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CAPITULO XII

LAS REFORMAS AL SISTEMA INTERAMERICANO

©  Luis DALLANEGRA PEDRAZA *

A mediados de la década de los '60, se inició un período de reformas a los instrumentos constitutivos del Sistema Interamericano, bajo el criterio, de los Estados latinoamericanos, de que con esto podrían lograr en mayor medida sus aspiraciones, a la vez que establecer mecanismos de control más efectivos frente a EUA (1). De esta manera, la Carta de la OEA sufrirá dos reformas: una en 1967 y la segunda en 1973, y el TIAR será reformado en 1975, aunque en este último caso, el Tratado reformado no ha logrado vigencia, debido a que no obtuvo las ratificaciones necesarias.

Los principales temas y problemas que se plantearon durante este período, se vinculan al terrorismo -para EUA el enemigo deja de ser externo, retornando al esquema prevalente a principios de siglo, en el que los peligros surgen en el marco interno de los paises de la región, por lo que apoyará a los gobiernos que contribuyan a estos objetivos, e incluso favorecerá y apoyará golpes de Estado militar de corte pretoriano-, y los problemas económicos y sociales -Alianza Para el Progreso y luego apoyo a las inversiones privadas por parte de EUA, e integración latinoamericana por parte de la mayoría de los paises de la región que no se encontraran bajo un gobierno militar de derecha-. Hacia fines de la década de los '60 se inicia un período de intento de coordinación de las políticas externas de los paises de la región a través de la Comisión Especial de Coordinación Latinoamericana (CECLA), aunque con relativo éxito, y el tratamiento del problema de los derechos humanos.

PANORAMA POLÍTICO DE AMÉRICA LATINA EN LA DÉCADA DE LOS '60

El cuadro de situación en las políticas externas, continúa dentro de los extremos del péndulo. En Argentina un golpe de Estado militar de corte pretoriano derrocó al gobierno de Illia en 1966, asumiendo el general Onganía, quien será a su vez desalojado por un golpe interno de las fuerzas armadas en 1969, pero continuándose con las mismas políticas hasta principios de la década de los '70.

En Brasil continúa el gobierno militar, y, pese a los cambios, no hubo variaciones en las políticas. Entre Argentina y Brasil se inició un período de conflictos vinculados con el aprovechamiento hidroenergético del Alto Paraná, lo que, pese a la similitud en las concepciones ideológicas, el conflicto prevalecerá por sobre las posibilidades de cooperación.

En Chile asumió en 1964 Eduardo Frei, dejando atrás un período conservador con Alessandri, para iniciar a través de la democracia cristiana una importante etapa de acercamiento a América Latina, de apoyo a la integración y de oposición moderada a EUA.

Perú, como ya anticipamos, se encontraba bajo el gobierno de Belaúnde Terry desde 1963, quien había prometido un proceso reformista, pero orientó sus políticas hacia un desarrollismo basado en las inversiones y crédito norteamericanos, profundizando la relación de dependencia. Esto, y el hecho de no haber cumplido con su promesa de nacionalizar la International Petroleum Co. (IPC), provocó su derrocamiento, asumiendo el general Juan Velazco Alvarado que inauguró en 1968 un período reformista, orientado hacia la solidaridad y la integración latinoamericana, a tal punto que se llegó a crear un "Ministerio de la Integración".

En definitiva, los gobierno militares pusieron el acento en la seguridad -política de las fronteras ideológicas- por sobre el desarrollo económico -salvo el de Perú- mientras que los gobiernos civiles aspiraban a una mayor coordinación de las políticas externas y a un fortalecimiento de las integración regional como instrumento para el desarrollo. Sin embargo, la falta de solidaridad y de coherencia de los más grandes respecto del resto, favoreció el continuismo, de acuerdo con los intereses de seguridad de EUA.

TERCERA CONFERENCIA INTERAMERICANA EXTRAORDINARIA (1967)

Esta Reunión se celebró en Buenos Aires en 1967. Para esta oportunidad ya estaba en funcionamiento laAlianza Para el Progreso -que había sido propuesta por el gobierno norteamericano en 1961-, así como los sistemas de integración en América Latina, desde comienzos de la década.

En 1967, también se reuniría el Sistema Interamericano en la Decimoprimera Reunión de Consulta, conocida comúnmente como Reunión de Presidentes de América en Punta del Este (Uruguay), a fin de hacer una evaluación de la Alianza Para el Progreso, entre otros temas.

A esta primera reunión de Presidentes, asistieron, indiscriminadamente, dictadores civiles y militares, junto a presidentes democráticos.

