Tapa Conflicto en Colombia

 

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Capítulo III

Pasos para Llegar a la Negociación

La negociación implica la admisión de que el poder del que se dispone es “finito”; aunque para que una Nación pueda vivir con estabilidad, seguridad y alcanzar un desarrollo equilibrado, debe tener como patrón normal a la negociación entre todos los sectores [96] y el Gobernante debe cumplir con la función de ser el administrador de este proceso, en bien de todos y en beneficio de ningún sector en particular.

Toda negociación orientada a la resolución de un conflicto en particular, comprende una serie de pasos y procedimientos para alcanzar su objetivo. El primero de los pasos es llegar a la mesa de negociación y para ello se necesita una “Agenda de negociación” en la que las partes estén de acuerdo.

Facilitador

Para el armado de una Agenda de negociación en situación tan complicada, se necesita del “facilitador” cuya función será la de crear las condiciones para que las partes se junten y acepten negociar. Es importante que las partes reconozcan la necesidad de negociar.

Existen ocasiones en las que las partes no perciben la necesidad de negociar o no quieren hacerlo. En estas circunstancias resulta muy útil la figura del interviniente, conocido como broker o facilitador, cuya función es instar e inducir a las partes a iniciar un proceso de negociación. Esta actividad es típica de organismos internacionales. El “facilitador” procura acercar a las partes y obligarlas a un compromiso para negociar. Muchas veces el conflicto es abierto y conocido, pero las partes no quieren negociar a menos que se establezcan ciertos condicionantes, o aparezcan puntos esenciales en una Agenda pre-negociada. También es factible que las partes se avengan a negociar para impresionar favorablemente a terceros, por ejemplo la opinión pública o los inversores, pero no haya un interés genuino en que la negociación progrese. Es probable que, en estas circunstancias, las partes se sienten a negociar pero empleen tácticas dilatorias. El papel del “facilitador”, entonces, es crear las condiciones para que las partes inicien negociaciones.

El facilitador, mediante su gestión, procura acercar a las partes e inducirlas a un compromiso para negociar. En el caso de Colombia, no se dan conflictos de intereses, como en otros, sino conflicto de principios -o ideologías o percepciones respecto de la forma en que se debe gobernar y cómo debe ser el desarrollo económico-social-, lo que hace que la convergencia de puntos para el armado de una Agenda de negociación sea difícil. Al menos deberían alcanzarse ciertos puntos esenciales en una Agenda pre-negociada. Durante la pre-negociación, las partes pueden concordar en elaborar una Agenda “tentativa” sujeta a perfeccionamiento futuro. Esto constituye un mecanismo de desbloqueo. Es necesario lograr que las partes se sienten a negociar sin que empleen tácticas dilatorias.

Una vez que se alcance esta Agenda básica, las partes pueden negociar directamente o buscarse a un mediador para que contribuya con el proceso. Para el tratamiento del conflicto colombiano, en ningún caso ha habido “facilitador” -al menos visible-, y tampoco “mediador” [97]. Contrariamente, se han dado “observadores” en los procesos, con la idea o imagen de “garantes”, aunque su rol real haya sido ínfimo.

La Agenda básica es posible, a partir de los diferentes Acuerdos alcanzados hasta la fecha por diferentes Gobiernos, ya que, en ellos, hay suficiente material. De todas formas, queda un aspecto importante, que es la interpretación que cada parte le da a los puntos de la Agenda acordada. En muchos casos, este tema es el gran freno en los procesos de negociación, al punto de finalizar anticipadamente sin los resultados esperados.

Normador

Es el que establece las “normas” bajo las que la negociación se llevará a cabo. Colabora con las partes para definir las “reglas del juego” del proceso de negociación. Cómo se negocia.

