Tapa Conflicto en Colombia

 

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Capítulo XXVI

Los Paramilitares Reclaman Participar en las Negociaciones

Los Jefes de las “autodefensas”, Edward Cobos Tellez, Ramón Isaza, Manuel de Jesús Pirabán, en una carta titulada “La Paz con Grandeza”, expresaron su respaldo al proceso de negociaciones con las FARC, pero sin discriminaciones. Plantearon que los desmovilizados del paramilitarismo consideraban que no habrá Paz si se limita sólo a algunos actores de la guerra. Instaron al Gobierno de Santos a que se los tenga en cuenta en el propósito de alcanzar una Paz integral. La petición la basaron en su idea de que a la reconciliación debe llegarse “sin discriminaciones ni exclusiones”, pues estas viciarían el resultado final y mermarían sus efectos benéficos. Los desmovilizados del paramilitarismo también quieren sentirse amparados por el Marco Legal para la Paz, que se estructura para darle solidez al proceso con las FARC, de tal modo que también puedan contar con los mismos derechos y obligaciones ante la Ley y ante la Constitución. Plantearon que no pueden ser ciudadanos de segunda por haberse desmovilizado como grupos de “autodefensas” y no como integrantes de la guerrilla:

Esto no sería justo, no contemplaría la igualdad de derechos entre combatientes que fuimos de lado y lado, y sembraría la duda sobre la naturaleza de los Marcos Jurídicos y Políticos acordados entre Gobierno y guerrillas; además dejaría en miles de desmovilizados y millones de compatriotas el sabor amargo del distinto rasero utilizado”.

La Paz no puede limitarse a unos actores de la guerra, dejando a la deriva y sin solución a los otros combatientes 903.

También el Jefe de las AUC Salvatore Mancuso, instó al Presidente Santos participar en los Diálogos de Paz y que a los desmovilizados del paramilitarismo se les de los mismos beneficios que otorguen a los miembros de la guerrilla. Pidió participar del proceso de Paz, en una Mesa única con la guerrilla o en una paralela, exigiendo que se les otorguen derechos políticos y advirtiendo que, de no incluirse a los paramilitares, no habría una Paz sostenible ni duradera, ya que un proceso de Paz que no incluya a la gran mayoría de los actores del conflicto resultará insuficiente para evitar que las zonas desocupadas al momento de la desmovilización por unos, sean fatalmente retomadas por otros, exclusiones y vías de hecho que han sido una tendencia histórica, que han convalidado y reeditado la violencia y promovido la lucha armada como expresión política para defender intereses, perpetuando la guerra, la continuidad de daños en la vida de miles de personas y retrasando en amplias regiones el desarrollo socioeconómico y la democracia incluyente y plural. Para Mancuso, la desmovilización de las AUC, de los grupos guerrilleros que dejaron las armas, como el EPL, el M-19, la Corriente de Renovación Socialista, el ERP, el Quintín Lame, etc., indudablemente no sirvieron para fortalecer la institucionalidad y la democracia o alcanzar una Paz estable y duradera; experiencias que no se deben desdeñar.

No será la inclusión política de los desmovilizados y sus bases sociales la que impida la solución negociada, ni tampoco la participación en el proceso de Paz de la mayor cantidad de actores en el conflicto, sino su “invisibilización” y exclusión política, las que harán inviable la solución. Cuál sería el interés que no se puedan expresar democráticamente con razones y argumentos, las ideas de quienes deponen las armas y durante años representaron los intereses de tantas comunidades. ¿Quiénes son los pocos que se benefician de esta exclusión y sus funestas derivaciones? No es el pueblo colombiano. Resulta inevitable que haya ciudadanos que deseen que guerrilleros y “autodefensas”, quienes tenemos iguales responsabilidades en cuantiosos hechos de guerra, nos pudramos en una cárcel o regresemos a la sociedad con nuestros Derechos Humanos y Políticos cercenados. No puede ser el castigo el único remedio que exija una sociedad que busca justicia pero también reconciliación y Paz.

Las FARC aspiran a transformarse en una fuerza política legalmente reconocida, también nosotros, así lo hemos manifestado innumerables veces, como el día de la instalación oficial de la Mesa de negociaciones en Ralito, el 1º de julio del 2004 904, cuando dije:

Para eliminar toda posibilidad que conduzca a un nuevo resurgimiento de la opción armada antisubversiva, nosotros como Autodefensas Campesinas avanzaremos, no hacia la desaparición como organización, sino hacia la transformación en un movimiento político de masas a través del que la retaguardia social de las Autodefensas pueda constituirse en una alternativa democrática que defienda, custodie y proteja los intereses, derechos y demandas de nuestras comunidades ante los poderes del Estado”.

