Tapa Conflicto en Colombia

 

Home







Capítulo VIII

Marco Teórico

Derecho a la Rebelión

La Violencia

¿La Paz es la ausencia de guerra, o cualquier tipo de violencia, o la resultante de un estado de equilibrio entre actores satisfechos con el statu quo vigente o alcanzado, y con objetivos en común respecto de la convivencia?

En primer lugar, habría que definir violencia para entender la idea: usar la fuerza, abierta u oculta, con la finalidad de obtener, de un individuo o un grupo, algo que no estaría dispuesto a consentir de otra manera [250].

La violencia es provocada por el estado de impotencia que genera la falta de autoafirmación [251] y de idea de justicia, que conduce a la agresión. La violencia es el resultado final de la represión [252]. La violencia como reacción, no se genera a partir de la abundancia del poder, sino que es la expresión de la impotencia [253]. Hay una violencia de “arriba” que tiene que ver con la invasión, la expansión, el abuso del poder, la represión, o la “superversión” y una violencia de “abajo” que tiene que ver con la impotencia y la reacción.

La agresión es la consecuencia de la expresión de poder, para poner en claro lo que se es y lo que se cree cuando no hay reconocimiento de la existencia de alguien. Este es el caso de los judíos y también de los palestinos, cada uno en situaciones conexas, como hacía referencia más arriba. O el caso de los armenios. También el de los ciudadanos de raza negra en Estados Unidos en su lucha por los derechos civiles o de los negros en Sudáfrica frente al Gobierno blanco del apartheid. Esto pasa, en general, con las minorías o los que, aún siendo mayoría numérica -caso de los negros sudafricanos en la etapa del apartheid- están en condición de minusvalía.

Existe una idea generalizada de que los problemas se deben al fracaso en la preservación de “la ley y el orden”, la concepción favorita de los conservadores. La creencia en que cada acto de violencia o de agresión puede ser manejado mediante el método de contar con más material y personal, en la forma de más armamento y más policías, guardias y soldados, hace que se piense en términos de poder-orden, pero no en los de justicia frente a demandas insatisfechas. El orden de los “ordenadores” se convierte, por ende, en derecho; es tan eterno como la ley con la cual va aparejado; es la voluntad de Dios ya sea que signifique la supremacía del blanco, el genocidio de los indios o cualquier otra forma de arrogancia moral de índole localista. La “ley” unida al “orden” en el concepto de “la ley como factor del orden”, se convierte en una justificación del statu quo y en una forma de impedir la justicia o de permitirla sólo en términos de los “ordenadores” [254].

Variedades de la Violencia

Hay por lo menos cinco tipos reconocibles de violencia [255]:

1) La violencia simple. Es la violencia característica de muchas rebeliones estudiantiles, y lleva consigo la libertad muscular, la explosión de la energía y la libertad por las restricciones impuestas [256]. Es la protesta general por estar continuamente ubicados en una situación de impotencia y es la portadora típica de elevadas exigencias morales.

No es mucha la violencia que se mantiene en este primer nivel.

2) La violencia calculada. Muchas, tal vez la mayoría de las rebeliones estudiantiles fueron capturadas por la violencia calculada. La rebelión de los estudiantes franceses en París en 1968 fue manejada por revolucionarios profesionales a partir del segundo o tercer día, y el liderazgo, que había empezado planteando exigencias morales, cambió a medida que los líderes explotaban la profunda frustración de los estudiantes y su energía [257].

Dentro de este marco puede entrar el disconformismo reprimido en las favelas de Río de Janeiro, cooptado por grupos de narcotraficantes, que toman a las favelas como lugar seguro para sus operaciones [258] y a la vez, para su seguridad, les dan alimentos y ropas a los habitantes -y también drogas-, que los consideran sus beneficiarios ya que los Gobiernos municipal, estadual -provincial- o nacional no se ocupan de ellos [259]. Por otra parte, la violencia se extiende a la lucha entre bandas diferentes y entre éstas y el Gobierno que se debilita, ya que las pandillas corrompen policías e incluso Ministros [260]. En estos casos, muestran no solo ser violentos, sino también detentar un poder difícil de contrarrestar y complejo para negociar con ellos.

El sociólogo e investigador Soares, trata de clarificar el fenómeno:

“Históricamente había una especie de aislamiento de la favela: el morro [261] era una cosa; el resto de la ciudad, otra. Esto, con el tiempo, resultó imposible en una sociedad de masas. Cuando la violencia comenzó a llegar a la ciudad, se les empieza a dar a los policías una especie de licencia para matar”.

