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CAPITULO XI

INCLUSION DE LA GUERRA FRÍA EN LAS RELACIONES INTERAMERICANAS

©  Luis DALLANEGRA PEDRAZA *

Con la Guerra Fría en las relaciones Este-Oeste, se estableció un sistema de relaciones intrabloque de gran rigidez. Esto significa que, el grado de permisividad a las actitudes autónomas fue muy bajo, y cualquier actitud adoptada por algún miembro del sistema en este sentido, era inmediatamente sancionada, a los efectos de evitar fisuras dentro del bloque.

Hubo varios intentos de autonomía heterodoxa dentro de la región, provocando la intervención abierta de EUA y, en algunos casos lo hizo veladamente. Los Estados latinoamericanos carecían efectivamente de suficiente viabilidad nacional (1) como para adoptar actitudes autónomas. Argentina, Brasil y México eran en realidad los únicos con un relativo grado de viabilidad individual. El resto, se encontraba dentro del grado de viabilidad colectiva o de no viabilidad, por lo menos en el corto y mediano plazo.

La guerra de Corea a principios de la década de los '50, trajo un mayor endurecimiento de la Guerra Fría.

El problema principal para los latinoamericanos continuaba siendo el económico, aunado al de la justicia social; mientras que para EUA había surgido un nuevo elemento -especialmente desde el momento en que adoptó el carácter de super-potencia mundial dentro de una estructura bipolar-, el peligro del comunismo. Este tema ya había sido tratado durante la celebración de la Novena Conferencia Panamericana, y desde ya los Estados latinoamericanos habían replicado que la solución del problema comunista en América, debía atacarse a través de la solución de los problemas económicos. Fue significativa la declaración del Presidente de la Delegación Argentina -Canciller Bramuglia- luego de celebrada la Conferencia, al manifestar que "en cuanto a la cuestión comunista, creo que (...) antes que combatir consecuencias, es preferible prevenir causas" y, evidentemente se refería a las causas económico-sociales (2).

En la Décima Conferencia Panamericana -pleno período de Guerra Fría-, el problema del comunismo fue el objetivo principal de EUA, especialmente por las circunstancias que estaba viviendo Guatemala en ese momento bajo el gobierno de Jacobo Arbenz, aunque la preocupación -según Connell-Smith- se debía principalmente a la expropiación que este gobierno hizo de tierras pertenecientes a la United Fruit Co. -empresa estadounidense de explotación y comercialización del banano en los paises centroamericanos-(3). Previo a esta Conferencia, se celebró en 1951, por convocatoria de EUA (18 de diciembre de 1950), la Cuarta Reunión de Consulta, de acuerdo con los artículos 39, 40 y 41 de la Carta de la OEA. El motivo principal, era el conflicto de Corea.

La década de los '60 trajo novedades significativas al proceso político, tanto interno como internacional de América Latina, en la misma medida que grandes contradicciones.

Por un lado, se dio una creciente identificación de la región con los paises del "Tercer Mundo", y por el otro, se comenzaron a suceder golpes de Estado militares de tipo pretoriano, cuyo propósito fundamental era luchar contra el peligro comunista, esgrimiendo el principio de las "fronteras ideológicas": Brasil en 1964, Argentina en 1966. Se dieron renovados esfuerzos para reducir la dependencia económica, especialmente a través de estrategias integracionistas, que en definitiva terminaron derivando en un proceso "comercialista", que desvió los propósitos originales, aunque para fines de la década (1969) se inició un nuevo tipo de estrategia a través del denominado "Consenso de Viña del Mar". mediante el que se logró, al menos durante un año, que el gobierno norteamericano (Nixon) modificara sus políticas hemisféricas, inaugurando la del "Socio Maduro". Por su lado, EUA trató de conjurar los intentos reformistas post revolución cubana, a través de la Alianza Para el Progreso, aunque ésta fue abandonada por el gobierno de Johnson a partir de la Conferencia de Presidentes de América de Punta del Este(1967), para dar lugar al ingreso de las multinacionales en la región, lo que provocó nuevos problemas económicos a los paises latinoamericanos, entre ellos, el desvirtuamiento de los verdaderos propósitos de la integración regional, que fue aprovechada por aquéllas.

PANORAMA POLITICO DE AMERICA LATINA EN LA DECADA DE LOS '50

No todos los procesos militares que se dieron en la región tenían un tono pretoriano. En Perú, a partir de 1968 y en Bolivia por un breve tiempo, se iniciaron procesos militares de tono reformistas, que si bien fueron vistos con malos ojos por EUA, no fueron pacibles de intervención directa, sino de su socavamiento a través de fuerzas internas, que terminaron por "diluirlos".

Efectivamente, si nos ponemos a analizar las características de los procesos internos de algunos paises, nos encontramos con que América Latina comenzó una etapa interna en la que quedaron de manifiesto los puntos más extremos del péndulo político.

En la Argentina continuaba el peronismo en el poder, pero el conflicto de Corea hará que adopte una posición política más favorable hacia EUA. Hacia fines de su segundo mandato, firmará incluso un contrato petrolero con una empresa norteamericana (Californian Co.), que no llegará a implementarse porque será derrocado por fuerzas militares, que bajo el lema de "revolución libertadora" tomaron el poder, proscribiendo al partido peronista en las elecciones que convocaron tres años después, en las que asumió Arturo Frondizi, ejerciendo un gobierno de corte desarrollista -al igual que Belaúnde Terry en el Perú-, pese a sus promesas preelectorales de iniciar un período reformista. Pero no pudo finalizar su período, por desentendimientos con las fuerzas armadas, que hicieron un golpe palaciego -apoyado por la CIA norteamericana (4)- para instalar en el gobierno al Presidente Provisional del Senado, José María Guido. En las nuevas elecciones, asumió el gobierno el partido radical, con Arturo H. Illia; pero será derrocado al tercer año de su mandato por las fuerzas armadas, bajo el lema de "revolución argentina", con el general Juan Carlos Onganía en el gobierno. De esta manera, este país alternó entre gobiernos civiles y militares, lo continuará en adelante, a la vez que en las posiciones internacionales, sea respecto de América Latina, o en relación con EUA. Mantuvo una política que osciló entre un "pro norteamericanismo" y un aislacionismo continental, y posiciones heterodoxas respecto de EUA y un acercamiento a la región, dependiendo de los gobiernos.

En Brasil, con el segundo mandato de Getulio Vargas, se inicia un período "nacionalista" y "antiimperialista". Con la presidencia de Juscelino Kubitschek, se mantuvo la posición nacionalista, la que en el terreno de la política externa se manifestó a través de su propuesta de una Operación Panamericana (OPA), para solucionar los problemas de la ampliación del mercado dentro de paises que agotaron el propio a partir de su desarrollo industrial. Este nacionalismo tomó un tono "tercermundista" con Janio Quadros y Joâo Goulart, hasta su derrocamiento por las fuerzas armadas en 1964, que iniciaron una política basada en las "fronteras ideológicas" y de alineamiento con las políticas de EUA -modelo que fue seguido por Onganía dos años después-.

En Bolivia también se inició un período nacionalista de corte reformista en 1952, con la asunción de Víctor Paz Estenssoro (líder del Movimiento Nacionalista Revolucionario - MNR), el que volverá a ejercer la presidencia en 1960, pero debió huir del país en 1964 por no haber podido sofocar una rebelión, asumiendo su vicepresidente René Barrientos. El gobierno de Paz Estenssoro se orientó en lo externo hacia una posición antiimperialista y favorable a la integración latinoamericana.

En Guatemala, el gobierno de Jacobo Arbenz, que sumió en 1951, inició un proceso de corte reformista, pero fue derrocado por Castillo Armas, con ayuda norteamericana, por considerárselo un "puente" favorable al ingreso del comunismo en la región.

