REFORMA DE LA ONU

Temas para la Reflexión

©  Luis DALLANEGRA PEDRAZA *


Frente a los grandes cambios mundiales que vivimos, nos encontramos con que los organismos internacionales han quedado desfasados de la realidad para la que han sido creados. Algunos han sido “agiornados”, acorde con los intereses del “poder” reinante, de manera tal que sean operativos, aunque la gran mayoría continúa formalmente, pero no realmente. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) es un buen ejemplo.

La ONU también demuestra su gran debilidad para resolver situaciones, especialmente en un mundo altamente transnacionalizado y en el que EUA, por su poder, adopta conductas unilaterales. Su reforma, no generará necesariamente nuevo orden, sino que será éste el que requiera de una reforma de la ONU o de un nuevo organismo internacional que lo exprese y contribuya a su mantenimiento.

Algunas reflexiones caben sobre este particular.

·         Las reformas propuestas hasta ahora, son meramente burocráticas y no de fondo. Sólo con respecto al Consejo de Seguridad se contempla un “agiornamiento” atendiendo a las tendencias actuales del sistema mundial, pero con una visión más puesta en el “reparto” de poder, que en las realidades y necesidades vigentes o emergentes.

·         Un segundo aspecto es que ningún Estado puede atribuirse el derecho de incumplir en sus cuotas, y a la vez dar indicaciones respecto de las reformas de la Carta de la ONU; de la misma manera que hacer uso del organismo para incursionar militarmente, legitimado por el voto del Consejo de Seguridad.

Más allá de la factibilidad de poder dar este tipo de indicaciones, por parte de Estados poderosos, como EUA, que pueden atropellar sin ser frenados ni atropellados, habría que explicitar este tipo de limitaciones.

Debe ser la ONU, a través de sus órganos consultivos, y no Estados Unidos o cualquier Estado, quien juzgue el proceder de otros Estados de manera directa haciendo uso de la organización.

El caso de los ataques a Irak, en febrero del 2001, por Estados Unidos y Gran Bretaña, sin la previa aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU y con la oposición expresa de Rusia, China y Francia, es ilustrativo de lo dicho anteriormente [1].

Lo mismo puede decirse del caso Kosovo de 1998, en el que intervino EUA directamente a través de la OTAN sin conocimiento ni intervención del CS de la ONU [2].

Igualmente, el caso Afganistán (2001) en el que EUA hace adoptar una Resolución genérica contra el terrorismo y “quienes lo patrocinen o den apoyo”, al CS de la ONU, pero decide atacar a Afganistán, ya que considera que es el país en el que se encuentra el Osama Ben Laden, quien, a criterio de la CIA y el FBI, fue el cabecilla del acto terrorista del 11 de septiembre del 2001 [3].

El extremo, hasta el momento, ha sido el caso de la invasión unilateral a Irak en el 2003, sin la aprobación del CS de la ONU, ya que Francia había anunciado que vetaría toda iniciativa norteamericana de automatizar la invasión, invadiendo mediante la creación de una “coalición ad hoc” de Estados, toda vez que la OTAN se encontraba dividida en su visión sobre el tema.

Hay ciertas consideraciones a tener en cuenta:

1) EUA es “juez y parte”, al haber sido objeto del ataque terrorista y tomar decisiones en el marco del CS de la ONU sobre qué hacer. Más allá del derecho a la “legítima defensa” debe ser la organización mundial la que decida y no la parte. Los países “parte” en una situación de conflicto, miembros del CS, deberían abstenerse de tomar decisiones, más allá de los reclamos y presentaciones que hagan a la organización mundial.

2) A diferencia de EUA, que es miembro del CS de la ONU, Afganistán, ni ningún país islámico tiene un puesto permanente en ese Consejo para defender sus intereses o plantear su posición. El CS de la ONU debería estar configurado, de manera tal de contemplar todo tipo de representación, sin hacer diferencias entre permanentes y no permanentes, con derecho a veto o sin derecho al mismo. Debería comprender representaciones por áreas geográficas y también por etnias y religiones. En América Latina debería haber representación no sólo de la región, sino también de los grupos indígenas que constituyen mayorías de población.

3) No puede dejarse en manos de un pequeño grupo de Estados poderosos, como son los miembros del actual CS de la ONU, creado con criterios de “vencedores” luego de la segunda guerra mundial, las decisiones sobre qué hacer, de manera exclusiva y excluyente, y dejar a la Asamblea General de la organización mundial de “adorno”. Se requieren grandes cambio en el CS de la ONU, así como nuevos roles a la AG de la ONU, que “controlen” las decisiones de aquél. La Asamblea General debería tomar decisiones de fondo por el voto mayoritario o los dos tercios, que modifiquen o limiten las decisiones adoptadas por el CS. En situaciones de crisis inminente que sea el CS quien tome en sus manos la resolución de la situación, pero luego que sea la AG la que avale o modifique las decisiones por su voto mayoritario.