Durante la década de los ‘90, el Gral. Nilton Cerqueira, que conducía la política de seguridad de Río de Janeiro, había creado el “premio Far West” para policías:

“Consistía en una especie de bonificación salarial por cada delincuente eliminado. Al autorizar la eliminación, también se le confiere al policía la posibilidad de no matar. Entonces, al tener ambas opciones, muchos agentes pasaron a negociar con el traficante”.

A medida que el sistema avanzaba, se organizaba: la favela Rocinha facturaba cinco millones de dólares por mes:

“Los policías, incluso, empezaron a alquilar casas para trasladar clandestinamente a los traficantes que detenían, y negociaban su liberación a cambio de dinero. La tercera etapa era -en términos de Max Webber-, la de la racionalización: como se volvía complicado detener, alquilar casas, negociar rescates, etc., se pasó a hacer un arreglo general. Ese arreglo al que se llega es el que permite la entrada a las favelas de toneladas de drogas y armas”.

Cuando la situación llegó a ese punto, la relación se volvió comercial. “Lulú”, el traficante que comandó durante ocho años el narcotráfico en la favela de Rocinha hasta comienzos del 2004, le pagaba 1000 reales -aproximadamente u$s 300- por día a cada agente de policía que hacía la ronda en la favela. El poder de fuego de la criminalidad de Río de Janeiro comenzó a crecer cuando el narcotráfico estableció las “bocas de fumo” de las favelas, aprovechando la brecha dejada por el Estado, no sólo en cuanto a ausencia de seguridad, sino también en la provisión de mano de obra barata compuesta por jóvenes sin acceso a educación y trabajo:

“A medida que las bocas de fumo comienzan a producir mucho dinero, se vuelven motivo de codicia y necesitan ser defendidas de otros grupos rivales. Para eso, son necesarias las armas, y eso comienza a generar una competencia entre grupos para adquirir cada vez más armas y con más poder de fuego”.

Se compran muchas más armas de las que se necesitan, sólo por ostentación. En las favelas se han encontrado verdaderos arsenales: bazucas antitanque, fusiles AR-15, AK-47, FAL y granadas argentinas, de Fabricaciones Militares, que llegaban contrabandeadas desde Paraguay, y hasta minas terrestres, compradas a los militares. Tantas armas, y con tanto poder de fuego, muchas veces no llegan a ser usadas, lo que genera, en términos económicos, un “capital ocioso”. Así, las armas terminan siendo ofrecidas en leasing o alquiler, quien quiera usarlas paga con un porcentaje de lo que consiga con su utilización en asaltos, secuestros, etc. Al final, la ciudad queda inundada de armas, y para muchos jóvenes de las favelas, sin perspectivas, las armas empiezan a ser una forma de aumentar la autoestima. Y ése es el final -o no- de la historia: violencia generalizada, caos y cifras de homicidio propias de un país en guerra civil [262].

Cabe destacar, que las favelas no fueron creadas por los grupos de narcotraficantes ni las pandillas; ya existían antes de que éstos se instalaran. El responsable originario es el Estado -nacional, estadual o provincial y municipal- que permitió que se fueran formando estas favelas, sin hacer nada por resolver el problema de la gente. No es reprimiendo como se resolverá el tema, sino resolviendo, de mejor manera que los narcotraficantes y las pandillas los problemas de los favelados, es que aquéllos quedarán sin su lugar para esconderse o escudarse [263].

3) La violencia fomentada. Es la obra de los agitadores de extrema derecha o de extrema izquierda en cualquier país. Busca estimular la impotencia y la frustración que siente el pueblo para ponerlas al servicio de los propósitos del agitador. La historia moderna está llena de ejemplos de la forma en que tratar al pueblo como si fueran bestias, los bestializa en el proceso.

4) La violencia por omisión o violencia instrumental. Todos los que vivimos en la sociedad participamos en alguna medida de la violencia de esa sociedad, por más que la mayoría lo hagamos desde la ventajosa posición de nuestra superioridad moral, escudándonos como zombis en la negativa a tomar conciencia de ello. La guerra de Vietnam no podía continuar si con el voto no se hubiese apoyado los impuestos que la hicieron posible; en ese sentido, todos han sido parte del esfuerzo bélico, ya sea que estuvieran en favor o en contra de la guerra misma.

