Tapa Conflicto en Colombia

 

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Capítulo XXII

Existencia de un Conflicto en Colombia

Un proceso de negociación, requiere de ciertos requisitos previos: uno de ellos es el reconocimiento de la existencia de un conflicto entre las partes y no sólo que una es la agresora y la otra se defiende.

Es innegable que Colombia sostiene un conflicto armado ininterrumpido desde hace décadas. Desde la perspectiva del Derecho Internacional Humanitario (DIH), particularmente la Corte Penal Internacional (CPI), considera que:

El hecho de que esos grupos hayan cometido y sigan cometiendo atentados terroristas, no priva a la situación de la consideración de conflicto armado y el reconocimiento de la existencia del conflicto armado 746.

La existencia del conflicto armado, ha sido reconocida tanto por anteriores Gobiernos y tribunales de justicia colombianos, como por organizaciones intergubernamentales y Gobiernos extranjeros. En su Declaración adoptada en Londres el 10 de julio del 2003, los Gobiernos de Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Japón, México, Noruega, Suiza, Estados Unidos de América y de la Unión Europea:

Reconocen la existencia de un conflicto armado interno en Colombia.

El Consejo de la Unión Europea, en sus conclusiones de enero y diciembre del 2004, hizo lo propio 747.

La Asamblea General de la OEA, en junio del 2003, adoptó una Declaración en la que reconocía la existencia de conflicto interno, al instar al:

Secretario General de las Naciones Unidas [...] para que, [...] utilice sus buenos oficios para impulsar decididamente un Proceso de Paz en Colombia exhortando a los movimientos guerrilleros que operan en dicho país a firmar un Acuerdo de cese de hostilidades y entrar a un diálogo abierto y transparente que [...] permita llegar a una solución pacífica y definitiva al conflicto colombiano 748.

La Conferencia Especial sobre Seguridad de la OEA, celebrada en México en octubre del 2003, adoptó una Declaración en la que reconocía la existencia del conflicto armado en Colombia 749. El Consejo Permanente de la OEA, en su Resolución “Apoyo al Proceso de Paz en Colombia”, expresamente reconoció la existencia de un conflicto armado interno en Colombia 750.

Las décadas de conflicto armado, han arrojado un gran volumen de violaciones a los Derechos Humanos e infracciones al DIH. Miles de personas han perdido la vida por motivos políticos, la mayoría de ellas a manos de las fuerzas armadas y los grupos paramilitares aliados a ellas 751. Miles de personas fueron víctimas de violaciones a los Derechos Humanos, tales como ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, torturas, violencia sexual, amenazas de muerte y detenciones arbitrarias, homicidios intencionales de personas fuera de combate, civiles muertos o heridos durante operaciones bélicas o por el uso de armas y métodos prohibidos de guerra, por parte de las fuerzas militares y demás cuerpos de seguridad del Estado así como los paramilitares 752. La gran mayoría de las víctimas han sido campesinos, indígenas, miembros de comunidades afrocolombianas, pobladores de barrios pobres, indigentes, marginados del ciclo económico, niños de la calle, activistas sociales y políticos y sindicalistas.

A esto hay que agregar los millones de desplazados por causa del conflicto; lo que hace pensar que una de las características esenciales del conflicto, es que se trata de una guerra por el control territorial y, en el caso de los grupos paramilitares, el control de las tierras cultivables.

El CICR ha considerado que:

El conflicto armado entre el Gobierno colombiano y varios grupos rebeldes, es uno de los de más larga duración en el mundo, y se caracteriza por un alarmante número de violaciones del Derecho Internacional Humanitario” 753.

¿El Gobierno de Juan Manuel Santos da Vuelta Todo?

El Gobierno de Uribe sólo negoció fuera de Colombia -en La Habana-, con el ELN, tratando de fragmentar a la guerrilla, pero sin ningún resultado final, y con los paramilitares, a los que desmovilizó, otorgándoles prebendas desde el punto de vista judicial, mediante la Ley 975/2005 denominada de Justicia y Paz. No obstante ello, no aceptó en ningún momento la existencia de un conflicto armado, sino de un ataque terrorista. De esta manera, no sólo no había conflicto en Colombia, sino que se estaba luchando contra bandas criminales y los problemas del país se debían a esta situación y no al modelo económico-social y político.

Con la asunción de Juan Manuel Santos a la Presidencia -ex-Ministro de Defensa de Alvaro Uribe Vélez-, se comenzó a hablar de conflicto armado y no de amenaza terrorista, lo que fue un paso significativo, aunque generó rechazo en la derecha liderada por Uribe.

El ex-Presidente Alvaro Uribe, recalcó que estaba en desacuerdo con la afirmación de que en Colombia existía un conflicto armado, debido a que tal reconocimiento abriría la puerta para que a las FARC se las reconozca legítimamente:

Se está dando una señal sumamente grave, cuando llevamos tanto tiempo combatiéndolos, si ahora buscamos abrir la puerta para un reconocimiento, para que después se pida el estado de beligerancia”.

Para Uribe, la preocupación era lo que fueran a pensar en el exterior, debido a que durante años se esforzó para que a la guerrilla se la reconociera como una organización terrorista:

El reconocimiento del conflicto es el principio del reconocimiento de legitimidad”.

A las otras guerrillas de América Latina se les reconoció en su momento la legitimidad porque estaban combatiendo contra “dictaduras”, mientras que las de Colombia lo hacen en contra de un “Estado Social de Derecho”; llevan años maltratando el Estado de Derecho 754.

La declaración del ex-Presidente, se dio luego de que el Presidente Juan Manuel Santos reconociera que:

En Colombia existe conflicto armado y no una amenaza terrorista, concepto que será incluido dentro de la Ley de Víctimas”.

El Primer Mandatario y miembros de los partidos de Unidad Nacional, decidieron incluir esta nueva postura, con el fin de evitar que en la reparación a las víctimas se filtren personas afectadas por la delincuencia común. Posteriormente, en una visita a Tumaco, al ser preguntado sobre el tema, el Presidente Santos respondió:

Hace rato hay conflicto armado en este país”.

