Tapa Conflicto en Colombia

 

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Capítulo XLV

El foco de la atención estuvo centrado en las reformas, pulseadas y búsqueda de aprobación del Acuerdo de Paz entre el Gobierno y las FARC, en una lucha creciente entre las facciones de Santos y las de Uribe; mientras paralelamente, el Gobierno intentaba inducir el proceso de negociación con el ELN, bajo los mismos criterios y pautas que lo hizo con las FARC, aunque no con tanto éxito, al menos por el momento.

Mientras se Busca Retomar el Acuerdo por la Paz se Inicia Proceso con el ELN

El 27 de octubre del 2016 debía instalarse en Quito (Ecuador), la Mesa pública de conversaciones entre el Gobierno colombiano y el ELN.

Se pactó que la Agenda de conversaciones se iniciaría con el Punto 1.: “Participación de la Sociedad en la Construcción de la Paz” y, adicionalmente, se trabajaría el Subpunto 5f.: “Acciones y Dinámicas Humanitarias”.

Se acordó que se liberarían dos (2) secuestrados/retenidos antes del 27 de octubre y, a posteriori, cada una de las partes haría otras acciones y dinámicas humanitarias para crear un ambiente favorable para la Paz [1813].

ELN Insiste en la Participación Social en los Diálogos por la Paz

Independientemente del triunfo del “No” en el plebiscito por la Paz para el caso Gobierno-FARC, el ELN desde mucho antes, venía insistiendo en que el proceso de negociaciones de Paz, no podía ser completo sin la participación activa de la sociedad colombiana. Frente a los acontecimientos, reafirmaron su convicción de que las mayorías del país querían la Paz, pero no una Paz que las excluya.

Desde la apreciación de la dirigencia del ELN, el sesenta y dos por ciento de abstención en el plebiscito, dejó claro que:

Hay una mayoría abrumadora de colombianos aptos para votar, que no se motivaron para hacerlo, que no fue cobijada por la llamada pedagogía de la Paz desplegada por el Gobierno y los medios de comunicación.

Para el ELN, no hubo dudas de que un importante número de votantes por el “No”, no fueron manipulados por los defensores de la guerra, sino que no vieron en el proceso de Paz por el que se iba a votar, la fórmula adecuada para llevar a Colombia por la Paz verdadera, por ello no lo respaldaron. Desmotivó a un gran número de colombianos la imposición del mecanismo de refrendación por parte de las Cortes y luego se presentó por parte del Gobierno como si se tratara de un Acuerdo.

No le ha hecho bien al país ni al proceso de Paz, que los resultados del plebiscito, fueran canalizados por la clase en el poder para zanjar sus diferencias y darle continuidad al proceso conforme a sus intereses con descarado oportunismo político. El Acuerdo de la Habana mostró sus limitaciones y no convocó a las mayorías, pero nadie puede desconocer que tiene asuntos positivos que son los que se ha pretendido recortar, cuando las expectativas de las mayorías ha sido, precisamente, acrecentarlos en la profundidad de los cambios, en justicia, equidad social, democracia y soberanía, cuya carencia ha sido buena parte de las causas que originaron la violencia y el levantamiento armado.

La alianza entre la derecha y la extrema derecha, representa un peligro para las mayorías, porque buscan imponer lo que acuerden entre ellos como la nueva legalidad para la Paz.

Colombia no aguanta más guerra como respuesta a las demandas de la gente, ni que se le tilde de auxiliadores del terrorismo a quienes tienen posturas críticas al régimen y reclaman mediante sus luchas sus derechos.

El Presidente Santos, debe asumir con grandeza el Premio Nobel de la Paz, entendiendo que su consecuencia con la Paz, exige hacer protagonista de ésta a la sociedad, sobre todo a la excluida, y no para fortalecer el poder excluyente de minorías que siempre ha sido nefasto para Colombia.

Para el ELN, un proceso de Paz que no incluya a las mayorías en su construcción, no llega a buen puerto. Las mayorías requieren que se cuente con ellas, no hay que tenerle miedo a la complejidad que significa una verdadera pedagogía para lograrlo. Se necesita voluntad política, posturas incluyentes, porque unos pocos, no pueden lograrlo.

Un conflicto social y armado de más de medio siglo que involucra a toda la sociedad, y donde los humildes han colocado el más alto sacrificio, no puede pretender resolverse en tiempos de conveniencia con cálculos políticos ni exclusiones. Es necesario aprender las lecciones.

Los esfuerzos realizados por la insurgencia, la izquierda, el Gobierno nacional, los demócratas y un sin número de colombianas y colombianos que se mantienen en el anonimato, merecen tenerse en cuenta, como la base desde donde se examinen los desarrollos y se continué sin pausa, porque el único camino para Colombia, es la Paz que involucre y represente a todos.

El ELN convoca a todos los colombianos amantes de una Paz con justicia y equidad social, con democracia y soberanía, convencidos de que la Paz son Cambios, a un gran dialogo nacional, donde las mayorías excluidas del poder, se hagan sentir, reclamando su participación directa y protagónica en el proceso de Paz, y no se permita un Acuerdo excluyente de las élites en conciliábulos. Todas las organizaciones populares y sociales deben asumir el esfuerzo porque lo que no se consiga con la acción directa de las mayorías, no lo harán los que mal Gobiernan a Colombia. Este esfuerzo requiere de la unidad. Es la hora de la unidad por la Paz de Colombia [1814].

Conseguir los Cambios Mínimos para Garantizar la Democratización de Colombia

En un mensaje del ELN al III Seminario sobre Delito Político en Bogotá, Pablo Beltrán, Jefe de la Delegación de Paz, aseguró que las conversaciones de Paz estaban encaminadas a conseguir los cambios mínimos para garantizar la democratización del país y sacar la violencia de la política, y que estaban dispuestos a reconocer sus responsabilidades en la guerra, pero exigían lo mismo por parte de las fuerzas militares y el Estado.

Para Beltrán, la Agenda acordada, con su Punto central en la participación de la sociedad, tendría que concluir en el desarrollo de un listado de cambios básicos, sobre los cuales debería pronunciarse el Gobierno y esa “va a ser la prueba para ver si estas clases dominantes tienen la voluntad para ceder en algo en sus privilegios”.

Ese Punto de las conversaciones no apunta a la construcción del socialismo sino a conseguir cambios básicos para lo que llaman una democratización.

Durante los últimos treinta años se ha reducido el concepto de delito político a su mínima expresión, y solamente dejarán de haber presos políticos cuando se termine la persecución política, hecho que solamente se logrará con la movilización social en pro de la democratización.

Uno de los primeros cambios que deberían hacerse, es la reforma política que debería desembocar en la eliminación del paramilitarismo. El avance de las negociaciones de Paz tendrá que conducir a que se acabe la rebelión que ha existido, porque no se han facilitado las vías democráticas para la expresión de las diversas posturas, solamente ahí dejaría de existir la rebelión.

Es necesario que terminen los “malos mensajes” que se lanzan, cuando se siguen persiguiendo defensores de derechos humanos o se sigue señalando a ambientalistas o líderes sociales. Las conversaciones de Paz van a conducir a “una cultura de Paz basada en la resistencia. Nada de lo que necesite el pueblo se lo van a regalar las clases dominantes, todo hay que arrebatárselo, todo hay que forzarlo para que lo entreguen” [1815].

Incluir a la Sociedad Civil en las Conversaciones de Paz será Complejo

El plenipotenciario del Gobierno en los diálogos con el ELN José Noé Ríos, aseguró que los tres primeros Puntos de la Agenda serían difíciles, porque determinan una especie de procedimiento, mediante el que se va a desarrollar la participación de la sociedad civil en el proceso de Paz. Esto implica tres tareas por lo menos:

i. estructurar la metodología para que el mecanismo de participación sea útil;

ii. asegurar que en el proceso, la sociedad sienta que está representada en quienes participen; y

iii. acotar la temática para que de allí surjan propuestas solidas.

Construir esa metodología requerirá un gran esfuerzo de creatividad por las dos partes.

El ELN siempre insistió en que al proceso de Paz le hacía falta pueblo. El plebiscito les había dado la razón en ese aspecto. La derrota en el plebiscito fue un llamado de atención para la sociedad. La gente tiene la decisión irreversible de no transitar más caminos hacia la confrontación armada. Los dirigentes tienen que responder al mandato del pueblo. Al proceso con las FARC, desde la perspectiva de la dirigencia del ELN, le hizo falta pueblo. La gente no debe participar en temas predefinidos, sino que ellos mismos deben definir los temas específicos de la Agenda.

Para el representante del Gobierno en las negociaciones con el ELN no fue así, ya que se llevaron a cabo foros, se recibieron propuestas a través de la página en internet que colocó el Gobierno, se hicieron audiencias. Esa metodología permitió la participación de la sociedad en los temas de la Agenda [1816].

Agenda Minero-Energética para la Paz

Según el ELN, la necesidad de que el conjunto de la sociedad participe en las deliberaciones sobre la Paz, de acuerdo con el primer Punto de la Agenda, debía tener en consideración la inclusión de la política minero-energética, ya que es de importancia estratégica para el país y, por consiguiente, merece un amplio debate por la población colombiana.

La minería y la explotación de hidrocarburos, han estado vinculadas al conflicto armado, comprometiendo, especialmente, a las comunidades y el ambiente. Eludir su discusión no contribuiría, de ningún modo, a la Paz de Colombia; en su lugar, sería un obstáculo que la imposibilitaría.

Las marchas en contra de La Colosa y la AngloGold Ashanti en Cajamarca, Tolima; protestas en Arauca exigiendo políticas soberanas en la actividad petrolera; la oposición a la explotación en el Cerrejón, en la Guajira colombiana; y el rechazo a la intervención de los páramos y ecosistemas sensibles por parte de las transnacionales, aunado a la defensa del agua como patrimonio humano; reflejan la urgencia de la deliberación.

El 10 de junio del 2015, organizaciones sociales agrupadas en la Cumbre Agraria, Campesina, Etnica y Popular, interpusieron demandas por varios Artículos del Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018; entre ellos, el Artículo 173 al considerarlo contrario a la Constitución, el medio ambiente y el derecho al agua.

Pese a la normatividad consagrada en el Código de Minas, Ley 1382/2010, que modificó el Artículo 34 de la Ley 685/2001 que prohibía expresamente la exploración y explotación minera en zonas de ecosistemas de páramos, el Artículo 173 incluyó en sus parágrafos, que:

Dentro del área delimitada como páramo era lícito continuar “hasta su terminación” y “sin posibilidad de prórroga” con la explotación minera, si la licencia para tal efecto fue otorgada antes del 9 de febrero de 2010 o, en el caso de la explotación de hidrocarburos, antes del 16 de junio de 2011.

Según la dirigencia del ELN, fue evidente la intencionalidad del Gobierno por darle preferencia a los intereses del capital extranjero sobre los recursos naturales y la soberanía nacional. Sin embargo, la Corte Constitucional, a través de la Sentencia C-035 del 2016, declaró estos parágrafos inexequibles, señalando que debía primar el mayor grado de protección de estos ecosistemas. Con este reconocimiento, la movilización social emprendida por organizaciones sociales logró ser decisiva.

