¿HACIA UN NUEVO ORDEN MUNDIAL ESTRATEGICO-MILITAR?

El Mundo después del 11 de Septiembre del 2001

© Luis DALLANEGRA PEDRAZA (*)
¿EL MUNDO CAMBIO EL 11 DE SEPTIEMBRE?

El 11 de septiembre del 2001, el mundo se despertó con la noticia de que el país más poderoso militarmente, había sido atacado por un grupo terrorista.

El primer impacto a las torres gemelas, generó la idea de que se trataba de un accidente aéreo; pero cuando impactó el segundo avión, ya había seguridad de que se trataba de un ataque terrorista.

Como ocurre desde 1991 con el ataque de EUA a Irak en la guerra del Golfo Pérsico, uno asistía en tiempo real y en vivo, a través de los aparatos de televisión, al espectáculo de las torres incendiándose, mientras repetían una y otra vez la imagen del choque del segundo avión.

Lo significativo era que no se trataba de un ataque exterior por una potencia enemiga, frente a la que EUA estaba preparado a través del supercostoso “escudo antimisiles”; sino de un ataque con armas tan simples como cortapapeles, cortaplumas o cutter, con las que los terroristas tomaron la cabina de aviones civiles norteamericanos desviándolos de su vuelo regular, hacia las torres gemelas, símbolo del poder económico y hacia el Pentágono, símbolo del poder militar. Con métodos simples, los terroristas, utilizaron los aviones civiles norteamericanos, que aprendieron a manejar en escuelas norteamericanas, para atacar.

Algunos analistas invitados a la televisión, en su mayoría profesores de universidades norteamericanas o asesores políticos de ese país hicieron las más diversas conjeturas: podía tratarse de un ataque terrorista de fundamentalistas islámicos, otros, incluso dijeron que podían ser grupos ultra-nacionalistas norteamericanos que estaban en contra del gobierno de George W. Bush. También se esgrimió la hipótesis de que el gobierno -sus servicios de inteligencia- estaba enterado con anticipación de la posibilidad de los ataques, pero dejó que ocurrieran para poder llevar adelante una política imperial a través del control del eje estratégico-militar.

Lo cierto es que, lo ocurrido ha matado no solamente personas sino también ideas: la noción de que la tecnología haría de EUA una fortaleza casi imposible de penetrar. A partir del 11 de septiembre, se abre una nueva discusión sobre la viabilidad del escudo antimisiles, protector contra los ataques balísticos, y la inexpugnabilidad de EUA.

Los terroristas han demostrado, con una aparente extrema escasez de medios, como pueden superar la brillante creatividad de científicos e ingenieros. El poder militar no necesariamente constituye una garantía de la seguridad nacional.

EUA y sus aliados más prominentes, no han sido capaces, hasta ahora, de diseñar una estrategia e implementar una política creíble en relación con el Islam. Esta tarea queda como un difícil desafío. Superada la fase emotiva, no resulta fácil implementar una acción prudente que sirva a ese fin.

También es cierto, que EUA no está verdaderamente preparado para defenderse de ataques o actuar frente a situaciones de sorpresa, salvo el uso de la fuerza a posteriori. La caída del Sha de Irán tomó por sorpresa a EUA más allá de la tecnología que maneja la CIA, instalándose el Ayatolá Komehini, que no manejaba sus vínculos con el pueblo iraní por internet -que en esa época no existía- sino enviando cassettes grabados. Lo mismo pasó con la “crisis de los rehenes” en Irán.

Algunos líderes de relevancia mundial dijeron, frente al atentado, que había comenzado la Tercera Guerra Mundial, mientras el presidente de EUA afirmaba frente a su Nación y frente al mundo que los autores del atentado y aquellos que los protegieran serían castigados con toda la fuerza.

De ahora en adelante, tanto grupos terroristas, como Estados que -posiblemente- los alberguen o ayuden, serán el “enemigo” declarado de EUA.

La comunidad internacional se manifestó contra el ataque terrorista.

Para el gobierno de EUA no cabía duda de que los responsables fueron grupos asociados con el multimillonario saudita Osama Bin Laden, personaje que en la década de los ‘80, fue socio de EUA, en la lucha que los afganos mantenían con las tropas soviéticas que habían invadido su país.

Es importante aclarar que Afganistán ha sido zona geopolítica de disputa entre EUA y la URSS. Cuando la URSS decidió la invasión de Afganistán en 1979, éste país mantenía un gobierno pro norteamericano, y EUA lo aprovechaba, además de su importancia estratégica como ruta del petróleo, con el objeto de instalar bases militares próximas a Moscú.

En 1980, este multimillonario abandonó su país -Arabia Saudita- para trasladarse hasta Afganistán y luchar contra los invasores. Unos años después, en 1998, ya retirados de Afganistán (y vencidos), los soviéticos, Osama Bin Laden fue acusado de atentar, contra las embajadas norteamericanas en Tanzania y Kenia, provocando la muerte de 259 personas. A partir de ese momento, se convirtió en el enemigo público número uno de EUA, y el país que le dio albergue, Afganistán, pasó a ser enemigo directo de la principal potencia militar de la tierra.

Bin Laden se mostró feliz por los atentados, pero negó su participación en ellos. “Osama Bin Laden agradeció al todopoderoso Alá” cuando “oyó las noticias”, dijo Jamal Ismail, jefe de la oficina de la televisión de Abu Dabi en Islamabad, citando a un asesor de Bin Laden. El asesor de Bin Laden, que pidió no ser identificado, llamó a Ismail desde un sitio secreto en Afganistán. Bin Laden ha elogiado a las personas que llevaron a cabo los ataques en Estados Unidos, dijo Ismail citando al asesor; “pero él no tuvo información o conocimiento del ataque” (1).

Más allá de existir pruebas fehacientes sobre la intervención de grupos liderados por Bin Laden, el gobierno norteamericano decidió que fue él el causante. El propio Primer Ministro británico, Tony Blair, en discurso dicho ante la Cámara de los Comunes, confesó que las pruebas no eran suficientes como para llevar a Bin Laden ante los tribunales (2). Lo mismo dijo el coordinador del contraterrorismo del Departamento de Estado de EUA, Frank Taylor, presente en la reunión del Consejo de la OTAN: “no son pruebas con carácter jurídico, pero sí elocuentes”. “No nos dieron muchos elementos como para ir ante un juzgado, pero sí los suficientes como para creer que están persiguiendo al hombre adecuado” (3).

El atentado, y la responsabilidad de los hechos que EUA otorgó a Bin Laden y a Afganistán, por considerar que lo protegía, dejó a este país sólo ante el mundo. Sus pocos aliados, entre ellos Pakistán, que tenía vínculos con los talibanes de Afganistán y con el que tiene fronteras comunes, decidió repudiar la acción y distanciarse de su antiguo aliado.

Afganistán quedó sólo. Con Irán por ejemplo, un país que EUA mira con mucha preocupación -declarado uno de los componentes del “eje del mal”-, aunque el gobierno de aquél ha hecho propuestas de diálogo, tiene serios problemas fronterizos. Su ejército ataca continuamente sobre la frontera de este país. Es que la región es la zona por excelencia del opio y de su circulación.

Estamos asistiendo a las nuevas formas de la guerra. Una guerra que no puede ser ganada sólo por el poder militar convencional, así éste cuente con una capacidad de destrucción de tal magnitud, como no se tuvo hasta el presente.

Hoy, el enemigo del ejército más poderoso del planeta no tiene nombre propio ni rostro. No tiene fronteras determinadas. No cuenta con barcos de guerra y tampoco con aviones.

Los líderes mundiales de los países del Primer Mundo, aliados de EUA como Alemania, Francia, Gran Bretaña, saben que ellos también están expuestos, a partir del 11 de septiembre, a ser destruidos por este enemigo sin rostro visible sin aviso previo.

El promocionado y criticado escudo antimisiles de EUA, para defenderse de “cualquier agresión”, no había considerado las de este tipo.

LOS APOYOS A EUA

REACCION RUSA

Rusia, otro de los vecinos de Afganistán, ha tenido razones históricas para odiar al gobierno de los talibanes. No olvida que fueron éstos quienes, después de una sangrienta guerra que duró más de diez años, vencieron al poderoso ejército soviético, que se vio obligado a abandonar el territorio afgano.

Poco después, la URSS, se desintegraría, dando lugar al fin del sistema bipolar en 1991. Además los rusos están más que preocupados frente al riesgo de que los talibanes extendieran su influencia y su poder hacia Chechenia, una ex república soviética que mantiene con Rusia una guerra no declarada.

Sin embargo, en un principio el presidente ruso, Vladimir Putin, pidió prudencia a Estados Unidos en sus anunciados actos de represalia por los atentados cometidos en Washington y Nueva York. “El mal debe ser castigado”, dijo Putin durante una visita a Armenia, aclarando que las medidas de Estados Unidos deben ser “meditadas” y “basarse en hechos irrefutables”.

El ministro de Relaciones Exteriores ruso, Igor Ivanov, que acompañaba a Putin en su visita a Armenia declaró que “en la lucha contra el terrorismo, el uso de la fuerza no puede excluirse. Sabemos que en el territorio controlado por los talibanes hay campos de entrenamiento de terroristas y se cultiva droga que va a Europa, Rusia y Estados Unidos”. No obstante, explicó que la “acción militar no puede resolver el problema de raíz, es obvio” (4).

Horas después del ataque del 11 de septiembre del 2001, el presidente ruso Vladimir Putin fue el primer líder extranjero en comunicarse con el presidente Bush que se encontraba a bordo del avión presidencial. Putin le ofreció las condolencias de su pueblo y le comunicó que Rusia había sacado todas sus fuerzas nucleares y convencionales del estado de alerta y había suspendido todo tipo de ejercicios militares para que no hubiera ninguna confusión. La Consejera para la Seguridad Nacional, Condoleezza Rice, dijo que no hubo momento que mejor cristalizara el fin de la Guerra Fría que ese llamado telefónico.

Frente a los atentados y la amenaza de una represalia militar norteamericana, Putin no sólo desactivó toda posibilidad de una acción militar, sino que le ofreció a Bush toda su colaboración en la guerra antiterrorista, incluyendo el uso del espacio aéreo ruso, apoyo en operaciones de inteligencia y armamento para las fuerzas afganas del norte que se oponen al régimen talibán.

El Secretario de Estado, Colin Powell, calificó la oferta de Moscú como “un cambio sísmico de proporciones históricas” en las relaciones entre ambos países. Putin, además, dio luz verde para que EUA pudiera usar bases en los países que se encuentran en su “patio trasero”, como Tajikistán y Uzbekistán.

El presidente ruso también adoptó una posición mucho más flexible sobre la expansión de la OTAN hacia países que habían estado bajo la órbita de la ex URSS. Pareciera que Putin aprovechó ese momento para consolidar el acercamiento de Rusia a EUA y sus aliados de la OTAN y su ingreso definitivo al mundo capitalista.

Como contrapartida por todos los gestos realizados por Putin, el gobierno de George W. Bush prometió a Rusia que apoyaría su ingreso a la Organización Mundial de Comercio (OMC), a la vez que expresó su preocupación por los grupos terroristas que están operando en Chechenia, lo que le da a Rusia cierta justificación para su ofensiva militar contra los separatistas chechenos (5).

Entre los temas en que aún hay desacuerdo entre EUA y Rusia, están:

A Estados Unidos lo que más le preocupa es la venta de armas y de tecnología de Rusia a Irán. Pareciera que Irán se podría convertir en el tercer comprador de armas rusas, después de China e India.

Por su parte, Rusia se opone al despliegue del sistema de defensa antimisiles que propuso Bush y que era una de las prioridades de su política exterior hasta el 11 de septiembre. Para Putin, ese escudo nuclear, basado en la iniciativa de Ronald Reagan de la “guerra de las galaxias”, viola el tratado ABM (antibalístico), firmado en 1972 por ambos países, que fue denunciado por el gobierno de George W. Bush poco tiempo después (6).

India

El Secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, en viaje por oriente, dijo al ministro de Relaciones Exteriores de India, Jaswant Singh, que la lucha contra el terrorismo encabezada por Estados Unidos incluye todas las formas de este fenómeno, incluido el que enfrenta la India también, frente a los ataques desde Pakistán en la región de Cachemira.

La India atribuyó el ataque a guerrilleros de Cachemira, supuestamente apoyados por Pakistán. Para congraciarse con la India, Colin Powell dijo que “Estados Unidos y la India están unidos contra el terrorismo y eso incluye también el terrorismo dirigido contra la India”.

En ese contexto, India, rival histórico de Pakistán, ha dado naturalmente su apoyo inmediato y contundente a Estados Unidos. La lucha contra la guerrilla islámica puede favorecer su situación en Cachemira.

Según India, los talibanes combaten a los separatistas de la región de Himalaya que está disputando con Pakistán desde 1947.

Aliada a la Unión Soviética durante la guerra fría, India se ha aproximado últimamente a Estados Unidos, lo cual significó un gran cambio de alianzas en Asia. India preocupada por la amenaza explícita de China que ha transferido tecnología nuclear a Pakistán, observa con preocupación los cambios.

Pakistán

Con anterioridad a la visita a la India, el Secretario de Estado de EUA había obtenido en Pakistán la promesa del presidente Pervez Musharraf de seguir apoyando la operación militar norteamericana contra objetivos del régimen Talibán y la organización Al-Qaeda, de Osama Bin Laden, en Afganistán (7). Esto lo hizo, a la espera de un préstamo de u$s 596 millones del FMI y de u$s 2.500 millones del Banco Mundial.

Sin duda Pakistán se transformó en una pieza clave en la estrategia norteamericana. Pakistán también por su relación con China quedó en la peor situación para decidir. Pobre y muy endeudado, este país ha sido tradicionalmente aliado de Estados Unidos.

EUA solicitó a Pakistán permiso de sobrevuelo por su espacio aéreo y para el estacionamiento de tropas, así como medidas de aislamiento económico a Afganistán y el cierre de fronteras.

Pakistán fue un aliado de EUA durante la guerra librada en Afganistán, en los ochenta, contra las tropas soviéticas. De allí data su alianza con los talibanes, a los que EUA y Pakistán armaron para expulsar al comunismo (8).

China y Miembros de APEC

Con motivo de la asistencia a la Cumbre de la APEC (Foro para la Cooperación Económica y el Desarrollo de Asia y el Pacífico) (9), el presidente norteamericano, George W. Bush, declaró que recibió un “firme compromiso” de apoyo del presidente de China, Jiang Zemin, para la guerra contra el terrorismo. Bush dijo que el primer encuentro entre los dos líderes fue “muy bueno” y que “no había duda de que (el gobierno chino) estaría al lado de Estados Unidos y de su pueblo en ese terrible momento”.

Jiang Zemin prometió que Beijing iba a cooperar con información y cerrando las fuentes de financiación de los grupos que estén involucrados en el terrorismo. Aseguró que los dos líderes habían llegado a un “consenso” sobre la lucha contra el terrorismo, las relaciones chino-estadounidenses y la necesidad de mantener la estabilidad mundial.

Jiang Zemin estaba interesado en dar prioridad a la discusión de temas económicos y a la cuestión de Taiwán, que China considera una provincia renegada.

China mantiene viejas disputas con el fundamentalismo islámico en la estratégica provincia de Xinjiang. El gobierno chino, que siempre apoyó al mundo árabe, condenó los atentados a EUA. Pero no perdió la ocasión para criticarlo: “los ataques del 11 de septiembre fueron una respuesta comprensible a la economía norteamericana. Muchas personas se han convertido en victimas inocentes de Estados Unidos desde que acabó la guerra fría”, comentó Quiao Liang, un miembro de la fuerza aérea china al diario “South China Morning Post” de Hong Kong.

Indonesia y Malasia

Los países de mayoría musulmana como Indonesia -donde se generaron protestas casi diarias frente a la embajada de Estados Unidos- y Malasia no respaldaron los bombardeos en Afganistán, aunque sí dieron su apoyo a la lucha contra el terrorismo (10).

Irán

El presidente de Irán, Muhamad Jatami, declaró que tanto Estados Unidos como el régimen Talibán de Afganistán se manifestaban con el lenguaje de la fuerza y la arrogancia: “Escuchamos de ambas partes dos voces opuestas pero en realidad Estados Unidos y el Talibán son dos caras de la misma moneda... “Uno señala que aquellos que no se alineen con los estadounidenses son terroristas; el otro ve como enemigo a cualquiera que no está de acuerdo con ellos. La arrogancia de semejantes puntos de vista son fuente de terror, violencia y guerra”.

Muhamad Jatami, es un clérigo moderado que hizo un llamamiento al diálogo entre las civilizaciones, condenó enérgicamente los ataques suicidas del 11 de septiembre del 2001 en Estados Unidos pero se opuso a los ataques de represalia en Afganistán. Declaró que: “El pueblo estadounidense ha sido víctimas de crímenes terroristas, mientras que la población de Afganistán está sujeta a una doble opresión, por parte de los ignorantes que los gobiernan y los ataques de Estados Unidos” (11).

Irán y Estados Unidos se han comunicado en forma indirecta o a través del grupo de “seis más dos” que comprende a los seis vecinos de Afganistán -entre ellos Irán-, más Estados Unidos y Rusia. El grupo intentaba encontrar una solución política a la crisis afgana.

Irán no ha tenido relaciones diplomáticas con Estados Unidos en los últimos 22 años. Una comisión parlamentaria iraní exhortó a conversaciones directas con Estados Unidos para el establecimiento de un nuevo gobierno afgano. Los reformistas en Irán, buscaban una cooperación más estrecha con Estados Unidos y sus aliados, y los ortodoxos exigían una posición más dura contra Washington.

Estados Unidos, por su parte, vaciló en buscar la cooperación iraní en su guerra contra el terrorismo, mencionando las preocupaciones acerca del apoyo de Irán a grupos extremistas en Medio Oriente (12).

El Afganistán conducido por los talibanes, sólo mantenía relaciones diplomáticas con Arabia Saudita, los Emiratos Arabes Unidos y Pakistán.

El mundo tomo conocimiento, sorprendido, de que la familia de Bin Laden controla, entre otras empresas de tecnología de punta, a Iridum, que tiene 87 satélites de comunicaciones girando en el espacio, además de ser proveedores, con otras empresas, de equipos bélicos para el Pentágono, y de participar de manera decisiva en la reconstrucción de Kuwait y en las grandes obras públicas de Arabia Saudita.

Argentina

Para Argentina el gran dilema era: hasta donde debía marchar en su solidaridad con EUA. Desde un primer momento, fue un error plantear las cosas desde la perspectiva de la posibilidad de ser neutrales o no. Uno no es neutral frente a ciertos temas, como la tortura o los temas vinculados a los derechos humanos. El terrorismo entra dentro de este esquema también (13).

El tema del terrorismo -como otros, vinculados a los derechos humanos; el narcotráfico y el lavado de dinero por causa de éste o por la corrupción; el medio ambiente, etc.-, es asunto de toda la comunidad internacional, no de los países que fueron atacados, y para ello debe ponerse en manos de organismos idóneos y no de un Estado en particular, que controle, según su propio parecer, lo que está bien y lo que está mal.

En lo que no hay que ser neutrales tampoco, es en cómo encarar el tema de la lucha contra el terrorismo, a la vez que considerar qué es terrorismo y qué no lo es.

1) debe separarse lo que es “terrorismo” de lo que es “lucha por la liberación”, para no confundir ni tergiversar.

2) es importante tener pruebas fehacientes de quiénes fueron los que generaron el ataque y no decidir de antemano quién fue y por qué país es apoyado, según criterios que tienen que ver con razones ideológicas, étnicas o religiosas.

Ni Argentina, ni América Latina se pueden prestar, de manera ligera, a este tipo de manejos hechos por el gobierno de EUA en nombre de la lucha contra el terrorismo. Eso significaría facilitar la conducta imperial de EUA y no la lucha contra el terrorismo.

El caso del envío de tropas, por parte del gobierno argentino de Carlos Menem, a la guerra del Golfo Pérsico en 1991 fue más un acompañamiento a la potencia hegemónica en sus intereses imperiales, que una contribución al orden mundial desde la perspectiva de la ONU o de la comunidad internacional.

Argentina debe mantener una política de claro apoyo contra el terrorismo internacional, pero al mismo tiempo debe consensuarla con los países del Mercosur y de latinoamérica en su conjunto y procurar que esto se haga en el marco de organismos internacionales como la ONU.

Cualquier decisión que adopte Argentina, debe ser consensuada por todos los sectores internos, y comprender que si hay algo que EUA no necesita, que tiene de sobra, es capacidad bélica para actuar. El apoyo de Argentina, como parte de la comunidad de naciones, pasa, en primer lugar, por el repudio total y absoluto a cualquier forma de terrorismo, incluyendo el terrorismo de Estado, y también debe repudiar toda forma de imperialismo y colonialismo.

El presidente argentino en ese momento, Fernando De la Rúa, dialogó con sus colegas del MERCOSUR para unificar posiciones y aseguró que se analizaría la aplicación del TIAR. Tratado que no funcionó a la hora de la guerra de las Malvinas en 1982, pero que sí tuvo un óptimo funcionamiento toda vez que EUA quiso “disciplinar” un gobierno en América Latina (14). Ratificó que la Argentina estaba comprometida en la lucha contra el terrorismo internacional y que los países de América convocaron a una reunión, en Washington, para evaluar la aplicación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR).

En conferencia de prensa, expresó que “comprometemos nuestra acción y esfuerzo en la lucha contra el terrorismo internacional, que es uno de los grandes flagelos de la época” (15). Confirmó que Argentina actuaría en apoyo de EUA conforme a los tratados firmados dentro de la órbita de las Naciones Unidas; de la Organización de Estados Americanos y del TIAR.

“Nuestro país no forma parte orgánica de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN); su designación como aliado extra OTAN es una distinción, pero que no significa compromisos particulares en la alianza militar que la OTAN implica”... “Sí, en cambio, vamos a estar en el TIAR y en Naciones Unidas, donde debe destacarse la resolución del Consejo de Seguridad, que ha dispuesto la lucha abierta contra el terrorismo, convocando a todos los países que la integran en este sentido” (16).

El ex presidente Carlos Menem, detenido en ese momento, por ser el presunto jefe de una asociación ilícita que contrabandeó armas a Ecuador y Croacia, cumpliendo arresto domiciliario, reclamó un “alineamiento inmediato” con EUA. “Debemos alinearnos inmediatamente con Estados Unidos a partir de la decisión que tomó EUA de designar (en 1997) a Argentina aliado especial extra OTAN” (17).

La diputada Elisa Carrió del ARI, consideró como “un acto irresponsable la decisión del gobierno argentino de mandar ayuda militar a Estados Unidos, que además no lo necesita” (18).

¿CHOQUE ENTRE CIVILIZACIONES?

¿Se trata de un tema de lucha contra el terrorismo y contra Estados que patrocinan a los terroristas, o de un conflicto entre civilizaciones “buenas contra malas”?

Si se trata de esto último, sería una nueva tesis divisionista, al igual que la que usó el gobierno de Truman, convencido por el pensamiento de George Kennan, sobre la “contención del comunismo”, lo que hizo que el mundo viviera durante 50 años girando alrededor del conflicto entre las dos superpotencias, sin poder hacer nada que contradijera sus designios. Se trataría entonces del hallazgo de nuevos enemigos para substituir los de la guerra fría. Esto muestra una falta de creatividad en el liderazgo político mundial, y a la vez un desconocimiento de la importancia de entender y prepararse para el cambio sustantivo.

La imaginación de la dirigencia estadounidense, pareciera agotarse en el enfrentamiento entre supuestos “bienes” y supuestos “males” (19); frente a los que EUA se arma “defensor de la democracia y la civilización”, obviando el rol de los organismos internacionales de alcance mundial e ignorando la voluntad el pensamiento y la opinión de la propia comunidad internacional.