Tras las declaraciones del Presidente Santos, el ex-Presidente Uribe reaccionó haciendo públicos duros mensajes:

Seguridad Democrática: terroristas no reúnen elementos para status de beligerancia, ¿por qué les abren la puerta?”; “Quienes amenazan contra la vida, honra y bienes de la población civil no están en conflicto con el Estado. Son una amenaza criminal”; “No hay razón legal para vincular reparación de víctimas con reconocimiento de terroristas” 755.

Para el ex-Presidente Uribe, reconocer el conflicto interno era “convalidar la actitud de los vecinos que se niegan a clasificarlos como terroristas”. Expuso razones acerca de por qué no se debía hablar de conflicto armado en Colombia 756:

1. Hay definiciones en legislación internacional sobre conflicto armado interno, que lo tipifican con varios de los requisitos para reconocer el status de beligerancia:

Conflictos armados no internacionales en el sentido del Artículo 1 del Protocolo adicional II. Una definición más restringida de conflicto armado no internacional fue adoptada para los fines específicos del Protocolo adicional II. Este instrumento se aplica a los conflictos armados que se desarrollen en el territorio de una Alta Parte Contratante entre sus fuerzas armadas y fuerzas armadas disidentes o grupos armados organizados que, bajo la dirección de un mando responsable, ejerzan sobre una parte de dicho territorio un control tal que les permita realizar operaciones militares sostenidas y concertadas y aplicar el presente Protocolo”.

De acuerdo con estos elementos, las FARC y el ELN deben ser reconocidos como beligerantes.

Para el ex-Presidente Uribe:

2. Lo anterior no era la situación del País, por ende, no existía razón para hablar de conflicto interno.

3. En el significado histórico, en América Latina, las palabras conflicto interno e insurgencia, en alguna forma, han legitimado la lucha de grupos armados contra dictaduras.

Dictaduras y democracias fallidas, basadas en un mero electoralismo que recicla a los mismos grupos de poder en diferentes períodos, son un mal no erradicado en América Latina. Que haya elecciones no quiere decir que haya democracia y tampoco República. Stroessner en Paraguay o Somoza en Nicaragua fueron electos y reelectos, pero eran verdaderos dictadores.

4. En Colombia estos grupos han atentado contra una democracia pluralista.

En el mejor de los casos hay un bipartidismo que se ha ido repartiendo los turnos; el “pluralismo” está ausente.

Cabría preguntarse si la de Colombia y muchos otros países latinoamericanos, pueden ser calificados como “democracias pluralistas”. Se parecen más a un “bonapartismo” 757.

5. Las acciones de estos grupos son terroristas: por ejemplo carro bomba contra el Club El Nogal, atentados contra ambulancias, etc.

La calificación de terrorismo, debe ser utilizada con la mesura necesaria a un término, que le cabe también, por ejemplo, a la matanza de miembros de Unión Patriótica por parte del Gobierno. A esto se denomina terrorismo de Estado y no orden democrático y menos “seguridad democrática”.

6. La financiación del narcotráfico impide cualquier intento de atenuar su responsabilidad.

7. En el pasado nadie aceptó reconocer conflicto interno con los paramilitares. Tanto estos grupos como las guerrillas han sido igualmente destructores del Estado Social de Derecho, lo cual exige trato idéntico.

Pareciera ser una defensa del paramilitarismo frente a las guerrillas.

8. Reconocer un conflicto interno es convalidar la actitud de los vecinos que se niegan a clasificarlos como terroristas y darles patente para que vuelvan con el pedido de reconocimiento de beligerancia.

9. A pedido nuestro, Canadá, la Unión Europea y Estados Unidos los han declarado terroristas, al reconocer conflicto interno damos una señal equívoca y en dirección opuesta.

Si se observa lo dicho por Uribe en los puntos anteriores 8. y 9., muestra una actitud típica de las políticas exteriores de la mayoría de Gobiernos latinoamericanos, reconocer lo dicho por potencias, como Estados Unidos o las europeas, pero no dar crédito a lo dicho por Gobiernos de los países de la región; lo que muestra el grado de fragmentación en el que vive América Latina, a la vez que sus políticas exteriores, son variable dependiente de lo que promueven las grandes potencias en materia económica y de seguridad.

10. Atenuar a los victimarios es la mayor ofensa a las víctimas.

En todo caso, se trata de un tema que debería debatirse muy en profundidad, ya que los paramilitares no han sido juzgados como victimarios, dado las características de la Ley 975/2005 de Justicia y Paz; de la misma manera hay un total reparo a hacerlo con ciertas actividades por parte de las fuerzas armadas, como los “falsos positivos”, espionaje a los grupos negociadores en La Habana, entre otras situaciones.

Frente a estos planteos de “los buenos y los malos”, cabe considerar la hipótesis sobre qué pasaría si se lograra eliminar a la guerrilla y el narcotráfico: ¿las políticas cambiarían y se concentrarían en eliminar la pobreza, la desigualdad social, la acumulación de tierras por terratenientes vinculados al Gobierno, los niños de la calle, y la explotación de niños laboral y sexual?; o contrariamente, ¿continuarían dejando en manos del “mercado” la solución de estos problemas, según lo dicta el modelo neoliberal? Una cosa es mostrar que “nosotros” somos los buenos y los que no son como nosotros “son los malos”, y otra es la situación de desastre social y atraso que hay en Colombia. Con la “pacificación”, los inversores estarán confiados y sentirán que el “Estado de derecho” funciona, pero eso no resuelve los verdaderos, profundos y estructurales problemas de la sociedad colombiana que no han sido beneficiarias ni lo serán, de ese “Estado de derecho” que se busca para el inversor.

¿Habrá Paz?