También entra dentro de esto, la indiferencia de la sociedad, generada por el individualismo promovido por la ideología neoliberal dominante, frente a la creciente pobreza y mendicidad, lo que genera un gran resentimiento.

5) La quinta categoría de la violencia, difiere de las citadas y se da cuando está en tela de juicio el statu quo de los dominantes. Se la puede llamar violencia desde arriba. Generalmente, su motivo es la protección o el restablecimiento del statu quo. En el ámbito estatal, la policía se sale de su rol de detener y pasa a castigar. Los que estudian este ámbito, afirman que, por lo regular, esta forma de violencia es más destructiva que las otras.

El supuesto, en el ámbito estatal, es que el Gobierno se instituye para proteger de la explotación a los débiles y a los pobres, no solamente en interés de los fuertes y los ricos; sin embargo, este supuesto es negado por la realidad. En la esfera internacional es que “todos son iguales ante la ley”, por ello, en ámbitos como la Asamblea General (AG) de la ONU cada Estado vale un voto; pero la AG de la ONU no es la que toma las decisiones en la realidad, sino que lo hace el CS que es el “verdadero órgano de Gobierno”. Pero en esta quinta forma de violencia se prescinde de la “justicia” en términos equitativos y distributivos. La violencia se hace más destructiva cuanto que es una perversión de lo que supuestamente es la protección del Estado o del sistema internacional cuando, en realidad, protege los intereses de los poderosos. El Gobierno mismo se reduce a pelear en el mismo nivel de los que generan demandas, al reprimir.

En esta categoría entran la gran mayoría de situaciones de tensión provocadas por demandas insatisfechas y resueltas mediante represión [264].

La Violencia Constructiva

La violencia es una unión del sí mismo en la acción. Tiene que ver con buscar o sostener la propia identidad frente a quienes la niegan o la menosprecian. Es una organización de los propios poderes para demostrar el propio poder; es un arriesgarlo todo, un comprometerlo todo, un hacer valer todo; pero se omite la racionalidad. Sea cual fuere el motivo, su resultado es generalmente destructivo para los otros que forman parte de la situación.

El elemento importante en la actitud violenta, es la interpretación simbólica de que el mundo es un lugar de escarnio. Para los protagonistas, la violencia otorga una doble respuesta: satisface la necesidad de reconocimiento a la vez que genera la sensación de justicia frente a los opresores. La violencia es el resultado del hecho de que gran parte de la sociedad -o de Estados en el nivel internacional- lucha con desventaja en una cultura represiva que no las ayuda [265].

La tesis de Frantz Fanon, cuando habla de la revolución en Argelia, plantea que las potencias coloniales, establecían una distinción entre los seres humanos: el blanco está por encima de la semibestia que es el negro. El Gobierno se convierte entonces en la institución que preserva el statu quo, y para su mantenimiento es menester que a los nativos se los tenga continuamente sometidos [266].

Nelson Mandela, ex Presidente del Congreso Nacional Africano (ANC por sus siglas en inglés), líder del movimiento antiapartheid, preso político durante veintisiete años en la cárcel de los blancos sudafricanos, premio Nobel de la Paz (1993) y ex Presidente de Sudáfrica, dijo que no pueden impedirse los ataques de la bestia salvaje con sólo manos desnudas, cuando habla de la actitud que los blancos tuvieron en su país respecto de los negros y la forma en que lucharon contra el apartheid durante años [267].

El hecho de alcanzar, luego de décadas, la posibilidad de una “elección multirracial” en abril de 1994, que dio lugar a un Gobierno negro, liderado por Mandela, fue la resultante de una serie de condiciones internacionales, que permitieron que esto se lograra; ya que con anterioridad, el Gobierno blanco del apartheid contaba con el beneplácito de las principales potencias del mundo occidental y de muchos países periféricos -como es el caso de Argentina, especialmente durante la dictadura militar y también Chile, que enviaba armas al Gobierno blanco sudafricano- que estaban principalmente preocupados por el favor de los superpoderes mundiales más que por el respeto de los principios internacionales. Si acontecimientos tales como Reykjavic en 1985, la caída del Muro de Berlín en 1989 y la desintegración de la URSS en 1991 no se hubieran dado, hubiera sido muy difícil, casi imposible, que se diera un Gobierno negro en Sudáfrica. En el caso Cuba con Fidel Castro es diferente; ya que el cambio en las condiciones internacionales, no ha favorecido debido a que perdió el apoyo de la URSS y el Gobierno de Estados Unidos ha seguido dispuesto a no parar hasta imponer un Gobierno funcional a sus intereses, bajo el lema de lograr la “democracia”; sistema que no le interesó durante la etapa bipolar, cuando favoreció y hasta alentó dictaduras militares en América Latina que, desde ya, fueron funcionales a sus intereses de seguridad y económicos, a diferencia del caso cubano [268].

