Tapa Conflicto en Colombia

 

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Parte IV
Componente Político
Participación Política, Democracia Participativa, Modificación de las Instituciones

Capítulo XXXII

Rol del Estado y la Democracia en la Conflictividad Latinoamericana

Para hablar de la problemática colombiana, como de cualquier otra, es necesario analizar el papel del Estado y del sistema político, particularmente en lo que hace a favorecer o evitar la conflictividad.

El Estado comprende a la Nación y a todos los sectores, y los Gobiernos deben cumplir con el rol de “árbitros” delegados por el pueblo soberano, buscando que el equilibrio se mantenga y que ninguna de las partes o grupos, saque ventajas sobre el resto 1020, en términos de justicia equitativa.

La cultura es una creación humana a partir de la celebración de un “contrato” -originario- para la convivencia social. Es la resultante de todo lo que creamos y producimos más las instituciones que generamos. “La convivencia humana sólo se vuelve posible cuando se aglutina una mayoría más fuerte que los individuos aislados y cohesionada frente a éstos”. La “substitución del poder del individuo por el de la comunidad es el paso cultural decisivo”, en términos de “justicia” como camino para la verdadera convivencia social. La utilización de ese poder en beneficio de algunos y desmedro de otros -ruptura de la justicia en términos de equidad-, detona el “malestar” en la cultura 1021.

Discusiones Previas

¿Por Qué el Estado?

Decir que existen una serie de factores por los que el ser humano no vive de manera individual y aislada, pareciera obvio. No obstante, es necesario establecer y clarificar las razones y la manera de erigir los lazos asociativos y organizativos, para entender las características y el funcionamiento de una sociedad.

En el neolítico, apareció la agricultura como método de subsistencia 1022. Para convertir una zona silvestre en productiva se requería mucho trabajo, por lo que se comenzaron a agrupar y a organizar. En la medida en que aparecieron las agrupaciones sociales, comenzaron a girar alrededor de procesos esenciales 1023 vinculados a:

1) la satisfacción de las necesidades materiales básicas;

2) la satisfacción de las necesidades de defensa y seguridad; y

3) la satisfacción de las necesidades de organización -forma en que se alcanza y manifiesta: Orden, Gobierno y Justicia-. Acá es donde surgen las instituciones. La necesidad de organización -tal como las dos anteriores- es esencial; la forma en que se alcanza y manifiesta, es cultural.

Fueron creándose instituciones orientadas a dar respuesta a estos tres aspectos esenciales como resultado de un “pacto” -en los términos en que autores como Hobbes, Locke, Rousseau, Montesquieu, lo plantean, aunque desde diferentes perspectivas-, en el que cada miembro sacrificó sus “libertades” para que el “todo” funcione, bajo la idea de que el conjunto justificará el sacrificio de esas libertades, otorgando recompensa de lo que individualmente no se puede alcanzar. A partir de este “pacto”, se fueron estableciendo métodos para regular las relaciones humanas en la familia, el Estado y la sociedad 1024. Las instituciones creadas, no necesariamente han representado protección y bienestar para todos.

La idea de “cultura” designa la suma de las creaciones, producciones e instituciones que separan nuestra vida de la de nuestros antecesores animales y que sirven a dos fines esenciales:

a) proteger a los humanos frente a la naturaleza; y

b) regular las relaciones de los humanos entre sí.

La vida humana en común, sólo se torna posible, cuando llega a reunirse una mayoría más poderosa que cada uno de los individuos, que se mantenga unida frente a cualquiera de éstos. El poderío de tal comunidad se enfrenta entonces, como “derecho” -en términos institucionales-, con el poderío del individuo, que se califica de “fuerza bruta”. Esta substitución del poderío individual por el de la comunidad, representa el paso decisivo hacia la cultura. Su carácter esencial reside en que los miembros individuales de la comunidad restringen sus posibilidades de satisfacción, mientras que el individuo aislado no reconocía semejantes restricciones. De esta manera, el primer requisito cultural es el de la justicia, en términos de tener la seguridad de que el orden jurídico -a partir de las instituciones creadas en el proceso generador de cultura-, una vez establecido, ya no será violado a favor de un individuo o grupo selecto. El resultado final ha de ser el establecimiento de un derecho al que todos -o por lo menos todos los individuos aptos para la vida en comunidad- hayan contribuido con el sacrificio de sus instintos y que no deje a ninguno a merced de la fuerza bruta.

La libertad individual no es un bien de la cultura. Existía antes de toda cultura, aunque entonces carecía de valor, porque el individuo apenas era capaz de defenderla ni se encontraba en situación de hacerlo. El desarrollo cultural le impone restricciones y la justicia exige que nadie escape a ellas.

Cuando en una comunidad humana se agita el ímpetu libertario, puede tratarse de una rebelión contra alguna injusticia establecida, favoreciendo así un nuevo progreso de la cultura y no dejando, por tanto, de ser compatible con ésta; pero también puede surgir del resto de la personalidad primitiva que aún no ha sido dominado por la cultura, constituyendo entonces el fundamento de una hostilidad contra ella. Por consiguiente, el anhelo de libertad se dirige contra determinadas formas y exigencias de la cultura o bien contra ésta en general.

Al parecer, no existe medio de persuasión alguno que permita inducir al hombre a dejar de defender su pretensión de libertad individual contra la voluntad de la masa. Buena parte de las luchas en el seno de la humanidad giran alrededor del fin único de hallar un equilibrio adecuado (que dé felicidad a todos) entre estas reivindicaciones individuales y las colectivas, culturales.

Uno de los problemas del destino humano es: si este equilibrio puede ser alcanzado en determinada cultura por sobre otras o si el conflicto en sí, es intrínseco. La historia de la filosofía ha transitado un largo camino, por centurias, de reflexión y discusión sobre la característica “cultural” o “esencial” de la conflictividad humana, que aún hoy no ha arribado a un acuerdo 1025.

El ser humano -individualmente o en grupos que se identifican por similar problemática/aspiración- siempre tenderá a romper con el sistema social que le impide su satisfacción y coarte su libertad de forma inequitativa o desequilibrada, transformándose en un “conflictor” que intentará modificar el statu quo vigente, en beneficio propio o, en última instancia, se convierte en un antisistémico.

De esta forma, la “libertad de los instintos” 1026 no es que se anula, sino que opera entre los “parámetros” establecidos por el “pacto” que funda la sociedad y, en la medida de su eficiencia.

Concepto de Estado-Nación

El Estado-Nación que surgió con la Paz de Westfalia de 1648, hasta el Siglo XIX, no servía a los intereses y necesidades de las naciones, ni siquiera a las comunidades; servía a Dios. Existía una concepción descendente del poder a través del derecho divino, que afirmaba que la autoridad procedía directamente de Dios y el soberano 1027 era responsable únicamente ante El.

Durante el Sacro Imperio Romano de Occidente, el mandato de Dios se dividió entre los Reyes y el Papa. Este trataba las cuestiones religiosas, como representante de Dios en la tierra, y los Reyes las terrenales 1028. El Papa podía quitarle autoridad a los Reyes, excomulgándolos. Luego los Reyes dejaron de compartir esta autoridad, manteniéndose como única fuente de derechos y exigencias. Esto creció en los siglos XVI y XVII instalándose el absolutismo monárquico.

En los siglos XVII y XVIII, hubo presiones para ampliar estas bases. La sociedad estaba dividida -en forma asimétrica- en distintos grupos corporativos: campesinos, terratenientes, burgueses y aristócratas. Cada uno perseguía sus propios intereses, sus comunidades, costumbres, tradiciones, libertades, etc. El mantenimiento de la ley, el orden, la administración y la justicia, el bienestar y apoyo económico, era incumbencia de los grupos corporativos locales. Las ciudades, tenían sus corporaciones y gremios; las regiones o provincias tenían variados sistemas feudales para mantener la Paz y la producción agrícola. En la práctica, sus libertades le otorgaban autonomía y autorregulación. La función del soberano era defender esas instituciones -al derecho consuetudinario que las regulaba-, y mediar en los conflictos. Esto provocó revueltas y guerras civiles. Todas esas instituciones y antiguos hábitos fueron desmantelados.

La decadencia de la nobleza y el clero que sostenían el orden feudal, coincidió con el ascenso social de la burguesía, la clase de los artesanos y comerciantes, en cuya riqueza y prestigio se apoyaron los monarcas de algunos territorios para restar fuerza a los señores feudales y a la iglesia católica y, una vez sometidos, los monarcas centralizaron el poder e integraron varios reinos pequeños en una sola entidad política unificada.

La victoria política de la burguesía, como mostraron las revoluciones inglesa y francesa, correspondió al perfeccionamiento de la noción de soberanía moderna hacia la de soberanía nacional. Por detrás de la dimensión ideal del concepto de Nación, estaban las figuras de clase social que ya dominaban el proceso de acumulación 1029.

Las distinciones basadas en los derechos y en privilegios corporativos fueron substituidos por nuevos contenidos, ideas y tipos de relaciones sociales, dando lugar a la conformación del concepto de Nación, entendido como la colectividad forjada por la historia y determinada a compartir un futuro común, que es soberana y constituye la única fuente de legitimidad política. Esta conceptualización dio vida al Estado-Nación a finales del siglo XVIII y estuvo acompañada por el movimiento de ideas desencadenadas en el Renacimiento 1030. De esta manera, el mantenimiento de la ley, el orden, la administración y la justicia, el bienestar y apoyo económico, pasó a ser responsabilidad del Estado-Nación.

El Estado y el “Pacto Social”

Si el hombre es naturalmente un ser social 1031 y tiende a organizarse, una pregunta válida es:

Cuál será su reacción, cuando el sistema social pierde la esencia del “pacto” por el que se crea, transformándose más en un opresor o dejándolo a merced de la realidad de las políticas gubernamentales o del mercado, en vez de satisfacer sus necesidades y protegerlo.

Mi idea es que, tenderá a retornar -en sus conductas no en su desarrollo- al estado primitivo -buscando recuperar su libertad- viendo al grupo, al sistema social, como el opresor 1032.

El sistema -quienes lo conducen- va en una dirección diferente para el que se había creado mediante el “pacto”; en este momento -de la evolución del sistema social- el Estado-Nación, ya no cumple con la función “westfaliana, toda vez que se inclina más -orientado por quienes lo conducen y direccionado por quienes se constituyen en factores de poder o tienen capacidad de presión- a satisfacer las necesidades y aspiraciones de los sectores corporativos y no los de la Nación 1033. Esto explica -en la actualidad- la gran cantidad de levantamientos sociales bajo nombres como los “indignados” en varios países europeos, los “okupas” en Wall Street, las situaciones de levantamiento en el Magreb o Medio Oriente e incluso en la historia de América Latina, por dar algunos pocos ejemplos. En la medida en que el Estado -quienes lo conducen- abandona al individuo y/o grupos sociales, éstos comienzan a buscar alternativas para protegerse. El surgimiento de organizaciones de la sociedad civil de la más variada manifestación 1034 desde mediados del siglo XX, es un ejemplo.