Si se entiende la Paz, como el cese del enfrentamiento armado de las organizaciones guerrilleras con el Estado, no cabe la menor duda que, por todos los elementos que están en juego, por la combinación de circunstancias nacionales e internacionales, esa posibilidad existe. Es probable que se logre pactar entre el Gobierno y las FARC un Acuerdo final en ese sentido, tal vez con algunas concesiones y cambios más que los logrados por el M-19; aunque la posibilidad de que el “sistema” 758 cambie, es prácticamente nula.

Mientras que las FARC -y el ELN por su lado- busca profundas transformaciones en el funcionamiento del Estado, el Gobierno colombiano -bajo la Administración de Juan Manuel Santos en este caso- con el respaldado de importantes sectores de la burguesía y el Gobierno de Estados Unidos, busca que las FARC, se acomoden al funcionamiento del régimen político colombiano vigente, “acatando la voluntad” de la clase dominante. A esto se llama “ampliación de los límites del sistema” 759, con el objeto de continuar sobreviviendo 760. En la mayoría de los casos, se trata de un “gatopardismo”.

Para el Gobierno se trata, al igual que en muchos otros países, en los que se han dado procesos similares y en forma más o menos semejante a cómo se dieron con grupos guerrilleros anteriores en la propia Colombia, que las FARC -y en su momento cuando lo decidan con el ELN- continúen su “política por otros medios” (no a través de la guerra), a través de la “contienda política”, ya que están convencidos de manejar el “aparato político-electoral” para continuar gobernando y que la posible oposición que se genere, tenga poca o nula influencia en futuros cambios.

Mientras los Estados y los sistemas de representación no cambien substantivamente, no habrá modificaciones a la orientación de las políticas en lo económico-social para América Latina. Seguirá siendo conducida o por grupos neoliberales que hacen uso del mercado para lograr sus objetivos de poder, o por grupos populistas, que se fortalecen a través del “clientelismo” social con prebendas que los favorecen en el poder, pero que no permiten el avance de los países.

Los cambios estructurales, dependen de que la sociedad despierte y comience a participar activamente en la construcción de su destino, algo que en el corto-mediano plazo, está en el terreno de la utopía. Sobre esto, cabría preguntarse, cuál es el rol de la intelectualidad en Colombia y en América Latina en general 761, cuyo peso específico e influencia en transformaciones necesarias, pareciera ser nulo 762.

Existen sectores o grupos de intelectuales -diría pseudointelectuales- que operan dentro del contexto de la política, pero su finalidad es apuntalar y si es necesario generar teorías justificadoras del accionar gubernamental, sea de derecha o de izquierda. Esta intelectualidad, es tanto o más nociva que la ausencia del uso de la verdadera intelectualidad o su marginación por parte de los sectores de poder.

¿Por qué la Negociación?

Razones del Gobierno, las FARC y Otros Actores

Según las FARC, no están necesariamente vencidas y podrían, probablemente, proseguir el conflicto durante años. Lo seguro es que están en incapacidad de vencer. La perspectiva de una victoria militar resulta poco posible. La negociación de Paz, si desemboca en un Acuerdo plausible para las partes, les permitiría a las FARC incorporarse a la vida política; el asunto es bajo qué condiciones y con qué posibilidades y margen de acción, además del proyecto del que dispongan para llevar a cabo sus objetivos políticos, en un contexto mundial muy diferente al de décadas atrás, cuando se inició el conflicto.

Si el Presidente Santos decidió, ante la sorpresa general, abrir unas Negociaciones de Paz con la insurgencia, no fue sólo porque las FARC se encontraran disminuidas militarmente 763; fue también porque la oligarquía latifundista que, desde hace sesenta y cinco años, se opone a una reforma agraria en Colombia 764, ya no tiene el poder dominante que tenía. En los últimos decenios se ha consolidado una nueva oligarquía urbana mucho más poderosa e influyente que la oligarquía rural.

Durante los años más duros de la guerra, las grandes aglomeraciones quedaron aisladas del campo. Era imposible circular por tierra de una localidad a otra y la “Colombia útil” se convirtió en una suerte de “archipiélago de ciudades”. Estas metrópolis, en las que se acumulaban los millones de personas que huían del conflicto, desarrollaron su propia economía: industria, servicios, finanzas, importación-exportación, etc. Hoy es esa Colombia la que domina el país y a la que, en cierta medida, representa Juan Manuel Santos, de la misma manera en que Alvaro Uribe representa a los grandes terratenientes que se oponen al proceso de Paz 765.

José Félix Lafaurie, Presidente del gremio ganadero de Colombia, FEDEGAN, fue invitado, junto a otros representantes empresarios, sectores campesinos, indígenas, afrocolombianos, organizaciones sociales y partidos políticos, a participar en el Foro sobre Políticas de Desarrollo Agrario Integral que convocó la ONU y la Universidad Nacional de Colombia, a instancias del Gobierno y las FARC, en el marco del Proceso de Paz. El dirigente de FEDEGAN negó su participación, aduciendo que:

Han concurrido a muchos eventos de todo tipo con los representantes de la izquierda radical, en los que, sin excepción, el debate argumental es reemplazado por la estigmatización del ganadero como victimario, paramilitar y terrateniente, como si la tenencia legítima de tierras fuera un delito.

Este foro no es la excepción, como quiera que ha sido convocado a instancias de las FARC en la mesa de negociaciones de La Habana. Con la presencia de FEDEGAN o sin ella, es solamente un escenario más de estigmatización y reclamo contra la ganadería y, por ello, no creemos que pueda llegar a conclusiones útiles desde tan sesgada perspectiva.

No somos enemigos de la Paz, ni somos enemigos de negociar con las FARC el cese de la violencia. Pero siempre nos hemos opuesto y nos seguiremos oponiendo, con verticalidad y de cara al país, a que el precio de acabar con la violencia, el terror y el narcotráfico de este grupo “narcoterrorista”, sea negociar con ellos el desarrollo del campo, porque han sido ellos quienes, al abrigo de la ausencia del Estado y la indiferencia del país todo, han destruido al campo durante más de medio siglo.