Para el sociólogo Iohan Galtung, cuando mas alternativas haya, menos probable será la violencia [269]. La insurgencia es rebelarse, sublevarse. ¿Por qué declarar “terrorista” a un insurgente? La violencia es como un iceberg, de modo que la violencia visible es solo una pequeña parte del conflicto. Solucionarlo supone actuar en todos los tipos de violencia. Galtung introdujo varios conceptos nuevos, entre ellos, los más conocidos son aquellos acerca de la violencia y la Paz. El triángulo del Ñam, o triángulo de la violencia, que comprende, aparte de la violencia directa, física o verbal y visible para todos, también la violencia estructural y la violencia cultural, fuerzas y estructuras invisibles, pero no menos violentas. Ellas son las raíces de la violencia directa y comprenden ciertas formas sociopolíticas y culturales de una sociedad: las estructuras violentas como represión, explotación, marginación o también la distancia no adecuada; y la cultura de la violencia como la legitimación de la violencia en el patriarcalismo, esto es aplicable al racismo o sexismo [270].

Gráfico 4: Violencia Visible e Invisible

Triángulo de Ñam

Galtung hace diferencias entre Paz negativa y la Paz positiva. La Paz debe ser más que la mera ausencia de un conflicto violento, que sería considerada como Paz negativa. Los Estados -o cualquier grupo dentro de un conflicto-, deben buscar relaciones de colaboración y apoyo mutuo para lograr una Paz positiva. En el momento del cese el fuego el trabajo para construir la Paz, no está sino a punto de comenzar, para lograr así una Paz que dure más allá del alto al fuego. La Paz negativa tiene que ver con el desarme a secas; la Paz positiva con construir un nuevo país incluyente.

Para Michel Foucault, el mantenimiento del “régimen de la verdad” es esencial en todo sistema autoritario, sea militar o por elecciones. El régimen de la verdad, es el que establece y mantiene la hegemonía social, económica, cultural, política, en el interior de los cuales funciona en beneficio de los grupos que lo controlan -en vez de la sociedad-, que son, a su vez, controlados por los “hegemones” y los factores de poder [271].

¿Cómo diferenciar la violencia provocada por la impotencia resultante de las demandas insatisfechas, de la violencia maliciosa generada, en lo interno o internacional, por grupos o Estados, cuyo interés es provocar caos? ¿Existen datos objetivos que permiten diferenciar una cosa de otra? Uno se puede formular preguntas ingenuas, como: los grupos insurgentes ¿son los causantes de la pobreza y marginalidad existente en Colombia? o ¿son los generadores del narcotráfico existente? o ¿son la resultante de situaciones que favorecen el malestar y la tendencia a resolver las cosas por la violencia?

En el caso de Nicaragua, ¿ha sido el sandinismo el causante de la pobreza misérrima y el desempleo inconcebible vigente? ¿Podría formularse la pregunta a la inversa y pensar que el origen fue el somocismo?

¿Ha sido Afganistán, o el talibán, formado por Estados Unidos para luchar contra la ocupación soviética, los causantes del ataque a las Torres Gemelas el 11 de septiembre del 2001? ¿Debía ser invadido Afganistán porque el talibán en vez de entregar al Osama Ben Laden proponía enjuiciarlo en un tribunal islámico, si es que verdaderamente era culpable del ataque a las Torres Gemelas?

¿Ha sido Irak o el Gobierno de Saddam Hussein el causante del ataque a las Torres Gemelas? o ¿Había armas de destrucción masiva en territorio iraquí como para ser atacado por Estados Unidos, aun sin la autorización del CS de la ONU y del informe negativo de la OIEA? Si Saddam Hussein era un dictador que no respetaba los Derechos Humanos en Irak ¿por qué sucesivos Gobiernos norteamericanos lo apoyaron, fortalecieron y armaron?