En Venezuela se volvió en 1958 a la democracia con la segunda presidencia de Rómulo Betancourt la que será alternada hasta el presente entre demócratas cristianos y social demócratas.

En Cuba, en 1959 asumió Fidel Castro generando una revolución; declarándose marxista-leninista en 1961, provocando una gran crisis dentro del sistema, lo que favoreció que la región ingresara en la guerra fría, en momentos en que el sistema internacional global se orientaba hacia la coexistencia pacífica.

No obstante la existencia de gobiernos de corte nacionalista en varios paises latinoamericanos, esto no desembocó en una mayor unidad regional ya que, además de las constantes interrupciones provocadas por golpes de Estado militar, no hubo una política de coordinación en las posiciones externas entre estos paises.

En el contexto internacional, se inicia entre las dos grandes potencias, un proceso de "distensión" con vistas a lograr una "coexistencia pacífica". Las bases de este "entendimiento" entre ambas cabezas polares, se podrían resumir en algunos acontecimientos relevantes ocurridos durante el período. En primer lugar, se podría mencionar a la XX Reunión del Partido Comunista de la URSS (PCUS), oportunidad en la que se revivió la tesis leninista de la coexistencia pacífica, queriendo significarse con esto, que la inevitabilidad de la guerra total entre "socialistas" y "capitalistas" carecía de sentido en un mundo con armas atómicas, por lo que el triunfo del marxismo no se logrará mediante la "exportación de la revolución", sino como resultado de las propias contradicciones internas del mundo capitalista. Para 1957 se estableció una línea telefónica (teléfono rojo) a fin de consultarse en forma directa ambas superpotencias, frente a situaciones de crisis internacional. En esta oportunidad, iniciaron relaciones consulares, culturales y económicas. En 1959 firmaron, por iniciativa de EUA, el Tratado Antártico, procurando buscar una solución a un problema de carácter internacional, aunque sin perspectivas de crisis inmediata. En 1960 se celebra en Moscú la II Reunión Mundial de Partidos Comunistas Obreros con la participación de 81 partidos, aprobándose la declaración en la que se confirmaba que la "base de la política exterior de los paises socialistas, la constituye el principio leninista de coexistencia pacífica". En 1963 firman el Tratado de Prohibición de Experiencias Nucleares en la Atmósfera, o Tratado de Moscú, al que adhirieron otros Estados, salvo Francia y China que se manifestaron contestatarios. Ese mismo año y como respuesta afirmativa a la propuesta de coexistencia de la URSS, Kennedy lanza su Doctrina de la retaliación limitada, en la que se entendía que la guerra total ya no tenía sentido, en virtud de que las dos superpotencias desaparecerían por causa de un holocausto nuclear. En este sentido, Kennedy expresó: "No nos ceguemos por nuestras diferencias, pero dirijamos también nuestra atención a nuestros intereses comunes (...) y si no podemos terminar ahora nuestras diferencias, por lo menos podemos ayudar a hacer un mundo seguro para la diversidad". En 1967 firman el Tratado sobre el Espacio Ultra terrestre, los Cuerpos Celestes y la Luna(5).

Pero, paradójicamente, mientras el mundo se orientaba hacia la coexistencia, América Latina ingresa en la Guerra Fría, fundamentalmente por causa de la revolución cubana y los intentos de Castro de exportar la revolución; a la vez que por las dictaduras proconsulares anticomunistas, que surgen en la región, avaladas por EUA. El paradigma de relacionamiento de EUA con el hemisferio era desarrollo y seguridad.

Este hecho no fomentó la solidaridad hemisférica, sino el concepto de reciprocidad. Esto es, asistencia económica para América Latina como retribución por apoyar las acciones de EUA en su lucha para enfrentar la amenaza del comunismo internacional. Esto no sólo mantenía la relación de dependencia económica con EUA, sino que a ésta, sumaba la dependencia militar, en función de intereses extra regionales.

CUARTA REUNION DE CONSULTA

    El Caso de la Guerra de Corea (1950)
Como dijimos más arriba, fue convocada por EUA hacia fines de 1950, estableciéndose en los considerandos de la convocatoria que "la política de agresión del comunismo internacional, llevada a cabo por intermedio de sus satélites, ha traído consigo una situación que pone en peligro a todas las naciones libres (...) Estados Unidos habiendo emprendido una movilización urgente de todos sus recursos para la defensa común, desea consultar a los demás Miembros de la Organización de Estados Americanos, con respecto a la situación universal que todos confrontamos y a la coordinación de esfuerzos colectivos que se requieren para hacerle frente" (6).

El temario propuesto de la Cuarta Reunión de Consulta contemplaba: "I. Cooperación militar para la defensa de América y para prevenir y rechazar la agresión de acuerdo con los convenios interamericanos y con la Carta de las Naciones Unidas y las Resoluciones de dicha Organización. II. Fortalecimiento de la seguridad interna de las Repúblicas Americanas. III. Cooperación económica de emergencia: a) Producción y distribución para fines de defensa; b) Producción y distribución de productos escasos y utilización de servicios necesarios para atender los requerimientos de la economía interna de las Repúblicas Americanas; y c) Medidas para facilitar en lo posible la ejecución de los programas de desarrollo económico".

Este es el origen de lo que hoy se conoce como la doctrina de la "seguridad nacional", planteada por EUA. A través del proyecto de ayuda militar hacia América Latina por parte de EUA, este país gastó unos 2.500 millones de dólares y entrenó en sus escuelas más de 70.000 oficiales latinoamericanos entre 1950 y 1980 (7).

En la sesión inaugural, habló el Presidente Truman, expresando que: "El imperialismo comunista ataca y socava la independencia de las naciones y la colaboración internacional, y coloca en su lugar el régimen de la fuerza. El imperialismo comunista también trata de destruir el sistema de gobierno que sirve al bienestar del pueblo. En su lugar, implanta un sistema en que el pueblo sólo existe para servir a los fines del gobierno que sólo existe para servir a los fines del gobierno que sólo conoce el poder desenfrenado e impone la esclavitud en su propio país y la agresión en el exterior.

"(...) No debemos permitir ni permitirnos que eso ocurra. Nosotros en el Hemisferio occidental, debemos ayudar a los hombres libres de Europa que le están ofreciendo resistencia a la expansión soviética. En el Extremo Oriente, el imperialismo comunista coloca otra amenaza ante nosotros.

"(...) En lugar de encastillarnos en nuestro Hemisferio en el infructuoso intento de lograr la seguridad por medio de la retirada, hemos de concertar nuestras defensas y aunar nuestros esfuerzos para sostener en Europa y Asia a los hombres que luchan por la libertad. Ese es el curso único que puede conducir a la seguridad, o la paz y la libertad, para nosotros, o para el hombre de todas partes del mundo.

"(...) El buen éxito de nuestro programa de defensa depende de nuestra robustez económica (8). En estos tiempos turbulentos, la producción industrial destinada a la defensa debe recibir preferentemente atención en el empleo de nuestros recursos económicos. Debemos aumentar la producción de materias primas de importancia estratégica. Así, por consiguiente, será preciso destinar parte de nuestra capacidad productiva para los fines de defensa" (9).

Los latinoamericanos no quedaron muy conformes con el nuevo papel que les asignaba EUA, dejando una vez más de lado el tema del desarrollo económico de la región.

En respuesta al discurso de Harry Truman, el Ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Joâo Neves de Fontoura dijo: "(...) no sólo de asuntos de carácter político-militar se compone la Agenda de la Cuarta Reunión de Consulta. También fuimos convocados para el restablecimiento de bases concretas fijando reglas de cooperación económica entre las naciones de esta Continente.