El Gobierno anunció desde un comienzo que no estaba en discusión el modelo de desarrollo, la economía de mercado ni el derecho constitucional a la legítima propiedad privada, pero muy pronto traspasó su propia línea y puso sobre la Mesa el Desarrollo Rural Integral. A juzgar por la realidad histórica de abandono del campo, no es extraño que no se perciba al Desarrollo Rural como parte del modelo de desarrollo económico y social del país.

¿Quiénes son los terratenientes de hoy? Hay de dos clases: los legales y los ilegales. Entre los primeros se cuentan los ganaderos de tradición o los que se vieron obligados a serlo porque no pudieron seguir sembrando algodón en el César, o arroz en el Tolima grande, o quienes se dedicaron a la lechería en el altiplano “cundiboyacense” cuando la cebada y el trigo se empezaron a comprar en Estados Unidos desde hace décadas.

La mayoría de la tierra disponible es ganadera, porque no hay condiciones de desarrollo para que otros renglones agrícolas sean competitivos.

Hay otros nuevos terratenientes legales. Son los que les están comprando la Orinoquía a ganaderos quebrados. Los extranjeros y los grandes grupos económicos que, además, son los dueños de la verdadera riqueza del país: de los medios, del sector financiero, de las comunicaciones, de las principales industrias, sin que eso moleste a la guerrilla ni a la izquierda. Hoy están concentrados en la tierra.

A FEDEGAN le parece encomiable y necesario que estos nuevos jugadores le apuesten a la gran agricultura empresarial y a la ganadería moderna y sostenible, que son las que generan empleo y bienestar. Al Gobierno también le parece muy bien, pero a las FARC no y no podemos olvidar que es con ellas con quienes se está negociando el desarrollo rural.

Por otra parte, están los terratenientes ilegales, los despojadores:

Es la guerrilla, aunque niegue cínicamente su despojo sistemático. Son los paramilitares, que han eludido la restitución incorporada dentro de la Ley de Justicia y Paz y son los narcotraficantes, es decir, las bandas criminales y todos los anteriores, que despojaron para asegurar control territorial y habilitar los corredores de la droga, porque todos, guerrilleros y paramilitares, se convirtieron al narcotráfico para financiar el terror.

Esta tierra -se habla de entre cuatro y cinco millones de hectáreas despojadas o malvendidas por la fuerza del terror-, debe ser restituida a sus dueños originales, la mayoría pequeños y medianos agricultores y ganaderos.

Antes que pensar en un programa de choque para redistribuir la tierra de quienes la poseen legítimamente, el Estado tiene el compromiso, aún pendiente, de hacer cumplir la Ley de Extinción de Dominio, que hasta la fecha no se ha cumplido. Antes que pensar en doblegar a los poseedores legales para redistribuir sus tierras, atendiendo las exigencias de la guerrilla y de la izquierda radical, el Estado tiene la tarea gigantesca de hacer cumplir la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, que los ganaderos apoyamos sin reservas. Antes de pensar en crear más minifundio expropiando a los propietarios legales, como pretende la guerrilla, el Estado tiene la tarea inmensa de brindarles condiciones a los minifundistas ya existentes, campesinos en todas las regiones del país, que malviven de la pequeña agricultura y de la ganadería de subsistencia. A ellos, y a quienes les sean restituidas sus tierras, hay que llevarles vías, riego, crédito, asistencia técnica, tanques de frío, mecanismos de asociatividad y de conexión con los mercados. Otra vez el desarrollo rural, la enorme deuda con el campo colombiano.

No es miope negarse a validar que se negocie el futuro del campo con quienes destruyeron su pasado; sí es miope pensar que los problemas de la Paz y de la pobreza se solucionan simplemente repartiendo tierra. Si así fuera, debe aplicarse a restituir las tierras del despojo y a distribuir las tierras fiscales, no a quitarle a unos su propiedad legítima para dársela a otros. El Gobierno insiste en que así no será, pero las FARC dicen lo contrario y están sentadas en una Mesa de negociaciones, como alta parte contratante, con un Gobierno presionado por alcanzar el anhelo nacional del fin de la violencia.

Los ganaderos no somos enemigos de la Paz, porque hemos sido las principales víctimas de la guerra; por eso no estuvimos en el Foro, porque no queríamos ni podíamos legitimar a nuestros verdugos 766.

Visión de la Izquierda: Oligarquía Urbana y Rural

A la oligarquía urbana, la Paz le interesa por razones económicas. Primero, el coste de la Paz: una -probablemente modesta- reforma agraria, la asumirían los latifundistas, no la oligarquía urbana. Su interés no está en el suelo, sino en el subsuelo. En el contexto internacional actual, la pacificación le permitiría explotar los inmensos recursos mineros de Colombia de los que China está altamente interesada 767. Por otra parte, el empresariado urbano estima que, en caso de Paz, los excesivos presupuestos militares podrían consagrarse a reducir las desigualdades que siguen siendo abismales. Los empresarios constatan que Colombia va hacia los cincuenta millones de habitantes, lo que constituye una masa crítica importante, en términos de consumo, a condición de que el poder adquisitivo medio aumente. En ese sentido, observan que las políticas de redistribución que se están llevando a cabo en varios países de América Latina, v.gr.: Venezuela, Brasil, Bolivia, Ecuador, Argentina, etc., han reactivado la producción nacional y favorecido la expansión de las empresas locales.

Apreciación de la izquierda, más de corte ideológico que real y expresión de deseos de que la izquierda, por fin avanza y frena a la derecha en América Latina, toda vez que no existe tal reactivación industrial ni expansión empresarial. Por el contrario, se sigue dependiendo de la exportación de commodities y, en la medida en que los precios mundiales suben las economías tienen buenos ingresos y cuando los precios bajan, sobrevienen las crisis, que a se han hecho cíclicas. Esas economías llegaron a crecer a índices del nueve (9) porciento anual con precios de commodities en alza y luego, pasaron a crecimientos del dos (2) o el tres (3) porciento. Baste revisar los informes periódicos de la CEPAL, el BID, el PNUD, el SELA, para observar esos datos. Por otra parte, más allá del proteccionismo impuesto por los Gobiernos, particularmente en el caso de Argentina, existe un alto índice de dependencia de la producción industrial y del desarrollo tecnológico extranjero.

