Tapa Conflicto en Colombia

 

Home







Capítulo XXXIV

Nuevamente Preguntas sin Respuestas

Uno de los principales problemas, es la falta de una visión sistémica, sea de parte de los Gobiernos como de los sectores o grupos con alguna cuota -grande o pequeña- de poder que aspiran a orientar o reorientar las políticas del Estado, como para entender la importancia del vínculo entre la evolución del sistema global y las posibilidades de los objetivos de cada uno de los miembros -Estados en este caso-, que se encuentran insertos de manera asimétrica en ese sistema.

Hay un desfase total entre la visión de la inserción del país en el mundo y la incidencia y características del sistema en el que se encuentra a lo largo de la historia.

En el Siglo XXI se sigue pensando como si el mundo fuera igual al de la post segunda guerra mundial o al de la guerra fría. No se contabilizan los cambios en las características y el funcionamiento del sistema 1273, de la misma manera que al Estado se lo sigue considerando como si no hubiera sufrido transformaciones en sus características “westfalianas” 1274.

Los planteos de política están más sumergidos en una perspectiva “moral”, donde lo que es bueno y lo que es malo -liberalismo o proteccionismo, nacionalismo, internacionalismo, transnacionalismo o integracionismo, intervención del Estado o del mercado, capitalismo o socialismo, etc.; valores desarrollados en un contexto cultural determinado por el tiempo y el lugar-, parece primar u obnubilar la visión de la estructura y relaciones de poder vigentes. La moral es el marco dentro del que es posible la convivencia humana, pero este marco mantiene su vigencia si está sostenido por una estructura de poder. En la etapa de la guerra fría, los nacionalismos económicos y proteccionismos tenían una significación que se perdió con el fin del sistema bipolar y el inicio de la globalización capitalista, iniciándose una etapa de apertura económica y comercial, conveniente para algunos y desastrosa -al menos en el corto-mediano plazo- para otros. El cambio en la estructura de poder mundial operó como variable independiente, que modificó el peso de los principios a sostener y/o condenar. Carecer del poder suficiente y no tener un proyecto para poder construirlo, de manera subrepticia, en el mediano-largo plazo, impide generar modificaciones en esos principio, que benefician a unos y perjudican a otros.

La generación de régimen en la etapa post bipolar, en el terreno político, económico y el de la seguridad, ha sido repudiado por la mayoría de los grupos de izquierda y generado manifestaciones anti globalización en diferentes partes del mundo; no obstante, el sistema ha seguido girando en la dirección propuesta por los “direccionadores”, que son los detentadores de poder 1275.

Las guerrillas en Colombia, ¿han construido suficiente poder como para generar cambios o, por el contrario, deben comenzar de nuevo, a partir del momento de su transformación de grupo guerrillero en partido político, para lograr sus objetivos de cambios a través de la captación del voto?

Si observamos la historia de las desmovilizaciones en Colombia con la reforma a la Constitución en 1991, u otros ejemplos en América Latina como el de El Salvador o Guatemala, pareciera que no hay tal captación del voto popular para generar cambios substantivos en la dirección en que, al menos ellos, antes como guerrilla y luego como partidos políticos se plantearon.

¿Cómo acercar ideologías opuestas que se escudan en visiones dogmáticas tanto en la izquierda como en la derecha, para alcanzar un proyecto de país que sea razonable y beneficioso para todos y que pueda insertarse adecuadamente en el contexto mundial?

La idea es que las diferentes partes, aún con ideologías diversas, sean adversarios políticos, no enemigos, de manera tal de poder implementar verdaderas políticas de Estado; algo inexistente en la historia latinoamericana.

En muchos casos, en América Latina, por el lado de la “derecha”, prima la visión de que los “más poderosos” en el contexto mundial, son los que llevan a cabo políticas que deben ser emuladas, aún sin tener en cuenta las características diferenciales tanto históricas como sociales de unos Estados y otros; mientras que por el lado de la “izquierda” predomina la obnubilación ideológica y doctrinaria por sobre la perspectiva realista.

Si el Gobierno colombiano -como la mayoría de los Gobiernos en América Latina con esa corriente ideológica y percepción internacional- continúa planteándose el manejo de los asuntos de Estado, no atendiendo a las problemáticas, carencias y necesidades del país dentro de un contexto mundial complejo, sino siguiendo los criterios y pautas establecidos por los Gobiernos de los países rectores del sistema global y las demandas e intereses de los sectores corporativos económicos y financieros; y, por su lado, los grupos de izquierda en Colombia, sean partidos políticos -al igual también que en la mayoría de países latinoamericanos-, como grupos subversivos, que buscan cambios substantivos, cometen el mismo error de centrarse en la posición ideológica y los modelos que han sido dominantes de forma dogmática, como el soviético y el cubano, sin atender a la relevancia y el peso de los cambios en el sistema mundial y la incidencia en la posibilidad de lograr objetivos que permitan modificar el statu quo de los países periféricos, sin que los costos superen a los beneficios que se pretenden; las posibilidades de Paz en Colombia son nulas.

El Gobierno de Santos, no caben dudas, cuenta con el beneplácito de Gobiernos con peso rector y direccionador en el contexto mundial, como Estados Unidos y varios europeos, de la misma manera que genera las condiciones -Estado de Derecho del que no gozan los propios colombianos- para que el inversor privado global pueda tener suficiente confianza en que será rentable llevar su dinero -¿y empresa? 1276- a Colombia.

La Izquierda ¿Tiene Voluntad de Cambio o una Ideología a Aplicar?

La izquierda en Colombia y, por su parte la guerrilla, tienen aspiraciones políticas de generar cambios substantivos, pero el problema es que tienen en mente más su ideología, dogmatismo y concepción doctrinaria, que la idea de cómo funciona y cuáles son las características y funcionamiento -dinámicas- del sistema mundial para lograr esos cambios. Una perspectiva del “deber ser” sin conocer las características reales del “ser”, para poder generar cambios.

La perspectiva excesivamente doctrinaria y dogmática de la izquierda -no sólo en Colombia, sino en toda América Latina y, no solamente en los partidos políticos sino también en sectores intelectuales-, muestra un claro acento en el diagnóstico y una total pobreza o ausencia en las salidas y/o soluciones.

La izquierda tiene como cabecera el pensamiento de Karl Marx y las derivaciones y variaciones que han surgido, y continua con los lineamientos de una economía centralmente planificada con un papel intervencionista por parte del Estado al estilo soviético. Puede tener posiciones más moderadas, dependiendo de su acercamiento hacia un concepto de corte socialista, pero aún así mantiene la perspectiva del papel del Estado como uno de los ejes rectores de las políticas 1277 y una visión en la que los “buenos” -el pueblo trabajador, sindicatos y quienes los protegen- deben luchar para evitar que los “malos” -imperialismo, capital, empresas no controladas por el Estado- sigan sometiendo al pueblo trabajador. Esta perspectiva moral de la economía y la política, basada en una visión nublada por la ideología y alejada del realismo, ha sido la constante, no sólo en la región, sino en prácticamente todas las regiones del mundo en las que se han ensayado políticas basadas en un concepto de resistencia con connotaciones marxistas.

Marx hace un excelente diagnóstico del comportamiento de las relaciones de explotación, pero luego la respuesta a eso queda en manos de la propia gente, bajo el esquema de que como proletariado se irá rebelando y modificando esa relación de explotación. Por otra parte, la izquierda toma la información del diagnóstico en términos morales y espera que el explotador, que es el “malo” modifique sus conductas, como si el peso de la demanda y la crítica fueran suficientes como para que el cambio se produzca, esperando de esta manera que el que está abajo, mejore su posición en un mundo en el que “naturalmente” debe haber equidad.

Esta es una visión ingenua y carente de realismo del funcionamiento del sistema social. Si no se tiene poder suficiente -o se construye poder de forma inteligente y subrepticia- es imposible modificar el “vector direccionador” del sistema.

La Izquierda Aun se Plantea la Vía Socialista Ideológica y Doctrinariamente

En criterio de la izquierda más radical, el mundo se halla dividido en dos grandes bandos claramente distinguibles, el imperialismo y sus lacayos por un lado, y por el otro los pueblos en pie de lucha por la materialización de la revolución y el socialismo. Si estos últimos no han sido capaces de triunfar, ha sido fundamentalmente porque no han aplicado la línea correcta trazada por el marxismo leninismo 1278.

El “marxismo” se encuentra revelado en las obras de Carlos Marx, Federico Engels y Vladimir Lenin, y comprende un conjunto de principios inmutables que deben ser aplicados sin variación alguna. El capitalismo es un sistema decadente que está a punto de derrumbarse y por lo tanto su caída depende tan solo de la audacia y consecuencia del partido de vanguardia 1279. Si uno observa los acontecimientos mundiales, el capitalismo no está en decadencia, ha mutado a transnacional y vive -en esta etapa- de manera especulativa.

La revolución, al igual que cualquier otra actividad humana vinculada a la disputa por el poder del Estado, es fundamentalmente y antes que nada un hecho político. Y la política no consiste en otra cosa que en ganar el respaldo de otros para la propia propuesta. Político victorioso es aquel que consigue un número aplastante de seguidores -si se observan las estadísticas electorales en América Latina, se puede ver que es de lo que la izquierda latinoamericana carece-. Sólo será triunfante una revolución, cuando las grandes masas no figuren en la mente de los elaboradores de sueños sino en la realidad de la lucha.

En realidad, las “masas” siguen al líder en la medida en que éste le otorga beneficios, pero no se transforman en motor de un accionar consciente de políticas y proyectos nacionales. Las masas no piensan.

Por otra parte, se presume que el sector pensante en un país -instituciones académicas y científicas en el área político-económica-social- debe ser el que provea de alternativas y propuestas a quienes están a cargo -en ese turno- de la conducción del país. Esto se observa, al menos en países como Estados Unidos, Alemania, Gran Bretaña, Japón e, incluso, la China de los ’70 a la actualidad, entre otros muy pocos países. Sin embargo no es así en América Latina 1280. La derecha en el mundo tiene una teoría política para gobernar, la izquierda, en general, tiene una ideología y doctrina, pero carece de una teoría política alternativa para lograr sus objetivos.

Los intelectuales en países con líderes revolucionarios -al estilo de la Cuba de Castro-, poco y nada pueden decir, ya que contradecir al líder, o poner en tela de juicio alguna de sus estrategias o pensamientos, puede costarles mucho. En estos países, es el “líder el que piensa” y los demás, sean académicos o no, deben seguirlo. Los académicos deben tejer teorías que justifiquen lo que el líder hace y que apoyen la revolución existente, o serán considerados contrarrevolucionarios. Esto muestra que no son las masas la realidad de la lucha, ya que sólo puede ir en una dirección y es la que dicta el líder. La muerte de Fidel Castro, lo ha dejado, para los que tienen un pensamiento de izquierda, en un lugar de endiosamiento, pero el que merece admiración es el pueblo cubano, que ha quedado sin nada y además, quién se acuerda de ellos, que son los que verdaderamente han puesto la espalda y el esfuerzo durante décadas, aun frente al empecinamiento de su líder, que no encontró ninguna formula alternativa para sacar a Cuba del embargo, salvo continuar en su posición de “dignidad”. Cincuenta y cinco años son demasiados para empecinarse sin probar otras fórmulas alternativas, mientras la dignidad no alcanzó para alimentar ni resolver las problemáticas elementales del cubano común que tiene que seguir viviendo su realidad y hacia el futuro.

¿Está Superado el Viejo Debate sobre el Dogma Marxista?

Hay algunos sectores dentro de la izquierda en Colombia, que consideran que el dogma marxista no debe ser considerado al pie de la letra, sino a la luz de los acontecimientos mundiales.

Consideran que hay que hacer diferencias, al igual que Abraham Lincoln repetía que una brújula nos señala dónde está el Norte y la dirección que queremos seguir, pero no nos muestra los abismos, los desiertos, ni los lodazales del camino.

