Tapa Conflicto en Colombia

 

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Capítulo XXXV

Estrategias de Negociación y de Paz (¿Pacificación?) del Gobierno

Pacificar” en el lenguaje de cualquier hegemón -a lo largo de la historia- en el contexto mundial, o de la dirigencia y sectores dominantes en el interno, siempre ha significado restaurar el statu quo anterior o establecer uno nuevo controlado por las pautas del “viejo orden”, el que manejan los pacificadores. Los “reclamos” serán atendidos una vez restablecido el orden y en la medida dada por el hegemón o la dirigencia 1330.

Luego del optimismo, tras la declaración de un Acuerdo Provisional “con reservas”, en el Primer Punto de la Agenda de Paz relativo a la cuestión agraria, que se negoció en La Habana entre el Gobierno colombiano y las FARC, algunos hechos han forzado el retorno de una dosis de realismo político, que ha hecho cuestionarse qué tan convencida está la dirigencia en general y el Gobierno de Juan Manuel Santos, particularmente de la conveniencia de la “Paz”.

La primera alerta la puso la insistencia del régimen, en descartar una nueva Constituyente como mecanismo de refrendación del Acuerdo de Paz y, además, el aumento del presupuesto en defensa y seguridad, aun pensando en el postconflicto. La creciente militarización y represión en el campo colombiano, mediante las llamadas “zonas de consolidación militar”. La búsqueda de la ampliación del Fuero Penal Militar es comparable con el Estatuto de Seguridad Nacional de Turbay Ayala 1331, y según la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH):

Faculta a los miembros de la fuerza pública a usar la fuerza letal contra los civiles, que además no necesariamente van a responder jurídicamente por las lesiones a los Derechos Humanos que se generen como efecto de un uso desbordado y descontrolado de la fuerza en operaciones militares y policiales”.

La tendencia de los diferentes Gobiernos ha sido la de “reprimir” más que “negociar”, y “negociación” ha sido sinónimo de “desmovilización”.

Las protestas en Colombia, se ven enfrentadas a importantes niveles de represión, sin posibilidades de negociación:

a) Movilización de más de cuatro mil campesinos en el Catatumbo, convocada por la organización campesina ASCAMCAT, exigiendo que se acabe el incumplimiento del Estado y se decrete la Zona de Reserva Campesina, vetada ilegalmente por el Ministerio de Defensa. También que se suspenda la agresiva política de erradicación de cultivos ilícitos que los deja sin alternativas económicas para enfrentar la miseria y el hambre, que se suspenda la consolidación militar en la región así como los proyectos minero-energéticos que representan una amenaza para los campesinos y que se apoye y financie el Plan de Desarrollo Sostenible definido por las organizaciones campesinas.

b) Terminar con la zona de consolidación militar en el Tolima y la persecución de los campesinos y su organización sindical ASTRACATOL. Suspensión de los proyectos minero-extractivos en la región, principalmente, por la concesión prácticamente de todo el Municipio de Cajamarca a la multinacional AngloGold Ashanti para el proyecto de oro La Colosa, que es insostenible desde una perspectiva ambiental y social.

c) Suspensión de las operaciones militares en Meta, que afectan a la población civil: retenciones ilegales, bombardeos indiscriminados y requisas de alimentos y combustibles a los campesinos. Esto está acompañado por operaciones paramilitares.

d) Finalizar con los hechos de violencia que perjudican a los campesinos, comunidades afrocolombianas e indígenas en el Cauca bajo la ofensiva militar denominada “Espada de Honor”.

e) Finalizar la represión militar en la Zona de Reserva Campesina de la Perla Amazónica en el Putumayo. Los bombardeos constantes del ejército han generado desplazamientos de familias.

f) Similares situaciones han sido denunciadas en el Guaviare por parte de las asociaciones campesinas que denuncian que, en el marco de las operaciones contrainsurgentes del Estado, se les violenta y vulnera permanentemente.

g) Una situación particularmente grave la viven los reclamantes de tierras, campesinos desplazados que buscan retornar a su tierra, quienes se han visto victimizados por los llamados “ejércitos anti-restitución” que enmascaran a grupos paramilitares, actuando en connivencia con las autoridades locales, los terratenientes y la fuerza pública. Este fenómeno es especialmente fuerte en la costa atlántica, pero no exclusivo de esta región. Tomando en cuenta el alto número de reclamantes de tierras asesinados, desde que el Gobierno anunció su política de restitución de tierras en el 2010, hasta la fecha prácticamente poco ha sido devuelto 1332.

Concepto de Santos sobre la Negociación y la Paz en Colombia

La idea del proceso de negociación expresada por el Gobierno, muestra que se orienta en el sentido de la pacificación y no de la Paz. Como estrategia, se encargó que se llevara a cabo fuera de Colombia. Con esto evitó crear zonas de despeje, que fue una de las críticas que se hizo al Gobierno de Pastrana; pero, además, trató al proceso como algo ajeno y exterior, como si la guerra civil que se lleva a cabo desde hace más de cincuenta años en Colombia, fuera un fenómeno que opera como causa y no como efecto de los problemas nacionales, y el pueblo, en general, fuera ajeno y no tuviera nada que decir sobre el proceso de Paz. Es por ello que el Gobierno ha hecho referencia a que trata que un grupo al margen de la ley se incorpore al Estado.

Uno de los primeros temas, es que dejó en claro que quedaba totalmente fuera de discusión el modelo de Estado y el desarrollo económico-social.

En segundo lugar, planteó que: si quieren reformas del Estado, pues que las persigan, que las propongan en los canales normales de la democracia, en las plazas públicas. Y si ganan las elecciones, aprueben esas reformas. Habría que aclarar, aunque resulte redundante, que si no ganan las elecciones, entonces todo queda igual; lo que equivaldría a una pulseada política: si nosotros tenemos más poder, todo queda igual, si ustedes alcanzan poder suficiente, entonces pueden generar cambios.

En tercer lugar, planteó el proceso de negociación en el marco de la continuidad del fuego por parte de las fuerzas militares, pero exigiendo el desarme unilateral de la guerrilla. Santos planteó y continúa planteando que cualquier negociación se hará en medio del enfrentamiento.

En cuarto lugar, las reglas del juego las va haciendo y cambiando sobre la marcha el Gobierno, dictando leyes durante el proceso y estableciendo cuál deberá ser el Marco Legal para la Paz, con la sola intervención de los partidos políticos dentro del Congreso.

Planteos del ELN sobre la Negociación y la Paz en Colombia

La dirigencia del ELN, se pregunta ¿cuáles son las intenciones de Santos frente a la Mesa de Diálogos con la guerrilla?

Desde su punto de vista, el principal interés del régimen, es el impulso al modelo económico, fundamentado en la locomotora minero-energética y la agroindustria de monocultivo. Su reelección ha sido un medio, para avanzar en el diálogo con las guerrillas, y así superar los obstáculos que el conflicto social, político y armado le ponen al avance de este modelo económico. Las cifras de estancamiento de la locomotora minero-energética, evidencian el peso de estos obstáculos.

Por otro lado está Alvaro Uribe y los sectores cercanos a él, que plantea un distanciamiento con la solución política del conflicto, aunque converjan con Santos en el objetivo de aumentar la productividad del modelo agroindustrial y minero extractivo.

Es evidente que el régimen no tiene una única política de Paz, y que la Mesa de Diálogos con la insurgencia, no responde a un honesto interés por superar las causas estructurales del conflicto, sino a una táctica para ratificar el modelo. Esto hace que sea incierta la continuidad y eficacia del diálogo, debido a una voluntad variable del régimen.

El movimiento popular ha levantado históricamente la consigna de solución política y Paz con justicia social y dignidad. La masacre y persecución con que el régimen ha intentado eliminarlo, ha hecho que la fuerza de la consigna disminuyera; aunque el proceso de negociación en La Habana, ha generado nuevas expectativas y la búsqueda de una mayor participación de las clases populares.

¿Por qué va la guerrilla a la Mesa de Diálogos? Como ELN siempre hemos estado por una salida no militar al conflicto social, político y armado que vive el país, desde hace más de cincuenta años. Supeditamos la acción armada a los objetivos políticos, y hemos optado por las armas, debido a la antidemocracia impuesta al pueblo por la oligarquía interna y el imperialismo externo. Es nuestro deber, si la sociedad colombiana clama por Paz, obedecer y buscar por todos los medios una salida incruenta al conflicto, y abrirnos a la construcción de un país diferente, con la participación de las grandes mayorías.

El Gobierno de Santos ha dado un viraje táctico respecto del Gobierno de Uribe, al plantear la disposición de abrir una Mesa de Diálogos, por lo que nos disponemos a explorar este camino, y proponemos “parar la guerra para construir la Paz” 1333.

La dirigencia del ELN, debería pensar que “una salida incruenta al conflicto … que permita abrirse a la construcción de un país diferente”, implica jugar con las reglas vigentes, en las que la guerrilla -en general- ha tenido poca participación, dado su escasa capacidad de poder de implementación. ¿Cómo hará la guerrilla para alcanzar esos objetivos, sin poder suficiente como para modificar las reglas, ya que no puede imponer sus propias reglas? Salvo que construya poder en el mediano largo plazo, no tiene otras alternativas y el proceso de construcción de poder, debería -según la voluntad expresada por la propia guerrilla- llevarse a cabo fuera del marco de la guerra civil existente.

Conversaciones para Iniciar Proceso de Negociación de Paz Gobierno-ELN

Las Delegaciones del Gobierno Nacional y del Ejército de Liberación Nacional (ELN), en junio del 2014, publicaron un comunicado conjunto, informando sobre el inicio de exploraciones para llevar a cabo negociaciones de Paz:

1. El Gobierno Nacional y el ELN han iniciado una fase exploratoria de conversaciones en enero del 2014, luego de una serie de contactos y reuniones que tuvieron lugar desde el 2013. El objetivo de esta fase exploratoria es acordar una Agenda y el diseño del proceso que haga viables el fin del conflicto, y la construcción de la Paz estable y duradera para Colombia.