A todas estas razones, se añade otro aspecto regional, desde la perspectiva de la izquierda: América Latina está viviendo un momento de integración con la creación de la UNASUR y la CELAC, en las que Colombia representa un papel importante. Frente a esta dinámica, la guerra es un anacronismo, como lo ha denunciado repetidas veces el ex-Presidente Hugo Chávez de Venezuela. Las FARC lo saben. La realidad de América Latina demuestra que, a pesar de los obstáculos, la conquista del poder por la vía pacífica y política es posible para una organización progresista. Ha quedado demostrado en Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Ecuador, Uruguay, Brasil, etc.

La organizaciones de corte latinoamericano, siempre derivan en un gran fervor inicial, pero en una gran ineficacia con el tiempo, al punto de que terminan siendo estructuras burocráticas vacías de contenido. Una de las grandes constantes latinoamericanas, es la inestabilidad y la discontinuidad de las políticas 768.

Es cierto que hay adversarios de la Paz: halcones del Pentágono, ultras de las fuerzas armadas, terratenientes, paramilitares; que tratarán de sabotear el proceso 769. Lo cierto es que se enfrentan en un proceso de negociación, visiones incompatibles. La perspectiva más optimista dará como resultado una “pacificación”, la “Paz” es muy poco probable.

Diferencias entre Gobierno y FARC en la Idea de Negociación Pacífica

El Gobierno representado en las negociaciones, por Humberto De La Calle, plantea que hay que ceñirse a lo acordado en los cinco puntos firmados por las partes en La Habana, sin agregados 770. Las FARC representadas por Iván Márquez, hablan de que las leyes vigentes no comprenden ni agotan las necesidades y demandas planteadas.

Tratar la cuestión de la inversión del capital financiero en el suelo o en la tierra o del Ordenamiento Territorial, o las licencias ecológicas, se tendrá que abordar desde el aspecto que las encadena a todas ellas y que es el de las relaciones de producción vigentes actualmente en Colombia; valga decir las relaciones de propiedad de la tierra consideradas únicamente como la propiedad privada; cuando en la realidad de Colombia coexisten otras formas de propiedad de la tierra como la indígena, la afrocolombiana, la comunitaria, la pública, la mixta, la comunal, la municipal, la cooperativa, el subsuelo nacional y que no están explicitadas en leyes específicas o reglamentos constitucionales, por lo que habrá que expedirlas y reglamentarlas adecuadamente.

Hay una visión “legalista” de atenerse solamente a la letra de los contratos, cuando la vida muestra que un tema tan trascendental como finalizar el conflicto para alcanzar la Paz en Colombia, se concentra principalmente en el problema agrario. Esto derivará en tener que tratar los demás temas de la economía que están relacionados y que también llevarán al asunto de las diversas formas de propiedad enunciadas en la Constitución de Colombia de 1991, que el abogado Humberto De La Calle ayudó a redactar. Es por esto que previendo esta discusión, desecha toda reforma o una Constituyente, amenazando con concluir prematuramente este proceso de poner fin al conflicto histórico social y armado de Colombia para alcanzar la Paz, diciendo que “el Gobierno colombiano no es rehén de este proceso de Paz”.

La Paz con justicia social, que pretenden los guerrilleros, sólo podrá conseguirse acordando profundas reformas estructurales; pero, para el Gobierno, la discusión sobre esas reformas pertenece a una tercera etapa: la de la construcción de la Paz”, que tendría lugar una vez que los rebeldes ya hayan depuesto las armas. Para el Gobierno, el objetivo final de las conversaciones en La Habana debe ser acordar condiciones para que, en el futuro, “las FARC expongan sus ideas sin el acompañamiento de las armas”, lo que significa que, dependiendo de los resultados electorales, podrán incidir o no.

Visión de las FARC sobre el Conflicto en Colombia

El Presidente Santos ha planteado que las “llaves de la Paz están bien guardadas y las sacará cuando las FARC den muestras de que están preparadas”. Por su lado, las FARC proyectan su perspectiva, haciendo referencia al pensamiento de uno de sus luchadores: Jacobo Arenas.

Durante el camino recorrido hasta llegar a los Acuerdos de La Uribe (28-3-1984), Jacobo Arenas escribía a los delegados oficiales:

En nosotros no cabe el pesimismo, por el contrario, somos de aquellos que cabalgan en el más grande optimismo. Por eso estamos convencidos de que cualquier día de estos vamos a reunirnos para probar nuestra disposición por la Paz”.

En ese momento, el Gobierno de Virgilio Barco promulgaba una iniciativa de Paz, inspirada en el principio de “mano tendida y pulso firme”. Según ella, la reconciliación plena sólo sería posible cuando se lograra la disolución de los grupos armados, su desarme y reincorporación a la sociedad dentro de un contexto de garantías efectivas y específicas. Exigía “compromisos precisos dentro de plazos definidos”.

Jacobo Arenas redactó para la historia la respuesta insurgente:

Querer ahora resolver los problemas de la más honda crisis de toda la estructura y superestructura tradicional del país, con un plan de Paz que es… ‘un ultimátum militar envuelto en amena retórica’, es la vieja equivocación de los Gobiernos oligárquicos de este hemisferio”.

Equivocación en la que se sigue persistiendo.

El Comisionado Alberto Rojas Puyo, informaba al Secretariado de las FARC en noviembre de 1983:

Ultima campaña psicológica-política de los guerreristas de fuera y de dentro del ejército: que las fuerzas armadas están en capacidad de liquidar a las FARC pero que no les dan la libertad necesaria para ello. En consecuencia, que les quiten las ligaduras, que les dejen las manos libres”.