El presidente George W. Bush ha reiterado en diversas oportunidades que no se trata de una lucha contra el islamismo sino contra el terrorismo, pero esa reiteración no es suficientemente convincente, toda vez que actúa como si los fundamentalismos fueran islámicos y trata de resolver las situaciones de manera militar y unilateral, más allá de convocar a “coaliciones” internacionales contra el terrorismo. Llama mucho la atención que los Estados que patrocinan a los terroristas tienen, en su mayoría, una importante población musulmana y/o se trata de Estados considerados como peligrosos o enemigos por el gobierno norteamericano.

Para todo esto, los gobiernos norteamericanos tienen ideólogos-académicos que justifican este tipo de pensamiento.

A principios del siglo XX, el ex presidente Teodoro Roosevelt para justificar su intervensionismo, consideraba que EUA tenía un rol como “Nación Civilizada”, debiendo ejercer un “poder de policía internacional” (20). Wilson, procuraba una “comunidad internacional organizada” que, haciendo uso de “la fuerza organizada” logre el imperio de la ley e imponga la democracia (21). Wilson era liberal; pero un liberal muy particular, dada su vocación intervencionista.

Samuel Huntington, para quien Occidente es único pero no universal, dice que, valores diversos están profundamente arraigados en otras civilizaciones que no convergen a pesar de aparentes modas y hasta uniformidad en los consumos. Hoy la visión de Huntington vuelve a atraer a muchos, aunque por distintos motivos (22).

La hipótesis de Huntington en su trabajo “Choque entre Civilizaciones”, es que: “la fuente fundamental del conflicto... no será básicamente ideológica o económica. Las grandes divisiones de la humanidad, así como las fuentes dominantes de conflicto serán culturales. Los Estados-Nación seguirán siendo los actores más poderosos en los asuntos mundiales, pero los principales conflictos de la política mundial ocurrirán entre naciones y grupos de civilizaciones diferentes. El choque de las civilizaciones dominará la política mundial. Las líneas de falla entre las civilizaciones serán las líneas de batalla del futuro.”

Con el fin de la guerra fría, la política internacional se corre de su fase occidental (?) (23) y su pieza central se convierte en la interacción (?) entre occidente y las civilizaciones no occidentales y entre las civilizaciones no occidentales mismas (?) (24).

Para Huntington ahora es más significativo agrupar a los países, no en términos de sus sistemas políticos o económicos o en términos de su nivel de desarrollo (25), como en la etapa de la guerra fría, sino más bien en términos de su cultura y civilización.

Como occidente-vertiente europea y vertiente norteamericana según Huntington-se encuentra en la “cumbre de su poder”, se enfrenta a “no occidentes” que -a criterio de Huntington- cada vez más tienen el deseo, la voluntad y los recursos para forjar el mundo en formas no occidentales (26).

Occidente, como lo llama Huntington, puede ser que esté en la cumbre del poder, pero no en su mejor momento social y cultural. Si lo que pretende es mantener el predominio, sea en su vertiente norteamericana, con 40 millones de pobres -según cifras oficiales-, 3 millones de homeless, un alto grado de corrupción -Watergate, Whitegate, actualmente los problemas con las grandes corporaciones y sus vinculaciones con el propio gobierno de George W Bush, etc.-, un alto índice de drogadicción, problemas de seguridad personal en las principales ciudades, conflictos sociales -caso Los Angeles y Miami-, de la misma manera que en su vertiente europea, donde el desempleo promedio está en el orden del 11%, con problemas de drogadicción y situaciones sociales de todo orden; realmente muestra una falta de visión de los problemas propios y las capacidades.

Lo que se debe hacer, -según Huntington- es promocionar (?) los valores occidentales de democracia y liberalismo -modelo Theodoro Roosevelt y Wilson- como valores universales (?) (27), para mantener su predominio militar y para adelantar sus intereses económicos; lo que provoca respuestas contrarias de otras civilizaciones (28). Cada vez más debilitados, por la falta de coherencia ideológica -como si el liberalismo no fuera una ideología- para formar coaliciones, los gobiernos y los grupos intentarán conseguir el apoyo apelando a la religión común y la identidad de civilización (29).

Huntington parece olvidarse que todo proceso de dominación, sea imperial o colonial, actúa como un péndulo. Cuando “va”, domina, cuando “vuelve” reacciona.

Sin embargo, al finalizar su trabajo, pareciera reflexionar de manera más coherente, asegurando que, en el futuro, no habrá una civilización universal, sino un mundo de diferentes civilizaciones, cada una de las cuales tendrá que aprender a coexistir con las otras. ¿Ocurrirá esto con la “civilización occidental”?

En países como la Argentina, han aparecido quienes, acogiéndose a la tesis de Huntington, hablan de que el país se encuentra en la “frontera”, pero del “lado bueno”, en el choque entre civilizaciones y por lo tanto, supuestamente, -los argentinos- se “salvarían”. Este tipo de visiones absurdas y pseudo-científicas, favorecen el conflicto y la represión, en vez de adoptar perspectivas creativas. Por otra parte, muestran una visión aislacionista y egoísta del rol de países como Argentina en el sistema mundial.

La distancia de Occidente, sea respecto de Asia o el Islam, parece ampliarse en todos los aspectos desde las instituciones sociales y políticas. Frente a estas situaciones Huntington ve a Occidente replegándose sobre sí mismo concentrado en sus propios valores.

En los últimos años la globalización volvió, a las regiones del mundo y a su gente, más interdependientes. Intercambio de flujos de mercaderías, capitales y personas, migraciones y ósmosis creciente entre civilizaciones.

Sin duda la “renaissance” islámica y los recursos del petróleo han dado a los musulmanes una nueva confianza en sus caracteres distintivos y en el valor de su civilización comparada con la cultura occidental.

Son conocidos los resentimientos sufridos por los musulmanes bajo las presiones de Occidente, percibidas como una imposición, y los sufrimientos por las intervenciones en los conflictos con el mundo islámico, en Irak, utilizando Occidente -EUA en el marco de la OTAN- su poder económico y militar.

El lingüista estadounidense Noam Chomsky se ha mostrado, una vez más, audaz, al declarar, que el horror que se ha abatido el martes 11 de septiembre del 2001 sobre Estados Unidos ha sido un regalo para la extrema derecha que sueña con imponer un sistema omnímodo de control y militarización del mundo.

Tulio Halperin, por su parte, aunque remiso a reconocer a Huntington como intelectual, se manifiesta en el sentido de darle la razón en este caso (30).

El presidente norteamericano George W. Bush pareciera confirmar que se trata de una lucha entre civilizaciones, al decir en un discurso en el Centro de Convenciones Mundiales de Georgia, que su país permanece fuerte, frente al terrorismo, “mientras sus militares libran una guerra para salvar a la civilización misma”. “Esta gran nación nunca será intimidada”... “Ninguno de nosotros jamás hubiera deseado el mal que se ha hecho a nuestro país, pero hemos aprendido que aún de la maldad pueden emerger grandes logros. Durante estos últimos dos meses, hemos mostrado al mundo que Estados Unidos es una gran Nación. Estados Unidos ha respondido magníficamente: con preocupación y coraje”... “Estamos librando una guerra para salvar a la civilización misma. No la buscamos pero pelearemos y venceremos” (31).

REACCION DEL GOBIERNO NORTEAMERICANO

El Secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, aseguró que el del 11 de septiembre, fue un ataque “contra EUA y todos los países democráticos”. Dijo que los atentados de Nueva York y Washington fueron un acto de “guerra contra Estados Unidos y los países democráticos” y agregó: “Debemos responder como en una guerra”; lo que hizo pensar en la reacción de EUA contra Japón en Hiroshima y Nagasaki.

“El pueblo estadounidense comprende claramente que se trata de una guerra y nosotros debemos responder como en una guerra” expresó en declaraciones a la cadena de televisión ABC.

Afirmó que “este será un conflicto largo” y agregó que “además se trata de una guerra contra la civilización, contra todos los países que creen en la democracia” (32).

No cabe duda que el episodio es una divisoria de aguas. Por primera vez, un país fue objeto de un ataque de escala de una ofensiva militar como las que pudiera haber realizado algún ejército nacional, pero en este caso efectuado por un grupo terrorista o, en cualquier caso, por una entidad que no sea un Estado.

El presidente George W. Bush, en un mensaje a la nación dijo que “no haremos distinciones entre los terroristas que cometieron estos actos y aquellos que los albergan” (33).

Se pueden adivinar entre tinieblas los perfiles de lo que puede representar este ataque para Estados Unidos y para el régimen de seguridad internacional del post-bipolarismo. Hasta el 11 de septiembre, las tendencias globales hacían presumir que el nuevo orden que se estaba gestando giraría alrededor del eje económico, en un mundo multipolar; mientras que los acontecimientos del 11 de septiembre y la decisión adoptada por el gobierno de Bush muestran que se agregan, paralelamente, nuevas tendencias, que pueden contradecir las anteriores, ya que el mundo podría girar alrededor del eje estratégico-militar, teniendo a EUA como motor de esas nuevas tendencias.

Por otra parte, la forma en que la gran mayoría de Estados con poder relativo se han subordinado a la actitud de EUA -hablo de Estados como Alemania, Francia, Rusia, China, etc.- le dan mayor fortaleza y credibilidad a esta nueva tendencia.

Desde el fin del bipolarismo, han disminuido los conflictos inter-estatales y crecieron los conflictos intra-estatales y transnacionales. Los conflictos involucran actores no gubernamentales y fuerzas transnacionales, tanto legales como ilegales. El mundo, las fuerzas armadas y los organismos internacionales no están preparados para esta novedad (34).

En este contexto, EUA logró apoyo internacional significativo y prácticamente irrestricto, a la vez que consiguió legitimar y legalizar su demanda de acción a través del CS de la ONU. En nombre de la legítima defensa (35), no son improbables las “políticas vengativas” en el marco de la invocación de la defensa propia. Ya ha manifestado el gobierno norteamericano que accionará contra varios países que considera involucrados en el apoyo al terrorismo y que pertenecen al mundo islámico. Los “halcones” sienten que ha llegado su hora, promoviendo la construcción del sistema de defensa antimisiles y el retiro del Tratado ABM. En este contexto, resulta difícil para los actores menores mantenerse neutrales, o no alinearse, aislarse o no involucrarse.

Si a esto se agrega la crisis entre israelíes y palestinos, en la que EUA tiene una posición de “mediador” interesado del lado israelí, se tiene una combinación de factores perturbadores que pueden alentar el estallido de problemas mayúsculos.

Si, históricamente, EUA se manejó en función de sus intereses de seguridad, a partir del 11 de septiembre hará que la seguridad mundial sea variable dependiente de la seguridad interior de EUA.

Toda actitud que adopte EUA, será, en sus propios términos, la respuesta que “Occidente” le dé al tema del terrorismo. Nadie podrá abstraerse de “su” visión y posición o será considerado un enemigo. Esto deja en claro que EUA “suple” el rol que los organismos internacionales deben cumplir en estos u otros casos.

Los acontecimientos del 11 de septiembre han hecho cambiar la agenda internacional. La prioridad para EUA en su relación con el resto del mundo ahora es la cuestión del terrorismo. Y como se trata de la potencia imperial, sus prioridades se trasladarán al conjunto de las relaciones internacionales.

Después de finalizada la Segunda Guerra Mundial y durante varias décadas, la seguridad del mundo estaba regulada por un equilibrio de poderes con capacidad de destrucción que, permitía un cierto control en el nivel de conflicto en cualquier parte del planeta. Este equilibrio estaba dado por las dos cabezas de bloque, EUA y la URSS. Desde la desintegración de la Unión Soviética ese cuadro cambió y ningún Estado tiene la capacidad militar que EUA tiene.

En este contexto se desarrollan grupos religiosos y étnicos insatisfechos, resultantes de la actividad colonial europea; algunos que utilizan la capacidad terrorista para dirimir sus demandas. EUA entrenó, por ejemplo, a la “contra” en Nicaragua, al igual que grupos militares argentinos, para llevar a cabo, entre otros, actos de terrorismo contra el gobierno sandinista. Los grupos terroristas islámicos actúan en función de los conflictos en Oriente Medio, Africa, Asia Central y Asia Oriental. En Medio Oriente, antes de la fundación del Estado de Israel, muchos judíos que hoy forman parte del gobierno fueron terroristas (36). También hay grupos terroristas que actúan dentro de sus países, como sucede en EUA. Hay que diferenciar al terrorismo liberacionista, del terrorismo destructivo.

EUA considera como Estados terroristas a Irak, Siria e Irán, de la misma manera que a Somalía, contra los que realizará actividades militares.

El orden mundial del sistema bipolar, giró alrededor del “paradigma” de la seguridad por la lucha entre dos ideologías incompatibles, el capitalismo y el comunismo. Finalizado el bipolarismo, las grandes tendencias mundiales se orientaron hacia el “eje” económico, teniendo como “paradigma” principal el conocimiento y el desarrollo científico y tecnológico. Sin embargo, con los acontecimientos del 11 de septiembre del 2001, se vuelve a la tendencia de un orden que gire alrededor del “paradigma” de la seguridad; esta vez no por pugna entre ideologías, sino por el terrorismo.

Con EUA como única superpotencia dominante, los escenarios posibles de conflicto se han modificado dramáticamente. No sólo no hay un enemigo claramente identificado -aunque se sabe que se llama terrorismo, pero no tiene cara ni lugar ni forma de lucha definidos-, como sucedía con la ex URSS y sus aliados durante la segunda mitad del siglo XX, sino que el o los enemigos, son invisibles.

EUA a través de la Doctrina Bush ha decidido que el “lugar” de los terroristas está en los Estados que “los protegen” y, hasta el momento, ha decidido que los países islámicos son los protectores.

Sin embargo, las primeras hipótesis en ocasión de la voladura de un edificio de la administración federal en Oklahoma, en abril de 1995, habían apuntado a organizaciones terroristas extranjeras, especialmente las que se suele ubicar bajo la apelación de “fundamentalismo islámico”. Luego, las investigaciones revelaron que se trataba de una organización terrorista interna, y concluyeron con la ejecución del norteamericano Timoty McVeigh, que se declaró culpable (37).

El ex Secretario de Estado Henry Kissinger, comentó que:

Estados Unidos debe reaccionar de la misma manera que lo hizo tras el ataque japonés contra Pearl Harbor en la II Guerra Mundial, y los responsables de los atentados cometidos en Nueva York y Washington “deben terminar igual” que aquellos que bombardearon esa base estadounidense en el Pacífico, haciendo referencia a las dos bombas atómicas lanzadas por su país sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki (38).

Por su parte, el Secretario de Estado Colin Powell, pese a mostrar cautela de mencionar a Osama Bin Laden como el cerebro de los ataques, emitió una advertencia al gobierno talibán de Afganistán y otros países por proteger a terroristas:

“Para aquellos que están suministrando refugio, respaldo, aliento y otros recursos a organizaciones, como la que encabeza el señor Osama Bin Laden necesitan entender que no podrán separar sus actividades de la actividad de estos perpetradores”. Estados Unidos está llevando adelante una campaña para combatir a una nueva clase de enemigo, que se encuentra oculto en todo el mundo. “Vamos a usar todas las armas y herramientas a nuestra disposición para luchar en esta campaña y ganar esta guerra” (39).

¿COMO CALIFICAR EL ATAQUE DEL 11 DE SEPTIEMBRE DEL 2001?

¿Definimos los hechos del 11 de Septiembre como acto de guerra o como crimen contra la humanidad?

Si lo definimos como guerra, los temas quedan enmarcados dentro del sentimiento nacionalista y ello separa a EUA de los pueblos de otras naciones. Si lo definimos como crimen contra la humanidad, conlleva la posibilidad de unir a la humanidad en contra del azote del terrorismo.

Estados Unidos tomó la decisión, unilateralmente, y no quedan muchas posibilidades de modificarla: guerra. El rol de los organismos internacionales y de la comunicad internacional, será el de aceptar la actitud del gobierno norteamericano o atenerse a las consecuencias.

¿COMO AFRONTAR EL PROCESO DE ELIMINACION DEL TERRORISMO EN EL PLANETA?

Ante todo, debemos recordar que EUA no es la única víctima del terrorismo. Cuando terroristas masacraron turistas en Egipto, ese país no pudo declarar la guerra contra el mundo. Argelia ha sufrido la violencia terrorista durante décadas, y no ha atacado por ello a otras naciones.

Definir la postura nacional de EUA como “guerra”, lleva a ese país hacia la dirección del estado de excepción. EUA es una de las sociedades más armadas de la historia. ¿Se necesita ir en la dirección de la guerra -matando extranjeros inocentes y restringiendo libertades-?

¿No sería conveniente tratar el problema desde una perspectiva policial en vez de militar y con una actitud universal y no unilateral, obligando al resto del mundo a subordinarse a las decisiones bajo el lema de “estas conmigo o estás contra mí”?; retornando a los criterios de la “guerra fría”.

Si un criminal entra en una villa y es buscado por la policía, cuando lo encuentra lo detiene. Si es buscado por fuerzas militares, la villa puede quedar totalmente destruida perjudicando a sus habitantes y, en muchos casos, matando inocentes.

La actitud policial no ha sido la adoptada por el gobierno norteamericano de Bush. Se negó a negociar, e incluso a aceptar la posible colaboración que el gobierno talibán y otros gobiernos islámicos propusieron para resolver el tema, además de la colaboración del resto de los gobiernos del mundo (40).

Su conducta fue -y sigue siendo- imperial y no la de una superpotencia en problemas.

Si EUA se hubiera comprometido con el mundo para establecer un sistema judicial efectivo internacional contra el crimen (41), el apoyo del resto de los países sería muy fuerte y volvería difícil para algún país acoger a los que cometen actos de violencia masiva (42).

No obstante ello, EUA prefiere el sistema de tribunales “especiales”, como el de la ex Yugoslavia, o el de Ruanda; en los que se puede juzgar a otros, pero no ser juzgado.

Hay quienes sostienen que el ataque de EUA y el Reino Unido sobre Afganistán es claramente ilegal. Viola el derecho internacional y las palabras enunciadas en la Carta de las Naciones Unidas.

Pese a las repetidas referencias al derecho a la autodefensa bajo el Artículo 51, la Carta simplemente no sería aplicable en este caso. El Artículo 51 otorga a un Estado el derecho a repeler un ataque que se está llevando a cabo o es inminente, como una medida temporal hasta que el Consejo de Seguridad de la ONU pueda tomar las medidas necesarias para la paz y la seguridad internacionales.

Art. 51.

Ninguna disposición de esta Carta menoscabará el derecho inmanente de legitima defensa, individual o colectiva, en caso de ataque armado contra un Miembro de las Naciones Unidas, hasta tanto que el Consejo de Seguridad haya tomado las medidas necesarias para mantener la paz y la seguridad internacionales. Las medidas tomadas por los Miembros en ejercicio del derecho de legitima defensa serán comunicadas inmediatamente al Consejo de Seguridad, y no afectarán en manera alguna la autoridad y responsabilidad del Consejo conforme a la presente Carta para ejercer en cualquier momento la acción que estime necesaria con el fin de mantener o restablecer la paz y la seguridad internacionales.

El Consejo de Seguridad ha aprobado -entre otras- dos resoluciones condenando los ataques del 11 de septiembre y anunciado un paquete de medidas dirigidas a combatir el terrorismo. Estas incluyen medidas para la supresión legal del terrorismo y su financiación, y para la cooperación entre Estados en materia de seguridad, inteligencia, investigaciones penales y procesos judiciales relativos al terrorismo. El Consejo de Seguridad ha establecido un comité para monitorear el progreso de las medidas adoptadas en la resolución y ha dado a todos los Estados 90 días para que presenten sus respectivos informes. De ninguna resolución puede decirse que autorice el uso de la fuerza militar. Es cierto que, ambas, en sus preámbulos, abstractamente “confirman” el inherente derecho a la legítima defensa, pero lo hacen “de acuerdo con la Carta”. Ni dicen que la acción militar contra Afganistán estaría incluida en el derecho a la autodefensa ni podrían decirlo. Esto es debido a que el derecho a la autodefensa unilateral no incluye el derecho a las represalias una vez el ataque ha parado.

El derecho de autodefensa, en derecho internacional, es como el derecho de autodefensa en el derecho interno: permite defenderse cuando la ley no está alrededor, pero no permite tomarse la justicia por mano propia.

El Consejo de Seguridad está únicamente autorizado a permitir el uso de la fuerza donde sea “necesaria para mantener o restablecer la paz y la seguridad internacionales.”

Con todo lo que se ha dicho sobre cómo las cosas han cambiado desde el 11 de septiembre, una cosa que no ha cambiado es el menosprecio de EUA por el derecho internacional. Tanto su campaña de bombardeo durante una década contra Irak como el bombardeo de 1999 contra Yugoslavia fueron ambos ilegales. EUA ni siquiera reconoce la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia. Se retiró de ella en 1986 cuando fue condenado por el ataque contra Nicaragua, poniendo minas en sus puertos y financiando a la “contra”. En ese caso, la Corte rechazó las alegaciones de EUA de que estaba actuando bajo el Artículo 51 de la Carta de la ONU, en defensa de los vecinos de Nicaragua (43).

LA ACTITUD DEL GOBIERNO DE EUA

El presidente George W. Bush, declaró la guerra al terrorismo; pero como no podía luchar contra un enemigo sin rostro y sin ubicación geográfica, decidió que Afganistán era un Estado que apoyaba a los grupos terroristas y, por lo tanto, debía ser invadido. Ese sería el único blanco en una primera etapa en la que EUA y Gran Bretaña actuarían juntos.

Bush y el Primer Ministro de Gran Bretaña, Tony Blair, acordaron que se necesitaba una fuerte estructura de mando y que la operación militar debía ser llevada adelante completamente por las fuerzas de los dos países. Una alianza más grande como la que operó en Kosovo, complicaría la toma de decisiones.

La “fase inicial” del asalto sería contra el Osama Bin Laden y su supuesta red terrorista en Afganistán.

El acuerdo entre Bush y Blair se dio en las reuniones que mantuvieron en la Casa Blanca, antes del discurso del presidente al Capitolio. En sus declaraciones, Bush envió un ultimátum al gobierno talibán para que entregara inmediatamente al Osama Bin Laden, y a todos los terroristas que se escondían en Afganistán (44).

¿LIBERTAD O JUSTICIA?

El Pentágono decidió darle a la operación de lucha contra el terrorismo, “Justicia Infinita”; pero cambió el nombre por “Libertad Duradera” (45), porque los musulmanes dijeron que la justicia infinita sólo le pertenecía a Dios.

El secretario de Defensa de EUA, Donald Rumsfeld, anunció que la operación militar, no supondría un ataque masivo como en otras guerras, sino un conflicto de años y con todo tipo de medios para acabar con la amenaza terrorista. Esto hizo pensar, que no sólo se atacaría a Afganistán, sino también a otros países del orbe.

El sentido que le quiso dar el Pentágono a la operación, es el de la defensa de la libertad para asegurarla de forma permanente (46).

EUA-OTAN-ONU

El gobierno de Estados Unidos presentó a sus aliados de la OTAN pruebas -que en ningún momento se hicieron públicas ni explícitas- que vinculaban al saudita Osama Bin Laden y la organización Al-Qaeda con los atentados del 11 de septiembre en Nueva York y Washington.

El material fue suministrado en la más estricta confidencialidad por el coordinador del contraterrorismo del Departamento de Estado, Frank Taylor. El hermetismo oficial convirtió así la confesión de un arrepentido en París, en la primera evidencia que llega al público acerca de la vinculación del Osama Bin Laden con la campaña terrorista en Occidente (47).

Sin embargo, como comentaba anteriormente, el propio Primer Ministro británico, Tony Blair, en discurso dicho ante la Cámara de los Comunes, confesó que las pruebas no eran suficientes como para llevar a Bin Laden ante los tribunales (48). También, para el Consejo de la OTAN, la información suministrada por Taylor “no son pruebas con carácter jurídico, pero sí elocuentes”. No se trataba de “elementos como para ir ante un juzgado, pero sí lo suficientes como para creer que están persiguiendo al hombre adecuado” (49).