Todo proceso de negociación se conduce bajo “reglas del juego” implícitas y/o explícitas. En estas normas se indican los mecanismos válidos a emplearse y pueden incluir decisiones sobre Agenda, tiempo de duración, lugar y frecuencia de encuentros, partes intervinientes, lenguaje, papel de terceros, etc. Las “reglas” también comprenden aspectos que van más allá de los “procedimientos”. En este caso, buscan establecer substantivamente, qué se desea como resultado final del proceso de negociación.

La falta de una definición de las “reglas del juego’’ de una manera precisa puede significar, para comenzar, la imposibilidad de iniciar una negociación. También puede generar un impasse futuro, cuando las partes “interpreten” las reglas de una manera diferente. En el caso Colombia, en el que cada parte tiene una percepción de las reglas que choca totalmente con el resto, dificulta la evolución y el avance del proceso. Por otro lado, un cambio en las reglas del juego durante el proceso de negociación, es un típico instrumento de solución de impasses ya que, por ejemplo, la introducción de nuevos temas, la incorporación de terceros [98], la substitución de negociadores, etc., puede aliviar una situación circular negativa.

La definición de las “reglas del juego” puede implicar también -o no-, el establecimiento de los criterios para su modificación durante el proceso de negociación.

Hay autores que opinan que un exceso de reglamentación de la negociación, puede significar reducir el espacio para la creatividad en la búsqueda de opciones, crear un “clima” burocrático y un exceso de preocupación por los procedimientos en desmedro de lo substantivo.

Si uno se pone a analizar las “reglas del juego” planteadas oficialmente para la negociación -en este caso en La Habana-, y las “reglas” según surgen de las “posiciones ostentadas” por cada una de las partes en diferentes momentos, se evidencia un gran desfase [99]. Además, el hecho de que haya una cantidad importante de sectores de la sociedad colombiana que tiene intereses, que no siente que estén representados en el proceso de negociación que se lleva a cabo por el Gobierno y la guerrilla, muestra que lo “procedimental” no necesariamente asegura que se arribe a buen puerto.

Agenda de Negociación o Pre-negociación

El armado de la Agenda implica establecer qué se negocia y qué no.

Hay que centrarse en los intereses no en las posiciones, para poder realizar una Agenda aceptable para las partes.

Gráfico 3: Proceso de Negociación Global

Proceso de Negociación Global

El elemento fundamental en la estructura de la negociación, es la “Agenda” cuyo contenido define aspectos substantivos, tales como:

1) temas a negociarse;

2) orden de tratamiento;

3) lugar de realización;

4) fecha de comienzo y de conclusión;

5) intervinientes directos y de apoyo; etc.

El formato de la Agenda o pre-Agenda, puede disponerse de forma tal de ir diferenciando el estado de las posiciones de cada parte, para ir armando un cuadro de situación real.

Por ejemplo [100]:

a) Posiciones radicales;

b) Procesos que pueden contribuir con la Paz;

c) Desentendimientos no radicales;

d) Puntos que pueden postergarse para más adelante;

e) Puntos en común;

f) Puntos en común con problemas de resolución;

g) Reglas básicas de las partes.

En éste último punto -reglas básicas-, se muestran las posiciones que ostenta cada parte y que considera que deben regir el proceso y, en su caso, ser el objeto central de la negociación desde su punto de vista. Esto debe ser tenido en cuenta por el “normador”, no para aceptarlo, sino para ver de qué forma establecer reglas que no generen más distancia entre las partes e impidan el armado de la Agenda de Negociación durante el proceso mismo.

Las principales acciones involucradas en el proceso de “preparación” serían:

a) constitución del equipo de negociación;

b) evaluación del “clima” y “condiciones” generales de la negociación;

i) poder negociador -bargaining power- de las partes;

ii) experiencia negociadora de las partes;

iii) utilización de elementos de otras experiencias negociadoras;

iv) necesidad del Acuerdo que cada parte tiene;

v) análisis de los intereses de cada uno.