Dentro del análisis, hacen referencia a la importancia de la evolución del tiempo y de los acontecimientos. Lenin no conoció el fascismo ni la Doctrina de la Seguridad Nacional, no pudo teorizar sobre la crisis económica de 1929 ni la capacidad del capital para reproducirse y concentrarse aún más como consecuencia de ella. En el 2007 tuvo lugar la más reciente crisis mundial del capital, pero pese a su profundidad y alcance, al contrario de lo previsto por los clásicos, estuvo aún muy lejos de representar el quiebre del sistema capitalista. El viejo edificio todavía parece firme.

Vivimos en el período histórico que siguió al derrumbe de la URSS y el socialismo en Europa del Este, que abrió las puertas a la mundialización del capital -globalización- y a sus políticas neoliberales -Consenso de Washington de 1989-. Es necesario encontrar caminos distintos a los empleados.

Dentro de Colombia, un pueblo asediado por la violencia estatal y paramilitar, víctima de los atentados terroristas ejecutados por las mafias narcotraficantes, amenazado a diario en las calles de pueblos y ciudades por los sicarios, acosado por las incidencias de una larga guerra interna de la que muchas veces resultaba afectado y, adicionalmente, actor pasivo de las crueldades de un modelo económico antisocial, tenía que aspirar hondamente a la Paz y a un cambio a su favor en el país.

No somos de los que pensamos que la revolución cubana ha entregado sus banderas y su modelo socialista, en aras de la normalización de las relaciones con Estados Unidos. Confiamos en ella, en su pueblo y en su historia. Los tiempos y las condiciones cambian y es necesario actuar en consonancia con ellos y los pueblos.

Si embargo, el pueblo colombiano, mayoritariamente, no se ha manifestado clamando por el socialismo, sino por que se termine la guerra, que la guerrilla deje de generarles situaciones contrarias a sus aspiraciones y que el Gobierno comience a escuchar sus demandas sin criminalizarlas.

Aunque, aparentemente, cierta parte del pueblo latinoamericano pareciera haber despertado, bajo liderazgos como los de Chávez en Venezuela, Evo Morales en Bolivia, Los Kirchner en Argentina, Correa en Ecuador, Lula en Brasil, Ortega en Nicaragua, Lugo en Paraguay, Zelaya en Honduras, Michelle Bachelet en Chile, etc.; en la mayoría de estos casos, el denominador común está vinculado a liderazgos de masas que obedecen verticalmente sin pensar, con tendencias a la eternización en el poder y al auto-endiosamiento, con altos índices de corrupción, con sistemas republicanos totalmente desarticulados e inactivos. Hay países como Bolivia donde se han alcanzado importantes logros, pero que sólo significan la base sobre la cuál partir para comenzar a construir un país; de la misma manera que en Brasil con Lula buscando establecer un equilibrio entre las aspiraciones del sector privado financiero y empresarial con las demandas del sector social, política continuada por Dilma Rousseff, con el agregado de tratar de incorporar el componente del conocimiento invirtiendo en investigación científica y educación superior, pero con la corrupción alrededor suyo que impidió que todo esto alcanzara un mínimo de los niveles buscados.

América Latina sigue girando alrededor de la búsqueda de su identidad, sin encontrarla, tironeada por los sectores de derecha neoliberal que piensan en rentabilidad y derrame y los de izquierda, en diversas vertientes, con poco poder de convocatoria, carentes de una teoría política para instalar un proyecto y un orden alternativos, e incapaces de construir suficiente poder como para operar activamente en un contexto mundial globalizado por el capitalismo financiero y transnacional.

Críticas al Marxismo

La principal crítica está en la negativa a diferenciar la pretensión de conocer el mundo de la pretensión de transformar el mundo o, en otros términos, la negativa a separar ciencia de política. Hay autores que plantean que Marx ha hecho excelentes aportes al diagnóstico, pero no dio respuestas o soluciones 1281.

La postura marxista plantea que: el científico social no puede ni debe renunciar a un compromiso político por la justicia social. Desde mi punto de vista, más allá de la importancia del compromiso social que la ciencia debe tener en algún punto, la cuestión es: “cómo se hace justicia social en un mundo capitalista globalizado”. No se trata sólo de hacer justicia social, sino de cómo lograrla en un sistema con características determinadas, y no porque la justicia social tiene un valor determinado y este valor debe ser respectado universalmente. El “deber ser” requiere de un poder para poder alcanzarse primero y luego sostenerse, caso contrario, no es posible o lo es solo formalmente pero no realmente.

Según el pensamiento marxista, es imposible desligar a la ciencia de su contexto social, no existe la ciencia pura separada de valores sociales y de objetivos prácticos.

Los valores sociales son la resultante de una “construcción de poder”, que si no se lleva a cabo, serán sumergidos por los valores establecidos por los “dominantes” 1282.

Según el marxismo, es mejor asumir conscientemente un compromiso político y construir una ciencia que reconozca abiertamente su intención de contribuir a una transformación de la sociedad.

Me pregunto: ¿cómo hacer una ciencia que, a la vez de asumir conscientemente un compromiso político, sea realista y auténtica y no una expresión de deseos de espaldas con la realidad?

La opción política que, supuestamente contribuiría a la transformación, estaría dada, siguiendo el criterio marxista, tratando de asumir una posición dentro de la lucha de clases, según la forma que ésta adopta en la sociedad capitalista, y denunciar la explotación de clase y contribuir así a la emancipación humana.

La “denuncia” per sé no construye poder ni genera cambios; de la misma manera que estar contra el “darwinismo” no elimina la evolución. No se trata de estar a favor o en contra, sino de entender el medio dentro del que se quieren lograr los objetivos, para poder encontrar los caminos más adecuados con un mínimo de costos.

Se podría discutir si la apuesta de Marx por la lucha de clases y por la revolución proletaria es la mejor forma de impulsar la justicia social.

Los diversos trabajos marxistas, y especialmente la obra de Marx, han contribuido a la comprensión del mundo desde el punto de vista de sus relaciones económicas. No es vano que la obra de Marx sea tan influyente en las ciencias sociales. La importancia que en el marxismo se otorga a las relaciones económicas para comprender las formas de organización social, o el papel de los intereses de clase en la política, son aportes substanciales.

Esto va con el diagnóstico, pero no con las respuestas y soluciones. Quedarnos con el marxismo tal cual, manteniendo la postura de indiferenciación entre ciencia y política, constituye un obstáculo epistemológico.

La “objetividad” de la ciencia, no se corresponde con la “indiferencia” por lo social, sino con la necesidad de entender cómo funciona el sistema social para lograr los cambios deseados y no a partir de un “deber ser” sin entender cómo es, funciona y reacciona el “ser”. La búsqueda de la “verdad” debe ser independiente de nuestros deseos, aunque éstos sean la guía de los cambios que buscamos. No es cierta la idea de que la ciencia esté libre de valores, pero éstos no se alcanzan con los meros deseos y la idea que tenemos del bien, sino a través de formas concretas que tienen que ver con una lógica del funcionamiento de la realidad. La realidad no depende de nuestras aspiraciones sino, por el contrario, nuestras aspiraciones dependen de cómo es y cómo funciona esa realidad y cómo cambiarla 1283.

La apuesta por una “revolución obrera”, como lo plantea Marx, tiene más que ver con una necesidad de cambio en beneficio del explotado o el más débil, que con la verdad. En los hechos, la sociedad civil, el trabajador, se quejan y buscan mecanismos para oponerse y resistirse y, en la medida de lo posible lograr cambios, pero vivir en revolución permanente es algo que no forma parte de la realidad, toda vez que ésta se compone no de partes y situaciones bilaterales, sino que obedece a formas naturales de funcionamiento, que no siempre responden a lo que se aspira y desea si no se cuenta con el poder de cambio adecuado y la conciencia y el saber -know how, saber cómo se hace, pericia, habilidad, astucia 1284- de cómo lograrlo, atendiendo a las características de esa realidad.

Según Max Weber 1285:

Una ciencia empírica no puede enseñar a nadie qué debe hacer, sino únicamente qué puede hacer…”.

La “lucha de clases” es una necesidad y una propuesta, pero no inevitablemente una realidad en la conducta humana desde el punto de vista científico.

Marx, en su Tesis sobre Feuerbach en 1845, planteaba que los filósofos se han limitado a interpretar el mundo de diferentes maneras; de lo que se trata es de transformarlo. Los trabajadores sufren una opresión económica y política, pero también una opresión ideológica que, como las dos primeras, tiene como objetivo perpetuar el sistema de explotación capitalista. Por eso, la lucha de la clase obrera siempre tuvo tres frentes:

i. la lucha económica, para mejorar las condiciones de vida y de trabajo;

ii. la lucha política, por la conquista de derechos políticos para avanzar en la emancipación y toma del poder por la clase obrera; y

iii. la lucha ideológica, que tiene como fin combatir la ideología de la clase dominante que impregna toda la sociedad capitalista y que esclaviza espiritualmente a los trabajadores, haciéndoles aceptar su situación de opresión y explotación, como algo necesario, inevitable e imposible de cambiar 1286.

Una vez más, Marx hace un diagnóstico del funcionamiento del sistema, tanto en sus aspectos político, económico e ideológico, insiste en la necesidad de transformación, pero todo queda en la idea de “lucha de clases”.

El obstáculo de la teoría marxista consiste en que no diferencia la búsqueda del bien de la búsqueda de la verdad, por lo que se plantea las cosas desde el punto de vista del “deber ser” sin tener en consideración cómo funciona y que posibilidades hay de cambio del “ser”. El marxismo confunde la idea respecto a cómo es la sociedad con la idea respecto a cómo debe ser la sociedad.

Antropológicamente, el marxismo se confrontaría con el darwinismo ya que rechazaría que la teoría de la evolución -en la que el poder en términos de aptitud es un factor importante-, se mostrara consonante con el materialismo histórico, y con Sigmund Freud quien diría que “la obra de Marx, como una fuente de revelación, ha tomado el lugar de la Biblia y el Corán, a pesar de que aquella no está más libre de contradicciones y obscuridades que estos antiguos libros sagrados”.

No caben dudas de que Marx hace una cabal descripción de cómo funciona la explotación en el sistema productivo, de la misma manera en que previó situaciones como la crisis capitalista financiera que, por ejemplo, se vivió desde el 2007. De lo que no estoy seguro, es de que en su interés por hacer diagnóstico, se haya ocupado de las soluciones o las salidas en términos de estrategias factibles.

Cada vez más me convenzo de que el mundo, al menos en términos económico-políticos, no se divide en “los buenos y los malos”. Este es un concepto cultural y moral, pero no político. Los discursos característicos de la Teoría de la Dependencia, que pone el acento en la necesidad de cambio de las conductas del “centro” para que la “periferia” pueda avanzar, o de gobernantes autodenominados “progresistas” en América Latina, cuya visión es más “normativa” que de conocimiento de la estructura de poder y cómo funciona; desde mi punto de vista no llevan a ningún lado. Tal vez conforman a la tribuna, pero no resuelven problemas reales.

Los Gobiernos de los países poderosos -o Gobiernos de países que no tienen poder pero que tienen una concepción neoliberal del manejo de la política, en relación con aquellas que generan demandas en su interior provocando desequilibrios a la gobernabilidad-, las casas matrices de empresas multi o transnacionales, la banca privada, organizaciones internacionales operadas o controladas por países poderosos, manejan el concepto de “los buenos y los malos” -como una variable ideológica-, según sus intereses económicos o de seguridad, desde una perspectiva del poder; mientras que los Gobiernos periféricos, especialmente de izquierda o de corte populista manejan el concepto de los “buenos y los malos” -como una variable de funcionamiento de la realidad- desde la carencia de poder y como una forma “sancionatoria” de calificar las políticas de los poderosos que generan perjuicios a la periferia esperando que se modifiquen, o que los organismos internacionales -que son reguladores de las pautas de régimen establecidas por los más poderosos y aprobadas por los que menos poder tienen 1287- presionen sobre ellos para que las modifiquen, en vez de buscar mecanismos razonables y subrepticios de “construcción de poder” para modificar su statu quo.