¿Por qué Irán no puede desarrollar tecnología nuclear o Corea del Norte no puede desarrollar misiles y esto está permitido a Israel?

Estas preguntas ¿son ingenuas o es ingenuo uno por pretender ver las cosas a la inversa de cómo el establishment las propone? Tal vez es ingenuo preguntarse, porque, especialmente en el ámbito mundial -muchas veces, más de las esperadas y deseadas, en el ámbito estatal-, lo legítimo desde el poder es la respuesta y no lo legítimo desde lo legal.

Nadie pretende destruir lo que anda bien. El asunto es definir lo que anda bien y para quién; a la vez que quién o quienes están disconformes.

El Caso de la Violencia en Colombia

¿El problema colombiano tiene que ver con la aparición de grupos insurgentes que han ido desarticulando al Estado, por la creciente insatisfacción social generada por Gobiernos disfuncionales a los intereses de la Nación, y más interesados en el poder y en ser funcionales a los intereses corporativos internos y de Estados Unidos y las empresas que han operado en ese país, generándose una gran impotencia al punto que, al menos parte de la sociedad, llegó a la conclusión de que la única salida era la insurgencia?

¿Por qué hablo de “impotencia” y de “insurgencia”?

La impotencia es “falta de poder” “sin poder”, “no poder”, “desvalimiento”,debilidad”. La violencia proviene de la impotencia; es la explosión de la impotencia [272].

El sentimiento de impotencia carcome la confianza del pueblo y su capacidad de actuar; ve la deliberada ignorancia y la tendencia a tratar de liberar el mal, prohibiéndolo [273]. La impotencia es generada por la sensación de incapacidad para modificar el estado de cosas vigente, lo que hace que se busque una salida a través de la violencia y la agresión. Cuando a una persona o a un grupo se le ha negado, durante cierto tiempo, lo que considera como sus derechos legítimos, cuando se encuentra continuamente abrumado por sentimientos de impotencia que van minando la idea de que pueda conseguir lo que demanda, la violencia es el resultado final predecible [274]. Esto se sale de las pautas establecidas por las leyes, lo que legitima la represión, pero no resuelve el problema de fondo que es la demanda insatisfecha.

Este círculo vicioso termina generando más violencia, lo que deriva o en el caos, o en el aplastamiento por parte de quienes detentan el ejercicio “legítimo de la coerción” -el Gobierno en el ámbito estatal; pero ¿quiénes lo tienen en el ámbito mundial? Salvo un caso de legítima defensa, esto está reservado a la ONU y ésta no tiene capacidad de actuar como “árbitro supremo” frente a los más poderosos-, aunque la justicia no se satisface más allá de retomarse el orden [275]. Una tercera alternativa sería tratar de establecer justicia. Este es el viejo tema de la ciencia política: establecer un punto de equilibrio entre las demandas y la posibilidad o deseo de los decisores de satisfacerlas en pleno.

Que la violencia tiene sus raíces en la impotencia, vale para los individuos y para los grupos étnicos; pero en las naciones la violencia proviene de la amenaza de impotencia. Si una Nación llega a ser auténticamente impotente, deja de ser una Nación [276].

Guerrilla y Terrorismo

En un proceso llevado a cabo a dos militantes Islámicos, la Jueza de Primera Instancia de Milán, Clementina Forleo, el 24 de enero del 2005 concluyó: “Una cosa es la guerrilla y otra el terrorismo.

Es necesario distinguir entre las actividades desarrolladas en un contexto bélico y aquellas destinadas a golpear a la sociedad civil de forma indiscriminada:

“Alguien que comete ataques en el contexto de un conflicto armado, si no involucra o ataca a civiles de manera intencionada, no es terrorista. La noción de terrorismo diverge de la de subversión y como tal, no está definida de una manera normativa”.

La Jueza invocó a la Convención Global sobre Terrorismo de las Naciones Unidas de 1999, para establecer que:

“La actividad guerrillera o la violencia que tiene lugar en el contexto de un conflicto armado, aun cuando esté llevada a cabo por fuerzas armadas no institucionales, no puede ser perseguida, ni siquiera a nivel de la ley internacional, a menos que se violen leyes humanitarias internacionales”.