El Secretario General de la OTAN, lord George Robertson, declaró que los aliados, basándose en el informe, llegaron a la conclusión de que los ataques fueron lanzados desde fuera de Estados Unidos y, por consiguiente, invocaron el artículo V de la OTAN, que determina que una agresión contra un miembro de la alianza constituye un ataque contra todos. Asistencia recíproca (50).

De esta manera, la OTAN invocó por primera vez en su historia el artículo V, que contiene la cláusula de asistencia recíproca, con lo cual manifestó su respaldo político a una acción bélica contra el régimen afgano.

En Rusia el presidente, Vladimir Putin, dijo que Moscú no necesita más pruebas sobre la participación de Bin Laden en los atentados y pidió una acción decidida contra el terrorismo.

El presidente norteamericano George W. Bush dijo que el gobierno afgano debía entregar a Bin Laden y destruir los campos terroristas “o sufrir las consecuencias”; mientras que el gobierno talibán instó a realizar negociaciones para evitar la guerra, aunque insistió en que no entregaría a Bin Laden sin pruebas.

De esta manera, el gobierno norteamericano, una vez más impuso a la OTAN por sobre la ONU; haciendo uso de este último organismo, sólo para legitimar y legalizar sus actos, pero usando una fuerza que no es la que establece el artículo 43 de la Carta de la ONU y sus correlatos, artículos 44, 45, 46 y 47.

Art. 43. 1. Todos los Miembros de las Naciones Unidas con el fin de contribuir al mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, se comprometen a poner a disposición del Consejo de Seguridad, cuando éste lo solicite, de conformidad con un convenio especial o con convenios especiales, las fuerzas armadas, la ayuda y las facilidades, incluso el derecho de paso, que sean necesarias para el propósito de mantener la paz y la seguridad internacionales.

2. Dicho convenio o convenios fijarán el número y clase de la fuerzas, su grado de preparación y su ubicación general como también la naturaleza de las facilidades y de la ayuda que habrán de darse.

3. El convenio o convenios serán negociados a iniciativa del Consejo de Seguridad tan pronto como sea posible; serán concertados entre el Consejo de Seguridad y Miembros individuales o entre el Consejo de Seguridad y grupos de Miembros, y estarán sujetos a ratificación por los Estados signatarios de acuerdo con sus respectivos procedimientos constitucionales.

Art. 44. Cuando el Consejo de Seguridad haya decidido hacer uso de la fuerza, antes de requerir a un Miembro que no esté representado en él a que provea fuerzas armadas en cumplimiento de las obligaciones contraídas en virtud del Art. 43, invitará a dicho Miembro, si éste así lo deseare, a participar en las decisiones del Consejo de Seguridad relativas al empleo de contingentes de fuerzas armadas de dicho Miembro.

Art. 45. A fin de que la Organización pueda tomar medida militares urgentes, sus Miembros mantendrán contingentes de fuerzas aéreas nacionales inmediatamente disponibles para la ejecución combinada de una acción coercitiva internacional. La potencia y el grado de preparación de estos contingentes y los planes para su acción combinada serán determinados, dentro de los limites establecidos en el convenio o convenios especiales de que trata el Art. 43, por el Consejo de Seguridad con la ayuda del Comité de Estado Mayor.

Art. 46. Los planes para el empleo de la fuerza armada serán hechos por el Consejo de Seguridad con la ayuda del Comité de Estado Mayor.

Art. 47. 1. Se establecerá un Comité de Estado Mayor para asesorar y asistir al Consejo de Seguridad en todas las cuestiones relativas a las necesidades militares del Consejo para el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, al empleo y comando de las fuerzas puestas a su disposición, a la regulación de los armamentos y al posible desarme.

2. El Comité de Estado Mayor estará integrado por los Jefes de Estado Mayor de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad o sus representantes. Todo Miembro de las Naciones Unidas que no esté permanentemente representado en el Comité será invitado por este a asociarse a sus labores cuando el desempeño eficiente de las funciones del Comité requiera la participación de dicho Miembro.

3. El Comité de Estado Mayor tendrá a su cargo, bajo la autoridad del Consejo de Seguridad, la dirección estratégica de todas las fuerzas armadas puestas a disposición del Consejo. Las cuestiones relativas al comando de dichas fuerzas serán resueltas posteriormente.

4. El Comité de Estado Mayor, con autorización del Consejo de Seguridad y después de consultar con los organismos regionales apropiados, podrá establecer subcomités regionales.

DOCTRINA BUSH

El mundo tuvo un “antes y un después” con los acontecimientos del 11 de septiembre del 2001. Hasta ese momento, las tendencias globales se manejaban predominantemente dentro del “eje” económico, siendo el “eje” estratégico-militar secundario, desde la caída del Muro de Berlín y la desintegración de la URSS, dando fin al bipolarismo. No obstante ello, EUA siguió manejándose, especialmente con George Bush padre y en la segunda etapa de la presidencia de Bill Clinton, a través de su ventaja comparativa y competitiva en el área militar, donde es una potencia exclusiva y excluyente.

Después del fin del bipolarismo en 1991, durante diez años, Estados Unidos buscó un nuevo desafío en el terreno estratégico-militar; ya que su capacidad competitiva en el terreno económico estaba permanentemente cuestionada por Europa y el mundo asiático y EUA tiene la necesidad de manejarse de manera exclusiva y excluyente, por su tradición aislacionista. El conjunto de guerras locales en el Golfo Pérsico y en la antigua Yugoslavia, durante los años noventa, tuvo la suficiente envergadura como para movilizar a la nación.

Todo esto cambió el 11 de septiembre del 2001. Entre las ruinas de las Torres Gemelas de Nueva York, Bush distinguió al nuevo enemigo y le declaró la guerra; no sólo al terrorismo internacional, sino también a los Estados que, según su criterio, lo cobijaban.

De esta manera, con los acontecimientos del 11 de septiembre, EUA torció las cosas, de manera tal que se diera un predominio del “eje” estratégico-militar.

La historia del Imperio norteamericano se asemeja a la del Imperio Romano. Hacia el siglo III antes de Cristo, Roma tuvo su enemigo, que era Cartago. Una vez vencida, sólo le quedaron los bárbaros en las afueras del Imperio. Los nuevos bárbaros son, para George W. Bush, los terroristas y los “Estados bandidos”. Un adversario al parecer inferior a la URSS. También los bárbaros eran despreciados por los romanos. ¿Cómo compararlos con Cartago? Sin embargo, fueron los bárbaros los que terminaron destruyendo al Imperio (51).

Bush describió en un discurso al congreso el 20 de septiembre, que el mundo está dividido entre buenos y malos, un mapa negro y blanco en el que cada país debe escoger su color. “O están con nosotros o están con los terroristas”.

Esa es la esencia de lo que el propio presidente norteamericano llama la “Doctrina Bush”. Se le pidió que aclarara la definición, y un mayor oficial de la Casa Blanca dijo: “Nosotros debemos eliminar el azote del terrorismo internacional. No sólo necesitamos eliminar a los terroristas y sus redes, sino también a aquellos que los albergan” (52).

Esto justificaría la adopción de una doctrina imperial de guerras permanentes, unilaterales y “preventivas” (53).

La propaganda de guerra al terrorismo en Estados Unidos sirve para fortalecer al Estado represor, socavar la oposición a los recortes masivos del gasto social y al fuerte incremento del militar, así como silenciar las voces que pudieran poner en duda la teoría de la conspiración terrorista internacional (54). Bush no trata de encontrar mecanismos negociados de justicia para los pueblos y para las partes. Quiere que EUA y sus “aliados” sean vistos como los que tienen la razón y que los otros se ajusten a lo demandado.

¿LA DOCTRINA POWELL O LA DOCTRINA RUMSFELD?

Desde la guerra de Vietnam, la premisa era que el uso de la fuerza militar debía ser “aplastante e inexorable”. La guerra de la administración Bush contra el terrorismo cobró como víctima a la muy elogiada doctrinaPowell.

La doctrina Powell nació como consecuencia de los largos años de frustraciones de las fuerzas armadas estadounidenses en Vietnam. En esa guerra, Estados Unidos aumentó gradualmente el uso de la fuerza y declaró interrupciones periódicas en su campaña de bombardeos. Eso dio tiempo a los diplomáticos para hablar y, según los críticos, al enemigo para recuperarse y volver al combate.

De ese conflicto surgió una generación de oficiales norteamericanos que se prometieron a sí mismos no volver a combatir nunca de esa forma, y Colin Powell -un joven oficial del ejército en Vietnam que ascendió hasta llegar a ser comandante del Estado Mayor Conjunto y luego Secretario de Estado con George W. Bush- era uno de ellos. Si había que utilizar la fuerza estadounidense, afirmaban, debía ser aplastante y decisiva. El poder militar de EUA sería como un relámpago: feroz, pero breve.

Los ejemplos más puros de la doctrina Powell fueron la invasión a Panamá, en 1989, cuando las fuerzas armadas estadounidenses ingresaron en el país en un ataque relámpago de varios días y capturaron a su líder, Manuel Noriega y luego de apresarlo lo juzgaron y encarcelaron en EUA; y, la guerra del Golfo, en 1991 con Iraq.

Durante varias administraciones demócratas y republicanas hubo un artículo de fe: la fuerza militar, en caso de ser utilizada, debía ser aplastante e inexorable. EUA no daría un golpe sin tener un plan y un objetivo político claro para sacar a las fuerzas estadounidenses al campo de batalla.

Si bien los bombardeos constituyen una parte importante del plan, el secretario de Defensa Donald Rumsfeld subrayó que el Pentágono adopta un “enfoque mesurado”, pero debe tener una presencia y capacidad de disuasión en varios frentes importantes a la vez. Habría que poder “vencer dos agresores al mismo tiempo, conservando a la vez la capacidad de llevar adelante una contraofensiva de magnitud y de ocupar la capital de un enemigo para instalar allí un nuevo régimen” (55).

En parte, el enfoque mesurado, deriva de los problemas singulares que planteó entrar en guerra con Bin Laden y el gobierno talibán en Afganistán. Los gobernantes de ese país tenían cuarteles, fuerzas militares, campos de aterrizaje y pertrechos que podían ser atacados. Pero carecían de los vastos ejércitos que las fuerzas armadas estadounidenses enfrentaron en conflictos anteriores, lo cual reducía el número de blancos militares.

La planificación del Pentágono también refleja una estrategia política más amplia. El gobierno norteamericano trató de dejar bien claro que libraba su batalla contra los terroristas y no contra el pueblo afgano. De modo que arrojar alimentos a los refugiados hambrientos era tan importante como los ataques con bombas guiadas por láser.

Hay casos en los que el modelo Powell pudo seguir siendo útil. La administración Bush dejó bien claro que no sólo perseguirá a los terroristas sino que también considerará responsables a los gobiernos que los amparan. En esos casos, las fuerzas armadas estadounidenses pueden ser todavía aplastantes y decisivas según lo aplicó el general Powell durante la guerra del Golfo (56).

ESTRATEGIA DE ESTADOS UNIDOS EN MEDIO ORIENTE

En el mes de octubre y, en forma inédita, el presidente George W. Bush declaró que Estados Unidos siempre ha considerado la creación de un Estado palestino como parte de su visión para Oriente Medio mientras se respete el derecho de Israel a existir. Agregó que EUA trabajaba estrechamente con Israel y los palestinos para reducir la violencia en la región y regresar a la mesa de negociaciones para concretar un plan de paz (57).

En realidad, se trataba de una estrategia para consolidar el apoyo de los países árabes moderados. Para ello el presidente George W. Bush respaldó por primera vez, la idea de la creación de un Estado palestino y envió a su Secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, a una gira por cuatro países árabes, clave en el operativo militar antiterrorista: Egipto, Omán, Arabia Saudita y Uzbekistán. Esto, tiene que ver con la necesidad del gobierno de George W. Bush de impedir, que la guerra contra el terrorismo se transforme en una guerra entre el mundo occidental y el mundo árabe.

El primer ministro, Tony Blair, coincidió con las declaraciones de Bush sobre el derecho de los palestinos a vivir en su propia tierra: “Los palestinos tienen que tener la justicia, la oportunidad de prosperar en su propia tierra, como socios iguales con Israel”, declaró Blair durante un discurso pronunciado ante el congreso anual del Partido Laborista en Brighton (Inglaterra). Pero agregó, que “el Estado de Israel tiene que ser reconocido por todos, liberado del miedo y saber que está aceptado como parte del futuro de Oriente Medio, sin que esté amenazada su existencia”.

Uno de los puntos aún no resuelto es si el gobierno norteamericano dirá que es necesario que Israel ponga fin a la expansión de los asentamientos judíos, algo que todavía ningún presidente de Estados Unidos se ha atrevido a hacer.

En su viaje a Egipto, Arabia Saudita, Omán y Uzbekistán, Donald Rumsfeld se entrevistó no sólo con jefes militares sino también con líderes políticos. Uzbekistán es uno de los países que limitan con Afganistán y desde donde Estados Unidos lanzó un operativo en contra del régimen talibán afgano (58).

Por su parte, Siria dijo que se uniría a una coalición internacional para combatir el terrorismo tras los ataques suicidas del 11 de septiembre en Estados Unidos, pero enfatizó que la sabiduría y la información adecuada eran esenciales.

El canciller sirio Farouq al Shara previno contra propósitos ocultos contra cualquier país. Al Shara dijo que las raíces del terrorismo, especialmente en conflictos regionales como el árabe-israelí, deben ser tratadas de diferente manera, e instó a la comunidad a distinguir entre el terrorismo y la resistencia contra una ocupación extranjera.

El canciller sirio instó a Estados Unidos “primero a usar la sabiduría, segundo a usar información precisa y evidencias claras, y continuar lidiando con el tema de los ataques en un nivel justo y balanceado... y no tener propósitos ocultos para ningún país”.

Al Shara describió la ocupación israelí de tierras árabes como el mayor nivel de terrorismo e instó a intensificar esfuerzos en todo el mundo para resolver el conflicto palestino-israelí, que dura más de 50 años.

Siria se encuentra en la lista estadounidense de países que presuntamente apoyan el terrorismo, pero se unió a una fuerza multinacional liderada por EUA contra Irak en 1991.

Al igual que Siria, Líbano ha condenado los ataques contra Estados Unidos, pero también instó a la comunidad internacional a distinguir entre el “terrorismo” y la “resistencia” legítima del grupo guerrillero libanés Hezbollah y grupos militantes palestinos radicados en Damasco (59).

Pero los “grupos de resistencia” pasaron a ser terroristas para EUA e Israel en muy poco, tiempo, toda vez que EUA logró fortalecerse en su intervención en Afganistán. Esto le ha permitido al gobierno halcón de Israel, Ariel Sharon, lograr su objetivo inicial, de encontrar justificativos para abandonar toda negociación que permita la creación de un Estado palestino, a la vez que poder volver a invadir territorios. El ex Secretario de Estado de George Bush padre, James Baker escribió en sus memorias que Ariel Sharon era un “obstáculo para la paz” (60).

Ya para principios del mes de diciembre del 2001, en que EUA se había consolidado en las operaciones en Afganistán, el gobierno norteamericano declaraba que “Israel tiene derecho a defenderse” del terrorismo a la vez que afirmaba que Yaser Arafat ya no era un interlocutor válido.

George Bush dio carta blanca a Ariel Sharon. Por primera vez en mucho tiempo, Estados Unidos no pidió al Gobierno israelí que se autocontrole al lanzar represalias o que su respuesta sea “proporcionada”.

El portavoz de la Casa Blanca Ari Fleischer, mostró un paralelismo entre los problemas de Estados Unidos e Israel con el terrorismo: “Como ha dicho el presidente más de una vez, no hay terroristas buenos y terroristas malos, e Israel tiene derecho a defenderse” (61).

La actitud “mediadora” de EUA se mostró, de una vez por todas, evidentemente unilateral en sus objetivos de definición de paz en el Medio Oriente.

Por su parte, los Cancilleres de la UE no están de acuerdo con las políticas norteamericanas respecto del conflicto palestino-israelí, y plantearon que debería centrarse menos en temas de seguridad y más en las cuestiones políticas del conflicto. La posición de los ministros de la UE difiere de la que mantienen Israel y Estados Unidos, que piden el fin de la violencia en la región como requisito previo para que puedan reanudarse las negociaciones. “Deberíamos avanzar hacia la búsqueda de una solución política que no puede ir acompañada al cien por cien de una seguridad absoluta” expresaron los cancilleres europeos en una declaración.

Algunos miembros de la UE criticaron el apoyo de EUA al Primer Ministro israelí, Ariel Sharon. El Ministro francés de Relaciones Exteriores, Hubert Védrine, uno de los más críticos, declaró que la UE debería seguir presentando su posición, incluso si ésta difería de la de EUA: “De forma paralela necesitamos relanzar un plan político”... “Después de un año de obsesión con la seguridad, ya vemos ahora dónde estamos. Durante meses la cuestión ha sido acabar con la violencia, pero todo sigue en un punto muerto”... “Los palestinos tienen el derecho de expresarse de otra manera que no sea el suicidio”.

El Canciller español y presidente pro tempore de la UE, Josep Piqué, se refirió al aislamiento al que fue sometido el presidente palestino, Yasser Arafat, quien permanecía confinado por el ejército israelí en su residencia de la Ribera Occidental desde los primeros días de diciembre del 2001. Expresó que: “No se le puede pedir que haga el cien por cien de esfuerzos y al mismo tiempo limitar y debilitar su libertad de movimientos”.

Por su parte, Francia propuso un plan de reconocimiento por parte de Israel sobre la necesidad de un Estado palestino y la celebración de elecciones en los territorios palestinos que daría al ganador un mandato para negociar la paz. EUA descartó la propuesta francesa.

El comisario de Relaciones Exteriores de la UE, Chris Patten, en comentarios hechos a un diario británico, acusó al gobierno de Estados Unidos de perseguir una política exterior “absolutista y simplista”. Los gobiernos europeos “deben impedir” que EUA asuma una actitud “directamente unilateral”.

El discurso de Bush sobre el estado de la Unión, donde el presidente calificó a Iraq, Irán y Corea del Norte como “ejes del mal”, también dejó al descubierto una brecha diplomática con la UE, la cual tiene una política de “compromiso constructivo” con los sectores moderados de Irán y Corea del Norte (62).

Adicionalmente, el premier israelí, Ariel Sharon, recibió luz verde de parte del presidente estadounidense, George W. Bush, para dar una respuesta militar a eventuales ataques por parte de Irak. Recibió, además, la confirmación de que Israel será preventivamente informado por Estados Unidos acerca de “cualquier plan de ataque de Irak”.

Se planteó la “reactivación” del grupo de defensa conjunto entre Israel y Estados Unidos, y el subsecretario de Defensa, Doug Feith, conduciría una delegación del Pentágono, a Israel para concentrarse en los “preparativos para un ataque estadounidense sobre Irak” (63).

Fuentes diplomáticas de Oriente Medio afirmaron que apoyarían una operación militar si Bush garantizaba la salida de Saddam Hussein de Bagdad. Aseguraron que Turquía prestaría bases para una acción (64).

EL ATAQUE A AFGANISTAN

ALTERNATIVAS A LA GUERRA

El reverendo estadounidense Jesse Jackson fue invitado por el régimen Talibán, a encabezar una “delegación de paz” en la región.

Jackson habló con el Secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, quien le reiteró la postura del gobierno de George Bush de no negociar con el Talibán (65).

Para el 7 de octubre Estados Unidos comenzó la operación de invasión sobre Afganistán en represalia por los atentados del 11 de septiembre del 2001. El Pentágono fue el primero en confirmar los ataques a distintas ciudades afganas.

El Primer Ministro británico, Tony Blair, confirmó que submarinos del Reino Unido participaban en los ataques lanzados por Estados Unidos contra objetivos en Afganistán. En un mensaje al país, confirmó que Estados Unidos había solicitado, el uso de submarinos británicos, capacitados para lanzar misiles, del tipo Tomahawk. Estados Unidos solicitó también el uso de material de reconocimiento militar y de la base británica en la isla de Diego García en el Océano Indico.

Horas antes de iniciarse el ataque, Estados Unidos había rechazado una oferta del régimen talibán para evitar los ataques de represalia por los atentados del 11 de septiembre. El gobierno afgano había ofrecido a EUA, juzgar al Osama Bin Laden, principal sospechoso de la autoría de los ataques, de acuerdo con la ley interna de Afganistán, es decir bajo los estrictos preceptos de la ley islámica, si recibían pruebas fehacientes de parte de Estados Unidos de la participación en los atentados del 11 de septiembre en Nueva York y Washington. El embajador talibán en Pakistán, mullah Abdul Salam Saif dijo que “los estadounidenses comunicaron pruebas a otros países. Nosotros no hemos visto nada, sólo acusaciones contra una persona que tiene que ser juzgada”; agregó que Afganistán estaba dispuesto a capturar a Bin Laden para que fuera enjuiciado en territorio afgano y de acuerdo con sus leyes internas, pero que necesita más pruebas de su culpabilidad: “Las leyes islámicas son las que están en vigor en Afganistán y, por tanto, este es el lugar adecuado para que Osama sea llevado a juicio”.

La respuesta de EUA fue una rotunda negativa (66).

El portavoz de la casa Blanca dijo: “El primer paso que debe dar el gobierno afgano es entregar a Bin Laden y sus lugartenientes”... “Es el momento de la acción, no de las palabras”. El mismo portavoz añadió que las cuatro exigencias formuladas por el presidente Bush siguen sin ser atendidas por el régimen talibán:

a) La entrega de Bin Laden;

b) el cierre de los campos de entrenamiento de Al-Qaeda;

c) permitir inspecciones internacionales en suelo afgano; y

d) la liberación de ocho trabajadores humanitarios occidentales acusados de propagar el cristianismo en Afganistán.

La respuesta del presidente George W. Bush fue: “Los talibán han tenido la oportunidad de entregar a los terroristas en Afganistán y de cerrar sus campos de entrenamiento. Han sido advertidos y el tiempo está acabándose” (67).

A la semana, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, ofreció “una segunda oportunidad” al régimen afgano del Talibán, declarando que detendría los bombardeos y reconsideraría lo que estaban haciendo a su país si entregaban a Osama Bin Laden y también a sus “líderes, sus lugartenientes, y otros granujas y criminales con él”.

El mandatario también formuló una advertencia al presidente de Iraq, Saddam Hussein: “Lo estamos vigilando con mucho cuidado”.

Mientras hacía estas advertencias, declaraba en conferencia de prensa, que se podría tardar “entre uno y dos años” en desentrañar el funcionamiento de la red terrorista que destruyó las torres gemelas del World Trade Center y causó grandes daños en las instalaciones del Pentágono.

Mientras llevaba a cabo ataques militares sobre Afganistán, sugirió que Naciones Unidas podría ayudar a reconstruir la devastada nación asiática, que padece una guerra civil desde hace más de dos décadas; relegando a la organización mundial, al rol de fuerza de paz y distribuidora de alimentos (68).

Debido a los acontecimientos del 11 de septiembre, la tradicional reunión anual de la Asamblea General de la ONU se postergó, celebrándose en noviembre.

El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, en su aparición ante la Asamblea General de la ONU, reclamó “acción” en la lucha contra el terrorismo, en lugar de compasión por los atentados del 11 de septiembre: “El tiempo para la compasión ha pasado. El tiempo de la acción ha llegado”.

Dijo en su discurso, que la amenaza del terrorismo es “global”. Señaló a la red Al-Qaeda y a su líder, el Osama Bin Laden, como los responsables de los ataques del 11 de septiembre. Advirtió que “esta amenaza no puede ser desestimada. La civilización misma está amenazada. Cada una de las naciones que conforman la coalición tiene obligaciones”.