El Caso de China

Sin que el caso chino constituya un modelo político, económico o ideológico a seguir, resulta interesante de tener en cuenta, a la luz de tanto dogmatismo visto en América Latina -en la izquierda como en la derecha-, para buscar respuestas y encontrar soluciones, con muy poca creatividad, frente al predominio de los sectores corporativos y los países altamente desarrollados que mantienen una economía y una influencia global capitalista.

China ha abandonado el modelo de relaciones amigo-enemigo a partir de mediados de la década de los ’70 en el siglo XX, por una fórmula pragmática de relacionamiento global que denominó de “emergencia pacífica”, privilegiando obtener su desarrollo económico por sobre cualquier manifestación de supuesta superioridad en el contexto mundial -Alemania en la etapa de la primera y la segunda guerra mundiales y Japón en el período de la restauración Meijí y hasta la segunda guerra mundial, operaron de manera tal de mostrar su superioridad a través de la fuerza y la expansión militar-.

Para 1820, en plena revolución industrial, China se encontraba en decadencia y representaba el menos treinta (-30) porciento del PIB mundial. Para 1949 con la revolución comunista, Mao Tsetung puso en marcha el tercer intento de modernización 1288, pero no consiguió llevarla a cabo ya que estaba principalmente preocupado en alcanzar una sociedad igualitaria basada en la propiedad colectiva. Su objetivo no era la riqueza de China o la prosperidad de sus habitantes, sino convertir al país en dueño de su destino.

En 1964 el Primer Ministro Chou-en-lai, buscando una salida para el país, habló de las “cuatro modernizaciones”:

1) agricultura;

2) industria;

3) ciencia y tecnología; y

4) defensa.

Para 1978 China se encontraba en plena revolución de Mao Tsetung y representaba el 2,3% del PIB mundial.

Deng-Xiaoping puso el acento en la política de reformas económicas y de apertura al exterior. La “lucha de clases” cedía prioridad al desarrollo económico, rectificando el rumbo de la revolución de Mao. Si para Mao el “gato debía ser rojo” no importa si cazaba ratones, para Deng no importaba que el “gato fuera blanco o negro”, con tal de que cazara ratones. Con este esquema basado en la filosofía oriental, Deng-Xiaoping inició un camino que fue considerado como la “segunda revolución china”.

Atendiendo a la importancia de las visiones sobre el funcionamiento del sistema mundial y su incidencia en las aspiraciones que tengan los países, habría que considerar que Mao solo viajó al exterior en ocasión de sus funciones, mientras que Deng, siendo joven, viajó a Francia y trabajó cinco años en la empresa Renault, conociendo la eficiencia del capitalismo para crear riqueza frente a la economía planificada importada desde la URSS, que no favorecía al propósito del gran salto que se proponía Mao. Según Deng, para alcanzar la independencia política, primero había que eliminar la pobreza 1289.

En 1978 Deng visitó Singapur y vio el grado de desarrollo alcanzado por la ex-colonia británica, armando un sistema de Estado-Corporación basado en el modelo de partido-Estado 1290.

Zhao Ziyang en el informe al XIII Congreso del Partido Comunista Chino (PCCh) decía:

Lo que impidió el desarrollo de las fuerzas productivas bajo el socialismo fue que “se puso énfasis indebido en una sola forma de propiedad”. En el futuro la propiedad pública (estatal y colectiva) iba a coexistir con la familiar (hasta ocho empleados), la privada (más de ocho empleados) y la extranjera y formas mixtas de las anteriores 1291.

Para Deng, había que apelar a los estímulos materiales porque se estaba lejos del heroísmo y el servicio desinteresado por la patria. Deng buscaba el equilibrio entre eficacia e igualitarismo y pensaba que la economía de mercado puede lograrlo mientras que la planificada no 1292. Consideraba que enriquecerse era glorioso aunque unos lo hagan antes que otros. Eso era aprovechar las fuerzas productivas, no importaba que el gato fuera blanco o negro, lo que importaba era que cazara ratones. Deng se planteaba el pragmatismo frente a la utopía igualitaria de Mao. La prioridad no era la “lucha de clases”, sino lograr un país rico y fuerte 1293.

A la política de reformas económicas, debía agregar la apertura de la economía al exterior. Para Deng, el aislamiento impide el desarrollo. China necesitaba mercados, capital, tecnología, técnicas modernas de management y esto sólo se podía conseguir de los países desarrollados. Según él, el desarrollo económico y no la ideología sería el eje de la política exterior y de la interior 1294.

La Política Exterior China se basó en cinco principios de la coexistencia pacífica:

1) el mutuo respeto por la soberanía y la integridad territorial;

2) la no agresión;

3) la no intervención en los asuntos internos;

4) la igualdad;

5) el mutuo beneficio.

No buscar hegemonismos, sino buscar el desarrollo económico que les permitirá la construcción de poder.

Con el ascenso al poder de Hu Jintao, se estableció como objetivo de política la “emergencia pacífica”. Este concepto se diferencia de la emergencia de las grandes potencias en la edad moderna, como Alemania y Japón que implicó el quiebre de la Paz internacional -primera y segunda guerras mundiales-. Por el contrario, China buscaba un entorno pacífico para lograr sus objetivos de desarrollo económico, además de evitar la confrontación ideológica durante la guerra fría.

Finalizado el sistema bipolar, resignificó el principio de “emergencia pacífica” a la aceptación de la globalización capitalista. La emergencia pacífica es un nuevo concepto de “seguridad” que se diferencia de los tradicionales y cuya base es, según Jiang Zemin:

i. la confianza mutua;

ii. el beneficio mutuo;

iii. la igualdad; y

iv. la cooperación 1295.

Siguiendo el pensamiento filosófico oriental, para Deng Xiaoping había que buscar los beneficios de abrirse a la globalización, tratando de evitar los perjuicios 1296. Las consecuencias de abrirse a la globalización, equivalen a “si abrimos las ventanas además del aire fresco entran las moscas”; hay estrategias para evitar que entren las moscas o sacarlas del ambiente, lo que no se puede hacer es volver a cerrar la ventana 1297.

La idea de Jiang Zemin era tratar de entender el funcionamiento del sistema internacional, que es dinámico. Según él, Marx nunca vio una lámpara; Engels nunca vio un avión y ninguno de los dos vio a China. El marxismo no puede ser dogmático ni atarse a tesis o ejemplos individuales porque se cometen errores 1298.

Para Marx y Engels, el campesinado era bárbaro, el revolucionario era el proletariado industrial, el campesino era masa. Lenin coincidió. Stalin y Mao plantearon la colectivización resultante de la convergencia del campesinado con el proletariado industrial. Den Xiaoping abandonó ese modelo.

Marx no aclaró qué forma tomaría la transferencia de los medios de producción al proletariado. En la práctica soviética, adoptada luego por China -en el período de Mao-Tse tung-, se tradujo en el monopolio estatal de los medios de la producción. Pero, según la Resolución del XV Congreso del PCCh en octubre de 1997:

Trabajo, capital, tecnología, capacidad empresarial y otros factores de la producción, participarán en la distribución de la renta según su contribución”.

La teoría del valor y el rechazo de la plusvalía de Marx quedaron muertos y enterrados.

Con la política de reformas económicas de Deng Xiaoping, se aceptó la propiedad privada de los medios de la producción, un anatema para Marx. La reforma constitucional de 1988 consideró a la economía privada “complemento” de la economía pública socialista. La tierra siguió siendo de propiedad pública, si bien el derecho a transferir su uso, asemeja los “contratos de responsabilidad familiar” a la propiedad privada. El XV Congreso del PCCh en 1997, decidió que la propiedad privada sería predominante, pero las diversas formas de propiedad no estatal se podrían desarrollar junto a ella. Otra reforma constitucional en 1999 pasó a considerar la propiedad privada como “componente importante” de la economía de mercado socialista. En el 2004 una nueva enmienda de la Constitución aseguró la protección estatal a la propiedad privada legalmente adquirida, calificándola de “inviolable”. El monopolio de la propiedad pública de los medios de la producción desapareció definitivamente 1299.

La “Doctrina del imperialismo capitalista” cayó en el olvido por Deng, dada la necesidad de China por los países capitalistas para alcanzar el desarrollo económico 1300.

Jiang Zemin adoptó en el XVI Congreso del PCCh en noviembre del 2002 la “Teoría de las Tres Representaciones”, que fue la mayor aportación, tras la contribución doctrinal de Deng, modificando de forma radical tanto la Teoría de la Lucha de Clases, eje de la doctrina marxista, como el concepto de Dictadura del Proletariado.

Una vez aceptada por la ley la propiedad privada de los medios de la producción, “la nueva variante de la lucha de clases” se dirige, según Deng Xiaoping contra “los nuevos explotadores que practican la corrupción, la especulación, el enriquecimiento ilícito… Es necesario ejercer la dictadura sobre esos elementos antisociales” 1301. Los que no caigan en esta categoría tienen cabida en el Partido. Según la Teoría de las Tres Representaciones, “el PCCh representa a las fuerzas avanzadas de la producción, de la cultura y las amplias masas populares”.

Para Jiang Zemin, “no hay que juzgar la orientación política de una persona simplemente por si posee o no propiedad, ni por cuántas posee, sino por su conciencia política, su integridad moral, su contribución a la construcción del socialismo con características chinas”. En términos reales, ello implica que el PCCh cambia de naturaleza con la admisión de los empresarios privados, pasando a ser un partido interclasista: la dictadura ya no será únicamente del proletariado, sino también de los representantes de las “fuerzas avanzadas de la producción” (los empresarios privados) y las “fuerzas avanzadas de la cultura” integrados en el PCCh. El PCCh no representa ya solamente al proletariado (obreros, campesinos y soldados, en la formulación tradicional), sino también a las “fuerzas avanzadas de la producción”, es decir a los propietarios de los medios de la producción, ingenieros y técnicos de todo tipo, y a las “fuerzas avanzadas de la cultura”, los intelectuales y científicos imprescindibles para el desarrollo económico. El gato tiene que cazar ratones. La aceptación de empresarios capitalistas en la sociedad socialista, y aún más su admisión en el Partido Comunista, desafían no sólo la lógica marxista sino la lógica aristotélica y cartesiana, basada en el principio de contradicción: una cosa no puede incluir su contrario.

El Profesor Lui Ji, Presidente de la China-Europe International Business School (CEIBS) de Shanghai y uno de los ideólogos del PCCh que ha contribuido a la Teoría de las Tres Representaciones, recordó que para Deng Xiaoping el socialismo se define, según se ha dicho, como “la eliminación de la explotación, la liberación de las fuerzas productivas y la evitación de la polarización excesiva de la sociedad”: “¿Es Bill Gates un explotador? Evidentemente no, porque ha hecho una gran aportación al desarrollo económico y social de su país y del mundo entero. ¿Quiénes son los explotadores? Son los empresarios, como los hay en la Provincia de Cantón, que hacinan en barracones a miles de trabajadores a los que no pagan el salario mínimo, tampoco paga la seguridad social ni los impuestos 1302. Pero si un empresario contribuye al desarrollo del país, cumple con la legislación laboral, paga el salario mínimo, los impuestos y la seguridad social, no es un explotador” 1303.

Diferencias entre China y Cuba

En diversas oportunidades, miembros de las FARC, han hecho referencia al sistema político cubano, como modelo a considerar para el futuro de su accionar político -además del Socialismo del Siglo XXI de Hugo Chávez-. Desde mi punto de vista, uno de los errores de los sectores de la izquierda en América Latina, se vincula al exceso de dogmatismo y moralismo con que ven los acontecimientos, lo que obnubila la posibilidad de conocer y entender la realidad y su forma de operar. Pareciera que todo se resume en “dignidad”, “lucha contra el opresor”, “resistencia” y “oposición al capitalismo”, en vez de aprender a “navegar” en una realidad en la que la estructura de poder -poder, en la mayoría de los casos es visto como algo malo u obsceno, en vez de cómo instrumento para el logro de los objetivos- 1304 es la que marca el rumbo -en la actualidad y en la historia de las relaciones sociales-, y quien no entiende su funcionamiento tendrá más probabilidades de quedar subordinado y/o marginado.