Estamos asistiendo al fin de una “Macro-Etapa”, de la misma manera en que anteriormente finalizaron otras Macro-Etapas, como la de las ciudades-Estados, la de los pequeños imperios; la del Estado-Feudal; etc., cuyos actores centrales -en su sistema global- han sido los mencionados, a diferencia de la actual Macro-Etapa cuyo actor central es el “Estado-Nación”; aunque su rol se está “diluyendo” frente al papel creciente y dominante de las “corporaciones” en general; en este caso, la que ha tenido como actor central -durante alrededor de 350 años 1035- al Estado-Nación y se están observando características que hacen pensar en que, posiblemente pasemos a una nueva Macro-Etapa, en la que el Estado -“westfaliano”-, además de haber dejado de ser el actor exclusivo y excluyente del sistema, esté vinculado a -y conducido por- las “corporaciones”, no las naciones. Cuando hablo de “corporaciones” mezclo a todas, independientemente de sus categorías y peso específico: empresas transnacionales, banca, organizaciones de la sociedad civil, grupos espurios, etc., toda vez que obedecen a los intereses del grupo corporativo, en primera instancia como defensa -como las organizaciones de la sociedad civil- y, en lo posible, para sumar poder y expandirse, tratando de imponer reglas propias por sobre las del resto 1036.

Los Gobiernos en América Latina, “gobiernan” principalmente para los grupos corporativos, salvo aquellos que se declaran enemigos del imperialismo y el capitalismo y que, tanto como los grupos disidentes, pretenden defender la “soberanía” de los Estados -más con un discurso que con los hechos, porque carecen de una teoría política para modificar el statu quo- que, en los hechos, está penetrada y desarticulada por las corporaciones, desde adentro y desde afuera 1037; pero que, a través de sus políticas, se transforman en “corporaciones en sí mismas”, que defienden los intereses del pueblo que los apoya, contra ese mal, que comprende también a los sectores del pueblo y grupos corporativos que no lo apoyan.

Discusiones Actuales

“Estado Fallido”

El Estado -”westfaliano”- nunca pudo cumplir plenamente con la finalidad para la que fue creado; aunque hay algunos que se acercan más que otros, si bien no son la mayoría 1038.

Aunque el concepto de “Estados-fallidos” apareció en el mundo académico hace pocos años, el fenómeno al que hace referencia forma parte de la realidad política desde el nacimiento del sistema internacional de Estados. Thomas Hobbes escribió el Leviatán a la sombra de un Estado fallido en 1588, cuando el sur inglés era diezmado por la armada española 1039. Cuando en 1648 la Paz de Westfalia puso fin a la Guerra de los Treinta Años, se configuró el Estado moderno, dando lugar a lazos basados en la nacionalidad más que en la religión, como hasta entonces y con dos características fundamentales:

1) su soberanía interna; y

2) una identidad externa como actor internacional a partir del reconocimiento otorgado por otros Estados. La gran mayoría son “actores” formales -más de los dos tercios de los Estados-, más que reales, debido al reconocimiento diplomático, pero no por su capacidad para generar reglas o, al menos, modificarlas dentro del concierto de las naciones.

La soberanía fue más proclamada que sostenida. Las normas convencionales de la soberanía siempre fueron desafiadas 1040. Durante un prolongado período histórico el Estado y la soberanía fueron, más bien, pretensiones doctrinales que realidades políticas 1041. Habitualmente las potencias más relevantes en cada época, intervinieron en los Estados cuya inestabilidad los convertía en amenazas a sus intereses económicos y de seguridad. La historia de América Latina, desde su independencia a la actualidad, es un ejemplo de lo dicho. Mi conclusión es que se trató más de las incapacidades y permanente fragmentación de los países de la región, que de las capacidades imperiales de la potencia hegemónica; tal como ocurre en la actualidad, aunque además de potencia hegemónica hay actores corporativos operando en función de sus intereses y penetrando y desarticulando a los países 1042

Cuando el Estado funciona eficazmente sólo para unos pocos, la gran mayoría comienza a rechazarlo y a deslegitimarlo. En ese contexto, la legitimación interna será transferida a otros actores no estatales, aunque, de hecho, resulta sumamente complejo generar cambios substantivos, al punto de que se producen situaciones “gatopardistas”. Para que haya verdaderos cambios, no sólo se requieren principios, también una teoría política y, por sobre todo, “vectores” 1043 de cambio.

La emergencia de la ideología neoliberal en los ‘90, con sus planes de ajuste estructurales en los países más pobres, tendió a obstaculizar las funciones del Estado y su capacidad para proveer los bienes públicos básicos. La crisis financiera global del 2007, mostró que se entorpecen las funciones del Estado también en los países altamente industrializados, ya que la “alianza estratégica” que históricamente existía entre Estados y corporaciones, manejada desde los Gobiernos, se dio vuelta y ahora es manejada desde las corporaciones -en este caso, principalmente las financieras-.

Operar desde lo “dado”, que son las condiciones vigentes que benefician a algunos pocos con mucho poder dejando de lado a la gran mayoría, hace que los conflictos que se generan, por el estado de desequilibrio social, deban ser resueltos según los parámetros de las condiciones dadas. ¿Por qué aceptar lo fallido, que es lo que favorece y genera el conflicto y no tratar de generar mecanismos reales de resolución, para un lado: el que controla y el otro: el que demanda?

Concepto de Estado-Fallido

En términos genéricos, “Estado Fallido”, es el que no puede consolidarse plenamente como autoridad legítimamente constituida, para dirimir los conflictos de la población de los territorios más significativos de un país, regular y apoyar la vida económica y de seguridad del conjunto de los pobladores y ofrecer los servicios públicos que la población demanda. A diferencia, “Estado colapsado” sería el que alguna vez ejerció esa soberanía y dominio del país, pero los perdió por causas internas y/o externas. En ambos casos, la autoridad estatal puede ser compartida o desafiada por otros grupos de poder 1044 -internos o externos con incidencia interna-.

Desde otra perspectiva, “Estados Fallidos” son los que presentan un desarrollo incompleto y deficiente de las instituciones básicas que conforman el Estado “weberiano”. No tienen el monopolio de la fuerza y no pueden proveer servicios básicos a sus ciudadanos 1045, desde la educación y la salud, la justicia, la protección de contratos -Estado de Derecho- y la formalización de la tenencia de bienes y propiedades. Presentan alguna forma de inestabilidad política, que muchas veces toma rumbos violentos. Para algunos autores, “fallido” es un rótulo severo que sirve para describir una serie de incapacidades y deficiencias, pero que no refleja la situación de la mayoría de los Estados subdesarrollados y políticamente inestables del mundo 1046.

Un Estado puede estar gobernado por sectores cuya ideología considera que la educación y salud, deben ser provistas por la población misma y no ser una obligación del Estado, por lo que más allá de entrar dentro del concepto de “fallido”, lo hace dentro del concepto de haber perdido la función para la que el Estado fue creado, por razones ideológicas, más que por incapacidades 1047.

Los Estados que presentan “fallas” pueden entrar dentro de diferentes categorías. Los que no pueden resolver los problemas de violencia interna y garantizar los Derechos Humanos. Cuando el Estado nacional es incapaz de proteger a sus ciudadanos y/o se convierte en victimario activo en un determinado conflicto, la “responsabilidad de proteger” debe prevalecer por encima del respeto a la soberanía. Este fue el argumento aducido en la XVII Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores (1979) por el Embajador de Venezuela ante la OEA, al tratarse el caso de Nicaragua bajo el régimen de Somoza 1048. Esto puede traer como consecuencia, la posibilidad de la utilización del argumento de la defensa de los Derechos Humanos o la intervención humanitaria, para imponer formas de Gobierno o ideologías; argumento utilizado por diferentes Gobiernos de Estados Unidos en diversas oportunidades para intervenir directa o indirectamente e imponer Gobiernos funcionales. La política internacional del Gobierno de James Carter, tuvo como uno de sus ejes a los Derechos Humanos. La Intervención humanitaria, de todas formas, sólo actúa sobre las consecuencias pero no sobre las causas de las fallas, de forma tal que no necesariamente se superarán los problemas.

El proceso de descolonización, principalmente en Africa, dio origen a numerosos Estados reconocidos por la comunidad internacional, sin que las bases políticas y económicas para desarrollarse exitosamente estuvieran presentes. Esta situación dio origen al concepto de “cuasi-Estados” 1049, antecedente conceptual del término actual.

El proceso de globalización, originó la desintegración de viejos Estados y la consecuente formación de otros nuevos. Los Estados moribundos provocaron conflictos regionales y el crecimiento de operaciones de establecimiento o mantenimiento de la Paz -Capítulo VII de la Carta de la ONU-, junto con numerosas intervenciones humanitarias.

La condición de “fallido”, también es resultante -desde abajo- de la actitud pasiva de los pueblos, que esperan que todo les sea resuelto, en vez de ser partícipes activos de sus intereses y aspiraciones -responsabilidad ciudadana-, aún a sabiendas de que la “representación” en el Congreso o Parlamento nacional, es más formal que real, ya que los Diputados o Representantes votan generalmente en forma “verticalista” por los intereses de su partido -sea este el de Gobierno o de la oposición- y no de los electores.

Hacia fines de los ‘90, el fenómeno fue abandonando su aspecto humanitario para pasar a ser debatido como una amenaza para la Paz y la seguridad internacional. Los “Estados-Fallidos” pasaron a ser una variante de las nuevas amenazas, entre las que ocupa un lugar importante el narcotráfico.

Debido a los sucesos del 11 de septiembre del 2001 en Estados Unidos, pasó a formar parte central de las preocupaciones básicas de los grandes decisores del sistema internacional. En Estados Unidos la inquietud por los “Estados-Fallidos” se vinculó con la visión de la Administración George W. Bush de “guerra al terrorismo” ya que, desde el punto de vista de ese Gobierno, constituían lugar de asentamiento para el desarrollo del crimen organizado y el terrorismo internacional. El Gobierno de Bush definió a los “Estados-Fallidos” -Failed States- como Estados “sin ley” y a los “Estados-Canallas” -Rogue States-, como Estados que se comportan “al margen de la ley”. Desde ya, estas son definiciones y conceptos del “dominante” ya que, por ejemplo, Henry Kissinger, fue uno de los principales responsables de generar golpes de Estado en América Latina favoreciendo crímenes de lesa humanidad por las dictaduras militares 1050. Jeane Kirkpatrick 1051 ha hecho lo propio. Por otra parte, la definición de “Estados-Canallas” le cabría también a Estados Unidos en la etapa de George W. Bush, toda vez que actuó al “margen de la ley” internacional al decidir la invasión de Irak en el 2003, contra la voluntad del Consejo de Seguridad de la ONU, que votó mayoritariamente en contra 1052.

Decir esto, carece de valor, desde el punto de vista del “realismo” 1053, toda vez que los valores dominantes, son los valores de “los dominantes” y no se puede ir contra “árbitros supremos” 1054 como Estados Unidos y sus socios en el concierto de las naciones.

Visiones sobre el “Estado Fallido”

Para el análisis que estoy realizando, quiero establecer diferencias entre:

1) la visión de “Estado-Fallido” para potencias como Estados Unidos y sus socios en el concierto mundial, que los define en función de sus intereses económicos y de seguridad; de

2) la visión de “Estado-Fallido” que tienen sociedades como las periféricas como resultado de la incapacidad para satisfacer sus necesidades y demandas internas y externas 1055.

Me voy a dedicar a analizar y desarrollar este último concepto. Si bien, la finalidad del Estado -además de la “westfaliana”, en los últimos 350 años- es la de evitar que el orden jurídico establecido, sea violado a favor de un individuo o grupo selecto 1056, las ideologías dominantes tienden a minimizar su rol. Por un lado el marxismo -y las variantes que han ido surgiendo-, tratando de evitar que favorezca la propiedad privada, generando contradicciones de clase; por el otro, los conservadores o neoliberales, planteando una visión “darwinista” de que debe ser el “mercado” y no el “Estado” el que regule las relaciones, generándose de esta manera un “apartheid” social.