Dijo que los países que están ayudando en la lucha contra el terrorismo deben ir más allá de los lineamientos de la ONU, como el intercambio de informes de inteligencia y congelamiento de los bienes de las redes y personas consideradas terroristas: “Estas obligaciones son urgentes y deben ser forzosas para cada nación representada en esta alianza”.

Sin reconocer que fue EUA quién formó y entrenó al talibán, dijo que: el Talibán y la red Al-Qaeda son “indistinguibles”. “El pueblo afgano no se merece a los gobernantes que ahora tienen” (69).

Poco antes de su aparición ante la AG de la ONU, había enviado una carta a través del embajador de Estados Unidos ante la ONU, John Negroponte, a ese organismo internacional, En el segundo día del contraataque, cuando todavía seguían lloviendo bombas y misiles sobre Afganistán el presidente George W. Bush anunció al mundo que Estados Unidos no descartaba la posibilidad de ataques contra “otros grupos terroristas y otros países”.

Durante una conferencia de prensa ofrecida por la Casa Blanca, el portavoz Ari Fleisher explicó que la campaña lanzada contra el régimen de los talibán iba más allá de la captura del Osama Bin Laden: “el objetivo es una red completa de terroristas” que se encuentra en diversos países.

En principio, al terminar la campaña en Afganistán, la guerra contra el terrorismo se extendería a tres nuevos países: Somalia, Sudán y Yemen. A criterio de los gobiernos de EUA y británico, objetivos ligados a Osama Bin Laden. Tony Blair y el presidente George W. Bush acordaron que el momento especial creado por los éxitos de la coalición antiterrorista debía mantenerse con una acción rápida en otro lugar. Oficiales de inteligencia tanto de Gran Bretaña como de Estados Unidos han estado en el lugar para reunir información acerca de los terroristas y determinar sus lazos con la organización de Bin Laden, Al-Qaeda (70).

El secretario de Defensa norteamericano, Donald Rumsfeld, participando de una reunión, afirmó que su país no necesita ninguna resolución de la ONU para decidir si tras Afganistán expandirá su campaña militar y precisó que el terrorismo es “global” (71).

El embajador de Rusia ante las Naciones Unidas, Sergei Lavrov, expresó reticencias diciendo que “tenemos que ver por qué la carta de John Negroponte claramente relaciona esa frase (sobre los nuevos ataques) a la necesidad de más investigación. Tenemos que esperar hasta que la investigación esté terminada”. El embajador chino, Wang Jing pidió cautela: “No queremos tener muchas víctimas civiles”. El embajador de Sudán, uno de los países que podría ser atacado, dijo que Estados Unidos tenía el derecho a defenderse, pero deberán elegir los blancos correctamente.

El secretario general de la ONU, Kofi Annan, elogió la manera en que Estados Unidos enmarcó los ataques en lo autorizado por la Carta Orgánica de Naciones Unidas. Pero con respecto a nuevos ataques en otros países se limitó a decir que “necesitamos una estrategia amplia que una a todas las naciones y enfoque todos los aspectos del problema” (72).

Mientras el Secretario General de la ONU avalaba las actividades belicistas del gobierno de EUA, tres Premios Nobel de la Paz, le mandaban una carta expresando su rechazo:

Los Premios Nobel de la Paz que suscribimos, hemos llegado a Nueva York para expresar nuestro rechazo a las acciones militares iniciadas ... como represalia por los ataques terroristas del pasado 11 de septiembre, y entregar el pronunciamiento conjunto -de ocho de nuestros colegas- en el que expresamos que la violencia no se combatirá con más violencia y reclamar a la Asamblea General de las Naciones Unidas que evite más dolor y asegure una paz fundada en la justicia y la libertad, haciendo prevalecer el orden jurídico e institucional en el que hoy se funda la convivencia entre las naciones.

... Expresamos nuestro profundo rechazo a la doble moral que propicia la agresión militar apoyada en operaciones humanitarias que dejan sin hogar a miles de hombres, mujeres y niños en Afganistán, agudizando el desastre humanitario sin resolver las causas del conflicto; y hacemos un llamado a buscar Justicia, no Venganza.

... A fin de impedir que se continúen cometiendo crímenes aberrantes a nombre de la libertad y a la sombra de la impunidad, hacemos también un llamamiento a fortalecer la jurisdicción universal para el juzgamiento de crímenes contra la humanidad y al pronto establecimiento del Tribunal Penal Internacional.

... La lucha debe librarse contra la bomba silenciosa del hambre, la pobreza y la exclusión social, que representa una situación de injusticia estructural política y económica que hoy sufren la mayoría de los pueblos del mundo.

Ninguna acción bélica puede ser desatada unilateralmente por ningún país o grupo de países al margen de las decisiones de los organismos pertinentes de las Naciones Unidas.

Hemos llegado hasta aquí ... denunciando lo absurdo de cualquier carrera armamentista y evitando que la guerra continúe operando como motor de la economía y la construcción de nuevas hegemonías (73).

La Asamblea Nacional por los Derechos Humanos de Chile, también hizo una declaración:

Solidarizamos con los familiares de las víctimas de los atentados realizados en Estados Unidos, en su mayoría trabajadores de distintas nacionalidades, enfrentados a la desaparición de sus seres queridos. Las imágenes de personas con fotos de sus familiares nos hacen recordar el drama de los miles de detenidos desaparecidos en América Latina.

No olvidamos que desde hace dos siglos los gobiernos norteamericanos han convertido a Estados Unidos en el principal estado terrorista del mundo. Los golpes de Estado impulsados por las agencias de inteligencia estadounidenses y los 90.000 detenidos desaparecidos en América Latina lo demuestran. También las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki demuestran el desprecio por la vida humana que ha caracterizado el accionar estadounidense. Por ello no pueden menos que asombrarnos las declaraciones del gobierno norteamericano sobre el valor absoluto de la vida humana.

En América Latina Estados Unidos ha intervenido permanentemente en nuestros asuntos internos y no han trepidado en la violación masiva de los derechos humanos de nuestros pueblos.

... Rechazamos la lógica maniqueísta de la política norteamericana que considera enemigos a quienes no aceptan subordinarse a su política belicista, como quedó explícito en el reciente discurso del presidente Bush. Hoy, además de una economía sin fronteras, el gobierno norteamericano pretende imponer por medio de la guerra un mundo abierto a sus intervenciones armadas, en beneficio de sus intereses económicos y estratégicos.

Exigimos que los Estados respeten los derechos humanos y el derecho humanitario internacional y que lo hagan siempre, en toda circunstancia. Por ello, es urgente que Estados Unidos y Chile, antes de hablar de guerra, ratifiquen el establecimiento de la Corte Penal Internacional como mecanismo necesario de cooperación internacional, para abordar crímenes internacionales  (74).

El Juez español Baltasar Garzón, pidió la conceptualización del terrorismo como crimen contra la humanidad:

Permanecer callado y a la espera de esta especie de teatro de operaciones en el que estamos siendo actores, porque de nuestro futuro se trata, es una omisión gravísima o una aceptación culpable de los proyectos bélicos reiteradamente proclamados por los gobernantes de Estados Unidos, y exigidos por los ciudadanos americanos que reclaman “venganza”. A quien discrepa, casi se le considera traidor, y se le vigila cuando se manifiesta para que no sufra daño.

Que Estados Unidos iba a reaccionar como anuncia que lo hará, o como ya ha podido hacerlo -invasión de Afganistán, acciones bélicas de comandos, bombardeos, acciones encubiertas-, era lógico y esperado, pero la sumisión simiesca de todos no era previsible. Así, resulta preocupante que países como Francia o España no hayan alzado la voz en forma clara para decir no, para no aceptar la solución violenta como única posible, para desvelar la gran mentira de la “solución final” contra el terrorismo; es lo que me ha hundido en una profunda depresión de la que apenas me recupero con la resolución 1373 del Consejo de Seguridad de la ONU de 30 de septiembre de 2001 sobre medidas contra el terror.

No es posible que viva en un país que sufre el terrorismo desde hace más de treinta años y que día a día clama por la legalidad y el Estado de derecho para hacerle frente, y que ahora se ponga el casco militar y decida ayudar sin límite a un hipotético bombardero de la nada, a una masacre de la miseria; a un atentado a la lógica más elemental, de que la violencia engendra violencia y que la espiral del terrorismo, de los terrorismos -porque no todos son iguales ni en sus génesis, ni en desarrollo o finalidad- se alimentan con más muertos, sean del color que sean, y ese aumento de víctimas garantiza la justificación de su actitud e incluso le otorga más “legitimidad” para continuar su acción delictiva.

Occidente y sus jerarquías políticas, militares, sociales y económicas han estado más ocupados del progreso abusivo y vergonzante de la producción, la especulación y el beneficio globalizados, que de una adecuada redistribución de la riqueza, de una política de exclusión social, que de una mayor atención a la integración de los pueblos o de una política de inmigración progresista y solidaria; del mantenimiento y exigencia de la deuda externa, que de la implementación de recursos en esos países a los que ahora se les pide ayuda o comprensión, o a los que se amenaza con la guerra final, con la “justicia infinita” o con la paz duradera. Por esas omisiones conscientes ahora se sufren las consecuencias terribles de una violencia irracional extrema y fanáticamente religiosa.

Sin embargo, la paz o la libertad duraderas sólo pueden venir de la mano de la legalidad, de la justicia, del respeto a la diversidad, de la defensa de los derechos humanos, de la respuesta mesurada, justa y eficaz.

... No estoy pensando ahora en las responsabilidades criminales de los que idearon y ejecutaron los terribles hechos del 11 de septiembre. Esas corresponde fijarlas a la Justicia Nacional o Internacional, como a los servicios policiales o de inteligencia compete buscar y mostrar las pruebas para que el juicio sea factible y justo. No es de recibo decir: “Tengo las pruebas, pero no las hago públicas porque puedo perjudicar las fuentes”. ¡No!; esto no es serio. Esto, sencillamente, es ilegal. Por cierto, todos han establecido la definitiva responsabilidad de Osama Bin Laden, y probablemente la tenga, como último líder indiscutible del terrorismo fundamentalista islámico, o como inductor inmediato de los crímenes, pero no debemos olvidar que estamos ante un delito atroz, pero ante un delito al fin y al cabo que necesita un proceso de acreditación e imputación y de un juicio público.

... La respuesta que yo quiero y que estoy seguro desean el pueblo americano y el mundo entero civilizado, si se explican bien y con rigor la situación y el fenómeno, no es desde luego la militar, sino aquella que parte necesariamente del Derecho mediante la elaboración y la aprobación urgente de una Convención Internacional sobre el terrorismo que unifique los conceptos e incluya las normas que regulen los tipos de investigación y cooperación policial y judicial; que eliminen cualquier traba para la investigación en países o enclaves con opacidad fiscal; o la obligación de descubrir las cuentas, bienes y denunciar a sus titulares; la desaparición del principio de doble incriminación; la creación de un espacio único universal, lo que supone necesariamente la urgente ratificacióndel Estatuto de la Corte Penal Internacional, y la conceptuación del terrorismo como un crimen contra la humanidadperseguible bajo el principio de justicia penal universal; la desaparición de la extradición y su sustitución por la simple entrega de los responsables; la creación de una auténtica Comunidad de Inteligencia; la creación de un Observatorio Internacional sobre terrorismo, y la ayuda a los países afectados para que amplíen sus recursos, no militares, sino humanitarios, culturales, económicos... Es cierto que en esa línea se ha pronunciado el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas; pero, ¿en qué medida no se va a quedar la iniciativa de principios en una simple norma de estantería? ¿Qué sanciones se impondrán a los países que no cumplan?

Probablemente se me dirá que todo esto es una utopía o incluso una entelequia. ... Si ha sido posible un acuerdo para la aplicación del artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte, aunque no se entiendan ni la decisión ni el sentido de la misma por cuanto la amenaza del terrorismo no es externa, en especial en el caso del terrorismo islámico que surge o puede surgir en cualquier país en el que prenda la yihad islámica o guerra santa, porque sus raíces se hunden en conceptos deformados de una religión o en una convicción extremista de esa manifestación, también debe ser posible aspirar a algo más que al mero engrase de la maquinaria de la guerra. En definitiva, a unos acuerdos o decisiones políticas que ofrezcan una respuesta de alcance equivalente en el sentido expuesto (75).

EL CONSEJO DE SEGURIDAD DE LA ONU

Esta vez, el gobierno norteamericano llevó el caso al CS de la ONU. Aunque se trata de un caso en el que un grupo terrorista fue el atacante, EUA consideró que el gobierno talibán en Afganistán protegía a estos terroristas y por lo tanto debía tomarse represalia contra Afganistán. Respecto del grupo terrorista, al que sindicó como miembros de Al-Qaeda, liderado por el Osama Bin Laden, debía operar contra ellos en “legítima defensa” individual y colectiva.

En su punto 3ro la Resolución 1368 del CS de la ONU:

“Insta a todos los Estados a que colaboren con urgencia para someter a la acción de la justicia a los autores, organizadores y patrocinadores de estos ataques terroristas y subraya que los cómplices de los autores, organizadores y patrocinadores de estos actos y los responsables de darles apoyo o asilo tendrán que rendir cuenta de sus hechos;”

La Resolución 1373 del CS de la ONU habla de la reafirmación:

“... del derecho inmanente de legítima defensa individual o colectiva reconocido en la Carta de las Naciones Unidas y confirmado en la resolución 1368 (2001)”. A su vez indica que: “...todos los Estados tienen el deber de abstenerse de organizar, instigar y apoyar actos terroristas perpetrados en otro Estado o de participar en ellos, y de permitir actividades organizadas en su territorio encaminadas a la comisión de dichos actos.” Además, Decide que todos los Estados: “a) Se abstengan de proporcionar todo tipo de apoyo, activo o pasivo, a las entidades o personas que participen en la comisión de actos de terrorismo, inclusive reprimiendo el reclutamiento de miembros de grupos terroristas y eliminando el abastecimiento de armas a los terroristas; ... c) Denieguen refugio a quienes financian, planifican o cometen actos de terrorismo, o prestan apoyo a esos actos, o proporcionan refugios;”

Esto le permitió a EUA actuar, como si estuviera operando en legítima defensa frente al ataque, aunque no haya identificado fehacientemente quienes son los terroristas, cuál es el territorio en el que se encuentran o qué Estado es el que verdaderamente los patrocina o apoya.

Entretanto, el gobierno norteamericano decidió vetar una condena contra los envíos de ántrax por correo en el CS de la ONU ante la sospecha de que pudiera tratarse de un episodio de “terrorismo doméstico”. La resolución, propuesta por Francia, se encontró a última hora con la resistencia de la delegación estadounidense por considerarla “prematura”. Un oficial del Gobierno de EUA declaró al New York Times: “supongamos que los ataques de ántrax son obra de un puñado de locos ultraderechistas o de un científico renegado como el Unabomber”... “En ese caso, se trataría de un crimen doméstico. El Consejo de Seguridad no estaría legitimado para inmiscuirse” (76).

Horas después de sembrar el desconcierto en los pasillos de la ONU, la Administración de Bush contraatacó haciendo un llamamiento internacional para endurecer las medidas contra las armas bacteriológicas y dotar de poderes especiales a los inspectores de Naciones Unidas. Los aliados europeos volvieron a reaccionar con sorpresa: en junio del 2001, fue el propio Bush quien boicoteó la puesta al día del Tratado contra las Armas Bacteriológicas de 1972 alegando que los inspectores extranjeros tendrían “demasiado acceso” a las instalaciones de EUA (77).

¿RESPONSABILIDAD INDIVIDUAL O COLECTIVA?

El Papa Juan Pablo II señaló que las injusticias del mundo no son nunca una justificación para el terrorismo, y destacó el “derecho a la legítima defensa”:

Es un derecho que como cualquier otro debe atenerse a reglas morales y jurídicas tanto en la elección de los objetivos como de los medios”.

Pero agregó también, que:

“La identificación de los culpables ha de ser probada debidamente, porque la responsabilidad penal siempre es personal y no puede extenderse a las naciones, las etnias o las religiones a las que pertenecen los terroristas” (78).

Sin embargo, el gobierno norteamericano no toleró que el presidente venezolano Hugo Chávez hiciera un llamado de atención similar, al decir, en un discurso transmitido por radio y televisión, que Venezuela apoya la lucha contra el terrorismo, pero Estados Unidos no puede “responder al terror con más terror”; condenando, en su mensaje, las muertes de civiles inocentes en los bombardeos a Afganistán.

El presidente Chávez dijo no estar de acuerdo con considerar “errores” las pérdidas civiles. Durante su discurso mostró fotos de niños afganos reportados como víctimas de los bombardeos en Kabul y otras localidades afganas, al decir que “estos niños no tienen la culpa del terrorismo, ni de Osama Bin Laden, ni de nada de eso”.

El portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer, frente a los comentarios del presidente venezolano Chávez, expresó que Estados Unidos respondió en defensa propia, de acuerdo con la Carta de la ONU y otros tratados, ante los atentados del 11 de septiembre del 2001 (79).

El tema de la responsabilidad individual, se comenzó a plantear ya desde fines de la primera guerra mundial. No se puede hacer pasible a un Estado, esto es, a su pueblo, de los crímenes cometidos por uno o algunos de sus dirigentes. Luego de la segunda guerra mundial, los tribunales de Nuremberg y de Tokio fueron un claro establecimiento de la responsabilidad individual, al juzgar individuos y no a los Estados alemán y japonés.

El tema de la responsabilidad individual y colectiva es complejo, pero importante de tener en cuenta a la hora de tomar decisiones en las que un pueblo deberá pagar por las culpas de dirigentes o grupos.

Dentro de este esquema entra el caso del ataque a las Torres Gemelas el 11 de septiembre del 2001 y la decisión del gobierno norteamericano de invadir Afganistán haciéndolo responsable, para poder poner en funcionamiento el derecho inmanente de legítima defensa individual o colectiva, mediante la Resolución 1373  del CS de la ONU, que no podría haberlo hecho contra un enemigo sin rostro y sin territorio, como es el terrorismo.

ONU: REDUCIDA A FUERZA DE PAZ Y DISTRIBUIDORA DE ALIMENTOS

La ONU no desempeñó ningún rol, que no fuera legitimar a través del CS las iniciativas y actividades de EUA. La Asamblea General está totalmente ausente, más allá de que es el órgano donde están representados todos los Estados miembros. La OTAN es la encargada de tomar decisiones sobre el futuro de la seguridad y el orden mundial. A la ONU se le dejó el papel de fuerza de paz y alimentaria.

En el mes de diciembre del 2001, la Alianza del Norte, que controlaba Kabul, y tres facciones afganas en el exilio accedieron al envío de una fuerza de seguridad, al firmar a principios de diciembre del 2001, un acuerdo en Bonn para formar un gobierno interino que sustituyera al Talibán. El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó por unanimidad el 6 de diciembre del 2001 el acuerdo de Bonn para la creación del gobierno interino.

A su vez, el Programa Mundial de Alimentos de la ONU (PMA) comenzó el 8 de diciembre del 2001 la distribución de alimentos en la capital afgana, Kabul, entregando sacos de maíz a más de tres cuartas partes de una población devastada por la guerra. Dos décadas de combates, desempleo masivo y una sequía de tres años han dejado a millones de afganos dependiendo solamente de alimentos donados importados.

Unos seis millones de los 21 millones de habitantes de Afganistán, dependen de ayuda en un devastado terreno que enfrentaba un crudo invierno con nevadas que imposibilitan el tránsito por la mayoría de las rutas entre las montañas (80).

EL TERRORISMO ¿ES LA VERDADERA CAUSA DE LA INVASION DE EUA A AFGANISTAN?

Desde un punto de vista literal, la guerra en Afganistán comenzó el 7 de octubre del 2001. No obstante, pareciera que si uno apunta a los verdaderos motivos de la guerra, ésta habría comenzado mucho tiempo antes, aunque no precisamente en forma militar. La pregunta es, si el objetivo de la guerra en Afganistán es la lucha contra el terrorismo o el verdadero motivo tiene que ver con el petróleo.

Hay quienes afirman que todo el conflicto, desde la voladura de las Torres Gemelas hasta el último bombardeo en Afganistán, puede explicarse a partir de los intereses de los grandes grupos petroleros.

Las evidencias apuntan a sostener que el escenario más abarcativo de la ofensiva estadounidense sobre los talibán se inscribe en una batalla de trastiendas por el control de las grandes riquezas en gas y petróleo del Asia Central en la zona del mar Caspio.

Fue el propio George W. Bush quien dio un indicio de ello. Antes de partir a la cumbre de la APEC en Shangai, a fines de octubre del 2001, declaró: “Necesitamos más independencia energética. Está en juego la seguridad nacional”. Las palabras de Bush -él mismo es un empresario petrolero, junto con su vicepresidente Dick Cheney- aludían al nuevo cuadro al que se ve obligada a atender la Casa Blanca tras los atentados del 11 de septiembre.

La fragilidad de la situación estadounidense ha sido puesta de manifiesto por algunos expertos: Patrick Clawson, director del Instituto de Washington para Oriente Medio, dijo: “La incógnita principal que pesa sobre el mundo entero es la inestabilidad en Arabia Saudita”. Michael Klare, autor del libro “Guerra de recursos: geopolítica global en el siglo XXI”, declaró a Le Monde que “la llave de la crisis es el compromiso militar de EUA en Arabia Saudita. Esta implicación no tiene otro objeto que el petróleo ya que Arabia posee el 25% de las reservas mundiales y la economía estadounidense está basada en el petróleo. Washington protege a la monarquía saudita y se encuentran en conflicto directo con quienes quieren derribarla, es decir, Bin Laden”. Ambos testimonios subrayan que el temor de la Casa Blanca es la posibilidad de enfrentarse con un golpe contra las monarquías petroleras del Golfo Pérsico, alentado por acólitos locales de Bin Laden y legitimado por el descontento social de sus poblaciones.

Rutas de Salida del Crudo del Caspio Es esta volatilidad de la situación en el Golfo la que al parecer ha hecho a la administración republicana reciclar una vieja iniciativa del Departamento de Estado, apoyada en intereses de las multinacionales petroleras, con el fin de hallar una alternativa a Oriente Medio -aunque de dimensiones menores- como fuente de recursos energéticos (81).

Para algunos analistas, esa estrategia evoca el conflicto de fines del siglo XIX entre la Rusia zarista y el imperio británico por el control de Asia Central. Ese cruce de intereses culminó con el reparto de los despojos del Imperio Otomano y configuró la nueva geopolítica de la región hasta abrazar incluso la zona del Golfo Pérsico.

El centro de gravedad de la disputa era entonces -como hoy- Afganistán y las ex repúblicas soviéticas ribereñas del Caspio.

Pese a ser considerada una nación enemiga, durante el año 2000, EUA importó de Iraq, 613.000 barriles de crudo por día. Desde los ataques de septiembre, Bush viene predicando las bondades de una mayor “independencia energética”. El problema, señalan los analistas, es que se trata de un discurso repetido a partir de la crisis del petróleo de 1973. Pero desde esa época, la dependencia se multiplicó.

Un informe de la “consultora Raymond James” indicó que un aumento de las tensiones en Oriente Medio tiene un 80% de posibilidades de producir oscilaciones fuertes en la oferta de petróleo en los siguientes dos años. Si la oferta de combustible a Estados Unidos cayera de los actuales cuatro millones de barriles diarios a tres millones, el precio del crudo podría trepar hasta 50 dólares el barril: más que duplicaría al actual, estima Marshall Adkins, jefe de investigaciones del área de Energía de la “consultora Raymond James” (82).

