundas.

Hacia fines de los '70 y particularmente en los '80, estas modificaciones se pronunciaron aún más. Esto ocurrió a pesar del endurecimiento de las políticas norteaméricanas con intensiones de volver al período de la "guerra fría", particularmente a partir de la asunción al gobierno del conservador Reagan.

No obstante ello, estas situaciones no respondieron a un plan ni a un proyecto regional; por lo que la forma desarticulada en que se dieron, no trajo como consecuencia, por el momento, una mayor autonomía de la región, tal como se esperaba.

Entre el Consenso de Viña del Mar y la XVII Reunión de Consulta, América Latina continuó planteando las cosas desde la perspectiva del derecho. Esto es, considerando que al modificar la Carta de la OEA o el TIAR, se podría lograr el objetivo de mejorar su inserción internacional o frenar el intervencionismo norteamericano. Pero a fines de los '70 y comienzos de los '80, la política de algunos gobiernos latinoamericanos se orientó hacia la "vía de hecho". La toma del poder por el Sandinismo en Nicaragua, o la invasión a las Islas Malvinas por el gobierno militar en Argentina, son ejemplo de lo que decimos.

No obstante ello, tampoco esta forma de actuar internacionalmente dio resultado. Sí, la conformación de organismos regionales de corte político y flexible, como Contadora o el Grupo de Río (comúnmente conocido como Grupo de los 8 o G8); orientando a la región -ahora bajo gobierno mayoritariamente civiles- hacia otro "paradigma" de relacionamiento y, progresivamente, hacia la conformación de un proyecto común de inserción internacional.

LAS NUEVAS CONDICIONES DEL SISTEMA INTERNACIONAL Y REGIONAL - DECADA DE LOS '70

En el orden internacional, la década de los '70 trajo novedades importantes, particularmente en el terreno económico. La primera y más importante fue la crisis petrolera, provocada por el grupo de paises de la OPEP en 1973, que obligó a los paises industrializados a generar tecnologías alternativas en el área energética, para paliar la situación.

Asimismo, los paises del Tercer Mundo, encabezados por los latinoamericanos plantearon la necesidad de un diálogo Norte-Sur, a fin de establecer las bases de un Nuevo Orden Económico Internacional (NOEI) más justo. Con este objetivo propusieron en la Asamblea General de la ONU la adopción de Resoluciones vinculadas a: 1) Carta de Deberes y derechos Económicos de los Estados, propuesta por el presidente de México, Luis Echeverría Alvarez en 1974; 2) la defensa de la soberanía sobre los recursos naturales; y 3) un código de conducta para las actividades de las empresas multinacionales en el Tercer Mundo.

En la década de los '80 estos tres temas perdieron vigencia, cortándose el diálogo Norte-Sur -que nunca alcanzó a darse plenamente-; ya que las condiciones internacionales -en el eje económico y también político- sufrieron modificaciones importantes.

Los planteos de un Nuevo Orden Económico Internacional (NOEI), ahora, se dan entre los propios paises industrializados, aunque no se ha llegado aún a un acuerdo sobre las bases del mismo; sea porque ningún Estado tiene el poder suficiente como para imponerlas, o porque no han arribado, en conjunto, a un acuerdo sobre cuáles deben ser esas bases. A esto debe agregarse que en determinados temas, particularmente los financieros, la banca privada transnacionalizada -y no los Estados- es la que establece las pautas de funcionamiento del sistema.

El tema de la defensa de la soberanía sobre los recursos naturales, particularmente a partir de la generación de los nuevos materiales en los laboratorios, que reemplazan a los recursos naturales en forma más eficiente y económica, ha provocado que los Estados industrializados, así como las empresas multinacionales, pierdan interés relativo en los recursos.

Como consecuencia de ello, las empresas multinacionales, que en la década de los '70 se instalaban en los paises donde existía mano de obra barata y recursos naturales en abundancia; ahora se instalan en los paises donde la ciencia y la tecnología han logrado avances significativos, a los efectos de aprovechar al máximo la experiencia de estos paises, con el mínimo costo. Por ello, el código de conducta para las empresas multinacionales ahora es responsabilidad del mundo industrializado y no del subdesarrollado.