2. Las Delegaciones acordaron que la Agenda de Conversaciones incluirá los Puntos de Víctimas y Participación de la Sociedad. Los demás temas están por acordar.

3. Expresan a Colombia y la comunidad internacional, la voluntad recíproca de continuar con la fase exploratoria que permita acordar una Agenda y establecer una Mesa de Conversaciones para llegar a la firma de un Acuerdo Final.

4. Las Delegaciones darán a conocer periódicamente y de común acuerdo los avances y resultados de la fase exploratoria.

5. Las Delegaciones agradecen a los Gobiernos de la República Federativa de Brasil, la República de Cuba, la República de Ecuador, el Reino de Noruega y la República Bolivariana de Venezuela, la buena voluntad y el compromiso que han expresado en el acompañamiento y garantías de este proceso.

6. Las Delegaciones hacen un llamado al pueblo colombiano para que se una al propósito común de lograr el fin del conflicto y construir un país en Paz y equidad.

El Presidente Santos dejó en claro que, el proceso iniciado con el ELN no tiene grandes diferencias al llevado a cabo con las FARC, en los aspectos substantivos:

La responsabilidad política de este proceso de Paz recae sobre mis hombros, sobre los de nadie más. Este proceso integral de Paz que involucra a las FARC y ahora al ELN es la mejor garantía para las víctimas y para el país de que este conflicto terminará para siempre”.

No habrá cese el fuego, no habrá despeje de zonas y se realizará en el exterior para garantizar imparcialidad en el proceso.

Las condiciones en las que se dará inicio al Diálogo es lo que estamos acordando en este mismo momento y no será nada diferente a lo que le exigimos a las FARC para iniciar el proceso. Se tendrá en cuenta la dejación de armas, se acordarán puntos específicos que tienen que ver directamente con el fin del conflicto y cómo vamos a resarcir a las víctimas”.

La Paz es posible para Colombia, sin que temas como la economía y las fuerzas militares estén en discusión. “Queremos un proceso serio, digno, realista y eficaz (…) no estarán en discusión ni los fundamentos de nuestra Constitución, ni nuestro modelo económico y mucho menos nuestras fuerzas militares”.

Este nuevo proceso de Paz no pondrá en riesgo lo que hasta el momento se ha logrado con las FARC en La Habana.

Es mi responsabilidad informar al país de la existencia de este esfuerzo de Paz que responde a la Paz integral que viene proponiendo mi Gobierno (…) valoro el esfuerzo del ELN, pero hasta tanto no queden aprobadas todas las condiciones no daremos inicio a la Mesa formal de conversaciones con este grupo”.

El ex-Procurador General, Jaime Bernal Cuellar calificó como “positivas” las noticias sobre un acercamiento con el ELN para realizar un proceso de Paz como el que se lleva a cabo con las FARC:

El punto fundamental son las Víctimas, alrededor de ellas se estudian otros aspectos necesarios como la Paz, Verdad, Justicia, Reparación y la No Repetición”.

Lo que ha logrado el Gobierno es una Paz exploratoria como lo dijo el Presidente Santos. Estamos estableciendo la Agenda que es indispensable para que en una Mesa paralela se empiecen a discutir diferentes temas”.

En este nuevo proceso se tendrán en cuenta, además, los avances que se han logrado en las negociaciones en La Habana con las FARC. “Son puntos complementarios de contenido social, de problemas de economía y política, entre muchos otros” 1334.

El Gobierno de Santos Simula Negociar la Paz

El ELN divulgó un comunicado en el que aseguraba que tras dos años de diálogos exploratorios con el Gobierno, solo han constatado “diferencias profundas” de cara a alcanzar la Paz.

Criticando el momento que atravesaron los Diálogos de Paz entre el Gobierno y las FARC por el caso de la retención del Gral. Rubén Darío Alzate y la suspensión de las conversaciones en La Habana, el ELN manifestó que el Gobierno de Juan Manuel Santos “continúa acrecentando (entre otros) la antidemocracia, la pobreza y el despojo”, lo que dificulta un Acuerdo de Paz.

La suspensión (de los diálogos) saca a flote la idea de Paz del régimen, que concibe la Paz como un ejercicio mediático, un simple escenario de distracción, en el cual se repite de forma falaz que ‘la Paz está cerca’, porque ‘el desarme de las guerrillas es inminente’, etc. Por esto, algunos han dicho que ‘el Gobierno está vendiendo humo’”.

El ELN le pidió al Gobierno que oriente sus esfuerzos para ofrecerle a la sociedad transformaciones concretas, que favorezcan a las mayorías.

En este camino de rebeldía, desde hace veinticinco años, hemos dedicado esfuerzos y asumido riesgos, para buscar una salida diferente a la guerra, pero desde el régimen dominante no hemos encontrado un interlocutor unificado y con una voluntad de Paz verificable. Hoy, ésta búsqueda de Paz sigue viva y se está por consolidar, hasta que llegue a ser un sentir mayoritario de los colombianos”.

El ELN reitera su compromiso por alcanzar un Acuerdo de Paz y llama al pueblo para que se movilice para encontrar una solución política al conflicto.

Haciendo oídos sordos, el Gobierno viola el sagrado derecho a la Paz, que tienen todos los hombres y mujeres del mundo, sumándose a la ya larga lista de regímenes antidemocráticos articulados al plan de guerra imperialista, que la historia de la humanidad ha condenado en varios momentos” 1335.

Frente a las Trabas por parte del Gobierno en el Inicio del Proceso de Negociación

El ELN sigue empeñado en lograr la Paz para Colombia con transformaciones que den justicia, democracia, equidad y felicidad. Hace cincuenta años en el Manifiesto de Simacota, Departamento de Santander, cuando la nación y el mundo conocieron de nuestra existencia, explicamos las razones de nuestra lucha:

La educación se encuentra en manos de negociantes que se enriquecen con la ignorancia en que mantienen a nuestro pueblo; la tierra es explotada por campesinos que no tienen donde caer muertos y que acaban sus energías y la de sus familias en beneficio de las oligarquías que viven en las ciudades como reyes; los obreros trabajan por jornales de hambre sometidos a la miseria y humillación de los grandes empresarios extranjeros y nacionales; los profesionales e intelectuales jóvenes demócratas se ven cercados y están en el dilema de entregarse a la clase dominante o perecer; los pequeños y medianos productores tanto del campo como de la ciudad ven arruinadas sus economías ante la cruel competencia y acaparamiento por parte del capital extranjero y de sus secuaces vende-patria; las riquezas de todo el pueblo colombiano son saqueadas por los imperialistas norteamericanos”.

Hace más de cincuenta años nos alzamos en armas porque entendimos que las vías legales estaban cerradas para las luchas del pueblo; hoy así lo seguimos considerando. El Gobierno ha planteado su disposición a poner fin al conflicto armado y para ello ha convocado a la insurgencia.

Asistimos a este diálogo para examinar la voluntad real del Gobierno y del Estado colombiano; si en este examen concluimos que no son necesarias las armas, tendríamos la disposición de considerar si dejamos de usarlas.

El Gobierno de Santos tiene la disyuntiva de persistir en su política de guerra y pacificación o atreverse a un verdadero camino de Paz deseado por todos los colombianos 1336

ELN y Gobierno Acuerdan una Agenda de Negociación

El Jefe militar del ELN, Antonio García, mostró los Puntos de la Agenda que se han ido trabajando con el Gobierno, aunque aún faltan concluirse:

1. Participación de la sociedad.

2. Democracia para la Paz.

3. Transformaciones necesarias para la Paz (aún sin tratar).

4. Víctimas.

5. Fin del conflicto armado (aún sin tratar).

6. Implementación del Acuerdo y refrendación.

1) Participación de la Sociedad: el objetivo es que el proceso de Paz incida o modifique el curso de la dinámica política que el país conoce y ve.

2) Democracia para la Paz: se plantea la discusión y definición sobre qué debe hacerse para darle vida a una democracia plena, real; tema que le corresponde asumir a la sociedad en pleno.

3) Transformaciones Necesarias para la Paz: se consideran aquellos temas que debe identificar la gente, tomando en cuenta que la Paz no tomará forma y contenido un día después de firmar los Acuerdos.

4) Víctimas: plantea que es fundamental superar en conjunto, el desplazamiento y sus causas, Verdad, Justicia, Reparación, No Repetición, Perdón y No Olvido, pues es la única manera de proceder para que el cúmulo de violaciones a los Derechos Humanos que los más pobres del país han vivido, no llegue a repetirse.

En cuanto al tema del narcotráfico, cuando el ELN expresó el interés para trabajar por la superación de este fenómeno pocos se interesaron. Nosotros hemos sido claros y explícitos en que nada tenemos que ver con el narcotráfico, no tenemos ni hemos tenido cultivos, ni laboratorios, menos rutas o negocios, tampoco distribución de ningún tipo. Entendemos que es un fenómeno que ha permeado a la sociedad y al Estado, y el ELN estará dispuesto a hablar sobre el tema cuando la sociedad pueda tratarlo en su conjunto. El Estado, como aliado de los paramilitares, les dio la franquicia de ese negocio y usarán sus utilidades para agredir a las comunidades y hacer contrainsurgencia.

El Gobierno colombiano conoce nuestra disposición para el diálogo, pero nosotros no queríamos apostarle a la incertidumbre, pues Santos tiene un discurso ambiguo, habla de Paz y de guerra al tiempo. Escuchamos sus puntos de vista, que no eran nuevos y tienen que ver con lo que ellos llaman criterios para establecer un diálogo con la insurgencia: confidencialidad, diálogo directo y en el exterior.

Todos los temas tratados con el Gobierno han sido complejos, ya que en cada reunión, ha asistido con una lógica de imposición. El Gobierno impide acercarnos a temas como: fuerzas armadas, economía, Estado, soberanía nacional, cuestiones todas vinculadas a la génesis del conflicto. Son tantas las prohibiciones, que surge una pregunta: ¿de qué vamos a dialogar? Es evidente que la pretensión del Gobierno de Santos es someternos, sin preocuparse por la solución de los problemas del país. La única materia que les interesa, es la de las armas y la rendición.