China posee una economía de libre mercado dirigida por el Estado. Fidel Castro rechazó repetidamente la factibilidad de la vía china, por tener condiciones facilitadoras no existentes en Cuba: enorme extensión territorial y poder económico, lejanía de Estados Unidos y gran inversión extranjera. Lo de la extensión territorial es un argumento bastante absurdo, ya que Cuba tiene un tamaño similar al de Japón, país que carece de recursos naturales, sin embargo veinte años después de la rendición incondicional en la post segunda guerra mundial, con un ejército ocupando su territorio y prohibiciones de todo orden, generó un nuevo paradigma mundial, la microelectrónica revolucionando la tecnología y la industria.

China implementó, a finales de la década de los ’70, un programa de reformas económicas llamado socialismo con características chinas. El proceso de transformación dirigido por Deng Xiaoping buscaba transformar a la estancada y empobrecida economía planificada en una economía de mercado, capaz de concebir mayor crecimiento económico. En el proceso de reformas que se llevó a cabo, la transformación del Estado involucró la descentralización del proceso de toma de decisiones hacia las autoridades locales, mientras que en Cuba no ocurre lo mismo.

Los chinos implementaron la descolectivización de la agricultura, la apertura del país a la inversión extranjera y el permiso a los emprendedores a iniciar empresas. Reformas muy similares a estas han sido implementadas por el Presidente cubano Raúl Castro desde su llegada al poder, pero ha mantenido el modelo económico socialista, con predominio de la planificación central y la empresa estatal.

El reformista Deng Xiaoping entre 1982 y 1987, tras la muerte de Mao-Tsetung, comenzó un proceso de reformas de la burocracia china, generando una especie de “purga no violenta” entre los cuadros tradicionales del Estado y del Partido Comunista. Si se quiere implementar una serie de reformas, hay que garantizar que la burocracia estatal se sume a este proceso y no ponga obstáculos. Raúl Castro, tras asumir el mando en el 2006, incorporó a sus viejos compañeros de lucha al alto Gobierno, en lugar de renovar los cuadros.

China previó que iban a producirse desigualdades con las reformas económicas, y Deng Xiaoping aceptó que una minoría se hiciese rica y que emergiera una clase media que concentrara la posibilidad de un crecimiento económico futuro. En China hay un grupo que se ha hecho híper rico, pero también han salido millones de personas de la pobreza. El país no puede sustentar los niveles de crecimiento que tenía hasta el presente en función de un modelo exportador, pero puede encarar, merced a los niveles de mejora social, un proceso de consumo interno.

La sociedad cubana tiene pocos recursos, y se ha vuelto mucho más desigual de lo que era -entre otras razones, por el efecto de la remesas en dólares y la corrupción-, más allá de que el Gobierno no ha dado autorización al emprendimiento empresarial. Si alguien tiene un comercio y logra ganancias, se puede comprar un auto, pero las reformas no le permiten invertir en nuevas iniciativas, ni contratar más trabajadores de los que el Gobierno permite. El Estado sigue controlando la economía y no permite que se desarrolle una clase media, que sería central. ¿La razón? Mantener el poder político.

Aún es lejana en Cuba la idea de dar aliento a la iniciativa individual para desarrollar las fuerzas productivas, como lo hizo China.

Uno de los problemas que tiene la economía cubana es que tiene un alto nivel educacional de su fuerza de trabajo -muchos se han formado en la ex-URSS-, que no se refleja en la producción. Cuba tiene más de un millón de graduados universitarios. El treinta y seis porciento de estos graduados, no trabaja dentro de su especialidad. Se ha desperdiciado la inversión.

Cada una de las reformas económicas generales que ejecutó China, fue antes probada localmente, como ocurrió en el caso de las “zonas francas especiales” que comenzaron en el sur de China.

La experimentación en el caso chino, fue un elemento importante del proceso de transformación. Se pudo ver qué funcionaba y qué no, se pensaba en cómo ajustarlo y una vez que empezaban a funcionar, replicaban experiencias en otros lados. Luego el modelo cambió y se creó un sistema de competencia entre provincias. Nada de esto hay en Cuba. Ninguna de las reformas hace pensar en esto. China comete errores, pero los revisa, analiza y acciona en función de aprender de esos errores. Tiene una estrategia hacia delante.

Además de una importante inversión extranjera, en China hay empresas estatales que funcionan, en gran medida, como empresas privadas: su propósito principal es lograr objetivos económicos. Estas empresas guardan estrecha relación con la banca, y se comportan a su vez como agentes capitalistas. A partir del 2000, el Estado pidió a las empresas que exportaran, invirtieran, buscaran negocios y es cuando empezaron a adquirir dimensión global. Tienen un acceso directo, y en grandes cantidades, a financiamientos de los bancos, un elemento fundamental de su éxito en el exterior. Cuando compiten por una concesión de minería, petrolera, etc., en muchos casos pueden llevar, además, una promesa de construcción de infraestructura. Son empresas del Estado, que se mueven como si fueran privadas, pero con dinero estatal.

El Gobierno de Cuba ha reconocido la necesidad de replantear el funcionamiento de las empresas del Estado, que son mayoritariamente improductivas y representan una gran carga burocrática. En la actualidad se proyecta internacionalmente de una manera muy limitada, con el envío de misiones médicas, por ejemplo. Desde el punto de vista económico, la isla ha reemplazado parte del antiguo subsidio de la Unión Soviética con el venezolano y depende de ese dinero, sometido a los vaivenes del precio mundial del petróleo y de la situación política interna de Venezuela.

Los jóvenes chinos, sobre todo están interesados en afirmar su pertenencia a la clase media: trabajo estable, vivienda, un auto; acceso a los bienes de consumo. Este escenario le preocupa al Partido Comunista Chino porque si se contrae la economía y no hay trabajos que respondan a la gran expansión de la educación superior, puede haber problemas: si un joven no va a la universidad, no quiere trabajar en una fábrica. Tras décadas de la política del hijo único, en un país que no tiene sistema de pensión, los jóvenes chinos tienen una preocupación extra: saben que se tienen que encargar de los padres.

En Cuba, los jóvenes que impulsan las reformas, apuestan por métodos diversos. Su atrevimiento, en un país donde disentir puede ser penado incluso con cárcel, es un signo de que los tiempos están cambiando para bien.

El Presidente Xi Jinping ha lanzado una campaña muy fuerte contra la corrupción en el Estado y en el Partido. Es gigante, terrible y está teniendo una influencia muy negativa. A la gente le enoja saber que los funcionarios públicos -en todos los niveles- viven mejor, y que la gente rica esté por encima de la ley.

En Cuba, el Gobierno de Raúl Castro emprendió una campaña de castigo a la corrupción luego de suceder a su hermano. Ha dicho que se trata de uno de los principales enemigos de la revolución 1305.

Tareas Pendientes

Un tema no debatido ni resuelto en América Latina en particular, pero diría que, en general, en el sistema mundial, es el de la adaptación y actualización de las instituciones políticas -nacionales e internacionales- a los grandes cambios que se han venido dando, tanto en el Estado-Nación, como en el tipo y cantidad de actores y las relaciones mundiales en general.

Desde mi punto de vista, las instituciones son “variable dependiente” de la estructura de poder vigente, al punto que, cuando se dan transformaciones en la estructura de poder, las instituciones quedan desfasadas y deben adaptarse a los cambios o sólo operarán formalmente, pero no realmente 1306.

En la medida en que el poder crece, se diversifica y sofistica cada vez más, transnacionalizándose la forma de implementación y haciéndose cada vez más dinámico en cuanto a los cambios -fenómeno que se ha hecho creciente desde mediados del siglo XX en adelante-, observo que tanto el Estado, en su configuración “westfaliana” y sus instituciones, así como las instituciones internacionales, son cada vez más incapaces de llevar a cabo los objetivos para los que han sido creadas.

Una pregunta cuya respuesta resulta compleja, es:

Qué pasa con el individuo y la sociedad, cuando el Estado deja de cumplir con las funciones para las que ha sido creado, y de proveer aquellos instrumentos que son necesarios, para evitar que las libertades que el ser humano ha delegado en el grupo social -en términos pactistas-, no sean más ansiadas que los beneficios que se deberían recibir por formar parte del grupo, debido a condiciones de creciente y constante inequidad en las que algunos reciben más costos y otros más beneficios 1307.

Creo que cuando ocurre este proceso, se comienza a manifestar un estado de conflictividad tal y de desarticulación de los vínculos sociales, que los individuos procurarán recuperar sus libertades delegadas, ya que los derechos y beneficios que, teóricamente, debe otorgarles el grupo, son de baja calidad o inexistentes. Sigmund Freud denominó a esto, en un artículo que publicó en 1930 “malestar en la cultura” 1308.

La falta de “República” en términos reales más allá de que, formalmente, los Estados latinoamericanos cuenten con las instituciones que hacen presumir su existencia, es uno de los factores por los que la conflictividad y la inestabilidad de los sistemas sociales y políticos de la región, son una de las constantes.

Los miembros -para el caso los Estados- del sistema, pueden sufrir variaciones, así como aparecer nuevos tipos de miembros, como los actores transnacionales de gran variedad y diversidad que han surgido, particularmente desde la segunda post guerra mundial; de la misma manera el sistema global también puede estar sometido a cambios en su configuración; pero los derechos adquiridos deberían ir sumándose en vez de degradarse por causa de lo cambios mencionados. Si esto ocurre, es porque los instituciones, tanto estatales como globales no son suficientemente comprehensivas de la evolución que se da, y quienes están a cargo de los asuntos de Estado, que deberían comportarse como administradores y mediadores en pro de la defensa de un equilibrio equitativo entre todas las partes, no están cumpliendo con esta función, permitiendo o favoreciendo el “malestar en la cultura”.

Debemos comprender que hay una tendencia natural a la búsqueda de obtener ventajas por sobre los otros, en un marco establecido, en el contexto local por el Estado, en el que quienes lo gobiernan, deben operar como mediadores y reguladores, para evitar desequilibrios. Para que todo esto opere razonablemente, las instituciones deben funcionar en términos reales, no sólo formales.

En el contexto global, al no haber un “árbitro supremo” 1309, es la estructura de poder la que decide la manera en que opera el sistema debiendo, los que viven en situación de desventaja, aprender a “construir poder” de manera inteligente y subrepticia, para tratar de modificar el statu quo de detrimento en el que se encuentran. Las instituciones globales, resulte antipático o no, responden, en su conformación, a la estructura de poder vigente, por lo que la “justicia” será la resultante no de un proceso equitativo, sino de la voluntad de los “ordenadores” 1310.

Los grandes desequilibrios, terminan siendo la resultante, no sólo de deficiencias del sistema, sino también de que quienes obtienen ventajas, tienen un plan adecuado o, en otros términos, una “teoría política” que les permite alcanzar y mantener sus objetivos. Los que terminan permanentemente subordinados, es porque no han aprendido a “leer” las características y funcionamiento del sistema y cómo operar en ellas y tienen expectativas, pero no un plan adecuado -“teoría política”- para modificar el statu quo en el que se encuentran.

Elementos para una Teoría Política para Gobernar

El fracaso de la izquierda constituye, en primer lugar, una derrota intelectual. El hecho de no haber producido, por inmovilismo, por empecinamiento de no querer ver los acontecimientos y sus tendencias, o por incapacidad, una nueva teoría política para construir una sociedad más justa, cuando todas las estructuras de la sociedad han resultado transformadas en las últimas décadas por el desmoronamiento de la URSS y el impulso devastador de la globalización neoliberal, ha terminado por resultar suicida. La izquierda ha perdido la batalla de las ideas, al no “adaptar” las ideas a las nuevas tendencias de la globalización y tratar de aprender a operar en ella con un máximo de beneficios y un mínimo de costos 1311.