Sancionar un acto guerrillero durante un conflicto, como si fuera un acto terrorista, “podría, inevitablemente, conducir a una injustificable toma de posición en apoyo de una de las fuerzas en conflicto”. La insurrección campesina que vive Colombia desde la década de los ‘50, es una guerra nacional de resistencia. Los ciclos de violencia y exterminio sufridos por el inerme campesinado desde la década de los ‘20 se transformaron en guerra civil desde la década de los ‘50, guerra librada por el campesinado como resistencia frente a las formas de violencia, saqueo y exterminio en la Sociedad Colombiana [277].

En política internacional, se asiste a un intento por hacer desaparecer la figura del delito político. Pretendiendo acusar a los rebeldes detenidos, de delitos distintos al de rebelión, se les acusa con cargos de terrorismo, secuestro, concierto para delinquir y, en el intento por despolitizar el conflicto armado, son señalados de narcotraficantes con lo cual pueden ser extraditados.

Una confrontación armada de larga duración como la colombiana genera prisioneros, que en el caso de los insurgentes detenidos según el Derecho Internacional, asumen el status de prisioneros de guerra, pues su motivación ha sido la rebelión contra un Estado que vulnera los más mínimos Derechos Humanos, que no brinda ningún espacio para la oposición pacífica como lo ha demostrado el exterminio de los seis mil militantes de la Unión Patriótica entre 1985 y 1990, los asesinatos de los candidatos de la izquierda y sectores democráticos con opciones de triunfo [278] y los miles de asesinatos de sindicalistas y dirigentes sociales durante toda la historia política Colombiana.




© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, “Paz o Pax” en América Latina: Conflicto en Colombia, (Córdoba, Edic. del Autor, 2017), ISBN: 978-987-33-2238-9, eBook, CDD 327.1


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET) 1988-2013.
e-Mail: luisdallanegra@gmail.com


[250] Definición a partir de ideas de Domenach, citado por María Carmen Albert Guardiola, Febrero 2004, Miembro del Grupo de Estudios de Paz y Desarrollo (GEPYD), Universidad de Alicante, España, http://www.ua.es/es/cultura/gepyd/index.htm.

[251] Este es uno de los sentimientos presentes, tanto en los judíos en el caso de Israel, cuyo reconocimiento es negado por algunos sectores islámicos, como de los palestinos que carecen de un Estado.

[252] En base al concepto de May, Rollo, Fuentes de la Violencia, (Power and Innocence: A Search for the Sources of Violence), (Buenos Aires, Emecé, 1974).

[253] Hannah Arendt, On Violence, (Nueva York, Harcourt Brace Jovanovich, 1969), pág. 14.

[254] Ver sobre el particular, May, Rollo, Fuentes de la Violencia, (Power and Innocence: A Search for the Sources of Violence), (Buenos Aires, Emecé, 1974), págs. 44-49.

[255] May, Rollo, Fuentes de la Violencia, (Power and Innocence: A Search for the Sources of Violence), (Buenos Aires, Editorial Emecé, 1974), Cap. IX.

[256] Los estudiantes universitarios en Chile bajo la presidencia de Piñera o en Colombia bajo los Gobiernos de Uribe y Santos.

[257] También las demandas estudiantiles en la Argentina, bajo la dictadura militar de Juan Carlos Onganía (1966-1969), cuya dirigencia fue cooptada por los partidos políticos que estaban inhabilitados para operar.

[258] Hay unas 800 favelas en Río de Janeiro, en las que habita un millón de personas.

[259] Ver por ejemplo, Gosman, Eleonora, Alarma en Brasil por la Expansión del Narcotráfico, en Diario La Nación, Buenos Aires, 5-11-1999.

[260] Ver por ejemplo, Gosman, Eleonora, Inédito Episodio en la Capital Económica del Brasil: Los Narcos Amenazan con Volar Favelas de San Pablo, en Diario La Nación de Buenos Aires, 11-3-2000.

[261] Colina o cerro pequeño, donde están la mayoría de las favelas.

[262] Esnal, Luis, Narcotráfico, el Poder Paralelo en Río de Janeiro: La Guerra de los Carteles de las Favelas Agrava la Inseguridad, en Diario La Nación, Buenos Aires, 6-12-2004.

[263] Sobre el tema, es muy ilustrativo el reportaje a un Capo de la droga brasileño por el Diario O`Globo. Capo brasileño habló como un profeta y todo lo dicho es espeluznante y vigente, en Antena, San Luis Potosí, México, 22-11-2013, http://antenasanluis.mx/la-polemica-entrevista-al-capo-brasileno-marcola/.