En el ámbito regional, la década de los '70, marcó el inicio de una orientación -por parte de los gobiernos democráticos- hacia un pluralismo, en el contexto de la autodeterminación y la búsqueda de mecanismos para contener la permanente intromisión de las empresas multinacionales y las potencias industrializadas en las economías latinoamericanas. Por su parte, los gobiernos militares de corte pretoriano, se ocuparon de la subversión interna y del desarrollo de un "nacionalismo territorial" a través de la reedición de tradicionales conflictos de límites; pero este nacionalismo no se reflejó en lo económico, área en la que fueron "aperturistas indiscriminados".

En la Argentina el gobierno de Lanusse abandonó la política de las "fronteras ideológicas" e inició un acercamiento hacia América Latina, especialmente los paises andinos, con el propósito principal de establecer un "eje de contención" frente al "avance brasileño hacia el pacífico". Bajo este mismo esquema, procuró acercarse a Brasil, a fin de encontrar formas de solucionar el conflicto en el Alto Paraná, pero sin éxito. Con este gobierno se inició una nueva etapa en el proceso político interno de la Argentina, al permitir la participación del peronismo -que había sido proscrito en 1955- en las elecciones presidenciales convocadas para 1973, y que ganó ese mismo partido, asumiendo la presidencia el delegado personal de Perón, Héctor Cámpora. Su política exterior tuvo un tono pluralista, orientado especialmente hacia América Latina -y en el orden bilateral, hacia la solución del conflicto con Brasil en el Alto Paraná- y liderando, junto a Perú y Chile -aunque estos dos últimos en forma mucho más radicalizada- el proceso de reformas a la Carta de la OEA en 1973; y junto al primer país, la introducción del concepto de "seguridad económica colectiva" en la Décima Reunión de Comandantes en Jefe de Ejércitos Americanos, celebrada el mismo año en Caracas; pero las pugnas internas entre los grupos de la izquierda peronista -que lo apoyaban- y los de la derecha, provocó un golpe de Estado palaciego, debiendo convocarse a elecciones nuevamente, en las que triunfó la fórmula Perón-Perón. Con la muerte de Perón en 1974, quedó su esposa en la presidencia, pero los graves conflictos internos superaron la capacidad de manejo de los asuntos internacionales, derivando en un golpe de Estado de corte pretoriano en 1976 que se quedará en el poder hasta 1983.

En Brasil con Garrastazú Médici, se siguió una política basada en el esquema del "aliado preferencial" de EUA en el ámbito regional, que conformará la nueva forma de relacionamiento hemisférico por parte de Nixon-Kissinger. Pero, a partir de 1974, con la asunción del general Geisel, se inauguró un nuevo período, bajo el lema de "pragmatismo responsable", reeditándose las políticas desarrolladas por Janio Quadros y João Goulart de "universalización de la política externa", que fueran motivo del golpe de 1964. De esta manera, el gobierno brasileño llegaba a la conclusión de que no quería "limitar" su espacio de acción -límites establecidos por la política del aliado preferencial-a la región, lanzándose, en su apertura global, hacia el destino de potencia relevante en el ámbito mundial. Esta política fue continuada por el general Figueiredo a partir de 1979.

En Bolivia asumió el general Torres en 1970, desarrollando una política reformista de izquierda, pero cayó por un golpe de Estado en 1971, tomando el poder el general Hugo Bánzer Suárez, que le imprimió a su política externa un tono pro norteaméricano y de acercamiento a los paises de la región bajo regímenes militares de derecha. En el marco subregional, se manejó en forma pendular entre Argentina y Brasil, procurando sacar el máximo beneficio.

Chile trajo sorpresas, no sólo para la región, sino también para EUA, ya que por primera vez, un gobierno de izquierdas asumía por elecciones. En 1970, ganó las elecciones, por poco margen, Salvador Allende, quien estrechará relaciones con Cuba; pero, para 1973, cayó por un golpe de Estado apoyado por la CIA y la ITT, tomando el poder el general Augusto Pinochet, que aisló al país en el marco regional, a tal punto, que llevó al retiro de Chile del Pacto Andino para 1976, mientras que con la Argentina -durante el proceso militar iniciado por Videla- mantuvo una relación conflictiva debido al problema territorial en la zona del Canal de Beagle.