·         Un tercer tema, tiene que ver con que la guerra fría ha terminado, y ya no hay un sistema bipolar enfrentado; por lo que el mundo no gira alrededor de la pugna entre dos ideologías, sino alrededor de la competencia internacional y transnacional en el eje económico (finanzas, industria, mercados, desarrollo científico y tecnológico) y las temáticas sociales; más allá de que el ataque a las Torres Gemelas el 11 de septiembre del 2001 demandó una lucha unificada de toda la comunidad internacional contra el terrorismo. Esto no obsta para que la comunidad internacional se ocupe de los graves problemas económico-sociales que vive el mundo. Por ello la ONU debe reflejar esto. Si bien debe continuar funcionando el Consejo de Seguridad para resolver sobre las situaciones de conflictos y los atentados a la paz y la seguridad internacional, la organización debería tener como eje central al ECOSOC (Consejo Económico y Social), ya que los grandes temas de la agenda mundial giran alrededor de pobreza, desempleo, hambre, agua potable, derechos humanos, luchas inter-étnicas y religiosas, crecimiento demográfico, migraciones; deuda, nuevas formas de producción; calidad de vida, etc.

No obstante ello, EUA ha hecho todo lo posible, porque las relaciones mundiales giren alrededor del eje estratégico-militar, ya que es donde tiene sus ventajas comparativas y competitivas de manera exclusiva y excluyente, no así en el eje económico, donde tiene que competir en pie de igualdad con los países de la UE y del mundo asiático. A partir de los acontecimientos del 11 de septiembre del 2001, el presidente George W. Bush planteó las alternativas en términos de: “estás conmigo o estás con el terrorismo”, por lo que inauguró un nuevo “bipolarismo” con su “guerra fría”.

Hoy, los escenarios mundiales, según los planteos hechos por EUA, pueden reorientarse en el sentido del predominio del vínculo del eje político con el eje estratégico militar, en vez de continuar el curso que llevaban desde la desintegración de la URSS y el fin del bipolarismo en el sentido del vínculo eje político con el eje económico. El tipo de sistema y orden final aún no están definidos [4].

·         De la misma manera que la puesta en marcha de los sistemas de seguridad colectivos: OTAN, Pacto de Varsovia, TIAR, etc., fue una apuesta a la incapacidad de la ONU para mantener la paz, la estabilidad y la seguridad internacionales, a la vez que se consideró que no era competente para solucionar pacíficamente los conflictos; actualmente, la ampliación de la OTAN, más allá de una estrategia conveniente para EUA, es la manera de inhabilitar a la ONU, independientemente de sus reformas.

La continuidad y ampliación de la OTAN es absolutamente incompatible con un sistema multipolar en el que se adopten decisiones de carácter multilateral. Esto muestra que el interés de EUA es hacer que todo gire alrededor del eje estratégico-militar, donde tiene sus ventajas comparativas y competitivas, toda vez que la OTAN no depende de la ONU, sino del Estado más poderoso de la tierra militarmente. También muestra, en los hechos, cual es la dirección que sigue el orden mundial. La OTAN debería desaparecer o subordinarse a la ONU -Artículo 43 de la Carta de la ONU-, pero no continuar tomando decisiones sobre la paz y seguridad mundial de manera independiente y paralela.

·         Debe tenerse en cuenta que, a diferencia de los últimos 50 años, que la mayoría de los conflictos eran “inter-estatales”, actualmente, la mayoría de los conflictos son de carácter intra-nacional o “transnacional”: luchas entre grupos étnicos y/o religiosos; desintegración de Estados; problemática del narcotráfico y el lavado de dinero; situaciones de terrorismo; etc.; lo que requiere de nuevas concepciones de la seguridad, la defensa y la conformación de las fuerzas armadas, a la vez que el fortalecimiento de los mecanismos de negociación y resolución pacífica de los conflictos.

·         La reforma del Consejo de Seguridad debe contemplar el ingreso de actores como Japón y Alemania, a la vez que representantes del tercer mundo y también considerar la representación étnica y religiosa en toda su gama, no sólo de aquellas civilizaciones consideradas aceptables o buenas por la civilización dominante, de acuerdo con los criterios planteados por Samuel Huntington. Si uno considera la conformación actual del CS desde el punto de vista de las características étnico-religiosas, observa que, los cinco miembros permanentes representan de la siguiente manera: China es budista y los otro cuatro son cristianos, EUA: protestante; Gran Bretaña: anglicana; Francia: católica; Rusia: ortodoxa. Los islámicos no se encuentran representados, al igual que los hinduistas, por ejemplo, cuyo número de habitantes, en relación con la población mundial, es significativo.

La representación no sólo debe ser por área geográfica y por grupos de poder, sino también étnico-religiosa entre otros aspectos.

Esta reforma también debe contemplar la anulación definitiva del veto.