Tras veintinueve años de violencia y terror, el Ministro de Defensa Juan Carlos Pinzón, afirmaba que la confrontación colombiana “apenas” afectaba al 4,6% de su población, pese a lo que advertía que en los meses siguientes se aumentaría el pie de fuerza en veinte mil policías y cinco mil soldados; se comprarían diez helicópteros Black Hawk y más vehículos blindados para el transporte de tropa, cincuenta y dos botes para operaciones fluviales, veintiún lanchas rápidas para guardacostas, cuatro aviones de transporte y se modernizarían los aviones Kfir. Lo paradójico era que, si estaban cerca del final para que las guerrillas fueran vencidas, fueran necesarios semejantes refuerzos.

Para Jacobo Arenas:

La Paz mata a los guerreristas. La Paz es la apertura democrática a la que el militarismo le teme más que el diablo a la cruz. Imponerles la Paz a los altos mandos militares, tendrá que ser una labor de Colombia entera. La maquinaria bélica actual del Estado colombiano es un monstruo dispuesto a hundir al país en la violencia y el terror al precio que sea. A sus personeros les tiene sin cuidado el prestigio internacional de la Nación, ni la vida de sus hijos. Les dieron la misión de hacer la guerra para evitar los cambios reclamados por la opinión. Aquí, aquellos, no quieren correr la suerte de sus congéneres del Cono Sur del Continente y se aferran al clavo ardiente de lo que suelen llamar institucional. Cuando en justicia son acusados se defienden acusando. Para ellos todo lo que no sea fascismo es ‘subversión’. Todo lo que no sea reacción es revolución. Y se hacen pasar como cruzados de la tradición legalista de la Nación para evitar ser localizados como lo que son: agentes pagados del complejo militar-industrial de Estados Unidos de Norteamérica”.

Lo que la ultraderecha reprocha al Presidente Santos como debilidad de su política de seguridad, es el fracaso histórico de la estrategia de guerra total en Colombia. El “uribismo” que plantea la guerra total, a la que Santos no ha sido ajeno, siendo su Ministro de Defensa, es la expresión actual del mismo fanatismo que condujo a la agresión contra Marquetalia, sin otros resultados que una creciente confrontación entre colombianos.

De acuerdo con la guerrilla, su llamado a la Paz, tiene como objeto central, la remoción de las causas que generan la confrontación. Una vez más plantean a través del pensamiento de Jacobo Arenas:

En esta lucha por la Paz democrática, nosotros estamos poniendo todo lo que tenemos y una indoblegable voluntad de concordia nacional. Si no lo logramos, el verdadero derrotado sería el pueblo Colombiano ya harto de sangre y muerte a manos ya se sabe de quienes y se incrementaría la represión, pero también la guerra popular. Ojalá eso no vaya a ocurrir”.

Pero más que a la élite dominante, es al pueblo colombiano a quien le corresponde levantar y hacer suya la bandera de la Paz democrática. El dilema central es:

Si quienes controlan el poder, están dispuestos a sacar la “llave de la Paz” de su escondite y convocar abiertamente a la construcción de una nueva Colombia 771.

Visión de las FARC sobre el Proceso de Negociación de Paz

Para Andrés Paris, vocero de las FARC y negociador en La Habana:

Pretender desarmar unilateralmente a una de las partes en Colombia, es ilusión de mago filibustero.

Las verdaderas intenciones del Gobierno, hay que buscarlas en lo que ellos escriben en sus ilustrados libros de experiencias de negociación. Rafael Pardo después de protagonizar la desmovilización del M-19, escribió un libro sobre la guerra. El Gobierno de Santos, vincula esta experiencia victoriosa para el régimen, a los procesos actuales de diálogos con las FARC y con el ELN. Es necesario repasar, conocer los textos que reseñan las diferentes fases de la guerra elaborados con ostentosos nombres como Plan Colombia, Plan Patriota, Plan Consolidación y los más actuales, Plan Espada de Honor, Versión uno y dos. Resultan más cándidos los conferencistas de Harvard, expertos en negociación que los manuales que escriben en Colombia, los aventajados alumnos que han pasado por esa Universidad. Aun no asoma, ni asomará voluntad real de Gobierno alguno de alcanzar la fecha para poner fin al largo conflicto social y armado. Lo que orienta la conducta oficial, es la búsqueda de una derrota política de las FARC confiando en una inventada derrota estratégica de la organización. Lo demás son los usos y abusos al manipular los anhelos de Paz, para forjar éxitos transitorios, lograr gobernabilidad y ganar elecciones.

Sabemos qué ofrecerá Santos en caso de triunfar en las elecciones presidenciales 772. Igual cosa los dos o tres candidatos que vienen de las filas “uribistas”. Estos sectores que se preparan a ganar, no quieren reforma agraria, no tocarán el gran capital, ni las mafias financieras del narcotráfico, ni modificarán un centímetro la entrega al capital extranjero. Representan la continuidad de la política que combina las formas violentas de Gobierno con ofertas de una Paz sin cambios ni reformas sociales y democráticas. Trabajamos por una Paz concreta y las demoras se encuentran precisamente en la resistencia que oponen los gobernantes a hacer cambios y reformas. Quieren la Paz a secas, sin dar nada para el pueblo 773.

Para las FARC, Colombia reclama Paz con justicia social, democracia verdadera y soberanía, por lo que un nuevo país es posible si se suman voluntades en torno a los siguientes propósitos 774:

1. Democratización real y participación en la vida social.

2. Reestructuración democrática del Estado.

3. Desmilitarización de la vida social.

4. Desmonte de los poderes mafiosos y de las estructuras narco-paramilitares.

5. Justicia para la Paz y la materialización de los derechos de las víctimas del conflicto.

6. Desprivatización y desmercantilización de las relaciones económico-sociales.

7. Recuperación de la riqueza natural y reapropiación social de los bienes comunes.

8. Reorganización democrática de los territorios urbanos y rurales.

9. Nuevo modelo económico e instrumentos de la dirección de la economía para el bienestar y el buen vivir.

10. Restablecimiento de la soberanía e integración en Nuestra América.

La clave se encuentra en que haya una verdadera voluntad política para lograr estos objetivos planteados por las FARC. ¿Por qué, quienes ejercen el control, estarían dispuestos a llevar a cabo estos cambios? Además, no se tienen en cuenta las características y funcionamiento del sistema internacional en el que está inserto Colombia y el rol que juega de manera directa Estados Unidos.