Para los efectos del Estado-Nación, que es la caracterización del Estado “westfaliano”, resulta importante establecer sus funciones básicas, características, objeto y capacidades. Históricamente y de acuerdo con su definición, el objeto y funciones básicas del Estado, tienen que ver con el bienestar de la población; el poder coaligante; resolver situaciones que, individualmente, resultaría imposible 1057; la igualdad de oportunidades y de trato; la seguridad, uno de los componentes de la soberanía, junto con el imperium, la territorialidad y el poder, de acuerdo con la definición de Jean Bodin del Estado “westfaliano” 1058; la necesidad de obtener beneficios y confianza de que es equitativo, asegurando que otros no obtengan ventajas, mientras nosotros asumimos los costos 1059.

A mediados del siglo XX, la “Nación” ha sido progresivamente desplazada por el poder que los sectores corporativos han ido adquiriendo independizándose del Estado, como las ONG’s, las empresas multinacionales y transnacionales, la banca privada, los ejércitos privados, etc.

Gradualmente, se fue rompiendo el “pacto” constitutivo, por un lado, presionados por causas estructurales, como el desarrollo tecnológico y el transnacionalismo, por el otro, debido a la corrupción y mediocridad de los gobernantes, por presiones de los diferentes sectores corporativos, surgiendo, hacia fines del siglo XX, el “Estado-corporación” 1060. Esto se observa bien, como consecuencia de la crisis del 2007, en Estados Unidos y varios países de la eurozona, en los que se consolidan los dogmas neoliberales 1061 sobre los que se asienta la UE y que nada tienen que ver con lo social: ningún propósito de reducir el desempleo, ninguna voluntad de garantizar el crecimiento y ningún empeño en defender al Estado en sus funciones básicas 1062. Los ciudadanos se hallan ahora en manos de los mercados porque así lo han querido explícitamente los dirigentes políticos, de izquierda y derecha que, desde hace tres decenios, edifican la Unión Europea. Han organizado sistemáticamente la impotencia de los Estados con el fin de conceder cada vez más espacio y mayor margen de maniobra a mercados y especuladores. Por insistencia de Alemania, se decidió que el BCE fuese “totalmente independiente” de los Gobiernos 1063. Lo que concretamente significa que queda fuera del contorno de la democracia. De ese modo, ni los ciudadanos ni los Gobiernos elegidos por éstos pueden entorpecer sus iniciativas neoliberales.

La “alianza estratégica”: Estados-corporaciones, manejada históricamente desde los Gobiernos de los países altamente industrializados, se invirtió y -a partir de la crisis del 2007- pasó a ser manejada y controlada desde las corporaciones.

La crisis financiera del 2007, conocida como “de las subprimes” 1064, se extendió rápidamente al sector bancario europeo. Los establecimientos financieros carecieron pronto de liquidez y restringieron drásticamente el crédito; lo que amenazó con asfixiar al conjunto de la economía. Para evitarlo, los Gobiernos ayudaron masivamente a la banca, endeudándose aún más comprando dinero en el mercado internacional -ya que el BCE se negó a ayudarlos-. Ahí, intervinieron las calificadoras de riesgo país -que son actores privados transnacionales- que sancionaron el excesivo endeudamiento de los Estados -léase los Gobiernos-, realizado para salvar a los bancos. Inmediatamente los tipos de interés de los préstamos a los Estados más endeudados se dispararon, produciéndose la crisis de la deuda soberana. En este caso debería hablarse de “mercados fallidos” en vez de “Estados fallidos”; no obstante, un Estado fallido real es uno que tolera, más aún, promueve mercados fallidos 1065.

Por toda Europa se extendió la “doctrina de la austeridad expansiva”, que sus propagandistas presentaron como una fórmula económica universal, cuando en realidad causó un profundo daño social. Empujó a los Estados hacia una espiral de autodestrucción: sus ingresos se redujeron, el crecimiento no arrancó, el desempleo aumentó 1066, las calificadoras de riesgo país rebajaron su nota de confianza, los intereses de la deuda soberana aumentaron, la situación general empeoró y los países volvieron a pedir ayuda. El Pacto de Estabilidad, que fija el límite para el déficit presupuestario en un tres porciento del PIB y de la deuda soberana en un sesenta porciento del PIB, propone la tutela de la deuda pública y un ritmo fijo de reducción, o sea: una limitación de la soberanía 1067.

De esta manera, los sistemas políticos, se han transformado en generadores de conflictos sociales. En Europa, porque se protege a las corporaciones antes que -o en vez de- a las Naciones, que son el eslabón débil. En América Latina, la izquierda tiene un discurso fuerte, pero pocas herramientas contundentes y consistentes de construcción de poder para lograr sus objetivos, a la vez que carece de una teoría política para construir ese poder y su proyecto es más doctrinario, ideológico y dogmático que realista.

El Gobierno de Estados Unidos, terminó cooptando al Grupo de Río y el Gobierno colombiano de Santos hizo lo propio con la UNASUR para evitar que los países sudamericanos, liderados por la Venezuela de Chávez, aislaran a Colombia debido a las bases militares norteamericanas instaladas; la Alianza del Pacífico -asociada a la Alianza Transpacífico, que comprende el cuarenta porciento de la economía mundial, con unas ochocientos millones de personas 1068-, conformada por Chile, Perú, Colombia y México, opera en función del modelo neoliberal de libre comercio y actúa como un oponente del MERCOSUR que, a su vez, está en crisis por la división entre sus propios miembros. Los sistemas integrativos, en realidad son áreas de liberación del comercio, que benefician fundamentalmente a las subsidiarias de las empresas transnacionales localizadas, en vez de ser “alianzas estratégicas” orientadas a construir poder regional en un contexto mundial, globalizado y crecientemente complejo.

“Estado-Fallido”: por sus Características y por Quienes los Gobiernan

Es necesario disociar las funciones que cumple el Estado, de las personas o grupos que ejercen el poder. Hay que hacer una diferencia entre “mandatario” que es el elegido y el “mandante” que es el que elige, aunque en los hechos, los mandatarios terminan comportándose como si fueran “soberanos” -presuntamente, en una democracia auténtica, el “soberano” es el pueblo-. Por otra parte, las corporaciones “votan todos los días” -dando o quitando crédito o inversiones, instalándose o retirándose de un país, creando o disminuyendo el empleo en función de sus estados contables, reinvirtiendo o llevándose las utilidades, calificando el riesgo país, etc.-, los ciudadanos sólo cuando lo marca la ley. Es cierto que existen, constitucionalmente, derechos de expresión y protesta para la gente en general, pero cada vez están más limitados y disminuidos en su capacidad de acción por la desarticulación del Estado y la globalización, sin perjuicio del aumento de la “criminalización” de la protesta.

Los gobernantes utilizan la estrategia de que quien esté disconforme, espere al próximo período para manifestarlo y busque el cambio por la vía electoral, como lo marcan las instituciones. No obstante, escenarios como el de los desempleados, los pobres o el inversor que pierde, el empresario o pequeño empresario que ve perjudicada su producción o el agricultor que ve perjudicada su cosecha o exportación, no pueden esperar tanto tiempo; requieren de medidas que contemplen su situación de manera inmediata, mucho más en un mundo globalizado y altamente dinámico como el que vivimos. Por su lado, las corporaciones, sean transnacionales o grupos de poder internos o Gobiernos con capacidad de presión, como los de Estados Unidos o de la Unión Europea, no esperan: favorecen, de manera directa o indirecta, los cambios, la marginación o un golpe de Estado y ponen a alguien funcional a sus intereses económicos y/o de seguridad.

En la etapa previa a la Cumbre de Reykjavik de 1985 1069, los militares latinoamericanos, formados en West Point y otras instituciones de capacitación contra-insurgencia, operaban como substitutos de los partidos políticos -reemplazaban al partido conservador (o elitista) que no podía acceder por la vía electoral- y realizaban golpes de Estado en función de los intereses económicos y de seguridad de Estados Unidos, las corporaciones transnacionales y determinados sectores de poder al interior de los Estados de la región. Las fuerzas armadas y de seguridad, operaron para beneficio de algunos sectores, en contra de la sociedad, apoderándose del Estado. América Latina es un ejemplo histórico de esto 1070. En la etapa post Cumbre de Reykjavik, las fuerzas armadas quedaron relegadas por los grupos de poder, y los partidos políticos -que fueran funcionales- pasaron a ser los que, a través de la legitimación del voto, satisficieron los intereses económicos y de seguridad de Estados Unidos, las corporaciones transnacionales y los sectores de poder internos 1071. Muchos de estos políticos o funcionarios que resultan funcionales, son formados en universidades norteamericanas y/o europeas y terminan “adoptando” en vez de “adaptar” los conocimientos, por lo que actúan de manera funcional a los intereses de quienes y para los que fueron formados y no para los intereses nacionales.

Los Estados terminan siendo fallidos, fundamentalmente debido a sus sistemas políticos; más allá de que no caen bajo el mote de “fallidos”, para países como Estados Unidos o las corporaciones transnacionales o determinados grupos de poder internos, ya que resultan “funcionales” a sus intereses económicos y de seguridad; pero terminan siendo “fallidos” desde el punto de vista de los intereses nacionales y de sus realidades y necesidades sociales. La crisis financiera detonada en el 2007, dejó totalmente al desnudo este hecho en el caso de los países europeos. El Estado-Nación cada vez tiene menor autonomía y está crecientemente subordinado a los “factores de poder”, que no sólo influyen, desde atrás, en la toma de decisiones, sino que se van encaramando en el marco institucional, transformándose en conductores legitimados por el voto. La Nación, cada vez tiene menor participación en la dirección del Estado y mucho menos en América Latina, donde existe una muy débil participación en los asuntos públicos dado su cultura pasiva y subordinada al caudillismo. Los principios y valores que manejan al régimen están dados por sus conductores, y la Nación simplemente es receptora pasiva de ello 1072. Los Gobiernos “populistas” de izquierda doctrinaria-dogmática, muestran una apariencia de “nacionalismo”, cuando en los hechos acumulan poder y mantienen fragmentado al Estado entre los que están “con” ellos y los que están “contra” ellos.

En la década de los ‘90, cuando el mundo quedó abierto a la globalización, como resultante del fin del sistema bipolar, en América Latina se hablaba de manera paradójica y contradictoria, de “defensa de las instituciones”, mientras que se respondía al Consenso de Washington de 1989.

Si de paradojas y contradicciones se trata, se observa que, mientras la ONU planteaba en el 2000 los Objetivos de Desarrollo del Milenio 1073, estableciendo las tareas que los Estados deben llevar a cabo para alcanzar desarrollo con bienestar, la globalización, que entraba en su esplendor con el fin del sistema bipolar (1989/1991) y las instituciones y políticas que giraron alrededor de ella, tales como el Consenso de Washington de 1989, con la ideología neoliberal dominante, demandaba de los Estados exactamente lo opuesto 1074.

El Estado no puede hacer nada y los Gobiernos, si son de derecha, están con el objetivo de la globalización y que el mercado resuelva lo social; mientras que si son de izquierda, tratan de tirar en una dirección que no tiene capacidad para existir en la realidad, ya que carecen de una teoría política y proyectos de acumulación de capital y de construcción de poder -para la Nación-, para llevar a cabo objetivos concretos y realistas que favorezcan lo social.

Hacia fines del 2015 la ONU volvió a establecer Objetivos para el Desarrollo Sustentable 1075 que deberían cumplirse hacia el 2030. ¿Está Colombia -entre otros países latinoamericanos- preparada para estos objetivos? ¿Se orientará en esa dirección, independientemente del Gobierno que tenga?