Perú mantuvo su política orientada hacia el pluralismo y la integración regional con Velazco Alvarado, pero a partir de 1975, con el general Morales Bermúdez, ésta se fue "diluyendo", a la vez que el reformismo interno; entregando al país en 1980 a Belaúnde Terry con una profunda crisis económica.

México inauguró una nueva política externa con Luis Echeverría Alvarez, que promovió la adopción de una Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados en la A.G. de la ONU en 1974 -posteriormente adoptada por el Movimiento No Alineado- imprimiéndole a sus relaciones globales un tono "tercermundista". Sin embargo, su sucesor, López Portillo, retornó a los carriles "principistas" tradicionales.

En Uruguay ganó las elecciones de 1972, Juan María Bordaberry -del Partido Colorado- pero para 1973 las fuerzas armadas iniciaron un proceso de control del gobierno, debido fundamentalmente a los problemas de subversión interna. En 1976 fue destituido, quedando en el manejo del gobierno su vicepresidente Alberto Demicelli, que se ocupó de la disolución de los partidos políticos y la suspensión de las elecciones generales. Ese mismo año asumió el gobierno el general Aparicio Méndez. Durante todo este período "cívico-militar", los principales temas de preocupación fueron la subversión interna y la solución de los problemas de límites en el Río de La Plata con Argentina. En el marco regional, Uruguay careció de presencia.

En Nicaragua, hacia fines de la década, se inició una nueva etapa, no sólo en el ámbito interno, sino también en el internacional. En 1979 cayó la "dinastía" somocista que había estado encaramada en el poder desde 1937 con apoyo de EUA; asumiendo en primera instancia una Junta de Gobierno, la que, por desentendimientos internos, fue disuelta, quedando en el poder el sandinismo.

A pesar del mayor grado de coherencia entre las políticas externas de los procesos democráticos, no se alcanzó a implementar una mayor coordinación entre estas políticas, con vistas a una mayor unidad regional de desempeño internacional. A esto contribuyeron los sucesivos golpes de Estado de corte pretoriano, favoreciéndose una vez más los objetivos de seguridad de EUA.

EL CONSENSO DE VIÑA DEL MAR DE 1969

Contrariamente a las diferentes posiciones sustentadas en la Reunión de Presidentes de América (Punta del Este, 1967), o a la falta de voluntad política para poner en vigencia la Convención sobre Derechos Humanos (1), los paises de la región llegaron a un consenso sobre la grave situación económico-financiera por la que estaban atravesando, así como de la necesidad de adoptar una posición coordinada frente a las tradicionales políticas hemisféricas perjudiciales implementadas por EUA (2).

Este período -aunque corto- fue el primer intento concreto de la región para lograr un accionar conjunto, con vistas a un aumento de su capacidad negociadora. Lamentablemente, el típico pendularismo político, fue la causa fundamental de que esta situación no continuara, fortaleciéndose a su vez con otras medidas.

Este "consenso" fue logrado a través de la Comisión Especial de Coordinación Latinoamericana (CECLA) -creada en 1963 en el marco del Sistema Interamericano (Consejo Interamericano Económico y Social)- reunida en Viña del Mar en mayo de 1969. El documento emanado de esta Reunión, fue presentado, en representación de la región, por el Canciller chileno Gabriel Valdés, al recién instalado gobierno de Richard Nixon.

En los aspectos esenciales, se expresa que, los intereses del desarrollo de América Latina no son idénticos a los de EUA. Incluso, estos, tienden a ser progresivamente contradictorios en muchos aspectos.