Teniendo en cuenta los resultados negativos de anteriores procesos de diálogo, el ELN puede enumerar cinco certezas:

    La insurgencia no va a negociar por la sociedad, ni la llegada al Acuerdo de Paz garantizará que la vida cotidiana será menos traumática que la vivida con el conflicto.

    Una solución política del conflicto colombiano será viable en la medida que el Estado reconozca la naturaleza política del conflicto. De tal reconocimiento se desprende el carácter de las mismas medidas o reformas que es necesario cumplir para remover las causas del conflicto, entre las cuales hay -entre otras- una importante: el cambio de la doctrina militar que orienta el accionar de las fuerzas armadas.

    Para que la negociación, que apenas estamos redondeando en su estructura formal, gane dinámica, es fundamental que el Estado -el Gobierno de turno- deje a un lado su insuperable lógica de que la contraparte va a incumplir.

    La Paz no es un problema de simulacro político y manejo mediático, con una dosificación que el establishment va entregando a la sociedad de acuerdo a los intereses del Estado o del Ejecutivo. No puede ser así. Es necesario un manejo abierto de las Mesas de Paz, que motive y haga partícipe en estos procesos al conjunto nacional.

    Es fundamental una democratización de la sociedad colombiana. Es indispensable que el Estado y que la clase política reconozcan el carácter político del conflicto. Es un sine-qua-non para nosotros, para poder arrancar y ganar confianza en las posibilidades de un diálogo.

Mientras no acepten la premisa de la naturaleza política del conflicto, las soluciones que defina el Gobierno serán erróneas. No podemos aceptar que el carácter del conflicto es ideológico, como sucedió en la Guerra Fría, porque no lo es. Tampoco que tiene por motivación el enriquecimiento ilícito y, por tanto, que su motor es el narcotráfico, porque esta no es la realidad ni es nuestro quehacer. Menos, que su naturaleza descansa en el terrorismo. Su naturaleza es política, pues así permite afirmarlo el contexto en medio del cual surgió y en el cual se ha prolongado por cincuenta años.

La política de Paz de Santos es de pacificación, de sometimiento. El poder quiere aumentar tranquilo las ganancias; con el Acuerdo de Paz pretenden institucionalizar todo lo que es funcional al modelo neoliberal. Asumen convencidos que cuentan con una ventaja militar y que la pueden aprovechar políticamente.

El ELN pretende de estas negociaciones, establecer una Agenda que abra y permita a la sociedad colombiana, por sí misma -nosotros no podemos negociar en su nombre-, identificar y definir el país que sueña y que es posible hacer realidad. Un mal Acuerdo puede ser más perjudicial que el mismo conflicto que vivimos. Nosotros no tenemos apuro por firmar cualquier Acuerdo.

La indefinición y el desinterés, por parte del Gobierno, de negociar, son visibles. Ante nuestras demandas, referidas a la ausencia de democracia real, ellos ofrecen garantías que ya están en la Constitución pero que no se cumplen. Lo correcto sería evaluar por qué no se cumple el mandato de la Constitución. Para el Gobierno en Colombia hay democracia y para nosotros no es así. ¿Cómo nos pueden ofrecer como garantía una Carta de Derechos que ellos mismos violan constantemente?

Este Gobierno -como los anteriores-, no tiene una política de Paz. Están parados en los manuales de negociación, por eso apenas repiten la premisa de que la insurgencia está derrotada. Una postura que supuestamente les permitiría un Acuerdo rápido, en tanto la insurgencia estaría urgida de firmar y salvarse.

En el proceso electoral, el Gobierno utilizó la Paz para polarizar al país con propósitos partidistas. Hay que resaltar que la Paz no puede ser objeto de los intereses privados, debe ser un proyecto colectivo 1337.

Continúan los Problemas para Armar Mesa de Negociaciones ELN-Gobierno

Nicolás Rodríguez Bautista, alias ‘Gabino’, máximo Comandante del ELN, reconoce diferencias en enfoques y puntos de una eventual Agenda de negociación de Paz con el Gobierno, frente al proceso con las FARC.

Querríamos ver realizadas las obras que emprendemos en la vida, y mucho más cuando esta se empeña en lo más sagrado, como es la lucha por la justicia y el bienestar pleno de la humanidad, pero se haría muy mal si ese deseo que es justo y humano se colocara por encima de los retos que toda lucha impone y que van más allá de la existencia individual. Por todo esto considero que los luchadores no medimos en tiempo los ideales y sueños, es por esto que las transformaciones y las revoluciones son posibles. Esta es la filosofía de los pueblos, que saben que todo está por ganar y que los grandes cambios son obra de varias generaciones.

El Quinto Congreso del ELN concluyó que hoy, más de cincuenta años después de nuestro levantamiento en armas, nuestra lucha sigue siendo válida. El ELN debe reiterar que su lucha no se circunscribe a la lucha armada. El grueso de las mujeres y hombres del ELN no se dedican a la actividad armada sino a la lucha política y de masas. Muchas veces nuestro accionar armado es político, por tal razón afirmamos que nuestra lucha es esencialmente política, desde nuestra condición de rebeldes levantados en armas.

Los cuadros del ELN que se alzaron en armas hace más de medio siglo, lo hicieron muy a pesar de sus grandes deseos por encontrar los espacios políticos que se les negaron y de qué manera. Muerte, cárcel y exclusiones y si alguien lo duda, que se consulten las páginas de la historia de entonces, precedida por el magnicidio de Gaitán, en el contexto de la llamada Guerra Fría. Hace veinticuatro años, el ELN se propuso buscar una solución política del conflicto, en diálogos con el Gobierno de entonces y con los siguientes; para infortunio, siempre hemos encontrado la actitud inflexible y exigir a cambio de espacios políticos, la rendición y claudicación, como si la lucha por la dignidad mereciera deshonra, castigo y afrenta. Esta búsqueda le ha costado al ELN y a una parte de la sociedad, muertos, sacrificio y una decidida persistencia, que hoy seguimos demostrando de manera coherente.

(…) Debemos saludar importantes posturas de su santidad el Papa Francisco, entre ellas la que aboga por la Paz de Colombia. Hoy ante las posibilidades de un proceso de Paz, varios pastores y jerarcas de la Iglesia católica se disponen a aportar y es necesario tener en cuenta su concurso.

(…) Lo trágico del destino de los recursos minero energéticos, como el del petróleo y otros, es que son convertidos en botín para las empresas transnacionales, además de que los Gobiernos que se les subordinan les agradecen, que “le den empleo” a los trabajadores y dejen algunas “regalías”. Esto es sin duda, vergüenza patria. Evitar que se roben tan descaradamente los bienes comunes es una acción elemental de soberanía. Nuestro accionar político-militar busca esto y, como toda acción de fuerza, genera contradicciones por su alcance. El Estado colombiano y sus Gobiernos sostienen unas fuerzas armadas que sobrepasan el medio millón de personas, financiadas con el bolsillo de los colombianos, las que destina en casi tres cuartas partes a prestarle guardia al saqueo que hacen las transnacionales. Nuestra fuerza guerrillera debe conseguir lo que necesita para sostenerse y luchar, ¿a quién exigirle que pague este costo, entregando una parte ínfima de sus abultadas ganancias, que al capital saqueador de las riquezas de todas y todos los colombianos?

(…) Es posible que en un futuro donde exista en Colombia un Gobierno defensor de los intereses del pueblo y la nación -al que hemos llamado Gobierno de nación, Paz y equidad-, se pueda prescindir del petróleo. Sin embargo, esa posibilidad aun no es concreta y alguien dijo a propósito del tema que este “es uno de los males necesarios”, por supuesto esto no depende de la insurgencia, por ello hemos planteado la nacionalización como una salida soberana, que ojalá se alcanzara y fuera efímera, para que el país sea capaz de substituir esa energía por otra menos contaminante, consecuente con la decisión de no seguirle causando males terribles al planeta. En tal sentido son bienvenidas todas las iniciativas.

(…) El narcotráfico como fenómeno mundial fue impulsado por los grandes comerciantes y empresarios para obtener grandes ganancias de manera fácil. Para el caso de Colombia, hemos sostenido la tesis de que los amplios territorios donde opera la insurgencia fueron inundados por los cultivos de uso ilícito por los agenciadores de la contrainsurgencia, con el propósito de captar y descomponer a la base social cercana a ella. Este experimento perverso es facilitado por la pobreza y abandono estatal del campo colombiano, plan que no logró desvanecer el desarrollo insurgente.

Los últimos cuatro congresos del ELN en 1989, 1996, 2006 y 2014, han ratificado nuestra política de deslinde categórico con el narcotráfico, política que se concreta en que el ELN no comercia con alucinógenos, no tiene rutas de tráfico, ni tiene laboratorios o cocinas, ni es dueño de cultivos de uso ilícito, menos estimula dichos cultivos, ni se asocia para este negocio con narcotraficantes. Así como una parte de los propietarios acaudalados, que viven en los territorios donde operamos, nos colaboran o pagan un impuesto, de la misma manera le exigimos un impuesto a los comerciantes que entran a los territorios donde hay cultivos de uso ilícito. Asimismo les exigimos contribuir con obras sociales en beneficio de las comunidades.

Nuestra labor con la población donde existe una parte de los cultivos ilícitos es intensa para evitar la descomposición social, pues en dichos territorios es total el abandono del Estado, quien los considera como colombianos de tercera clase. Rechazamos categóricamente que a los campesinos que trabajan en cultivos de uso ilícito, el Gobierno les dé el calificativo de narcotraficantes.