La puja por el petróleo, se remonta al menos a 1991, con la desintegración de la URSS. Mientras por un lado una Rusia en decadencia intenta mantener bajo su égida sus fronteras en Asia Central y controlar el flujo petrolero del Caspio promoviendo oleoductos que pasen por su territorio, EUA ha venido apoyando rutas alternativas que lo eviten. A su vez, Irán, Turquía y Pakistán quieren ser la ruta preferencial para el transporte del gas y el crudo, mientras China-poblada por los mismos grupos étnicos de Asia Central- pretende asegurar su convulsionada región de Xinjiang (83) y alimentar su demanda de energía para respaldar su crecimiento económico. En el medio, las ex repúblicas soviéticas -especialmente Turkmenistán, Azerbaiján, Kazajstán y Uzbekistán- intentan vigorizar sus economías, debilitadas tras la desaparición de la URSS, y se disputan los dólares de decenas de multinacionales petroleras impulsando la construcción de gigantescos oleoductos que lleven la energía a los mercados de Europa y Asia.

Lo que está en juego en esta guerra encubierta no son sólo los yacimientos. El problema que deben resolver las compañías petroleras es cómo sacar los recursos energéticos hacia los mercados mundiales. Es precisamente la red de intereses de los países del área y de las potencias lo que ha demorado por, al menos una década, su resolución. Los expertos aseguran que hay cuatro vías posibles: una por Turquía, otra por Rusia, una tercera por Irán y una cuarta por Afganistán hacia Pakistán e India.

El argentino Carlos Bulgheroni, dueño de la empresa Bridas y primer occidental en negociar con los talibán, fue un protagonista central de esa puja cuando, a mediados de los ‘90, intentó construir un gasoducto de 1.492 kilómetros desde Turkmenistán hasta Pakistán, pasando por suelo afgano, a un costo de u$s 2.500 millones. Su contrincante fue la empresa estadounidense Unocal, que contaba con todo el respaldo de la Casa Blanca. Al final, la complicada red de intereses y la profundización de la guerra civil afgana entre los talibán y sus opositores desbarataron la operación. Bridas terminó demandando a Unocal por obstrucción de negocios y la estadounidense se retiró de la región en 1998 en medio de la desconfianza de los Estados del Caspio, Rusia e Irán, que la veían como el brazo encubierto de Washington y la CIA.

En una sesión en el Senado en 1997, la experta en energía del Consejo de Seguridad Nacional de EUA, Sheila Heslin, declaró: “Nuestra finalidad concreta es promover la independencia de esos países ricos en petróleo, esencialmente para romper el monopolio que tenía Rusia sobre el transporte petrolero desde aquella región y, con franqueza, para promover la seguridad de la energía occidental diversificando el suministro”. En otras palabras, “independencia”, en este caso quiere decir, poner “gobiernos afines”.

Tras una fase inicial de cortejo a los talibán en apoyo a las pretensiones de Unocal, la Casa Blanca cambió su política en 1998  (84).

¿UN MUNDO IMPERIAL?

Estamos frente a la primera “hiperpotencia” de la historia, dijo el canciller francés Hubert Vedrine. Estados Unidos ejerce un “nuevo unilateralismo” sin restricciones visibles, escribió Charles Krauthammer, ultraconservador columnista de The Washington Post. Todos, de diferentes maneras, expresan el reconocimiento de la enormidad del poderío militar y político de Estados Unidos que, desde el fin del bipolarismo, recorre el planeta modelando los hechos, a la medida de su voluntad; especialmente desde el 11 de septiembre del 2001.

EUA actúa políticamente con la misma fuerza en las más variadas capitales del mundo imponiendo la visión dual del conflicto expresada por su presidente George W. Bush: “el bien contra el mal”, “con nosotros o contra nosotros”; condenando a la irrelevancia a las políticas que podrían oponerse a sus fines. El mundo musulmán sospecha que esta es en verdad una guerra contra el Islam y su cultura y que no terminará con la capitulación del régimen talibán, con la posibilidad de extenderse a otros países. Otros opinan que EUA busca asegurar su poder en las regiones petroleras.

Este poder, se observa en los foros internacionales, en especial, Naciones Unidas, cuyo Consejo de Seguridad, único de sus organismos con atribuciones ejecutivas, pareciera ser el Departamento de Estado del Imperio.

Si bien reconoce el derecho inmanente a la legítima defensa individual o colectiva, lo hace de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas. No obstante, EUA no operó de esa manera, sino adoptando conductas de represalia y no de someter a la acción de la justicia, como reza el inciso 3 de la Resolución 1368/01.

En realidad el gobierno norteamericano estableció una guerra de EUA, comandando al resto de la comunidad internacional, contra un individuo, el Osama Bin Laden y el o los Estados que lo patrocinen u organicen o patrocinen actos de terrorismo.

El poder militar y la influencia política de Estados Unidos son de tal magnitud que lo convierten en el único Estado en la tierra capaz de emplearlos, sin limitaciones visibles.

Restricciones a las Libertades Individuales

El gobierno de Bush está aprovechando esta crisis para imponer a su sociedad y al resto del orbe, restricciones legales a las libertades individuales y colectivas que, se anuncian como nuevas formas de control social poco menos que permanentes: tribunales militares para juzgar a sospechosos de terrorismo, escuchas y grabaciones de las conversaciones entre los detenidos y sus abogados. Los lugares que hoy ocupan los terroristas los pueden ocupar mañana los disidentes, los críticos, de cualquier sistema político, económico y social (85).

Estamos asistiendo a un fenómeno que no es novedoso, aunque lo llamamos con otro nombre: “globalización”, cuando deberíamos llamarlo expansión imperial.

No sólo el gobierno de EUA impone restricciones a las libertades individuales, también el parlamento francés aprobó una serie de medidas para reforzar la seguridad en el país, dando poderes a la policía para realizar inspecciones en vehículos y tener acceso a llamadas telefónicas particulares y a mensajes enviados por correo electrónico. Los nuevos controles fueron aprobados como respuesta a los atentados terroristas del 11 de septiembre en Estados Unidos, que llevaron al gobierno del primer ministro Lionel Jospin a imponer medidas de seguridad más estrictas.

Existe un “antes y un después del 11 de septiembre”, dijo el ministro del Interior, Daniel Vaillant, al exhortar a los diputados a aprobar las nuevas medidas. “La dimensión de los ataques y la nueva forma en que fueron perpetrados hicieron que nuestras sociedades percibiesen que nadie está libre de los atentados terroristas y que no existen lugares seguros”.

Las medidas, permiten que los jueces de instrucción tengan acceso a los registros de compañías telefónicas o proveedores de Internet (86).

¿DEBILITAMIENTO DEL DERECHO INTERNACIONAL

EN BENEFICIO DE UN MUNDO IMPERIAL?

Luego de oscilar durante años entre la pasividad y la sumisión ilimitada a los dictados estadounidenses, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas firmó su abdicación a favor de EUA con la resolución 1368 del 12 de septiembre del 2001. Ese texto parece únicamente declamatorio, pero debe leerse en relación con las disposiciones de la Carta.

El Consejo de Seguridad, al considerar los ataques del 11 de septiembre como “una amenaza a la paz y a la seguridad internacionales”, hace suya la confusión de nociones introducida por el presidente George W. Bush. Sin hacer uso literal de la calificación de acto de guerra, presenta los atentados cometidos por personas privadas a partir del territorio estadounidense y por medio de aviones comerciales de compañías estadounidenses, como una acción internacional.

Pero sobre todo, por ese acto se declara competente, dado que en el artículo 24 de la Carta los miembros de las Naciones Unidas “confieren al Consejo de Seguridad la responsabilidad principal del mantenimiento de la paz y de la seguridad internacionales”.

Cap. V. El Consejo de Seguridad

Funciones y Poderes

Art. 24.

1. A fin de asegurar acción rápida y eficaz por parte de las Naciones Unidas, sus Miembros confieren al Consejo de Seguridad la responsabilidad primordial de mantener la paz y la seguridad internacionales, y reconocen que el Consejo de Seguridad actúa a nombre de ellos al desempeñar las funciones que le impone aquella responsabilidad.

2. En el desempeño de estas funciones, el Consejo de Seguridad procederá de acuerdo con los Propósitos y Principios de las Naciones Unidas. Los poderes otorgados al Consejo de Seguridad para el desempeño de dichas funciones quedan definidos en los Cap. Vl, VII, VlIl y Xll.

3. El Consejo de Seguridad presentará a la Asamblea General para su consideración informes anuales y, cuando fuere necesario, informes especiales.

El que el CS de la ONU presente informes anuales para su consideración, es algo que parece más burocrático que otra cosas, ya que, qué puede hacer la comunidad internacional representada en la AG de la ONU, sino manifestar su aprobación o disconformismo, pero no modificar el curso de las acciones ni de las conductas o decisiones del CS o de sus miembros.

Por su parte, el Capítulo VII hace del Consejo el pivote de toda acción, fundamentalmente las militares, en ese terreno. Por lo tanto, dado que los actos ya fueron tipificados, habrá que esperar que el Consejo asuma su responsabilidad principal y diga qué medidas, entre las que están a su alcance, decide adoptar.

Si bien actúa en el terreno financiero -la Resolución 1373 del 28 de septiembre, basada en el Capítulo VII, prevé un control (de difícil aplicación) sobre el financiamiento del terrorismo- en cambio, en el terreno militar se confirma su abdicación. Toma la forma de uno de los considerandos de la resolución 1368 sobre el “derecho a la legítima defensa individual o colectiva de acuerdo con la Carta” presentado como uno de los fundamentos legales de la acción militar preparada por Estados Unidos. La expresión “de acuerdo con la Carta” invalida ese análisis. Si bien el artículo 51 reconoce el derecho a la legítima defensa individual o colectiva de los Estados, el mismo está estrechamente circunscripto en el tiempo. En efecto, rompiendo con siglos de cultura de soberanía ilimitada y del derecho de los Estados a declarar la guerra, la Carta les impone renunciar a la utilización de la fuerza. A cambio, los Estados, en caso de ser víctimas de una agresión, cuentan con la garantía de que el Consejo de Seguridad ejercerá en su beneficio la seguridad colectiva. Si bien en ese dispositivo el derecho a la legítima defensa (inspirado por la subjetividad nacional del agredido o del que cree serlo) sigue vigente, sólo se puede ejercer muy brevemente. Vale “hasta que el Consejo haya adoptado las medidas necesarias para mantener la paz y la seguridad internacionales”.

El Consejo de Seguridad, en el caso de la guerra del Golfo con Irak delegó en la coalición formada en torno de Estados Unidos el librar la guerra, bajo la excusa de que el Consejo carecía de capacidad de fuerza armada. Eso ya contradecía los términos de la Carta, cuyo artículo 46 prevé que el Consejo tiene la responsabilidad, únicamente compartida con el Comité de Estado Mayor, de establecer los planes militares.

En 1998, en Kosovo, llevó a cabo las operaciones Estados Unidos liderando la OTAN, con desconocimiento de la ONU, legitimando a posteriori sus acciones.

En el caso del ataque a las Torres Gemelas del 11 de septiembre del 2001, quedó la idea de que el Consejo no retomaría el concepto de legítima defensa, y que a pesar de considerar la situación como una amenaza para la paz, no tomaría ninguna medida colectiva en nombre de la Organización (87).

EL “EUFEMISMO” DE LOS DAÑOS COLATERALES

Al poco tiempo de iniciarse la invasión a Afganistán, decenas de civiles murieron en un ataque aéreo que, según el Pentágono, tuvo como blanco un complejo fortificado de cuevas, túneles y campamentos enemigos detectados en las montañas escarpadas de Tora Bora. Entre los muertos y los vivos que se sacaron de entre los escombros había decenas de mujeres y niños. Nunca nadie llega a saber cuántos civiles murieron o cuántos resultaron heridos. El Pentágono pareciera no molestarse demasiado en estimar cuántos civiles murieron como consecuencia de sus bombardeos. Estas noticias se tienen a través de organizaciones como la Cruz Roja y los grupos de derechos humanos.

Antes de cada ataque aéreo, el ejército evalúa los riesgos que correrán los civiles y los oficiales deben asegurar, con anticipación, que son justificables. Incluso, a veces, por este motivo se rechazan algunos blancos propuestos. Pero sólo en caso de una atrocidad reportada por las fuerzas norteamericanas se llevaría a cabo una investigación, como sucedió después de la famosa masacre de My Lai, perpetrada por los estadounidenses en Vietnam, hace más de 30 años.

Las bajas civiles, parecieran ser una consecuencia inevitable de la guerra. Pueden ser deliberadas, como sucedió en Dresden e Hiroshima y Nagasaki. O darse situaciones como en Vietnam, donde muchas veces no se distinguía entre las guerrillas y los no combatientes, y la matanza de civiles terminó consumiendo el apoyo popular a la guerra. En la campaña aérea en la ex Yugoslavia también murieron muchos civiles en Belgrado para salvar del genocidio a miles de civiles en Kosovo.

Sin embargo, se siguen encubriendo los datos. Cuando ya casi no había dudas de que gran parte de los heridos y muertos en Tora Bora no eran combatientes, el Pentágono seguía insistiendo en que un análisis de los ataques determinó que se había dado en el blanco, y que ese blanco era militar: “Sabemos con seguridad que atacamos blancos militares legítimos”, dijo el Secretario de Defensa norteamericano, Donald Rumsfeld. “Sabemos que se realizó una planificación consistente para asegurar que sólo se bombardearán estos blancos. Sabemos que no hubo ataques errados, de modo que (en este caso) no se registrarondaños colaterales.

Como justificativo, un alto oficial de EUA, ubicado en Tampa, donde el Comando Central instaló los controles para dirigir la guerra a distancia, aludió que los líderes terroristas habían llevado a sus familias a sus reductos montañeses y que, aún ante lo inevitable, los pobladores locales habían elegido vivir cerca de los blancos.

Frente a las menciones de la organización no gubernamental “Médicos Sin Fronteras” sobre las cifras de muertos civiles, que podrían ser de cientos o incluso miles de personas; y a la demanda de que “la coalición liderada por EUA tiene la responsabilidad de respetar el derecho humanitario internacional que insta a la proporcionalidad en el uso de la fuerza”, el Secretario de Defensa de EUA Donald Rumsfeld, dijo que tiende a descartar este tipo de comentarios por parte de las organizaciones no gubernamentales porque, sugieren una equivalencia moral entre Al-Qaeda y los talibán y las fuerzas que se oponen a ellos (88).

TRASLADO DE PRISIONEROS EN CONDICIONES INFRAHUMANAS

Docenas de prisioneros talibán murieron asfixiados luego de rendirse a las fuerzas de la Alianza del Norte, en el interior de los contenedores utilizados para su traslado hasta prisión. Así lo revelaron numerosos testigos.

Las muertes tuvieron lugar mientras los prisioneros, combatientes extranjeros que luchaban en las filas de los talibán, eran llevados desde la ciudad de Kunduz a la prisión de Shibarghan, una travesía que, en algunos casos, demandó dos o tres días. 43 prisioneros fallecieron en media docena de contenedores mientras estaban en viaje, ya sea por lesiones o asfixia. Otros tres murieron por heridas luego de su llegada.

Sin embargo, la cantidad de muertes sería mucho mayor. Varios prisioneros paquistaníes entrevistados en prisión denunciaron que docenas de personas fallecieron en los contenedores durante el viaje hasta Shibarghan. Omar, un joven pálido y delgado, envuelto en una frazada, afirmó a través de las rejas de la cárcel que en el contenedor en que lo trasladaron murieron todos, salvo siete personas, por falta de aire. Calculó que perecieron más de 100 personas. Otro paquistaní reveló que en su contenedor murieron 13 y que los que lograron sobrevivir se turnaban para respirar por un agujero que había en la pared de metal del contenedor (89).

Prisioneros Detenidos en Guantánamo

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) informó el 15 de marzo del 2002, que concedía 30 días a Estados Unidos para aclarar la situación legal de los afganos detenidos en la base estadounidense de Guantánamo, en Cuba. En el plazo concedido, las autoridades estadounidenses deberán someter a los tribunales ordinarios del país la determinación de la situación de esas personas y de sus derechos que les pudiera corresponder.

“Lo que estamos diciendo es que esas personas no están adecuadamente protegidas por la institucionalidad del estado norteamericano”, dijo Juan Méndez, presidente de la CIDH. “Eso compromete una obligación internacional de Estados Unidos”.

Estados Unidos puede ignorar la recomendación, como lo ha hecho en el pasado con otras emitidas por la CIDH. Si bien es miembro de la OEA, no ha ratificado la Convención Interamericana de Derechos Humanos, que creó la comisión.

Miembros del Congreso de EUA han sostenido que aceptar la jurisdicción de la CIDH significaría ceder soberanía en asuntos judiciales. Justamente el Estado del mundo que juzga en sus tribunales ciudadanos de otros Estados.

Méndez dijo que en caso de que no haya respuesta del gobierno de Washington, la CIDH informará el asunto ante la asamblea general de cancilleres. En el pasado, los cancilleres no han tomado acción punitiva alguna contra Estados Unidos (90). La pregunta que uno se hace, es qué acción punitiva es posible adoptar contra un Estado súper-poderoso; con qué poder de policía.

SITUACION POST INVASION A AFGANISTAN

LA EXPANSION DE LA GUERRA

La contundencia de la campaña militar de Estados Unidos en Afganistán, hizo temer en Somalia que su país sería el próximo objetivo en la guerra contra el terrorismo. Las autoridades norteamericanas expresaron que ese país africano podría ofrecer refugio a los miembros de la red Al-Qaeda de Osama Bin Laden. El gobierno norteamericano considera que el grupo somalí Al-Itihaad Al-Islamiya, o “Unidad Islámica”, podría tener vínculos con Bin Laden y Al-Qaeda.

Al-Itihaad Al-Islamiya figura en la lista norteamericana de organizaciones terroristas y su objetivo era crear un Estado islámico en Somalia. Algunos de sus ex integrantes declararon que el grupo ya se dispersó.

El presidente somalí, Abiqassim Hassan, afirmó que no existen bases terroristas en su país y que, si las hubiera, colaboraría con Estados Unidos para destruirlas (91).

También EUA se ha posicionado en Filipinas, extendiendo a ese país la guerra contra el terrorismo. Unos 660 soldados de EUA fueron trasladados, para “colaborar” con el ejército en la lucha contra el terrorismo en Mindanao y, especialmente, para combatir a la guerrilla islámica de Abu Sayyaf, una organización que el gobierno de EUA relaciona con Al-Qaeda.

La operación -un ejercicio conjunto llamado Balikatan- representa la primera expansión significativa de la guerra contra el terrorismo más allá de Afganistán. Pero el gobierno norteamericano se esforzó por remarcar que sus soldados no participarán en los combates contra Abu Sayyaf; sólo darán apoyo logístico a las tropas filipinas porque la Constitución filipina prohíbe la participación de fuerzas extranjeras en conflictos locales.

Sin embargo, el ministro de Defensa, Angelo Reyes reconoció que los soldados estadounidenses, quienes aportarán aeronaves, helicópteros y sofisticados equipos de visión nocturna, irán armados para responder en caso de agresión. En tanto, la población filipina protesta por la presencia militar estadounidense.

El Subsecretario de Defensa norteamericano, Paul Wolfowitz, anunció que la segunda fase de la guerra podría concentrarse en erradicar a los rebeldes islámicos de países como Filipinas, Somalia, Yemen e Indonesia (92).

El presidente norteamericano George W. Bush declaró que las operaciones militares en Afganistán, constituían sólo las primeras batallas de una larga guerra en la que se llevarían campañas en otros países del planeta.

El ex Secretario de Estado Henry Kissinger dijo que había que quebrar el nexo entre los gobiernos y los grupos terroristas apoyados o tolerados por ellos; desacreditar el fundamentalismo islámico, de modo que los moderados del mundo islámico puedan recuperar su religión de manos de los fanáticos; y colocar la lucha contra el terrorismo dentro del contexto de la amenaza geopolítica del Irak de Saddam Hussein a la estabilidad regional y a los amigos e intereses estadounidenses en la región. Uno de los objetivos es concentrarse en el derrocamiento del régimen de Saddam Hussein en Irak con el fin de modificar la dinámica regional mostrando la decisión estadounidense de defender la estabilidad regional, sus intereses y a sus amigos.

Para Kissinger, apelar únicamente a la diplomacia es el camino preferido por algunos miembros de la coalición en la guerra contra Afganistán. Pero recurrir sólo a la diplomacia sería repetir el error por el cual Estados Unidos se paralizó en todas las guerras del último medio siglo. Por lo tanto, la fase II de la campaña antiterrorista debe comprender un cronograma preciso y un poder de coerción creíble. Debe comenzar mientras sigue vívido el recuerdo del ataque a Estados Unidos y las fuerzas desplegadas están disponibles para respaldar la diplomacia. El objetivo estratégico de la fase II debería ser la destrucción de la red terrorista mundial. Esto pone sobre el tapete el inevitable reto que plantea Irak. Desde un punto de vista de largo alcance, la mayor oportunidad es devolver a Irak a un papel responsable dentro de la región. Si Irak estuviera gobernado por un grupo que no representara ninguna amenaza para sus vecinos -presuntamente habla de Israel- y estuviera dispuesto a abandonar sus armas de destrucción masiva, la estabilidad de la región se vería inmensamente beneficiada. Los restantes regímenes que flirtean con el fundamentalismo terrorista se verían impulsados a detener su apoyo al terrorismo.

Agrega Kissinger que un prerrequisito de una campaña militar contra Irak es definir la salida política. Debemos dejar en claro que la desintegración de Irak no es el objetivo de la política estadounidense. Esto es sumamente importante por cuanto una operación militar en Irak requeriría el apoyo de Turquía y el consentimiento de Arabia Saudita. Seguramente, ninguno de estos países va a cooperar si anticipa como probable resultado un Estado kurdo independiente en el norte y una república shiíta en el sur. Un Estado kurdo inflamaría los ánimos de la minoría kurda de Turquía y un Estado shiíta en el sur amenazaría la región de Dharan en Arabia Saudita y podría darle a Irán una nueva base para intentar dominar el Golfo. La cuidadosa diplomacia que conformó la primera fase de la campaña antiterrorista le daría a EUA mucho en que apoyarse. Saddam Hussein no tiene amigos en la región del Golfo. Gran Bretaña no abandonará fácilmente el papel decisivo que tiene sobre la base de su especial relación con Estados Unidos. Tampoco Alemania avanzará hacia una oposición activa, especialmente en un año de elecciones. Lo mismo vale para Rusia, China y Japón. Por todo esto, una política estadounidense decidida tendrá más libertad de acción que la que en general se supone. La opinión pública estadounidense será crucial para sostener tal curso de acción. Será necesario moldearla a través del liderazgo decisivo y sutil que empleó el presidente Bush para unificar el país en la primera fase de la crisis (93).

Funcionarios estadounidenses, hicieron saber al gobierno de Israel que el Pentágono obtuvo autorización para los preparativos de la ofensiva a Irak, en el marco de la guerra antiterrorista lanzada por Estados Unidos. Habrían previsto la concentración de tropas e impulsarían una coordinación con opositores iraquíes al régimen de Saddam Hussein.

La consejera de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Condoleezza Rice, acusó a Hussein de ser una “amenaza para todo el mundo”.

Los intentos por derribar a Sanddam Hussein son antiguos. Un grupo de funcionarios del Pentágono y expertos en defensa fuera del gobierno, está trabajando para conseguir apoyo para una operación militar para derrocarlo. El grupo, que muchos en el Departamento de Estado y en el Capitolio llaman “facción Wolfowitz”, en alusión al vicesecretario de Defensa, Paul Wolfowitz, está trazando la base para una estrategia que pretende el uso de apoyo aéreo y la ocupación del sur de Irak con tropas terrestres para instalar a la oposición iraquí basada en Londres al frente de un nuevo gobierno.

De esta manera, las tropas norteamericanas también tomarían los campos petrolíferos en torno a Bassora, en el sudeste de Irak, y venderían el petróleo para financiar a la oposición iraquí en el sur y a los kurdos en el norte, dijo un funcionario del gobierno.