Las FARC aspirarán a ser, en la legalidad, líderes sociales en las diferentes zonas donde actuaron y también en otras.

- ¿Cómo evitar que no vean las comunidades a sus integrantes como una amenaza, si los otros desmovilizados no pueden competir políticamente con los mismos derechos y garantías que reciban los miembros de las FARC?

- ¿Por qué unos actores desmovilizados del conflicto harán proselitismo político y otros no?

- ¿Por qué propiciar esa diferencia de criterios, estratificar la violencia, las víctimas y los actores del conflicto armado según la posición política o ideológica?

- ¿Será socialmente viable un postconflicto parcializado que incluya a unos y rechace a otros?

- ¿Que los desmovilizados como autodefensas, e incluso los ya desmovilizados como guerrilleros en los años recientes, no recibamos un trato equivalente al que reciban los mandos y los soportes políticos y logísticos de las FARC y por el contrario quedemos confinados a la cárcel, extraditados, proscriptos de la sociedad y seamos los únicos a los que se nos exija Reparación y Verdad?

- ¿Conducirá a la Paz la iniquidad y extravagancia que representa la asimetría de condenar a unos por los mismos actos de guerra dentro del conflicto armado irregular, mientras que simultáneamente, no solo se ignora la barbarie de los otros, sino que también se premian?

- ¿Habrá auténtica Paz si se le da un trato diferenciado a guerrilleros, autodefensas y militares cuando estos últimos han dicho: “no queremos terroristas ejerciendo cargos de poder y militares que han defendido legal y constitucionalmente esta nación, condenados, humillados, y confinados en las distintas cárceles del país”?

Por estas argumentadas razones, le pedimos, Presidente Santos, que retome el proceso de Paz inconcluso con las AUC, que fue truncado por el Gobierno de Uribe, que suspendió el componente político de las negociaciones, al negarse a firmar los Acuerdos pactados en la Mesa cuando así se lo exigimos, vulnerando a los desmovilizados, a las comunidades directamente afectadas y decepcionando al país, cuando ya habíamos desmovilizado todos los hombres y mujeres de las “autodefensas”, dejándonos en el limbo, anclados exclusivamente al Componente Judicial Transicional, sumido en total incertidumbre, plagado de vacíos, indefiniciones, inseguridades jurídicas; cercenados los derechos políticos y civiles, silenciados, extraditados, proscriptos y encarcelados al lado de los líderes de nuestras bases sociales, apoyos políticos, empresarios, militares y amplios sectores de la sociedad que, en su momento, cuando el país estuvo a punto de colapsar a manos de las guerrillas, nos empujaron, pidieron ayuda o nos apoyaron.

En la forma como se ha abordado el Componente Judicial Transicional, ni el Estado, ni el aparato judicial, tienen las herramientas, ni los recursos, mucho menos, la capacidad para evacuar el universo de hechos a juzgar -que abarcan todo el código penal- cometidos por las partes en contienda durante más de cincuenta años de conflicto armado.

Se necesita del compromiso del Estado en su totalidad, de la mayor cantidad de actores del conflicto, de los medios de comunicación y de toda la sociedad y la comunidad internacional para alcanzar la Paz, para que los compromisos y los Acuerdos pactados no sean malogrados por hechos y lógicas siniestras que nos excedan desde las manos obscuras de quienes están dispuestos a utilizar todos los recursos legales o ilegales, estatales o paraestatales de izquierda o de derecha habidos y por haber, en contra de la Paz y la Reconciliación, y del país donde quepamos todos.

Debemos desnudar las verdades del conflicto, para que podamos subsanar las profundas causas que lo originaron y mantienen, cuáles y de quiénes las responsabilidades asumiendo las que nos correspondan, sin revanchismos, procurando mirar hacia adelante para evitar que se sigan repitiendo los males y lograr así una Paz duradera. Que se verifique aquello de que no habrá vencedores ni vencidos, todos igualmente dedicados y comprometidos con la realización de los imperativos de la Ley y de la Paz 905.