Debido a la política de la Alianza Para el Progreso y otros sistemas privados de inversión, se generó una creencia de que la región estaba recibiendo ayuda real en materia financiera. Sin embargo, las cifras demuestran lo contrario, ya que los latinoamericanos están contribuyendo a financiar el desarrollo de EUA y otras naciones industrializadas. Las inversiones privadas han significado para América Latina, que los montos que se retiraron del Continente fueron varias veces superiores a los que se invirtieron. El capital se empobreció. Los beneficios del capital invertido crecieron y se multiplicaron enormemente, pero no en los paises de la región, sino en el extranjero. La llamada ayuda, con todos los condicionantes que se conocen, significó mercado y mayor desarrollo para los "desarrollados", pero no logró compensar las sumas que salieron de América Latina en pago por la deuda externa y como resultado de las utilidades que generó la inversión privada directa. En una palabra, la región tomó conciencia de que fue más lo que América Latina dio que los que recibió. Por lo tanto, una solidaridad, no puede basarse sobre estas realidades.

Las bases de la nueva cooperación que propusieron los paises del "consenso" planteaban: 1) que la cooperación económica no puede supeditarse a condiciones políticas o militares. Del mismo modo, deberán seguir la norma de que ningún Estado podrá aplicar o estimular medidas coercitivas de carácter económico y político para forzar la voluntad soberana de otro Estado con el fin de obtener ventajas de cualquier naturaleza.

2) La cooperación al desarrollo de América Latina no puede estar condicionada a la aceptación por parte de la región, de un determinado modelo político, social o económico.

3) La inversión privada extranjera no debe considerarse como asistencia ni computarse como parte de la cooperación financiera para el desarrollo.

4) La cooperación debe responder a las necesidades y prioridades que señalen los propios paises interesados.

Respecto de la cooperación técnica, el documento proponía los siguientes principios: 1) debe ser labor conjunta de las partes interesadas. Su volumen, modalidad y forma de coordinación, deben adecuarse a los objetivos nacionales de cada país, de acuerdo con lo que establezcan sus planes nacionales de desarrollo económico y social; 2) debe canalizarse a través de organismos regionales o subregionales; 3) debe dirigirse al apoyo y complementación de los programas nacionales de cada país y organismos encargados de su ejecución y no a la sustitución de los mismos (3).

La respuesta del gobierno norteamericano, a la posición conjunta, fue afirmativa. El 31 de octubre de 1969, el presidente Nixon pronunció un discurso en el que propuso corregir la situación existente, de actuación unilateral y paternalista de EUA en sus relaciones con los paises del Hemisferio, a través de la fórmula de compartir las responsabilidades en su sistema de relaciones basado en la política de la asociación madura y en las consultas previas, sobre todo asunto relacionado con el intercambio comercial (4).

Sin embargo, la relación basada en la política del "socio maduro" duró poco tiempo, ya que el 9 de setiembre de 1971, Nixon, abogando ante el Congreso de EUA por "una nueva prosperidad sin guerra e inflación" para su país, estableció una serie de pautas, abandonando la política anterior, especialmente en los aspectos financieros y comerciales. En su discurso dijo: "Hace 25 días (...) en el frente internacional ordené la aplicación de un recargo temporal del 10 porciento sobre productos importados del exterior, y ordené se suspendiera suspensión de la convertibilidad del dólar en oro" (5).

Con la primera medida, perjudicaba ampliamente al comercio regional, y América Latina, en vez de hacer uso de la "posición conjunta" para adoptar medidas retorsivas, sólo atinó -tal vez no tenía otra alternativa, o tal vez no estaba madura o no existía un proyecto latinoamericano para la acción conjunta- a presentar un "manifiesto", en el que reclamaba por la modificación de esa medidas (6). En cuanto a la segunda medida, EUA inició la quiebra del orden financiero internacional, basado en los esquemas de Bretton Woods.

Pese a que el "consenso" entre los Estados latinoamericanos tuvo una vida efímera, constituye un primer intento, importante por parte de la región, para coordinar sus políticas externas, a fin de aumentar su capacidad negociadora y, por sobre todo, constituyó un intento por establecer una "posición activa" en el sistema de relaciones hemisférico, que recién se volverá a repetir a principios de los '80, como veremos más adelante.

La segunda reunión especializada a la que hicimos referencia más arriba, estuvo dedicada al Derecho Internacional Privado (CIDIP I), que se celebró en la ciudad de Panamá en 1975, adoptándose seis instrumentos (7) y una segunda (CIDIP II) en la ciudad de Montevideo en 1979, de la que surgieron ocho instrumentos (siete Convenciones y un Protocolo) (8).