Al tener por antagonista a los últimos Gobiernos, las dificultades para lograr una política de minas consecuente con el medio ambiente y las comunidades, han sido múltiples. El apoyo a las grandes compañías transnacionales, representado en la concesión de licencias, la facilidad para el despojo de propiedades a pobladores y la apropiación de ecosistemas neurálgicos para la extracción, ha sido una constante que se incrementó desde el Gobierno de Alvaro Uribe Vélez. En su administración, se otorgaron títulos en áreas de preservación ambiental, que comprometían el cuarenta y cinco por ciento de los humedales protegidos internacionalmente por la Convención Ramsar, mientras que otra parte estuvo distribuida en las denominadas Zonas de Reserva Forestal.

Esto, aunado a una política de criminalización a la pequeña minería que, en datos de la Defensoría del Pueblo, afecta a más de quince mil familias, distribuidas en tres mil seiscientas minas, que no cuentan con un título debidamente registrado ante las autoridades mineras. La contradicción de intereses, se ha hecho expresa en el distanciamiento de las comunidades y en su ausencia o poca participación en la elaboración de políticas al respecto.

Los intentos del Gobierno por reformar el Código de Minas, han evidenciado la importancia de la inversión extranjera en detrimento de las comunidades, a tal grado, que han sido rechazadas por inconstitucionales.

En una postura que parecía tomar medidas ante esta exclusión, la Corte Constitucional tuvo que pronunciar un fallo a favor de la participación de las comunidades en decisiones concernientes a la actividad minera en sus territorios. El fallo habilitaba a los pobladores de los Municipios para decidir, mediante consulta popular, si permitían o no la actividad minera.

Aunque las restricciones a las compañías conquistadas a través de la movilización social, y el requisito de aval de las comunidades en el desarrollo de la actividad minera eran medidas positivas, aún se precisaba su profundización, garantizando su cumplimiento en el futuro, ante la oposición de las compañías y sectores en el establishment.

El ELN propone a los ambientalistas, a los sindicatos minero-energéticos, a los pequeños mineros y al conjunto de la sociedad colombiana, abordar una agenda minero-energética para la Paz en un Gran Diálogo Nacional, que tenga por pilares el bienestar social y ambiental en aplicación de la soberanía nacional y la protección de la naturaleza. Agenda necesaria en la construcción de la paz, cuyo diseño corresponde al primer Punto a abordar.

La Paz implica justicia social, ambiental y ecológica; sin esas dimensiones, la Paz será incompleta. La defensa de los territorios y el rechazo de los mega proyectos mineros debe ser una consigna en la movilización de todos los sectores políticos y sociales [1817].

Alternativas para la Negociación Gobierno-ELN

Si bien se abrió una nueva ventana de oportunidades, también aumentaron los riesgos, y el margen de maniobra, de ambos lados, se volvió estrecho.

El resultado del plebiscito para el Acuerdo de Paz entre el Gobierno de Colombia y las FARC, le dio más legitimidad a una negociación con la participación de la sociedad civil, pero también complicaciones a la Agenda pactada entre el Gobierno y el ELN.

Las desconfianzas son enormes, las aspiraciones muy encontradas y las condiciones de la política colombiana, con una sociedad dividida sobre lo que debe ser la Paz negociada, luego del triunfo del “No” y la negativa del “uribismo” a firmar la refrendación del Acuerdo, le dieron a esta negociación un trasfondo de duras tensiones y debates. El Gobierno ha tenido un desgaste de seis años de actividad, con una reelección en la que tuvo que “aliarse” con las izquierdas para poder salir airoso en la segunda vuelta electoral, con promesas que no ha cumplido, y que serán cobradas de alguna forma; a la vez que una compleja Agenda de leyes que debe tramitar para que el Acuerdo de Paz sea efectivo con las FARC.

El primer desafío tiene que ver con un cese el fuego bilateral (o unilateral con un desescalamiento de las acciones ofensivas de las fuerzas armadas en contra del ELN), que le permitiría al ELN bajar la presión militar en contra de sus frentes. Al mismo tiempo, podría ser también útil para el Gobierno, en la medida en que haría correr menos riesgos al desarme de las FARC y el inicio de la implementación del Acuerdo que debe tener ritmo, para lo cual el cese bilateral o unilateral con desescalamiento podría ser lo más apropiado.

Un cese el fuego puede generar las condiciones para que se construya confianza y se negocie en un ambiente más favorable, pero debe ser pensado e implementado de buena fe e integrado en una estrategia de negociación más allá de los temas meramente humanitarios. Por otra parte, negociar un cese el fuego al inicio de las negociaciones, no es lo mismo que negociarlo cuando se está al final. Los cese el fuego suelen generar cierta zona de confort que termina dilatando los procesos de negociación, al quitar la posibilidad de presionar militarmente a la otra parte.

Un segundo desafío, se vincula con la promoción de la participación social y ciudadana, de diversos sectores, con temas concretos, que sean tenidos en cuenta explícitamente en el Acuerdo final. Tarea posible, pero desafiante, en una sociedad tan fragmentada y polarizada y donde los temas de Paz han ganado espacio, pero falta ver como asumir ese rol de “participación para la Paz”.

La participación debe ser efectiva, concreta en sus mecanismos, tiempos y resultados esperados, para que se pueda llegar a las “transformaciones para la Paz”. En una sociedad con tantas expectativas, los temas abundan, pero la viabilidad de que su tramitación esté en un proceso de negociación de un conflicto armado, suscita dudas y mucho debate en el mundo social y político. Unos aspiran a remover todos los obstáculos para avanzar en democracia y equidad, pero las transformaciones a emprender son de tal magnitud y profundidad, que generarán mucho debate y choques de intereses, por lo que el escenario puede ser que los temas de la Mesa social superen la Agenda de la Mesa Gobierno-ELN. Una cosa es que algunos grupos de diferentes sectores de la sociedad hagan aportes a la Mesa de negociación en Quito, otra muy diferente es que se piense que la Mesa de negociación sirva de insumo para una gran Mesa de concertación social.

Un tercer desafío se vincula con la necesidad de interrelacionar este proceso, con lo ya aprobado entre el Gobierno y las FARC.

Ha quedado en claro que el proceso con el ELN no sería el mismo que el de las FARC, ni en su contenido ni en su dinámica. Algunos sugirieron que se podrían retomar algunos temas de la Agenda de las FARC: Justicia Transicional, Participación Política, Víctimas, Fin del Conflicto. El ELN no lo ve necesariamente así.

El ELN ha expresado que su proceso de Paz no debe ser tratado como una “Paz exprés” [1818].

ELN: Declaración Política de la XI Asamblea del Frente de Guerra Occidental

Enviamos nuestro abrazo fraterno y libertario a todas las comunidades afros, indígenas, estudiantes, maestros, obreros, campesinos y demás sectores de nuestra patria con los que a diario construimos la nueva Colombia.

En estos momentos, en que nuestra región es uno de los laboratorios de guerra más avanzados que tiene el país, debido al aumento significativo de operaciones contrainsurgentes y antipopulares tales como: detenciones arbitrarias de líderes comunitarios, asesinato sistemático de reclamantes de tierra y opositores a sus políticas; realización de crímenes de Estado que luego le endilgan al movimiento revolucionario para ocultar los verdaderos asesinos; así como el aumento del pie de fuerza mercenaria institucional y paramilitar (casos reconocidos como Pizarro, Puerto Meluk, Nuquí, entre otros), con sus nefastas consecuencias para la población; pues dichos aparatos represores solo llevan terror hasta las comunidades representados en bombardeos indiscriminados, amenazas selectivas y colectivas, ‘macartización’ de la población, desplazamiento forzado, la cooptación sistemática a la fuerza de las personas más representativas de la región para utilizarlas de delatores y colocarlas como carne de cañón en el conflicto; la campaña criminal de quema de máquinas retro excavadoras utilizadas por los pequeños y medianos mineros que dejan sin el sustento diario a cientos de familias.

Mientras se incrementa la maquinaria de guerra en toda su magnitud, la región occidental se hunde en el abandono estatal, las muertes por desnutrición de niños menores de cinco años, son el pan de cada día en nuestras comunidades afros e indígenas; los enfermos fallecen ante el pésimo estado de las pocas instituciones hospitalarias y por la falta de suministros médicos; la educación es cada vez más paupérrima y ni que decir de los acueductos, pues en un alto porcentaje no cuentan con agua potable.

Siendo la región más rica del país, sus habitantes somos, a la vez, los más empobrecidos; por otro lado, las multinacionales minero energéticas, se enriquecen apoderándose de las tierras ancestrales, condenando a la población a la exclusión y la miseria.

Al concluir nuestra IX Asamblea con éxito rotundo como evento democrático y revolucionario, damos un parte de victoria, ya que el enemigo con toda su tecnología y su aparato militar fue incapaz de detener el avance de la lucha guerrillera y la fuerza insurgente de nuestro pueblo, a pesar de que los aparatos mediáticos de comunicación burgués a diario acaban con el ELN como parte de sus políticas de Estado. En el occidente colombiano la militancia define en homenaje póstumo llevar el nombre de Frente de Guerra Occidental Capitán Omar Gómez del ELN.

Esta Asamblea debatió ampliamente la política estatal que tiene como propósito el debilitamiento, desarme y desmovilización de la insurgencia colombiana, y no la solución a las causas que generaron este conflicto social y armado que padece el pueblo, por la guerra que le impusieron desde el poder; por lo tanto, llamamos al pueblo a la unidad y la organización para desenmascarar esta farsa oligárquica y movilizarse por los verdaderos cambios y transformaciones donde se empoderen las organizaciones populares por una Colombia con justicia social, equidad y soberanía que supere la crisis humanitaria y política en la que está sumido el país que mal gobiernan las oligarquías mientras excluyen al pueblo y le imponen el terrorismo de Estado a quienes luchan por sus derechos.

La Novena Asamblea: Héroes y capitanes del occidente colombiano, ratificó nuestro principio unitario en la construcción del socialismo en nuestra patria y que ahora, más que nunca, tiene plena vigencia la lucha armada y revolucionaria para la toma del Poder que garantice los intereses de los más empobrecidos, que son la inmensa mayoría del pueblo colombiano.

Por lo tanto, le reiteramos al pueblo colombiano nuestro derecho a la rebelión y que eleve sus niveles de lucha, para que juntos defendamos nuestro territorio, nuestra gente, nuestra cultura y logremos construir una Paz desde la justicia social; donde el eje central sea salvar el planeta y la vida digna de la humanidad [1819].

Negociadores del ELN y del Gobierno

El Presidente Juan Manuel Santos, designó al ex-Ministro de Agricultura Juan Camilo Restrepo, abogado y economista, como Jefe del equipo negociador del Gobierno en los diálogos de Paz con el ELN.

Restrepo sucedió a Mauricio Rodríguez, ex-Embajador y cuñado del Presidente Santos, quien lo había nombrado el 10 de octubre, día en que Frank Pearl, hasta esa fecha Jefe negociador, apareció en una foto junto a “Antonio García”, negociador del ELN, tras anunciarse el arranque de la fase pública de negociaciones [1820].

Forman parte del equipo, Luz Helena Sarmiento, ex-Ministra de Ambiente del Presidente Santos y ex-Directora de la Agencia de Licencias Ambientales, y Juan Mayr, también ex-Ministro de Ambiente, en el gabinete de Andrés Pastrana. El Gral. (r) Eduardo Herrera Verbel, además estuvo en la fase secreta de los diálogos para el armado de la Agenda de negociaciones. Juan Sebastián Betancur, ex-Embajador en Italia y ex-Director de la Fundación Proantioquia. Alberto Fergusson, un psicoanalista y médico psiquiatra de la Universidad del Rosario, de Bogotá.