La Perspectiva de las Autodefensas Unidas

La ex-Senadora Piedad Córdoba como líder de Colombianos y Colombianas por la Paz y un grupo de sus miembros, se reunieron el 11 de septiembre del 2014, a pedido de los miembros de las “autodefensas”: Freddy Rendón Herrera, alias el “Alemán”, “Pedro Bonito”, “Ernesto Báez”, “Julián Bolívar” y el “Iguano”; que con anterioridad la habían secuestrado y con el proceso de negociación de Paz iniciado por el Presidente Santos, la buscaron como mediadora:

Doctora, en nombre de las autodefensas, de los desmovilizados reunidos aquí y los que están en todo el territorio nacional y en las cárceles de Estados Unidos, en nombre mío y de mi familia, del extinto bloque Elmer Cárdenas, que la tuvo las últimas horas de su secuestro, quiero pedirle perdón por los males que le hicimos pasar a usted y a su familia. Sé que el perdón es un tema del corazón, pero usted es una mujer que va más allá de los resentimientos y sé que nos va a perdonar. Si no es hoy, sepa que nosotros lo seguiremos esperando”.

La ex-Senadora contestó:

Yo ya se los di. No tengo sentimientos de venganza, ni de rencor, ni de odio, y la prueba es que estoy aquí. El hecho de que trabajemos porque se acabe la guerra, es suficiente motivo para perdonar. Con sinceridad les digo que los veo como seres humanos a quienes les ha tocado vivir una guerra. Fueron momentos horribles, después vinieron cosas duras. En mi caso, y en el de mi familia, tengan la certeza de que nos damos por reconciliados”.

La invitación a Piedad Córdoba y el grupo de Colombianos y Colombianas por la Paz, tenía el objetivo de hablar de paramilitarismo y la versión que sus antiguos Jefes tenían de la Paz, por lo que consideraron de importancia, comenzar la reunión con un gesto de reconciliación.

Ernesto Báez pidió la palabra y leyó un mensaje enviado por Edwar Cobos, más conocido como “Diego Vecino”, recluido en la cárcel La Picota de Bogotá:

En representación de los postulados a Justicia y Paz, recluidos en este establecimiento y de los de Barranquilla, Montería, Espinal, Palmira y algunos de las guerrillas con quienes tenemos comunicación, deseamos suerte a los que están reunidos. Estos encuentros son valiosos en la construcción de la Paz y la reconciliación nacional, y constituyen un aporte importante a la participación de todos los actores del conflicto en la negociación que se lleva a cabo en La Habana”.

El Alemán, ex-Comandante del bloque Elmer Cárdenas, explicó:

Desde que tomamos la decisión de abandonar las armas, nuestro compromiso con la Paz ha sido total. Hoy es más fuerte. Tras ocho años de estar privados de la libertad, compartiendo con gente con la que antes nos enfrentamos en el campo de batalla, hemos reflexionado. No quisiéramos ver a los guerrilleros en las cárceles. Si pudiéramos terminar la guerra con mecanismos distintos a la privación de la libertad, no nos opondríamos. Ya no hay resentimiento. Ese ofrecimiento de perdón es de corazón. No es un asunto formal, por cumplir requisitos, es de verdad. Queremos vivir en sociedad, queremos que nuestros hijos se eduquen en ella, queremos abrazarnos con quienes en su momento fueron nuestros contrarios. Ya no reconocemos enemigos”.

El Alemán, puso sobre la mesa el tema por el cual habían invitado a Colombianos y Colombianas por la Paz a la reunión:

La verdad no ha llegado a la sociedad, pero no porque nosotros la hayamos ocultado. En estos ocho años de Justicia y Paz hay catorce mil horas de grabaciones de las versiones en las que hemos participado. La Ley de Justicia y Paz fue un fracaso, pero no se ha mirado de quién fue la culpa. ¿Fue de los beneficiarios de la Ley o de la Fiscalía, del Ministerio de Justicia y del Estado. Hoy el Estado no ha sido consecuente ni se preparó para proceso, pero ahora sí está a tiempo de hacerlo para que termine de manera exitosa. Para lo que viene con las guerrillas, para que no pase por el escarnio público”.

La situación jurídica de estos ex-paramilitares quedó en el limbo. Cumplieron la pena alternativa, pero los administradores de justicia alegan que no cumplieron con la Verdad ni con la Reparación, por lo cual están sujetos a ser excluidos de Justicia y Paz y enfrentar penas que pueden llegar a cuarenta años de prisión. El Alemán agregó que de todo lo que han contado, sólo el diez porciento ha sido procesado por la justicia:

Por mí, los integrantes del bloque Elmer Cárdenas han pasado seis fiscales, todos con rumbo a sus jubilaciones de diecisiete millones de pesos (u$s 8100). ¿Dónde están las denuncias que hicimos? Muchas llevaron a compulsas de copias contra terceros, pero cuando éstos fueron importantes, los expedientes desaparecieron o se concluyó que no se le podía creer a delincuentes. Yo conté mi relación con miembros de la fuerza pública, con empresarios y políticos, y ahora me pregunto: ¿por qué no se tuvo la misma diligencia cuando los señalados fueron Concejales de pueblos a cuando hablé de Senadores o empresarios?”.