"(...) Ninguno de nosotros desconoce que vuestro país, señor Presidente de Estados Unidos de América, se arma de nuevo, caballero de la libertad de los pueblos y de la persona humana y que los recursos tienen límites naturales. Estamos, de nuestra parte, todos listos para participar con una cuota en la escala de los sacrificios, pero no podemos reincidir en las prácticas del pasado sin que ése, nuestro sacrificio, constituya la ruina para nosotros, sin ninguna ventaja para el mundo. Necesitamos pues, encontrar la fórmula de la cooperación económica recíproca, no solamente de emergencia, sino que nos prepare un futuro de indispensable restablecimiento y que, estimulando con los auxilios técnicos y financieros el comienzo de nuestra industrialización, eleve el nivel de vida de los habitantes de las diversas regiones del Continente, creando una atmósfera de trabajo y de bienestar para todos. En el mundo de nuestros días, no sólo los individuos sino también los pueblos pueden gozar de iguales oportunidades; sobre todo porque la interdependencia de las naciones es tan estrecha que la miseria de algunas tiene inevitables y peligrosos efectos sobre las otras" (10).

Durante la sesión de apertura, el Presidente de la Reunión de Consulta, el Secretario de Estado norteamericano, Dean Acheson, manifestó: "Nuestras presentes deliberaciones fortalecerán nuestra seguridad común de una manera considerable, si es que conducen a la acción por parte de las Repúblicas Americanas, para ayudar a realizar los propósitos de la Resolución `Unión Pro Paz' presentada en las Naciones Unidas" (11).

Los principios generales de la Resolución "Unión Pro Paz" establecen que, a falta de unidad entre los miembros permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, ante el caso de haber una amenaza a la paz, un quebrantamiento de la paz o un acto de agresión, éste deja de cumplir con su responsabilidad primordial de mantener la paz y la seguridad internacionales. En este caso, la Asamblea General, examinará inmediatamente el asunto, con miras a hacer recomendaciones apropiadas para la adopción de medidas colectivas que pueden llegar inclusive al uso de fuerzas armadas cuando fuere necesario, a fin de mantener o restaurar la paz y la seguridad internacionales.

Debe aclararse que el artículo 39 de la Carta de la ONU, confiere esta facultad al Consejo de Seguridad, y en ninguna disposición delega este poder a la Asamblea General (12).

El delegado de Bolivia a la Cuarta Reunión de Consulta, expresó respecto del problema del comunismo: "Demos pan, salud, techo, libertad y cultura a nuestras gentes, pues proporcionándoles la alegría de vivir se les habrá dotado de espíritu de resistencia que ha menester la conservación del común acervo democrático. El comunismo cuaja muy fácilmente en la miseria económica y social; por eso se ha dicho con acierto que es la filosofía de la desesperación. Es y será absurdo pedir abnegación a los hombres que nada esperan y, más que vivir, vegetan atingidos por el hambre, las enfermedades y el miedo" (13).

Durante la Tercera Sesión Extraordinaria, se discutió el tema relativo a la "Preparación de la Defensa de las Repúblicas Americanas y Apoyo a la Acción de las Naciones Unidas". Esto significa, apoyo a la tan mentada Resolución "Unión Pro Paz" lograda por EUA en el seno de la Asamblea General, a la vez que otorgarle a este país el planeamiento militar de la defensa del hemisferio.

La posición de la delegación de Argentina dejó en claro que: "Para nosotros el proyecto trata una materia privativa de Naciones Unidas. Sobre ella el organismo mundial adoptó ya una Resolución denominada `Unión Pro Paz', con respecto a la cual los Estados reunidos aquí y representados allí, en Naciones Unidas, se pronunciaron a su debido tiempo.

"(...) Creemos estar frente a una Resolución ajena a la órbita de la Organización de Estados Americanos, como lo reconoce el propio proyecto al referirse, en primer lugar a `las Repúblicas Americanas, como miembros de las Naciones Unidas' (primer considerando); y, en segundo término al expresar que las Naciones Unidas, de conformidad con las Resoluciones de su Consejo de Seguridad y de su Asamblea General, ya `han tomado medidas para restaurar la paz' en Corea. Quiero prevenir que esta misma tesis la sostuvo mi país al discutirse en el Consejo de la Organización de los Estados Americanos, la situación internacional creada con motivo de la agresión a Corea.

"(...) Pero antes de concluir quiero expresar lo siguiente: al votar afirmativamente, cumpliendo instrucciones de mi Gobierno y no obstante hallarse prevista en el texto de la Resolución la cláusula de las normas constitucionales, quiero dejar formulada una reserva en el sentido de que todo empleo de fuerzas armadas, ya sea en el orden mundial o en el continental, está condicionado a la Constitución Nacional, a la cual reserva dicha potestad, con carácter exclusivo e indelegable, al Congreso de la Nación. Y, además, en esta solemne oportunidad, quiero dejar expresa constancia de que mi gobierno no tomará ninguna determinación, sin la expresa consulta y decisión del pueblo argentino, por tratarse de un ejercicio propio de la soberanía y de un atributo intransferible del pueblo" (14).

Refiriéndose a los mismos considerandos del delegado argentino, el de Guatemala expresó: "(...) la participación armada en operaciones fuera del Continente tiene que estar condicionada a la capacidad de cada una de las Repúblicas, y que esa capacidad tendrá que calificarla cada uno de los respectivos Gobiernos" (15).

Finalizada la Reunión, se aprobaron 31 Resoluciones y Recomendaciones. Esto significó un logro para EUA dentro del ámbito interamericano, quien, por otra parte, era el principal preocupado por la seguridad. Pretender un máximum de seguridad, es querer el máximum de poder, o sea, el mayor número de "aliados" y el menor número de enemigos. A través de todos los mecanismos institucionalizadores en el Sistema Interamericano EUA fue labrándose ese máximum de seguridad, claro que a costa de los objetivos de los Estados latinoamericanos que estaban fundamentalmente vinculados a sus problemas de desarrollo económico. De todas formas, debemos reconocer que, de esta manera, los Estados latinoamericanos delegaban en EUA la responsabilidad de su seguridad, claro que pagando el precio con sus recursos naturales fundamentalmente.

EUA logró en esta Reunión tres Resoluciones (Resolución III, Resolución XV y Resolución XVI) relativas a los materiales estratégicos, a fin de que las Repúblicas Americanas facilitaran su extracción, a precios razonables, para contribuir a la defensa del hemisferio. Encontrándonos en el período denominado de la "Guerra Fría", la carrera armamentista ha sido uno de los factores más relevantes, por lo que EUA necesitaba prioritariamente de todo tipo de recursos naturales estratégicos, para poder llevar a cabo su desarrollo militar en forma más acelerada que la URSS.

En la segunda mitad de la década de los '40, proliferaron los bloques de seguridad, como sistema de "alianzas permanentes" a diferencia del tipo de alianzas predominante durante el Siglo XIX y principios del XX, que eran de carácter temporario y ad hoc; en cambio los bloques de seguridad post segunda guerra mundial conformaron coaliciones rígidas, con permanencia y con contenido ideológico.

La política internacional de EUA ha sido fundamentalmente statuquista tanto dentro del bloque, como en el orden mundial. Por el contrario, la URSS, mientras seguía una política statuquista en el ámbito intrabloque, perseguía una política revisionista a nivel internacional, en virtud de su necesidad de alcanzar la condición de superpotencia que ya a esta altura detentaba EUA. Esta pugna constante por el poder mundial en todos los ámbitos, pero fundamentalmente en el ideológico y en el de las armas atómicas, ha sido la razón de la existencia de la Guerra Fría, en la que se vieron envueltos también los Estados que formaban parte de cada uno de los bloques (16).

En este marco se encontraba inserta la Cuarta Reunión de Consulta.

Prácticamente todas las Resoluciones fueron aprobadas por unanimidad o lograron sin ninguna dificultad la mayoría de los dos tercios de los votos. No obstante ello, hubo reservas y declaraciones (17).