Entre las metas propone: la erradicación de la pobreza; lograr un crecimiento económico continuo e inclusivo y sustentable; promover el consumo responsable; la innovación; ciudades inclusivas y “verdes”; adaptación y mitigación, reducción de los efectos y alerta temprana de fenómenos que afecten el cambio climático de forma extrema; utilización de los océanos y recursos pesqueros de forma sustentable; utilización de la tierra y la agricultura de forma sostenible, gestión de bosques, lucha contra la desertificación y la pérdida de biodiversidad; lograr educación de calidad, sociedades solidarias e igualitarias, instituciones eficaces y responsable que favorezcan la Paz.

De acuerdo con lo expresado por el Secretario General de la ONU Ban Ki-moon, quien ha visto con buenos ojos el proceso de negociación en Colombia, los “objetivos son nuestra visión compartida de la humanidad y un contrato social entre los líderes del mundo y las personas”, indicando que la Agenda se elaboró por un mecanismo inédito que incluyó la participación de diversos actores sociales, además de los ciento noventa y dos Estados, permitiendo la representación de una amplia gama de intereses.

En primer lugar, hay que decir que para el caso colombiano, varios de estos objetivos están inscriptos dentro de las demandas planteadas por sectores de la sociedad colombiana de manera específica, como por ejemplo grupos indígenas o pequeños agricultores 1076 dejando en evidencia que los diferentes Gobiernos hasta el presente, no se orientan en esa dirección.

No pareciera que para el caso de los objetivos de Gobierno en Colombia, se contemple el desarrollo sostenible sea en lo económico o en lo humano, menos en lo que hace al cuidado y sustentabilidad del medio ambiente; siendo a la vez uno de los dos grandes países bioceánicos de América Latina junto a México 1077 y en ambos casos, viven de “espaldas al mar”, su biodiversidad y su riqueza mineral 1078.

Los políticos son electos en función de plataformas que luego no sólo no cumplen, a veces, incluso hacen lo contrario a lo prometido en su retórica 1079. No existen mecanismos de control reales y adecuados para evitar que esto ocurra, sumado a la baja participación popular. Esto hace que, lo que se llama democracia, acabe siendo más un término vacío que una realidad.

El neoliberalismo es un factor importante en la generación de “Estados fallidos”. El concepto de “Estado-Fallido” tiene un origen ideológico ya que el neoliberalismo genera un síndrome de “Estados-Fallidos” en el sistema internacional. El “populismo” de izquierda dogmática, es otro de los factores importantes en la generación de “Estados Fallidos”, ya que genera imágenes de funcionamiento del Estado y de inserción soberana en lo internacional, aunque se trata de espejismos discursivos sin correlato en los hechos.

Los “Estados-Fallidos” son una característica estructural del sistema internacional contemporáneo, no una disfunción temporal del orden mundial “westfaliano” de Estados soberanos 1080, porque es el fuerte quien define la condición de “Estado-Fallido” y la de “Estado-Exitoso”.

El Estado-Fallido en la Visión de la Relación Estado-Sociedad

Formas de Generación de Estados Fallidos

En la visión tradicional, el Consenso de Washington de 1989 1081, impulsó una reforma del Estado con preeminencia económica neoliberal, que terminó desembocando, en algunos casos, en Estados-Fallidos, al provocar problemas en la sociedad en sus sistemas de educación, salud, seguridad, quedando espacios vacíos o deficiencias en el Estado de Derecho. El Estado de Derecho sólo ha funcionado para dar garantías al inversor o la empresa extranjeros, pero no para la sociedad nacional.

La “estatalidad” se ha utilizado para desarticular al Estado, mediante reformas útiles para las corporaciones o grupos corporativos, pero no para las Naciones. El Estado, en América Latina, está separado de la Nación. Mientras que aquél crece, ésta se encuentra estancada o se empobrece.

Al ponerse la “rentabilidad” como paradigma central bajo el concepto de “productividad”, todo lo social, quedó subordinado a esto, de manera tal que los logros resultantes de décadas de lucha sindical, traducidos en resoluciones en la OIT y leyes nacionales, quedaron desarticulados con la reforma del Estado. La OIT fue desplazada en temas laborales por la OMC a partir de 1995, el trabajo pasó a ser una “mercancía” que, junto con el desarrollo tecnológico y su utilización -robótica por ejemplo que ha crecido mucho y reemplaza a trabajadores humanos-, ha generado -y sigue generando- altos índices de desempleo y subempleo. Esto marca, claramente, el fin de un sistema y también de la “Macro-Etapa” del Estado-Nación, más allá de las características que tenga el nuevo sistema que, seguramente, incorporará las que van asomando y que he venido subrayando, y también la nueva “Macro-Etapa” cuyas previsiones hacen pensar en el “Estado-Corporación” reemplazando al “Estado-Nación” 1082.

En lo que no se ha pensado ni existe debate alguno, es qué hacer con los desempleados o con el “primer empleo” para el caso de los jóvenes, en un sistema que crecientemente va prescindiendo del empleo tradicional y utilizando el modelo de la “productividad”, sea por mano de obra barata, por lo que las empresas o sus subsidiarias se desplazan a países que ofrecen estas ventajas, o comienzan a utilizar el desarrollo tecnológico, especialmente la robótica. Esto muestra que vamos hacia un mundo en el que se tiende a prescindir de la mano de obra laboral tradicional, por lo que deberían establecerse nuevos sistemas educativos y de capacitación, para evitar que el desempleo y la imposibilidad de alcanzar el primer empleo, resulten estructurales. Los Gobiernos neoliberales dejan en manos del mercado esta temática mientras que los populistas hablan de “defensa de la soberanía”, como si se estuvieran viviendo las características mundiales de mediados del siglo XX, en vez de ver la realidad y su proyección, por lo que hacen promesas que son incumplibles mientras utilizan los impuestos que paga el sector productivo en “emplear” y abultar el sector burocrático del Estado para “tapar” el desempleo 1083. El sector académico -¿pensante?- ausente.

Globalización, Narcotráfico y Estado Fallido

La globalización, junto con el desarrollo tecnológico, han operado como “debilitadores” de las fronteras soberanas. El dinero, las mercancías, las informaciones y las drogas, traspasan las fronteras, como si no existieran 1084. Ya no pueden funcionar tan eficientemente como “contenedores” 1085.

En la lucha contra las drogas, los Estados más fuertes, proyectan su poder a expensas de la territorialidad de los más débiles, desarrollando una guerra contra las drogas en los países proveedores, mientras se realizan vertidos tóxicos y se distribuyen productos farmacéuticos de baja calidad -o experimentales- en esos mismos países 1086.

Si antes de la globalización los Estados periféricos disponían de un bajo poder de decisión, la ola neoliberal llevó al colapso o a drásticas reducciones a numerosas administraciones públicas. El Estado se retiró de vastas zonas urbanas marginales, convertidas en tierra de nadie 1087. El crecimiento del delito en los países de la región, es resultado de fallas, ausencias o debilidades, resultantes de la progresiva desarticulación del Estado nacional 1088. Las actividades delictivas, especialmente el narcotráfico, son una nueva presencia institucional generando una cultura destructiva, con nuevos actores operando en su generación y creación. El Estado-Nación ya no es un Estado-Fallido sino que está amenazado de extinción, aunque el Estado -en términos de status organizacional formal- continúe, pero no el Estado-Nación.

En la visión de la ortodoxia globalizadora, el narcotráfico es un resultado inevitable de la expansión del capitalismo global. Al mismo tiempo que se le exige al Estado la desregulación de gran parte de la actividad económica -contradictoriamente-, se le pide que actúe como moderador de las consecuencias negativas que pueda tener tal conducta. Si “la idea misma de una economía nacional va perdiendo sentido” 1089, si es necesario “renunciar a cierto grado de soberanía nacional” 1090, si el Estado ya no tiene que desempeñar el papel de creador de mercado 1091 y si el Estado no tiene suficientes posibilidades de amortiguar las secuelas no deseadas de los mercados trasnacionales 1092, el conjunto de las actividades delictivas encuentra mejores posibilidades de circular con mayor libertad y adquirir un carácter transnacional. En esta trama, donde la globalización implica debilidad del Estado, el narcotráfico y la delincuencia encuentran espacio.

El narcotráfico, existe en todos los Estados prácticamente. No hace diferencia entre “Estados Exitosos” y “Estados-Fallidos”. Tiene, incluso, una presencia mejor estructurada en los Estados exitosos que en los fallidos. Tal vez no se trate de la cualidad de Estado-Fallido o no, sino de la transformación del Estado-Nación en Estado-Corporación, con independencia del tipo y cualidad de la corporación -en este caso espuria- que controla o tiene influencia sobre el Estado.

Cuando los Gobiernos -principalmente por la globalización- iniciaron el proceso de reforma del Estado -encausada a través del Consenso de Washington de 1989-, la euforia social percibió al narcotráfico como un problema marginal. Cuando las protestas contra las consecuencias negativas de la modernización, exigieron la reasunción del Estado, el narcotráfico entró en una etapa de legitimación contradictoria, fuertemente insertado como actor económico aunque cuestionado políticamente. Fuerte actor económico, ya que se trata de capitalismo, aunque espurio. Resulta complejo para el capitalismo luchar contra un actor capitalista, aunque sea espurio 1093.

En América Latina, el narcotráfico no puede ser vencido, mientras encarne una forma simple, inmediata, de justicia social, de equidad económica y de mínima prosperidad para todos 1094. La lucha armada contra los traficantes no tendrá éxito mientras sean más “legítimos” que el Estado -los Gobiernos que los conducen- ante los campesinos. En muchos países latinoamericanos, el neoliberalismo expulsó a los campesinos de la producción de alimentos y no les quedó otra alternativa que internarse en la selva para cultivar coca y amapola. En estos casos, lo que se ve es la debilidad -o el debilitamiento ex-profeso- del Estado para cumplir con sus funciones esenciales. Cuando barrios enteros de las ciudades y regiones completas del campo escapan totalmente al orden público, excepto si éste adopta una forma criminal, como escuadrones de la muerte, secuestros; cuando ninguno de los servicios más elementales está asegurado, como el abastecimiento de agua potable e incluso la luz eléctrica, el Estado -los Gobiernos que los conducen- deja de existir y pierde toda legitimidad, abriendo la puerta a múltiples contra-poderes que mezclan la acción criminal y la reivindicación política 1095.

La “falla” del Estado ya no proviene de amenazas políticamente organizadas, sino del interior de una sociedad fragmentada. El creciente debilitamiento y desconocimiento del orden público y el orden jurídico y social en el Estado, va generando una marginación institucional. Los “guetos” que se van formando, generan sistemas de valores y creencias distintos al resto de la sociedad y su principal característica es la ausencia de la ley. Estos espacios sin Estado tienen un solo contacto estatal: la policía, percibida más como una amenaza que como una defensa. Sobre esta estructura, el narcotráfico produce un nuevo cambio estructural, que impone una nueva presencia institucional para-estatal 1096.

Los diferentes escenarios que se presentan, que van desde demandas sociales de diferente orden, hasta las situaciones delictivas, han sido abandonadas por el Estado -quienes lo Gobiernan- delegándolas en la policía e incluso, en algunos casos, el ejército y policías especiales, como subprefectura marítima y gendarmería, quienes siguen sus propias concepciones y prácticas. En la mayoría de los casos, esa impronta delegativa se asentó en un pacto -implícito o explícito- en el que las autoridades gubernamentales se comprometen a no tener ningún tipo de injerencia en la vida institucional de la policía a cambio de que ésta garantice ciertos niveles políticamente aceptables de seguridad pública, permitiendo niveles elevados de autonomía y de autorregulación policial, dándose una connivencia gubernamental con los bolsones de corrupción policial y evitando que sean sujetos a juicios de Derechos Humanos, ya que forman parte del aparato “legítimo” del ejercicio de la coerción. Por otra parte, hay una falta de compatibilización de la resolución de las problemáticas sociales y de búsqueda de un equilibrio social acompañando las respuestas represivas que, de por sí, no son la solución si no hay alternativas de empleo o de inserción social positiva 1097 y, fundamentalmente, si no se reconstruye el tejido social roto.