Del grupo forman parte Harold Brown, secretario de Defensa de Jimmy Carter; Henry Kissinger; el director de la CIA de Clinton, James Woolsey; el ex vicejefe del Estado Mayor Conjunto, almirante David Jeremiah, el ex vice de Clinton, Dan Quayle, y James Schlesinger, ex secretario de Defensa y Energía (94).

Por su parte, China y Rusia dieron a conocer su disgusto por el discurso de George W. Bush en el que delineó al nuevo “eje del mal” que justificaría la ofensiva contra Irak (95).

Para George W. Bush, el gran desafío es Irak, ya que su padre no pudo derrotar a Sadam Hussein. Este es un tema más personal, que de política mundial. Queda claro cuando declara que: “Todas las opciones están en la mesa, pero algo que no voy a permitir es que una nación como Iraq amenace nuestro futuro desarrollando armas de destrucción masiva” (96). Bush habla de la amenaza a “nuestro futuro”, no está hablando de la defensa del mundo; rol que se auto-adjudicó como jefe de la “policía mundial”.

Europa también manifiesta su oposición.

El ministro alemán de Relaciones Exteriores Joschka Fischer, y el presidente del gobierno español José María Aznar, pusieron de relieve la preocupación de Europa de que Estados Unidos atacara Iraq en “su guerra contra el terrorismo” y lo instó a que no actuara unilateralmente. “Nadie me ha mostrado aún ninguna evidencia de que el terror de Osama Bin Laden tiene que ver con el régimen en Iraq”, declaró Joschka Fischer a la revista Der Spiegel. La coalición internacional contra el terrorismo no da “carta blanca para una invasión a cualquier país, especialmente no de forma unilateral”, expresó Fischer. Aznar con la presidencia rotativa de la Unión Europea, dijo: “Atacar a los llamados Estados hostiles, que se cree son peligrosos no es lo mismo que combatir el terrorismo”. El jefe de asuntos externos de la UE, Chris Patten, advirtió a Estados Unidos que frenara su “instinto unilateral”, y dijo que era vital que el gobierno norteamericano, envalentonado por su propia victoria militar en Afganistán, no tomara decisiones de agresión por su cuenta (97).

El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Igor Ivanov, recordó la existencia de “procedimientos internacionales reconocidos para la adopción de decisiones, incluida la de la fuerza”... “Las acciones unilaterales, vengan de donde vengan, de ninguna manera servirán al fortalecimiento de la coalición antiterrorista internacional”. Igor Ivanov, declaró que no se puede vencer al terrorismo únicamente con acciones militares. El uso de la fuerza debe ser autorizado en primer lugar por el Consejo de Seguridad de la ONU. Calificar como “eje del mal” a Corea del Norte, Irak e Irán, “es un enfoque que no encaja con los esfuerzos internacionales de combatir el terrorismo, que deben basarse en unos fundamentos legales estables, y cualquier acusación debe estar basada en hechos concretos”. El presidente ruso, Vladimir Putin, dijo en una entrevista con el diario The Wall Street Journal que “no hay excusa” para usar la fuerza contra Irán, Iraq y Corea del Norte (98).

Más rotundo en su rechazo fue el Ministro de Defensa francés, Alain Richard, para quien un ataque militar contra Irak no sería la solución frente al desafío iraquí a la ONU en materia de desarme. Richard reafirmó la oposición de Francia y de “todos los europeos” a la visión de EUA de ese supuesto “eje del mal”, que no refleja la realidad de “lo que son las fuentes de inestabilidad y de peligro en el mundo”. El Ministro de Relaciones Exteriores, Hubert Vedrine, dijo a la radio France Inter que “somos amigos de Estados Unidos, somos amigos de esa gente y seguiremos siéndolo. Pero hoy estamos amenazados por un nuevo simplismo que consiste en reducir todo a la guerra contra el terrorismo”... “Este es su enfoque, pero no podemos aceptar esa idea. Se debe atacar las raíces que lo causa, las situaciones, la pobreza y la injusticia”. Estados Unidos esta mostrando signos de actuar “unilateralmente, sin consultar a otros, tomando decisiones basadas en su propio punto de vista del mundo y sus propios intereses...rechazando cualquier negociación multilateral que pudiera limitar su toma de decisiones, soberanía y libertad de acción” (99).

El Primer Ministro Lionel Jospin resaltó que Francia ha sido un fuerte aliado de Estados Unidos en la campaña contra el terrorismo desde los atentados del 11 de septiembre contra el World Trade Center y el Pentágono, pero agregó “que esto no significa que no se tenga que reflexionar lúcidamente sobre las lecciones aprendidas” con los ataques. “No podemos reducir los problemas del mundo a la única dimensión de la lucha contra el terrorismo, a pesar de su apremiante importancia, ni confiarse en la superioridad militar”... “Nuestra concepción del mundo aspira a la creación de una comunidad internacional más equilibrada, basada en un enfoque multilateral” (100).

El alto representante de la Política Exterior y la Seguridad Común de la UE, Javier Solana, recordó que el Secretario de Estado de EUA, Colin Powell, “ha dicho claramente que no hay plan para ningún ataque y que las resoluciones de las Naciones Unidas deben ser aplicadas”. Agregó que “el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas tiene todavía mucho que decir y mucho que hablar” sobre el tema. “En este momento, lo que hay que hacer es contribuir a que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas pueda resolver este tema” (101). Esta visión es diferente a la que EUA desarrolla desde hace años, que hace uso de la ONU para legitimar su expansión imperial.

¿COMIENZO DEL UNILATERALISMO Y FIN DE LAS ALIANZAS?

Con el pretexto de la lucha antiterrorista, el gobierno norteamericano acelera su estrategia de manejar unilateralmente el mundo, lo que genera peligrosos desequilibrios. Se han dado, en los últimos tiempos, una serie de acontecimientos y situaciones que generan la evidencia de que EUA acelera la estrategia para incrementar su influencia global con el pretexto de la guerra antiterrorista. Uno de ellos, pero no el único en importancia, es el presupuesto que George W. Bush elevó al Parlamento reclamando una meta de gastos en defensa sin precedentes en la historia de su país desde la expansión militar de Ronald Reagan. Se trata de una cifra global de 451.000 millones de dólares hasta el año 2007, que implica un incremento de 36 por ciento.

Son nuevas señales de que los blancos de la guerra se extenderán efectivamente mucho más allá de los límites de Afganistán.

Otra señal está dada por el discurso de Bush, en el que plantea una nueva línea de ataque, al referirse al “eje del mal” que ubica en la misma senda diabólica a Irak, Corea del Norte e Irán. Esta perspectiva es compartida por Israel.

En este rediseño empiezan a resquebrajarse conceptos geopolíticos históricos, uno de ellos es el del atlantismo que rigió las relaciones entre EUA y Europa desde la Segunda Guerra Mundial y durante el período de la guerra fría.

En la Conferencia Internacional de Seguridad que se celebró a principios del 2002 en Berlín, los líderes europeos marcaron claramente que esa unilateralidad de Estados Unidos va camino a realizarse más allá de los límites que al comienzo de la guerra les plantearon a Bush. Un ejemplo del descontrol es la política seguida en Oriente Medio por Washington que ampara la ofensiva del premier Ariel Sharon sobre el bando palestino pese a las críticas rotundas de los europeos que esa actitud es cada vez más peligrosa para sus intereses. Advierten que una acción contra Irak o Irán no sólo incrementará ese conflicto, que es una bandera simbólica entre los países islámicos, sino que desestabilizará el Asia Central.

¿Hasta qué punto importa en Washington el ánimo de sus aliados europeos? Se diría que poco, si se tienen en cuenta algunos detalles. La expresión de “eje del mal” que remeda aquella definición de “imperio del mal” que Reagan le dedicó en su momento a la URSS, provocó lógica antipatía en Europa. Hay mucho de valor simbólico y ausencia de tacto en la frase elegida por Bush.

Para los europeos, la diplomacia norteamericana que diseña más el Pentágono que el Departamento de Estado, la postura antiatlantista sólo promueve relegar y alienar a sus socios, limitados al deber de acompañar en silencio.

George Robertson, Secretario General de la OTAN, admitió en la conferencia de Berlín la urgencia de evitar que EUA se desplace hacia el unilateralismo apoyado en un poderío militar que supera holgadamente a Europa pese a los u$s 140.000 millones anuales con que esta región contribuye a la Alianza Atlántica.

Los europeos denuncian la campaña antiterrorista como una parte más de la política norteamericana dirigida a “actuar de acuerdo a su propia interpretación y en favor de sus propios intereses, sin consultar a los otros”, según señaló, sin cuidados diplomáticos, el canciller francés Hubert Vedrine, que denunció el “simplismo” del gobierno norteamericano al ignorar problemas tales como la pobreza. El Primer Ministro Lionel Jospin, reforzó el punto al sostener que no es posible reducir los problemas del mundo a la dimensión única de la lucha contra el terrorismo confiando sólo en la superioridad militar para resolverlos.

El tema es que en Europa, la población musulmana se cuenta por millones y esto puede traer consecuencias graves para esta región, si se maneja con los criterios planteados por el gobierno norteamericano de Bush (102).

IMAGENES QUE GENERA LA POLITICA NORTEAMERICANA

El concepto unilateral sin alternativas de “estás conmigo o estás contra mí” -o con el terrorismo-, genera temor en el resto del mundo a adoptar posturas que puedan ser mal vistas por el gobierno de EUA.

Un ejemplo de ello, es la actitud adoptada por el gobierno cubano de Fidel Castro.

Luego de los atentados del 11 de septiembre, Cuba comenzó a enviar señales de distensión hacia EUA, especialmente hacia las aéreas más receptivas y recíprocas de la derecha republicana, que ya viajó a la isla con el mensaje de: “respaldamos el acercamiento bilateral”. Castro cambió sus declaraciones hostiles sobre EUA y ofreció cooperar con la administración Bush en su lucha contra el terrorismo. Pocas horas después de los hechos, ofreció medicinas, incluso sangre, brigadas de socorristas e inteligencia sobre movimientos terroristas. Además, en los días en los que el espacio aéreo norteamericano permaneció cerrado, Cuba puso a disposición dos aeropuertos. Castro tampoco criticó la decisión de EUA de detener a milicianos talibán y de Al-Qaeda y llevarlos a la base de Guantánamo.

Una explicación podría ser el temor de que EUA decidiera poner a Cuba en la lista de países a invadir, por considerarlos hostiles a EUA.

Otra de las explicaciones sobre el tono moderado de Fidel Castro hacia EUA, podría deberse al endurecimiento del presidente Bush, que ubicó en puestos clave en política latinoamericana a halcones de línea dura hacia Cuba. Un ejemplo es Otto Reich como Subsecretario para Asuntos Latinoamericanos, un cubano-norteamericano, conservador y con un gran resentimiento anticastrista. Otto Reich fue nombrado como Subsecretario, pese a la oposición del Congreso norteamericano. Con esta formación de duros anticastristas en el Departamento de Estado, resulta difícil vislumbrar un fin al embargo comercial contra Cuba.

Como resultado de este escenario, Castro buscaría evitar a los halcones de la Casa Blanca y llegar directamente, a través de sus esfuerzos diplomáticos, al Congreso y a la opinión pública norteamericana, a la que considera receptiva, aislando, por su lado a los anticastristas en Miami.

El canciller cubano, Felipe Pérez Roque, citó como ejemplo del acercamiento, el caso de la base de Guantánamo, que pasó de ser un territorio hostil a un símbolo de distensión: “Hemos tomado una clara postura de colaboración” (103).

Sin embargo, EUA al poco tiempo explicitó su posición respecto de la Cuba de Castro. Frente a esto, el 16 de febrero del 2002, Fidel Castro, dijo que a su país le importa “un bledo” si Estados Unidos lo excluye o no de su lista de naciones que promueven el terrorismo en el mundo. “Los diplomáticos de Estados Unidos se comportan actualmente como cónsules romanos, pero sin poder alguno”.“Podrá Cuba ser desaparecida de la faz de la tierra, pero no podrá ser sometida”, dijo, en una crítica directa a la jefa de la Oficina de Intereses de Washington en La Habana, Vicky Huddleston, quien declaró que EUA “no ve una buena cooperación de Cuba sobre el terrorismo”. Castro, que condenó inmediatamente de ocurridos, tanto los atentados terroristas del 11 de septiembre del 2001 en Nueva York y Washington como la guerra encabezada por Estados Unidos en Afganistán, dijo que “en tiempos pasados los diplomáticos estadounidenses eran procónsules discretos”. En otra parte de su intervención, Castro condenó también a la Organización Mundial de Comercio (OMC), a la que calificó como “un instrumento de explotación” y, además, acusó a Estados Unidos de tratar de intimidar a los países apelando a la amenaza del uso de la fuerza en contra de ellos. También criticó el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), cuya constitución está prevista para el 2005. Dijo que es un intento de anexión de América latina y el Caribe por parte de Estados Unidos, incluyendo la privatización de las riquezas de la región y el intercambio desigual (104).

Otro ejemplo es el del presidente venezolano Hugo Chávez. El gobierno norteamericano no toleró que Hugo Chávez hiciera un llamado de atención, al decir, en un discurso transmitido por radio y televisión, que Venezuela apoya la lucha contra el terrorismo, pero Estados Unidos no puede “responder al terror con más terror”; condenando, las muertes de civiles inocentes en los bombardeos a Afganistán.

El portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer, frente a los comentarios del presidente venezolano Chávez, expresó que Estados Unidos respondió en defensa propia, de acuerdo con la Carta de la ONU y otros tratados, ante los atentados del 11 de septiembre del 2001 (105). Inmediatamente, el gobierno norteamericano decidió llamar al embajador de su país en Venezuela en consulta, como una amenaza.

Los gobiernos latinoamericanos, en conjunto, en sus discursos ante la reunión anual de la AG de la ONU, fueron excesivamente generales y “prudentes”.

Los “aliados” europeos de EUA también se han mostrado muy moderados y prudentes, incluso en sus críticas.

EUA AVANZA EN SUS CRITICAS Y NADIE SE SALVA

La lista de agrupaciones que son considerados terroristas por el gobierno norteamericano es larga. Prácticamente ningún grupo entra dentro del criterio de grupo de liberación.

El gobierno de Estados Unidos identificó a la guerrilla colombiana de las FARC -Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-, al tope de la lista de organizaciones equiparables a la red Al-Qaeda y considera que pueden convertirse en un blanco militar norteamericano en la guerra en marcha contra el terrorismo.

El director de la CIA, George Tenet, durante una declaración al Congreso en Washington, enlistó a las FARC junto a otras organizaciones que operan en el Líbano y Turquía, que no tienen lazos con el grupo Al-Qaeda, pero que son consideradas enemigos potenciales de Estados Unidos: “Las FARC constituyen una grave amenaza contra los intereses estadounidenses en América Latina en tanto Estados Unidos es aliado del gobierno de Bogotá al cual combaten”. Sostuvo que aunque la organización que dirige José Marulanda “Tirofijo” no ha producido ataques dentro de EUA o contra intereses de ese país en el extranjero, el gobierno norteamericano la considera “una seria amenaza”.

Otro grupo identificado como un eventual blanco en la guerra antiterrorista fue el Partido Frente Popular Revolucionario de Liberación de Turquía. Tenet dijo que esa organización “públicamente ha criticado a Estados Unidos y nuestra operación en Afganistán”.

Otras de las organizaciones citadas por Tenet fueron la Jihad Islámica, el Frente Popular para la Liberación de Palestina y Hamas. Aunque estas organizaciones enfocan sus ataques en Israel el gobierno norteamericano las considera como posibles amenazas directas a sus intereses (106).

EL MUNDO QUE SE VIENE

El presidente George W. Bush decidió que invadirá países donde se secuestren ciudadanos norteamericanos. El proyecto incluye la posibilidad de llevar a cabo acciones militares y, en casos contados, permite que el gobierno abandone su antigua política de exhortar a empresas y familias a no pagar rescate.

En el período de Bill Clinton, el gobierno norteamericano evitaba involucrarse en muchos casos, sobre todo si el ciudadano secuestrado no era funcionario del gobierno o no tenía ninguna conexión con actividades gubernamentales en el momento de ser capturado (107).

Vale Todo

La Revista Newsweek de noviembre del 2001 publicó un artículo, firmado por Jonathan Alter, periodista de esa revista, que recomienda la tortura a partir del desarrollo de las ideas del presidente George W. Bush, que en sus discursos advertía: desde ahora vale todo. Según Jonathan Alter: la tortura es el método más adecuado para hacer frente al enemigo en los tiempos que vienen (108).

En Israel, en vez de adoptar medidas judiciales, la oficina legal, que representa al ejército israelí ante el Poder Judicial, reglamentó los “asesinatos selectivos, que podrán ser llevados a cabo como “acto de prevención”. El “asesinato selectivo” se justificará si existen informaciones de que el terrorista planifica o se dispone a llevar a cabo un ataque en el futuro cercano”. Lo que no está claro es si esas informaciones deben ser fidedignas o no.

Esta política de asesinatos, puesta en práctica por primera vez en noviembre del 2000, “sólo podrá aplicarse si la Autoridad Nacional Palestina (ANP) pasara por alto pedidos (de Israel) para que arreste al terrorista”. Antes de condenarlo a morir, las autoridades militares israelíes deben probar asimismo que fracasaron sus intentos por detener al sospechoso (109). Eso, ¿cómo se demostrará?

El Mundo Dividido

La ex primera ministra británica, Margaret Thatcher, frente a los acontecimientos del 11 de septiembre expresó sus ideas, que no son diferentes de las que el gobierno norteamericano ostenta.

Se genera una gran confusión entre los ataques terroristas del 11 de septiembre o de cualquier fecha contra cualquier país, y las actitudes militaristas encaradas por gobiernos como el de EUA, a espaldas de organismos internacionales como la ONU y de la comunidad mundial, asumiendo, de manera unilateral y excluyente, un rol de policía mundial.

La ex primera ministra dice que:

La guerra contra el terrorismo internacional ingresa en una nueva fase. En ella, el mundo occidental debería acompañar activamente a Estados Unidos.

Estados Unidos nunca volverá a ser el mismo. Se ha demostrado a sí mismo y a otros que es verdaderamente la única superpotencia global, una potencia que posee un nivel de superioridad sobre sus rivales reales o posibles que no es igualado por ninguna otra nación de los tiempos modernos. En consecuencia, el resto del mundo tampoco volverá a ser el mismo. Naturalmente, surgirán nuevas amenazas desde direcciones nuevas. Pero, mientras Estados Unidos se esfuerce por mantener su liderazgo tecnológico, no hay motivos para que cualquier desafío al dominio norteamericano pueda tener éxito.

Pienso que, si bien el nuevo gobierno interino de ese país -Afganistán- merece apoyo, Estados Unidos tiene razón en no quedar empantanado en la ambiciosa construcción de una nación en ese traicionero territorio. Algunos no estarán de acuerdo y afirmarán que la indiferencia hacia los Estados quebrados produce terrorismo. Lo mejor es que Estados Unidos despliegue sus energías militarmente en lugar de hacerlo en el trabajo social. Es mejor dejarles a otros el esfuerzo por promover la sociedad civil y las instituciones democráticas en Afganistán.

La segunda fase de la guerra contra el terrorismo debería ser atacar otros centros de terrorismo islámico (110) que se han arraigado en Africa, el sudeste asiático y otros lugares.

La tercera fase es ocuparse de los Estados hostiles que apoyan al terrorismo e intentan adquirir o comerciar con armas de destrucción masiva. Hemos adquirido el hábito de denominarlos Estados “malhechores” (rogue states) (111).

Pareciera que dentro del concepto de Estado malhechor entran los Estados que se arman en defensa de sus intereses.

Por ejemplo, tanto Irán como Siria criticaron duramente a Osama Bin Laden, los talibán y los ataques del 11 de septiembre. Sin embargo, ambos son enemigos de los valores y los intereses occidentales. Ambos han apoyado enérgicamente el terrorismo: el primero fue detectado despachando armas para fomentar la violencia contra Israel (112). Irán también está dando pasos hacia el desarrollo de misiles de largo alcance que podrían estar dotados de cabezas nucleares.

Otros críticos del 11 de septiembre también constituyen una amenaza. Libia, por caso, sigue odiando a Occidente (113) y estaría sumamente complacida de ver una venganza contra nosotros. Y Sudán comete genocidio contra sus propios ciudadanos en nombre del Islam (114). En cuanto a Corea del Norte, el régimen de Kim Jong Il es el principal responsable mundial de la proliferación de misiles balísticos de largo alcance que pueden portar cabezas nucleares, químicas o biológicas (115).

Para EUA y Margaret Thatcher, la ONU y la comunidad internacional no existen. Ellos parecen ser los encargados del orden mundial personalmente.

El más notorio de los malhechores es, sin duda, Saddam Hussein; prueba incuestionable de que los asuntos inacabados de ayer se convierten en los dolores de cabeza de mañana. Hussein nunca cumplirá con las condiciones que le exigimos. Su propósito es muy claro: desarrollar armas de destrucción masiva para desafiarnos con impunidad. Cómo y cuándo desalojarlo son las únicas preguntas importantes; no si debemos hacerlo. Requerirá la movilización de la resistencia interna.

No cabe duda que en la mente de estos dirigentes mundiales está, no la paz mundial, sino el desarrollo de un imperio mundial, en el que sólo ellos tienen capacidad de proliferar.

Los aliados de Estados Unidos deberían ofrecer un fuerte apoyo al presidente Bush en las decisiones que tome sobre Irak.

Occidente en su totalidad necesita fortalecer su voluntad contra los regímenes malhechores y perfeccionar sus defensas. Estados Unidos tiene un presidente que puede ofrecer el liderazgo necesario para hacerlo (116).

Los argumentos por parte de hombres del pensamiento estratégico de EUA, como Henry Kissinger, muestran que lo que EUA está haciendo es la mejor alternativa (117). El mismo reconoce la superioridad militar de EUA y la posibilidad que tiene de hegemonizar y hacer uso de esa capacidad en beneficio propio.

Para Kissinger, no se recuerda otro comentario presidencial reciente que haya provocado tanto disgusto, especialmente en Europa, como la frase del presidente Bush “el Eje del mal”.

Sólo una mínima parte de la avalancha de desaprobación se refiere a la esencia; ésta apunta más a las motivaciones: el imperialismo estadounidense (según el titular de relaciones exteriores de la Comisión Europea); un pensamiento simplista (según el ministro de Relaciones Exteriores de Francia); la tendencia de Estados Unidos al aislacionismo y el hegemonismo (según los principales diarios alemanes).

Sin embargo, el presidente ha planteado una cuestión esencial para la seguridad internacional: el “nexo” entre organizaciones terroristas grandes, bien organizadas y mortíferas (como Al-Qaeda), Estados que han utilizado y apoyado el terrorismo (como Irán y Corea del Norte) (118) y Estados que han desarrollado (y, en el caso de Irak, usado) armas de destrucción masiva.

La prueba de fuego de toda política será el grado en que pueda controlarse el riesgo para la seguridad mundial inherente a la posesión de armas de destrucción masiva por parte de regímenes peligrosos.

Para muchos líderes europeos, la identidad europea debe buscarse en la distinción de Estados Unidos, y con frecuencia en la oposición a él. Europa se concentra en las disposiciones legales, burocráticas y constitucionales que requiere la integración de más de veinte países con historias, idiomas y, culturas muy diferentes, mientras que Estados Unidos exalta el carácter excepcional de sus instituciones establecidas y las declara pertinentes para el resto del mundo.