(…) Hemos afirmado nuestro reconocimiento al DIH, siendo necesario entenderlo a la luz de la realidad del conflicto colombiano. Fuimos desoídos por los sucesivos Gobiernos, en cuanto al planteamiento de humanización de la guerra, aun así nosotros actuamos dentro de dicho planteamiento. Reclutamiento es obligar a determinadas personas a formar parte de un grupo armado. El ELN tiene en su reglamento la prohibición de vincular personas a la fuerza para engrosar sus filas. Quien se incorpora, lo hace de manera consciente y voluntaria, luego de cursar un proceso de conocimiento mutuo, que le permite entender cuáles serían sus responsabilidades y compromisos, sus derechos y deberes; por lo anterior no aceptamos que se diga que el ELN recluta, cosa que sí hace el ejército gubernamental, por medio de las famosas batidas, en que se lleva a la fuerza a miles de jóvenes con el pretexto de “servir a la patria”.

El país y el mundo deben saber que la amplia masa de pobladores de los territorios donde opera el ELN, ha sido declarada “ilegal” por el Estado y no tiene otra opción que buscar la protección de nuestras fuerzas, personas a las que en ningún momento se le asignan para tareas militares o de alto riesgo. Muchas familias desplazadas de sus territorios prefieren estar en áreas donde operamos, para no ir a las ciudades a engrosar los cinturones de miseria.

El explosivo de las minas defensivas que usamos para impedir el avance enemigo lo extraemos de las bombas que lanzan los aviones del Gobierno y que no explotan. Cada mina pesa ciento cincuenta gramos, mientras que una bomba de las que arrojan pesa quinientos kilogramos. De cada bomba sin estallar fabricamos tres mil quinientas minas defensivas.

Nunca hemos negado que hayamos cometido errores por acciones de individuos, que actúan al margen de nuestras líneas y reglamentos o por dolorosos accidentes en determinadas circunstancias, pero negamos categóricamente que desarrollemos acciones con el propósito de hacer daño a la población. Igualmente, respetamos la vida de los prisioneros de guerra y damos trato digno a quienes, por circunstancias particulares, privamos de la libertad.

A propósito de las víctimas del conflicto y la justicia, los dos últimos Congresos del ELN, que son nuestra máxima autoridad, han definido la validez de la Verdad, la Justicia y la Reparación para las Víctimas, Perdón pero No Olvido.

(…) Valoramos y vemos con respeto los esfuerzos de los compañeros de las FARC en el proceso de Paz y así lo hemos intercambiado con ellos, sin embargo, en materia de puntos de Agenda y enfoques, así como de la participación de la sociedad, tenemos otra manera de entender los avances y desarrollos y ello no es contradictorio, sino que aporta al proceso de Paz en general. Esa es parte de la diversidad del país y la insurgencia, los dos procesos se enriquecen mutuamente y se complementan.

Los asuntos que puedan ser de diferencia no se contraponen, por eso no hay palos en la rueda ni del ELN al proceso de las FARC ni del de las FARC al ELN. A quien el país ha visto poniendo palos en la rueda al proceso de Paz es al ex-Presidente Uribe y a sus seguidores, a quienes a veces se les une el Gobierno de Santos, cuando pretende imponer una Paz barata para el capital, para que todo siga igual.

(…) Transformaciones necesarias para la Paz, es algo similar a lo que dicen desde el movimiento popular y social, que “la Paz son cambios”. Si reconocemos que el conflicto que vivimos es de naturaleza política, que es el fruto de la antidemocracia, la pobreza, la miseria, la actitud violenta desde el Estado a los reclamos de las mayorías, es apenas lógico que esos problemas requieran abordarse y solucionarse en un proceso de Paz. Nadie está diciendo que lo que lleva más de medio siglo se resuelva en una discusión de unas semanas, el problema no es firmar papeles y tener buenas intenciones. Si el proceso de Paz no encara a profundidad estos asuntos, dentro de un plan concreto, la Paz no tiene futuro y será un cuento.

Plantearse resolver las causas que originaron el conflicto es indispensable, y esa definición debe salir de la sociedad misma, que lo ha padecido. Ella debe darse formas concretas de organización para expresarse y plantear soluciones dentro de valoraciones objetivas, es indispensable recoger el sentir de los trabajadores de la ciudad y el campo, del campesinado, de los indígenas, de las negritudes, de las barriadas pobres, de los sectores de la llamada clase media, de los más de seis millones de desplazados, de ocho millones de migrantes, de los estudiantes, de la intelectualidad nacional, de la academia, etc., a través de sus organizaciones, y generar organizaciones de quienes aún no las tienen.

Un buen médico va a las causas de las enfermedades del paciente, si se las trata y resuelve le da vida y futuro. La sociedad colombiana está enferma y en estado crítico, si las medicinas, los alimentos y la dieta no son efectivos, no habrá vida ni futuro, todo será una quimera y esto no nos lo perdonarían las futuras generaciones. Ese examen, ese diagnóstico debe hacerlo la sociedad misma a través de sus organizaciones en real proceso democrático directo, sobre todo esa sociedad excluida, la sin derechos, la sin futuro hoy. ¿Cuánto demorará ese proceso? No lo sabemos pero es de ese tamaño el problema y el reto a asumir, la precipitación es mala consejera.

(…) No se puede excluir a nadie, deben participar también los sectores económicos y empresariales del país, sobre todo a quienes no son tenidos suficientemente en cuenta; los que son tenidos en cuenta hoy, ya conocemos sus puntos de vista, son con los que se mueve el país y los representa el Gobierno. No hay duda que es necesario escuchar a las fuerzas armadas estatales, ellos también tienen mucho que decir respecto a un futuro de Colombia en Paz.

(…) Cuando hablamos de sociedad estamos haciendo referencia a esa masa de cuarenta y siete millones de colombianas y colombianos. Sin embargo la que disfruta de los derechos que se le niegan a la inmensa mayoría, es una expresión de sociedad privilegiada, que está representada en el poder y ya sabemos cómo piensa y actúa. Tener en cuenta la sociedad no es sinónimo de un acto de consulta solamente, sino un proceso continuado de construcción de planes y políticas levantadas por las mayorías, por la vía de sus organizaciones, que vayan en la dirección de resolver las causas que originaron el conflicto y sobre el futuro del país. Así entendemos la expresión democrática.

En esto no partimos de cero, varios investigadores afirman que el país está sobre diagnosticado, sencillamente los Gobiernos no recogen los esfuerzos que muchas de las comunidades han planteado. Los trabajadores minero-energéticos han levantado propuestas, igual los trabajadores de la salud, los estudiantes, los maestros, los indígenas, las negritudes, los campesinos, pero muchas propuestas se han tirado al rincón de San Alejo; en este contexto, hay mandatarios locales elegidos popularmente a quienes se les bloquea, estigmatiza y calumnia, porque levantan planes con sentido popular y social; pero como ello no representa ganancia para las élites dominantes, se les sabotea y obstruye su desarrollo, mientras tanto el país obedece a los designios del FMI, y a otras expresiones del capital transnacional, a los planes del Pentágono, como el mal llamado Plan Colombia, que ahora se reconoce como un fracaso y a los TLC, entre otros.

La Convención Nacional fue una propuesta lanzada desde el ELN, con el propósito de organizar y aglutinar las expresiones populares y sociales para un proceso de Paz. Sin considerarla inválida, pensamos que el movimiento político de masas, por la vía de sus organizaciones, debe lanzar una propuesta propia en su saber democrático y retomar de la Convención Nacional lo que considere válido.

(…) Hemos reiterado que es indispensable la participación protagónica de la sociedad en el proceso de Paz para que este sea exitoso y en ello vemos buenos vientos, tanto en el país como desde la comunidad internacional. Apostémosle a ello en fuerte lucha para lograrlo, nos lo merecemos todas y todos y saldremos vencedores.

Si hoy los diálogos de Paz logran que la sociedad sea protagónica, darían los resultados en espacios expeditos para el ejercicio de la democracia, hoy negados, con lo que estaríamos asistiendo a un nuevo momento político. Ello sí sería la demostración clara de que no hay necesidad de la rebeldía para luchar por la justicia, sino que por esos caminos democráticos se desencadenarían las luchas populares y sociales para alcanzar cambios profundos en materia política y social, que harían de esta Colombia la verdadera patria para todas y todos. Mientras esto no sea posible, no nos queda otro camino que el del alzamiento armado 1338.

Para Desarmar al ELN

El Gobierno colombiano y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), acordaron comenzar en septiembre del 2015, los diálogos de Paz en Ecuador. De acuerdo con el Comandante del ELN, Nicolás Rodríguez Bautista, alias “Gabino”, las conversaciones se llevarían a cabo paralelamente a las que desarrollan las FARC y el Gobierno.

El 13 de mayo del 2015, el Presidente de Ecuador, Rafael Correa, anunció que Quito, capital del Ecuador, sería la sede de los Diálogos de la Paz entre el Gobierno colombiano y el ELN 1339.

El ELN ha dicho que obedecerá a la sociedad y reconocerá la voluntad popular. Por su parte, el Gobierno dijo que el modelo de negociación pasaba por la dejación de armas a la firma de los Acuerdos, porque “esa es la tendencia”, pero no hay un modelo estándar de cómo tiene que hacerse la Paz y puede innovarse en la medida en que el proceso demande.

La participación política no es una bandera exclusiva de la insurgencia: está en la Constitución de 1991 y en las causas que originaron el conflicto. Lo que se pacta con las FARC sobre ese tema no va más allá, esencialmente, de la Constitución. El problema de la participación no es de reconocimiento jurídico, sino de condiciones materiales reales.

Cuando el ELN dice que quiere tutelar, desde las armas, ciertos espacios políticos, no es porque crea que la gente sea inmadura políticamente, sino porque consideran que a la gente la matan por hacer oposición y ellos se erigen como sus defensores, pues consideran que una de las garantías es conservar las armas mientras no cambien las condiciones.

Los informes sobre la presencia del paramilitarismo y/o de sus herederos políticos, en el proceso político-electoral colombiano son preocupantes. Muestran un esquema en el que la guerra no es la continuación de la política por otros medios, como lo planteaba Clausewitz, sino que en Colombia estas dos dinámicas, se acompañan en una perversa combinación de formas de lucha que se conoce como parapolítica. Los paramilitares siguen siendo un poder local relevante, un instrumento todavía vigente. Esos paramilitares y sus líderes no parecen estar predispuestos a respetar una propuesta de participación política del ELN.