¿Cómo Funciona el Sistema “Globalizado” y Cuál es su Dirección?

Desde la década de los ‘50, la actividad económica comenzó a transnacionalizarse, consolidándose en los ‘90 con la globalización asimétrica de manera transnacional más que interestatal. La producción, transformación, distribución, intercambio o consumo de mercancías o productos se lleva a cabo, principalmente, a través de Empresas Transnacionales.

Dentro de esta fase, la “Triada”, conformada por Estados Unidos, los países de la Unión Europea y Japón, ha operado mediante una “alianza estratégica” con las corporaciones transnacionales. Como decía anteriormente, la crisis financiera del 2007 marca un hito importante en el funcionamiento de la estructura del sistema: la “alianza estratégica” hasta ese momento liderada por los Gobiernos, ahora lo es por las corporaciones, que son las que están comenzando a establecer las reglas globales 1098. Las Corporaciones Transnacionales continuando con su proceso de expansión, se mueven en la dirección de la neocolonización del planeta.

La agricultura es controlada por los monopolios que proveen los insumos, semillas seleccionadas, pesticidas, créditos, como es el caso de la multinacional Monsanto. Igual sucede con el sistema financiero que sobrelleva un alto endeudamiento y una muy baja inversión productiva. Esto derivó en una crisis sistémica. La humanidad ya atravesó la barrera de la sustentabilidad. Por la voracidad y el consumismo, la velocidad de la reproducción natural ha sido superada por la de la especulación económica. El reto de los países periféricos, especialmente los proveedores de materias primas, es encontrar formas para desconectarse del sistema y construir su propia alternativa 1099.

¿Qué pasa si el rescate funciona, si el sector financiero se salva y la economía retoma el curso en el que se encontraba antes del azote de la crisis? ¿Eso es lo que se quiere? ¿Qué aspecto tendrá ese mundo? ¿Se quiere salvar el sistema o usar esta crisis para transformarlo?

Hasta ahora todo se maneja como si no existieran las consecuencias ni los déficits del mundo real. El capitalismo moderno nació con el llamado descubrimiento de las Américas. Fue el saqueo de sus recursos naturales lo que generó el exceso de capital que posibilitó la Revolución Industrial. Los primeros exploradores hablaban de esta tierra como una de tan infinita abundancia y tan accesible, que la substracción no acabaría nunca.

Frente a la crisis del 2007, los mercados financieros fueron rescatados para impedir que el barco del capitalismo se hundiera, pero no se desagota agua, sino gente, en nombre de la “estabilización” 1100.

Mientras se llevaba a cabo el salvataje del sistema financiero, los países periféricos, continúan con su rol de “reservorios de recursos estratégicos” para las grandes corporaciones, en vez de dedicarse a construir poder para recuperar -o alcanzar por vez primera- su condición de Estados-Nación.

El capitalismo no va de la mano de la democracia. Se aprovecha de las crisis para introducir medidas impopulares de choque económico. El “libre mercado”, lo es para los grupos corporativos, no para los pueblos. Se alimenta de las asimetrías y no de las equidades 1101, a diferencia de cómo lo planteaba Milton Friedman, padre de la “Escuela de Chicago” generadora del “neoliberalismo”.

La forma de desconexión del modelo, es desarrollando tecnología propia y apropiada, como una de las maneras de “construcción de poder”. Para que esto tenga efecto, debe ser acompañado de proyectos reales de mediano-largo plazo. Los discursos “anti” 1102, pueden despertar conciencias en la población, pero no son suficientes para modificar el statu quo de la periferia. En América Latina hay muchos discursos, pocos hechos y ninguna teoría, que puedan contrarrestar las acciones del poder global -tanto el de los Estados poderosos, como el de las corporaciones transnacionales-, que sigue fragmentando y desarticulando a la región, fortaleciendo modelos de libre comercio neoliberales, bajo el pseudo-mote de “integrativos”, como la Alianza del Pacífico con México, Chile, Perú, Costa Rica y Colombia a la cabeza, frente a procesos, como el MERCOSUR, cuya propuesta es integrativa, pero su realidad muestra que no ha podido configurarse mínimamente y cada vez se debilita más en los hechos.

Mientras el sistema global va en una dirección, la periferia actúa en forma desarticulada y carente de estrategias alternativas.

Causas Internacionales de la Debilidad del Estado Colombiano

Ha habido un proceso incompleto de construcción estatal como parte de la herencia colonial, que ha impedido la madurez en el desarrollo de todo tipo de políticas autónomas, obligando a tener que mirar permanentemente hacia fuera buscando ejemplos y formas de orientación, sea por la derecha en términos de rentabilidad, como por la izquierda, en términos de acción y reacción.

Se debe hacer una lectura del funcionamiento y características del sistema internacional, en las diferentes etapas en las que encaremos el análisis histórico, para poder encontrar y entender las causas profundas por las que la región actúa y reacciona de cierta forma.

En la actualidad, procesos como la fragmentación de Yugoslavia es, tal vez, el caso más ilustrativo de la debilidad inherente a los Estados plurinacionales, incapaces de reconciliar o suprimir las demandas políticas, económicas y culturales de sus grupos minoritarios.

La limitada capacidad del Estado colombiano y el deterioro de las condiciones de seguridad que la acompañan, se vinculan al desvanecimiento de las líneas entre los órdenes doméstico y externo que ha acompañado las transformaciones del post-bipolarismo, sugiere la creciente vulnerabilidad de los Estados a los procesos internacionales y globales 1103.

Se pueden identificar tres características del orden internacional del post-bipolarismo, que han contribuido a la debilidad del Estado y al aumento de la inseguridad en Colombia 1104:

1) reestructuración política global;

2) cambios en las definiciones y referentes de seguridad; y

3) la globalización económica.

1) Reestructuración Política Global

El fin de la bipolaridad, eliminó la incidencia de la pugna entre superpotencias sobre muchos conflictos de la periferia mundial, con consecuencias que van desde permitir soluciones negociadas exitosamente como en Camboya y El Salvador, hasta causar anarquía generalizada en Afganistán después de la retirada soviética. Paradójicamente, las insurgencias colombianas marxistas -y sus variantes- se han fortalecido desde el fin del sistema bipolar, lo que ha llevado a un deterioro relativo de la fortaleza del Estado colombiano comparado con la guerrilla, al igual que a un dramático incremento en la inestabilidad doméstica.

Uno de los elementos más significativos de la reestructuración política global del post-bipolarismo, es la reubicación de la autoridad 1105. Las estructuras domésticas de autoridad basadas en el Estado en los países de la periferia mundial, han sido afectadas de manera particular por este desarrollo, donde los criterios de desempeño relacionados con las necesidades básicas, el desarrollo económico y la seguridad reemplazaron, de manera creciente, las fuentes tradicionales de autoridad.

Los insurgentes, paramilitares y narcotraficantes que funcionan al margen del Estado y la sociedad, lo han venido haciendo en desafío directo y violentamente a la autoridad estatal. La inhabilidad, desinterés o desconocimiento acerca de las consecuencias, del Gobierno central de suministrar servicios fundamentales, protección y oportunidades a varios sectores de la sociedad, ha disminuido su influencia moral, con lo que se creó una dinámica en la que la comunidad política reorientó sus “sentimientos de legitimidad” a entidades más autoritarias 1106. En algunos casos, la autoridad política en Colombia ha sido reubicada hacia abajo en grupos subnacionales, tales como paramilitares, grupos de autodefensa y la guerrilla. En otros, ha sido redirigida hacia arriba, hacia organizaciones internacionales y ONG’s, percibidas como portadoras de mayor legitimidad que el Estado 1107.

La población desplazada y las víctimas de la violencia política, suelen ignorar al Gobierno nacional, e intentan llevar sus demandas directamente a la Comisión para los Derechos Humanos de la ONU y a Amnistía Internacional. Otros ejercen su opción de “salida” abandonando Colombia, en respuesta al pobre desempeño del Gobierno. La disminución de la autoridad moral del Estado colombiano, que ha ocasionado un debilitamiento constante de la lealtad de la sociedad civil, es un elemento clave tanto del desgaste de la fortaleza del Estado en general, como del fortalecimiento de otros actores en relación con el Estado.

2) Cambios en las Definiciones y Referentes de Seguridad

El fin del conflicto Este-Oeste también trajo como resultado un cambio importante en las prioridades de seguridad de Estados Unidos, en la medida en que la atención a los asuntos tradicionales de alta política relativos a la ex-Unión Soviética, le dieron paso a una nueva agenda de seguridad nacional que incluye drogas y Derechos Humanos. Dado que las drogas ilegales se convirtieron en una nueva amenaza para la seguridad nacional estadounidense, Colombia figuró más marcadamente en la política exterior de Estados Unidos, por lo cual recibió, durante la Administración Bush, incrementos significativos en los fondos para financiar la guerra contra las drogas. Sin embargo, este aumento en la ayuda militar y en la atención hacia Colombia, no detuvo el flujo de las drogas, ni fortaleció al Gobierno central.

La corrupción ha jugado un papel importante, a la vez que las visiones erróneas sobre política y seguridad.

3) La Globalización Económica

Ya he hecho referencia más arriba 1108, sobre la incidencia del proceso de globalización en la región. Si antes de la globalización los Estados periféricos disponían de un bajo poder de decisión, la ola neoliberal llevó al colapso o a drásticas reducciones a numerosas administraciones públicas. El Estado se retiró de vastas zonas urbanas marginales, convertidas en tierra de nadie 1109. El crecimiento del delito en los países de la región, es resultado de fallas, ausencias o debilidades, resultantes de la progresiva desarticulación del Estado nacional 1110. Las actividades delictivas, especialmente el narcotráfico, son una nueva presencia institucional, que supera -por la corrupción y la mediocridad, además de los intereses corporativos de quienes deberían cumplir con el rol de administradores de asuntos de Estado pero no lo hacen- a las instituciones del Estado creadas con el propósito de mantener un equilibrio en las relaciones sociales.

Colombia: “Estado Fallido”

Colombia es un Estado en vías del fracaso. Tiende claramente hacia el lado más débil del constructo de fortaleza-debilidad, aunque aún está lejos del extremo del Estado totalmente colapsado. Las instituciones gubernamentales son corruptas, ineficientes y excluyentes. El sistema político democrático no funciona en la mayoría de las jurisdicciones, debido a amenazas y el terrorismo de insurgentes y paramilitares, y en el nivel nacional es entorpecido por el clientelismo, la corrupción y la precaria responsabilidad pública. El sistema legal colombiano no suministra justicia sistemáticamente ni ha logrado contener la reciente explosión de ilegalidad 1111.

Colombia es un Estado Inviable: Desde hace muchos años Colombia es un Estado fallido, no porque no es confiable a los inversores o a los intereses de seguridad de Estados Unidos, sino que cada día demuestra su inviabilidad, fundamentalmente, porque predomina el caos, las injusticias sociales, la pobreza, las catástrofes humanitarias, los desplazamientos forzosos. Ya era fallido cuando preservó el latifundio colonial y jamás realizó una reforma agraria. Ahora esos latifundios, improductivos muchos de ellos, pasaron al narcotráfico y a ser propiedad de grupos ilegales armados.