La enorme brecha de poderío militar entre Europa y Estados Unidos acentúa la diferencia de perspectivas. La superioridad militar que ha adquirido Estados Unidos sobre el resto del mundo no tiene precedentes. No existe en este momento -ni en el futuro previsible- ningún país o grupo de países capaces de plantear un desafío militar a Estados Unidos. Esta situación tienta a los adversarios a desafiar a Estados Unidos, cuando lo hacen, en un nivel que supera lo convencional, por ejemplo, a través del terrorismo. Algunas naciones amigas temen que Estados Unidos, al ser capaz de imponer sus preferencias, lo haga en todas las situaciones a través del mero ejercicio del poder. Y la ocasional jactancia de los estadounidenses por la categoría de superpotencia única de su país y la hegemonía estadounidense refuerzan estas tendencias.

La tendencia dominante del pensamiento estadounidense en política exterior debe ser transformar el poder en instituciones consensuales (119). Esta definición merece una respuesta sustancial. ¿Los aliados rechazan la definición estadounidense de peligro? ¿O la aceptan pero rechazan los medios militares para enfrentarlo? Y si se rechazan los medios militares, ¿cuál es la alternativa? Si el “compromiso” se define en términos psicológicos -la pacificación del adversario-, se convierte en sinónimo de apaciguamiento tradicional.

La supervivencia de la vida civilizada exige que este problema sea encarado de manera preventiva, y esto no puede hacerse a través de una acción estadounidense unilateral (120).

Choque Entre Aliados:

Extensión del Area de Guerra al Mundo

En la etapa post-bipolar, Estados Unidos mantuvo en el mundo una indisputada iniciativa en los terrenos ideológico y político, respaldada por un gran auge económico de carácter inédito.

No obstante, su realidad muestra que en el terreno económico y tecnológico, no es exclusivo y excluyente, ya que tiene que competir, en algunos casos, en igualdad de condiciones con otros Estados, de Europa y de Asia; a la vez que ideológicamente existe una gran tendencia, especialmente entre los republicanos, aunque también en grandes sectores demócratas, que EUA es un país, fundamentalmente con vocación militar.

Estos elementos, y la situación generada por el ataque terrorista del 11 de septiembre, favorecieron decididamente al gobierno norteamericano, para manejarse haciendo uso de su abrumadora superioridad militar, dejando en un segundo nivel, la competencia en el terreno económico (121). El resto de las potencias en el planeta, no acostumbradas al liderazgo global, quedaron desfasadas por la actitud de EUA que tomó las riendas del liderazgo mundial montado en la necesidad de reaccionar bajo el criterio de la autodefensa individual y colectiva.

Algunos Estados quedaron totalmente desorientados: Argentina (122) es el caso más notorio, acompañada, desde esferas diferentes por México y Canadá. En cambio, en Europa, Japón, Rusia, China, se observan bruscos desplazamientos diplomáticos, todos en detrimento de la autoridad y el control políticos del gobierno norteamericano en el escenario mundial, aunque aún demasiado prudentes y tímidos. De allí la imperativa necesidad, por parte del gobierno norteamericano, de recurrir al potencial bélico como principal argumento de su política interior, regional e internacional.

En su discurso del 29 de enero del 2002, sobre el estado de la Unión (123), George W Bush, mostrando un gran “mesianismo”, resumió las líneas trazadas por los estrategas del Departamento de Estado:

“(...) nuestra nación está en guerra, nuestra economía está en recesión y el mundo civilizado encara peligros sin precedentes (...) nuestra guerra al terrorismo apenas si comienza (...) todavía hay campamentos terroristas en por lo menos una docena de países (...) algunos gobiernos serán tímidos frente al terrorismo. Que no se engañen: si no actúan, Estados Unidos lo hará (...) desplegaremos defensas antimisiles efectivas para proteger de ataques repentinos a Estados Unidos y a nuestros aliados (...) No esperaré por los acontecimientos (...) la historia ha llamado a Estados Unidos y a nuestros aliados a la acción (...) mi presupuesto incluye el aumento más grande en gastos de defensa en dos décadas (...) hemos sido llamados a desempeñar un papel único en los eventos de la humanidad” (124).

Cada una de estas aseveraciones fue aplaudida de pie por la totalidad de los legisladores en el Congreso. Los aplausos fueron mayores cuando señaló un “eje del mal” trazado por Corea del Norte, Irán e Irak, como regímenes que apoyan a grupos terroristas.

A principios de febrero del 2002, se inauguró en Estambul un foro denominado “Civilización y armonía: la dimensión política”, organizado por la Unión Europea (incluidos los países candidatos a incorporarse) y la Organización de la Conferencia Islámica (OCI), de la que participaron 75 delegaciones nacionales -entre ellas Irán e Irak-. Turquía, el anfitrión, es un país musulmán-europeo, nexo geográfico de Oriente y Occidente, fundamental para el esquema militar planetario del gobierno norteamericano. EUA no estaba presente. El sentimiento predominante en el foro fue: “Washington está hoy un poco más solo que ayer” (125).“El miedo y el desasosiego que genera ahora Washington entre sus aliados es un fenómeno nuevo que lanza graves sombras sobre la seguridad global” (126).

Para Mikhail Gorbachov, Estados Unidos ha caído en la “euforia” tras su éxito sobre el régimen talibán afgano y “olvida a sus amigos”que lo apoyaron tras los trágicos acontecimientos del 11 de septiembre. Cuando (EUA) consigue una victoria, cae en la euforia y se empieza a olvidar de sus amigos. Creo que nuestros amigos estadounidenses deberían pensar en sus socios no sólo cuando el tiempo es malo y amenaza tormenta”. “El liderazgo de EUA debe surgir a través de la cooperación”, pues“ni rusos, ni japoneses, ni chinos, ni tampoco los norteamericanos podrán dirigir por sí solos el mundo” (127).

Fractura Atlántica

Nuevo Rol de la OTAN

En la UE el discurso de Bush puso en la agenda el tema del verdadero papel de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y la creación, o no, de un sistema militar propio. El 24 de abril de 1999, por imposición estadounidense, la OTAN cambió el contenido de su Carta orgánica y sus estatutos y pasó de ser una alianza defensiva con jurisdicción sobre el área que le da el nombre, a constituirse en un dispositivo militar ofensivo con jurisdicción planetaria. Es innecesario plantearse quién comandaría ese ejército mundial.

En un sistema internacional cuyas tendencias son multipolares y que giran alrededor del eje económico, organizaciones como la OTAN, carecen de sentido, a la vez que entorpecen la posibilidad del “balance” y el “equilibrio” de poderes mundial. Sin embargo, EUA insistió en mantener a la OTAN y en ampliarla. No cabe duda que lo hizo tratando de mantener al sistema dentro del terreno en el que tiene ventajas comparativas y competitivas exclusivas y excluyentes y estas no están en el terreno económico, donde tiene competidores importantes en Europa y en Asia, sino en el terreno estratégico-militar. Los acontecimientos del 11 de septiembre del 2001, permitieron al gobierno norteamericano afianzar al eje estratégico-militar por sobre el económico y tener la posibilidad de manejar los asuntos globales como un imperio mundial.

No obstante ello, el sistema mundial aún no está definitivamente configurado ni su estructura está cristalizada, por lo que todo puede seguir transitando por el eje estratégico-militar o retornar al eje económico dando así características diferentes al funcionamiento del sistema y a su orden (128); todo depende del éxito con que EUA mantenga este tipo de política emprendida a partir del 11 de septiembre.

Algo que debe quedar bien en claro, más allá del reconocimiento del superpoder de EUA, es que la puesta en marcha, en su oportunidad, durante el sistema bipolar, de los sistemas de seguridad colectivos: OTAN, Pacto de Varsovia, TIAR, etc., fue una apuesta -por parte de EUA y de la URSS- a la incapacidad de que la ONU podía mantener la paz, la estabilidad y la seguridad internacionales, a la vez que se consideró que no era competente para solucionar pacíficamente los conflictos, ni atender a los intereses de bloque de una u otra superpotencia; actualmente, la ampliación de la OTAN, más allá de una estrategia conveniente para EUA, es la manera de inhabilitar a la ONU, independientemente de sus reformas.

La continuidad y ampliación de la OTAN es absolutamente incompatible con un sistema multipolar que gire alrededor del eje económico. Esto muestra que el interés de EUA es hacer que todo gire alrededor del eje estratégico-militar, donde tiene sus ventajas comparativas y competitivas, toda vez que la OTAN no depende de la ONU, sino del Estado más poderoso de la tierra militarmente. También muestra, en los hechos, cual es la dirección que EUA quiere que tenga el orden mundial (129).

De todas formas, aunque los integrantes europeos firmaron el cambio de la Carta orgánica de la OTAN, éste, jamás fue digerido. Cuando luego de los atentados del 11 de septiembre Washington emprendió su campaña punitiva contra Afganistán, quedó claro que la nueva OTAN no era efectiva. Ahora, la tensión aumentó y se multiplican los signos de preocupación y distanciamiento.

El 3 de febrero del 2002, se llevó a cabo en Munich la Conferencia Internacional para la Seguridad. Rusia utilizó la Conferencia para cortejar a Europa. El representante ruso, el ministro de Defensa Serguei Ivanov dijo: “Tenemos nuestra propia lista de Estados que representan una amenaza (...) No tenemos una sola prueba de que Irán esté implicado (en el terrorismo)” (130).

En pocos días, la decisión estadounidense de aumentar su gasto militar y embarcarse en una guerra que cruzaría lado a lado el continente asiático, produjo un vuelco de Europa hacia el mundo islámico y de reaproximación a Rusia.

Hubert Vedrine, ministro de Relaciones Exteriores de Francia, declaró pocos días después: “Hoy estamos amenazados por un nuevo simplismo, que reduce todos los problemas en el mundo a la lucha contra el terrorismo”. El ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Joschka Fischer, no obstante su alianza con EUA durante la guerra contra Yugoslavia, alertó: “es preciso distinguir entre aliados y satélites”. Un ex ministro de cultura de Alemania, Michael Naumann, comentó que las elecciones en Francia y Alemania (131), provocarán “realineamientos que podrían alejar a Europa de Estados Unidos”.

En Japón el distanciamiento respecto de Estados Unidos tiene características diferentes y, tal vez, de mayores consecuencias. En China, es evidente desde hace tiempo su realineamiento con vistas a neutralizar el despliegue estratégico estadounidense en la región. El diario oficialista Renmin Ribao acusó a Estados Unidos de usar la acción militar en Afganistán “para medir la posibilidad de expandir su presencia en Asia Central”. El gobierno norteamericano ha desplegado una operación abanico tendiente a tomar control de otros cinco países de la región: Kirguistán, Tayikistán, Uzbekistán, Kazajstán y Turkmenistán. Los acuerdos militares de Pekín con Moscú revelan por dónde buscan respuesta las autoridades chinas.

Un “Comando de América”

Con el derrumbe del modelo argentino se complicó aun más el propósito estadounidense de crear un Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), trabado por la oposición explícita de Brasil y Venezuela. Un editorial del New York Times dice: “dependerá del poder del presidente Bush para generar consenso y de la cooperación de Brasil, la principal economía de América del Sur” (132).

No obstante, Bush esgrime otros instrumentos. Una cadena de acuerdos y medidas apunta a los objetivos del ALCA por otros medios. El Pentágono articula un plan de defensa continental terrestre, aéreo y marítimo con las fuerzas armadas de México y Canadá, al que se denomina provisionalmente “Comando de América” (133). El Plan Puebla-Panamá proyecta ese dispositivo sobre toda América Central. Y el Plan Colombia lo despliega hacia el extremo sur (134).

Presidente Interino de Afganistán Trabaja para EUA

Antes de conseguir su cargo como presidente interino de Afganistán, Hamid Karzai trabajaba para la empresa petrolera norteamericana Unocal. Otro tanto hacía Zalmay Khalilzad, delegado del gobierno de EUA en Afganistán.

Una vez derrocados los talibanes, la empresa petrolera Unocal ya está empezando a concretar su antiguo proyecto de construir un gasoducto que permitirá la salida hacia occidente, del gas del mar Caspio a través del territorio afgano (135).

LA GUERRA CONTINUARA

Al cumplirse seis meses de los ataques del 11 de septiembre, George W. Bush hizo un enérgico llamado a todos los países del mundo a comprometerse en “la segunda etapa en la guerra contra el terrorismo”. "Contra este enemigo no hay inmunidad y no puede haber neutralidad. La inacción no es una opción”. “Esto requerirá de cooperación internacional en varios frentes: diplomático, financiero y militar. No enviaremos tropas norteamericanas a cada batalla, pero Estados Unidos preparará activamente a otras naciones para las batallas por delante.” Y, en vez de decir: “Dios bendiga a Estados Unidos”, Bush cerró el acto diciendo: “Dios bendiga a nuestra coalición”.

El planteo frontal de la guerra: ”están con nosotros o contra nosotros”, encolumnó a los demócratas y dejó sin oposición a la Casa Blanca. Pero esa política de acompañamiento comenzó a sufrir fisuras cuando Bush anunció que extendería la lucha contra el terrorismo a otras regiones, y fundamentalmente cuando los demócratas empezaron a sentir que perdían terreno en el año de las elecciones de mitad de mandato.

El líder demócrata del Senado, Thomas Daschle, cuestionó la decisión de extender la guerra y su par de Virginia Robert Byrd dijo que no le entregarían a Bush un cheque en blanco para futuras operaciones militares(136).

El gobierno chino respondió positivamente al llamado efectuado por el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, para apoyar una segunda fase en la guerra contra el terrorismo, aunque expresó su “indignación” por el informe del Departamento de Defensa de Washington que incluye a China como blanco potencial de ataques nucleares estadounidenses, en el que se encuentran también, Rusia, Siria, Libia, Irán, Irak y Corea del Norte.

China está dispuesta a cooperar con Estados Unidos y otros miembros de la comunidad internacional para reforzar nuestros intercambios y nuestra cooperación”, declaró el vocero del ministerio de Relaciones Exteriores chino, Sun Yuxi, en reacción al discurso pronunciado por Bush al cumplirse seis meses de los atentados terroristas del 11 de septiembre contra las Torres Gemelas y el Pentágono. “Siempre hemos sostenido que las medidas pertinentes contra el terrorismo deben ser contra blancos bien definidos, y en base a pruebas sólidas, respondiendo además a los objetivos y principios de la Carta de las Naciones Unidas. El alcance de esos ataques no debe extenderse según la voluntad de un solo país”... “Cualquier mentalidad de Guerra Fría va contra la tendencia mundial de paz y desarrollo a través de la cooperación y está destinada al fracaso”. “China es un país amante de la paz, no plantea una amenaza para ningún otro país. Nosotros siempre hemos abogado por la prohibición total y la destrucción completa de todas las armas nucleares” (137).

Sin embargo, el gobierno norteamericano de George W. Bush quiere utilizarlas ahora. En un documento, del cual sólo se conoce una parte, se promueve el desarrollo de una nueva generación de armas atómicas de menor poder destructivo y especula con su empleo contra países concretos como Irak, Corea del Norte y aun China y Rusia, aunque en este último caso considera la posibilidad de una amenaza militar de Moscú como remota.

Las nuevas armas servirían no sólo para repeler un ataque contra territorio nacional norteamericano o de sus instalaciones en el exterior, o para castigar por los ataques contra sus aliados (Israel, Taiwán, etc.) sino también, para poder destruir instalaciones fortificadas subterráneas de países hostiles que sirvan para producir y almacenar arsenales de otras armas de destrucción masivas. El informe especula también con otras capacidades como las químicas y radiológicas para hacer frente al desafío. Unos 70 países tienen hoy ese tipo de construcciones, aseguran los expertos de inteligencia (138).

EUA ¿SERA ACOMPAÑADO EN SU POLITICA INTERNACIONAL?

Se han dado cambios, casi revolucionarios, propuestos en las relaciones entre la OTAN y Rusia. Pero, por otra parte, aunque menos visible, es la profunda herida interna que, se infligió la OTAN con la diferencia de criterios entre los miembros europeos y EUA.

Apenas iniciada esta crisis, el 11 de septiembre, los miembros europeos de la alianza atlántica (y, otros países) se alinearon prontamente con Estados Unidos expresando su solidaridad moral y política, y ofreciendo su cooperación. Por primera vez desde que se fundó la OTAN, se invocó el artículo 5 del Tratado de Washington: “un ataque contra cualquier país de la alianza se considerará un ataque contra todos sus miembros”.

Su aplicación, cabría suponer que conduciría a un proceso de defensa colectiva a cargo de la organización. Gran Bretaña y otros miembros europeos, entre ellos Francia, Italia y hasta Alemania, se apresuraron a ofrecer fuerzas militares. Pero el gobierno de Bush no quería una defensa colectiva, ni deseaba que la OTAN se involucrara: aparte de un pequeño contingente británico, de por sí marginal. Estados Unidos se proponía librar esta guerra a solas.

Algunas hipótesis a considerar:

1) El gobierno de George W. Bush sigue siendo tan unilateralistay aislacionista como el resto de los gobiernos norteamericanos. Sus primeros actos fueron denunciar o abandonar varios compromisos multilaterales, como el Protocolo de Kyoto sobre el Cambio Climático. Los sucesos posteriores al 11 de septiembre confirmaron que, de hecho, el instinto unilateralista del gobierno norteamericano permanece invariable.

Se está consolidando el hecho de que la globalización la conduce y direcciona EUA y fundamentalmente desde una perspectiva predominantemente estratégico-militar.

EUA muestra que es un imperio con conductas imperialistas que se sirve de actores privados y estatales, que en algunos casos, denomina aliados o “coalición”. Muestra su aislacionismo unilateral al máximo en todos los frentes. Quiere demostrar que es el imperio indiscutible y planetario. Quien no lo sirva u obedezca paga las consecuencias.
 

2) El intento británico de asegurarse influencia y ventajas, valiéndose de su “relación especial” con Estados Unidos, ha puesto en evidencia, que tal relación es un mito. El primer ministro, Tony Blair, hizo esfuerzos por influir sobre Estados Unidos: primero, comprometiéndose por entero a prestar apoyo militar a su campaña en Afganistán; luego, afirmando que la guerra contra el terrorismo sólo puede ganarse si, además de las cuestiones militares, aborda las de carácter político y económico. El problema de Blair radicó en que la contribución militar británica a la campaña en Afganistán ha sido marginal y, por ende, también lo ha sido su influencia personal en la estrategia militar norteamericana.

3) Luego de la invasión de EUA, resulta difícil que se pueda volver a invocar el artículo 5 de la OTAN.

4) El ataque a las Torres Gemelas conmovió a los miembros europeos de la OTAN, que ofrecieron su ayuda a Estados Unidos. Pero su gobierno fue abiertamente reacio a aceptar la ayuda francesa, alemana e italiana. Si Estados Unidos pasa a una guerra militar más amplia contra “Estados que financien el terrorismo”, el apoyo de la opinión pública en los países europeos miembros de la OTAN disminuirá.

5) A menudo, Gran Bretaña, Francia y Alemania tomaron a mal el tener que ir a remolque de Estados Unidos en cuestiones de defensa. Ahora, los miembros más pequeños de la UE temen que los obliguen a adherir a una política exterior de la UE en cuya elaboración no participaron en absoluto (139).

Quedan más preguntas para hacerse que respuestas para darse. Algo que es seguro es que, el sistema mundial, aún no está definitivamente configurado. Muchas cosas pueden pasar en el futuro que modifiquen el actual estado del sistema.


(*) Cita Bibliográfica: © DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, ¿Hacia un Nuevo Orden Mundial Estratégico-Militar?: El Mundo después del 11 de Septiembre del 2001, en "Geosur", Montevideo, Noviembre-Diciembre 2002, Vol. XXIV, Nro 271-272. También en Revista "Relaciones Internacionales", Instituto de Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de La Plata, Argentina, Vol. 11, Nro 23, Buenos Aires, Junio-Noviembre del 2002, págs. 39-76. Igualmente, forma parte de los Capítulos XXIII, XXIV, XXV, XXVI y XXVII del Libro "La Construcción de un Orden Mundial Imperial", (Buenos Aires, Edición del Autor, 2003), ISBN 987-43-6267-7.

Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).