Una cosa es el paramilitarismo que existe hoy y otra las “autodefensas”:

Es que aquí no hay una verdad única. Cada uno de nosotros sabe un pedazo, y si queremos conocer la verdad de nuestra tragedia nacional, de las últimas cinco décadas, todos tenemos que poner nuestro poquito de verdad. A veces nos sentimos como si la sociedad sólo reclamara de nosotros la verdad, como si fuéramos los únicos que hubiéramos participado en la guerra. Aquí también hay otros que tienen que contar lo que pasó y asumir sus responsabilidades”.

Julián Bolívar ex-Comandante del bloque Central Bolívar aclaró:

Estamos llegando a un momento en que se necesita verdad histórica. Nosotros queremos que las FARC sepan la experiencia que vivimos en este proceso. Si se judicializa el proceso de Paz nunca vamos a alcanzarla. Va a servir para el show mediático de los políticos de turno. Y esta no es la primera vez que se ha tratado de hacer la Paz en este país. Llevamos catorce procesos y seguimos en guerra. La memoria histórica del conflicto armado colombiano tiene que ser un elemento que garantice la No Repetición y el reconocimiento de las víctimas. La verdad se ha dicho. El problema es que la verdad se judicializó en manos de funcionarios corruptos. La verdad la han manejado en beneficio de unos y en contra de otros. El bloque Elmer Cárdenas ha señalado, como responsables directos, a personas que fomentaron el paramilitarismo: ciento sesenta y tres mandos militares, ciento veinte políticos y casi doscientos sesenta funcionarios públicos. Esto no se puede repetir en La Habana, creemos en el proceso de Paz, pero el país necesita que se llegue al fin del conflicto. Esperamos que no se repitan errores. Si queremos Paz, hay que decir la verdad”.

Ernesto Báez, uno de los principales ideólogos de las “autodefensas” y ex-Comandante del bloque Central Bolívar, afirmó que el encuentro tenía dos objetivos el pedido de perdón a Piedad Córdoba y hablar de la Verdad:

La verdad histórica que se ha tocado en los estrados judiciales, allá se quedó. Por eso celebramos que en La Habana se haya incluido la necesidad de hacer una historia sobre el paramilitarismo, porque hay una historia de las autodefensas, pero no la del paramilitarismo. Luis Carlos Restrepo y Uribe redujeron el proceso de Paz a una operación aritmética de entrega de fusiles y a una frase que repitió mil veces: ‘bienvenidos a la civilidad’. Aquí no hubo reinserción, no hubo resocialización ni nada. Tenemos la voluntad plena de hacer nuestro aporte sobre la verdad histórica del paramilitarismo. Para nosotros, lo que está ocurriendo en La Habana es un acto de fe por la Paz. Queremos ser partícipes de ese acto de fe. Nosotros seguimos aspirando a decir cosas que no se han dicho. Pero tenemos la sombra del verdugo con la espada permanente sobre el cuello. Por ejemplo, mientras el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC) esté en manos de la Policía, no podemos denunciar lo que pasó con la fuerza pública. El Cnel. Leonardo Ortiz, siendo Subdirector del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC), se sentó aquí el 1° de diciembre del 2007 y nos dijo: ‘Ustedes están haciendo el papel de traidores. No hay derecho a que le estén haciendo esto al ejército colombiano, que tuvo tanta cercanía con ustedes. Eso es una traición’. Y entonces cómo contamos la verdad así. Es que nosotros no nos sentamos con un enemigo a negociar. Se negocia entre enemigos. Fue una negociación entre amigos desleales”.

No se puede decir que la desmovilización de las autodefensas significó el fin del paramilitarismo. Hoy se nutre de desmovilizaciones mal hechas a través de bandas criminales:

El fenómeno subsiste. Mientras eso esté vivo, las garantías para quienes pretendan avanzar en el tema de la Paz va a ser complejo. Paradójicamente, el sector que perseguimos y combatimos ha sido el único que ha venido a vernos, desde el nuestro nadie ha venido. A nosotros se nos quiso como a las barraganas, como a las mozas, en la obscuridad de la noche. El Estado participó del conflicto defendiendo intereses de privilegiados. El paramilitarismo salió ileso tras la desmovilización de las autodefensas”.

Báez concluyó diciendo:

Lo único claro es que si para algunos el fin del conflicto es imposible sin incluir a la derecha, los paramilitares encarcelados quieren ser la pata que le falta a la Mesa 906.