Los intereses son la “luz” que guía la negociación. Muestra las prioridades. Muchos conflictos se producen por falta de explicitación de intereses y por falsos supuestos sobre los mismos. Una táctica negociadora basada en ocultar los intereses o distraerlos puede ser contraproducente. Una virtud del enfoque “cooperativo” en relación con la negociación, se manifiesta en este punto. El tema es cómo alcanzarlo en un proceso como el de Colombia donde las posiciones priman por sobre los intereses y se basan en el derecho y el poder.

c) Fijación de objetivos y una estrategia global;

d) Evaluación del equipo negociador de la otra u otras partes.

Dado las características del conflicto colombiano, para que no queden situaciones latentes, es necesario la regeneración -refundación- del Estado [101], con la participación activa de todos los sectores de la población, y no mediante una Asamblea Constituyente conducida, exclusiva y excluyentemente, por juristas elegidos. Deberían darse auténticas Asambleas Populares que deriven en una Constituyente. Dentro de las reformas constitucionales, deberían incluirse ciertas alternativas similares a las que realizaron Sudáfrica o El Salvador con las fuerzas armadas, en donde tanto el ejército de la insurgencia como el estatal se desmovilizaron y se integraron en una fuerza común.

En Colombia los partidos políticos -y en el resto de América Latina-, son reducidos a la condición de ser simples repartidores de avales a los candidatos que operan desde sus “microempresas electorales”, que han sobrevivido gracias a la posibilidad que brinda el voto preferente, al permitir que no sea el partido sino cada candidato que, siguiendo sus propias pautas y visión, define su listado de propuestas, consigue la financiación para su campaña -en ocasiones otorgando prebendas que luego comprometerán sus decisiones-, y organiza su logística de campaña [102].

En las reformas al Estado, éste debe responder menos a los partidos políticos y más a las instancias locales de poder manifestadas en las organizaciones representativas de la sociedad civil. Habría que buscar una forma en que estas organizaciones, que tienen representatividad corporativa -al estilo de las organizaciones de la sociedad civil-, operen como delegados reales [103]. El Parlamento a nivel nacional, provincial y municipal podría ser conformado por representantes de la sociedad civil y diferentes sectores de Colombia, como asociaciones, sindicatos, etc., mientras que el Poder Ejecutivo continuar en manos de partidos políticos y el Poder Judicial surgir de elecciones internas de las asociaciones de abogados del país que designarán representantes que serán a su vez elegidos por voto popular para ocupar cargos en todos los estamentos del Poder Judicial.

Los negociadores, no sólo deben ser de parte del Gobierno y la insurgencia, sino incluir una tercería sólida de la sociedad civil, al estilo de “diplomacia de vías múltiples” [104]. El Gobierno debe permitir entrar en el proceso de negociación para la Paz al ELN en las mismas condiciones que a las FARC sin hacer discriminaciones ni preferencias. La “sociedad civil”: es el convidado de piedra en el proceso, y en todos los anteriores que se han dado en Colombia.

Pautas para Avanzar Hacia la Negociación

1) Grado de reconocimiento entre las partes como interlocutores

El primer tema es que cada parte esté predispuesta a negociar con la otra y, a la vez, que sea “reconocida” como parte en el conflicto. Este es uno de los temas más complejos en el caso Colombia ya que el Gobierno de Estados Unidos -y luego los de la Unión Europea- ha dado tratamiento a los grupos insurgentes de terroristas e incluso de narco-terroristas -grupos terroristas, que se financian con fondos del narcotráfico- por lo que con ellos no se negocia. Tratándose de un actor tan importante, no sólo por ser el que financia el Plan Colombia, sino también, por tratarse de un “árbitro supremo” [105] en lo internacional, constituye una traba importante para llegar a soluciones negociadas. El Gobierno colombiano comenzó a calificar a los grupos insurgentes como terroristas a partir de la última etapa del Gobierno de Andrés Pastrana Arango (2002), abandonando su anterior calificativo de fuerza “insurgente” que luchaba por el cambio social; y luego por el Gobierno de Alvaro Uribe Vélez, que para junio del 2005 calificó a las FARC de “terroristas, financiados por el narcotráfico”.