e-Mail: luisdallanegra@gmail.com

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(1) Ver por ejemplo, Bin Laden se Mostró Feliz por los Atentados, pero Negó su Participación en Ellos, en Diario La Nación, Buenos Aires, 12 de septiembre del 2001.
(2) Ver Diario Clarín, Buenos Aires, 11/10/2001, “Fue Presentado por Tony Blair Ante la Camara de los Comunes el Texto Completo de las Pruebas Contra Bin Laden que el Gobierno Británico Publicó en Internet”.
(3) Ver, EUA presentó pruebas contundentes contra Bin Laden, dice la OTAN, en CNN en español, http://www.cnnenespanol.com, 2/10/2001.
(4) Ver Atentados en Estados Unidos: Putin pidió prudencia a Washington en su represalia, en Diario Clarín, Buenos Aires, 15 de septiembre del 2001.
(5) Ver, Washington y Moscú enterraron la Guerra Fría por un enemigo común, en Diario Clarín, Buenos Aires, 7/10/2001.
(6) Ver, Bush anunciará su decisión de abandonar el tratado ABM, en Diario Clarín, Buenos Aires, 13/12/2001. También, Estados Unidos está por abandonar el Tratado de Misiles Antibalísticos, en CNN en español, http://www.cnnenespanol.com, 11-12-2001.
(7) Ver, India y EUA están unidos contra el terrorismo, dice Powell: Apoyo de Pakistán y reunión de la APEC, en CNN en español, http://www.cnnenespanol.com, 17/10/2001.
(8) Ver, Pakistán Acuerda con EUA y Abandona a Afganistán, en Diario Clarín, Buenos Aires, 16/9/2001.
(9) Son miembros de la APEC: Australia, Brunei, Canadá, Chile, China, Estados Unidos, Hong Kong (China), Indonesia, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Papúa Nueva Guinea, Perú, Filipinas, Rusia, Singapur, Corea del Sur, Taiwán, Tailandia y Vietnam.
(10) Ver, Estados Unidos recibe “firme apoyo” de China en la lucha antiterrorista, en CNN en español, http://www.cnnenespanol.com, 30/10/2001.
(11) Ver, Para el mandatario iraní, EUA y el Talibán “hablan el mismo idioma”, en CNN en español, http://www.cnnenespanol.com, 12/10/2001.
(12) Ver, Comisión parlamentaria de Irán insta a diálogo directo con Estados Unidos, en CNN en español, http://www.cnnenespanol.com, 30/10/2001.
(13) No considero terrorismo a la lucha por la liberación, tal cual las diferencias que el propio Colin Powell ha hecho: ...”uno entra en zonas en las que quien es un terrorista para un hombre es un combatiente de la libertad para otro, y ahí es donde uno tiene que aplicar su criterio” Ver, Powell Ve “Zonas Grises” en la Definición del Terrorismo, en CNN en español, http://www.cnnenespanol.com 25 de Octubre del 2001.
(14) Ver, DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Relaciones Políticas entre Estados Unidos y América Latina: ¿Predominio “monroista” o Unidad Americana?, (Buenos Aires, Edic. del Autor, 1994).
(15) No habría que olvidar, que para países como Argentina y de América Latina, grandes flagelos también son, la pobreza, el desempleo, la corrupción, la deuda ilegítima, etc.
(16) Ver, La Argentina impulsa el apoyo regional, en Diario La Nación, Buenos Aires, 15 de Septiembre del 2001.
(17) Ver, Menem reclamó un “alineamiento inmediato” con EUA, en Diario Clarín, Buenos Aires, 16/9/2001.
(18) Ver, Según Carrió, es “un acto irresponsable mandar ayuda” a EUA, en Diario La Nación, Buenos Aires, 15 de septiembre del 2001.
(19) Las políticas antiinmigratorias, el hallazgo de nuevos enemigos para substituir los adversarios de la guerra fría; etc., son a menudo, entre otras, las típicas respuestas reaccionarias en una época de sacudidas, cambio, choques y ruptura en la vida social de la humanidad. Sobre estos temas, ver, por ejemplo, Paul Kennedy, Hacia el Siglo XXI, (Barcelona, Plaza & Janes, 1993), especialmente el Cap. XIV.
(20) Discurso de Roosevelt al Congreso (6/XII/1904) que resulta en un Corolario a la Doctrina Monroe: “Aquellos países cuyos pueblos se conduzcan bien pueden contar con nuestra calurosa amistad. (...) El mal comportamiento crónico o una impotencia que resultara en un debilitamiento general de los lazos de la sociedad civilizada, puede en América, como en cualquier otro lugar, requerir en última instancia la intervención de una Nación Civilizada, y en el Hemisferio Occidental, la adhesión de Estados Unidos a la Doctrina Monroe puede obligar a Estados Unidos, aunque a regañadientes, en casos flagrantes de mal comportamiento o impotencia, a ejercer un poder de policía internacional”. Ver A History of United States Foreign Policy (Englewood Cliffs, N.J., Prentice Hall, 1965), Second Edition, págs. 228-229.
(21)Ver por ejemplo, lo que Kenneth Waltz dice sobre Wilson, en El Hombre, el Estado y la Guerra, (Bs. As., Nova, 1970), págs. 97 y 132-133.
(22) He llevado a cabo un análisis del pensamiento de Samuel Huntington en “El Orden Mundial del Siglo XXI”, (Buenos Aires, Ediciones de la Universidad, 1998), pág. 248 y ss.
(23)¿Qué pasó con el imperio británico expandiéndose por el mundo; con el mundo europeo colonizando Africa y neo-colonizando América Latina; con la emergencia de Japón como potencia a fines de la 1ra G.M.; de la re-emergencia de Japón como potencia económico-tecnológica desde los ‘50 en adelante; con el rol de la China de Mao-Tse-Tung; con el surgimiento del Movimiento de Países No Alineados y su participación en el proceso de descolonización masivo en Asia y en Africa; etc.?
(24) ¿Qué civilizaciones estaban en el Movimiento de Países No Alineados? ¿Cómo interactuaban?
(25) Mundo industrializado, mundo de economía centralmente planificada; mundo en vías de desarrollo y subdesarrollado.
(26) Lo que sería totalmente lógico, salvo en el cerebro de los que piensan en términos de dominación total, impidiendo, por lo tanto, la posibilidad de desarrollo independiente de otros criterios, o de convivencia entre criterios o cosmovisiones diferentes.
(27) Desuniversalizando los valores de otras sociedades y culturas, por mecanismos forzosos. Los comentarios, subrayados, interrogaciones y entre guiones, indudablemente son míos.
(28) Todo proceso de dominación, genera reacciones y resistencias, por otra parte, naturales. Nadie está naturalmente predispuesto a que le impongan su voluntad.
(29) Huntington ya consiguió una forma de tener enemigos contra los que luchar y alimentar el complejo militar-industrial y el proceso de dominación civilizatorio. No obstante, el Papa Juan Pablo II, en su discurso ante la 50ma Asamblea General de la ONU dijo que “Ningún Estado, nación u organización internacional puede pensar legítimamente que una nación no sea digna de existir” y agregó “El temor a lo diferente puede guiar a una denegación de la misma humanidad del otro, con el resultado de que la gente cae en un ciclo de violencia en el que no se perdona a nadie...”. El objetivo declarado del Papa ante la Asamblea General de la ONU (1995) fue que deje de ser un ámbito burocrático para transformarse en un “centro moral del mundo” donde los valores contemplen, no sólo la “coexistencia, sino la existencia para otros”.
(30) Ver El Mundo que Viene: Tulio Halperin, historiador, “Esta no será la Tercera Guerra Mundial”, en Diario Clarín, Buenos Aires, 16/9/2001.
(31) Ver, Bush: Estados Unidos libra “una guerra para salvar a la civilización”, en CNN en español, http://www.cnnenespanol.com, 9/11/2001.
(32) Ver, Hablo de un Ataque a “Los Países Democráticos”, Diario Clarín de Buenos Aires, 12/9/2001.
(33) Ver CNN en español, “Lo que fue y lo que puede venir”, 12/9/2001.
(34) Este tema lo he analizado en “Tendencias del Orden Mundial: Régimen Internacional”, (Bs. As., Edición del Autor, 2001), págs. 21, 46, 79, 114, 182, passim.
(35) Dallanegra Pedraza, Luis, “Legítima Defensa”, http://luisdallanegra.bravehost.com/legidef.htm.
(36) La palabra “terrorista”, se usó por primera vez para describir el terror de Estado cuando, después de la Revolución Francesa, los jacobinos lanzaron su “reino del terror”. Sólo mucho después adquirió el significado moderno de “miembro de una organización clandestina o expatriada que apunta a coaccionar a un gobierno establecido mediante actos de violencia contra sus ciudadanos” (Oxford English Dictionary). El primer uso registrado de esta nueva acepción se dio en 1947. El British Annual Register se refirió a la voladura del King David Hotel, de Jerusalén, como “la última atrocidad, y la peor, cometida por los terroristas judíos en Palestina”. Ver Diario La Nación, Buenos Aires, 23 de enero del 2002.
(37) Ver Osvaldo Tcherkaski, Guerra a Estados Unidos: Consecuencias del Ataque. Escenarios posibles para pensar la guerra en el nuevo milenio, en Diario Clarín, Buenos Aires, 12/9/2001.
(38) Ver Kissinger: “Igual a Pearl Harbor”, Diario Clarín, Buenos Aires, 12/9/2001.
(39) Ver Powell construye alianza mundial para posible respuesta militar, CNN en español, 15 de septiembre del 2001.
(40) Ver, por ejemplo, Antonio Polito, de La Repubblica, Después del Ataque a EUA: Eric. J. Hobsbawn, el mas importante historiador vivo: “Estados Unidos no está en condiciones de gobernar el mundo”, publicado en Diario Clarín, Buenos Aires, 19/9/2001.
(41) ¿Por qué no firmar el Tribunal Penal Internacional?
(42) En esta línea, ver Kevin Danaher, Justicia, no Guerra, publicado en The Washington Post, 29 de Septiembre del 2001. Traducción al español por el Equipo Nizkor el 12 de Octubre del 2001. Kevin Danaher es cofundador de Global Exchange, una organización internacional de derechos humanos.
(43) Ver Michael Mandel, Digan lo que Quieran, pero esta Guerra es Ilegal, publicado en Toronto Globe & Mail, 9 de Octubre del 2001. Michael Mandel es profesor de derecho en Osgoode Hall Law School, Toronto, y especialista en derecho penal internacional.
(44) Ver, La Guerra que Viene: Primera Etapa de la Guerra Contra el Terrorismo, en Diario Clarín, Buenos Aires, 23/9/2001.
(45) En el original en inglés “Enduring Freedom”.
(46) Ver, De “Justicia Infinita” a “Libertad Duradera”, en Diario Clarín, Buenos Aires, 25/9/2001.
(47) Ver, EUA obtuvo el apoyo total de la OTAN y de Rusia, en Diario La Nación, Buenos Aires, 3/10/2001.
(48) Ver Diario Clarín, Buenos Aires, 11/10/2001, “Fue Presentado por Tony Blair Ante la Camara de los Comunes el Texto Completo de las Pruebas Contra Bin Laden que el Gobierno Británico Publicó en Internet”.
(49) Ver, EUA presentó pruebas contundentes contra Bin Laden, dice la OTAN, en CNN en español, http://www.cnnenespanol.com, 2/10/2001.
(50) Ver, EUA presentó pruebas contundentes contra Bin Laden, dice la OTAN, en CNN en español, http://www.cnnenespanol.com, 2/10/2001.
(51) Ver, Sólo quedan los Nuevos Bárbaros, en Diario La Nación, Buenos Aires, 20-2-2002.
(52) The Washington Post, Allies Are Cautious On “Bush Doctrine”, 16 de Octubre del 2001.
(53) Esta posición es sustentada por Petras, James, Los Atentados, ¿Obra de Al-Qaeda?, en “La Jornada”, 28 de Febrero del 2002. Traducción: Jorge Anaya.
(54) Ver Petras, James, Los Atentados, ¿Obra de Al-Qaeda?, en “La Jornada”, 28 de Febrero del 2002. Traducción: Jorge Anaya.
(55) Ver, de la Gorce, Paul Marie, “Dos Guerras y Media”: Nueva Doctrina Militar del Imperio, en Le Monde Diplomatique, el Dipló, Marzo del 2002, págs. 14-15.
(56) Ver, El Contraataque: Enfoque Mesurado en el Pentágono. EUA adapta su doctrina militar al combate contra el terrorismo, en Diario Clarín, Buenos Aires, 8/10/2001.
(57) Ver, EUA siempre ha considerado un Estado palestino, según Bush, en CNN en español, www.cnnenespanol.com, 2/10/2001.
(58) Ver, Giro histórico: Bush quiere ahora un Estado palestino, en Diario Clarín, Buenos Aires, 3/10/2001.
(59) Ver, Siria dice que se unirá a la lucha contra el terrorismo, en CNN en español, www.cnnenespanol.com, 2/10/2001.
(60) Ver, Pelea entre EUA e Israel por la política de Bush hacia los árabes, en Diario Clarín, Buenos Aires, 6/10/2001.
(61) Ver, La Casa Blanca afirma que Israel tiene derecho a defenderse del terrorismo, en Diario El País, Madrid, 4-12-2001. También ver, Presión de EUA sobre Arafat, en Diario La Nación, Buenos Aires, 23 de Enero del 2002.
(62) Ver, Cancilleres europeos debaten vías de paz para Medio Oriente, en CNN en español, http://www.cnnenespanol.com, 9-2-2002. También, Propuesta de Europa para Medio Oriente, en Diario La Nación, Buenos Aires, 10-2-2002.
(63) Ver, Permiso para atacar Irak, en Diario La Nación, Buenos Aires, 11-2-2002.
(64) Ver, Guiño de países árabes a EUA para atacar a Irak, en Diario Clarín, Buenos Aires, 21-12-2001.
(65) Ver, El Talibán invita a Jesse Jackson a liderar una “delegación de paz”, en CNN en español, http://www.cnnenespanol.com, 28/9/2001.
(66) Ver, Poco antes del ataque, los talibán dijeron que podían juzgar a Bin Laden, en Diario Clarín, Buenos Aires, 8/10/2001.
(67) Ver, La Respuesta Militar: EUA Ataca Afganistán, en Diario El País, Madrid, Domingo, 7 de octubre del 2001.
(68) Ver, Bush ofrece una “segunda oportunidad” al Talibán, en CNN en español, http://www.cnnenespanol.com, 12 de octubre del 2001.
(69) Ver, En la Lucha Contra el Terrorismo Bush Pide ir más allá de la ONU, en CNN en español, http://www.cnnenespanol.com, 10-11-2001.
(70)Ver, Después de la campaña en Afganistán, en Diario La Nación, Buenos Aires, 26 de noviembre del 2001.
(71) Ver, La Guerra: La Extensión de la Lucha Contra el Terrorismo: Somalia sigue en la mira de EUA, en Diario Clarín, Buenos Aires,19-12-2001. También, Somalia podría ser el próximo objetivo de EUA en guerra antiterrorista, en CNN en español, 19 de diciembre, 2001.
(72) Ver, EUA avisa a la ONU que atacaría a otros países, en Diario Clarín, Buenos Aires, 9/10/2001.
(73) Firman: Mairead Corrigan Maguire, Adolfo Pérez Esquivel, Rigoberta Menchú Tum. Ver, Carta de Tres Premios Nobel de la Paz a Kofi Annan Expresando su Rechazo a las Acciones Militares de Represalia, publicada por Equipo Nizkor, Serpaj Europa, http://www.derechos.org:80/nizkor/, 8 de octubre del 2001.
(74) Ver, Declaración Publica de la Asamblea Nacional de Derechos Humanos de Chile Sobre los Atentados en EUA. Publicado por Equipo Nizkor, Serpaj Europa, http://www.derechos.org:80/nizkor/, Santiago, 28 de septiembre del 2001.
(75) Ver, Baltazar Garzón Pide, Entre Otras Reformas, la Conceptuación del Terrorismo Como un Crimen Contra la Humanidad, en Diario El País, Madrid, España, 2 de Octubre del 2001.
(76) Haz lo que yo digo pero no lo que yo hago.
(77) Ver EUA Veta, en el Consejo de Seguridad, una Resolución de Condena del Terrorismo Biológico bajo el Supuesto de que sea Terrorismo “Domestico”, en Diario El Mundo, Madrid, España, 2 de Noviembre del 2001.
(78) Ver En su primer mensaje del año, el Papa condenó el terrorismo, en Diario Clarín, Buenos Aires, 2-1-2002.
(79) Ver CNN en español, http://www.cnnenespanol.com, Washington expresa malestar por críticas de Chávez, 31 de Octubre del 2001.
(80) Ver, ONU estudia en Kabul detalles para despliegue de una fuerza multinacional, en CNN en español, http://www.cnnenespanol.com, 8-12-2001. También, Distribución de alimentos sin precedentes en Kabul por parte de la ONU, en CNN en español, http://www.cnnenespanol.com, 9-12-2001.
(81) Según un informe de la Agencia Internacional de Energía hecho en 1999, en la primera década de este siglo, la región del Caspio podría convertirse en un productor de gas y petróleo a escala similar al Mar del Norte y llegaría a ser “una significativa fuente alternativa”. Según las estimaciones, el subsuelo atesora entre el 1,5 y el 4% de las reservas mundiales probadas de crudo y el 6% de gas. Oriente Medio posee el 65% mundial de reservas petrolíferas y el 30% de las gasíferas. Ver, Claudio Mario Aliscioni, La Guerra: una Disputa entre Potencias Regionales, las Petroleras y las ex Republicas Soviéticas, en Diario Clarín, Buenos Aires, 28/10/2001.
(82) Ver, Turbulencias en un Sector que hasta hace dos Meses Crecia a Tasas Record, en Diario Clarín, Buenos Aires, 28/10/2001.
(83) Fronteriza con Kazajstán, Kirguizistán, Tayikistán, Afganistán, Pakistán e India.
(84) Ver, Claudio Mario Aliscioni, La Guerra: una Disputa entre Potencias Regionales, las Petroleras y las ex Republicas Soviéticas, en Diario Clarín, Buenos Aires, 28/10/2001.
(85) Ver, Libertades Individuales Dañadas en EUA, en CNN en español, http://www.cnnenespanol.com, 9-12-2001.
(86) Ver, Francia endurece su política antiterrorista, CNN en español, http://www.cnnenespanol.com, 1/11/2001.
(87) Ver, Monique Chemillier-Gendreau, Profesora de Derecho Internacional de la Universidad de París VII-Denis Diderot, La Ausencia del Consejo de Seguridad, en Le Monde Diplomatique, El Dipló, Noviembre del 2001. Traducción: Carlos Alberto Zito.
(88) Ver, El Número de Víctimas Civiles, Una Incógnita: Según las ONG´s Sumarían Miles, en Diario La Nación, Buenos Aires, 10-12-2001.
(89) Ver, Asfixian a presos talibán en contenedores, en Diario Clarín, Buenos Aires, 12-12-2001.
(90) Ver, Urgen a EUA a Definir la Condición de los Reos en Guantánamo, en CNN en español, http://www.cnnenespanol.com, 16-3-2002.
(91) Ver, EUA Extiende Ataque a Otros Países, en CNN en español, http://www.cnnenespanol.com, 10-1-2002.
(92) Ver, La Guerra Contra el Terrorismo: los Nuevos Objetivos de Washington, en Diario La Nación, Buenos Aires, 15-1-2002. También, Ver, Tropas de EUA Establecen Campamento en Isla Rebelde Filipina, en CNN en español, http://www.cnnenespanol.com, 17-1-2002. Igualmente, EUA Inicia en Filipinas una Nueva Etapa de la Guerra Contra el Terrorismo, en CNN en español, http://www.cnnenespanol.com, 1-2-2002.
(93) Ver, Henry Kissinger, La Guerra Antiterrorista de EUA Entra en su Segunda Fase, en Diario Clarín, Buenos Aires, 24-1-2002. Traducción: Elisa Carnelli.
(94) Ver, Plan para Derrocar a Saddam, en Diario Clarín, Buenos Aires, 28/10/2001.
(95) Ver, Estados Unidos Lanzaría en Mayo una Segunda Guerra del Golfo, en Diario Clarín, Buenos Aires, 4-2-2002.
(96) Ver, Bush no Descarta Armas Nucleares para Defender a EUA, en  CNN en español, http://www.cnnenespanol.com, 14-3-2002.
(97) Ver, Europa Hace Advertencia Sutil a EUA Sobre Iraq, CNN en español, http://www.cnnenespanol.com, 16 de febrero del 2002.
(98) Ver, Rusia Endurece su Postura Contra Posibles Ataques de EUA a Iraq, CNN en español, http://www.cnnenespanol.com, 14-2-2002.
(99) Ver, Francia Expresa Preocupación por el Curso de la Guerra Contra el Terrorismo, en CNN en español, http://www.cnnenespanol.com, 8-2-2002.
(100) Ver, Francia Intensifica sus Críticas a la Política Exterior de EUA, en CNN en español, http://www.cnnenespanol.com, 8-2-2002.
(101) Ver, Europa Rechaza un Eventual Ataque de EUA a Irak, en Diario Clarín, Buenos Aires, 14-2-2002.
(102) Ver, Marcelo Cantelmi, Estados Unidos Dinamita Alianzas, en Diario Clarín, Buenos Aires, 9-2-2002.
(103) Ver, Ver, Ginger Thompson, de The New York Times, El 11 de Septiembre Provocó Signos de Distensión entre Cuba y EUA, en Diario Clarín, Buenos Aires, 10-2-2002.
(104) Ver, Fidel le pegó duro a Estados Unidos, en Diario Clarín, Buenos Aires, 17-2-2002.
(105) Ver CNN en español, http://www.cnnenespanol.com, Washington expresa malestar por críticas de Chávez, 31 de Octubre del 2001.
(106) Ver, Para la CIA, las FARC son Como la Red Al-Qaeda, Diario Clarín, Buenos Aires, 11-2-2002.
(107) Ver, Bush Aprueba Nueva Política para Lidiar con los Secuestros en el Extranjero, en CNN en español, http://www.cnnenespanol.com, 19-2-2002.
(108) Ver, “Contratapa”, Diario Página 12, Buenos Aires, 10 de Febrero del 2002.
(109) Ver, El conflicto en Medio Oriente: controvertida decisión de la justicia israelí, en Diario La Nación, Buenos Aires, 8-2-2002.
(110) Una pregunta ingenua: el terrorismo ¿es patrimonio islámico?
(111) Cómo se llamará a los Estados que han tenido una conducta colonial y se han apropiado de territorios por la fuerza y ahora se niegan a devolverlos bajo el concepto del “utis posidetis de facto”. O, cómo se denomina a aquellos Estados que han utilizado “mercenarios”, para generar golpes de Estado en Africa y poner gobiernos títeres que legislarían y actuarían favorablemente a sus intereses y los de las empresas de los Estados promotores.
(112) Una pregunta ingenua: ¿quién provee de armas a Israel?
(113) No está demás aclarar que esta gente denomina “Occidente” a EUA y algunos países europeos, y no a lo que entendemos como mundo occidental o la civilización occidental en su totalidad. América Latina está excluida de este concepto, ya que es una región colonizada por “occidente” y no occidente originariamente.
(114) Una pregunta ingenua: ¿qué hacía el Ku-Klux-Klan con los negros en EUA?
(115) Pareciera que EUA, Gran Bretaña y otras potencias, carecieran de estas armas y no fueran “responsables” de su producción y utilización. Un buen ejemplo es el de EUA en Hiroshima y Nagasaki; otro es el de EUA en Vietnam.
(116) Ver, Margaret Thatcher, Contra los “Estados malhechores”, en Diario Clarín, Buenos Aires, 19-2-2002. Copyright Clarín y The New York Times, 2002. Traducción: Elisa Carnelli.
(117) ¿Será también la única o habrá otras?
(118) Cómo se llamará al uso que el gobierno de EUA ha hecho de la “contra” en Nicaragua, por ejemplo, entre otros; o la promoción de golpes de Estado en América Latina para poner gobiernos afines con sus intereses económicos y de seguridad -Corolario Teodoro Roosevelt a la Doctrina Monroe-; o favorecer el “terrorismo de Estado” desde la Escuela de las Américas y el Comando Sur en la Zona del Canal de Panamá.
(119) No estaría mal que esto fuera la resultante de un consenso a través de organizaciones como la ONU y no de ideas “bajadas” desde EUA.
(120) Henry Kissinger, Las alianzas contra el “Eje del mal”, en Diario Clarín, Buenos Aires, 11-3-2002. Copyright Clarín y Los Angeles Times Sindicate International, 2002. Traducción: Elisa Carnelli.
(121) Ver, DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Tendencias del Orden Mundial: Régimen Internacional, (Buenos Aires, Edic. del Autor, 2001), Cap. VII.
(122) Argentina pasó de la subordinación absoluta con sus “relaciones carnales” a una total desorientación, ya que se encuentra que su “socio” (?) o “aliado” (?) EUA no le responde como creía, más aún, con la política post 11 de septiembre. No obstante ello, su gobierno continúa insistiendo en manejarse con criterios de política externa de subordinación a los mandatos e intereses de EUA, pensando que conseguirá, de esta manera, favores en el FMI y una mejor posición frente a los inversores mundiales.
(123) Informe anual del Presidente estadounidense al Congreso.
(124) Ver, Luis Bilbao, Washington y la Fractura Global, en Le Monde Diplomatique, Le Dipló, Marzo del 2002.
(125) Hermann Tertsch, “Europa y los países islámicos combaten la amenaza del choque de civilizaciones”, Diario El País, Madrid, 13-2-02.
(126) Hermann Tertsch, “La actitud beligerante de EUA despierta el recelo de sus aliados”, Diario El País, Madrid, 17-2-02.
(127) Ver, Gorbachov Advierte a EUA Sobre sus Ambiciones Hegemónicas, en Diario La Nación, Buenos Aires, 17-2-2002.
(128) Ver mi “El Orden Mundial del Siglo XXI”, (Buenos Aires, Ediciones de la Universidad, 1998). También Tendencias del Orden Mundial: Régimen Internacional”, (Bs. As., Edición del Autor, 2001).
(129) Ver, DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, “Reforma de la ONU: Temas para la Reflexión”, http://luisdallanegra.bravehost.com/Derint/reforonu.htm.
(130) Hermann Tertsch, “El final del atlantismo, Diario El País, Madrid, 5-2-02.
(131) Mayo y septiembre, del 2002, respectivamente.
(132) The New York Times, “Dificultades de la integración”, Diario La Nación, Buenos Aires, 20-2-02.
(133) Carlos Fazio, -El Comando de América sería un proyecto de defensa aéreo, terrestre y marítimo”, Diario La Jornada, México D.F., 4-2-22. También, Luis Bilbao, Estados Unidos Alista un Ejército para el ALCA, Le Monde diplomatique, Le Dipló, septiembre del 2001.
(134) Stella Calloni, “Las guerras de baja intensidad”, Le Monde diplomatique, Le Dipló, septiembre del 2001. Ver también, Luis Bilbao, Washington y la Fractura Global, en Le Monde Diplomatique, Le Dipló, Marzo del 2002.
(135) Ver, “Contratapa”, Diario Página 12, Buenos Aires, 10 de Febrero del 2002.
(136) Ver, El 11 de septiembre legitimó a Bush ante su país y el mundo, en Diario La Nación, Buenos Aires, 12/03/2002
(137) Ver, Respaldo chino a Bush por la guerra antiterrorista, en Diario Clarín, Buenos Aires, 13-3-2002.
(138) Ver, Armas en Tiempo de Descuento, en Diario Clarín, Buenos Aires, 16-3-2002.
(139) Ver, Ian Davidson, La OTAN ¿una víctima?, en Diario La Nación, Buenos Aires,14-3-2002.