Las armas son un elemento de tensión en todo proceso de negociación. El error es querer cerrar en la fase preliminar lo que es más propio de la Mesa formal. Eso, en el contexto de la dejación de armas, llevaría a que el Gobierno plantee que el ELN entregue las armas antes de las reformas, mientras que el ELN pretende primero las reformas. Estas diferentes velocidades dentro del proceso de Paz deberían ajustarse, aunque no existe a la vista una voluntad declarada en esa dirección por ambas partes.

El mínimo de transformaciones que plantea el ELN -aunque no ha aclarado específicamente cuáles-, garantizaría un espacio de construcción de confianza para que las armas dejen de ser un inamovible. Lo necesario es ofrecer, de manera seria, un relevo a esa verificación, pasando de un ELN armado a un acompañamiento internacional y/o de la sociedad local, con capacidades reales de supervisión y control de lo firmado.

Esto implica que aspectos como las garantías reales de participación política, no pueden reducirse a declaraciones ni a normas. El mensaje para desarmar al ELN podría pasar por algunos temas como: la eliminación del paramilitarismo, realizar cambios a la Doctrina militar, tener en cuenta también los crímenes cometidos por la fuerza pública, la protección de los líderes comunitarios, tratar con seriedad la parapolítica, etc.

El Gobierno lograría mucho si en este proceso de negociaciones para la Paz que se encara tanto con las FARC como con el ELN, superara con sus reformas las propuestas hechas por la guerrilla a la vez que tuviera en cuenta las demandas de los diferentes sectores de la sociedad colombiana. De esta manera, dejaría a las guerrillas y a la oposición sin banderas, desarmándolas. Ganaría el Estado, ganaría la sociedad y también las guerrillas.

La vieja idea de la Doctrina de la Seguridad Nacional de quitarle el pez al agua, sería eficaz si las élites entendieran que el agua no es la población civil, sino sus agendas de insatisfacción 1340.

¿Negociaciones con ELN se Dilatan o hay Significativos Avances Exploratorios?

El Comando Central de la Dirección Nacional del Ejército de Liberación Nacional, emitió un Comunicado respecto del estado de las conversaciones con el Gobierno colombiano en Ecuador.

Finalizando el 2015, voceros autorizados de la ONU han pedido al Gobierno de Santos y al Ejército de Liberación Nacional “no dilatar las negociaciones”; llamado que entendemos y queremos responder.

Desde su inicio este proceso de conversaciones se fundó en que sería “directo, confidencial y por fuera de Colombia”; según requisitos colocados por el Gobierno.

Dos años después, las Partes hemos logrado acordar una Agenda de negociaciones completa, con el apoyo de la comunidad internacional, representada en tres países Garantes y dos Acompañantes.

Recientemente hemos informado de la proximidad de la fase pública de estos diálogos y de la necesidad de acordar pronto los asuntos operativos faltantes, para que al comenzar el 2016, dar a conocer la Agenda acordada e iniciar a desarrollarla.

Tales asuntos operativos de conocimiento exclusivo de ambas Partes, han comenzado a aparecer en los grandes medios comerciales de comunicación de Bogotá; como base para especular sobre un supuesto “congelamiento y freno”, a este proceso de solución política del conflicto.

Estas filtraciones han estado presentes a lo largo de toda esta fase confidencial que está terminando, las que han sido usadas como presión mediática, para tratar de incidir en las decisiones de la Mesa de diálogo.

Ante cada filtración hemos reiterado, que toda propuesta debe ser acordada en la Mesa, y si una propuesta se hace pública sin contar con nosotros, nos vemos en la obligación de invalidarla 1341.

El Gobierno Destacó Significativos Avances Exploratorios con el ELN

El Ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, destacó los significativos avances en los diálogos exploratorios con el ELN, desde enero del 2014 en Ecuador, con el fin de iniciar un proceso de Paz similar al de las FARC en La Habana.

Se ha avanzado mucho en la etapa exploratoria con el ELN en la construcción de una Agenda”. En el 2016 “esperamos tener buenas noticias comenzando el año con la iniciación de una etapa formal de las negociaciones”. No habrá Paz completa si este grupo armado no deja las armas 1342.

No hay Paz porque el Gobierno no Quiere

El ELN intenta abrir una negociación pública con el Gobierno de Santos siguiendo la senda de la de La Habana con las FARC. Hay ya una Agenda acordada, pero la confianza mutua se construye con dificultad y en medio de combates.

Nicolás Rodríguez Bautista, alias “Gabino”, explicó las oportunidades y escollos del proceso. Jamás hemos priorizado la guerra o confrontación armada por considerarla expedita, sino que el cierre de las vías legales obligó a varios sectores populares a usar la rebeldía armada, como único camino posible. Las vías políticas siempre deben ser las esenciales para dirimir las contradicciones y diferencias. Sin embargo, la oligarquía colombiana ha usado de manera constante la violencia, para impedir los desarrollos de la lucha popular.

Cuando la oligarquía se ha abierto a buscar una salida política al conflicto, en el Ejército de Liberación Nacional no hemos ahorrado esfuerzos para examinar este camino. Hoy tenemos clara la falta de voluntad de la oligarquía para disponerse a una salida política, con cambios significativos en la vida del país, y mas bien lo que busca es debilitar la capacidad de lucha de las mayorías, incluida la insurgencia. Este es el principal escollo del actual proceso de Paz. Aun así, estamos dispuestos a examinar posibilidades de avance y en tal sentido le apostamos a la Paz.

Si se logra un verdadero proceso de Paz, la vía política es la que más deseamos transitar, pero si quienes nos adversan no se disponen a ella, no quedará otro camino que seguir usando el derecho a la rebelión.

Camilo Torres, el cura guerrillero, uno de nuestros iniciadores, dejó dicho que “es la oligarquía la que decide por cuál vía va a entregar el poder al pueblo”. Colombia cuenta con un pueblo humilde, paciente, trabajador y dispuesto a aceptar los desafíos.

En las recientes elecciones regionales faltó unidad por la base, como también lo enseñó Camilo. Dentro de esta debilidad la derecha perfeccionó una maquinaria demoledora. Con dinero unió clientelas electorales. Se apropió de banderas del cambio, aprovechando el desgaste de tres administraciones seguidas de la izquierda en Bogotá. Con grandes campañas mediáticas, cabalgó sobre actos de mal gobierno y casos de corrupción, a los que desafortunadamente no han escapado algunos movimientos de izquierda, y los cobró en el Gobierno de Petro, que fue uno de los mas cualificados.

Las conversaciones entre el ELN y el Gobierno no han sido informales sino confidenciales. En ese lapso de tiempo hemos logrado elaborar una Agenda de negociación, a la que no le falta ni una coma; el atasque está en cómo concretar asuntos operativo para la fase pública. Tenemos confianza en que, por fin, llegue ese momento comenzando el año venidero.

El Gobierno es el de la estrategia de dialogar en medio del conflicto. Nosotros, tanto en la Mesa como públicamente, hemos insistido en la urgencia de pactar un cese bilateral del fuego y las hostilidades con verificación, pero desde que se iniciaron las conversaciones, el Gobierno ha arreciado sus operaciones antiguerrilleras en todos nuestros territorios.

El ataque del 27 de octubre del 2015, a una patrulla del ejército, se hizo en medio de un gigantesco operativo militar en contra de nuestro Frente de Guerra Oriental, que sigue en desarrollo en los departamentos de Boyacá, Arauca y Casanare. Esta acción nuestra es respuesta a esa operación punitiva del Gobierno. La carencia de confianza entre las partes es una dificultad que enfrentamos. La iremos superando en la medida que creemos nuevas realidades, producto de este proceso de solución política.

Tanto las FARC como el ELN, le hemos demostrado al país que los gestos unilaterales han sido aprovechados por el Gobierno y sus fuerzas armadas, para sacar ventajas militares y políticas. Lo que se requiere con urgencia es un cese bilateral del fuego y las hostilidades, sin condiciones y con una verificación efectiva. Si el Gobierno lo aceptara, este proceso de Paz daría un salto importante y generaría las confianzas necesarias entre las partes, porque estamos en una Mesa hablando de Paz al tiempo que no para la confrontación, donde siguen muriendo soldados, policías, guerrilleros y, mas grave aún, líderes populares y defensores de Derechos Humanos. Si el Gobierno acepta un cese en estas condiciones, lo podemos firmar ya.

La clase gobernante está fracturada en dos partes y eso es de conocimiento público. El ex-Presidente Uribe Vélez agrupa a una de esas partes, que considera que el Presidente Santos “le está entregando el país a la guerrilla y traicionando a Colombia”; y el Presidente Santos lidera la otra parte. Esa situación es muy grave porque en el 2018 Santos termina su mandato y el proceso de Paz no se agota en los dos años que le faltan de Gobierno, lo que implica una amenaza.

Mientras Santos hace discursos sobre la Paz, el país sigue viviendo una dinámica de guerra como si dicho proceso no existiera. Sigue la represión y la militarización no disminuye, así incluso haya una tregua unilateral por parte de las FARC. La persecución a los líderes populares y defensores de Derechos Humanos es latente, con muertos, encarcelamientos y desapariciones forzadas; los desplazamientos forzados por el accionar de las fuerzas legales del Estado y el paramilitarismo no paran; y el patético drama carcelario, antes que mejorar, se agrava.

Las organizaciones populares, en sus movilizaciones, siguen reiterando que “la Paz son cambios”. Esta es una verdad contundente. En Colombia las investigaciones mas serias han concluido que la impunidad ronda por encima del noventa y seis porciento de los delitos cometidos por Agentes del Estado, los políticos y los llamados servidores públicos. Es algo gravísimo para un país de cuarenta y ocho millones de habitantes, que vive un conflicto político, social y armado con mas de medio siglo de existencia, donde los civiles muertos, desaparecidos y exiliados son millares, y los que sufren el desplazamiento forzado son alrededor de seis millones.