Sin embargo, el Gobierno de Alvaro Uribe Vélez aceptó negociar con las FARC el intercambio de subversivos presos por políticos y miembros de la fuerza pública en su poder, lo que implicó un reconocimiento del grupo y una predisposición a negociar, al menos ciertos temas. Ha llegado, incluso, a aceptar negociar la Paz con las FARC al declarar, en junio del 2006, que:

“Considera viable la posibilidad de convocar a una Asamblea Constituyente, como final del proceso de Paz, con previa dejación de armas”.

También hubo un reconocimiento por parte del Gobierno colombiano al ELN, toda vez que se llevó a cabo un proceso -intermitente- de negociación en La Habana.

2) Factores que Afectan a la Negociación Pacífica

- De la injerencia de Estados Unidos en el caso Kosovo [106] a su injerencia en el caso Colombia, opera como hegemón y árbitro supremo. Uno de los factores que afecta la posibilidad de una negociación pacífica, es la postura irreductible por parte del Gobierno de Estados Unidos de no reconocer a los grupos insurgentes como tales y como fuerza beligerante y darles tratamiento de terroristas y, por lo tanto, decidir que con terroristas Estados Unidos no negocia. El Gobierno norteamericano está dispuesto a ayudar a Colombia pero no al proceso de negociación, sino militarmente. El proceso de negociación en sí, sólo le interesa en la medida en que favorezca a su seguridad y sus intereses económico-comerciales-financieros [107].

- El Gobierno colombiano, sigue los criterios establecidos por Estados Unidos de calificarlos de terroristas, a la vez que considera que la “militarización” es la vía más adecuada de concluir con el conflicto. En el marco de la negociación -en todos los procesos que se han dado históricamente y el actual-, siempre lo ha circunscripto a representantes del Gobierno y las guerrillas, sin participación activa de los diferentes sectores de la sociedad colombiana. Juan Manuel Santos, ha elegido negociar bajo el fuego con las FARC, en la expectativa de que se logre una buena desmovilización de la guerrilla, sin comprometer el modelo político-económico vigente.

- Desde mediados del siglo XIX, el manejo excluyente y monopólico por parte de los dos partidos tradicionales colombianos, liberal y conservador, ha limitado y, en la mayoría de los casos, impedido el acceso y participación de otras expresiones políticas que plantean un accionar por fuera de sus fronteras ideológicas; lo que hace que sea sumamente complejo llegar a la Paz en países como Colombia, donde el pluralismo no existe en lo real, aunque satisfaga en lo formal -e ideológico- a Estados Unidos.

- La debilidad del pueblo colombiano en sus diferentes sectores, que expresa demandas, pero carece de una cultura participativa. El sistema de representación y participación -al igual que en el resto de los países latinoamericanos-, está organizado de manera tal que dificulta que se den cambios substantivos que faciliten el ascenso de diferentes sectores de la sociedad a los puestos de toma de decisiones. Se consolida la continuidad de los grupos de poder, a la vez que se desalienta la participación activa de los diferentes sectores de la población -salvo los grupos vinculados a las esferas de poder-, al punto de criminalizar su demanda, en defensa de la estabilidad del sistema vigente.

- La existencia de metas y aspiraciones diferentes de las partes en conflicto -directas e indirectas-, es un factor que entorpece toda posibilidad de que se llegue a un final satisfactorio. En la medida en que no haya cierta convergencia mínima entre las metas de las diferentes partes, el final -para el caso de que lo haya- se acercará más a una “Pax” que a la “Paz”.