En esta Reunión, EUA propuso, con el apoyo de Brasil, Paraguay, Colombia, Cuba y Uruguay, la creación de una Fuerza Armada Interamericana, cuyo fin sería el mantenimiento del orden en el continente y en otras partes del mundo. Argentina, Guatemala y México rechazaron ese plan de combate al comunismo(18).

Sin embargo, EUA consiguió el establecimiento de acuerdos militares o de ayuda para la defensa mútua con los Estados latinoamericanos, a través de una Ley de Seguridad Mútua aprobada por el Congreso norteamericano en 1951. De esta manera, el Consejo Interamericano de Defensa sirvió para otros fines, distintos de los originales, tales como, un medio para que los altos funcionarios de EUA pudieran establecer relaciones estrechas e influencia política sobre los sectores más influyentes de América Latina; así como para cooptar a los militares latinoamericanos a través de una relación de dependencia en la adquisición de armamentos y creándoles la imagen de participación en la defensa del hemisferio, cuando en realidad cumplían una mera función logística para la seguridad de EUA. Con estos fines, EUA, a través del Consejo Interamericano de Defensa, logró el establecimiento de un Colegio Interamericano de Defensa, cuya finalidad consistía en formar a los miembros de las fuerzas armadas latinoamericanas sobre temas de carácter militar, político y económico como componentes esenciales de la defensa interamericana.

El combate a la amenaza del comunismo internacional, llevó a EUA a adiestrar oficiales latinoamericanos en la sección "contrainsurgencia". Tratando de conformar en las fuerzas armadas latinoamericanas el más fuerte grupo anticomunista. Podemos decir que ya desde esta época se comienza a esbozar el concepto denominado hoy en día como "doctrina de la seguridad nacional".

Sólo este último aspecto nos muestra la no coordinación de las acciones y de las percepciones externas de los Estados latinoamericanos. Lisa y llanamente se atuvieron a aprobar Resoluciones que, demás está decir, fueron de sumo interés, especialmente para la seguridad de EUA a la vez que, en lugar de solucionar los problemas económicos de los Estados latinoamericanos, les creó reglas para la venta a "precios razonables" -y sin que se creen dificultades de ningún orden- de productos estratégicos necesarios para la carrera armamentista de EUA en la lucha frente al "peligro comunista".

Además de no adoptar una posición conjunta y de no mostrar cuál es la verdadera identidad latinoamericana, se dividieron en bloques en los que se ubicaron paises que apoyaban las propuestas norteamericanas y los que estaban contra ellas, sin que se obtuvieran mayores resultados de todas formas. Y mientras aprobaron por unanimidad o la mayoría de los dos tercios las Resoluciones propuestas en la Reunión, sólo hicieron reservas o declaraciones sobre aquellos puntos en los que creyeron era importante dejar constancia de su soberanía, especialmente aquellos territorios en litigio con potencias europeas.

La Cuarta Reunión de Consulta no sólo es un ejemplo claro de la falta de percepción sobre la identidad de los Estados latinoamericanos respecto de su ubicación en el ámbito de las relaciones internacionales, sino también sobre la política externa para solucionar problemas, más que para adoptar una posición internacional.


(A Casos y Aplicaciones) 
DECIMA CONFERENCIA PANAMERICANA

Se celebró en la ciudad de Caracas en 1954. Participaron todos los Estados Americanos menos Costa Rica. Fue la última Conferencia Panamericana que se celebró.

Como dijimos con anterioridad, la principal preocupación de EUA era el problema del comunismo, y su presencia en la Conferencia sólo estuvo ligada por la necesidad de lograr una Resolución en este sentido. Luego de aprobada, el presidente de la delegación de ese país se retiró, dejando a sus segundos para el tratamiento de los problemas económicos, que eran los de verdadero interés para los latinoamericanos.

La propuesta de Resolución presentada por John Foster Dulles declaraba: "Que si el movimiento comunista internacional llegase a dominar las instituciones políticas de cualquier Estado Americano, ello constituiría una amenaza contra la soberanía e independencia política de todos nosotros, poniendo en peligro la paz de América, lo que exigiría la acción pertinente de conformidad con los Tratados vigentes".

Los Estados latinoamericanos de ninguna manera estaban dispuestos a apoyar esta propuesta, ya que significaría abrir nuevamente las puertas a la intervención norteamericana contra cualquier gobierno que este país considerara que estaba sujeto al comunismo. De hecho se trataba de un intento de apoyo a la Doctrina Monroe. Además, el interés de EUA para que se aprobara esta Resolución, estaba orientado a su deseo inminente por derrocar al Gobierno guatemalteco de Jacobo Arbenz.

La oposición latinoamericana hizo que parte del párrafo principal de la Resolución fuera modificado, expresándose que: "exigiría una Reunión de Consulta para considerar la adopción de las medidas precedentes de acuerdo con los tratados existentes". Además se agregó a la Resolución un nuevo párrafo a los efectos de evitar posibles intervenciones: "Esta declaración de política exterior hecha por las Repúblicas Americanas en relación con los peligros de origen extra-continental está destinada a proteger, y a no menoscabar el derecho inalienable, de cada Estado Americano, de elegir libremente su propia forma de gobierno y sistema económico, y de vivir su propia vida social y cultural(19). México y Argentina se abstuvieron en la votación, de la misma manera que Guatemala. Por su parte, Nicaragua y la República Dominicana, bajo los gobiernos de Anastacio Somoza y Trujillo, votaron a favor, entre otros.

Esta vez no era EUA quien intervenía en un Estado Americano, sino que gobiernos latinoamericanos intervenían en Estados vecinos, como lo fue el caso de envío de tropas por parte de Honduras y Nicaragua, apoyadas por suministros norteamericanos, para derrocar al gobierno guatemalteco.

En esta Conferencia se adoptaron tres instrumentos jurídicos, uno sobre Asilo Diplomático (20), otro sobre Asilo Territorial (21), y uno sobre Relaciones Culturales Interamericanas modificatorio del que se había suscripto en Buenos Aires en 1936 (22).

Entre la Décima Conferencia Panamericana y la Reforma de la Carta de la OEA (1967), se celebraron dos Conferencias Especializadas, una de ellas con motivo de la reforma mencionada y la otra dedicada a facilitar el transporte acuático internacional (23); y tres instrumentos abiertos a la firma en la Secretaría General de la Unión Panamericana. Asimismo hubo varias intervenciones en las que se convocó a Reunión de Consulta, especialmente para los casos Cuba (1962 y 1964) y República Dominicana (1960 y 1965).

En la Décima Reunión de Consulta, EUA, bajo el régimen de Lyndon Johnson, propuso la formación de una Fuerza Interamericana de Paz (FIP), pero no tuvo aceptación por parte de los latinoamericanos, ya que pensaban que iba a ser otro mecanismo más que permitiría a EUA intervenir, bajo la justificación de una intervención colectiva, aunque por motivos de exclusivo interés norteamericano (24).

"EXCLUSION" DE CUBA DE LA OEA (1962)

La Octava Reunión de Consulta fue convocada por Colombia y se celebró en enero de 1962, en Punta del Este (Uruguay).

El temario de la Octava Reunión de Consulta contemplaba las amenazas a la paz y a la independencia política de los Estados Americanos, que puedan surgir de la intervención de potencias extra-continentales encaminadas a quebrantar la solidaridad americana y, en especial: 1) señalar los distintos tipos de amenaza a la paz o actos determinados, que en caso de producirse, justifiquen la aplicación de medidas para el mantenimiento de la paz y de la seguridad con arreglo al Capítulo V de la Carta de la OEA y a las disposiciones del TIAR; 2) determinar las medidas que convenga tomar para el mantenimiento de la paz y la seguridad del Continente.

El propósito de Colombia (léase EUA) y de los que la acompañaran, era lograr imponer sanciones a Cuba.

Todo surge de las declaraciones de Kruschev y de la aceptación por parte de Cuba de la posible ayuda que le daría la URSS en caso de una invasión por parte de EUA.