Por parte del ELN, Pablo Beltrán, Comandante Central del ELN, Jefe de la Delegación negociadora [1821]; Aureliano Carbonel, Comandante; Consuelo Tapias, Delegada; Gustavo Martínez, Comandante Delegado; Bernardo Téllez, Delegado; Antonio García, Comandante Central del ELN [1822].

Las Causas de la Rebelión No Desaparecen Mágicamente

Para Pablo Beltrán, cuando se trata de buscar un arreglo político, como en el proceso de negociaciones:

“El asunto de fondo a debatir es el derecho a la rebelión. El eje del problema está en resolver las causas que originan la rebelión; porque algunos creen que la rebelión desaparece con tan solo hacer un conjuro”.

La instalación de la Mesa de conversaciones quedó en el aire, tras la decisión del Presidente Santos de suspender el viaje de sus negociadores a Ecuador, a la espera de que se concretase la liberación del ex-Congresista Odín Sánchez, a manos del ELN.

Beltrán, desconfiaba de las verdaderas intenciones del Gobierno en el proceso de negociaciones, ya que, a su criterio:

En la mentalidad de la élite dominante en Colombia, este ejercicio de pacificación -no de Paz- que desarrollan, es apenas “explotar el éxito” logrado por medio de la fuerza bélica y la satanización mediática contra la insurgencia. En el guión que tiene armado, Santos aparece como el “policía bueno”, mientras Uribe hace de “malo”. De esta manera polarizan a la sociedad y la ponen a matarse entre sí, mientras ellos, cuando les conviene, se unen y se abrazan. Con una escenificación igual comenzó este conflicto, hace siete décadas, cuando perpetraron el magnicidio de Jorge Eliécer Gaitán.

Para algunos analistas, la pérdida del plebiscito del 2 de octubre, fue un hecho prefabricado por la oligarquía. El actual Vicepresidente, Vargas Lleras, lo dijo sin tapujos, que gracias al triunfo del “No”, iba a ser posible renegociar lo acordado con las FARC. Entonces, lo que se viene para el proceso que genera la Mesa Gobierno-ELN, es algo similar.

Muchos de los que votaron por el “Sí” lo hicieron por convicción, votaron de verdad por la Paz; mientras que muchos de los que votaron por el “No” lo hicieron para evitar que Colombia cayera en manos del “castro-chavismo”, como rezaba la propaganda de Uribe. Pasó lo mismo que con el Brexit, donde se enfrentaron maquinarias de manipulación, miedo y compra de conciencias y resultó más efectiva la extrema derecha. Dos minorías votaron y cada una obtuvo el dieciocho por ciento de los votos, pero el sesenta y tres por ciento que no votó dijo: “no me importa esa polarización”. El reto está en interesar a esa mayoría para que participe en los debates sobre el destino del país. Meta difícil, porque la apatía y la indiferencia son producto del tipo de régimen dominante, no surgen por generación espontánea.

En Colombia, el sistema no forma ciudadanos, como en todo el mundo capitalista, solo le importa mantener consumidores de productos y de propagandas políticas. Esto es lo sensato para el sistema. Un componente esencial de la actual manipulación política está en generar miedo para poder vender seguridad. A los británicos les asustaron con una invasión de turcos y Uribe asustó a los colombianos con los socialistas y comunistas. En Colombia, quienes no votaron el 2 de octubre se quedaron en casa porque no le creen al sistema. Mientras, los que salieron a votar por el “No” lo hicieron asustados y enardecidos.

La Paz debe hacerse con los enemigos... Tendrá que haber una negociación con Uribe y sus seguidores.

Los delegados de Santos nos han dicho que el Gobierno aspira a dejar abierta la Mesa de conversaciones con el ELN, cosa que parece sensata. Otros dicen que hay que negociar rápido, a lo que les hemos respondido que no aceptamos unas conversaciones exprés. En La Habana cada tema de la Agenda implicó seis meses de negociación y el más complejo, que fue el de justicia, requirió de diecinueve meses. El que los insurgentes no tengamos a un solo interlocutor al frente, a mediano y largo plazo, ha sido una falla estructural de los procesos de Paz en Colombia. Hablamos con un Gobierno, y cuando llega el siguiente, desconoce lo avanzado.

El plebiscito demostró que la mayorías no participan; no lo hacen porque están desorganizadas y con poco interés en la política. Todo esto es producto de la contrainsurgencia, que descabeza las organizaciones sociales y políticas del pueblo; y de la idiotez social construida por la industria de los medios masivos de comunicación. Aspiramos a que los sectores organizados se echen al hombro la tarea de promover la participación de las mayorías excluidas y nunca tenidas en cuenta en las decisiones sobre el rumbo del país. Con el Gobierno estamos de Acuerdo en ir creando un clima de Paz, por medio de ir rebajando la intensidad del conflicto; que vaya creando la confianza entre las partes. A la élite gobernante le interesan los dolores de ellos, pero: todos somos colombianos, todos tenemos dolores y tales dolores son iguales, no hay unos que valgan más que otros. Interesémonos por todos los dolores y vayamos haciendo alivio para todos. Del lado del pueblo, lo más sentido es la persecución política, que sigue produciendo asesinato, desaparición, destierro y encarcelamiento de líderes.

Estamos en la disposición de debatir y acordar el tema de los secuestrados/retenidos en la Mesa de conversaciones. Es un tema complejo porque, como insurgentes, tenemos derecho a privar de la libertad por diversas razones propias del conflicto. El asunto de fondo a debatir, es el derecho a la rebelión y cuando se trata de buscar una solución política, el corazón del problema está en resolver las causas que originan la rebelión; porque algunos creen que la rebelión desaparece con tan solo hacer un conjuro.

Quien pone los muertos en un conflicto es el pueblo, los de la élite no mandan a sus hijos a la batalla, por eso muchos de los ricos están cómodos y piden que la guerra siga. Por tal motivo las víctimas son del pueblo. Sólo los desplazados suman siete millones, más que en Siria o Ruanda; dos terceras parte de ellos son mujeres. Hay que ser muy insensible para no valorar la dimensión de este sufrimiento y para no comprometerse a resolverlo de raíz. El Punto cuatro (4) de la Agenda dice que los derechos de las víctimas están en el centro de estas conversaciones. Para nosotros la mejor reparación es que no haya repetición y para ello debe haber arrepentimiento, el que no existe sin reconocimiento. Todo se edifica sobre la verdad y la asunción de responsabilidades; sin ellas, nunca habrá perdón ni reconciliación [1823].

Quito: Gobierno Dejó “la Silla Vacía”

La Mesa de diálogos entre Gobierno y ELN, no pudo ser instalada en Quito como estaba previsto; quedó el salón de la Capilla del Hombre en Quito (Ecuador), sin asistentes y las sillas vacías. Cuatrocientos invitados nacionales e internacionales, Cancilleres, representantes de organizaciones sociales y periodistas se quedaron esperando, inútilmente, que se llevara a cabo una cita trascendental en el capítulo de los procesos de Paz en Colombia.

El Gobierno de Santos decidió aplazar unilateralmente el inicio de las negociaciones, aduciendo que el ELN no había liberado al político Odín Sánchez Montes de Oca, en cautiverio desde el 3 de abril del 2016, cuando se intercambió por su hermano el ex-Gobernador del Departamento del Chocó, Patrocinio Sánchez.

El secuestro ha sido uno de los puntos críticos, tanto en el proceso de negociación con las FARC, como con el ELN. Se trata de uno de los inamovibles del Presidente Santos, quien había puesto como condición para iniciar los diálogos, la liberación de todos los secuestrados a manos del ELN. Al no tener noticias de Odín Sánchez, ordenó al equipo negociador del Gobierno suspender el viaje a Quito y dejar en espera la Mesa de diálogos. Un día después, el Jefe de la delegación de Paz del ELN, Pablo Beltrán, entregó una declaración indicando:

“Nosotros vamos a cumplir con la liberación de Odín Sánchez, no somos faltones”. El tema nunca estuvo planteado en los pre-Acuerdos para instalar la Mesa de negociación y el plan inicial era que la liberación se diera en el transcurso de la primera ronda de diálogos programada para el 3 de noviembre del 2016. Desde el Congreso advirtieron sobre la posibilidad de que la eventual liberación del político chocoano fuera producto de un pago y no una muestra de la voluntad del ELN para acabar con la práctica del secuestro. El Senador y co-Director del Partido de la U, Armando Benedetti, luego de que el mismo Patrocinio Sánchez reconociera que su familia ha entregado a la guerrilla más de mil millones de pesos colombianos (u$s 324.961): “Ojalá el ELN nos diga la verdad. ¿La liberación de Odín Sánchez es por un pago de dinero o por el proceso de Paz?”.

Entre tanto, las organizaciones sociales se movieron en torno al tema clave de los diálogos: la participación ciudadana. En Quito estuvieron catorce delegados del Comité de Impulso del Diálogo Nacional por la Paz, quienes iban a presentar a las partes -durante la instalación- la propuesta inicial sobre cuál sería el mecanismo para la inclusión de la sociedad civil en los diálogos. Aunque no se dio el encuentro, la Comisión regresó a Colombia para seguir trabajando en el proyecto y presionar para que se descongelara el proceso. Los miembros de la delegación por la sociedad civil, señalaron a través de un comunicado la necesidad de que el proceso decía comenzar con un cese de hostilidades:

“Uno de los problemas que evidencia la actual crisis, es la falta de mecanismos de comunicación entre las partes, y entre éstas y la sociedad. La participación y la legitimidad del proceso dependen de un flujo de comunicación respetuoso, oportuno y transparente. Esperamos que las formas y espacios de participación de la sociedad sean más precisos, de tal manera que recojan el espíritu al que nos invitan Gobierno y ELN, en la agenda propuesta en marzo del 2016”.

La propuesta de las organizaciones sociales conteniendo la hoja de ruta acerca de cómo participarían los colombianos en las discusiones de la Mesa, tiene como base la premisa: la Paz debe pasar por una Agenda social que reconozca las necesidades no resueltas por el Estado y que derivaron en el conflicto. De Acuerdo con el Comité de Impulso del Diálogo Nacional por la Paz -en el que convergen campesinos, indígenas, afrodescendientes y organizaciones surgidas tras el plebiscito, como La Paz se Moviliza-, el mecanismo principal de participación podrían ser los Cabildos Abiertos desde lo Municipal hasta lo nacional.

Respecto de las “Transformaciones para la Paz”, propusieron que luego de que las partes acojan la iniciativa, fuera el Gobierno el que le dé peso político y jurídico a través de una especie de Decreto o mandato, que les permita blindarse a futuro como mecanismo de participación y refrendación. El objetivo era crear una Comisión de Diálogo Nacional que sería la encargada de realizar las convocatorias, coordinar la participación de la ciudadanía, hacer un proceso de sistematización y administrar los recursos que -a su juicio- tendría que destinar el Gobierno para su funcionamiento.

A nivel territorial lo que se propuso, fue que se conformaran Comisiones en cada uno de los Municipios del país, para que hubiera, al menos, un Cabildo Abierto que concertara propuestas en cada localidad. Las conclusiones llegarían luego a la instancia regional para su discusión.

