Tapa Conflicto en Colombia

 

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Capítulo VI

El País donde la Violencia ha sido la Forma de Resolver Conflictos

La violencia en Colombia ya estaba instalada en el siglo XIX por conflictos de diferente orden, comenzando por la guerra entre federalistas y centralistas, ajena a los ideales de autonomía regional, ya que se trataba de imponer el sistema federal para que las oligarquías regionales pudieran conservar los privilegios adquiridos durante la época colonial sobre las formas de tenencia y apropiación de la tierra.

Entre 1830 y 1902 se dieron una sucesión de guerras civiles formales:

1) 1830, tras la disolución de la Gran Colombia se puso fin al intento de dictadura del Gral. venezolano Rafael Urdaneta.

2) 1839 se dio la llamada guerra de los Supremos, que podría identificarse como la guerra de los “nuevos señores feudales”, para conservar sus liderazgos regionales.

3) 1854 la guerra contra la dictadura del Gral. José María Melo, quien había tomado el poder el 17 de abril de 1854.

4) 1860 la guerra liderada por el Gral. Cipriano Mosquera, antiguo conservador, contra el Gral. Mariano Ospina, antiguo liberal venido a conservador.

5) 1876-77 guerra de conservadores contra liberales.

6) 1885 la guerra que puso fin al sistema federal.

7) 1895 guerra de los liberales contra el Gobierno de Rafael Núñez, anterior liberal transformado en conservador.

8) Entre 1899-1902 o “guerra de los mil días” entre liberales y conservadores, contribuyendo a la separación de Panamá, apoyada y promovida por el Gobierno de Estados Unidos [217].

Durante la vigencia del federalismo, se dieron al interior de los estados (provincias) o entre éstos o desde el Gobierno central hacia ellos, una serie de enfrentamientos. Entre 1863 y 1884 hubieron cincuenta y cuatro mini-guerras civiles entre conservadores y liberales o entre liberales.

Entre los ensayos de insurgencia, el más significativo se dio en 1916, con la irrupción sobre la población de Inza, de un grupo de indígenas caucanos, liderados por Quintín Lame, reivindicando la posesión de sus tierras, arrebatadas, según ellos, por terratenientes del Departamento del Cauca, a despecho de las ordenanzas españolas que desde la época colonial les reconocían derechos sobre éstas. Por causas similares o por motivaciones de injusticia social se dieron movimientos similares en Arauca, Huila, Magdalena y Cundinamarca.

Otra forma de violencia, ha sido la surgida del sectarismo político estimulado por las dirigencias locales, no exentas del apoyo de las directivas centrales de los partidos tradicionales, organismos integrados, en su mayoría, por personas que alimentaban viejos rencores, secuelas de los odios que generaron las guerras civiles en el siglo XIX. A partir del cambio de régimen en 1930, hecho que se repetiría en 1946, los dirigentes políticos de los dos partidos, condujeron a sus seguidores a unas cuantas guerras civiles limitadas [218].

Para controlar las situaciones de violencia, se recurrió a la policía de entonces, una institución de carácter descentralizado y extremadamente politizada, conforme a los intereses de los gobernantes, desde el nivel local al nacional, cuya aparición en escena generó una violencia similar o mayor que la que querían sofocar.

La irracional violencia política, se profundizó en 1948, derivando en el asesinato, el 9 de abril, del líder liberal Jorge Eliécer Gaitán Ayala, acontecimiento que se conoció mundialmente como el “bogotazo”, en ocasión en que llegaban a Bogotá los representantes de los países de América para la celebración de la 9na Conferencia Panamericana, que daría lugar a la creación de la OEA [219]. Un año antes de su asesinato, Gaitán había presentado una lista de cincuenta y tres poblaciones de once Departamentos, en las que los conservadores habían asesinado liberales. Antes que Gaitán, Laureano Gómez había publicado en 1930 se propia lista de conservadores muertos a manos de liberales.

“La violencia” en la que conservadores y liberales, dirimieron sus diferencias recurriendo a las armas, sembró las semillas de una cultura de la violencia de cuyos frutos todavía se vive [220].

La situación extendida de violencia, hizo que se reemplazara a la policía politizada por el ejército, como “apaga incendios” de la intolerancia política. Para autores como Rosales Ariza, la dirigencia política estaba ausente de la realidad social y económica de Colombia [221].

Para considerar las etapas de violencia en Colombia, circunscribiéndolas a las que afectaron a las cuatro últimas generaciones, habría que remontarse al cambio de régimen en 1930. Como consecuencia de un hecho que puso fin a la hegemonía conservadora de casi medio siglo, se inició una lucha sectaria que continuó hasta 1953, año en que asumió al poder el Tte. Gral. Gustavo Rojas Pinilla, al derrocar al Presidente constitucional Laureano Gómez Castro. Los veintitrés años transcurridos entre 1930-53, fueron de aguda violencia partidaria que ninguno de los partidos en el poder en los diferentes turnos, conservadores o liberales, pudo controlar.

El asesinato de Jorge Eliécer Gaitán originó la presencia y acción de las guerrillas liberales, que sólo cesaron su acción en 1953 con el golpe de Estado de Rojas Pinilla. La Paz declamada por Rojas Pinilla, solo duró un año. Los liberales decepcionados con Rojas Pinilla por considerarlo la prolongación del régimen conservador, reanudaron la violencia, iniciándose una nueva etapa desde 1954 hasta 1958, que culminó con la caída del régimen de facto de Rojas Pinilla y la instalación, un año después, del Frente Nacional [222].