México se opuso a la celebración de la Octava Reunión de Consulta, ya que al ser convocada para dos meses después, no existía el motivo principal que implicaba una Reunión de este tipo: la urgencia y la inminencia de un peligro. Hizo notar a su vez que, Colombia proponía prácticamente la modificación del TIAR. Con posterioridad al pedido de Reunión de Consulta (noviembre de 1961) y un mes antes de su celebración, Fidel Castro declaró que su gobierno era "marxista-leninista".

También es importante destacar que, pese a las declaraciones hechas por Castro, el gobierno mexicano (Alfonso López Mateos), se mantuvo en una posición principista.

A fines de diciembre, el Subsecretario de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos Olivares, realizó una gira por varios paises de Sudamérica, para recoger impresiones sobre la posición de los respectivos gobiernos en la Séptima Reunión de Consulta (Castro ya se había declarado marxista-leninista).

En Brasil (gobierno de Joâo Goulart), el Ministro de Relaciones Exteriores le manifestó que permanecería en la postura de autodeterminación y no intervención, ya que su país no aprobaría la imposición de sanciones a Cuba. No obstante, el Ministro brasileño manifestó que se acogería a los principios de la Quinta Reunión de Consulta -principios que Cuba había votado favorablemente-, insertaría las partes del discurso de Fidel Castro en el que se declaraba marxista-leninista, y confiaría al Consejo de la OEA el mandato de preguntar al gobierno cubano cómo se concilian los dos puntos anteriores, ya que claramente se contradicen.

El presidente del Consejo Nacional de Gobierno del Uruguay, (Haedo, 1959-63), manifestó que mantendría el principio de autodeterminación y no intervención, y que no estaba de acuerdo con que se impusieran sanciones a Cuba.

En la Argentina (presidencia de Arturo Frondizi, 1958-62), mantuvo una entrevista con el Canciller Miguel Angel Cárcano, quien manifestó que sostendría los principios de autodeterminación de los pueblos y de no intervención; pero al mismo tiempo, sostendría los principios de democracia representativa por elecciones libres, respeto a los derechos humanos y la no intervención de potencias extra-continentales. Frondizi no recibió al visitante.

En Chile (presidencia de Jorge Alessandri, 1958-64), quedó en claro que se sostendrían firmemente los principios de autodeterminación de los pueblos y de no intervención, y los demás principios sostenidos en las anteriores Reuniones de Consulta (lo que permitiría a la vez, mantener los principios de la Quinta Reunión de Consulta, que no favorecían al gobierno cubano), y que el gobierno no estaba de acuerdo con que se impusieran sanciones a Cuba.

El presidente de Bolivia (Víctor Paz Estenssoro, 1960-64) le manifestó que se adhería a los principios de autodeterminación de los pueblos y de no intervención, pero le dio a entender la difícil situación por la que estaba pasando el país en lo económico, lo político y social (lo que probablemente significaba que, en caso de que EUA ejerciera presiones, Bolivia actuaría de acuerdo con las circunstancias).

En Ecuador (presidencia de Otto Arosemena, 1961-63), se repitieron los conceptos de autodeterminación de los pueblos y de no intervención, de defensa de los derechos humanos, de elecciones libres y del apego absoluto a las normas que rigen al Sistema Interamericano.

Ya en sesiones la Octava Reunión de Consulta, fue México quien, paradójicamente, aportó las causales para permitir la "exclusión" de Cuba de la OEA. Esto consta en el discurso dicho por el jefe de la delegación, -Canciller Manuel Tello- que había sido preparado ex-profeso, con el propósito, por un lado, de dejar limpio de posibles cargos a México de inclinaciones pro-comunistas y, por el otro, para evitar que se impusieran sanciones a Cuba.

Los aspectos más relevantes expresan: "(...) El 4 de diciembre de 1961 el representante de mi país en el Consejo de la OEA indicó que `no desconoce la Delegación de México que las declaraciones hechas por el primer Ministro de Cuba, Doctor Fidel Castro, casi en vísperas de esta Reunión, han introducido un elemento de carácter político en la consideración de este difícil problema...' Este nuevo elemento proviene del hecho de que, por primera vez en la historia de América, uno de nuestros gobiernos declara nítidamente asumir una ideología y un sistema político que es del todo extraño al que hasta ahora ha sido el denominador común de las instituciones propias de los pueblos del nuevo mundo. Por infieles que hayan sido, en más de una ocasión, algunos de nuestros gobiernos a los principios y normas de la democracia representativa, jamás había declarado ninguno de ellos sustentar una filosofía política distinta. Ahora bien, y como quiera que nuestra organización regional se funda en una comunidad de valores espirituales libremente abrazados y por igual compartidos, las aludidas declaraciones del primer Ministro de Cuba no pueden considerarse, por mucho que respetemos el derecho de autodeterminación del pueblo cubano, simplemente como una cuestión ajena a la convivencia interamericana. Una cosa es el ejercicio de este derecho, que en sí mismo no tiene otra limitación que el derecho de los demás, y otra distinta la incidencia o repercusión que puede tener en la contextura, viabilidad y funcionamiento armónico de una organización internacional que no es indiferente a todas las filosofías o sistemas políticos, sean cuales fueren".

Más adelante hace comparaciones con el pensamiento de Simón Bolívar sobre el tema.

"(...) La asociación ideada por Bolívar debía serlo tan sólo -como lo dijo tan reiteradamente el Libertador desde la Carta de Jamaica- entre Repúblicas (hoy diríamos entre democracias), y tan indeclinable era este postulado, que en el Tratado de Unión, Liga y Confederación Perpetua, de 1826, se estipuló en su artículo 29, lo siguiente: `Si alguna de las partes variase esencialmente en sus actuales formas de gobierno, quedará, por el mismo hecho, excluida de la Confederación y su gobierno no será reconocido, ni ella admitida en dicha Confederación, sino por el voto unánime de todas las partes que la constituyeran entonces'. A la vuelta de más de un siglo, la Carta de Bogotá se hace eco del pensamiento, al expresar, en su artículo 5, inciso d), lo siguiente: `La solidaridad de los Estados Americanos y los altos fines que con ella se persiguen, requieren la organización política de los mismos sobre la base del ejercicio efectivo de la democracia representativa'.

"Por último, y para no referirme sino a un instrumento internacional -suscripto por el actual Gobierno de Cuba, juntamente con las demás Repúblicas Americanas- la Declaración de Santiago de Chile, adoptada en la Quinta Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, anunció algunos principios y atributos del sistema democrático en este Hemisferio que, por ser tan conocidos, considero innecesario reproducir aquí y que, en síntesis responden a las notas más distintivas del régimen democrático, entre ellas las elecciones libres, la supremacía judicial y el respeto de los derechos fundamentales de la persona humana.

"Parece, pues, indudable que existe una incompatibilidad radical entre la pertenencia a la Organización de Estados Americanos y una profesión política marxista-leninista, como lo sería también con una profesión monárquica absoluta. Con la misma energía con que defendemos el derecho de autodeterminación de los pueblos, del pueblo cubano por consiguiente, sostenemos que es inconciliable la calidad de miembro de nuestra Organización con la adopción del régimen de gobierno cuyas características no son las de las democracias representativas" (25).

En definitiva, el delegado mexicano consideraba que el proceso de autodeterminación adoptado por el gobierno cubano era incompatible con las características de la OEA, pero no por ello debía ser sancionable fuera de la órbita de esta organización.

La tesis de la incompatibilidad, expresada por el delegado mexicano, ya había sido sugerida anteriormente por el Canciller brasileño San Tiago Dantas en la Novena Conferencia Panamericana (Bogotá, 1948). En la Resolución XXXII, que surgió de la mencionada Conferencia se encuentra el siguiente párrafo: "Las Repúblicas, representadas en la IX Conferencia Internacional Americana. Declaran: que por su naturaleza antidemocrática y por su tendencia intervencionista, la acción política del comunismo internacional o de cualquier totalitarismo es incompatible con la concepción de la libertad americana, la cual descansa en dos postulados incontestables: la dignidad del hombre como persona y la soberanía de las Naciones como Estados" (26).