“Lo local produce insumos para la deliberación regional y para ajustar los planes de desarrollo. Ahí discutiríamos la Agenda nacional acordada y la metemos a lo territorial. Y luego viene el Cabildo nacional para la Paz, con cuatrocientos delegados más o menos, que deberá producir pactos políticos y declaraciones que influyan en las políticas públicas y decisiones de Gobierno”.

Los Acuerdos de la sociedad deberán ser vinculantes en la Mesa de Quito. La propuesta concuerda con lo que ha dicho el ELN en el sentido de que, mientras ellos y el Gobierno abordan asuntos como justicia, dejación de armas y cese el fuego, la sociedad delibere y se pronuncie sobre temas como la transformación de la democracia.

“Si producimos una política pública en materia minero-energética, un Acuerdo de justicia ambiental o un Acuerdo de transformación de las fuerzas militares -en el cual estén sectores diversos de la sociedad-, no hay ninguna razón para que el Gobierno y el ELN no los entiendan como mandatos de la sociedad que ellos deben refrendar”.

Aunque el Gobierno, en la negociación con las FARC, insistió en la necesidad de que el Acuerdo se diera en el menor tiempo posible -aun cuando duró cuatro años-, en el caso del ELN -al menos desde el punto de vista de la guerrilla- ha quedado claro que la premura no marcará la discusión, pues lograr consensos nacionales entre comunidades, partidos políticos y empresarios no será una tarea fácil.

“Entendemos que la coyuntura del Gobierno de Santos tiene ciertas características que hay que tener en cuenta, entre ellas, la disposición explicita de construir un Acuerdo con participación de la sociedad. Sin embargo, pensamos que hay que contemplar la posibilidad de que este proceso involucraría al próximo Gobierno. Estamos convencidos de que hay que poner un tiempo, pero no se debe circunscribir al que le falta al Presidente”.

La propuesta está encaminada a crear condiciones necesarias y una hoja de ruta clara y específica para evitar que la sociedad termine siendo una convidada de piedra.

“La participación de la sociedad no puede ser una especie de botadera de corriente [1824] o una tertulia, sino una participación eficaz, que incida en la realidad de las personas y permita llegar a Acuerdos entre los distintos actores de la sociedad y el Estado”.

Lo que esperan las organizaciones sociales es que, incluidas las propuestas de los sectores de oposición, también se discutan de fondo, temas que no quedaron explícitos en la Agenda oficial de negociación, como una nueva política minero-energética, planes de desarrollo regionales, Puntos que quedaron en el congelador durante los diálogos de La Habana, y los Acuerdos de los últimos paros agrarios, muchos de los cuales siguen sin cumplirse.

La guerrilla dio respuesta a una carta que las organizaciones sociales le enviaron, expresando su intención de ser actores cruciales en los diálogos. El ELN sostuvo que:

No sólo estaban dispuestos a escuchar propuestas y aportes al proceso de participación, sino que además, las convocó “a que se conviertan en multiplicadores de esta iniciativa, extendiéndoles este saludo y la propuesta de participación a todas aquellas organizaciones y personas que consideren esto fundamental para construir un país democrático y en Paz”.

La idea de posicionar a la sociedad civil como eje central de los diálogos, ha sido una insistencia histórica del ELN, marcada por la necesidad de convocar a todos los sectores de la sociedad en un espacio de discusión y debate del que surjan propuestas concretas que puedan ser puestas en marcha por el Estado. Durante los acercamientos con el Gobierno de Ernesto Samper, por ejemplo, la iniciativa tuvo eco bajo la denominación de la Convención Nacional, consignada en el Acuerdo de la Puerta del Cielo, documento subscripto en Wurzburg (Alemania) el 15 de julio de 1998:

“Por Convención Nacional entendemos un proceso con varios espacios de diálogo, con capacidad propositiva por parte de representantes del Estado, la sociedad y la guerrilla que participe. Buscará elaborar las bases de un Acuerdo político de reformas y transformaciones sociales, con miras a la democratización del Estado y la sociedad” [1825].

Motivos por los que Santos Suspendió Inicio de Negociaciones

Dado las actitudes del Gobierno durante el proceso de negociaciones con las FARC, la conclusión a la que se puede arribar, es que Santos sólo quiere mostrar su fuerza y doblegar a la guerrilla -en este turno, el ELN-, para que se ajuste a sus criterios de qué es aceptable y qué no en el proceso de negociaciones.

Este es uno de sus “inamovibles” en el proceso de negociaciones, siendo que en el caso de las FARC, fue negar el cese bilateral del fuego y demandar un cese unilateral a las FARC.

La incertidumbre acerca de la fecha exacta en la que comenzarían los diálogos, formalmente, generó preocupación en los movimientos sociales. Marylen Serna, vocera de la Mesa Nacional por la Paz, explicó que numerosos representantes de la sociedad civil llegaron con esfuerzo hasta Quito, dispuestos a formar parte de la Mesa y con propuestas concretas impulsadas desde los territorios, con una Agenda elaborada desde abajo hacia arriba. Una participación social que necesita de garantías.

Sebastián Quiroga, vocero del Congreso de los Pueblos, afirmó:

Las dificultades que el Gobierno colombiano pone para la instalación de la Mesa se deben, en parte, a la centralidad que tiene en esa Agenda la participación civil. Eso no fue aceptado en la negociaciones con las FARC y ahora ha venido dilatándolo en el proceso con el ELN. Parece un rechazo a la necesidad de dar una dinámica de participación; el Gobierno bloqueó la llegada de delegaciones colombianas en el aeropuerto y también por vía terrestre; el mensaje que quieren dar es el mismo: que esto es un problema del Gobierno y la guerrilla. Se equivocan, este es un problema del pueblo colombiano y por eso estamos presentes aquí”.

De los seis Puntos de la Agenda, acordados entre la insurgencia y el Gobierno colombiano, el primero es la participación de la sociedad en la construcción de la Paz. Allí se planteó “un ejercicio dinámico, activo, incluyente y pluralista”. El ELN había afirmado que debía haber una presencia amplia para representar al conjunto de la sociedad en las negociaciones.

Si la victoria del “No” en el plebiscito generó un escenario de incertidumbre para toda la población, acerca de cómo seguirían las negociaciones con las FARC y el ELN para poner fin al conflicto armado en Colombia, muchos analistas aseguraron que, después del plebiscito creció la responsabilidad de los dirigentes políticos, empresarios, y la sociedad en general, para avanzar hacia un proceso de Paz sin guerra; más allá de las diferencias de cómo alcanzar la Paz.

José Noé Ríos, quien estuvo en el proceso de negociación con el ELN para el armado de la Agenda, dijo:

Esta fase de diálogos podía ser “la oportunidad de una Paz completa”. Los primeros Puntos de la Agenda de negociación son los más complejos, por el esfuerzo que implicará estructurar mecanismos de participación para la sociedad civil.

El segundo y tercer Puntos de la Agenda de negociación en Quito son:

i. ‘la democracia para la Paz’; y

ii. ‘transformaciones para la Paz’.

i. La democracia para la Paz, examinará la participación y las decisiones del pueblo colombiano frente a los problemas que lo afectan y cómo se resolverían estos conflictos, al tiempo que se revisarán las garantías que existen para la manifestación pública y el tratamiento de la situación jurídica de los condenados en el desarrollo de la movilización social.

ii. Las ‘transformaciones para la Paz’ buscan que, desde las propuestas de la sociedad civil, el Gobierno y la insurgencia se comprometan a desarrollar planes transformadores para superar la pobreza, la exclusión social y la degradación ambiental, mientras se crean programas y proyectos alternativos integrales con enfoque territorial para el beneficio económico y productivo de las comunidades.

Los movimientos sociales que se reunieron en Quito, propusieron un espacio denominado Mesa Social para la Paz. Ricardo Moreno, vocero de la Comisión Etnica de Paz dijo:

En ella “la negociación va a ser con nosotros y nosotras. Tenemos propuestas, tenemos mecanismos para sumarnos y participar; aquí vamos a estar y aquí nos instalamos”.

La Mesa es una alternativa para pensar la participación civil en los diálogos con carácter vinculante para la negociación entre el Gobierno y el ELN. La preocupación de los movimientos sociales es que el Gobierno desarrolle un doble discurso:

Por un lado se plantea la Paz al buscar soluciones políticas, pero por el otro lado se profundizan las políticas represivas con el hostigamiento al movimiento popular colombiano; un nuevo Código de Policía que estigmatiza a quienes pelean por sus derechos... Hay una guerra contra el movimiento popular que reclama la Paz con justicia social”.

Quienes integran la Mesa Social para la Paz afirmaron que continuarían exigiendo la participación protagónica y vinculante de la sociedad en la construcción de la Paz, y mantendrán su presencia en Quito a la espera de que se concrete la fase pública de diálogo entre el Gobierno y el ELN [1826].

ELN Entregará a Odín Sánchez Durante Proceso de Negociación

El Jefe negociador por el ELN, Pablo Beltrán, dijo que no se había establecido un compromiso de liberar al ex-Congresista retenido Odín Sánchez, acción que el Gobierno definió como requisito para el diálogo. Beltrán explicó que la liberación de Odín Sánchez, se daría durante la primera ronda de negociaciones públicas.

“Nosotros vamos a cumplir con liberación de Odín Sánchez, no somos faltones”.

Las “retenciones son métodos para cobrar impuestos, tal como lo hace el Gobierno Nacional; uno no vive de estampitas, la guerrilla tiene que tener unos ingresos y se cobran impuestos”.

Otro de los puntos que cuestionó el líder negociador del ELN, fue el de la negociación sin cese bilateral del fuego.

“Cuando nos sentamos por primera vez a dialogar con el Gobierno, ellos dijeron que este diálogo se iba a hacer en medio del conflicto, entonces téngase de atrás. Desde el principio dijimos que es mejor hacer el diálogo en medio del cese bilateral y el Gobierno Santos no quiso”.

La disposición del ELN es no levantarse de la Mesa hasta que haya un Acuerdo final, y no tenemos afán de firmar un Pacto pronto.

“No es solo que el Acuerdo esté listo antes de que el Presidente Santos se vaya. (…) Tenemos toda la disposición de cambiar, de asumir responsabilidades y esperamos que el régimen haga lo mismo”.

El ELN está dispuesto a pedir perdón por sus actos.

“Represento al ELN tanto como el Presidente Santos representa a todos los colombianos (…) Cada vez que nosotros hemos tenido situaciones en que consideramos que nos hemos equivocado, lo hemos reconocido y hemos pedido el perdón y no necesitamos a nadie para que pidamos perdón” [1827].

Pese a la Ausencia del Gobierno “el Pueblo Cumplió” en Quito

El Comando Central del ELN emitió un Comunicado haciendo referencia a que, pese a la suspensión unilateral por parte del Gobierno del inicio de conversaciones de Paz, la sociedad civil continuó adelante con su actividad de debatir los temas de su interés.

Comunicado 1

Un saludo para todos los colombianos que bajo distintas formas y modalidades, se dispusieron a acompañar la frustrada instalación de la Mesa de conversaciones en la ciudad de Quito, el 27 de Octubre del 2016.

Celebramos con optimismo y esperanza la presencia de la comunidad colombiana que se presentó en Quito y a las personas que ese día, en distintas formas, se presentaron en diversos sitios de la geografía nacional, para acompañar la instalación de la Mesa ELN-Gobierno y reclamar la participación de la sociedad.