[264] Ver Oliva, Enrique, La Rebelión de los Jóvenes hace Tronar el Escarmiento en Europa, en Rebanadas de Realidad, 9-11-2005, http://www.rebanadasderealidad.com.ar/enriqueo-43.htm. También, Un Conflicto de Raíces Profundas, en Diario La Nación, Buenos Aires, 9-11-2005. Igualmente, ¿Por qué hay disturbios en Francia?, en BBC Mundo en español, 4-11-2005, http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/international/newsid_4406000/4406894.stm. Asimismo, Primer Choque entre Policías y Manifestantes: París “Blindada” y en Alerta, en Diario La Arena, Santa Rosa, La Pampa, Argentina 12-11-2005. Además, El Rechazo al Modelo Social Francés, Origen de la Ola de Violencia, en Diario La Nación, Buenos Aires, 11-11-2005. Igualmente, Touraine: “Violencia sin Perspectiva”, en BBC Mundo en español, 9-11-2005, http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/international/newsid_4422000/4422082.stm.

[265] May, Rollo, Fuentes de la Violencia, (Power and Innocence: A Search for the Sources of Violence), (Buenos Aires, Editorial Emecé, 1974), Cap. IX.

[266] Fanon, Frantz, “The Wretched of the Earth”, (New York, Grove Press, 1965), hay traducción al español, “Los Condenados de la Tierra”, (México, FCE, 1965), sobre los negros en Argelia sometidos por la potencia colonial y la revolución argelina, págs. 204-205. En el caso de América Latina la historia ha puesto en esta situación a indígenas, negros y mestizos.

[267] Mandela, Nelson Rolihlahla, “Long Walk to Freedom”, (Canada, Little Brown and Company, 1994-1995) ISBN: 0-316-54585-6 (hc), ISBN: 0-316-54818-9 (pb), pág. 271.

[268] El Presidente Barack Obama ha iniciado una “apertura” en diciembre del 2014. Ver por ejemplo, Guiño de la Casa Blanca a la región, Giro histórico para América: EUA y Cuba reanudan sus relaciones diplomáticas, en Diario La Nación, Buenos Aires, 18-12-2014, http://www.lanacion.com.ar/1753462-giro-historico-para-america-eeuu-y-cuba-reanudan-sus-relaciones-diplomaticas?utm_source=n_tip_nota1&utm_medium=titularP&utm_campaign=NLExt.

[269] Galtung, Johan, La Transformación de Conflictos por Medios Pacíficos: El Método Trascendente, Naciones Unidas, 1998, pág. 16.

[270] Galtung, Johan, “Violencia, Paz e Investigación para la Paz”, en “Sobre la Paz”, (México, Fontamara, 1969).

[271] Foucault, Michel, Un Diálogo Sobre el Poder, (Buenos Aires, Alianza, 1981), pág. 145.

[272] May, Rollo, Fuentes de la Violencia, (Power and Innocence: A Search for the Sources of Violence), (Buenos Aires, Editorial Emecé, 1974), Cap. II.

[273] May, Rollo, Fuentes de la …, op. cit., Cap. II.

[274] May, Rollo, Fuentes de la …, op. cit., Cap. IX.

[275] El Capítulo VII de la Carta de la ONU hace referencia a las medidas que se deben adoptar para el establecimiento, mantenimiento y restablecimiento del orden; pero también, en su Preámbulo dice que “no se usará la fuerza armada sino en servicio del interés común” y esto no sólo se refiere a los transgresores, sino también a cualquier Estado que en nombre de la “legítima defensa” o de proteger los Derechos Humanos en otro Estado, haga uso unilateral de su fuerza armada.

[276] May, Rollo, Fuentes de la Violencia, (Power and Innocence: A Search for the Sources of Violence), (Buenos Aires, Editorial Emecé, 1974), Cap. IX. También, Fulbright, J. William, “In Thrall to Fear”, New Yorker, 8 de Enero de 1972, págs. 41-62.

[277] Juez de Milán ha dicho: La Guerra de Guerrillas No es Terrorismo: Fundamentales definiciones para los pueblos, en Kaosenlared.net, 7-2-2011, http://www.kaosenlared.net/noticia/juez-milan-ha-dicho-guerra-guerrillas-no-terrorismo-fundamentales-defi.

[278] Jaime Pardo Leal, Carlos Pizarro, Bernardo Jaramillo, Luis Carlos Galán.