La Resolución que surgió de esta Reunión de Consulta (Resolución VI), vinculada a la exclusión del gobierno de Cuba de su participación en el Sistema Interamericano quedó redactada de la siguiente manera: "1. Que la adhesión de cualquier miembro de la Organización de Estados Americanos al marxismo-leninismo es incompatible con el Sistema Interamericano y el alineamiento de tal gobierno con el bloque comunista quebranta la unidad y la solidaridad del Hemisferio. 2. Que el actual gobierno de Cuba, que oficialmente se ha identificado como un gobierno marxista-leninista, es incompatible con los principios y propósitos del Sistema Interamericano. 3. Que esta incompatibilidad excluye al actual gobierno de Cuba de su participación en el Sistema Interamericano. 4. Que el Consejo de la Organización de Estados Americanos y los otros órganos y organismos del Sistema Interamericano adopten sin demora las providencias necesarias para cumplir esta Resolución".

Antes de la Reunión de Punta del Este, los esquemas de votaciones paises contrarios a sanciones a Cuba, estaban prefijados de la siguiente manera: México, conjuntamente con Brasil, cambiaron impresiones y se pusieron de acuerdo; a su vez, contaron con el apoyo en principio de Bolivia, Chile, Ecuador, Uruguay y Venezuela. Ya en Punta del Este se reanudaron las conversaciones sobre el tema, y se mantuvieron las posiciones, pero se retiraron Uruguay y Venezuela, a la vez que se agregaron Argentina, Haití y Honduras. De todas formas había seguro 8 votos, lo que eliminaría la posibilidad de los 2/3 para excluir a Cuba. Pero a último momento, la delegación de EUA "compró" el voto de Haití, que estaba necesitado de financiación, retirándose del grupo. En definitiva, la Resolución VI consiguió los 2/3 necesarios (27).

La delegación de México dejó sentada la siguiente reserva en el Acta Final de la Octava Reunión de Consulta: "(...) que, en su concepto, la exclusión de un Estado Miembro no es jurídicamente posible sin la modificación previa de la Carta de la Organización de los Estados Americanos conforme al procedimiento previsto en el artículo 111 de la misma".

Cabe destacar que, en la Carta de la OEA, no se encuentra prevista la "expulsión" de un miembro, así como tampoco del TIAR, por ello en la Resolución VI se habla de exclusión y no de expulsión.

La exclusión de Cuba de la OEA, fue resuelta a la luz de los artículos 6, 8 y 20 del TIAR, que no contemplan la exclusión, sino medidas para casos en que exista una amenaza a la paz y seguridad del Continente (28).


(A Casos y Aplicaciones) 
LA CRISIS DE OCTUBRE DE 1962

El 22 de Octubre de 1962, ante el conocimiento por parte del gobierno norteamericano de que se estaban instalando cohetes del tipo de radio intermedio, que podrían mandar proyectiles nucleares a más de mil millas náuticas (1853 kilómetros), a lugares tales como Washington D.C., Canal de Panamá, Cabo Cañaveral, ciudad de México u otras partes del sur de EUA, Centroamérica y región del Caribe (29), el presidente John F. Kennedy declaró la intención de establecer una cuarentena naval e incrementar la vigilancia aérea de Cuba, a la vez que recurría al Consejo de Seguridad de la ONU y paralelamente a la OEA.

En el Consejo de Seguridad de la ONU, el representante de EUA, Adlai Stevenson presentó la siguiente Resolución: "1) Requiere, como medida provisional, y acogidos al artículo 40, el inmediato desmantelamiento y retiro de Cuba de todos los proyectiles y demás armas ofensivas; 2) Autoriza y solicita del Secretario General despachar hacia Cuba a un cuerpo de observadores de las Naciones Unidas para asegurar e informar del acatamiento de esta Resolución; 3) Pide la terminación de las medidas de cuarentena aplicadas a embarques militares a Cuba, una vez que Naciones Unidas certifiquen el cumplimiento del párrafo primero; 4) Recomiendan urgentemente que Estados Unidos de América y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas hablen pronto sobre las medidas para quitar la amenaza existente a la seguridad del hemisferio Occidental y a la paz del mundo, e informen de ello al Consejo de Seguridad".

En el Consejo de la OEA, EUA pidió la convocatoria a una Reunión de Consulta. Se aprobó una Resolución que sancionaba por primera vez el uso de la fuerza armada, de acuerdo con los términos establecidos en el TIAR.

El Consejo, oficiando como Órgano Provisional de Consulta resolvió: "1) Instar a que se desmantelen inmediatamente y se retiren de Cuba todos los proyectiles y cualesquiera otras armas con capacidad ofensiva. 2) Recomendar a los Estados Miembro, de conformidad con los artículos 6 y 8 del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, que adopten todas las medidas individuales y colectivas, incluso el empleo de la fuerza armada, que consideren necesarias para asegurar que el gobierno de Cuba no pueda continuar recibiendo de las potencias chino-soviéticas pertrechos y suministros militares que amenacen la paz y seguridad del Continente, y para impedir que los proyectiles en Cuba con capacidad ofensiva se conviertan en cualquier momento en una amenaza activa contra la paz y la seguridad del Continente; 3) Informar al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sobre esta Resolución, de conformidad con el artículo 54 de la Carta de las Naciones Unidas y expresar la esperanza de que el Consejo de Seguridad, de acuerdo con el proyecto de Resolución presentado por Estados Unidos, envíe a Cuba observadores de las Naciones Unidas a la brevedad posible; 4) Continuar actuando como Órgano de Consulta sobre las medidas que adopten de acuerdo con el párrafo segundo de la presente Resolución" (30).

Todos los Estados apoyaron la Resolución en su conjunto, pero Brasil, México y Bolivia, se abstuvieron de votar la última cláusula de la segunda parte, indicando que no apoyaban la invasión armada a Cuba. Es evidente que, la inclusión de esa cláusula por parte de EUA, tenía como propósito legitimar cualquier acción armada que realizara contra Cuba, desde el momento que era el único país con condiciones militares para llevarla a cabo.

No obstante, el apoyo dado por América Latina a EUA, fue para que se enfrentara a la crisis, pero no para la política general con el gobierno cubano. Estro quedó demostrado cuando tuvieron que votar para reforzar la maquinaria interamericana con el objeto de combatir la subversión comunista.

En el Consejo de Seguridad de la ONU no se llegó a votar la Resolución, ya que la intervención del Secretario General (U Thant) derivó en dejar en libertad a EUA y a la URSS para negociar entre ellos el retiro de los misiles, hecho que se resolvió para enero de 1963.

En abril de 1960, durante la Reunión del Consejo de la OEA para elaborar un Estatuto para el Comité Especial Consultivo de Seguridad que se había establecido por decisión adoptada en la Octava Reunión de Consulta, hubo desacuerdo respecto del poder que se le debía otorgar. Todos los miembros estuvieron de acuerdo en que se necesitaba el consentimiento del gobierno antes que el Comité pudiera ser enviado a su territorio. Trece Estados apoyaron una propuesta para conceder al Consejo de la OEA la facultad de iniciar investigaciones de seguridad en el caso en que se requiera la mayoría de votos, aunque el Estado se opusiera. Brasil votó en contra, y Bolivia, Chile, República Dominicana, Haití, México y Venezuela se abstuvieron (31).