La vía militar ha llegado a un callejón sin salida para ambas partes; la vía política para la guerrilla -en el caso de que se desmovilice y logre generar un partido político- y la izquierda, está más cerca de ideales -más llenos de doctrina y de dogmas- que de hechos. La sensación es de sin salida e imposibilidad de alcanzar cambios substantivos. La vía de converger en ciertos objetivos conjuntos que lleguen a constituir políticas de Estado, en la que todos puedan encontrar ventajas, requiere de una madurez, para la que América Latina en general, no está todavía preparada.

Responsabilidad Constitucional de Buscar y Propiciar la Paz Real, Estable y Duradera

La Constitución colombiana de 1991 en su Preámbulo dice:

El pueblo de Colombia, en ejercicio de su poder soberano, representado por sus delegatarios a la Asamblea Nacional Constituyente, invocando la protección de Dios, y con el fin de fortalecer la unidad de la Nación y asegurar a sus integrantes la vida, la convivencia, el trabajo, la justicia, la igualdad, el conocimiento, la libertad y la Paz, dentro de un Marco Jurídico, democrático y participativo que garantice un orden político, económico y social justo, y comprometido a impulsar la integración de la comunidad latinoamericana, decreta, sanciona y promulga la siguiente Constitución.

Es el “pueblo” 775 -teóricamente el soberano- quien delega en los “representantes” 776, entre otras funciones, la de alcanzar la Paz en términos de garantizar el orden político económico y social justo. No da lugar para especulaciones, principalmente en lo que hace a qué significa “Paz”. Desde ya, el Preámbulo no establece sinonimia entre “Paz” y “pacificación”. No se trata de “eliminar a los conflictores”, sino las causas del conflicto. Esto, en un país como Colombia, con un historial de guerras internas desde la época de la independencia, implica la construcción de un Estado 777 en el que quepan todos. No se trata de que unos grupos, dominantes sean los que establezcan la reglas para el resto, sean éstos los que Gobiernan en el turno o los que tratan de sacarlos del Gobierno desde la oposición o la guerrilla.

Entre los “Derechos y las Garantías” establecidos por la Constitución, en el Art. 22, se establece:

La Paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento”.

La Paz no puede ser un concepto ambiguo, que se preste para que, quienes detentan el poder, decidan que se debe buscar un statu quo a partir del logro del desarme de los grupos subversivos. En un proceso de Paz, los “representantes” no son los “soberanos”, sino que -supuestamente- actúan en nombre del pueblo -el soberano-, por lo que deben hacerlo partícipe del proceso de negociación de Paz.

La “diplomacia de vías múltiples” 778 es la única alternativa para garantizar que haya un proceso de Paz y no de pacificación. Esto podría dejar satisfechos a los diferentes sectores de la población colombiana, que no se sienten representados ni por la guerrilla, ni por el/los Gobierno/s de turno.

Variables Criticas en el Proceso de Negociación

La Paz la concibe cada parte, desde extremos distintas y proyectos distantes. Para el Gobierno de Uribe Vélez, generar ambiente para la Paz significaba someter al ELN y llevarlo a que se encerrara en una zona, se desmovilizara y desarmara, sin tener que ocuparse de abordar y buscar salida a las causas generadoras del conflicto social y armado. Para el ELN la Paz tiene otro significado, más allá del desarme. Debe tener un contenido de justicia y bienestar social.

En el Acuerdo de Puerta del Cielo firmado entre la sociedad civil y el ELN el 15 de julio de 1998, se planteaba el rol de la sociedad civil en las negociaciones y la humanización de la guerra 779. No obstante, la sociedad civil -vista como la concurrencia sin que, necesariamente, haya convergencia de todos los sectores de la sociedad-, más allá de dejar de manifiesto sus inquietudes, problemas y demandas, no es -ni ha sido- partícipe directa del proceso de negociación por voluntad del Gobierno.

El Gobierno de Juan Manuel Santos, no modificará el neoliberalismo ni aceptará un socialismo. Ha ido más lejos, al declarar que:

En el proceso de negociación en La Habana, quedó totalmente fuera de discusión el modelo de Estado y el desarrollo económico-social.

Cabe preguntarse si lo que se está planteando el Gobierno, es que se alcance la “Paz” en los términos que el vocablo implica, o si está interesado en la “pacificación”, con una vocación de poder y dominación.

Por su parte, las FARC plantean con insistencia una “Paz con justicia social” y la construcción de una “nueva Colombia” socialista, dejando en claro que no aceptan el neoliberalismo vigente como alternativa. ¿Por qué, no solo el Gobierno, sino el resto de la población y sectores de la sociedad colombiana, aceptarían el “socialismo”? La “construcción de la nueva Colombia” debería ser la resultante de una convergencia, basada en un gran debate nacional en el que concurran los intereses y las perspectivas de todos los sectores del país y no la definición unilateral -socialismo o neoliberalismo- de algún sector en particular.

Todas las partes -directa o indirectamente involucradas- en el conflicto dejan de manifiesto sus posiciones, y existen muy pocos puntos de convergencia que hagan presumir la posibilidad de una “Paz” 780.