¿Qué debe comprender una teoría política para Gobernar?

El primer tema, tiene que ver con el acceso al poder. Esto comprende dos aspectos:

i. Convencer al electorado de que su propuesta es la más adecuada para sus aspiraciones y necesidades. Sin votos, no hay acceso al poder.

ii. Tener un espectro electoral lo más amplio posible, lo que implica mantener las alianzas -especialmente las izquierdas- y no fragmentarse, porque la división del voto entre diferentes sectores o partidos de izquierda, impide el acceso al poder y da ventajas a otros sectores, particularmente de derecha.

La historia electoral de América Latina tiene que ver con discursos de izquierda excesivamente doctrinarios y dogmáticos, y con frentes electorales que se fragmentan por “vedetismos” o posiciones dogmáticas encontradas, que terminan debilitando. Recordar que la “unión hace la fuerza”.

Uno segundo tema, está vinculado a cómo alcanzar los objetivos y mantenerlos. La parte importante no es “qué” ocurre que nos hace mal -diagnóstico-, sino el “cómo” logro revertir la situación o alcanzar mi objetivo y mantenerlo en el mediano-largo plazo.

Debe tenerse en consideración las características y funcionamiento del sistema mundial y también del Estado, ya que llevar a cabo políticas para -o en- un sistema cuyas características son inexistentes o han variado, impide que se logren los objetivos que se esperan. Al tomar decisiones hay que hacerlo bajo una lectura realista de las características del sistema mundial y de los actores en el ámbito estatal, y no bajo esquemas dogmáticos y doctrinarios, que obnubilan la posibilidad de lograr objetivos reales.

A esta segunda perspectiva de análisis, habría que agregarle que debe considerarse la emergencia -desde hace décadas- de otros actores, como las empresas transnacionales, la banca, las organizaciones de la sociedad civil, que son generadores de reglas, de hecho, en diferentes medidas, sea por presión o por lobby, pero que no están institucionalizados y compiten con la nación en el espacio del Estado. Gran parte de los actores que operan en la actualidad, lo hacen de manera transnacionalizada.

Un tercer tema, tiene que ver con cómo establecer pautas para alcanzar un equilibrio entre diferentes sectores, que tienen intereses desiguales y poderes asimétricos. Dentro del sistema político se debe entender que existen adversarios políticos; pero llevar las cosas al nivel de “amigo-enemigo”, es favorecer la confrontación y también exponerse a la posibilidad del debilitamiento propio.

Lo lógico es que haya sectores que operen en función de sus intereses que, no necesariamente deben coincidir con los de otros, sea ideológica o políticamente o, incluso, en términos prácticos. No obstante, más allá de que es legítimo la búsqueda de intereses sectoriales, una política inteligente debería buscar encontrar objetivos y/o intereses convergentes que permitan llevar a cabo políticas globales con un máximo de beneficios para la mayoría y un mínimo de costos.

Pretender ir en la dirección de la fragmentación y del manejo en términos de “amigo-enemigo”, favorece antagonismos cuyo resultado será que uno u otro sector, en algún momento termine concitando el apoyo interno y/o internacional suficiente y adecuado, como para dar vuelta las cosas, comenzando todo en un nuevo punto cero. Girar en círculos viciosos, de ir en la dirección de uno u otro sector, no favorece a los intereses nacionales y sí a los sectores que lucran con la debilidad de los otros o recostándose en uno y otro sector.

Un cuarto tema tiene que ver con establecer políticas de Estado, negociando y tratando de que los adversarios y/u oponentes entren dentro del compromiso. Este es uno de los temas más difíciles, sin embargo, la mejor vía posible para que se llegue a políticas de Estado. Si se quiere alcanzar un objetivo, es importante negociar con todos los sectores, incluso aquellos cuyas prioridades no contemplan las políticas que se están intentando llevar adelante.

Se debe tener en cuenta que los objetivos a ser alcanzados, requieren de inversiones y apoyos, que se consiguen negociando, no imponiendo.

Adicionalmente a este tema, debe incorporarse un quinto, que se vincula con la “integración” de los diferentes sectores del sistema político, económico y social. Una de las características de los sistemas políticos latinoamericanos ha sido, gobernar para los sectores empresariales o el campo o volcarse a los sectores sociales desprotegidos. Ir en una u otra dirección, aísla y excluye, alimentando conflictividad. Se deben encontrar formas de integración y equilibrio entre las aspiraciones de los inversores, empresa y banca, con las necesidades y demandas de la población y servicios necesarios en sus más diversas vertientes étnicas y estratos sociales. En esto, es importante considerar un equilibrio razonable entre lo que es el sector público y el privado, sin desmedro de ninguno.

Para redistribuir ingresos, se necesita de los sectores que “acumulan” capital, caso contrario, no habrá qué redistribuir, a la vez que no se puede asfixiar a aquellos que pagan sus impuestos, utilizándolos en redistribución bajo políticas de subsidios, en vez de inversión en los servicios básicos que debe cumplir un Estado eficiente.

Por su lado, los sectores que acumulan capital, requieren también políticas que los favorezcan y no los terminen asfixiando sino, todo termina girando en círculos viciosos que derivan en conflictividad y malestar constante y el país termina yendo en dirección del estancamiento 1312.

Dentro de las políticas de Estado, entra la política exterior y la inserción del país. Se debe llevar a cabo una política externa que permita alcanzar los objetivos, sin que ello implique marginarse, aislarse, y aún menos confrontar abiertamente, de manera tal que los actores más poderosos generen mecanismos de sanción en defensa de sus intereses y posición global. La política externa debe ser para alcanzar objetivos, no para confrontar -independientemente de sostener principios-, más aún frente a las potencias hegemónicas.

Un sexto tema tiene que ver con las políticas de largo plazo. En general, la falta de política de Estado, el constante corsi e ricorsi de las políticas que se llevan a cabo por Gobiernos que se van turnando, tratando de deshacer lo que el anterior implementó, hace que se esté en un permanente estado de acción coyuntural. Todo vuelve a comenzar. Se gira en círculos viciosos provocando un estado de eterno estancamiento del país y el sistema político.

Además de la emergencia y la urgencia de las necesidades sociales, es importante invertir en educación, especialmente educación superior orientada a generar pensamiento propio, no sólo profesionalización y alentar de manera creciente la ciencia y tecnología y para alcanzar cambios estructurales en el mediano-largo plazo y ser competitivos en el orden mundial, más aún en un mundo globalizado.

Educación y ciencia y técnica no son visibles y sus resultados de muy largo aliento, por lo que hay una gran reticencia por parte de los Gobiernos a asumir políticas concretas e inversiones importantes en estas áreas, por ello es que deben transformarse en políticas de Estado. Para ello debe llegarse a acuerdos mínimos entre los diferentes partidos y sectores de la sociedad, única manera de poder ir alcanzando políticas de largo aliento y continuidad en la toma de decisiones.

Los “vedetismos” en política son nefastos, ya que reclaman por el éxito de sus actos en vez de la eficacia de sus decisiones. Mucho más nefastos son, si estos vedetismos son “paternalistas” al estilo de los grandes líderes carismáticos, que reúnen a las masas, en vez de alentarlas a participar activamente en el desarrollo y promoción de su propio destino.

Además de los elementos para una teoría política para gobernar, se deben tener en consideración, las dificultades que hay dentro de los sistemas políticos y que deben ser contempladas y, en la mayoría de los casos encontrar cómo resolverlas o modificarlas.

Creo que el primer tema tiene que ver con la “identidad” en la región. Es un tema que no se ha considerado relevante ni tratado o debatido con mucha frecuencia; tal vez porque se da por sentado que la identidad regional está sumergida dentro del sistema occidental. Sin embargo, con quinientos años de diferencia, la región ha sido una y luego otra diferente. Antes con pautas y culturas propias y luego con las pautas y cultura del colonizador y a partir de la independencia del/os neocolonizador/es.

No considerar relevante este aspecto, es no querer ir a la raíz de los problemas de la región. América Latina se mueve en la dirección dictada por la civilización y cultura occidental, habiendo abandonado y/o considerado secundario, o menor, o atrasadas a sus culturas originarias. Es más, no hay un punto de conexión e integración entre las culturas originarias y la resultante del proceso de colonización y neocolonización. Sin embargo, los pueblos originarios siguen existiendo y reclamando su espacio, el respeto por sus culturas y un lugar dentro del sistema político, económico y social. Todas las decisiones que se toman, se orientan a reprimir mayoritariamente; en el mejor de los casos a dar dádivas, pero desconociendo el valor de la cultura originaria y en ninguno de ellos a integrarlas sin subordinarlas.

Seguir escondiendo la cabeza en la arena como el avestruz en estos temas, da como resultado seguir dejando para más adelante la resolución de un tema de gran relevancia para que América Latina encuentre su verdadero rol y aprenda cómo insertarse en el contexto mundial, en vez de seguir jugando el papel de reservorio estratégico, tanto para Estados hegemones como para subsidiarias de empresas transnacionales, en vez de comenzar a construir su propio proyecto de desarrollo e inserción.

Encarar y, si es posible, resolver el tema de la identidad en la región, permitirá abordar un segundo tema que tiene que ver con la “construcción de poder”. Los sistema políticos, económicos y sociales latinoamericanos, transitan por el sistema mundial, siguiendo reglas establecidas por otros Estados o actores transnacionales, más allá de tratarse de una de las regiones del planeta más rica en recursos naturales estratégicos y no estratégicos, minerales y alimentarios, en la tierra y en el mar, e incluso dispone de un alto porcentaje del agua potable. Sin embargo no tiene proyectos nacionales o uno regional, para alcanzar niveles de desarrollo razonables ni una inserción mundial relevante.

La construcción de poder no tiene que ver con ejércitos o armas, sino con capacidades y know how, algo de lo que América Latina pareciera no disponer. Mientras países como Japón, o Alemania o China -entre otros-, sin recursos naturales han alcanzado altos niveles de desarrollo mundial y se transformaron en generadores de reglas globales, América Latina con todos sus recursos, sólo ha llegado al nivel de “reservorio estratégico”, con altos niveles de pobreza e inequidad social, inflación, exportación de commodities, bajos niveles de educción superior y de desarrollo y producción científica y tecnológica, elementos básicos para comenzar a “construir poder”.

Es necesario menos ideología y más racionalidad, y dejar de poner el eje de los problemas regionales afuera, y mirarse un poco más hacia adentro buscando las causas de semejante atraso, que tienen más que ver con no saber navegar en un sistema mundial dinámico y complejo que con la existencia del “imperialismo” o el “capitalismo”. Pretender que desaparezcan es ingenuo y absurdo.

La participación ciudadana es prácticamente inexistente y va desde el extremo de la militancia irracional que sigue obedientemente al/a líder, hasta la indiferencia y la expectativa de que “para eso tenemos gobernantes”, que sean ellos quienes resuelvan los problemas, en una actitud de estricto cumplimiento del deber ser en un mundo donde, según el imaginario social, todo está teñido de “lo bueno” y “lo malo”.

Es importante comenzar a abandonar el sistema de participación delegativa, basado en líderes -de izquierda o derecha- que arrastran los destinos de la nación, por uno en el que sea la sociedad la que tenga una participación activa como ciudadanía responsable y no sólo en los momentos electorales. Una sociedad educada como ciudadana y participativa activa, con una identidad clara, es uno de los motores centrales de la construcción de poder 1313.