Existe un clamor de las Víctimas por la Verdad, la Justicia, la Reparación y garantías de No Repetición. Sin cumplir esta condición, la Paz en Colombia no es posible. Las fórmulas para asumir ese proceso deben ser levantadas y construidas por las Víctimas y nadie puede reemplazarlas en ello. El Estado -los Gobiernos de turno-, mayormente involucrado en todo esto, es quien tiene menos autoridad moral para hacerlo.

La Paz no es un asunto sencillo de “borrón y cuenta nueva”. La propuesta de las FARC de tener un día de contrición nacional, significa reconocer, arrepentirse y mostrar la convicción de No Reincidir. Decisión que no vemos en la minoría gobernante, quien no asume responsabilidad colectiva por décadas de guerra sucia, que las atribuyen a uno que otro militar o paramilitar desviado, a quienes llaman “manzanas podridas”.

Poco sirve para la Paz que una parte se arrepienta y la otra no, que una parte asuma su responsabilidades y la otra no. Como afirmó el Comandante Antonio García, “la Agenda entre el Gobierno y el ELN ya está acordada”. La Paz es un asunto muy importante para toda Colombia y el ELN está firmemente comprometido con ella. Somos optimistas, sin desconocer las dificultades 1343.

Hay “Paz” porque Colombia Cuenta con el Mejor Ejército

El Presidente Juan Manuel Santos, coherente con su visión del proceso de negociación -desoyendo y menoscabando la relevancia de los reclamos de muchos sectores de la población en nada ligados a las guerrillas-, plantea a la Paz -pacificación- como una derrota militar de la guerrilla y no como si se hubiera vencido a las causas estructurales que han llevado al país a un constante estado de guerra civil.

Afirmó, que cuando le pregunta a un guerrillero desmovilizado a qué le tiene miedo, éste le responde: al sonido de los aviones y helicópteros de la fuerza aérea. Para el Presidente, Colombia cuenta con el mejor ejército de su historia, lo que forzó a las FARC a iniciar un proceso de Paz al entender que las fuerzas armadas “son invencibles”.

Llegar a ese punto ha sido posible gracias a los soldados y policías, ya que su presión ha sido la que ha llevado a la Mesa de negociaciones a las FARC. El trabajo desempeñado por las fuerzas armadas ha permitido al país desarrollar una serie de políticas que han reducido la pobreza, impulsado la construcción de infraestructuras o mejorado la calidad educativa.

(La) Paz es la victoria de ustedes (los soldados), una Paz que va a ser sostenible porque ustedes van a seguir cumpliendo un papel fundamental, porque el coraje y la determinación han sido los responsables de que estemos hablando de paz” 1344.

El Presidente Santos pareciera estar más preocupado por el posible enojo de las fuerzas armadas, respecto de su futuro -judicial y económico- en el postconflicto 1345, que por la decepción o el enojo de la sociedad civil, debido a sus carencias, sus demandas insatisfechas. La “Paz” no tiene que ver con la ausencia de guerra, sino con un desarrollo equilibrado. Si la Paz significa que se tiene la mejor fuerza, pero no la mejor economía desde el punto de vista del desarrollo integral con justica social, entonces, lo que Juan Manuel Santos busca -al igual que los anteriores Gobiernos- es la pacificación -“Pax”- en Colombia, lo que dejará la semilla de una futura nueva conflictividad.

El Consejo Nacional de Paz

El Presidente Juan Manuel Santos tomó la decisión de reactivar el Consejo Nacional de Paz que fue creado mediante la Ley 434 en 1998, luego de una reunión con la ex-Senadora Piedad Córdoba y otros integrantes de Marcha Patriótica, movimiento que surgió a raíz de los Diálogos en La Habana entre el Gobierno y las FARC.

El Consejo Nacional de Paz es un órgano asesor y consultor en materia de política de Paz, encargado de velar por el constante fomento de la colaboración entre las entidades estatales para cumplir con esos fines. Sus funciones incluyen la presentación de propuestas para la superación del conflicto, un monitoreo del mismo y la formulación de sugerencias para las entidades públicas en materia de diseño y aplicación de políticas de Paz.

De acuerdo con lo dicho por el Consejero presidencial para Asuntos Sociales, Dr. Luis Eduardo Garzón, esta etapa del Consejo de Paz debe caracterizarse por la participación central de los movimientos sociales que tienen una representación de veinticuatro delegados en el organismo. Se trata de normalizar un mecanismo institucional de articulación entre el Estado y la sociedad civil para los efectos de la construcción de la Paz.

El Presidente Santos ha dicho que se avanza con una visión de “Paz total” para implementar el postconflicto, con la aplicación de los Acuerdos en los que se han logrado consensos suficientes, no obstante la cláusula que dispone que “nada está acordado hasta que todo este acordado” y que en los textos de los Acuerdos para superar el conflicto se ha establecido una etapa de implementación de lo pactado 1346.

La Paz, más allá e independientemente del desarme de las guerrillas, requiere de la participación activa de todos los sectores de la sociedad y exige superar prejuicios, prevenciones y malos entendidos. Este Consejo Nacional de Paz, debería implementar políticas de Estado, independientemente de la iniciativa del Gobierno de Santos para alcanzar el objetivo de una “verdadera Paz” y para lograr la transformación de Colombia, de forma tal que se eliminen progresivamente las causas estructurales generadoras de conflicto.

Las posibilidades de que esto ocurra, son lejanas y dependen fundamentalmente del grado de participación activa y de la constancia y convergencia de la sociedad civil en la búsqueda de este objetivo. De parte de los sectores políticos tradicionales, sólo se observa el interés por la “pacificación” para continuar con sus políticas y modelo económico, y del lado de la “izquierda” -que está muy fragmentada-, se ve la falta de consistencia y de visión sobre la manera en que el sistema -internacional y estatal- evoluciona y cómo lograr objetivos de Paz con justicia social dentro de este contexto crecientemente complejo y dinámico.

El Campo y la Agenda de Negociación

Mientras las FARC buscan llevar la negociación hacia el nivel de la reformulación estructural del sistema, la estrategia de Paz del Gobierno, que sigue criterios similares a los procesos de pacificación anteriores, que derivaron en la continuidad del conflicto y en el aumento de la fuerza militar 1347, se acerca más a la desmovilización con ciertas prebendas a los desmovilizados, pero sin cambios en el sistema vigente.

¿Hasta qué punto el Gobierno está dispuesto a tocar los intereses de los negocios, que serían afectados por el planteamiento hecho en el proceso de negociación? Intereses económicos de las multinacionales, de los terratenientes, de los grandes inversionistas extranjeros, que han puesto sus ojos en las riquezas minerales y las posibilidades agroindustriales de Colombia.

Avanzar en la negociación en los términos planteados por la guerrilla, implicaría tomar en serio las promesas del Gobierno de combatir al paramilitarismo o restituir tierras a los desplazados. Esto puede perturbar a un sector significativo del bloque dominante. Orientar la negociación en la dirección de la mera “pacificación”, puede llevar a una escalada del conflicto social y armado en un escenario en el que la protesta popular ha ido creciendo.

El Comandante guerrillero Andrés París planteó, que ellos ya han hecho la principal concesión en la negociación de no exigir ninguna medida revolucionaria en la Mesa 1348:

No se está pidiendo ni el socialismo ni la abolición de la propiedad privada en las negociaciones de Paz. Reclamar educación pública en Suecia puede que sea una demanda de sentido común que puedan esgrimir hasta los elementos más conservadores de la sociedad; sin embargo, esta misma exigencia en Colombia, en virtud de las fuerzas que deben movilizarse y de los cambios estructurales que deben efectuarse para materializarla, se convierte en una exigencia revolucionaria o con un potencial revolucionario indiscutible 1349. Lo “revolucionario” de una medida, depende del impacto que tiene sobre el equilibrio de fuerzas. Medidas relativas a la cuestión agraria que parecerían de sentido común, enfrentan la oposición irreductible, de la “reacción conservadora”, que “no quiere que el campo deje de ser suyo y feudal”. “Sacar el campo colombiano de la época feudal sería una revolución” 1350.

Las propuestas planteadas por las FARC, se contraponen a la idea de “modernización” que tiene el Gobierno y el grueso de la dirigencia política y económica, en que la “modernización” que busca, va de la mano de multinacionales y de los agronegocios, que continúan con la tradición de despojo a los campesinos. El Gobierno colombiano entiende el potencial revolucionario de las transformaciones que se pueden desencadenar, a raíz de un Acuerdo que altere las relaciones de clases en el campo.

El Gobierno de Santos busca modernizar, pero siguiendo el modelo neoliberal del “derrame”, lo que significa que el pueblo sólo obtiene lo que queda, sin que forme parte de una política de Estado de redistribución o de inserción productiva dentro del sistema. Lo aparentemente contradictorio es que, mientras el Gobierno lleva a cabo las negociaciones en La Habana, sigue reprimiendo, bombardeando, en un modelo en el que no queda espacio para pensar en “Paz”, sino en una “pacificación”, en la que no es partícipe ningún sector de la sociedad. Los únicos espacios oficiales que obtiene el pueblo en el proceso de negociación, son los facilitados por Naciones Unidas o los que manejan paralelamente algunos grupos de campesinos, afrocolombianos e indígenas, que hacen público su pensamiento, pero no se transforma en propuestas oficiales o adoptadas por el Gobierno como relevantes para hacerse efectivas 1351.

Los Diálogos de Paz que el Gobierno lleva a cabo con las FARC en La Habana, no contemplan la Paz que los campesinos, los grupos afrocolombianos e indígenas necesitan. No puede haber Paz en una negociación cuando el Gobierno no da educación, salud, seguridad, Derechos Humanos a las diferentes regiones del país. El hambre y la miseria siguen. Lo que los diferentes sectores de Colombia necesitan, es una Paz en la que ellos participen activamente, con el pensamiento propio, con la idea de Paz que tienen. Una Paz con justicia social. ¿Puede ser Paz cuando a los indígenas les siguen sacando los territorios; cuando en esos territorios ponen miles de soldados a cuidar la explotación minera llevada a cabo por multinacionales; cuando en las Alcaldías o en el mismo Gobierno dicen que no hay plata para la vivienda? 1352

La “desactivación” del conflicto armado, deja latente, en estas condiciones de pacificación, al conflicto social.