Las AUC Fueron Apoyadas Militarmente por la Fuerza Pública

En su reconocimiento de actos delictivos, el ex-Comandante paramilitar Salvatore Mancuso hizo una explicación de la forma en cómo se crearon y consolidaron las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) en el norte del país, principalmente en el Departamento del Norte de Santander. Lograron su fortalecimiento debido a la escasa presencia del Estado en algunas zonas, hecho por el que recibieron el apoyo de los pobladores que estaban cansados de los ataques de la guerrilla.

Al principio, la lucha contra los subversivos se hizo de manera individual, pero pronto se presentó un auspicio y reconocimiento legal por parte de las fuerzas militares, con el fin de que los apoyaran en la guerra contra los diferentes frentes guerrilleros en el norte del país. Este apoyo, según Mancuso, fomentó casos de desaparición forzada y la presentación de campesinos como guerrilleros abatidos en combate, conocidos como “falsos positivos”.

Existió una presión de los militares y la policía, para llevar a cabo acciones contra la población, en el Departamento del Norte de Santander. Fuerzas regulares convencionales, reclutaron, les dieron armas y les mostraron el terreno, y además le dieron protección y ayuda a las AUC. También recibieron financiación de ganaderos, finqueros y agricultores que, además de aportarles dinero para su expansión, les dieron una lista de gente que colaboraba con la guerrilla en la región. Se obtuvo un dominio de los terrenos y se implementaron normas militares, económicas, tanto en el mercado legal como el ilegal, logrando el apoyo desde el más humilde campesino hasta el más grande empresario.

En uno de sus proyectos más grandes, las AUC tuvieron el apoyo de dirigentes políticos y aspirantes al Congreso Nacional y las Gobernaciones en la Costa Norte. Bajo presiones, les pedían apoyarlos en sus candidaturas a cambio de Secretarias de Gobierno y apoyo en sus pretensiones políticas. Esto abrió el camino a lo que se denominó posteriormente “parapolítica” 907.

El ex-Congresista Miguel Alfonso de la Espriella, le manifestó a la Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Bogotá, que en el 2002 se reunió en la finca El Ubérrimo (Córdoba), con el entonces candidato a la presidencia Alvaro Uribe Vélez, para manifestarle el interés que tenían los paramilitares de apoyarlo en sus aspiraciones políticas. De la Espriella -quien fue condenado por “parapolítica”- aseguró que, junto a la Representante a la Cámara Eleonora Pineda, se reunió con el candidato en el sector de Sabanal (Montería) para indicarle el apoyo que existía. En ese momento Uribe Vélez les expuso su manifiesto democrático que tenía cien puntos, mientras que en la actualidad, inexplicablemente, Uribe critica el hecho de que los guerrilleros quieran tener representación en el Congreso Nacional, siendo que en el punto cuarenta y uno de su manifiesto, aseguraba que de ser Presidente, los integrantes de los grupos armados ilegales que se desmovilizaran, podrían llegar al Congreso Nacional 908.

Investigar el Apoyo Económico al Paramilitarismo

El Fiscal General, Eduardo Montealegre calificó como un “episodio inconcluso”, las investigaciones para determinar a todas las personas que financiaron y apoyaron económicamente la creación y expansión de los grupos paramilitares en varias regiones de Colombia:

No se ha iniciado un proceso serio de investigación al entorno económico, seguir ahondando en el aspecto político que rodeó al paramilitarismo, de los empresarios, de los ganaderos, de personas que financiaron de alguna forma el paramilitarismo…”.

Las personas que participaron en esa financiación deben entrar en el marco de la Justicia Transicional, “si no entran, se exponen a penas de quince años e incluso a penas por delitos de lesa humanidad. Me parece que ese episodio hay que cerrarlo”.

Se puede implementar la sanción extrajudicial que está establecida en la Ley y la Constitución. “El conflicto armado no debe ser todo judicializado, y centrarnos en los temas de Reparación y Verdad”.

Durante el proceso de Justicia y Paz se abordaron muchos temas que se encuentran inconclusos, como la investigación y juzgamiento de mandos medios y las bases del paramilitarismo 909.

¿El Estado es Cómplice y Responsable del Paramilitarismo?

El Tribunal Superior de Medellín, exigió al Presidente Juan Manuel Santos declarar públicamente:

Que el Estado colombiano es responsable de las violaciones a los Derechos Humanos y al Derecho Internacional Humanitario que cometieron los paramilitares y por “el daño y el dolor causado a las víctimas”.