Ya era fallido cuando privilegió los capitales financieros sobre los productivos, cuando, desde los tiempos del Gobierno de López Michelsen (1934-38 y 1942-45), le dio un golpe bajo a la industria textil, cuando amparó a una mafia que penetró todas las capas de la sociedad, cuando de a poco pero con voracidad, les fue minando los derechos a los trabajadores.

Ya era fallido desde la instauración de un modelo económico que, desde la década de los ‘90, ha causado más miseria entre los miserables y le ha concedido prebendas a unos cuantos grupos financieros; cuando ha venido legislando en contra de los desposeídos; cuando dejó sin protección social a muchos ciudadanos, perseguido al sindicalismo consecuente, y sacrificando a los que menos tienen en beneficio de los poderosos.

Más de la mitad de la población vive en condiciones precarias de pobreza y desamparo. Sigue siendo un Estado fallido que ni siquiera obliga a quienes han despojado a sus legítimos dueños a devolverles la tierra. Es un Estado sin justicia penal, y mucho menos justicia social. Seguirá siendo un Estado fallido en tanto la sociedad no sea la verdadera partícipe de su destino, modificando la Constitución y con ello el “Pacto Social”, que haga que los representantes salgan de la sociedad y de las organizaciones de la sociedad civil y no de los partidos políticos.

Factores que hacen de Colombia un Estado Fallido:

1. No puede controlar todo su territorio, hay amplias zonas del país que están fuera del control del poder estatal, entre narcotráfico, paramilitarismo, fuerzas de Estados Unidos y guerrilla. Por lo general la autoridad oficial se limita a la ciudad capital y algunas regiones en particular. No funciona el “imperium”, uno de los requisitos de la soberanía “westfaliana”.

2. Hay un descontento generalizado en la población, manifestaciones, violencia y ataques contra el Gobierno, más allá e independientemente de la existencia de los grupos subversivos.

3. Se deja de proveer el bienestar mínimo a la población, que empieza a recurrir a actores no estatales para la provisión de seguridad, justicia, educación y salud. Los Gobiernos dejan en manos del mercado la respuesta a las necesidades sociales, actuando sólo en aquellos temas y aspectos, orientados a evitar que se opaque su imagen.

En áreas, como la provisión de servicios básicos y la protección de sus ciudadanos, el Estado colombiano presenta fallas severas. La “falla” está dada fundamentalmente por razones ideológicas, en las que los que controlan el poder y “Gobiernan” a Colombia, avanzan más en dirección de la consolidación de sus intereses ideológicos y corporativos, que en el de la satisfacción de las necesidades de la población en general. Hay una existencia de élites faccionalizadas.

4. Las instituciones son débiles, funcionando básicamente el Poder Ejecutivo, que subordina al Poder Legislativo y domina al Poder Judicial. Esta es una cuestión que no se da solo en Colombia, ya que es generalizada en América Latina en la que el “presidencialismo” es la norma. No hay una “gobernabilidad integral”, en el sentido auténtico de “república”, sino una “gobernabilidad presidencial”.

Se da una fragilidad en la defensa de los Derechos Humanos, la aparición de grupos paramilitares que substituyen los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, con un gran número de desplazados y refugiados, un desarrollo desigual de la población 1112 y un declive económico, no en términos de crecimiento pero sí en términos de desarrollo 1113. Por otra parte, en materia de justicia, se trata de un Estado que envía a sus procesados al extranjero para que sean juzgados, mientras que sus grandes crímenes de lesa humanidad quedan impunes.

En general, salvo casos como el de Brasil o de Chile -no estoy haciendo referencia a la cualidad de la política, sino a la continuidad-, entre muy pocos, en América Latina no existen políticas de Estado sino de Gobierno. Cada nuevo Gobierno que asume, acusa de los problemas al anterior y cambia todo. Al no haber continuidad de políticas de Estado tampoco hay continuidad jurídica lo que deriva en una falta de “Estado de Derecho”, impidiendo el planeamiento a largo plazo, que los inversores vean con confianza establecerse y llevar a cabo sus empresas 1114. La única forma de lograr “políticas de Estado” en América Latina, es a través de “políticas de Gobierno” con “reelecciones” permanentes ya que, el cambio de Gobierno, significa abandonar lo hecho y, en muchos casos, hacer lo contrario.

5. La corrupción florece y se convierte en un elemento constitutivo. Como consecuencia de estos procesos se cuestiona tanto la legitimidad del Estado, como la del Gobierno. Cuando el Estado funciona eficazmente sólo para unos pocos, la gran mayoría comienza a rechazarlo y a deslegitimarlo. En esa situación, la legitimación es transferida a otros actores no estatales. Caso de la mayoría de países latinoamericanos.

6. El Estado -quienes lo controlan y conducen- es generador de conflictos derivando en su desarticulación.

Colombia se maneja de forma corporativa. Este modelo funciona de la siguiente manera: si con la guerra, la insurgencia no es derrotada, entonces se busca la “pacificación” -“Pax”-; si con la “pacificación” no se logra calmar las situaciones de tensión, entonces se continúa con la guerra.

De esta forma y coherentemente con este concepto, el Gobierno de Alvaro Uribe decidió no negociar y el Gobierno de Juan Manuel Santos, ha adoptado la técnica de “negociar bajo el fuego”.

El problema de Colombia -como el de muchos otros países latinoamericanos-, va más allá del concepto de “Estado en construcción”. Un Estado en construcción es el que, en función de un proyecto nacional, explícito o implícito, busca ir en la dirección de la generalidad de los intereses nacionales. En América Latina hay una carencia de “proyectos nacionales”, por discontinuidad de los Gobiernos, por subordinación a intereses foráneos -otros Estados o corporaciones extranjeras, banca o inversores-, cooptación de ciertos sectores por encima de la mayoría nacional; a la vez que no existe una “convergencia regional” hacia políticas conjuntas de desarrollo, seguridad, defensa y de inserción global y, por sobre todo, de “construcción de poder” para alcanzar desarrollo y una mejor inserción global 1115.

El Estado colombiano -quienes lo conducen- no es capaz de mantener el equilibrio social, toda vez que favorece a ciertos sectores corporativos por sobre la mayoría nacional. No es capaz de asegurar que el orden jurídico establecido, no sea violado a favor de un individuo o grupo 1116.

Brasil puede entrar dentro del concepto de “Estado en construcción”, particularmente desde el Gobierno de “Lula” da Silva y luego con la Presidenta Dilma Rousseff -aunque con grandes problemas por la corrupción-, ya que avanza en el terreno de la industrialización, sin descuidar el social y busca profundizar áreas fundamentales para el desarrollo de un país: educación -en todos los niveles- y ciencia y técnica con el objeto de establecer una convergencia entre crecimiento y desarrollo.

Que un Estado esté más cerca o más lejos de la condición de “fallido”, no está dado por el grado de control de sus fuerzas de seguridad sobre el territorio, como en el caso de Colombia y su conflicto interno, si no tiene resuelta su consolidación como detentador legítimo del arbitraje de las tensiones de la sociedad y como factor de equilibrio entre las desigualdades sociales y económicas 1117.

En muchos casos, el control que los Gobiernos tienen sobre el territorio, sirve más al logro de ventajas sectoriales y corporativas que benefician el fortalecimiento de ese Gobierno -de derecha o de izquierda- y los grupos de poder que lo sostienen, en vez de favorecer al desarrollo del país en los términos de la función legal y legítima para la que el pueblo elige Gobierno.



© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, “Paz o Pax” en América Latina: Conflicto en Colombia, (Córdoba, Edic. del Autor, 2017), ISBN: 978-987-33-2238-9, eBook, CDD 327.1


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET) 1988-2013.
e-Mail: luisdallanegra@gmail.com


1020 Desde un individuo con poder y privilegios, a empresas, banca, terratenientes, inversores, etc.

1021 En los términos planteados por Freud, Sigmund, El Malestar en la Cultura, 1929, en Obras Completas, (Barcelona, Edit. Orbis, 1988), Volumen XXI. El análisis que se hace del Malestar en la Cultura de Freud es siempre desde lo psicológico. Intento hacer lo propio desde la Ciencia Política, sin abandonar ni desfigurar la esencia de su pensamiento. Autores “pactistas” como Hobbes, Locke, Montesquieu, Rousseau, tratan desde el punto de vista filosófico-político, esta temática.

1022 A diferencia del paleolítico -período previo- cuyo método predominante era la caza. En el paleolítico los grupos eran nómades mientras que en el neolítico comenzaron a asentarse y a ser sedentarios.

1023 Dallanegra Pedraza, Luis, El Orden Mundial del Siglo XXI, (Bs. As., Ediciones de la Universidad, 1998), Cap. VIII.

1024 Dicho en los términos planteados por Freud, Sigmund, El Malestar en la Cultura, 1929, en Obras Completas, (Barcelona, Edit. Orbis, 1988), Volumen XXI.

1025 Dicho en los términos planteados por Freud, Sigmund, El Malestar en la Cultura, 1929, en Obras Completas, (Barcelona, Edit. Orbis, 1988), Volumen XXI. Una compilación de las diferentes posiciones históricas filosóficas, está muy bien desarrollada en, Waltz, Kenneth, El Hombre, el Estado y la Guerra, (Buenos Aires, Nova, 1970).

1026 Dicho en los términos planteados por Freud, Sigmund, El Malestar en la Cultura, 1929, en Obras Completas, (Barcelona, Edit. Orbis, 1988), Volumen XXI.

1027 El “soberano” en esa época era el elegido para Gobernar, no el pueblo que era súbdito, a diferencia de hoy en que, al menos en lo formal, constitucionalmente, el soberano es el pueblo, más allá de que los Gobernantes se comportan como si fueran los soberanos considerando al pueblo como un súbdito.

1028 Bull, Hedley, The Anarchical Society: A Study of Order in World Politics, (New York, Columbia University Press, 1977), pages 8-9.

1029 Hardt, Michael, Negri, Antonio, Imperio, (Cambridge, Massachusetts, Harvard University Press, 2000), Traducción: Eduardo Sadier, pág. 61.

1030 Andrade Sánchez, Eduardo, Teoría General del Estado, (México D.F., Colección Textos Jurídicos Universitarios, 1987).

1031 Aristóteles, La Política, (Bs.As., Ediciones Libertador, 2005), pág. 11.

1032 Siguiendo la línea argumental planteada por Sigmund Freud en “El Malestar en la Cultura”, 1929, en Obras Completas, (Barcelona, Edit. Orbis, 1988), Volumen XXI.

1033 Dallanegra Pedraza, Luis, Tendencias del Orden Mundial: Régimen Internacional, (Bs. As., Edic. del Autor, 2001), ISBN: 987-43-2776-6, Caps. II y III. Hay muchos autores que han trabajado la temática: Zaki Laidi, Investigador del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS) de París y Profesor en el Instituto de Estudios Políticos de París y en la Universidad Johns Hopkins de Bologna, en su libro “El Orden Mundial Distendido: Sentido y Potencia tras la Guerra Fría”; reportaje de Andrea Desormeaux, en el Diario “El Mercurio”, Chile, 12 de Febrero de 1994. También, Peter Drucker “La Sociedad Postcapitalista”, (Bs. As., Sudamericana, 1993), pág. 99 y ss. Igualmente, Kenichi Ohmae, “El Fin del Estado-Nación”, (Sgo. de Chile, Andrés Bello, 1997). Asimismo, Castells, Manuel, La Era de la Información: Economía, Sociedad y Cultura, Fin del Milenio, (México DF, Editorial Siglo XXI, 1997), Volumen III. Traducción de Carmen Martínez Gimeno. Original en Inglés año 1997. También, Borja, Jordi, “Estrategias para el Desarrollo e Internacionalización de las Ciudades Europeas: las Redes de Ciudades”, Informe a la CEE, (Barcelona, Consultores Europeos Asociados, 1992). Asimismo, Orstrom Moller, J, “The Future European Model: Economic Internationalization and Cultural Decentralization”, (Wesport (Conn.), Praeger, 1995). Además, Hedley Bull, The Anarchical Society: A Study of Order in World Politics, (New York, Columbia University Press, 1977), Chapter 10, pages 254 255. También, Minc, Alain, “Le nouveau Moyen Age”, (París, Gallimard, 1993). De la misma manera, Cooper, Robert, The Post-Modern State and the World Order, 1996, citado en Zaldivar, Carlos Alonso, “En un Mundo Roto”, Diario “El País”, Madrid del 10-Nov-98.