Nos duele profundamente y entendemos la frustración de los movimientos sociales y de las personas de diferentes procesos organizativos, ante la instalación fallida de la Mesa y el bloqueo que con ello ha sufrido la búsqueda de la Paz completa en Colombia.

Lamentamos no haber logrado un relacionamiento con quienes llegaron a Quito, a causa de las restricciones que nos impone el estado en que se encuentran estos diálogos.

En el diseño de este proceso y en la construcción de la Agenda, promovimos incorporar la participación decidida, activa y eficaz de la sociedad colombiana en los Acuerdos de Paz y en los espacios en donde se toman las decisiones sobre los temas que le competen.

Estamos por unas negociaciones de Paz transparentes y de cara a la sociedad. Los recientes resultados del plebiscito, dan la razón, al mostrar la importancia que tiene una construcción participativa de la Paz y sin temas vedados.

La responsabilidad en la “no” instalación de la Mesa, está en el incumplimiento del Gobierno a los Acuerdos previos, en los que se contemplaba la liberación de un tercer retenido, en este caso Odín Sánchez, después de la instalación del 27 de Octubre y en el transcurso del ciclo en Quito.

El Gobierno, violando lo pactado, canceló la instalación, pretextando lo del señor Odín, quien, entre otras cosas, junto con su hermano Patrocinio, son personas poco gratas para los fondos públicos del Departamento del Chocó y para las gentes de la región que han sufrido el terror paramilitar.

Tantas trabas indican temor de las élites dominantes y el Gobierno, al desarrollo de este proceso, y en especial a la presencia de la mayoría de los colombianos, de sus comunidades y de sus organizaciones hacia la participación directa y protagónica de la sociedad, y particularmente del pueblo colombiano. La toma de las calles por las organizaciones y comunidades, los Cabildos y las Asambleas populares, le producen pánico a la oligarquía colombiana.

A las comunidades urbanas, campesinas, indígenas, de afrodescendientes, a los sindicatos, las mujeres, la comunidad LGTBI, artistas, cultores, ambientalistas, a las personas en situación de discapacidad, a los dirigentes sociales, a los defensores de Derechos Humanos, a la población migrada y en situación de exilio, a las iglesias, estudiantes y funcionarios públicos electos, a todas esas personas y organizaciones que viajaron a Quito y a quienes en Colombia y en el exterior luchan por un país justo, los invitamos a seguir defendiendo un proceso de Paz inclusivo y sin temas vedados [1828].

La Sociedad Civil un Actor Clave

Teniendo en cuenta las diferentes experiencias que se han dado en América Latina, en las que en situaciones de crisis, la sociedad civil ha reaccionado y sido partícipe activa; al menos una parte importante de la sociedad, cabe preguntarse: ¿Será una transformación permanente o sólo un envión generado por las circunstancias del proceso de Paz, que luego mermarán, hasta volver nuevamente a la pasividad y dependencia del “líder” que debe resolverlo todo?

Propuestas de la sociedad civil a la Mesa de negociaciones Gobierno-ELN:

El objetivo de la sociedad civil no es tener delegados en la Mesa de negociación. Lo que presentaron es una propuesta de mecanismo a través del cual se agrupe a los colombianos para ponerlos a deliberar, principalmente, en el Punto tres de la Agenda de negociación: Transformaciones del País”.

Al espacio, que se llamará Diálogo Nacional de Paz, esperan que confluyan no solo las organizaciones sociales que forman parte de la iniciativa y viajaron a Quito para presentar la propuesta durante la fracasada instalación de la Mesa, sino también partidos políticos de todas las corrientes, iglesias y empresarios que quieran discutir, con seriedad, el futuro de un nuevo país, sin guerrilla, pero con garantías para vivir sin hambre.

La premisa básica es que la Paz debe pasar por una Agenda social, que reconozca las necesidades no resueltas por el Estado y que derivaron en el conflicto. De acuerdo con el Comité de Impulso del Diálogo Nacional por la Paz -en el que convergen campesinos del Congreso de los Pueblos, indígenas de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), afrodescendientes del Proceso de Comunidades Negras (PCN) y organizaciones surgidas tras el plebiscito, como La Paz se Moviliza-, el mecanismo principal de participación podrían ser los Cabildos Abiertos desde lo Municipal hasta lo nacional.

Proponen que luego de que las partes acojan la iniciativa, sea el Gobierno el que le dé peso político y jurídico a través de un Decreto o mandato, que les permita blindarse a futuro como mecanismo de participación y refrendación.

Esperan que se sumen propuestas de Partidos Políticos, empresarios, iglesias y otros ciudadanos.

El objetivo es crear una Comisión de Diálogo Nacional, encargada de realizar las convocatorias, coordinar la participación de la ciudadanía, hacer un proceso de sistematización y administrar los recursos que -a su juicio- tendrá que destinar el Gobierno para su funcionamiento. A nivel territorial se propone, que se conformen Comisiones en cada uno de los Municipios del país para que, al menos, haya un Cabildo Abierto que concerte propuestas en cada localidad. Las conclusiones llegarían a la instancia regional para su discusión. Los Acuerdos de la sociedad deberán ser vinculantes en la Mesa de Quito. Se trata de más de dos mil Cabildos en todo el país.

“Lo local produce insumos para la deliberación regional y para ajustar los planes de desarrollo. Ahí se discutiría la Agenda nacional acordada y la llevarían a lo territorial. Luego viene el Cabildo Nacional para la Paz, con cuatrocientos delegados más o menos, que deberá producir pactos políticos y declaraciones que influyan en las políticas públicas y decisiones de Gobierno”.

La propuesta concuerda con lo que ha dicho el ELN, en el sentido de que, mientras ellos y el Gobierno abordan asuntos tales como: Justicia; Dejación de armas; y Cese el Fuego; la sociedad civil delibere y se pronuncie sobre temas como la Transformación de la Democracia.

“Si producimos una política pública en materia minero-energética, un Acuerdo de justicia ambiental o un Acuerdo de transformación de las fuerzas militares -en el que estén sectores diversos de la sociedad-, no hay ninguna razón para que el Gobierno y el ELN no los entiendan como mandatos de la sociedad que ellos deben refrendar”.

Lograr consensos nacionales entre comunidades, Partidos Políticos y empresarios no será una tarea fácil.

“Entendemos que la coyuntura del Gobierno de Santos, tiene ciertas características que hay que tener en cuenta, entre ellas, la disposición explícita de construir un Acuerdo con participación de la sociedad. Sin embargo, pensamos que hay que contemplar la posibilidad de que este proceso involucre al próximo Gobierno. Estamos convencidos de que hay que poner un tiempo, pero no se debe circunscribir al que le falta al Presidente.

El ELN sostuvo que no sólo estaban dispuestos a escuchar propuestas y aportes al proceso de participación de la sociedad civil, sino que además las convocó:

“A que se conviertan en multiplicadores de esta iniciativa, extendiéndoles este saludo y la propuesta de participación a todas aquellas organizaciones y personas que consideren esto fundamental para construir un país democrático y en Paz” [1829].

Santos Continúa con sus Imposiciones e Inamovibles

La visión de la izquierda, dista de ser benévola, no sólo del Gobierno de Santos, sino de los Gobiernos colombianos en general, cuyo accionar se acerca más al del empresario que al de administrador de asuntos del Estado [1830].

Frente a la actitud adoptada con la Mesa de negociaciones por parte del Presidente Santos, que debía instalarse en Quito y fue unilateralmente suspendida, con procedimientos similares a los adoptados en diferentes oportunidades durante las negociaciones con las FARC, la perspectiva de conectar a un “pacificador” con un “administrador de los asuntos de Estado”, lleva a la izquierda a reflexiones descarnadas.

Quien ha sido premiado con Nobel de la Paz, durante su Gobierno, atenta contra el pueblo, lo agrede, lo violenta, le quita el pan de la boca, le pone impuestos, le vulnera todos los derechos, engaña, miente, entrega los recursos a empresas foráneas, expulsa de sus tierras a campesinos e indígenas, responde con represión vía ESMAD -Escuadrón Móvil Anti-Disturbios- a los reclamos de los sectores populares, se asesina a activistas y líderes sociales. Invierten en operativos policiales y militares en vez de desarrollo social.

En el momento de negociar, impone condiciones, límites, frecuencias y hasta sus antojos para dialogar, o para negociar, o para mandar al traste los Acuerdos a que se llegue con quienes le adversan, que vale aclarar son “los de abajo”.

El triunfo del “No” en el plebiscito, transformó el Acuerdo de cese el fuego bilateral y definitivo pactado con las FARC en temporal, según su capricho, al 31 de octubre del 2016 y presionado, lo prorrogó al 31 de diciembre. Sin embargo se muestra como aliado de la Paz, señalando a su homólogo del bloque dominante, como el único enemigo de la Paz, generando una falsa disyuntiva Santos-Uribe.

Su actitud unilateral e intolerante queda en evidencia al expresar:

“El Gobierno tiene unas líneas rojas muy claras en sus conversaciones con las guerrillas, que no hemos traspasado, ni vamos a traspasar ni un solo milímetro; desde el principio, hemos dejado en claro al ELN, tal como lo hicimos con las FARC, que la Agenda para acabar la guerra, no incluye la negociación de nuestro sistema económico, de nuestro sistema político, del régimen de propiedad privada, ni mucho menos temas relacionados con la doctrina militar, con nuestra fuerza pública”.

La dirigencia del ELN contestó:

“¿Y entonces, de qué vamos a conversar?”

Si “el modelo no se toca” -como dice el Presidente Santos-, tal asunto habría de dirimirse con la participación protagónica de los sectores de la sociedad civil en los diálogos. La construcción del país que queremos y la Paz que aviene a “los de abajo”, pasa por la resolución de las necesidades, anhelos y esperanzas de un pueblo. Y si ello implica tocar el modelo, hacerle cambios y transformaciones, es esa voz la que lo determinará, es esa la voluntad soberana [1831].

Negociación ELN-Gobierno: Las Dificultades que Trajo el Acuerdo Gobierno-FARC

Los negociadores del ELN, tienen en claro el objetivo de su lucha, y también el sacrificio que les ha significado llevarla a cabo. Lo que no asumen, es cuántas oportunidades tienen de alcanzar esos objetivos en un sistema estatal e internacional, cuyo grado de complejidad, sobrepasa sus posibilidades de control y convocatoria, no sólo de la voluntad popular, sino también de los diferentes sectores de poder, que ocupan un espacio en la vida de Colombia y no están dispuestos a abandonarlo; al menos no gratuitamente. Además, requieren, para llevar a cabo sus objetivos -al igual que las FARC- del apoyo internacional, particularmente en un mundo globalizado; al menos no quedar marginados, ya que necesitarán de financiación, inversiones, mercados, etc., si es que se proponen tener fondos suficientes para tener una educación adecuada, salud para todos, mercados para los productos en general que les generen ingresos, etc.