La controversial orden, que implica un reconocimiento explícito de la responsabilidad estatal en el surgimiento, expansión y consolidación del fenómeno paramilitar, quedó consignada en la sentencia condenatoria pronunciada el 12 de diciembre del 2014, contra Jesús Ignacio Roldán Pérez, alias “Monoleche”, Jefe de seguridad y lugarteniente de los desaparecidos ex-Comandantes paramilitares Carlos y Vicente Castaño Gil.

El fallo es una extensión de la teoría plasmada por el Tribunal, en la exclusión de siete desmovilizados del bloque Cacique Nutibara -más tarde reintegrados al proceso por la Corte Suprema de Justicia- en la que se le ordenó a la Comisión de Acusación de la Cámara, investigar al ex-Presidente y en el momento del fallo, Senador Alvaro Uribe Vélez por su presunta participación en el surgimiento de grupos paramilitares en Antioquia. El Tribunal le solicitó a la Comisión, presentar cada cuatro meses, un informe público en el que rindiera cuenta sobre el avance de la investigación. Ordenó iniciar procesos contra el ex-Gobernador de Córdoba Carlos Buelvas Aldana y contra el Gral. Iván Ramírez -absuelto por el holocausto del Palacio de Justicia-, por posible promoción y apoyo a las “autodefensas”.

Respecto de la “parapolítica”, el fallo les hizo una recomendación perentoria al Presidente de la República Juan Manuel Santos y al Presidente del Senado José David Name, para que adoptaran medidas orientadas a evitar que los funcionarios condenados por vínculos con paramilitares, les transfirieran su caudal electoral y sus propiedades a familiares o allegados. Además, que promulgaran leyes y otros mecanismos con el fin de que los empresarios que financiaron el paramilitarismo, reconozcan su responsabilidad, pidan perdón, se comprometan a no participar nuevamente en el conflicto y contribuyan a la reparación de las víctimas.

Tras analizar el desarrollo del paramilitarismo en los Departamentos del Cauca, Tolima, Magdalena, Santander, Bolívar, Boyacá y Antioquia, el Tribunal concluyó:

El surgimiento y expansión de los grupos paramilitares, a diferencia de lo que se ha sostenido, no obedeció a la ausencia del Estado en amplias zonas de la geografía nacional. Por el contrario, nacieron y crecieron allí donde había presencia del Estado y de la mano de las fuerzas militares. En todo el país, donde quiera que surgieron y pasaron los paramilitares, había brigadas, batallones del ejército y comandos de policía para garantizar la seguridad”.

En un documento, el Magistrado Juan Guillermo Cárdenas de la Sala de Justicia y Paz del Tribunal de Medellín, se opuso a los planteamientos de la sentencia. Las conclusiones de la Sala:

No solo son desafortunadas, sino imprudentes y ligeras”, por cuanto resulta “descomunal y desproporcionado colocar a la Nación en un estado de beligerancia que es exclusiva de los grupos ilegales”.

No es potestad de la jurisdicción de Justicia y Paz establecer responsabilidades estatales, sino únicamente juzgar a los desmovilizados de las autodefensas y las guerrillas que resulten postulados a los beneficios de la Ley.

Las afirmaciones contenidas en la decisión, transmiten un mensaje errado a la comunidad internacional, sembrando duda y desconfianza en las instituciones estatales, al tildarlas de ser vulneradoras de normas internacionales”.

Adhirió a la tesis que hasta el momento prevalecía en el país, según la cual, los militares, funcionarios públicos y policías que se aliaron con los “paramilitares” debían responder individualmente por sus crímenes 910.

El Paramilitarismo un Tema Pendiente para Alcanzar la Paz

Pablo Catatumbo”, negociador de las FARC, ha planteado que la Verdad debía construirse desde todos los sectores, incluido el Estado. Uno de los temas principales del Punto sobre el “Fin del Conflicto” tiene que ver con el combate contra fenómenos criminales como el paramilitarismo.

El fin del conflicto, comprende temas como cese bilateral, dejación de armas, reincorporación de las FARC y dos más que resultan prioritarios: el combate contra otros fenómenos criminales y sus redes de apoyo, y las garantías de seguridad.

Uno de los temas transversales es el crecimiento de las bandas criminales o paramilitares en el país. Sobre el particular, el Presidente Juan Manuel Santos anunció que las “bacrim” serían un objetivo de alto valor para la fuerza pública, pero el asunto va mucho más allá. Para las FARC los paramilitares no sólo han sido actores en el escenario de la guerra sino que han capturado las rentas del Estado manejando una para-economía.