1034 ONG’s que operan alrededor de temáticas como: Derechos Humanos, la mujer, el medio ambiente, etc.

1035 Considerando que se parte desde la Paz de Westfalia en 1648.

1036 Dallanegra Pedraza, Luis, Tendencias del Orden Mundial: Régimen Internacional, (Bs. As., Edic. del Autor, 2001), ISBN: 987-43-2776-6, Caps. II y III. También, Dallanegra Pedraza, Luis, Reformulación del Orden Mundial: El Fin de una Macro-Etapa, (Bs. As., Edic. del Autor, 2003), ISBN: 987-43-6266-9.

1037 Dallanegra Pedraza, Luis, Tendencias del Orden Mundial: Régimen Internacional, (Bs. As., Edic. del Autor, 2001), ISBN: 987-43-2776-6, Caps. II y III.

1038 Garnier, Lydia W., Soberanía Limitada: ¿Soberanía Nacional del siglo XXI?, en Revista “GEOSUR”, Vol. XIX, N° 220, Montevideo, Uruguay, Julio-Agosto 1998, págs. 9-20.

1039 Holm, Hans-Henrik, The Disaggregated World Order: Foreign Policy Towards Failed States, (Danish School of Journalism, Arhus University, 2000).

1040 Krasner, Stephen, Sovereignty, Foreign Policy, Jan/Feb 2001, page 20.

1041 Ramos, Ramón, La Formación Histórica del Estado Nacional, en Benedicto, J. y Moran, M.L. (Eds.), Sociedad y Política, (Madrid, Alianza, 1995), pág. 41.

1042 Esto lo trato en profundidad en, Dallanegra Pedraza, Luis, Relaciones Políticas entre Estados Unidos y América Latina: ¿Predominio “monroista” o Unidad Americana?, (Buenos Aires, Edic. del Autor, 1994), ISBN 950-43-5524-2.

1043 El poder, en sus diversas manifestaciones, es el principal vector. Dallanegra Pedraza, Luis, El Orden Mundial del Siglo XXI, (Buenos Aires, Ediciones de la Universidad, 1998), ISBN: 950-99572-9-1, Parte I, Naturaleza del Poder.

1044 Emmerich, Norberto, Los problemas del Estado: el Estado Fallido, en Norberto Emmerich, Globalización, Estado y Narcotráfico: El caso Southern Winds, (Buenos Aires, Editorial Ojos del Mundo, 2009).

1045 O teniéndolo, utilizan el monopolio de la capacidad coercitiva, para reprimir las demandas en vez de satisfacerlas, y los temas centrales que hacen al Estado, como educación, salud, vivienda, los dejan en manos del mercado, que establece el proyecto de país y no la sociedad en su conjunto. Esto muestra que el Estado es fallido porque la democracia es falsa o fallida.

1046 González, Fernán, Rettberg, Angelika, Pensando la fragilidad estatal en Colombia, en Revista de Estudios Sociales, Nro. 37, Bogotá, Colombia, Sep-Dic 2010, ISSN 0123-885X.

1047 Este es el caso, por ejemplo, de Chile bajo la Presidencia de Sebastián Piñera. Basta leer las declaraciones hechas por el Presidente chileno frente a las demandas de los universitarios, como un ejemplo de lo dicho: “los fondos para la educación de algún lugar deben salir”. El gasto en educación podría provenir de los mismos contribuyentes, cuyos impuestos son direccionados, sin consulta por el Gobierno al pueblo, hacia la represión de los demandantes, en vez de la educación.

1048 Dallanegra Pedraza, Luis, Relaciones Políticas entre Estados Unidos y América Latina: ¿Predominio “monroista” o Unidad Americana?, (Buenos Aires, Edic. del Autor, 1994), ISBN 950-43-5524-2, Cap. XVI.

1049 Jackson, Robert H., Great Power Responsibility and Failed States; Working Paper N° 25, University of British Columbia, Institute of International Relations, 1998.

1050 Y por otra parte se le otorgó el Premio Nobel de la Paz por las negociaciones sobre el conflicto entre Palestina e Israel que, de todas maneras, no fue resuelto.

1051 Conocida por su “Doctrina Kirkpatrick”, que abogaba por el apoyo de Estados Unidos a los Gobiernos anticomunistas, prestado también a dictaduras autoritarias, siempre y cuando fueran favorables a los objetivos económicos y de seguridad del Gobierno norteamericano.

1052 Dallanegra Pedraza, Luis, La Construcción de un Orden Mundial Imperial, (Buenos Aires, Edic. del Autor, 2005), ISBN: 987-43-6267-7, Capítulo XXX.

1053 Dallanegra Pedraza, Luis, Realismo-Sistémico-Estructural: Política Exterior como Construcción de Poder, (Córdoba, Argentina, Edic. del Autor, 2009), ISBN: 978-987-05-6072-2.

1054 Dallanegra Pedraza, Luis, El Arbitro Supremo: El Problema del Gobierno del Mundo, en Revista Círculo de Humanidades, Universidad Autónoma Latinoamericana, Medellín, Colombia, Julio del 2008, Nro. 29, ISSN: 0122-7823, págs. 7-15.

1055 En los términos de Freud, Sigmund, El Malestar en la Cultura, 1929, en Obras Completas, (Barcelona, Edit. Orbis, 1988), Volumen XXI.

1056 En los términos de Freud, Sigmund, El Malestar en la Cultura, 1929, en Obras Completas, (Barcelona, Edit. Orbis, 1988), Volumen XXI.

1057 En los términos de Freud, Sigmund, El Malestar en la Cultura, 1929, en Obras Completas, (Barcelona, Edit. Orbis, 1988), Volumen XXI.

1058 Touchard, Jean, Historia de las Ideas Políticas, (Madrid, Tecnos, 1969), Traducción de J. Pradera, Tercera Edición, págs. 227-232.

1059 En los términos de Freud, Sigmund, El Malestar en la Cultura, 1929, en Obras Completas, (Barcelona, Edit. Orbis, 1988), Volumen XXI.

1060 Son las “corporaciones” y no las “naciones” las que controlan el funcionamiento y la orientación del Estado. Dallanegra Pedraza, Luis, Tendencias del Orden Mundial: Régimen Internacional, (Bs. As., Edic. del Autor, 2001), ISBN: 987-43-2776-6, Caps. II y III.

1061 Definidos en los Tratados de Maastricht (1993), de Amsterdam (1999), de Niza (2003) y de Lisboa (2009). Citado en Ramonet, Ignacio, Cambiar el Sistema, en El Dipló, Agosto del 2011, Nº 190 Agosto 2011, http://www.monde-diplomatique.es/?url=editorial/0000856412872168186811102294251000/editorial/?articulo=5053bc25-de12-4da0-969c-79395c452f3f.

1062 Estos mismos criterios fueron utilizados en Argentina por el Gobierno de Carlos Menem; en Perú por el de Alberto Fujimori y luego Alejandro Toledo; ya venían siendo aplicados en México por Ernesto Zedillo y luego Vicente Fox y Felipe Calderón.

1063 Entre otras limitaciones, el BCE no puede prestar dinero a los Estados, sólo a la banca privada. Desde muchos años antes, el Banco Mundial (BM) en el orden global y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en el orden latinoamericano, siguen el criterio de prestar al Estado para que se achique y desregule y prestar al sector privado para que lleve a cabo obras de infraestructura y servicios.

1064 Las hipotecas de alto riesgo, conocidas en Estados Unidos como crédito subprime, eran un tipo especial de hipoteca, preferentemente utilizado para la adquisición de vivienda y orientada a clientes con escasa solvencia, y por tanto con un nivel de riesgo de impago superior a la media del resto de créditos. Su tipo de interés era más elevado que en los préstamos personales -si bien los primeros años tienen un tipo de interés promocional- y las comisiones bancarias resultaban más gravosas.

1065 Liu, Henry C.K., Tackle failed markets, not failed States, Asia Times Online Ltd., March 26, 2002, http://www.atimes.com/global-econ/DC26Dj01.html.

1066 España, en esa época, llegó a un 27% de desempleo.

1067 Ramonet, Ignacio, Cambiar el Sistema, en El Dipló, Agosto del 2011, Nº 190 Agosto 2011, http://www.monde-diplomatique.es/?url=editorial/0000856412872168186811102294251000/editorial/?articulo=5053bc25-de12-4da0-969c-79395c452f3f.

1068 Veremos cuál será la actitud del nuevo Presidente de Estados Unidos Donald Trump, que se orienta hacia un aislacionismo nacionalista; aunque presumo que se tratará -temporalmente- de un punto del ciclo que se da generalmente, para retornar, en algún momento, a nuevas formas de “globalización”.

1069 Desde mi punto de vista, la Cumbre de Reykjavik entre Ronald Reagan y Mikjail Gorbachov en 1985, marca el fin de la “segunda guerra fría” y un cambio de paradigma en el relacionamiento mundial, interbloques e intrabloques. Este tema lo he tratado en profundidad en Dallanegra Pedraza, Luis, Tendencias Políticas en América Latina en el Contexto Mundial del Siglo XXI: Hacia una Teoría Política Realista-Sistémica-Estructural sobre América Latina, en Revista “Espiral”, Universidad Autónoma de Guadalajara, Guadalajara, México, Vol. XV, Núm. 43, Septiembre-Diciembre del 2008, ISSN: 1665-0565, págs. 79-121. Igualmente, Dallanegra Pedraza, Luis, Tendencias Políticas en América Latina en el Contexto Mundial del Siglo XXI: Hacia una Teoría Política Realista-Sistémica-Estructural sobre América Latina, en Llambías Wolff, Jaime (Edit. y Comp.), “América Latina: Interrogantes y Perspectivas, (Canadá, York University, 2013), ISBN: 978-1-55014-583-0, págs. 59-80.

1070 Dallanegra Pedraza, Luis, Relaciones Políticas entre Estados Unidos y América Latina: ¿Predominio “monroista” o Unidad Americana?, (Buenos Aires, Edic. del Autor, 1994), ISBN 950-43-5524-2.

1071 Dallanegra Pedraza, Luis, El Sistema Político Latinoamericano, en Revista Reflexión Política, Instituto de Estudios Políticos, Universidad Nacional Autónoma de Bucaramanga, Colombia, Vol. V, Nº 10, Diciembre del 2003, ISSN: 0124-0781, páginas 6-32. También en, Dallanegra Pedraza, Luis, Tendencias Políticas en América Latina en el Contexto Mundial del Siglo XXI: Hacia una Teoría Política Realista-Sistémica-Estructural sobre América Latina, en Revista “Espiral”, Universidad Autónoma de Guadalajara, Guadalajara, México, Vol. XV, Núm. 43, Septiembre-Diciembre del 2008, ISSN: 1665-0565, págs. 79-121. Igualmente, Dallanegra Pedraza, Luis, Tendencias Políticas en América Latina en el Contexto Mundial del Siglo XXI: Hacia una Teoría Política Realista-Sistémica-Estructural sobre América Latina, en Llambías Wolff, Jaime (Edit. y Comp.), “América Latina: Interrogantes y Perspectivas, (Canadá, York University, 2013), ISBN: 978-1-55014-583-0, págs. 59-80.