Participación Política para las FARC luego de la “Desmovilización”

Para el Gobierno, todo termina en la desmovilización de la guerrilla. Que todo siga igual. Imponen un Marco Jurídico en el que se concluya que la guerrilla es la única victimaria. La guerrilla, por su lado, insiste en conformar una Comisión que esclarezca la verdad histórica del conflicto y rescate las causas y responsables de lo sucedido. Aduce que no ha luchado durante cincuenta años por una democracia basada en la justicia social, solo para recibir unas curules en el Congreso. Una cosa es un proceso de Paz y otra un sometimiento 1353.

Los “Buenos” y los “Malos”

El planteo implícito en las denominadas “democracias” en América Latina y particularmente la colombiana, es que de por sí, el Gobierno resultante del proceso electoral forma parte de los “buenos”, los que se manifiesten de manera adversa a lo hecho o lo que se hace, forman parte de los “malos”, por lo tanto deben ser sometidos al sistema monopólico de represión -en términos “weberianos”- legitimado por el voto mayoritario.

Estos son los parámetros de “democracia” que se vienen exponiendo en América Latina, en los que la participación y la demanda social, quedan fuera. Los gobernantes -de derecha o de izquierda- actúan como “esclarecidos” y operan “verticalmente” según su modelo de gobernabilidad, excluyendo de su Agenda cualquier posibilidad de rectificación del rumbo por demandas sociales. La “democracia participativa” no existe -ni siquiera en Venezuela, donde tiene rango constitucional-, ya que los que se manifiestan contra las medidas del régimen, son “criminalizados” y considerados como “golpistas” por el Gobierno 1354.

En el caso del proceso de Paz iniciado por el Gobierno de Juan Manuel Santos, la perspectiva es que, una de las partes, constituida por el Gobierno, está haciendo todo lo posible porque todo se normalice -según sus parámetros de normalidad- bajo los términos de la “legalidad vigente” 1355, mientras que la otra parte debe abandonar su posición de ilegalidad e ilegitimidad y avenirse a los términos propuestos por el Gobierno -en el medio está la sociedad colombiana que no ha sido admitida en el proceso y debe ser espectadora pasiva obligada-. Esta perspectiva queda en claro, teniendo como modelo las declaraciones hechas por el Magistrado de la Corte Constitucional, Nilson Elías Pinilla Pinilla sobre el proceso:

Podemos seguir conversando con grupos de criminales que podrán incorporarse a la vida civil, ojalá así ocurra, pero eso no significa que vaya a haber Paz en Colombia porque las causas del deterioro social son muy profundas y no se solucionan simplemente porque unos facinerosos dejen de disparar, dejen de secuestrar, dejen de asesinar”.

No se ve tan fácil que los miembros de las FARC dejen un “negocio tan lucrativo” como el narcotráfico, el secuestro, la extorsión y la minería ilegal. “¿Qué los pondremos a hacer para que logren mantener un estado similar de ingresos? Bastante improbable parecería que esos negocios tan lucrativos sean dejados de la noche a la mañana, cuando verdaderamente no tienen deseos de reconciliarse con la patria1356.

Deberíamos plantearnos que los “malos”, por su condición atribuida a conductas antisistémicas, no necesariamente hacen “buenos” a los oponentes, aún en el caso de que se atribuyan esa condición por el hecho de estar “legalizados” por el sistema electoral y “legitimados” por su capacidad de poder y generación de reglas.

Para el caso, el razonamiento que estoy intentando realizar es que, ante la hipótesis de que se desmovilice y someta la guerrilla o en el caso extremo de que se la elimine y que se logre disminuir o eliminar el narcotráfico, ¿efectivamente todos los males quedarán eliminados? ¿El país por fin se va a desarrollar y los problemas de la sociedad se van a terminar? O, contrariamente, ¿los problemas son intrínsecos y propios de este tipo de sistema político-económico-social -en Colombia y otros países latinoamericanos- y haga lo que se haga, mientras el sistema perdure los males continuarán?

Para que no haya “conflictivos” por “abajo”, no deben haber “conflictores” -o “sistemas conflictores”- por “arriba”, pensando en términos de causa y efecto 1357.

Reincorporación a la Vida Civil de los Grupos Guerrilleros

La Constitución de 1991 contempla el tema de la reincorporación a la vida civil de los grupos guerrilleros debidamente vinculados a un proceso de Paz, que en ese momento formaban parte del M-19. El aspecto legal contempla las alternativas de reinserción, pero no resuelve el contenido substantivo ni los cambios estructurales que demandan, no sólo las guerrillas, sino también diferentes sectores de la sociedad colombiana, muchos de los cuales no están de acuerdo con las guerrillas.

Articulo Transitorio 12. Con el fin de facilitar la reincorporación a la vida civil de los grupos guerrilleros que se encuentren vinculados decididamente a un proceso de Paz bajo la dirección del Gobierno, éste podrá establecer, por una sola vez, circunscripciones especiales de Paz para las elecciones a corporaciones públicas que tendrán lugar el 27 de octubre de 1991, o nombrar directamente por una sola vez, un número plural de Congresistas en cada Cámara en representación de los mencionados grupos en proceso de Paz y desmovilizados.

El número será establecido por el Gobierno Nacional, según valoración que haga de las circunstancias y del avance del proceso. Los nombres de los Senadores y Representantes a que se refiere este Artículo serán convenidos entre el Gobierno y los grupos guerrilleros y su designación corresponderá al Presidente de la República.

Para los efectos previstos en este Artículo, el Gobierno podrá no tener en cuenta determinadas inhabilidades y requisitos necesarios para ser Congresista.

Articulo Transitorio 13. Dentro de los tres años siguientes a la entrada en vigencia de esta Constitución, el Gobierno podrá dictar las disposiciones que fueren necesarias para facilitar la reinserción de grupos guerrilleros desmovilizados que se encuentren vinculados a un proceso de Paz bajo su dirección; para mejorar las condiciones económicas y sociales de las zonas donde ellos estuvieran presentes; y para proveer a la organización territorial, organización y competencia municipal, servicios públicos y funcionamiento e integración de los cuerpos colegiados municipales en dichas zonas.

El Gobierno Nacional entregará informes periódicos al Congreso de la República sobre el cumplimiento y desarrollo de este Artículo.

Articulo Transitorio 30. Autorizase al Gobierno Nacional para conceder indultos o amnistías por delitos políticos y conexos, cometidos con anterioridad a la promulgación del presente Acto Constituyente, a miembros de grupos guerrilleros que se reincorporen a la vida civil en los términos de la política de reconciliación. Para tal efecto el Gobierno Nacional expedirá las reglamentaciones correspondientes. Este beneficio no podrá extenderse a delitos atroces ni a homicidios cometidos fuera de combate o aprovechándose del estado de indefensión de la víctima.

En el marco de la conmemoración de los veinticinco años de la firma de la Paz con el M-19, el Presidente Juan Manuel Santos instó a las FARC a seguir el ejemplo de desarme de esa guerrilla, y sostuvo que ese proceso da luces a los diálogos que se desarrollan en La Habana:

La lección que dejó el proceso con el M-19 “es que sí se puede lograr la Paz y que a través de esa Paz se pueden lograr objetivos que no se lograron a través de las armas. Ese es el mensaje que desde esta ceremonia quiero enviarles a los miembros de las FARC. Miren el ejemplo del M-19, miren lo que lograron hoy veinticinco años después. Un miembro del M-19 Alcalde de Bogotá (Gustavo Petro); otro, Senador estrella del Congreso de la República (Antonio Navarro), y todos sus miembros haciendo patria. Este proceso que llevamos en La Habana ha querido, precisamente, acertar aprendiendo de las lecciones del pasado, de sus errores y de sus éxitos. Aprendiendo de los procesos de otros países, pero sobre todo de nuestros propios procesos, de nuestros intentos unos exitosos, otros no. Ustedes (M-19) abrieron el ciclo y yo espero y espero de todo corazón poderlo cerrar con esa Paz con las FARC y ojalá también con el ELN y así terminar el único conflicto armado que subsiste, el más viejo además, en todo el hemisferio occidental, pero sobre todo abrirle las puertas, las ventanas a una Colombia que en Paz no la para nadie 1358.

Dado el tratamiento judicial que se le dio al Alcalde de Bogotá, Gustavo Petro por parte del Procurador General 1359 y la manera en que el Presidente Santos decidió dar lugar al curso de la “justicia”, genera muchas dudas el discurso dado por el Presidente en la conmemoración del veinticinco aniversario de la firma de la Paz con el M-19 y su invitación a que las FARC imiten ese ejemplo.



© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, “Paz o Pax” en América Latina: Conflicto en Colombia, (Córdoba, Edic. del Autor, 2017), ISBN: 978-987-33-2238-9, eBook, CDD 327.1


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET) 1988-2013.
e-Mail: luisdallanegra@gmail.com


1330 Hay una profunda diferencia entre el concepto de “Paz”: orden con justicia, y el de “pacificación” o “Pax”: restablecimiento o establecimiento del orden. Goldschmidt, Werner, Introducción al Derecho: La Teoría Trialista del Mundo Jurídico y sus Horizontes, (Buenos Aires, Depalma, 1968), pág. 353.

1331 Comisión Intereclesial de Justicia y Paz, Carta Abierta de la CCEEU (Coordinación Colombia Europa Estados Unidos sobre Derechos Humanos) y la FIDH sobre Ley Estatutaria de Ampliación de Fuero Penal Militar, 17-6-2013, http://justiciayPazcolombia.com/Carta-Abierta-de-la-CCEEU-y-la.