Si es que han tenido que hacer uso de la rebelión, como instrumento para alcanzar sus objetivos, deberán tener en claro, entonces, que existen fuerzas poderosas que buscan llevar adelante modelos económicos y políticos con otras metodologías que las que se proponen y que, además, cuentan con poder y apoyo interno y cobertura, soporte y beneplácito internacional; por lo que no resultará muy fácil ir en la dirección de ver si se gana la pulseada, porque hay muchas posibilidades de que eso no ocurra. El proceso de negociación Gobierno-FARC, es un buen test-case como para saber qué pueden esperar. Tal vez un poco más de flexibilidad en áreas, como la participación de la sociedad civil, pero, que haya cambios revolucionarios, resulta poco probable.

Es razonable pensar que para la dirigencia del ELN, los Acuerdos alcanzados entre las FARC y el Gobierno, generarán dificultades al accionar de las organizaciones sociales, principalmente las agrarias y a las mismas negociaciones ELN-Gobierno, pues blindaron las posibilidades de llevar a cabo reales transformaciones sociales, sobre todo las referentes con la democratización del campo; por un lado con la Ley ZIDRES se favorece la concentración y extranjerización de la tierra y, por otro lado, terminan con la Ley de Reservas Campesinas, pues ya no habrá más ampliación de éstas. Para la dirigencia del ELN, se tendría que borrar la Ley ZIDRES, y eso debería quedar consignado en los Acuerdos, a la vez que alcanzarse la plena aplicación de la Ley 160 de 1964 sobre las Zonas de Reserva Campesinas. Se deberían denunciar los TLCs con EUA -que el nuevo Presidente Donald Trump quiere modificar o eliminar por motivos diferentes-; y los Acuerdos comerciales con la Unión Europea. Cómo aceptar que los campesinos no puedan sembrar sus propias semillas so pena de ir a la cárcel.

El ELN ha dejado en claro que será la sociedad civil la que delineará los Acuerdos, que podrían determinar el fin de su alzamiento en armas o, por el contrario, obligarlos a continuar su lucha.

Desde la perspectiva del ELN, políticamente las FARC se han expuesto a un desastre; los Acuerdos las dejaron por fuera de la arena política. En palabras del Presidente Santos:

Por principio los ex-guerrilleros serán considerados elementos peligrosos para la “seguridad nacional”, peligro que deberá ser eliminado.

De no lograrse durante las negociaciones Gobierno-ELN sentar las bases para una real Paz con justicia social, que no fue posible con las FARC, será pura ilusión que, una vez desarmada la insurgencia, se pueda iniciar la era de transformaciones aplazadas. Para el Régimen, cualquier medida que contemple algo de bienestar para la clase popular se constituye en una línea roja, que aleja cualquier posibilidad de discutir en la Mesa de negociaciones las soluciones a favor del común.

La “sociedad civil”, más que el ELN, deberá ser quien, no sólo establezca las líneas rojas a favor del pueblo, sino borrar las siniestras líneas de la oligarquía.

Antes que nada se debería tener en cuenta que se negocia entre contendientes no vencidos en batalla y en medio de la guerra, por tanto el Régimen tendría que dejar de exigir acciones unilaterales de la contraparte.

Habría que buscar modificar muchos aspectos de lo acordado con las FARC, como lo referente a las fuerzas militares, básicamente en lo atinente a la Doctrina, que los condiciona hacia la eliminación de la oposición revolucionaria. Si durante las negociaciones se asesina o atenta contra cualquier líder social, se tendría que hacer un paréntesis en las discusiones hasta tanto no se detenga a los responsables.

Se tendría que hablar de educación y democratización de las comunicaciones, pero algo fundamental que, prioritariamente, debería que revisarse es el canceroso sistema de salud y seguridad social vigente. No más EPS ni AFP. Con estos sistemas se demostró que la salud en manos particulares, no es más que un floreciente negocio de la muerte. Si en los Acuerdos no se logra eliminar este sistema, al menos, que sea el Estado quien administre directamente la salud y seguridad social [1832].

Acordar y Cumplir: Regla de Oro de la Negociación

Desde que el ELN y el Gobierno de Santos iniciaron diálogos para el armado de una Agenda, se establecieron las reglas del juego, partiendo del reconocimiento de que éstos se realizaban entre dos partes con iguales deberes y derechos; al menos desde la perspectiva de los miembros del ELN.

Dentro de estas reglas, se concluyó que:

“Acordar y cumplir era regla de oro para la Paz”, así como la importancia de que un grupo de países escogidos de común acuerdo tuvieran, como mínimo, un representante, como testigos de lo acordado y que todo lo que se acordaba quedaba por escrito y firmado por “las partes”.

Con esas reglas del juego, entre otras, se iniciaron las conversaciones entre las delegaciones del Gobierno y el ELN.

Si bien en el tiempo anterior a la publicación de la Agenda acordada en Caracas (Venezuela), el ELN hizo varios reclamos al Gobierno y a su delegación por incumplimiento a los Acuerdos escritos y aprobados:

La violación más grave a la norma de que “acordar y cumplir es la regla de oro para la Paz”, se produjo por parte del Gobierno de Santos cuando a la fecha de abrir la Mesa pública en Quito, colocó como condición, y por encima de los Acuerdos, que el ELN liberara a las personas que tenía retenidas y renunciara a las retenciones en adelante.

En los años anteriores, durante la construcción del Acuerdo, este asunto de las retenciones no se colocó como condición para avanzar.

El ELN ha sido claro que ni dialoga, ni negocia bajo imposiciones, y no permitirlas forma parte de su dignidad y su personalidad.

El último impase producido por el nuevo incumplimiento del Gobierno está referido a los Acuerdos logrados y firmados por los miembros de las delegaciones el 5-6 de octubre del 2016, fecha en la que los garantes de Ecuador, Cuba, Venezuela, Noruega, Brasil y Chile, oficiaron como testigos, colocando en una nueva crisis el proceso de diálogos y la apertura de la fase pública.

Lo acordado el 5-6 de octubre:

Documento Número 1

Las delegaciones del Gobierno Nacional y el ELN hemos acordado:

Instalar el día 27 de octubre en Quito, Ecuador la Mesa pública de conversaciones.

La Agenda de conversaciones se iniciará con el Punto 1. Participación de la Sociedad en la Construcción de la Paz; adicionalmente, se trabajará el Subpunto 5f. Acciones y Dinámicas Humanitarias.

Iniciar el proceso de liberación de los secuestrados/retenidos con dos (2) casos antes del 27 de octubre. Además, cada una de las partes hará, a partir de la fecha, otras acciones y dinámicas humanitarias para crear un ambiente favorable para la Paz.

Agradecemos a la República Bolivariana de Venezuela la hospitalidad brindada para el desarrollo de las reuniones que han llevado a este acuerdo, y a los demás países garantes Ecuador, Cuba, Chile, Noruega y Brasil, por acompañarnos en las mismas y por su apoyo a Colombia en la búsqueda de la Paz.

Firmado por los Jefes de Delegaciones y los representantes de los países garantes.

En consecuencia con lo acordado y consignado en el Numeral 3 del Acuerdo Número 1, el ELN procedió a liberar a partir del 6 de Octubre al Señor ex-Alcalde de Charalá (Santander), Fabio León Ardila y luego al Señor Alejandro Alarcón.

Estas dos personas fueron entregadas en el Departamento de Arauca a comisiones humanitarias y en presencia de Medios de comunicación.

De esa manera, el ELN cumplió lo acordado, tal como lo establece el Documento Número 1.

Documento 3: Acuerdo Leído a los Garantes, para que sean Testigos de su Cumplimiento ...

En el marco de las dinámicas y acciones humanitarias de las Partes:

1- El ELN hará una liberación de un secuestrado/retenido en el transcurso de la primera ronda de conversaciones.

A solicitud del ELN, y conforme a la ley, el Gobierno Nacional nombrara dos (2) gestores de Paz antes de iniciar en Quito, y una vez instalada la Mesa se procederá a desarrollar el trámite correspondiente para conceder dos (2) indultos en un plazo de 30 días...

Para cumplir lo acordado y consignado en este documento Número 3, el ELN tiene dispuesto todo lo que le corresponde para liberar, en el transcurso de la primera ronda, a un tercer retenido que sería el Señor Odín Sánchez, siempre y cuando el Gobierno nacional, también cumpla su compromiso de que “una vez instalada la Mesa se procederá a desarrollar el trámite correspondiente para conceder dos (2) indultos en un plazo de 30 días...

Asimismo el ELN le solicita al Gobierno nacional cumplir su compromiso de que “nombrara dos (2) gestores de Paz antes de iniciar en Quito”...

Por todo lo anterior, el Comando Central del ELN le reitera a Colombia y a la Comunidad Internacional, que no ha incumplido ninguno de sus compromisos ni ha faltado a ninguno de los Acuerdos pactados con el Gobierno en presencia de los garantes como testigos y, por el contrario, deja claro en este documento el incumplimiento del Gobierno nacional conforme a lo acordado en los documentos firmados el 6 de Octubre.

Repetimos que ante las reiteradas manifestaciones de funcionarios gubernamentales responsabilizando al ELN de incumplir lo acordado, es que recurrimos a poner en conocimiento de la opinión pública, apartes de los documentos firmados por las dos delegaciones en Caracas, el 6 de Octubre.

No se trata entonces de ser intransigentes, no es tampoco que por “X” persona retenida, entró de nuevo en crisis la Mesa de diálogos con el ELN, y mucho menos porque el ELN subvalore la importancia de abrir la fase púbica, o el proceso de Paz, sencillamente hemos aprendido que una negociación no puede realizarse bajo imposiciones de una de las partes, violando lo acordado y usando el recurso de la ventaja mediática para responsabilizarnos de conductas que no forman parte de nuestra práctica. Aceptar imposiciones sería pésimo precedente para el proceso de Paz.

Doctor Juan Camilo Restrepo, otorgarle su condición de gestores de Paz a dos presos del ELN, es el compromiso que debe cumplir el Gobierno antes de iniciar la fase pública, y la liberación del Señor Odín Sánchez, se realizará en el transcurso de la primera ronda, en el mismo lapso en que el Gobierno otorgará dos (2) indultos a presos del ELN. Esto es lo que dicen los Acuerdos.

A Colombia y la Comunidad internacional les reiteramos que el ELN no desistirá de buscar con ahínco la Paz, porque ese es el camino de futuro para nuestro país y su gente [1833].

ELN Sigue Insistiendo en los Obstáculos que Pone el Gobierno para la Paz

El 6 de octubre se convino, que se iniciaría la fase pública de conversaciones el 27 de octubre en Quito, y para mejorar la confianza entre las Partes y crear clima de Paz ante la sociedad, se acordó realizar acciones humanitarias bilaterales.

Antes de la instalación de la fase pública, el Gobierno se comprometió a dejar libres a dos presos políticos del ELN, para lo cual los nombraría como Gestores de Paz; compromiso que aún no ha cumplido. Por su parte, el ELN debía liberar a dos personas retenidas; acuerdo que ya cumplió el 6 y el 10 de octubre. Luego de la instalación mencionada, el Gobierno debe indultar a dos presos del ELN; y el ELN debe liberar a un tercer retenido. Ambos compromisos están por cumplirse.

Debido a una mala información transmitida desde su delegación de diálogo al Presidente Santos, éste exigió de forma pública, que se hiciera la liberación del tercer retenido (Odín Sánchez), antes de la instalación de la fase pública de conversaciones; a lo que el ELN respondió diciendo que el Acuerdo era liberarlo después de la referida instalación. El Presidente replicó cancelando la instalación pactada para el 27 de octubre, con lo que hundió esta Mesa en una crisis, que completa treinta y tres días sin resolverse.