(A Casos y Aplicaciones) 
NOVENA REUNION DE CONSULTA
    El Caso de la Intervención de Cuba a Venezuela
Esta Reunión, al igual que la Sexta y la Octava, fue convocada de acuerdo con el artículo 6o del TIAR. Fue solicitada por el gobierno de Venezuela "para que considere las medidas que deben adoptarse frente a los actos de intervención y agresión del gobierno de Cuba que afecta la integridad territorial y la soberanía de Venezuela, así como la vigencia de sus instituciones democráticas" (32).

Antes de la Reunión, el Consejo de la Organización de los Estados Americanos acordó constituirse y actuar provisionalmente como órgano de Consulta (33) de acuerdo con el artículo 12 del Tratado. El Consejo, actuando bajo esa condición, designó una Comisión para que investigara los hechos denunciados por Venezuela y presentara un informe. El informe y las conclusiones de la Comisión Investigadora fueron sometidos al Consejo actuando provisionalmente como Órgano de Consulta, y más tarde, a la Novena Reunión de Consulta.

Basándose en ese informe y conclusiones, la Novena Reunión de Consulta aprobó dos Resoluciones, una sobre aplicación de medidas al Gobierno de Cuba y otra en forma de declaración al pueblo cubano. En la primera Resolución, el Órgano de Consulta acordó aplicar, de acuerdo con los artículos 6 y 8 del TIAR las siguientes medidas: "a) Que los gobiernos de los Estados Americanos no mantengan relaciones diplomáticas ni consulares con el gobierno de Cuba; b) Que los gobiernos de los Estados Americanos interrumpan todo su intercambio comercial, directo o indirecto, con Cuba, con excepción de los alimentos, medicinas y equipo médico que por razones humanitarias puedan ser enviados a Cuba; y c) Que los gobiernos de los Estados Americanos interrumpan todo transporte marítimo entre sus paises y Cuba, con excepción de l transporte necesario por razones de índole humanitaria".

México y Chile formularon declaraciones a esta Resolución (34).


(A Casos y Aplicaciones) 
DECIMA REUNION DE CONSULTA
    Invasión de los marines a República Dominicana en 1965
Fue convocada a iniciativa del gobierno de Chile, a fin de tratar la "grave situación creada por la lucha armada en la República Dominicana". La convocatoria se hizo de acuerdo con el artículo 39 de la Carta de la OEA (actual 59).

El 24 de abril de 1965 se planteó una revuelta contra el gobierno de la Junta Militar en la República Dominicana, con el propósito de restaurar al poder a Juan Bosch, que había sido derrocado en setiembre de 1963, por considerárselo de izquierda.

El 28 de abril, el Presidente de EUA, Johnson, envió marines, con el justificativo de defender las vidas de ciudadanos norteamericanos (Corolario Theodoro Roosevelt a la Doctrina Monroe (1904)), y porque consideraba que las autoridades locales eran incapaces de garantizar la seguridad. De esta manera viola la Carta de la OEA, especialmente en sus artículos 15 y 17, pero su acción, en principio, quedó "legitimada" por la aplicación del Corolario Theodoro Roosevelt a la Doctrina Monroe.

Esta, o impedir el avance del comunismo, han sido las fórmulas que tradicionalmente ha utilizado EUA para justificar sus intervenciones y hacerlas aparecer como acciones defensivas del orden hemisférico.

La justificación dada por el gobierno norteamericano a su actitud unilateral, fue que debió actuar rápidamente y no tuvo tiempo para convocar a una Reunión de Consulta.

Luego de dar estos pasos unilateralmente, el gobierno norteamericano solicitó una Reunión de Consulta, resolviendo el Consejo de la OEA convocarla, basándose en los artículos 39 y 40 de la Carta. México y Chile presentaron resoluciones urgiendo el retiro de las tropas norteamericanas de Santo Domingo, pero no fueron votadas, ya que EUA presentó una Resolución anticipadamente.

Por ella, se estableció la creación de un Comité Especial con representantes de Argentina, Brasil, Colombia, Guatemala, y Panamá, para que fuera a la República Dominicana y buscara medios para restablecer la paz.

El verdadero propósito de la invasión norteamericana a Santo Domingo quedó en claro, luego del discurso de Johnson el 2 de mayo, e el que expresaba la inquietud que había despertado en EUA, el hecho de que grupos revolucionarios, muchos de ellos adiestrados en Cuba, lograron un control de la situación, con el propósito de instaurar un gobierno comunista. Era evidente que EUA no deseaba el retorno de Bosch al poder, por su tendencia izquierdista. Por su parte, los sectores privados norteamericanos; particularmente la banca con subsidiarias e República Dominicana, estaba temerosa de un proceso de "nacionalización" en el caso de que Bosch reasumiera el gobierno, con las pérdidas que ello implicaría.

El asunto fue analizado también en el Consejo de Seguridad de la ONU, que se reunió el 3 de mayo, y en la que la URSS solicitó el retiro inmediato de las tropas norteamericanas, mientras que EUA presionaba para mantener el asunto en el seno de la OEA. La mayoría en el Consejo de Seguridad estaba contra EUA, incluyendo Uruguay, miembro no permanente; aunque Bolivia apoyaba la posición norteamericana (en esos momentos se encontraba en el gobierno René Barrientos, quien había derrocado a Víctor Paz Estenssoro en 1964).

En la Décima Reunión de Consulta, EUA urgió a los latinoamericanos a la creación de una Fuerza Interamericana de Paz (FIP), con el objeto de enviarla a Santo Domingo. Cinco Estados se opusieron a la Resolución: Chile, Ecuador, México, Perú y Uruguay, mientras que Venezuela se abstuvo. Los 14 votos afirmativos se cumplieron con el delegado de la República Dominicana, de dudosa representación diplomática. No obstante, se creó una FIP (35), que fue comandada por un General brasileño (presidencia del General Castello Branco, quien asumió en nombre de la Junta Militar que derrocó a Goulart, acusado de izquierdista). Brasil, proporcionó un contingente de hombres, al igual que Costa Rica que aportó miembros de la policía (ya que carece de fuerzas armadas desde 1948), El Salvador, Honduras, Nicaragua y Paraguay. Las fuerzas norteamericanas que se encontraban en Santo Domingo, quedaron al mando del General brasileño.

El 2 de junio, la Décima Reunión de Consulta nombró un Comité ad hoc, a los efectos de establecer las condiciones para lograr la paz, recuperación económica y dar las directivas a la FIP. El miembro principal de este Comité era el Embajador de EUA ante la OEA, Ellsworth Bunker, y los demás miembros eran de Brasil, El Salvador, México y Uruguay. Estos se opusieron a la creación de un nuevo órgano, y Argentina, Chile y Venezuela se abstuvieron de votar. Este último país, que antes apoyaba a EUA, ahora tenía reservas respecto de su actitud e intención de establecer en Santo Domingo un gobierno pro norteamericano.

Ni el dirigente de la insurrección, Caamaño, ni el ex presidente Bosch, gozaba de la simpatía del gobierno norteamericano. Por último, el Comité ad hoc consideró que el Doctor Héctor García Godoy (que había sido Ministro de Relaciones Exteriores de Bosch), podía ser el presidente provisional y el que se encargara de llamar a elecciones libres.

Bosch presentó su candidatura, aunque no hizo campaña, sino que se encontraba e su casa bajo protección policial, debido a las amenazas que había recibido. Fue electo presidente Joaquín Balaguer -ex teniente de Trujillo- con el apoyo del campo, tomando posesión el 1o de julio de 1966.

Una semana antes de la asunción del mando del nuevo presidente, la Décima Reunión de Consulta sometió a votación el retiro de las tropas de la FIP de la República Dominicana. México se abstuvo, debido a que anteriormente se había opuesto a la creación de la misma. Chile, Ecuador, Venezuela, Perú y Uruguay, apoyaron la Resolución, con la salvedad de que esto no significaba que patrocinaban retroactivamente la creación de esta Fuerza (36).



© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Relaciones Políticas entre EUA y América Latina: ¿Predomicio "monroista" o Unidad Americana? , (Buenos Aires, Edic. del Autor, 1994), ISBN: 950-43-5524-2.


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

* Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).

e-Mail: luisdallanegra@gmail.com


(1) Capacidad de desempeño en términos relativamente autónomos.

(2) Ver Conil Paz, Alberto y Ferrari, Gustavo, Política Exterior..., op. cit., pág. 184.

(3) Ver Connell-Smith, Gordon, El Sistema..., op. cit., pág. 194. El caso Guatemala está muy bien analizado en esta misma obra de Connell-Smith, págs. 271-280.

(4) Según declaraciones públicas del propio ex presidente Arturo Frondizi en 1991.

(5) Ver Connell-Smith, Gordon, Los Estados Unidos y la América Latina, (México, FCE, 1977), pág. 257. Ídem, su Sistema Interamericano, op. cit., pág. 42. Asimismo, Sánchez, Walter, Relaciones Internacionales de América Latina: Marginalidad y Autonomía, en "Estudios Internacionales", Vol. XIV, No 55, Septiembre 1981, págs. 342-343. El tema de la coexistencia ha sido analizado por mi con anterioridad, en la Problemática del Orden, en Dallanegra Pedraza, Luis (et al), "Geopolítica y Relaciones Internacionales", (Buenos Aires, Pleamar, 1981), págs. 16 y ss.

(6) Series sobre Conferencias y Organismos No 12, (Washington D.C., 1951).

(7) Ver Dozer, Ronald M., Are We Good Neighbors: Three Decades of Interamerican Relations 1931-1960, (Gainsville, 1959), pág. 116. También, Fitch, John S., Consecuencias Políticas de la Ayuda Militar Estadounidense a América Latina, en Cuadernos Semestrales, No IV, 1978, pág. 168. Asimismo, Schmitter, Philippe C., (Editor), Military Rule in Latin-America, (Beverly Hills, 1973), págs. 139-244.

(8)Aquí queda bien en claro y explícito que el paradigma de relacionamiento de EUA con el hemisferio era desarrollo y seguridad.

(9) Serie sobre Conferencias y Organismos No 12, Actas y Documentos, (Washington D.C., 1951), Doc. No 85, págs. 135-137.

(10) Ibídem, págs. 142-143.

(11) Ibídem, Doc. 86, pág. 152.

(12) Ver Castañeda, Jorge, México y el Orden..., pág. 138 y ss. También está muy bien analizado en Puig, Juan Carlos, Derecho de la Comunidad Internacional, (Buenos Aires, Depalma, 1974), Vol. I, Parte General, págs. 82-87.

(13) Series sobre Conferencias y Organismos No 12, op. cit., Doc. 123, (Washington D.C., 1951), pág. 177.

(14) Ibídem, Doc. 160 (sobre discusión del Doc. 42), págs. 199-202.

(15) Ibídem, Doc. 160, pág. 203. Ver además Doc. 42 (Com. I/9), págs. 250-251 y Doc. 45 (Com. I/10), págs. 251-253. Serie sobre Conferencias y Organismos No 12, op. cit., Doc. 160 (Com. III), pág. 265. También Doc. 132 (Com. III), págs. 266-267. Igualmente Doc. 129 (Com. III), págs. 267-268.

(16) Está muy bien estudiado en Ferrigni, Yoston, Gueron, Carlos y Gueron Eva, Hipótesis para el Estudio de una Política Exterior, en "Estudio de Caracas", (Caracas, Universidad Central de Venezuela, 1973), Vol. VIII, Tomo II, págs. 274-323.

(17) Las reservas fueron hechas por México, República Dominicana, Ecuador, Guatemala, Perú, Argentina, Chile y Estados Unidos. En los casos de Guatemala y Argentina, se hizo expresa referencia a que en cuanto a la Resolución VI sobre "Reafirmación de los Principios Interamericanos en relación con las Colonias y Posesiones Europeas en América", declaran que los territorios que son materia de litigio o reclamación entre potencias europeas y algunas de las Repúblicas Americanas, no se encuentran bajo la aplicación de los principios enunciados por esa Resolución. Argentina agregó que las Islas Malvinas, Islas Georgias del Sur, Islas Sandwich del Sur y tierras incluidas dentro del Sector Antártico Argentino no están incluidas en la mencionada Resolución, porque éstas no constituyen colonia o posesión de ninguna nación. Ver Cuarta Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, Series sobre Conferencias y Organismos No 12, op. cit., págs. 279-282.

(18) Ver Bandeira, Moniz, Presença dos Estados Unidos no Brasil - Dois Séculos de Historia, (Río de Janeiro, Civilizaçâo Brasileira, 1978), pág. 327. La Escuela de Contrainsurgencia de Estados Unidos en Fort Gulick en la Zona del Canal en Panamá, fue inaugurada en 1949 y para diciembre de 1976 había formado más de 18.500 oficiales latinoamericanos en contrainsurgencia. Ver Connell-Smith, Gordon, El Sistema..., op. cit., pág. 264 y Nota 6-2.

(19) Ver Connell-Smith, Gordon, El Sistema..., op. cit., págs. 194-199 y 272-273.

(20) Ver Anexo A (A.46.).

(21) Ver Anexo A (A.47.).

(22) Ver Anexo A (A.48.).

(23) Ver Anexo B (B.30.). Ver Anexo C (C.14., C.12.1., C.15.).

(24) El tema de Cuba y Santo Domingo, está muy bien tratado en Connell-Smith, Gordon, El Sistema..., op. cit., especialmente Capítulos 7, 8 y 9.

(25) Tello, Manuel, México: Una Posición Internacional, (México D.F., Joaquín Mortiz, 1972), págs. 128-132.

(26) Ibídem, pág. 133. En 1948 se encontraba en el gobierno de Brasil Eurico Gaspar Dutra. Ver también OEA, Tratado Interamericano, op. cit., Vol. I, págs. 11-12.

(27)Ver Tello, Manuel, México: Una Posición..., op. cit., págs. 120-121.

(28) Ver Gobbi, Hugo, Admisión y Exclusión de Miembros de la OEA, (Buenos Aires, Bibliografía OMEBA, 1966), págs. 125-142.

(29) Ver Tello, Manuel, México: Una Posición..., op. cit., pág. 158.

(30) OEA, Tratado Interamericano..., op. cit., págs. 105-107. Véase Acta de la Sesión en el Doc. C-a-463 del Consejo de la OEA.

(31)  Ver Connell-Smith, Gordon, El Sistema..., op. cit., págs. 299-304. Sobre la convocatoria del Gobierno de EUA respecto de la situación de Cuba (Crisis de los Misiles), ver OEA, Tratado Interamericano..., op. cit., Vol. II, págs. 103-158.

(32) Véase el texto de la Nota del representante venezolano en Doc. C-d-1168, Consejo de la OEA.

(33)Parece haberse vuelto una costumbre el que el Consejo de la OEA se constituya en Organo "Provisional" de Consulta a cambio de los Ministros de Relaciones Exteriores.

(34)OEA, Tratado Interamericano..., op. cit., págs. 215-247. La Comisión Investigadora estuvo conformada por representantes de Argentina, Colombia, Costa Rica, Estados Unidos y Uruguay.

(35) Si bien Argentina no envió tropas para la FIP, el General Juan Carlos Onganía, Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas en ese momento -que en 1966 le haría un golpe de Estado al presidente Arturo H. Illia-, estaba por la creación de la FIP y también por el envío de tropas a República Dominicana. Para 1967, en la Reunión de Presidentes de América de Punta del Este va a hacer la propuesta concreta, pero sin éxito; a tal punto de que EUA retira su apoyo a la idea.

(36) Ver Unión Panamericana, Décima Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, (Washington D.C., 1968), Vol. I, II y III. También OEA, Tratado Interamericano de..., op. cit., Vol. I, págs. 12-13.