Para el Negociador Plenipotenciario de las FARC en los diálogos de la Habana Pablo Catatumbo, no puede alcanzarse la Paz si no se enfrenta este fenómeno, y es obligación del Estado evitar que los miembros de las FARC sean asesinados cuando se firme la Paz, como ha ocurrido en otros procesos. El debate político por la violencia en Colombia debe llevarse hasta antes de los años ‘50. Hay una historia de Colombia que para las FARC sería importante discutir con dirigentes de los partidos tradicionales e incluso con el ex-Presidente Alvaro Uribe, para que cuenten la suya. En Colombia se mataron entre Conservadores y Liberales, por lo que tienen igual responsabilidad. Por ello debe instalarse una Comisión Histórica que explique por qué Colombia llegó a esta historia de guerras.

Colombia está ligada al paramilitarismo desde sus orígenes como Nación, y eso representa un gran riesgo para la Paz. El paramilitarismo está vivo y es la principal amenaza para la Paz y la democracia. No son sólo las “bacrim” 911 sino un fenómeno complejo y multidimensional que tiene varios componentes:

i. La Doctrina de Seguridad Nacional, que parte de enfrentar un enemigo interno que, según esa concepción, está amenazando la institucionalidad.

ii. El paramilitarismo que tiene la “parapolítica”, la “para-economía” y las empresas de seguridad privada, donde están los peores criminales y violadores de Derechos Humanos, que les quitaron la tierra a los campesinos y propiciaron desplazamientos y masacres.

Hay que reconocer que el paramilitarismo surge como una respuesta a la ineficacia del Estado para defender a los ciudadanos de la guerrilla; pero el paramilitarismo viene desde mucho antes. Carlos Castaño dice que era un pobre campesino trabajador y que las FARC mataron a su papá, por lo cual él creó a los paramilitares para vengarse. La verdad es que Castaño ya era paramilitar y narcotraficante del grupo de Pablo Escobar. Las FARC secuestraron a su padre por narcotraficante, el ejército trató de rescatarlo y en ese combate murió, como también murieron guerrilleros. Esa es la verdad.

El Estado -los Gobiernos de turno- nunca ha aceptado que apoyó el paramilitarismo, aunque hay evidencias claras, como la existencia de Yahir Klein o el asesinato de Luis Carlos Galán, que dicen que fueron narcotraficantes, y nunca han aceptado que el Estado estuvo detrás. Por eso las FARC le dan tanta importancia a la Verdad y a que se descubran los nexos entre el establishment y los paramilitares. Esa es la importancia de la Jurisdicción para la Paz, ya que va a obligar a todos los que han engañado al país a decir la verdad.

Quieren ver a las FARC Reparando, y su dirigencia está de acuerdo, pero todos los participantes en el conflicto tienen que comprometerse.

Con el paramilitarismo que no se desmovilizó hubo trampa. Ernesto Báez confesó que sólo se entregaron veintiún Jefes paramilitares. El nombre de Jorge 40 no es gratuito, era su número, y Carlos Castaño era el Comandante cero. Se desmovilizaron veintiuno, ¿dónde están los otros diecinueve? Con los paramilitares hubo una pantomima de desmovilización.

Hay fecha tentativa para la firma de la Paz, el 23 de marzo del 2016, pero ¿qué va a pasar con los paramilitares? El Gobierno tiene que tomar medidas creíbles que manden una señal, que apunten hacia el combate frontal. El problema es que el paramilitarismo es un fenómeno político que no se acabó con el escándalo de la “parapolítica” y está vivo.

Para comenzar a resolver el problema del paramilitarismo se debería:

i. Depurar las fuerzas militares.

ii. Eliminar una serie de leyes y decretos que sostienen al paramilitarismo.

iii. Tomar medidas contra la “parapolítica”, como reglamentar formas de participación política, acabar con el tráfico de los avales o imponer sanciones drásticas.

El Estado colombiano está en deuda de explicar la para-economía. Ellos controlan la salud, el mercado del oro, la minería ilegal, sectores enteros de la economía. Las “bacrim” son el componente armado, pero hay cosas que son invisibles y el paramilitarismo tiene otros componentes. Lo que se necesita saber es si el Gobierno tiene la disposición real de acabar con el paramilitarismo.

Puede resultar muy atrevido hablar de depurar las fuerzas militares, pero es un problema que el Estado debe afrontar. Es necesario definir para qué se quiere a las fuerzas militares. Si se los necesita para que defiendan la Constitución y la soberanía, es importante que tengan principios, que no haya miembros vinculados al narcotráfico. Oscar Naranjo depuró once mil policías para poder enfrentar a los carteles. Esa fue una decisión política.