A la vez, el voto mayoritario de la Asamblea General debería generarle obligaciones al Consejo de Seguridad, sino la Asamblea General continuará siendo algo inútil con mera capacidad de opinión pero sin obligación y el Consejo de Seguridad el órgano de gobierno de la ONU, cooptado por Estados Unidos y su capacidad militar.

·         Las cosas deben orientarse en el sentido de que la ONU, de una vez por todas, ponga en funcionamiento una fuerza armada que satisfaga sus necesidades -Art. 43 de la Carta-, y ejercer el poder de “policía” internacional -Arbitro Supremo-, y no continuar “pidiendo”, dado su incapacidad, al gobierno de EUA, que lleve adelante objetivos que la ONU no puede realizar por carecer de esa fuerza armada. Esto es legitimar a EUA como “policía mundial”, papel que hay que evitar que se auto-atribuya. Organizaciones como la OTAN deberían quedar subordinadas a la ONU y no ser organismos “paralelos” a la organización mundial. O la OTAN se subordina o la OTAN desaparece. No resolver este tema, es permitir que el orden mundial sea decidido por el o los más poderosos. Al hacer uso de la OTAN para tratar de resolver los conflictos internacionales, de manera independiente de la ONU, o usándola como mera legitimadora o legalizadora de esos actos, es no cumplir con el artículo 43 y sus correlatos, los artículos 44, 45, 46 y 47 de la Carta de la ONU. Caso contrario, quedará plasmada la estructura de poder imperial.

Esta fuerza armada que constituya el poder de policía de la ONU debería quedar bajo el comando del CS, pero bajo el contralor de la AG.

·         Debe comenzar a reflejarse en el marco institucional, el carácter crecientemente transnacional, no sólo de las relaciones mundiales, sino también de la toma de decisiones en las diversas áreas temáticas.

El Estado-Nación ha dejado de ser el actor monopólico de las relaciones mundiales. En muchos casos, ni siquiera es el más significativo entre los actores globales. Pocos Estados tienen la capacidad real de tomar decisiones soberanas. La gran mayoría tiene una “soberanía limitada”.

Las grandes decisiones mundiales surgen de actores de carácter transnacional, algunos “sin fines de lucro” tales como organizaciones no gubernamentales y de la sociedad civil, y otros “con fines de lucro” como los grupos financieros y calificadores de riesgo país, grupos que controlan los aparatos productivos o de comercialización -v.gr.: multinacionales, trading companies, etc.-. Estos últimos, mantienen “alianzas estratégicas” con ciertos Estados, de manera tal de mutuamente apoyarse y beneficiarse. El caso de EUA es un buen ejemplo, en que el Estado ha salido, incluso a intervenir militarmente en aquellos lugares donde, intereses económicos de sus ciudadanos o empresas cuyas casas matrices se encuentran localizadas en su territorio, puedan verse perjudicados [5]. Estas empresas o ciudadanos, por su parte, favorecen económicamente a EUA. Estas “alianzas estratégicas” no son comunes en el resto del mundo, salvo algunos pocos Estados, por lo que la gran mayoría de los Estados quedan subordinados a las decisiones de los grupos (estatales y trasnacionales) con mayor poder [6].

Los actores no estatales, no sólo deberían tener una banca en la organización mundial -y en el resto de las organizaciones en las que se traten temáticas en las que tengan incidencia, tales como finanzas, comercio, etc.-, sino también tener voz y voto en las grandes decisiones, tanto en la AG de la ONU, como en el ECOSOC.



Foto Autor

Esta página fue hecha por  Luis DALLANEGRA PEDRAZA

*  Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).


Home  Arriba 
A Debates   Al Indice General 

© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Reforma de la ONU: Temas para la Reflexión, http://luisdallanegra.bravehost.com/reforonu.htm, Año 2006.

e-Mail: luisdallanegra@gmail.com


[1] Ver Diario La Nación, Bs. As., 18 de Febrero del 2001. También Aviones Aliados Lanzan Fuerte Ataque a Objetivos Militares de Irak, en CNN en español, 10/8/2001.

[2] Ver Diario La Nación, Bs. As., 14/6/98.

[3] Ver, por ejemplo, Diario La Nación, Bs. As., 17/9/2001. Ver Resolución 1368 del 12 de septiembre del 2001 y Resolución 1373 del 28 de septiembre del 2001, ambas del CS de la ONU.

[4] Ver DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Generación del Orden a Través de los Ejes de Relacionamiento Mundial, en “El Orden Mundial del Siglo XXI”, (Buenos Aires, Ediciones de la Universidad, 1998), ISBN: 950-99572-9-1, págs. 129-137.

[5] Ver DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Relaciones Políticas entre Estados Unidos y América Latina: ¿Predominio “monroista” o Unidad Americana?, (Buenos Aires, Edición del Autor, 1994), ISBN: 950-43-5524-2.

[6] Ver DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Tendencias del Orden Mundial: Régimen Internacional, (Buenos Aires, Edición del Autor, 2001), ISBN: 987-43-2776-6.