El ELN, el 8 de noviembre, propuso para resolver la crisis, que todas las liberaciones pactadas se hicieran antes de la instalación y acordar enseguida una nueva fecha para la instalación e inicio de la ronda de Quito. Se está trabajando en esta perspectiva de solución. El obstáculo que persiste es de orden jurídico, dado que la concesión de los dos indultos a los presos políticos del ELN, esta demorado por un debate entre las dos Delegaciones, sobre cuáles son los delitos políticos conexos al delito de rebelión, que son objeto de indulto.

El 25 de noviembre, el ELN propuso considerar como conexos al delito de rebelión: causar la muerte en combate a combatientes contrarios y tomar prisioneros como resultado del combate. Propuesta que el Gobierno no admite, porque supuestamente sus leyes excluyen estas dos acciones de la esfera de los delitos políticos conexos a la rebelión. Una vez se acuerde cuáles son los delitos indultables, se procedería a acordar las fechas de instalación e inicio de la fase pública de conversaciones; lo que se espera hacer al principio del mes de diciembre del 2016.

El 12 de noviembre firmaron, por segunda vez, un Acuerdo las FARC y el Gobierno de Santos, luego de una renegociación, que impuso la derecha, tras el plebiscito del 2 de octubre. Luego de esta firma, los sectores de la derecha más extrema, acaudillados por el ex-Presidente Uribe, siguieron oponiéndose a este Acuerdo y votaran en contra en el Congreso su refrendación. Por su parte, la derecha violenta está escalando sus ataques contra lideres sociales y de la izquierda legal, en especial contra la Marcha Patriótica (cercana políticamente a las FARC); con el propósito de provocar una respuesta contraria, que hunda al país en una fase de guerra civil, en la que se ahoguen en definitiva estos esfuerzos de solución política al conflicto.

Esta tenaza de la derecha más dura en contra de los esfuerzos por la Paz, requiere la presencia activa de la comunidad internacional, para apoyar los sectores de la sociedad impulsores de una salida política al conflicto.

El ELN difundió un comunicado a través de la red social, en el que manifiestan sus propuestas para sacar los diálogos del limbo [1834].

Paz Sin Derechos Humanos

A propósito del día internacional de los Derechos Humanos, conmemorado el 10 de Diciembre, el panorama de su violación en el país es desalentador. Un Estado que se compromete, en sus discursos, a garantizar la vida y la integridad del pensamiento crítico, ha sido incapaz de cumplir en el 2016, estas promesas a los colombianos más afectados por el conflicto político y social. Líderes sociales asesinados, criminalización de las fuerzas populares y represión contra comunidades, son la realidad de Colombia.

Al mes de agosto de 2016, según la organización “Somos Defensores”, treinta y cinco líderes sociales habían sido asesinados y doscientos setenta y nueve habían sufrido algún tipo de agresión. Al mes de diciembre, los asesinatos aumentaron a setenta, con un repunte de trece líderes asesinados después de la firma del Acuerdo con las FARC, y veintiocho atentados sin ninguna investigación concluida. La mayoría se caracterizaban por ser defensores de sus territorios, promotores de Paz y pertenecientes a organizaciones de base.

Si esto sucede con las organizaciones sociales, la seguridad de los ex-combatientes de las FARC, se encuentra amenazada por el paramilitarismo, al que el Gobierno no tiene la intención de confrontar ni frenar. La Paz sobre la muerte de quiénes quieren transformar el país, demuestra la poca voluntad del régimen para sacar la violencia de la política.

A la par del fenómeno paramilitar, el aparato estatal se ha encargado de profundizar la violación de los Derechos Humanos, a las comunidades más apartadas del país. La continuidad del uso de la aspersión aérea contra los cultivos de coca, mantiene la criminalización de los campesinos colombianos, sin priorizar la substitución y atención integral como centro de la lucha antidrogas. Los intereses por continuar con el negocio de las drogas y del glifosato, se imponen así sobre la integridad del campesinado.

De igual forma se incrementa la represión por parte de la policía militarizada -ESMAD- a las protestas sociales, que el modelo de desarrollo genera en las comunidades, por ejemplo la erradicación improvisada de cultivos ilícitos; y los conflictos mineros y petroleros. En el paro agrario en junio del 2016, hubo tres asesinados, doscientos tres heridos y más de cien judicializados, así como las decenas de heridos, en nombre de la lucha contra la minería ilegal del paro minero de Segovia en Antioquia, mientras el Gobierno prorroga los títulos mineros a las transnacionales en todo el país.

También el régimen profundiza el desplazamiento, uno de los mayores dramas de Derechos Humanos en el país. Según la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Colombia tiene seis millones novecientos mil desplazados. El despojo a campesinos, indígenas y afrodescendientes que se oponen a megaproyectos, es la característica de la política del Gobierno de Santos, representando un riesgo para la preservación del territorio y la cultura de pueblos ancestrales, que ven convertidos sus territorios en áreas estratégicas mineras, mientras la Restitución de Tierras sigue siendo ineficiente ante el terror terrateniente, ganadero y paramilitar que se niega a devolver el territorio despojado.

La solución política al conflicto, debe tener como prioridad la defensa de la vida y los Derechos Humanos del pueblo colombiano, especialmente de quienes se han visto excluidos de la toma de decisiones sobre el rumbo del país. El asesinato, criminalización y despojo, como práctica de guerra contra el pueblo, es contrario a una solución política transformadora [1835].

Jefe Negociador del Gobierno: No se Iniciarán Negociaciones sin Liberación de Odín Sánchez

Para principios de enero del 2017, las negociaciones Gobierno-ELN aún no habían comenzado, y el motivo seguía vinculado a los inamovibles del Gobierno, que estaba más preocupado por mostrar su superioridad en la Mesa de diálogos, que en alcanzar la “Paz”.

El Jefe negociador del Gobierno Juan Camilo Restrepo, aseguró que la liberación de Odín Sánchez era una condición inamovible a la hora de iniciar las negociaciones.

“Es un requisito indispensable. El único responsable de la integridad y la devolución de un rehén como Odín Sánchez son los guerrilleros del ELN”.

“Hay vías democráticas de la Paz y eso se está buscando. El ELN no debe desaprovechar el momento y la ventana como se ha dicho, que está abierta y así lo quiere el Gobierno, no estará abierta indefinidamente”.

ELN también está en mora de presentar los candidatos para ser indultados. Estos deben cumplir con los requisitos que exige la ley para llevar a cabo este trámite y recibir así los beneficios que se establecieron [1836].

Declaraciones de Odín Sánchez antes de su Liberación

En entrevista que se llevó a cabo vía internet, Odín Sánchez habló desde el campamento del ELN en el que aún se encontraba retenido desde abril del 2016.

En poco más de seis minutos, Sánchez contó, cómo fue el trato que recibió durante su cautiverio, la alimentación, las muy extensas jornadas que ha vivido bajo el poder de la guerrilla, el futuro de las negociaciones de Paz y los mitos que rodean el día a día en las montañas. A su lado estaba “Gerson”, uno de los Comandantes del frente occidental del ELN, que también participó de la entrevista.

Al ser interrogado por el trato que le dieron los guerrilleros en el cautiverio, comentó:

“Del trato no tengo ninguna queja”. En el tiempo que ha estado en la selva he dormido y comido bien, y lo realmente extenuante son las largas caminatas que debían hacer al cambiar de lugar cuando sentían presencia de aviones y helicópteros.

“Gerson” se refirió a las labores que llevaban a cabo para hacer efectiva la liberación del ex-Congresista:

“Hasta ahorita se ha venido desarrollando dentro de lo pactado, y esperamos que se siga dando de esa manera”.

“Que se sepa que el país sigue estando en guerra”.

Cuando le preguntaron a Sánchez, si le guardaba rencor al ELN por el secuestro dijo:

“Ninguno. Ni yo, ni mi familia”. Aunque los daños hechos por el secuestro no se repararán de un día para otro.

Definió a la guerrilla como “una familia”, que es muy difícil de vencer en una guerra convencional. “Familia en todo el sentido de la palabra. Familia no es de apellido, familia es la convivencia, es el encontrase, el estar, el saberse que amaneciste aquí y aquí estoy yo”.

Tanto los guerrilleros como Odín Sánchez, se mostraron escépticos por la accidentada forma en que se había desarrollado el inicio de los diálogos, y los hechos históricos respecto a las negociaciones entre Estado y guerrilla.

“Gerson” dijo:

“Yo pienso que no (van a cumplir), nosotros hemos sacado conclusiones y no olvidamos la historia, no solo de la historia sino de todo el tiempo”.

Odín Sánchez, en un claro mensaje para que los diálogos se desarrollen de una manera distinta a como se dieron con las FARC, dijo:

“Estoy preocupado por la inseguridad jurídica del Estado porque aquí cambian la Constitución, cambian las reglas del juego cada vez que les da la gana, y así no es un país serio. Es más bien una República bananera donde todo el mundo hace su ley a su acomodado y se acabó. Si no hay esa seguridad jurídica, qué esperanza va a haber. Yo creo en la Paz, en los diálogos, es lo que tenemos, es lo que hay. Pero estoy preocupado, en altísimo grado, por la responsabilidad de la violación al contrato social”.

La entrevista finalizó con Odín Sánchez desmintiendo varios mitos sobre la guerrilla, e incluso criticando a los medios de comunicación por el cubrimiento del día a día en la guerrilla.

“Una cosa es lo que vende la propaganda oficial y otra cosa es lo que pasa en el terreno. Acá es donde deben venir los investigadores de los medios de comunicación a ver si es cierto que la guerrilla patrocina la minería ilegal, si ellos están sembrando cuantiosas hectáreas de coca. Yo nunca vi a un combatiente cultivando o recogiendo una hoja de coca y mucho menos procesando. Yo nunca vi a un mando medio manejando una retroexcavadora” [1837].

Negociaciones Gobierno-ELN Comenzaron con Discrepancias sobre Papel de la Sociedad Civil

La instalación de la fase pública de negociaciones entre el Gobierno y el ELN, comenzó con dos visiones contrapuestas sobre la participación de la sociedad civil y con mensajes cruzados sobre el paramilitarismo y los secuestros.

Las palabras de los Jefes negociadores de ambas delegaciones, mostraron sus principales resquemores. Juan Camilo Restrepo, ex-Ministro y Jefe negociador del Gobierno, en su discurso de instalación de la Mesa aprovechó el espacio para mandar mensajes de fondo. Al referirse al Punto 1 de la Agenda de negociación sobre “Participación Ciudadana”, planteó:

“Esta debe ser ordenada, acotada en el tiempo y circunscribirse a los instrumentos definidos en la Constitución de 1991. Una participación útil, provechosa y relevante. Teniendo una metodología clara, confiamos que las propuestas de la sociedad, sin tener carácter vinculante, nos permitirán enriquecer las negociaciones”.

En pocas palabras, para la Delegación gubernamental, el objeto de la Mesa de negociaciones, es establecer las bases de la desmovilización y desarme de la guerrilla, no otra cosa.

Pablo Beltrán, Jefe negociador del ELN, tras recibir la hoja de ruta de participación, de manos de los voceros del Comité de Impulso de la Mesa Social y del Congreso de los Pueblos, aseguró:

“Son bienvenidos todos los aportes de los más de cien espacios de Paz que se realizaron el fin de semana pasado, lo que pasa es que para nosotros esto sí es vinculante, por eso estamos en guerra porque hay dos posiciones, por eso esta Mesa es para alcanzar puntos medios”.