El sistema de representación vigente ha quedado obsoleto y no se buscan alternativas. Los partidos políticos, hace décadas que han dejado de ser conexos con las aspiraciones, necesidades y demandas de la gente, salvo en los discursos electorales. Aquellos sectores de la sociedad -en gran parte del planeta- que tienen algún tipo de problema específico, carencia o aspiración, han obtenido más de las organizaciones de la sociedad civil que operan de forma transnacionalizada 1314, que de los partidos políticos o Gobiernos en sus países.

El sistema electoral es deficiente. No existen formas de control adecuados ni garantías para el desarrollo de las actividades electorales, lo que favorece que los mismos grupos o partidos tradicionales tengan el control al acceso de los principales cargos de Gobierno. Por otra parte, la izquierda se encuentra fragmentada, desarticulada y más concentrada en luchas internas que en tener un proyecto concreto 1315.

Los Estados-Nación, hace décadas que han perdido sus rasgos “westfalianos”, viéndose desarticulados, disminuidos sus atributos y debilitados, a favor de actores transnacionales -de diferente orden y capacidad- que han ido creciendo a la luz de funciones que anteriormente monopolizaba el Estado-Nación. Hay una multiplicidad de empresas transnacionales productoras, comercializadoras, banca, un creciente número de sistemas de seguridad privados que operan al interior o como “fuerza armada” mercenaria, ONG’s u organizaciones de la sociedad civil, que se han transformado en “actores” del sistema, con capacidad -asimétrica y transnacionalizada- de generación de reglas -régimen-, que operan de manera independiente, incidiendo sobre el Estado -siendo que antes formaban parte de actividades que éste llevaba a cabo- y obligándolo a operar como “gestor” de sus intereses y aspiraciones, cuando anteriormente el Estado era “actor” y controlador de este tipo de actividades 1316.

El sistema internacional -ahora debería decirse sistema “mundial”- ha cambiado substantivamente. No sólo se ha globalizado, sino también se ha vuelto heterogéneo en cuanto al tipo de actores. Per se, ha dejado de ser “internacional” o “interestatal”, para operar de forma fundamentalmente transnacionalizada, donde el Estado-Nación ha dejado de ser el actor exclusivo y excluyente del sistema, pasando a ser un actor más, en muchos casos, en lo que hace a generación de reglas -régimen- el menos importante.

Los sistemas políticos no han acusado recibo de estas modificaciones de carácter estructural, haciendo caso omiso de la ley de todo sistema que indica que la modificación del estado de uno de los elementos de un sistema -en este caso el sistema político-, modifica el estado de los restantes elementos, y el estado mismo del sistema y afecta a la totalidad de su comportamiento 1317. Resultado: América Latina -como muchos otros países en el planeta- mantiene sistemas políticos fuera de la realidad y que no cumplen con la función básica de democracia, República, desarrollo y bienestar económico-social.

La Mesa de La Habana Trabaja en la Reingeniería de la Democracia en Colombia

Le denominan “demodiversidad”, ya que se imaginan la posibilidad de una democracia desde diferentes vertientes participativas. Demodiversidad, en términos de una democracia no institucional, que enriquece a la democracia ampliada.

Las tesis planteadas por Humberto De La Calle 1318, son un aporte en el debate sobre los desafíos que las conversaciones de Paz le plantean a la sociedad colombiana, respecto de la construcción de un nuevo régimen de libertades y derechos civiles, frente a los nuevos desafíos y escenarios que se proyectan al sistema político colombiano en el postconflicto.

Humberto De La Calle, planteó un conjunto de consideraciones sustentadas en la premisa que insinúa un vaciamiento de contenido del sistema político colombiano, a partir de los diálogos de La Habana para poner fin al conflicto con las FARC.

Según él, primero están los problemas estructurales de la idea liberal de democracia, analizando las cosas desde diferentes perspectivas y atendiendo a diversas problemáticas. La idea de la igualdad ha sido reemplazada por la visión postmodernista de lo específico. En esencia:

1) Es la noción misma de ciudadanía la que está en quiebra. A partir del proceso de La Habana, se tiene una democracia que juega en diversos tableros. La irrupción de los movimientos sociales es una realidad que desborda los conceptos originarios.

2) Realizando un examen microscópico del poder, la influencia de los grandes capitales en la financiación de la política, ha dañado y hecho punible la mancomunidad entre el Ejecutivo y los flamantes “representantes del pueblo”. Se trata de una democracia aparente, como mascarón de proa de un substrato plutocrático.

A esta segunda perspectiva de análisis, habría que agregarle que debe considerarse la emergencia -desde hace décadas- de otros actores, como las empresas transnacionales, la banca, las organizaciones de la sociedad civil, que son generadores de reglas, de hecho, en diferentes medidas, sea por presión o por lobby, pero que no están institucionalizados.

3) Un tercer elemento tiene que ver con la ética, y considera temas/problemas como la corrupción, el beneficio personal.

Pese a la multifacética apelación a la democracia participativa en la Constitución de 1991, la práctica ha sido distinta. Ha habido un crecimiento inorgánico de mecanismos informales de participación ciudadana, cubiertos bajo el manto de la insatisfacción: dignidades campesinas, paros camioneros, la desvelada voz étnica, el clamor por la apropiación de la identidad sexual, en fin, manifestaciones superpuestas y fragmentarias cuyo denominador común es la protesta y la antipolítica. El riesgo no es la protesta, sino las limitaciones de la protesta. La incapacidad de encauzar acciones y metas mediante procedimientos eficaces. La protesta no como medio, sino como fin.

4) Democracia no es tanto un método para decidir por mayoría, sino un instrumento para proteger a las minorías. Los derechos pesan más que la estadística.

¿Qué debería buscarse en el caso de Colombia? Para De La Calle, primero hay que depurar el diagnóstico sobre el lugar preciso en que Colombia se encuentra; una especie de GPS que señale si se está en el ocaso de la democracia liberal, o en el amanecer de una nueva forma de gobernanza postmodernista; o si las sombras son pasajeras y hay un nuevo futuro para la democracia representativa.

En Colombia hay un mosaico de acciones centrífugas:

i. Una “clase política” miope que prefiere seguir en el banquete sin pensar en las consecuencias.

ii. Segmentos bien intencionados, trabajan en las refacciones del edificio institucional, con la creencia de que la estructura está sana: normas sobre partidos políticos, financiación de campañas, sistema electoral, ampliación y refinamiento de la representación.

iii. Otros buscan por el lado de los movimientos sociales. La posibilidad de una combinación entre lo tradicional y lo emergente.

No pocos juegan el juego ciego de la insatisfacción que se nutre a sí misma. La mayor porción de los casi cincuenta millones de habitantes en Colombia, están bastante desentendidos, embargados en la lucha por el sustento, por la simple supervivencia. La disyuntiva no se resolverá rápidamente. Sí es cierto que el armazón representativo que hoy existe en Colombia está mostrando grietas.

Reflexiones Sobre las Ideas Planteadas en la Mesa de La Habana.

De la Mesa de La Habana surgen ideas articuladas en dos escenarios:

i. Mejoramiento del funcionamiento representativo; y

ii. Revisión de sus aledaños a fin de buscar una arquitectura más incluyente.

Lo que seguiría en el inmediato futuro, sería escoger entre la nostalgia del autoritarismo o la acción cuidadosa y transicional, buscando conducir las aguas de los conflictos sin desbordamientos catastróficos.

Queda en claro que terminado el conflicto interno militar, el conflicto social perdurará. Ante el fragor social, lo peor sería dar marcha atrás y volver a reorganizarse para el conflicto, al estilo “somatén” 1319.

Es necesario buscar mecanismos que permitan escenarios genuinamente plurales, para ir construyendo con paciencia un nuevo tejido que permita una gobernanza sostenible. Es necesario ampliar el ejercicio reflexivo sobre una nueva democracia; por supuesto, en la medida en que los que tienen el poder y lo controlan estén dispuestos a ir en esa dirección ya que, caso contrario, la conflictividad continuará latente y en el límite de las posibilidades de una real gobernanza sostenible.

El reto consiste en profundizar el ejercicio de pensar los términos de lo que la apertura política en curso ha propuesto como democracia ampliada y lo que puede significar el Plebiscito por la Paz. Muchos piensan que lo que se está haciendo es ceder y pagar el precio para que la guerra no continúe de manera indefinida, ensangrentando el país, bajo el concepto de que la guerrilla sólo tuvo como objetivo perjudicar al país y no ser la resultante de un Estado fallido manejado de manera fallida desde la época de su independencia.

El denso y fecundo comienzo de un nuevo ciclo político, deja en evidencia los síntomas del agotamiento del modo de producción de conocimiento vigente y todavía dominante en Colombia 1320. Más específicamente, se considera que la peculiar cartografía social, gestada durante las dos últimas décadas, escenario de una renovada conflictividad y vitalidad social, vuelve a colocar a Colombia -y a América Latina- frente a la necesidad y la posibilidad de una transformación epistemológica de la Ciencia Política.

América Latina se volcó hacia la independencia copiando los modelos políticos y constitucionales europeos y de Estados Unidos, dejando totalmente de lado su propia identidad étnica y cultural. Resultado, aún hoy continúa con la deuda de resolver su identidad política, económica y social.

Hay que plantearse un contexto crítico y transicional de la producción de conocimiento en Colombia, que demande un pensamiento capaz de elaborar sobre la incertidumbre y de comprender la estructura transformativa de los pueblos. Difundida y generalizada cierta conciencia preliminar sobre la indispensable necesidad de reformulación conceptual, analítica, y epistemológica, ahora se impone un esfuerzo de extraordinaria imaginación que permita captar la esencia de la doble dinámica de lo social, expresada en una rica y múltiple imbricación de fases y procesos que se orientan tanto a la recomposición como a la descomposición de lo social 1321.

No caben dudas de que los pueblos, de manera masiva, desordenada y en muchos casos no convergente ni coincidente, empujan en la dirección de sus demandas, más que de sus aspiraciones; el hecho es que no se trata del único actor ni del más fuerte en cuanto a capacidad de generar cambios y orientación. La problemática no sólo pasa por una transformación epistemológica de la Ciencia Política sino, independientemente de ello y fundamentalmente, por tomar conciencia de que el pueblo no es una unidad; se trata de una diversidad asimétrica, con diferentes concepciones y capacidades. Como he expresado más arriba, pueblo no es un vocablo exclusivo de quienes están necesitados y excluyente de quienes actúan de manera diferente en la consecución de sus objetivos y aspiraciones 1322.

Los campos problemáticos que durante los años noventa y primera década del siglo XXI, dominaron el análisis del sistema político en Colombia han sido relegados por nuevas preocupaciones teóricas y políticas a raíz del proceso de Paz, como las tratadas por De La Calle. Resulta fundamental analizar y comprender estas transformaciones, en cuanto gestoras de nuevos mapas políticos (todavía en formación), que prefiguran inciertos panoramas en Colombia. En particular, lo que interesa destacar es que el derrotero del proceso de construcción democrática propio del ultimo lustro, ha gestado un nuevo piso de debate y esto, quizás, a causa de la intervincularidad de tres procesos sobresalientes:

i. La consolidación fáctica de la democracia electoral;

ii. La difusión de una profunda insatisfacción con los resultados de esa democracia electoral y clientelar; y

iii. La proliferación de experiencias de innovación y profundización democrática que están resignificando la idea misma de democracia como se ha podido observar con los paros agrarios, la Minga indígena, campesina y afrocolombiana y la movilización por el “Si” en el Plebiscito 1323.

Intimamente vinculado con el fenómeno de difusión de crisis políticas significativas montadas sobre un extraordinario ciclo de protestas, se da la ampliación del campo de la política, cristalizado en la proliferación de experiencias de innovación y profundización democrática basada en principios de generalización del ejercicio de los derechos, apertura de los espacios públicos con capacidades decisorias, participación política de los ciudadanos y reconocimiento e inclusión de las diferencias.

A partir de los años recientes, diferentes movimientos sociales han desarrollado un nuevo ciclo de protestas que inauguran novedosas formas de acción y deliberación, ligadas a la ampliación del canon democrático. Posiblemente lo más seductor de este ciclo de experiencias de conflicto y crisis sea que no se trata de hechos aislados, sino de factores emergentes que evidencian tiempos de cambio que es necesario sostener 1324.