CONTINUAN LAS REFORMAS AL SISTEMA INTERAMERICANO REFORMAS A LA CARTA DE LA OEA (1973)

Dentro del marco de los trabajos realizados por una Comisión Especial reunida primero en Lima y luego en la Tercera Asamblea General Ordinaria de la Organización, celebrada en Washington en abril de 1973, se propusieron medidas tendientes a la reestructuración del Organismo (OEA). En esta Reunión se presentaron tres posiciones: 1) sostenida por EUA, Brasil, Bolivia, Paraguay y otros paises: consideraban la posibilidad de perfeccionar el sistema ya existente; 2)Perú, Chile, Barbados y Panamá: se acogieron a la tesis propuesta por Chile de institucionalizar los polos que componen el hemisferio: América Latina por un lado y EUA por el otro; la latinoamericanización del Comité Interamericano de la Alianza para el Progreso (CIAP) y de la Conferencia sobre Aplicación de la Ciencia y la Tecnología al Desarrollo de América Latina (CACTAL) dentro del marco de la OEA y de la CEPAL; el levantamiento de sanciones a Cuba y la revisión del TIAR (9); 3argentina, Costa Rica, Ecuador, México, Venezuela y otros paises: encaminada al reconocimiento del pluralismo ideológico en el Continente; la incorporación del resto de los paises del hemisferio a la OEA y el fortalecimiento de los paises latinoamericanos en el seno de la Organización (10).

De esta Tercera Asamblea General Ordinaria surgió una declaración sumamente importante para el futuro desarrollo del sistema de relaciones en el Hemisferio. En los aspectos más importantes, los paises declarantes sostuvieron: "1. Que conforme a los principios de la Carta de la Organización, y en especial de los de mutuo respeto a la soberanía, libre determinación de los pueblos e igualdad jurídica de los Estados, todo Estado tiene el derecho de adoptar con plena independencia su régimen de gobierno y su organización económica y social.

"2. Que la pluralidad de ideologías dentro de la Carta es un presupuesto de la solidaridad regional que se funda en el concepto de la cooperación aceptado libremente por Estados soberanos, para alcanzar propósitos comunes de preservación de la paz y de entendimiento entre ellos para su desarrollo intensivo y dinámico en los campos económico y social y de la educación, la ciencia y la cultura.

"3. Que la pluralidad de ideologías en las relaciones entre los Estados Miembros implica el deber de cada Estado de respetar los principios de autodeterminación y libre determinación de los pueblos y exigir el cumplimiento de los mismos principios por parte de los demás Estados" (11).

Esta declaración, constituye un antecedente importante de las reformas que se harían al TIAR en 1975, aunque no llegarán a lograr la vigencia necesaria.

No obstante lo dicho, la reformulación de la OEA fue "eclipsada" prácticamente por el "Nuevo Diálogo" propuesto por Henry Kissinger, anulando toda posibilidad de fortalecimiento de los Estados latinoamericanos. En este sentido, la Argentina declinó prácticamente en su posición de fortalecimiento, apoyando al "Nuevo Diálogo" (12)-con posterioridad a la muerte del presidente Juan D. Perón- con el Canciller Vignes, quien esperaba la visita de Kissinger a la Argentina, pero sin éxito, no obstante haber visitado Brasil en el marco de la nueva política de "relaciones especiales" que derivó en una "alianza preferencial" y en un "subimperialismo" por parte del último país (13).

En lo que hace al tema de las "fronteras ideológicas" en el marco de la OEA, recién en 1975 fue aprobada una Resolución "liberando" a los Estados Miembro para reanudar relaciones con Cuba, quedando sin efecto la Resolución adoptada en 1964 en la Reunión de Consulta celebrada en Washington (14).

Cabe destacar que en este período, en que se propusieron reformas a la carta por segunda vez, había mayoría de gobiernos reformistas dentro de la región; de ahí el tono de las propuestas. Sin embargo, la reformulación de la OEA fue eclipsada inmediatamente con el "Nuevo Diálogo" propuesto por Kissinger, anulando toda posibilidad de fortalecimiento de los Estados latinoamericanos. 



© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Relaciones Políticas entre EUA y América Latina: ¿Predomicio "monroista" o Unidad Americana? , (Buenos Aires, Edic. del Autor, 1994), ISBN: 950-43-5524-2.


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

* Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).

e-Mail: luisdallanegra@gmail.com


(1) Esto para la década de los '60 y los '70 en que la Convención no había alcanzado las ratificaciones suficientes para su vigencia.

(2) El problema de la falta de coordinación entre las políticas externas de los paises de la región, ha sido estudiado por mi. Sobre el particular ver nuestro trabajo, América Latina como Subsistema Regional, en "GEOSUR", Vol. IX, No 105-106, Enero-Febrero 1989, Montevideo, Uruguay.

(3) Discurso del Canciller chileno Gabriel Valdés, 11 de junio de 1969, "Boletín de la Integración", Buenos Aires, BID/INTAL, 1969, No 43, págs. 292-300. Ver también Documentos, Revista..., op. cit., abril-junio de 1969, No 37, págs. 85-100.

(4) Ver Documentos, Revista de..., op. cit., Abril-Junio de 1969, No 37, págs. 63-68.

(5) Ver Documentos, Revista de..., op. cit., Julio-Septiembre de 1971, No 46, pág. 172.

(6)Típica política del "mendizaje", que ha formado parte de la conducta histórica de América Latina, en vez de adoptar un "proyecto regional" de inserción internacional

(7) Ver Anexo B (B.33., B.34., B.35., B.36., B.37., B.38.).

(8) Las Convenciones adoptadas son: a) Convención Interamericana sobre Conflictos de Leyes en Materia de Cheques; b) Convención Interamericana sobre Conflictos de Leyes en Materia de Sociedades mercantiles; c) Convención Interamericana Sobre Eficacia Extraterritorial de las Sentencias y Laudos Arbitrales Extranjeros; d) Convención Interamericana Sobre Cumplimiento de Medidas Cautelares; e) Convención Interamericana Sobre Prueba e Información Acerca del Derecho Extranjero; f) Convención Interamericana Sobre Normas Generales de Derecho Internacional Privado; y el Protocolo Adicional: h) Protocolo Adicional a la Convención Interamericana Sobre Exhortos o Cartas Rogatorias. Las Convenciones y el Protocolo quedaron abiertos a la firma de los Estados Miembros de la OEA, así como a la adhesión de cualquier Estado no miembro, quedando sujetas a la ratificación. Ver Anexo a la Serie sobre Tratados No 5, Secretaría General de la OEA, Washington D.C., 1976. También ver Zanotti, Isidoro, Regional and International Activities, en "Lawyer of Americas", Vol. II, No 1, 1979, págs. 97-119.

(9) Sería revisado en 1975, pero no lograría las ratificaciones necesarias para su puesta en vigencia.

(10) Ver Tomassini, Luciano, Tendencias Favorables o Adversas a la Formación Regional Latinoamericana, en "Estudios Internacionales", 1975, Vol. VIII, No 9, págs. 27-30.

(11) Ver Documentos, "Revista de Información..., op. cit., Abril-Junio 1973, No 53, pág. 45.

(12) El presidente Héctor Cámpora, había sufrido un golpe de Estado palaciego; por lo que su Canciller Juan Carlos Puig y su vice Canciller Jorge Vázquez, dejaron de pertenecer al elenco gubernamental, siendo el responsable de la Cancillería Vignes, quien deshizo el camino andado.

(13) Ver Puig, Juan Carlos, Doctrinas Internacionales y Autonomía Latinoamericana, (Caracas, Univ. Simón Bolívar, 1980), pág. 206. También Lowenthal, Abrahan, El Fin de la Presunción Hegemónica, en "Estudios Internacionales", (1977), Vol. I, No 37, pág. 61.

(14) Ver Green, Rosario, La Importancia del Estudio de las Relaciones Internacionales de los Paises Latinoamericanos, en "Estudios Internacionales", (1980), Vol. XIII, No 52, pág. 542.