1332 Gutiérrez D., José Antonio, Santos, el “pacificador” de Colombia, en Kaosenlared.net, 2-7-2013, http://kaosenlared.net/america-latina/item/61967-santos-el-”pacificador”-de-colombia.html.

1333 Cuatro Preguntas Sobre la Esquiva Paz, en ELN, Voces de Colombia, 17-2-2014, https://www.eln-voces.com/index.php/es/voces-del-eln/militancia/810-cuatro-preguntas-sobre-la-esquiva-Paz.

1334 Gobierno nacional y el ELN inician proceso de Paz, en Anncol, Agencia Noticias Nueva Colombia, 11-6-2014, http://anncol.eu/index.php/colombia/insurgencia/eln-ejercito-nacional-de-liberacion-nacional/126-archivo-eln/7078-video-Gobierno-nacional-y-el-eln-inician-proceso-de-Paz. También, Sin cese el fuego arranca proceso de Paz con ELN, en Diario El Espectador, Bogotá, 10-6-2014, http://www.elespectador.com/noticias/Paz/sin-cese-al-fuego-arranca-proceso-de-Paz-eln-articulo-497482. Igualmente, “El punto fundamental en el proceso con el ELN son las víctimas”, en Diario El Espectador, Bogotá, 11-6-2014, http://www.elespectador.com/noticias/judicial/el-punto-fundamental-el-proceso-el-eln-son-victimas-articulo-497668.

1335 Diálogos de Paz entre Gobierno y ELN: ELN asegura que no hay avances en diálogos con el Gobierno, en Diario El Espectador, Bogotá, 1-12-2014, http://www.elespectador.com/noticias/Paz/eln-asegura-no-hay-avances-dialogos-el-Gobierno-articulo-530836.

1336 Declaración Política V Congreso del Ejército de Liberación Nacional, en ELN, Voces de Colombia, 7-1-2015, https://www.eln-voces.com/index.php/es/voces-del-eln/comando-central/1129-declaracion-politica-v-congreso-del-ejercito-de-liberacion-nacional.

1337 Colombia. Antonio García, Jefe militar del ELN, revela que ya acordaron con el Gobierno una agenda de 6 puntos, en Kaosenlared.net, 20-1-2015, http://kaosenlared.net/antonio-garcia-jefe-militar-del-eln-revela-que-ya-acordaron-con-el-Gobierno-una-agenda-de-6-puntos/. También, ww.canalcapital.gov.co/todos-los-programas/145-informativa/noticias-destacados/15932-exclusivo-el-primer-cafe#. Igualmente, http://elsalmonurbano.blogspot.com.ar/2015/01/antonio-garcia-jefe-militar-del-eln.html?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed:+Elsalmon-Revista+%28ELSALMON+-+Revista+Cultural%29. Además, “Ojalá Fuera Mañana el Momento de Firmar los Acuerdos de Paz”, en ELN, Voces de Colombia, 20-1-2015, https://www.eln-voces.com/index.php/es/voces-del-eln/comunicados-entrevistas/1143-ojala-fuera-manana-el-momento-de-firmar-los-acuerdos-de-Paz.

1338 de Currea-Lugo, Víctor, “Que la sociedad sea protagónica”, en Diario El Espectador, Bogotá, 11-4-2015, http://www.elespectador.com/noticias/politica/sociedad-sea-protagonica-articulo-554412.

1339 Colombia y la guerrilla ELN comenzarán diálogos de Paz en Ecuador, en Kaosenlared.net, 7-8-2015, “http://kaosenlared.net/colombia-y-la-guerrilla-eln-comenzaran-dialogos-de-paz-en-ecuador/”http://kaosenlared.net/colombia-y-la-guerrilla-eln-comenzaran-dialogos-de-paz-en-ecuador/.

1340 Con elementos del Artículo de De Currea-Lugo, Víctor, Hacia una negociación de Paz, en Diario El Espectador, Bogotá, 14-8-2015, http://www.elespectador.com/noticias/paz/desarmar-al-eln-articulo-579066.

1341 Aclaración Sobre El Estado de la Mesa De Diálogo, en ELN Voces de Colombia, 2-1-2016, http://www.elespectador.com/noticias/paz/timochenko-asegura-existen-trabas-caso-de-guerrilleros-articulo-607669.

1342 Proceso de paz con el ELN: Gobierno destaca significativos avances en diálogos exploratorios con ELN, en Diario El Espectador, Bogotá, 3-1-2016, http://www.elespectador.com/noticias/paz/gobierno-destaca-significativos-avances-dialogos-explor-articulo-608755.

1343 Colombia. Nicolás Rodríguez Bautista ‘Gabino’: «Poco sirve a la Paz que una parte asuma sus responsabilidades y otra no», en Kaosenlared.net, 27-12-2015, http://kaosenlared.net/colombia-nicolas-rodriguez-bautista-gabino-poco-sirve-a-la-paz-que-una-parte-asuma-sus-responsabilidades-y-otra-no/.

1344 Hoy se habla de Paz en Colombia porque cuenta con el mejor Ejército: Santos, en Diario El Espectador, Bogotá 22-12-2014, http://www.elespectador.com/noticias/Paz/hoy-se-habla-de-Paz-colombia-porque-cuenta-el-mejor-eje-articulo-534613.

1345 Ver por ejemplo, ‘Si yo he contribuido a fortalecer a las Fuerzas Militares, cómo las voy a debilitar’: Santos, en Diario El Espectador, Bogotá, 28-3-2015, http://www.elespectador.com/noticias/Paz/si-yo-he-contribuido-fortalecer-fuerzas-militares-voy-d-articulo-552111. También, Prestaciones sociales y beneficios a militares y policías seguirán vigentes: Santos. El Presidente reiteró que en La Habana no se está negociando la estructura de las Fuerzas Militares, en Diario El Espectador, Bogotá, 27-3-2015, http://www.elespectador.com/noticias/Paz/prestaciones-sociales-y-beneficios-militares-y-policias-articulo-551769. Asimismo, Militares retirados marchan contra el proceso de Paz, en Diario El Espectador, Bogotá, 14-3-2015, http://www.elespectador.com/noticias/Paz/militares-retirados-marchan-contra-el-proceso-de-Paz-articulo-549402.

1346 Duque Giraldo, Horacio, Colombia: El Consejo nacional para la Paz, en Kaosenlared.net, 27-3-2014, http://www.kaosenlared.net/america-latina/item/84124-colombia-el-consejo-nacional-para-la-Paz.html.

1347 En 1984 mediante el exterminio de la Unión Patriótica, en 1998 mediante la unificación nacional de los ejércitos paramilitares en las AUC y la negociación del Plan Colombia. Gutiérrez D., José Antonio, Santos, el “pacificador” de Colombia, en Kaosenlared.net, 2-7-2013, http://kaosenlared.net/america-latina/item/61967-santos-el-”pacificador”-de-colombia.html.

1348 “Gobierno no tendrá foto de entrega de armas”: Andrés París, vocero de las FARC, en Diario El País, Cali, Colombia, 16-6-2013, http://www.elpais.com.co/elpais/judicial/noticias/Gobierno-nunca-tendra-foto-entrega-armas-vocero-FARC.

1349 Chile bajo el Gobierno de Sebastián Piñera planteó la misma situación; no necesariamente resuelta del todo bajo el Gobierno de Michelle Bachelet, más allá de las promesas de cambio substantivo.

1350 Caballero, Antonio, Optimismo, en Semana, 08 junio 2013, http://www.semana.com/opinion/articulo/optimismo/345764-3.

1351 Ya he hecho mención más arriba del modelo de “diplomacia de vías múltiples”.

1352 Catatumbo: Memoria del Saqueo que Obliga al País a Levantarse, en Nasaacin.org, 22-7-2013, http://www.nasaacin.org/index.php/informativo-nasaacin/3-newsflash/5949-catatumbo-memoria-del-saqueo-que-obliga-al-pais-a-levantarse.

1353 Diálogo en La Habana con los voceros de la insurgencia: En la intimidad de la guerrilla, en Diario El Espectador, Bogotá, 14-10-2013, http://www.elespectador.com/noticias/Paz/intimidad-de-guerrilla-articulo-452304.

1354 Basta con leer las noticias sobre la situación en Venezuela y las declaraciones del Presidente Nicolás Maduro, en los principales diarios del mundo, para llegar a estas conclusiones. Similar situación ha ocurrido con el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner en la Argentina, frente a las manifestaciones de diferentes sectores sociales, que han sido calificados por el Gobierno y sus voceros, como una “derecha golpista”.

1355 Y la que van implementando durante el trascurso en que se lleva a cabo el proceso de negociación en La Habana, sin participación, desde ya, de la otra parte dentro del conflicto, ya que carece de la legitimidad y la legalidad que el Gobierno tiene.

1356 El Magistrado de la Corte Constitucional, Nilson Pinilla Pinilla, presentó varias observaciones sobre los alcances del proceso de Paz en La Habana, en el marco del Diálogo Constitucional para la Paz en Medellín. Así unos facinerosos dejen de disparar no habrá Paz, en Diario el Espectador, Bogotá, 20-9-2013, http://www.elespectador.com/noticias/judicial/asi-unos-facinerosos-dejen-de-disparar-no-habra-Paz-articulo-447644.

1357 Freud, en el Malestar en la Cultura, plantea como tesis este tema: si el Estado -en términos de “Pacto” o “Contrato Social” - no opera como verdadero árbitro para mantener el equilibrio dentro del grupo, sobreviene el malestar y crece la conflictividad. Freud, Sigmund, El Malestar en la Cultura, 1929, en Obras Completas, (Barcelona, Edit. Orbis, 1988), Volumen XXI.

1358 Santos insta a FARC seguir ejemplo del M-19, en Diario El Espectador, Bogotá, 9-3-2015, http://www.elespectador.com/noticias/Paz/santos-insta-FARC-seguir-ejemplo-del-m-19-articulo-548389.

1359 Ver más arriba bajo el título: “Del Golpe de Estado Militar al Golpe de Estado Constitucional”, el caso de la “Alcaldía de Bogotá”.