El objetivo de la Tercera Conferencia Interamericana Extraordinaria fue el de reformar la Carta de la OEA (2), reflejándose en la misma la importancia que se dio dentro del Sistema -especialmente por parte de América Latina- a los problemas económicos, estableciéndose modos de cooperación. También se incorporaron los principales objetivos de la Alianza Para el Progreso y los de la integración económica en curso en América Latina.

Respecto de los temas relativos a la paz y la seguridad, se agregó poco. La delegación de Argentina hizo esfuerzos para lograr la institucionalización del Consejo Interamericano de Defensa (en ese momento había un gobierno militar: general Onganía), mediante el establecimiento de un Comité Permanente de Asesoría sobre la Defensa. Sin embargo, la propuesta no progresó, especialmente debido al temor de que a través del mismo, se pudiera facilitar la creación de una fuerza militar interamericana permanente con connotaciones intervencionistas. Frente a la total oposición de los paises latinoamericanos, EUA decidió abstenerse, quedando la Argentina totalmente aislada con su propuesta.

Se eliminó el Consejo Interamericano de Jurisconsultos, delegándose sus funciones al Comité Jurídico Interamericano. Se creó un nuevo órgano: la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, cuya estructura y competencia, se determinaron recién en la Reunión que se celebró en Costa Rica en 1969 (3). Mientras tanto, la Comisión de Derechos Humanos creada en la Quinta Reunión de Consulta (4) siguió manteniendo la vigilancia y la observación de los derechos humanos (5).

El Protocolo de Reformas entró en vigencia en febrero de 1970, pero, no obstante las reformas, no hubo grandes cambios en el sistema de relaciones dentro del ámbito interamericano.



© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Relaciones Políticas entre EUA y América Latina: ¿Predomicio "monroista" o Unidad Americana? , (Buenos Aires, Edic. del Autor, 1994), ISBN: 950-43-5524-2.


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

* Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).

e-Mail: luisdallanegra@gmail.com


(1) Esto forma parte de la concepción "jurídico-idealista" de las Relaciones Internacionales. La realidad puede ser controlada por las normas que se crean. Si éstas no funcionan, no se trata de una falta de comprensión de la realidad o de una mala explicación de ella, sino del mal funcionamiento de las normas, por lo que hay que reformarlas.

(2) Ver Anexo B (B.31.).

(3) Ver más adelante Conferencia Especializada Interamericana sobre Derechos Humanos.

(4) Ver Connell-Smith, Gordon, El Sistema..., op. cit., págs. 371-373.

(5) Tres paises hicieron declaraciones al firmar el Protocolo: Ecuador: "La declaración ecuatoriana, inspirada en las convicciones de paz y de derecho del pueblo y gobierno del Ecuador, deja constancia de que las disposiciones aprobadas sobre solución pacífica de las controversias no satisfacen el propósito determinado de la Resolución XIII de la Segunda Conferencia Interamericana Extraordinaria y de que no se confirió al Consejo Permanente las facultades suficientes para ayudar de una manera efectiva a los Estados Miembros en la solución pacífica de sus controversias. La delegación del Ecuador suscribe este Protocolo de Enmiendas a la Carta de la Organización de Estados Americanos en el entendimiento de que ninguna de las disposiciones limita, en forma alguna, el derecho de los Estados Miembros de llevar sus controversias, cualquiera que sea la índole de ellas o la materia sobre la que versan, a conocimiento de la Organización, para que les recomiende los procedimientos adecuados para la solución política de ellas." Panamá: "La Delegación de Panamá, en el momento de suscribir el protocolo de Enmiendas a la Carta de la Organización de Estados Americanos, declara que lo hace en el entendimiento de que ninguna de las disposiciones limita o impide en forma alguna el derecho de Panamá de llevar a conocimiento de la Organización cualquier conflicto planteado con otro Estado Miembro que no hubiera tenido solución justa dentro de un término razonable después de haber aplicado sin resultados positivos, algunos de los procedimientos de solución pacífica previstos en el artículo 21 de la Carta actual". Argentina: "Al firmar el presente Protocolo la República Argentina ratifica su firme convicción de que las reformas introducidas a la Carta de la OEA no cubren debidamente todas las necesidades de la Organización ya que su instrumento fundamental debe tener además de las formas orgánicas, económicas, sociales y culturales, las disposiciones indispensables que hagan efectivo el sistema de seguridad del Continente". Ver Ruda, José María, Instrumentos Internacionales..., op. cit., págs. 464-465.