Las zonas del Cauca, el Valle, el Huila y el Quindío, ricos en cultivos de café, plátano y madera y asiento de una población mayoritariamente de colonos e indígenas, trabajadores que habían sido víctimas de la violencia ejercida, sea por la represión oficial o por los terratenientes ávidos de riquezas, dieron lugar a la insurgencia.

Para Rosales Ariza, la guerra fría jugó un papel importante en la conflictividad insurgente, especialmente por la incidencia ideológica del comunismo soviético, compitiendo en la región con Estados Unidos.

Habría que agregar que, independientemente de la lucha ideológica generada por la guerra fría, en Colombia ha habido, durante más de seis décadas, un enconado conflicto armado, cuyas raíces se incrustan férreamente en las luchas populares por derechos, más que por causas ideológicas, fundamentalmente, en las luchas agrarias por el derecho a la tierra y contra el despojo secular al que han sido sometidos los campesinos y las comunidades; alcanzar la Paz en este país, requiere afectar las fuerzas materiales detrás de esta dinámica particular de la lucha de clases colombiana.

El comunismo soviético ha sido visto, por los grupos insurgentes, como una alternativa al imperialismo norteamericano y a las políticas de despojo y opresión de los grupos de poder interno; pero no ha sido la causa de la conflictividad en Colombia.

Operación Marquetalia

Luego de la violencia bipartidista de la década de los ‘50, un grupo de rebeldes, entre ellos Pedro Antonio Marín, conocido como Manuel Marulanda Vélez o “Tirofijo”, se refugió en la región de Marquetalia. Ahí encontraron asilo las familias de campesinos que huían de la violencia.

Durante la década de los ‘60, la región fue declarada “República independiente” por sectores del Estado y de la clase dirigente colombiana, luego de que los habitantes de la zona, lanzaran un llamado al Gobierno exigiendo mayor presencia con programas sociales, escuelas y salud. El Gobierno tenía información de la organización de los campesinos y sabía que estaban armados. Bajo este pretexto lanzó una operación militar que sólo buscaba aplastar uno de los focos dormidos de la insurgencia campesina de la década anterior. El resultado fue una intervención militar con miles de soldados y desembarcos aéreos, en una operación de cerco y aniquilamiento apoyada por aviones de la fuerza aérea y el bombardeo con Napalm y otro tipo de armas, a ranchos y parcelas y la resistencia de menos de media centena de guerrilleros y campesinos mal armados que defendían a las familias de la zona.

Tras la operación, denominada Marquetalia, que no logró desmantelar la organización de los campesinos armados, los guerrilleros atravesaron, huyendo, la cordillera en varios meses de marchas junto a familias, que escapaban de la ofensiva, y se reagruparon en las tierras bajas de la orinoquía colombiana y el pie de monte de la Cordillera oriental -al Sur del Meta y Caquetá-, encontrándose con multitud de campesinos que huían de la violencia estatal en otras regiones, y colonizaban las selvas del sur del país. La presencia de los guerrilleros en esta nueva zona, les dio un amplio margen de movilidad en medio de una población que los recibió como protectores, siendo éste el inicio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Aunque las FARC solo se crearon bajo este rótulo a fines de los ‘60, la resistencia de los campesinos armados de Marquetalia, con Manuel Marulanda al mando, es considerada como el inicio y germen de la organización guerrillera.

Disidentes de las FARC formaron posteriormente el Ejército de Liberación Nacional (ELN). Más adelante, aparecieron grupos como el M-19 y el Ejército Popular de Liberación (EPL) entre otros [223].



© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, “Paz o Pax” en América Latina: Conflicto en Colombia, (Córdoba, Edic. del Autor, 2017), ISBN: 978-987-33-2238-9, eBook, CDD 327.1


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET) 1988-2013.
e-Mail: luisdallanegra@gmail.com


[217] Bajo la presidencia de Theodore Roosevelt (1901-1909). En 1902 estableció la Doctrina del Gran Garrote (Big Stick) y se adoptó la Ley que financiaría la construcción del Canal de Panamá. En 1904, pronunció el Corolario que lleva su nombre sobre la Doctrina Monroe. Ver Dallanegra Pedraza, Luis, Relaciones Políticas entre Estados Unidos y América Latina: ¿Predominio “monroista” o Unidad Americana?, (Buenos Aires, Edic. del Autor, 1994), ISBN 950-43-5524-2, Cap. II.

[218] Rosales Ariza, Gustavo E., Para no Olvidar… Forjadores de Violencia, (Bogotá, Universidad Militar Nueva Granada, 2007), ISBN: 978-958-97859-3-5, págs. 24-25.

[219] Dallanegra Pedraza, Luis, Relaciones Políticas entre Estados Unidos y América Latina: ¿Predominio “monroista” o Unidad Americana?, (Buenos Aires, Edic. del Autor, 1994), ISBN 950-43-5524-2, págs. 74-77.

[220] Tortosa, José María, Panorama global de los conflictos armados actuales: causas y tipología, Gepyd, Universidad de Alicante, http://www.iudesp.ua.es/documentos/panorama.pdf.

[221] Rosales Ariza, Gustavo E., Para no Olvidar… Forjadores de Violencia, (Bogotá, Universidad Militar Nueva Granada, 2007), ISBN: 978-958-97859-3-5, pág. 26.

[222] Rosales Ariza, Gustavo E., Para no Olvidar… Forjadores de Violencia, (Bogotá, Universidad Militar Nueva Granada, 2007), ISBN: 978-958-97859-3-5, págs. 27-28.

[223] Aplicación del Derecho Internacional Humanitario en el Conflicto Colombiano, http://www.cajpe.org.pe/conflic.htm.