Entre los actores directos:

- El Gobierno de Colombia [108], que en los diferentes períodos de negociación históricos y actual, deja en claro que aspira a continuar con las políticas vigentes, sin efectuar cambios en lo substantivo, y lo hace desde una posición en la que queda en claro que desea mantenerse en el poder, y favorecer a sectores interesados en la inversión en áreas de interés mundial -como mega-minería, energía, liberación del comercio-, pero que no necesariamente contribuyen a la resolución de las problemáticas estructurales de Colombia. El Gobierno cuenta con el poder legitimador interno del voto mayoritario [109] y grupos corporativos, a la vez que el apoyo internacional de Gobiernos como el de Estados Unidos y europeos y grupos inversionistas -en la medida en que encuentren seguridad jurídica y estabilidad-.

- Las guerrillas, cuyo objetivo es tomar el poder y generar un cambio radical, que denomina Paz con justicia social, en el que no considera partícipe a los sectores del establishment, ya que, actividades como la mega-minería y los Tratados de Libre Comercio (TLC), son factores que entorpecen la posibilidad de alcanzar el propósito que se plantean. Su objetivo entra en total contradicción con las políticas vigentes, pero el nivel de poder legitimador interno está sólo dado por su capacidad militar, ya que las demandas hechas por diferentes sectores de la sociedad colombiana, pueden coincidir en las temáticas, pero no por ello estos sectores sienten que las guerrillas los representen en su accionar militar o en la mesa de negociaciones [110]. El poder legitimador internacional es muy bajo, como para facilitar el logro de sus objetivos, sin tener que ceder posiciones frente al establishment, como para poder encontrar maniobrabilidad.

Tanto las FARC como el ELN plantean reformas constitucionales a través de una Asamblea Constituyente -al final del proceso o como conclusión de la negociación pacífica del conflicto-, que es rechazada por el Gobierno de Colombia -que solamente considera un “referéndum” como punto culminante del proceso-.

Para las FARC no hay Paz sin justicia social, independencia y soberanía. Busca la reformulación del pacto social básico (Asamblea Constituyente) con cambios en el sistema político, tratamiento de lo social, modificación y enjuiciamiento de la estructura militar, nacionalización de la economía. Le ha propuesto al Gobierno de Estados Unidos resolver el problema de los cultivos ilícitos invirtiendo en cultivos alternativos; ya que la estrategia de las fumigaciones provocará un enorme daño al ecosistema. Respecto del narcotráfico, plantea que el Gobierno norteamericano actúe sobre la “demanda” ya que sería la causante del narcotráfico por el consumo de substancias ilícitas. Una desmilitarización del tratamiento del conflicto y la eliminación del Plan Colombia.

El ELN es -en algunos aspectos- coincidente con las propuestas de las FARC. Concibe la solución política negociada como un proceso de participación diverso de actores sociales y políticos, dentro de los cuales ellos se consideran uno más. Considera que el Estado es el “principal promotor de la profundización de la crisis al escalar la guerra e impulsar el paramilitarismo”. La erradicación de cultivos ilícitos debe ser producto de la substitución concertada con las comunidades campesinas e indígenas.

- Los diferentes sectores de la sociedad colombiana, constituyen una heterogeneidad muy grande, ya que además de estar conformados por familiares de víctimas, desplazados, etc., están los sectores indígenas, los afrocolombianos, los pequeños campesinos, los pequeños mineros, mezclada con sectores corporativos, como la Federación Colombiana de Ganaderos (FEDEGAN). Cada parte tiene sus demandas, pero el grado de institucionalidad y de peso en el proceso de negociaciones, no es tan alto como para lograr cambios substantivos. Su capacidad de presión, podrá lograr -dependiendo del tipo de sector- que el Gobierno amplíe los límites del sistema dominante [111], lo suficiente como para mantener el equilibrio sistémico [112], pero no para que haya cambios que satisfagan las demandas.

Entre los actores indirectos:

- Gobierno de Estados Unidos, tiene el doble rol de actor indirecto en el conflicto, como potencia hegemónica, buscando mantener sus intereses económicos y de seguridad en la región, a la vez que actor directo, a través de su actividad militar directa en Colombia mediante nueve bases militares e indirecta hacia América Latina, en continuidad con lo que fue el “Comando Sur” en la etapa de la guerra fría.