Todo orden democrático está definido por su carácter conflictivo, abierto y plural, en tanto que la vitalidad de la democracia radicaría, en principio, en su capacidad de reinvención permanente, aunque esto no ocurre, dado la capacidad de quienes controlan el “aparato” político y electoral, de seguir circulando en el poder y de quienes no pueden controlarlo o desconocen su manejo, resultan incapaces de ir más allá de la manifestación y posible presión, pero no pueden acceder al control del sistema como para generar cambios estructurales.

La relevancia de este tipo de análisis actualizados sobre el desarrollo democrático, se sostiene en la consideración necesaria sobre la problematicidad del clima social de los años recientes, caracterizado por grandes acciones de masas que han cuestionado el modelo neoliberal, especialmente en su componente agrario, aunque estas manifestaciones y movilizaciones, han estado acotadas por el control ejercido desde el poder.

Es precisamente el relieve de este campo de experiencias sociales, un síntoma evidente del surgimiento -en principio- de un nuevo período que marca un momento de inflexión histórica, lo que ha dado lugar a un florecimiento del debate sobre la democracia. En la producción teórico-analítica propia del debate asociado a la convocatoria del Plebiscito para refrendar los Pactos finales de Paz, podría afirmarse que la Ciencia Política desarrolla dos horizontes diagnósticos respecto del estado de avance de la apertura democrática:

a) Por un lado, puede constatarse la presencia y vigencia de un diagnóstico del derrotero de Colombia a lo largo de los años ’90 y primera década del siglo XXI, que pretende dar cuenta de un crónico y multidimensional déficit democrático, que la Constitución de 1991 intento superar y, de modo consecuente, se materializa en un sobrextendido pesimismo sobre la democracia.

b) La perspectiva en tensión, delineada desde comienzos del proceso de Paz iniciado en el 2012, se orienta a realzar cierta tendencia a la revigorización de la política, derivada del interés renovado en la reconstrucción del espacio público como ámbito en el que se definen los rumbos y modalidades de la convivencia colectiva. Esta segunda perspectiva signada por cierto optimismo hacia un desarrollo democrático diferente, da cuenta de experiencias novedosas que se expresan manifestando un nuevo compromiso colectivo, de afianzamiento democrático.

Las luchas por la “demodiversidad”, implican una doble tarea:

1) Denunciar las limitaciones de la democracia liberal, que se ha mostrado como un sistema político ineficiente, opaco, reproductor de desigualdades, subordinado a intereses privados y sostenido, en buena medida, por la corrupción, el conformismo y la apatía 1325.

2) Rescatar experiencias democráticas alternativas, desacreditadas por la concepción arrogante y empobrecedora de la democracia que predomina en la academia y la sociedad.

Aún no se ha librado la batalla por la incorporación de nuevos sujetos políticos. Las luchas por la demodiversidad, exigen el reconocimiento de la amplia gama de sujetos, cuyas formas de lucha no se inscriben necesariamente en las clásicas estructuras partidarias y sindicales.

Se requiere la incorporación de nuevos actores y/o de nuevos temas a la política. Lo que está en juego en estos procesos es la constitución de un ideal participativo, incluyente y reinstituyente como parte de los proyectos democratizadores. Se trata de procesos de democratización que contienen la percepción de la posibilidad de innovación, entendida como participación ampliada de actores sociales de diversos tipos, en los procesos de toma de decisiones. En general, estos procesos implican la inclusión de temáticas ignoradas por el sistema político, la redefinición de identidades y vínculos y el aumento de la participación, especialmente en el plano local 1326.

Habría que tener en cuenta que entre las transformaciones, debe pensarse que ya no se da una forma tradicional de hacer política y operar en el sistema político. Gran parte de los actores que operan en la actualidad, lo hacen de manera transnacionalizada y generan, de hecho, reglas, aunque no estén institucionalizados. Deben repensarse las instituciones también 1327.

La búsqueda por generar y fortalecer un mundo común, de afianzamiento democrático, requeriría de una nueva conciencia en torno a las prácticas y contenidos de la participación, cooperación e integración social, que incluyen la defensa y desarrollo de facto de nuevas formas de participación y, en particular, de una diferente concepción y práctica del poder.

Se lo podría conceptualizar como un proceso de comunitarizacion del poder, en el cual una amalgama de movimientos sociales -y también no sociales, de carácter corporativo que intentan alcanzar sus objetivos más allá del mero lobby- lleva a cabo una combinación de movilización, luchas, acción institucional, deliberación y reapropiación de sus decisiones, en procesos de auto-representación social que involucran el diseño y creación de nuevos mecanismos de agregación, con estructuras políticas de alianzas de carácter flexible. No existe ningún motivo para que la democracia ampliada asuma una sola forma. Por el contrario, la puesta en evidencia de los fenómenos de diversificación socio-étnico-cultural y las experiencias recientes de participación, señalan el camino de la deliberación pública ampliada y de la profundización de la participación.

Lo que falta aún, es que logren la suficiente construcción de poder 1328, como para que sus objetivos pasen de la mera demanda a la participación activa con capacidad de cambio.

El desafío teórico analítico más destacado que se presenta, es pensar creativamente las posibles articulaciones entre las diferentes figuras de la democracia posibles que tengan la capacidad de transitar en el vaivén de lo institucional, lo no-institucional y lo a-institucional, entre el espacio público estatal y no estatal.

No todas las formas de participación popular son necesariamente democráticas, y no todos los procesos participativos conducen a resultados democráticos. Este debate ilumina un terreno para la construcción teórica y la investigación empírica, que obliga a cuestionar los presupuestos acerca de la participación popular y sus diversos vínculos con la democratización.

Los límites de las experiencias re-democratizadoras apuntan en dirección de otros elementos necesarios para la conquista de la “demodiversidad” de los regímenes políticos y, en particular, convocan a problematizar una vez más las extraordinariamente asimétricas relaciones de poder que todavía predominan en la sociedad.

Se necesita acudir a nuevos paradigmas de la democracia no institucional como el modelo de la “demodiversidad”, que se plantea como un referente en la construcción de los nuevos escenarios en los que cobran vigencia los derechos civiles y políticos como instrumentos de superación de la inequidad, desigualdad y exclusión 1329.



© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, “Paz o Pax” en América Latina: Conflicto en Colombia, (Córdoba, Edic. del Autor, 2017), ISBN: 978-987-33-2238-9, eBook, CDD 327.1


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET) 1988-2013.
e-Mail: luisdallanegra@gmail.com


1273 Este tema lo he tratado en mayor profundidad más arriba bajo el Título: “Variaciones en las Características del Sistema Mundial Durante el Conflicto”.

1274 Esto lo trato en profundidad en Dallanegra Pedraza, Luis, Tendencias del Orden Mundial: Régimen Internacional, (Buenos Aires, Edición del Autor, 2001), Caps. II y III.

1275 Sobre las nuevas tendencias y características post bipolares en materia de régimen, Dallanegra Pedraza, Luis, Tendencias del Orden Mundial: Régimen Internacional, (Buenos Aires, Edición del Autor, 2001), Parte III, Caps. VII a X.

1276 Dadas las tendencias mundiales del capitalismo financiero, tal vez sólo interese ir a aquellos lugares donde se obtiene rápida rentabilidad, sin arriesgar en producir y generar empleo -capitales “golondrina”-.

1277 Ya desde mediados del siglo XX, el Estado-Nación se ha venido debilitando y desarticulando en el contexto mundial -aún los más poderosos como Estados Unidos-, en virtud del avance de las corporaciones transnacionales que lo van controlando y direccionando. Para ser lo suficientemente claro, frente a los que critican que se hable del debilitamiento del Estado, la importante lista de autores que trata el tema, así como mis propios abordajes, hacen referencia al debilitamiento e incluso desaparición del “Estado-Nación”, de las características “westfalianas” del Estado, no de la desaparición del Estado en sí, que se va transformando hacia otras características. Hay una importante lista bibliográfica que aborda desde la década de los ’70 en el siglo XX esta temática: Zaki Laidi, Investigador del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS) de París y Profesor en el Instituto de Estudios Políticos de París y en la Universidad Johns Hopkins de Bologna, en su libro “El Orden Mundial Distendido: Sentido y Potencia tras la Guerra Fría”; reportaje de Andrea Desormeaux, en el Diario “El Mercurio”, Chile, 12 de Febrero de 1994. También, Peter Drucker “La Sociedad Postcapitalista”, (Bs. As., Sudamericana, 1993), pág. 99 y ss. Igualmente, Kenichi Ohmae, “El Fin del Estado-Nación”, (Sgo. de Chile, Andrés Bello, 1997). Asimismo, Castells, Manuel, La Era de la Información: Economía, Sociedad y Cultura, Fin del Milenio, (México DF, Editorial Siglo XXI, 1997), Volumen III. Traducción de Carmen Martínez Gimeno. Original en Inglés año 1997. También, Borja, Jordi, “Estrategias para el Desarrollo e Internacionalización de las Ciudades Europeas: las Redes de Ciudades”, Informe a la CEE, (Barcelona, Consultores Europeos Asociados, 1992). Asimismo, Orstrom Moller, J, “The Future European Model: Economic Internationalization and Cultural Decentralization”, (Wesport (Conn.), Praeger, 1995). Además, Hedley Bull, The Anarchical Society: A Study of Order in World Politics, (New York, Columbia University Press, 1977), Chapter 10, pages 254 255. También, Minc, Alain, “Le nouveau Moyen Age”, (París, Gallimard, 1993). De la misma manera, Cooper, Robert, The Post-Modern State and the World Order, 1996, citado en Zaldivar, Carlos Alonso, “En un Mundo Roto”, Diario “El País”, Madrid del 10-Nov-98. Esto lo trato en profundidad en Dallanegra Pedraza, Luis, Tendencias del Orden Mundial: Régimen Internacional, (Buenos Aires, Edición del Autor, 2001), Caps. II y III.

1278 Ver por ejemplo, Las vías para la revolución y el socialismo aún siguen siendo exploradas, en Anncol, Agencia Noticias Nueva Colombia, 10-7-2016, http://anncol.eu/opinion/item/4632-gabriel-angel.

1279 Este tema lo he desarrollado extensamente en Dallanegra Pedraza, Luis, Perspectivas de las Relaciones Internacionales sobre el Futuro del Capitalismo y el Orden Mundial, en González Aguayo, Leopoldo Augusto (Coord.), “Los Principales Autores de las Escuelas de la Geopolítica del Mundo”, México, Proyecto PAPIME PE 300609, (México DF, Gernika, 2011), ISBN: 978-607-9083-35-9, ISBN UNAM: 978-607-02-2805-6, págs. 74-127.

1280 Este tema lo he analizado en profundidad en Dallanegra Pedraza, Luis, El Papel de la Universidad y los Científicos Latinoamericanos en Epocas de Crisis, Revista de Psicología Política, N° 22, Mayo del 2001, Valencia, España, ISSN 1138-0853, págs. 34-58. También en Dallanegra Pedraza, Luis, La Investigación Científica en América Latina: El Caso de Argentina, en Revista “Signos Públicos”, Vol. 4, N° 8, Diciembre del 2003, ISSN: 0124-4302, Escuela Superior de Administración Pública, Territorial Antioquia-Chocó, Universidad del Estado, Medellín, Colombia, págs. 25-46.

1281 Ver por ejemplo, Morales, Francisco, Críticas al Marxismo, en “Filosofía”, 21-1-2009, http://viviendoconfilosofia.blogspot.com.ar/2009/01/critica-al-marxismo.html.

1282 Dallanegra Pedraza, Luis, Reformulación del Orden Mundial: El Fin de Una Macro-Etapa, (Buenos Aires, Edic. del Autor, 2005), ISBN: 987-43-6266-9, Capítulo V, Declinación “Cuadrática” del Derecho Internacional.