Hay militares patriotas, guerreros, que se sacrifican, pero hoy se han dado cuenta de que no hay grandes diferencias con las guerrillas en lo que hace al país que se quiere, que sea honesto, que no esté en manos de los bandidos. En ellos debe apoyarse el Presidente, ellos han soportado la guerra y están siendo traicionados por dirigentes políticos.

No se puede ser obtusos y decir que mientras no se acabe el último paramilitar no se acaba el conflicto, pero sí es importante que haya medidas que den confianza de que se está trabajando en esa dirección. Tampoco las FARC pueden dejar las armas y participar en política con un paramilitarismo creciente, apoyado en las fuerzas militares y desbordado en el país. Ese es el mayor reto del Gobierno de Santos: demostrarle al país que quiere la Paz tomando decisiones para acabar con el fenómeno paramilitar, que incluye la “parapolítica y la para-economía”.

Hay que hacer pedagogía para la Paz y que exista un compromiso político con partidos, gremios y otros sectores para un Pacto de Nunca Más. Las FARC proponen un Pacto Político de que no se va a volver a combinar armas con política, pero el Estado tampoco debe hacerlo. En eso radica el compromiso de No Repetición. Por años han dicho que las responsables son las FARC, pero no se habla de las personas que desaparecían desde el Estado.

El mayor fracaso que le puede ocurrir a la política colombiana es que no se pueda garantizar que la Paz sea posible. Si el establishment no es capaz de garantizar la vida de los Comandantes guerrilleros una vez que se firmen los Acuerdos, ese sería el fracaso de la Paz. Es el reto que tienen el Presidente Santos y las fuerzas militares 912.

En respuesta a la preocupación de las FARC, el Jefe negociador del Gobierno en los diálogos de Paz, Humberto de Calle, declaró que se estaba trabajando en un mecanismo de seguridad “de doble vía” para evitar que los grupos paramilitares volvieran a actuar en las regiones del país 913. Nada aclaró al respecto sobre el tipo de mecanismo y la manera en que operaría la seguridad de doble vía.



© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, “Paz o Pax” en América Latina: Conflicto en Colombia, (Córdoba, Edic. del Autor, 2017), ISBN: 978-987-33-2238-9, eBook, CDD 327.1


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET) 1988-2013.
e-Mail: luisdallanegra@gmail.com


903 Ex-jefes ‘paras’ piden pista en proceso de Paz, en Diario el Espectador, Bogotá, 28-11-2012, http://www.elespectador.com/noticias/Paz/articulo-389681-exjefes-paras-piden-pista-proceso-de-Paz.

905 Mancuso pide cupo en la Paz, en Diario El Espectador, Bogotá, 17-10-2012, http://www.elespectador.com/noticias/Paz/articulo-381839-mancuso-pide-cupo-Paz.

906 Molano Jimeno, Alfredo, Reunión a puerta cerrada en Itagüí: Los ‘exparas’, ante la verdad y el perdón, en Diario El Espectador, Bogotá, 13-9-2014, http://www.elespectador.com/noticias/politica/los-exparas-verdad-y-el-perdon-articulo-516488.

907 Políticos o funcionarios vinculados con los paramilitares.

908 “Las AUC fueron apoyadas militarmente por la fuerza pública”: Salvatore Mancuso, en Diario El Espectador, Bogotá, 31-10-2014, http://www.elespectador.com/noticias/judicial/auc-fueron-apoyadas-militarmente-fuerza-publica-salvato-articulo-525281.

909 Paramilitarismo: El “episodio inconcluso” en las investigaciones por paramilitarismo, en Diario El Espectador, Bogotá, 13-11-2014, http://www.elespectador.com/noticias/judicial/el-episodio-inconcluso-investigaciones-paramilitarismo-articulo-527477.

910 Santos deberá pedir perdón por crímenes de los ‘paras’, en Diario El Espectador, Bogotá, 12-12-2014, http://www.elespectador.com/noticias/judicial/santos-debera-pedir-perdon-crimenes-de-los-paras-articulo-532897.

911 Bandas criminales.

912 Nosotros no Matamos al Papá de Uribe: Pablo Catatumbo, FARC-EP Anncol, Agencia Noticias Nueva Colombia, 18-1-2016, http://anncol.eu/colombia/politica-economia/item/2995-nosotros-no-matamos-al-papa-de-uribe-pablo-catatumbo-FARC-ep.

913 Habrá esquema de seguridad de “doble vía” para evitar reaparición de paramilitares: De La Calle Diario El Espectador, Bogotá, 30-1-2016, http://www.elespectador.com/noticias/paz/habra-esquema-de-seguridad-de-doble-via-evitar-reaparic-articulo-613799.