- El sector financiero de Estados Unidos, cuyo objetivo es obtener rentabilidad, a la sombra de políticas gubernamentales favorables y funcionales a sus intereses.

- Organismos Internacionales Gubernamentales, se manejan con sus normas y protocolos, que pueden contribuir formalmente a la resolución de los conflictos, pero no en los aspectos substantivos.

- Los Gobiernos de América Latina, heterogéneos entre sí y, en general, ausentes de las problemáticas regionales. Hay más conflictos entre Estados y Gobiernos de la región, que el grado de convergencia hacia políticas comunes de desarrollo y de resolución de conflictos. En general la colaboración directa ha sido como apoyo logístico en casos de liberación de rehenes de las guerrillas. Respecto de las negociaciones de Paz, manifiestan su total apoyo, pero América Latina carece de un sistema propio de resolución de conflictos, sean estos intraestatales, interestatales o del tipo colonial [113].

- Países de la Unión Europea, han operado de consuno con Estados Unidos en la calificación de terroristas a las guerrillas colombianas, y su interés por una Paz en este país, está más vinculado a sus intereses económicos-comerciales-financieros, que a la resolución de las problemáticas substantivas. Está más cerca de legitimar políticas de los Gobiernos colombianos, con ciertas limitaciones -como Derechos Humanos; democracia formal- que de contribuir con los objetivos planteados por las guerrillas o las demandas de los diferentes sectores de la sociedad colombiana.

Alternativas

Puede ser que se proponga un proceso de negociación, o que éste se esté llevando a cabo; las partes en el conflicto siempre se plantean escenarios “alternativos” a la negociación. Esto se denomina “MAAN” o “mejor alternativa a un arreglo negociado”. Es lo que vamos a hacer si no llegamos a un Acuerdo con la otra parte, basados en nuestras posiciones. Es el mejor curso de acción para satisfacer los intereses propios sin el consentimiento de la otra parte; de hecho es la principal y más genuina fuente de poder de ese proceso.

La mejor alternativa a un arreglo negociado, incluye la MAPAN mejor alternativa posible a un arreglo negociado, que tiene en cuenta qué es lo mejor para cada parte, en vez de negociar un Acuerdo; también contempla la PAAN peor alternativa a un arreglo negociado, que tiene en cuenta las consecuencias de elegir opciones que generan perjuicios mayores que negociar y obtener menos de lo que ya se tenía; la ZOPA zona de posibles acuerdos, que es la franja o el alcance que puede significar un acuerdo satisfactorio para las partes, o conjunto de acuerdos que potencialmente puede satisfacer a las partes; y la CPT consecuencias para terceros como, por ejemplo, el pueblo de Colombia [114].

Al evaluar la MAAN de una y otra/s parte/s, hay que preguntarse si la/s otra/s parte/s comprende/n plenamente las consecuencias de no resolver el conflicto. Esto conlleva cuestionarse:

-      ¿Las alternativas a un acuerdo que tiene cada parte son realistas?

-      ¿Alguno está siendo demasiado optimista acerca del apoyo con que cuenta?

-      ¿Acerca de su poderío militar?

-      ¿Las partes evalúan los costos humanos, económicos y de otro tipo que acarrea continuar con la disputa?

Las partes en conflicto, tienden a subestimar el coste para sí mismos de no llegar a un Acuerdo y a sobreestimar los costes en los que incurriría el otro bando. No se piensa claramente qué se hará si no se llega a ningún Acuerdo. Hay que pensar que la contraparte también tiene una MAAN.



© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, “Paz o Pax” en América Latina: Conflicto en Colombia, (Córdoba, Edic. del Autor, 2017), ISBN: 978-987-33-2238-9, eBook, CDD 327.1


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET) 1988-2013.
e-Mail: luisdallanegra@gmail.com


[96] Klemens von Metternich, citado en Kissinger, Henry A., Un Mundo Restaurado, (México, FCE, 1973), pág. 65.