1283 Básicamente esta es la diferencia entre el realismo -Tucídides, Aristóteles, entre otros- que considera que la realidad tiene vida y leyes propias y el idealismo -Platón con su “mito de la caverna”-, que considera que la realidad es resultante de las imágenes que tenemos de ella, y su ordenamiento depende de nuestra voluntad.

1284 Tal como lo plantea Thomas Hobbes, Leviatán, (Madrid, Editora Nacional, 1979), ISBN 84-276-0482-3.

1285 Weber, Max, Ensayos sobre Metodología Sociológica, (Buenos Aires, Edit. Amorrortu, 2001), pág. 44.

1286 Las “Tesis sobre Feuerbach” se encuentran en el “Cuaderno de notas” de Marx correspondiente a los años 1844-1847 y llevan el Título: “Sobre Feuerbach”. Al editar en 1888 las “Tesis”, Engels las redactó, introduciendo en ellas algunos cambios con el fin de hacer este documento, que Marx no se proponía publicar, más comprensible para los lectores. http://www.ehu.eus/Jarriola/Docencia/EcoMarx/TESIS%20SOBRE%20FEUERBACH%20Thesen%20ueber%20Feuerbach.pdf.

1287 Considerar a las instituciones internacionales como “actores” independientes con capacidad de establecer reglas, es un error frecuente. Estas son “reguladoras” y son creadas por los “actores” y cooptadas por ellos, siguiendo las pautas establecidas por la “estructura de poder”, por lo que terminan respondiendo al direccionamiento establecido por los actores más poderosos según esos criterios estructurales. Los actores más débiles sólo pueden ajustarse a ese régimen. Para generar cambios, deben encontrar formas razonables de “construcción de poder”. Para un análisis sobre cómo funciona el sistema internacional y su estructura: Dallanegra Pedraza, Luis, El Orden Mundial del Siglo XXI, (Bs. As., Ediciones de la Universidad, 1998), Cap. X. Para Max Weber, Economy and Society: An Outline of Interpretative Sociology, (Berkeley, University of California Press, 1978), son los que de manera consensual o coercitiva tienen la capacidad de establecer las reglas. Para Werner Goldschmidt, Introducción al Derecho: La Teoría Trialista del Mundo Jurídico y sus Horizontes, (Bs. As., Depalma, 1968); de la misma manera que para Puig, Juan Carlos, Derecho de la Comunidad Internacional, (Bs. As., Depalma, 1974), Vol. I, Parte General, son los “supremos repartidores de potencia -lo que se puede- e impotencia” -lo que no se puede- para decirlo en términos políticos y no jurídicos (derechos y obligaciones).

1288 El primer intento se produjo en las últimas décadas del siglo XIX, pero las fuerzas apegadas a la tradición y opuestas al progreso fueron el principal escollo; ni siquiera se puedo incluir la ciencia y la tecnología como formas de modernizar. El segundo intento fue a partir de 1911 con Sun Yatsen que luego en 1925, con su muerte, fue sucedido por Chang Kaishek que estuvo ocupado de luchar contra los comunistas y los japoneses, por lo que no pudo dedicarse a llevar a cabo la modernización que había planteado su antecesor.

1289 Bregolat, Eugenio, La Segunda Revolución China, (Buenos Aires, Capital Intelectual, 2011), ISBN: 978-987-614-292-2, págs. 15-20.

1290 Ibídem, págs. 21-23.

1291 Ibídem, pág. 27.

1292 Ibídem, pág. 28.

1293 Ibídem, págs. 29-30.

1294 Ibídem, págs. 35-36.

1295 Jiang Zemin, Discurso Conmemorativo del ochenta Aniversario de la Fundación del PCCh, 1ro. de julio del 2001. Ver Diario del Pueblo, http://spanish.peopledaily.com.cn/spanish/200107/02/sp20010702_47811.html.

1296 Algo que en América Latina no se hizo. Los Gobiernos zambulleron directamente a las economías regionales en la globalización, sin pensar en perjuicios ni costos, a travé del cumplimiento absoluto del Consenso de Washington de 1989.

1297 Bregolat, Eugenio, La Segunda…, op. cit., pág. 40.

1298 Jiang Zemin, Discurso Conmemorativo del ochenta Aniversario…, op. cit.

1299 Bregolat, Eugenio, La Segunda…, op. cit., pág. 43.

1300 Ibídem, pág. 44.

1301 Deng-Xiaoping, Selected Works: 1975-1982, (Beijing, Foreign Languajes Press, 1984), págs. 176-177.

1302 Esto ocurre en la Argentina del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner -con supuestos Gobiernos progresistas o sin ellos- y en muchos otros países latinoamericanos.

1303 Bregolat, Eugenio, La Segunda…, op. cit., pág. 48.

1304 May, Rollo, Fuentes de la Violencia, (Power and Innocence: A Search for the Sources of Violence), (Buenos Aires, Emecé, 1974), pág. 45.

1305 Con información del Artículo de Núñez, Eulimar, Nueve diferencias entre el comunismo de China y Cuba, en BBC Mundo en Español, 22-7-2014, http://www.bbc.com/mundo/noticias/2014/07/140718_cuba_china_diferencias_comunismos_en.shtml.

1306 Este tema lo he analizado en profundidad en Dallanegra Pedraza, Luis, Tendencias del Orden Mundial: Régimen Internacional, (Buenos Aires, Edición del Autor, 2001), ISBN: 987-43-2776-6.

1307 Este es un tema que he abordado con mayor profundidad, bajo el Título: “Discusiones Previas”, Subtítulo: “¿Por Qué el Estado?”

1308 Freud, Sigmund, El Malestar en la Cultura, 1929, en Obras Completas, (Barcelona, Edit. Orbis, 1988). Tema tratado bajo el Título: “Discusiones Previas”, Subtítulo: “¿Por Qué el Estado?”

1309 A diferencia del Estado, en el sistema mundial, al no haber un “gobernante” por no existir un “Estado mundial” -el sistema es, asimétricamente, descentralizado-, es/son el/los más poderoso/s quien/es cumple/n con la función de “gobierno”.

1310 Dallanegra Pedraza, Luis, El Orden Mundial del Siglo XXI, (Bs. As., Ediciones de la Universidad, 1998), ISBN: 987-96035-0-8. También, Dallanegra Pedraza, Luis, Tendencias del Orden Mundial: Régimen Internacional, (Buenos Aires, Edición del Autor, 2001), ISBN: 987-43-2776-6. Ver especialmente el “Teorema del Poder, el Orden y la Justicia”.

1311 Ver sobre el particular, el Artículo de Ramonet, Ignacio, Recomposición de la Derecha, Nuevo Ciclo Político, en Le Monde Diplomatique en español, Edición Nro. 96, Junio del 2007.

1312 La historia de América Latina está plagada de ejemplos.

1313 Ver, por ejemplo, Junqing, Yi, Sobre la Construcción del Poder Blando de la Cultura China, en Documentos del PCCh http://sp.theorychina.org/xsqy_2477/201210/t20121012_235594.shtml.

1314 En áreas como Derechos Humanos; la mujer en su condición de género; grupos LGTBI; medio ambiente; discapacitados o con capacidades diferentes; médicos sin fronteras; refugiados, desplazados, apátridas; menores desaparecidos por diferentes causas; sobre problemas de grupos étnicos y/o religiosos; etc. La lista sería muy larga.

1315 Ver por ejemplo, la autocrítica que sectores del ELN hacen sobre el particular: Eko, Camila, Y la Izquierda ¿Qué?, en ELN, en Voces de Colombia, 1-8-2016, http://www.eln-voces.com/index.php/voces-del-pueblo/736-y-la-izquierda-que.

1316 Este es un tema que lo he tratado en diversas partes de este libro y citado, Dallanegra Pedraza, Luis, Tendencias del Orden Mundial: Régimen Internacional, (Buenos Aires, Edición del Autor, 2001), ISBN: 987-43-2776-6, Caps. II y III.

1317 Ludwig Von Bertalanffy, Teoría General de los Sistemas: Fundamentos, Desarrollo, Aplicaciones, (México FCE, 1989), ISBN: 968-16-0627-2, Traducción de Juan Almela. Esto lo trato en profundidad desde el punto de vista de la Ciencia Política en Dallanegra Pedraza, Luis, El Orden Mundial del Siglo XXI, (Buenos Aires, Ediciones de la Universidad, 1998), ISBN: 987-96035-0-8, Caps. VI y XV.

1318 Plebiscito y demodiversidad: Sobre la reflexión de Humberto de La Calle, en Anncol, Agencia Noticias Nueva Colombia, 27-7-2016, http://anncol.eu/opinion/item/4794-horacio-duque. También, http://kaosenlared.net/colombia-plebiscito-y-demodiversidad-sobre-la-reflexion-de-humberto-de-la-calle/. Igualmente, http://lasillavacia.com/historia/democracia-ocaso-o-transformacion-por-humberto-de-la-calle-57183, donde está la Tesis original de Humberto de La Calle.

1319 Organización de patrullas vecinales nocturnas implementadas por los agricultores, para combatir la oleada de robos en casas de campo y granjas.

1320 Capece Woronowicz, Eva, Demodiversidad en América Latina:. Los dilemas en el proceso de democratización a comienzos del Siglo XXI, XXVII Congreso de la Asociación Latinoamericana de Sociología. VIII Jornadas de Sociología de la Universidad de Buenos Aires. Asociación Latinoamericana de Sociología, Buenos Aires, 2009, http://www.aacademica.org/000-062/955.pdf.

1321 Svampa, Maristella, Movimientos Sociales, matrices socio-políticos y nuevos escenarios en América Latina, Universität Kassel, Working Papers, 01, 2010, ISSN: 1863-0928, http://www.maristellasvampa.net/archivos/ensayo45.pdf.

1322 Ver más arriba bajo el Título: “Entender el Significado y el Concepto de “Pueblo” en la Realidad”.

1323 Capece Woronowicz, Eva, Demodiversidad en… op. cit.

1324 Capece Woronowicz, Eva, Demodiversidad en… op. cit.

1325 Aguiló, Antoni, Demodiversidad: Las Luchas por Otras Democracias, en El Variscaso, https://elvariscaso.wordpress.com/2013/07/26/demodiversidad-las-luchas-por-otras-democracias-por-antoni-aguilo/.

1326 Capece Woronowicz, Eva, Demodiversidad en… op. cit.

1327 Lo mismo pasa en el ámbito mundial -“ex” exclusiva y excluyentemente internacional- en el que han aparecido, desde hace décadas, nuevos actores no estatales, que han alcanzado capacidad autónoma de generación de reglas -régimen- en paridad o superioridad de condiciones con el Estado-Nación, pero que no se encuentran representados ni tienen posibilidad de expresarse y decidir dentro del marco institucional global, cuando de hecho, sí lo hacen fuera de él. Este tema lo he analizado en Dallanegra Pedraza, Luis, Tendencias del Orden Mundial: Régimen Internacional, (Buenos Aires, Edición del Autor, 2003), ISBN: 987-43-2776-6, Capítulos II y III.

1328 Dallanegra Pedraza, Luis, Realismo-Sistémico-Estructural: Política Exterior como Construcción de Poder, (Córdoba, Edic. del Autor, 2009), ISBN: 978-987-05-6072-2.

1329 A partir del Artículo de Duque, Horacio, Plebiscito y Demodiversidad: Sobre la reflexión de Humberto de La Calle, en Anncol, Agencia Noticias Nueva Colombia, 27-7-2016, http://anncol.eu/opinion/item/4794-horacio-duque. También, http://kaosenlared.net/colombia-plebiscito-y-demodiversidad-sobre-la-reflexion-de-humberto-de-la-calle/. Igualmente, http://lasillavacia.com/historia/democracia-ocaso-o-transformacion-por-humberto-de-la-calle-57183, donde está la Tesis original de Humberto de La Calle.