1072 Dallanegra Pedraza, Luis, Realismo-Sistémico-Estructural: Política Exterior como Construcción de Poder, (Córdoba, Argentina, Edic. del Autor, 2009), ISBN: 978-987-05-6072-2, pág. 179.

1073 ONU: Objetivos de Desarrollo del Milenio: http://www.un.org/spanish/milenio/index.html.

1074 De Rezende, María José, estudió en profundidad esta temática llegando a las conclusiones dichas en, “Las Múltiples Implicaciones de una Democracia Efectiva Hoy: Los Desafíos que Surgen del Informe de Desarrollo Humano de la ONU del 2002”, en Revista Reflexión Política, Universidad Autónoma de Bucaramanga, Colombia, Vol. 10, Nro. 20, Dic. 2008, ISSN: 0124-0781, págs. 28-43.

1075 ONU Objetivos de Desarrollo Sostenible, Agenda 2030: http://www.un.org/sustainabledevelopment/es/.

1076 Ver Anexo VI relativo a “Cuadro de Puntos para Agenda de Paz”.

1077 Los Estados Centroamericanos también son bioceánicos, pero se trata de los más pequeños.

1078 Ver Dallanegra Pedraza, Luis, “Talasopolítica: el Aislacionismo Marítimo de América Latina”: http://luisdallanegra.bravehost.com/Amlat/Talasola.pdf; también: https://youtu.be/dO_fAJjryw4.

1079 Carlos Menem en Argentina es un ejemplo paradigmático, de la misma manera que Alberto Fujimori en Perú. No obstante, la generalidad de los Gobiernos realizan promesas para lograr impacto en las elecciones, que luego no cumplen durante sus períodos de Gobierno. Juan Manuel Santos, durante el ballotage para su segundo período de Gobierno, le ha hecho muchas promesas a la izquierda partidista y a sectores de la sociedad, dado que tenía muy poca posibilidad de ganar frente a la derecha “uribista” que, si se observa la dirección que llevan a cabo sus políticas y legislación, muestra que es muy difícil que cumpla, más allá de su intensión “gatopardista”.

1080 Liu, Henry C.K., The Failed State Cancer; Part 1, Asia Times Online Ltd., Feb 3, 2005, http://www.atimes.com/atimes/Global_Economy/GB03Dj01.html.

1081 Dallanegra Pedraza, Luis, Tendencias del Orden Mundial: Régimen Internacional, (Bs. As., Edic. del Autor, 2001), ISBN: 987-43-2776-6, Cap. VIII.

1082 Dallanegra Pedraza, Luis, Reformulación del Orden Mundial: El Fin de una Macro-Etapa, (Bs. As., Edic. del Autor, 2003), ISBN: 987-43-6266-9.

1083 El Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015) en Argentina, es paradigmático en este aspecto.

1084 La única excepción, no casual, son las migraciones humanas que, sólo son bienvenidas para aprovechar su utilización en condiciones de explotación y de esa manera aumentar la “productividad”, o son expulsadas.

1085 Beck, Ülrich, Qué es la Globalización, (Madrid, Paidós, 1998), pág. 42.

1086 Falk, Richard, La Globalización Depredadora: Una Crítica, (Madrid, Siglo Veintiuno de España Editores, 2002), págs. 34-35.

1087 Beinstein, Jorge, La Larga Crisis del Capitalismo Global, (Bs. As., Ediciones Corregidor, 1999), pág. 76.

1088 Gorgal, Diego, Delincuencia Común, “Nuevas Amenazas” y Estados “fallidos”: el “Triangulo de las Bermudas” en América Latina, Argentina Global, Nro. 12, enero-abril del 2003, http://www.caei.com.ar/global/12/art2.pdf.

1089 Reich, Robert, citado por Ohmae, Kenichi, El Fin del Estado-Nación, (Sgo. de Chile, Editorial Andrés Bello, 1997), pág. 27.

1090 Thurow, Lester, El Futuro del Capitalismo, (Bs. As., Javier Vergara Editor, 1996), pág. 151.

1091 Ohmae, Kenichi, El Fin del Estado-Nación, (Sgo. de Chile, Editorial Andrés Bello, 1997), pág. 19.

1092 Habermas, Jürgen, La Constelación Posnacional, (Barcelona, Paidós, 2000), pág. 73.

1093 Albert, Michel, Capitalismo contra Capitalismo, (Bs. As., Paidós, 1999).

1094 La lucha contra los narcotraficantes en las favelas, por parte del Gobierno brasileño de “Lula” Da Silva, continuada por Dilma Rousseff, justamente comprende este aspecto, no circunscribir la lucha al mero aspecto militar-policial y “reemplazar” el rol de éstos en temas como seguridad y justicia social inmediata, llevando servicios a la población, a la vez que operar en la lucha contra la corrupción de la policía que hostigaba en vez de proteger a la población; ya que el narcotráfico ha sido fuerte, porque hacía todo lo que el Estado dejó de hacer en esas comunidades, mediante un “Estado paralelo”. Ver, Lissardy, Gerardo, La toma de la favela de Rocinha, un desafío clave para Río, en BBC Mundo en español, 13-11-2011 http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2011/11/111113_brasil_favela_toma_il.shtml. También, González-Calero, César, Un desafío al plan de pacificación de las favelas, en Diario La Nación, Buenos Aires, 26-11-2010, http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1328170&origen=NLExt&utm_source=newsletter&utm_medium=titulares&utm_campaign=NLExt. Asimismo, Lissardy, Gerardo, La otra estrategia contra el narco, en BBC Mundo en español, 21-12-2011 http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2011/12/111219_brasil_rio_narco.shtml.

1095 Delmas, Philippe, El Brillante Porvenir de la Guerra, (Sgo. de Chile, Editorial Andrés Bello, 1996), págs. 22-25.

1096 Sain, Marcelo, Un Estado-Fallido ante las Nuevas Problemáticas Delictivas: El caso Argentino, Documentos de Trabajo N° 119, Universidad de Belgrano, 2004, págs. 5-13.

1097 Sain, Marcelo, Un Estado-Fallido ante las Nuevas Problemáticas Delictivas: El caso Argentino, Documentos de Trabajo N° 119, Universidad de Belgrano, 2004, págs. 13-17.

1098 Dallanegra Pedraza, Luis, Tendencias del Capitalismo en el Sistema Mundial, en Reflexión Política, Instituto de Estudios Políticos, Universidad Nacional Autónoma de Bucaramanga (IEP-UNAB), Colombia, Vol. 13, No 26, Diciembre del 2011, ISSN: 0124-0781, págs. 7-26.

1099 Castro Mejía, Jorge, Capitalismo Monopólico Generalizado, Fase Actual del Modelo Imperial, en Voces de Colombia, 15-7-2013, https://www.eln-voces.com/index.php/es/nuestra-voz/columnistas/463-capitalismo-monopolico-generalizado-fase-actual-del-modelo-imperial.

1100 Klein, Naomi, El Salvataje Financiero de un Sistema Peligroso: Capitalismo estilo Sarah Palin, en Diario La Nación, Buenos Aires, 3-11-2009, http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1193641&origen=NLOpi.

1101 Klein, Naomi, The Shock Doctrine: The Rise of Disaster Capitalism, (Toronto, Canada, Random House, 2008). En español, La Doctrina del Shock: El Auge del Capitalismo del Desastre, (Barcelona, España, Paidós, 2007).

1102 Anti imperialistas, anti capitalistas, etc.

1103 Rosenau, James, Turbulence in World Politics: A Theory of Change and Continuity, (Princeton, Princeton University Press, 1990).

1104 Masón, Ann, La “Crisis” Colombiana: Causas y Repercusiones Externas e Internas, en Revista Colombia Internacional, Nro. 49-50, Universidad de los Andes, Mayo-Diciembre del 2000, ISSN: 1900-6004, págs. 82-102, Traducción de Marcela Londoño.

1105 Rosenau, James, “The Dynamism of a Turbulent World”, en Michael Klare and Yogesh Chandrani (eds.), World Security: Challenges for a New Century, (New York, St. Martin’s Press, 1998), pág. 23.

1106 Ibidem, pág. 24.

1107 A nivel global -no sólo colombiano-, los problemas de derechos humanos, de la mujer en su condición de género, del medio ambiente, etc., han tenido como auténticos referentes para encontrar respuestas y soluciones a las organizaciones de la sociedad civil, que actúan de manera transversal y transnacional y no a los partidos políticos y Gobiernos, menos aún al Estado a través de sus instituciones, que han ido variando en la medida de la presión creciente de estos “actores transnacionales”. Dallanegra Pedraza, Luis, El Sistema Político Latinoamericano, en Revista “Reflexión Política”, Vol. 5, No 10, Dic. 2003, ISSN 0124-0781, Instituto de Estudios Políticos, Universidad Autónoma de Bucaramanga, Colombia, págs. 6-31. También, Dallanegra Pedraza, Luis, Política latinoamericana: Su inserción mundial, (Hacia una Teoría Política Realista- Sistémica-Estructural sobre América Latina), en Revista “Reflexión Política”, Vol. 12, No 23, Jun. 2010, ISSN 0124-0781, Instituto de Estudios Políticos, Universidad Autónoma de Bucaramanga, Colombia, págs. 34-51.

1108 Ver, más arriba, bajo el título: “Globalización, Narcotráfico y Estado Fallido”.

1109 Beinstein, Jorge, La Larga Crisis del Capitalismo Global, (Bs. As., Ediciones Corregidor, 1999), pág. 76.

1110 Gorgal, Diego, Delincuencia Común, “Nuevas Amenazas” y Estados “fallidos”: el “Triangulo de las Bermudas” en América Latina, Argentina Global, Nro. 12, enero-abril del 2003, http://www.caei.com.ar/global/12/art2.pdf.

1111 Pardo, Rafael “Colombia’s Two-Front War”, en Foreign Affairs, Vol. 79, Nro. 4, Año 2000, págs. 64-73.

1112 El índice de Gini mide hasta qué punto la distribución del ingreso dentro de una economía se acerca o aleja de una distribución perfectamente equitativa. Un índice de Gini igual a 0 representa una equidad perfecta, mientras que un índice igual a 100 representa una inequidad perfecta. El índice de Gini en Colombia: en el 2010 estaba en 56 en el 2011 en 54,8 en el 2012 55,9. En el sector rural, alcanzó el nivel de 88.

1113 Foreign Policy, Failed States, An Eighth Annual Collaboration Between Foreign Policy and Fund For Peace, 2012 Edition, ISSN: 0015-7228.

1114 Desde ya, el “Estado de Derecho” no sólo debe ser para el inversor y la empresa, sino también para la población en general; ya que, en muchos países, la “estabilidad institucional” funciona para empresas e inversores, pero no para el pueblo.

1115 Aunque con gran cantidad de situaciones de crisis, este es el camino escogido por la Unión Europea.

1116 En los términos de Freud, Sigmund, El Malestar en la Cultura, 1929, en Obras Completas, (Barcelona, Edit. Orbis, 1988), Volumen XXI.

1117 En los términos planteados por Freud, Sigmund, El Malestar en la Cultura, 1929, en Obras Completas, (Barcelona, Edit. Orbis, 1988), Volumen XXI.