[97] En el 2007, durante el Gobierno de Alvaro Uribe Vélez, el Presidente venezolano Hugo Chávez, cumplió brevemente esa función e inmediatamente fue sacado por el Gobierno colombiano, por desacuerdos respecto de los procedimientos.

[98] Para el caso del proceso iniciado durante el Gobierno de Juan Manuel Santos, la introducción de las víctimas en diferentes etapas en las conversaciones de La Habana; la creación de una página en internet para que diferentes sectores de la sociedad civil expresen sus demandas, necesidades y puntos de vista; etc.

[99] Ver el Anexo VI relativo a “Cuadro de Puntos para Agenda de Paz”.

[100] Una definición de cada uno de estos puntos, se encuentra en el Anexo VI relativo a “Cuadro de Puntos para Agenda de Paz”.

[101] Algo inadmisible para el Gobierno colombiano, cuyo “inamovible” es que no se toca el sistema político ni el modelo económico.

[102] Ospina, Juan Manuel, ¿Para qué una reforma político-electoral?: ¿Para dónde va o pretende ir esta nueva reforma política?, en Diario El Espectador, Bogotá, 1-10-2014, http://www.elespectador.com/opinion/una-reforma-politico-electoral-columna-520111.

[103] Hecho que no se ha dado en ninguno de los procesos de negociación encarados, incluyendo el actual.

[104] Notter, James, McDonald, John y Diamond, Louise, Track Two Diplomacy: Nongovernmental Strategies For Peace, (Washington D.C., Institute for Multi-Track Diplomacy, 1992). También ver, Estrategias de Paz no Gubernamentales, http://luisdallanegra.bravehost.com/Negointe/segusa.htm#ar5.

[105] Dallanegra Pedraza, Luis, El Arbitro Supremo: El Problema del Gobierno del Mundo, en Revista Círculo de Humanidades, Universidad Autónoma Latinoamericana, Medellín, Colombia, Julio del 2008, Nro. 29, ISSN: 0122-7823, págs. 7-15.

[106] En el caso Kosovo, las potencias se han dividido en torno a la legalidad o ilegalidad de su existencia como Estado soberano independiente de Serbia. Estados Unidos jugó un papel preponderante en esta cuestión al reconocer rápidamente la independencia de Kosovo en base al principio de autodeterminación.

[107] Corolario Theodoro Roosevelt a la Doctrina Monroe de 1904. Ver Dallanegra Pedraza, Luis, Relaciones Políticas entre Estados Unidos y América Latina: ¿Predominio “monroista” o Unidad Americana?, (Buenos Aires, Edic. del Autor, 1994), ISBN 950-43-5524-2, Cap. II.

[108] Todos los Gobiernos en general, históricos y el actual, con diferentes metodologías y estrategias.

[109] En Colombia hay una abstención electoral de alrededor del sesenta (60) porciento.

[110] No obstante, las FARC desde siempre han planteado una salida política al conflicto, así como la necesidad de que todos los colombianos sean partícipes activos del proceso de Paz. Uno de los ejemplos está en lo acordado en San Francisco de las Sombras el 5 de octubre del 2001. El espíritu del Acuerdo por Colombia, firmado entre el ELN y el Gobierno de Colombia, en La Habana el 24 de noviembre del 2001, también propone mecanismos alternativos a la vía militar y la participación de la sociedad civil.

[111] Todo sistema, en su defensa, cuando encuentra que corre peligro su existencia, decide generar los cambios suficientes, como para mantener su estabilidad y equilibrio. A este proceso se lo conoce como “ampliación de los límites del sistema”.

[112] Gatopardismo.

[113] Malvinas, Guayana Esequibo, Belice.

[114] Ver Anexo VI relativo a “Cuadro de Puntos para Agenda de Paz”.