Para el ELN, “la Paz no puede ser un asunto entre insurgencia y Gobierno”. Bernardo Téllez, miembro de la delegación negociadora del ELN, explicó:

“En la construcción de un Acuerdo de Paz ha de ser protagónica la sociedad, y en especial los que nunca han tenido voz, ni participación, los excluidos de siempre. Un Pacto de Paz para que tenga futuro y perspectivas de cambio, no se puede limitar a la sola negociación entre la insurgencia y el Gobierno de turno”.

Restrepo se concentró en pedir al ELN una renuncia pública a la retención de personas, porque sin esto:

“Será difícil muy difícil alcanzar Acuerdos, ni ganar confianza para esta Mesa”.

Para el ELN, este tema debe ser parte del “Acuerdo humanitario” que “desescale el conflicto armado” hasta lograr un cese bilateral de hostilidades.

“Las retenciones son acciones políticas y económicas ejecutadas por el Ejército de Liberación Nacional a personas que, aunque civiles, forman parte del conflicto, pues no sólo financian o apoyan la guerra en algunas zonas del país, sino que, en muchos casos, su patrimonio se ha consolidado mediante la explotación del personal a cargo, la extracción indebida de recursos naturales o el aprovechamiento del manejo corrupto de los bienes del Estado”.

Para el ELN, lo que hacen sus frentes de guerra, no es el delito común de secuestro ya que para serlo debería haber “provecho lucrativo con fines expresamente individuales”.

Si para el Gobierno la “retención” es la línea roja, para el ELN, lo es el paramilitarismo y el genocidio que se está produciendo en los territorios que, además, limita la participación de la sociedad civil en el proceso de Paz.

Pablo Beltrán pidió en Quito al Gobierno y al orden establecido, que reconozcan su responsabilidad en el fenómeno del paramilitarismo, y que piensen en cómo renunciar a algunos de sus privilegios económicos y políticos.

“Aquí tenemos que cambiar todos. En el ELN queremos que la Paz llegue, pero eso no va a ser solamente de los ‘elenos’, sí es, en cambio, de toda las sociedad. Es la presión social la que hace vinculante nuestras propuestas. No queremos la revolución por decreto pero sí unos cambios necesarios, donde el régimen se debe desprender de sus privilegios para lograr más equidad” [1838].



© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, “Paz o Pax” en América Latina: Conflicto en Colombia, (Córdoba, Edic. del Autor, 2017), ISBN: 978-987-33-2238-9, eBook, CDD 327.1


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET) 1988-2013.
e-Mail: luisdallanegra@gmail.com


[1813] Anuncio de la Instalación de la Fase Pública De Negociaciones entre el Gobierno de Colombia y el Ejército de Liberación Nacional, en ELN, Voces de Colombia, 10-10-2016, http://www.eln-voces.com/index.php/dialogos-de-Paz/voz-del-eln/811-anuncio-de-la-instalacion-de-la-fase-publica-de-negociaciones-entre-el-gobierno-de-colombia-y-el-ejercito-de-liberacion-nacional. Firmaron el Acuerdo y participan: Por Colombia: Mauricio Rodríguez Jefe de Delegación, MG(r) Eduardo Herrera Berbel, José Noé Ríos, Julián Arévalo. Por el ELN: Pablo Beltrán Jefe de Delegación, Aureliano Carbonel, Gustavo Martínez, Bernardo Téllez, Consuelo Tapias. Países Garantes: Por Venezuela: Ramón Rodríguez Chacín, Carola Martínez. Por Ecuador: Juan Meriguet. Por Cuba: Rodolfo Benítez Verson, Abel García. Por Chile: Raúl Vergara Meneses, Luis Maira. Por Noruega: Torleif Kveim. Por Brasil: José Solla.

[1814] Editorial: Al Dialogo Nacional de Mayorías por la Paz, en ELN, Voces de Colombia, 11-10-2016, http://www.eln-voces.com/index.php/voces-del-eln/comando-central/editorial/813-al-dialogo-nacional-de-mayorias-por-la-Paz.

[1815] Nada de lo que necesite el pueblo se lo van a regalar las clases dominantes, todo hay que arrebatárselo, todo hay que forzarlo para que lo entreguen, en Kaosenlared.net, 16-10-2016, http://kaosenlared.net/colombia-conversaciones-con-el-eln-para-democratizar-el-pais-pablo-beltran/.También, http://www.contagioradio.com/conversaciones-con-el-eln-apuntan-a-democratizar-a-colombia-pablo-beltran-articulo-30807/.

[1816] En base al Artículo de Molano Jimeno, Alfredo, “Es la oportunidad de una Paz completa”: José Noé Ríos, en Diario El Espectador, Bogotá, 15-10-2016, http://colombia2020.elespectador.com/politica/es-la-oportunidad-de-una-paz-completa-jose-noe-rios.

[1817] Hacia una Agenda Minero-Energética para la Paz, Editorial Nro. 552, en ELN, Voces de Colombia, 24-10-2016, http://www.eln-voces.com/index.php/voces-del-eln/comando-central/editorial/820-hacia-una-agenda-minero-energetica-para-la-paz.

[1818] En base al Artículo de Luis Eduardo Celis (Asesor de la Fundación Paz y Reconciliación) y Frédéric Massé (Director del Centro de Investigaciones y Proyectos Especiales (CIPE) de la Universidad Externado de Colombia), Pistas para pensar la negociación entre el Gobierno y el ELN, en Diario El Espectador, Bogotá, 24-10-2016, http://www.elespectador.com/noticias/Paz/pistas-pensar-negociacion-entre-el-gobierno-y-el-eln-articulo-661956.

[1819] Colombia. ELN: Declaración Política de la IX Asamblea del Frente de Guerra Occidental Omar Gómez, en Diario El Espectador, Bogotá, 26-10-2016, http://kaosenlared.net/colombia-eln-declaracion-politica-de-la-ix-asamblea-del-frente-de-guerra-occidental-omar-gomez/.

[1820] Santos nombra al ex-Ministro Juan Camilo Restrepo Jefe negociador ante el ELN, en Diario El Espectador, Bogotá, 23-10-2016, http://www.elespectador.com/noticias/politica/santos-nombra-al-exministro-juan-camilo-restrepo-jefe-n-articulo-661898.

[1821] ELN da a conocer sus negociadores para diálogos de Paz con el Gobierno, en Diario El Tiempo, Bogotá, 26-10-2016, http://www.eltiempo.com/politica/proceso-de-paz/delegados-del-eln-para-dialogo-de-paz-con-el-gobierno/16735464.

[1822] Ver, http://www.eln-paz.org/la-mesa/representantes/.

[1823] Algunos creen que la rebelión desaparece con tan solo hacer un conjuro, en ELN, Voces de Colombia, 28-10-2016, http://www.eln-voces.com/index.php/dialogos-de-paz/entrevistas-delegacion-de-paz/822-algunos-creen-que-la-rebelion-desaparece-con-tan-solo-hacer-un-conjuro.

[1824] “Botadera de corriente”, es utilizado en el sentido de que todo quede en palabras, sin aplicación concreta.

[1825] Osorio Granados, Marcela y Arley Bolaños, Edinson, Sigue la espera por la liberación de Odín Sánchez: En Quito la mesa está lista, la silla está vacía, en Diario El Espectador, Bogotá, 29-10-2016, http://colombia2020.elespectador.com/politica/en-quito-la-mesa-esta-lista-la-silla-esta-vacia.

[1826] En base al Artículo de López Monja, Carina, (colaboradora para Colombia Informa desde Ecuador), Colombia. El motivo de Santos y las reacciones en Quito al suspender mesa con el ELN, en Kaosenlared.net, 29-10-2016, http://kaosenlared.net/colombia-el-motivo-de-santos-y-las-reacciones-en-quito-al-suspender-mesa-con-el-eln/.

[1827] Colombia. ELN liberará a Odín Sánchez durante diálogo con el Gobierno, en Kaosenlared.net, 30-10-2016, http://kaosenlared.net/colombia-eln-liberara-a-odin-sanchez-durante-dialogo-con-el-gobierno/.

[1828] Colombia. Ejército de Liberación Nacional: El Pueblo Si Cumplió en Quito [Comunicado #001], en Kaosenlared.net, 2-11-2016, http://kaosenlared.net/colombia-ejercito-de-liberacion-nacional-el-pueblo-si-cumplio-en-quito-comunicado-001/. También, https://eln-voces.com/index.php/dialogos-de-paz/comunicados/831-el-pueblo-si-cumplio-en-quito-comunicado-001.

[1829] Un actor clave: la Mesa Social para la Paz, en Diario El Espectador, Bogotá, 3-11-2016, http://colombia2020.elespectador.com/politica/esta-es-la-propuesta-de-la-sociedad-civil-la-mesa-de-gobierno-y-eln.

[1830] Más arriba, bajo el Título: “Acceso y Control del Poder en el Estado”, he analizado la manera en que las corporaciones toman el control del Gobierno, por sobre las naciones.

[1831] Trujillo Uribe, Matilda, Colombia. Pospuesta Mesa de diálogo con el ELN y el virulento impulso de exigir, en Kaosenlared.net, 3-11-2016, http://kaosenlared.net/colombia-pospuesta-mesa-de-dialogo-con-el-eln-y-el-virulento-impulso-de-exigir/.

[1832] Sánchez Gómez, Libardo, Colombia. Negociación ELN-Gobierno, lo que no se puede permitir, en Kaosenlared.net, 16-11-2016, http://kaosenlared.net/colombia-negociacion-eln-gobierno-lo-que-no-se-puede-permitir/.

[1833] Acordar y Cumplir, Regla de Oro para la Paz, en ELN, Voces de Colombia, 21-11-2016, http://www.eln-voces.com/index.php/editorial-insu/858-acordar-y-cumplir-regla-de-oro-para-la-paz.

[1834] Colombia. ELN se pronunció sobre estado de conversaciones con Gobierno Nacional, en Kaosenlared.net, 29-11-2016, http://kaosenlared.net/colombia-eln-se-pronuncio-sobre-estado-de-conversaciones-con-gobierno-nacional/.

[1835] Sin Derechos y Sin Humanos, en Voces de Colombia, 19-12-2016, http://www.eln-voces.com/index.php/editorial-insu/900-sin-derechos-y-sin-humanos.

[1836] Proceso de Paz con el ELN: Restrepo le advierte al ELN que “la ventana” de la Paz “no estará abierta indefinidamente”, en Diario El Espectador, Bogotá, 2-1-2017, http://www.elespectador.com/noticias/paz/restrepo-le-advierte-al-eln-ventana-de-paz-no-estara-ab-articulo-672930.

[1837] Las últimas palabras públicas de Odín Sánchez antes de su liberación, en Diario El Espectador, Bogotá, 1-2-2017, http://www.elespectador.com/noticias/paz/ultimas-palabras-publicas-de-odin-sanchez-antes-de-su-l-articulo-677901.

[1838] Colombia. ELN y Gobierno discrepan sobre el papel de la sociedad civil, en Kaosenlared.net, 10-2-2017, http://kaosenlared.net/colombia-eln-y-gobierno-discrepan-sobre-el-papel-de-la-sociedad-civil/.