Preguntas sin Respuestas

Aunque resulte redundante, no se trata de una paradoja, sino de una necesidad de precisión respecto del concepto de Paz. No está en claro, de acuerdo a como se ha instalado el proceso de negociación por el Gobierno de Juan Manuel Santos -con diferencias procedimentales pero no substantivas con anteriores Gobiernos-, a qué tipo de Paz se aspira en Colombia, particularmente por parte, no sólo del Gobierno, sino de varios sectores dentro de Colombia, cuyas manifestaciones explicitan que se trata de un proceso que debería terminar en la total derrota de los grupos guerrilleros.

El Presidente Santos ha dejado en claro, en diferentes ocasiones, que no está dispuesto a un cese bilateral del fuego -por lo menos en la etapa en la que se negocian los temas de la Agenda y se llegue a un posible Acuerdo Final-. Este debe ser, a su criterio, totalmente unilateral por parte de las guerrillas, para demostrar voluntad de Paz.

Voluntad de Paz, no sólo es abandonar las armas, sino también pensar en qué proyecto de país se establece para que toda la sociedad sea incluida en la idea de desarrollo; que todos tengan acceso a educación, salud, trabajo, vivienda digna, etc.

Hacerse estas preguntas y terminar en posiciones encontradas 781, implica que no está en claro qué tipo de Paz -si es que de “Paz” y no de “pacificación” (Pax) se está hablando- se quiere para Colombia.

Hay otras preguntas importantes para hacerse y buscar respuestas o formas alternativas de cambio:

- ¿De qué forma piensa la izquierda que podrá alcanzar los objetivos de una “democracia con justicia social”, utilizando los mismos mecanismos de exclusión del neoliberalismo, pero a la inversa?

- ¿De dónde se obtendrá el capital que se redistribuirá, si no se piensa contar con los sectores empresariales ni con la inversión extranjera?

- ¿Cómo se piensa llevar adelante una democracia con justicia social 782, en un mundo globalizado en el que el capitalismo es el dominante en los sistemas de producción y financiero, si el objetivo es generar una fractura entre los objetivos del Gobierno socialista con los grupos o sectores -empresa, banca- internos y/o externos capitalistas?

- ¿Se piensan repetir modelos como el del “socialismo del siglo XXI” venezolano, que se ha visto obligado a negociar con la oposición, buscando mediación internacional, para poder mantenerse en el poder, pero teniendo que hacer cambios suficientes para no sucumbir; o buscar desde un comienzo metodologías más equilibradas e inclusivas -de “todos” los sectores-, que permitan al capital alcanzar sus objetivos y a la sociedad poder desarrollarse 783?

Esto requeriría de una reingeniería del pensamiento político de manera tal de no caer en la dicotomía: o neoliberalismo o socialismo. Uno, deja en manos del mercado la posibilidad de desarrollo social, sin otra alternativa; el otro, excluye al mercado, a la empresa y la banca -salvo los controlados por el Estado (Gobierno de turno)-, como parte de un proceso de desarrollo. La historia de América Latina es un espiral de corsi e ricorsientre capitalismo neoliberal y populismo de corte socialista o estatista -entrecortados por golpes de Estado, militares o civiles-, sin salida en ninguna dirección 784.

Las cifras de desarrollo real -no de crecimiento del PIB que no explican nada concreto en cuanto al desarrollo científico y tecnológico efectivo, al nivel educativo alcanzado, a las posibilidades de mejor salud, de vivienda, etc.- son suficientemente claras como para que se tome conciencia de que hay que pensar en métodos más inteligentes desde el punto de vista de las alternativas de desarrollo; más aún en una región que, a diferencia de países como Japón, o Alemania o China, entre otros, tiene todo tipo de recursos naturales, estratégicos y no estratégicos, minerales y alimentarios, en la tierra y en el mar, pero que carece de una dirigencia decisora y pensante 785 que genere proyectos, que favorezcan el despegue de la región, no sólo el enriquecimiento de algunos sectores, manteniendo a la región paralizada como está y objeto de la rapiña de corporaciones que buscan enriquecerse con los recursos, sin espíritu de generar desarrollo ni reglas por parte de los Gobiernos para que dejen, al menos, un mínimo en este aspecto y, para peor, con una población que carece de voluntad de participación activa, como ciudadanos, en la construcción de su propio destino. Los pueblos latinoamericanos, en general, van del extremo de la no participación individualista, a la reunión en grupos masivos militantes, que corean consignas en torno a un/a líder que los conduce dogmática y doctrinariamente. Pocos se agrupan de manera consciente, activa y participativa y lo hacen, más bien, como organizaciones de la sociedad civil -institucionalizadas o no-, en temas específicos, como derechos humanos, la problemática indígena, racial o religiosa, la mujer en su condición de género o por problemas de violencia de género, medio ambiente, etc.

Hay más preguntas para hacerse, en el caso colombiano:

- ¿Cuáles son los logros duraderos de la desmovilización del M-19, EPL, MAQL, PRT, CRS, CER, Milicias de Medellín, MIR-COAR, del Frente Francisco Garnica, solamente para hablar de los desmovilizados en las últimas dos décadas 786?

Habría que hablar de los logros duraderos, tanto del lado de los desmovilizados que, en los hechos y en el mejor de los casos, han obtenido un puesto político de elección, pero no han generado -o no han podido generar- cambios substantivos y, por otra parte:

- ¿Qué cambios significó su desmovilización en cuanto a los Gobiernos “desmovilizadores”, cuyo discurso permanente, es que no se puede hacer más, porque es la guerrilla y la guerra la causa de que no se puedan resolver los problemas del país?

- ¿Una vez desmovilizada la guerrilla, el Gobierno resolverá los problemas del país, especialmente en los aspectos de empleo, educación, salud, vivienda digna, etc., o todo seguirá igual porque, en el fondo, se trata de las políticas que sigue, enmarcadas en una ideología que sólo considera al que tiene poder, y el que carece de él quedará a merced del mercado o de la voluntad del grupo decisor, que sólo considera a los leales y adeptos?



© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, “Paz o Pax” en América Latina: Conflicto en Colombia, (Córdoba, Edic. del Autor, 2017), ISBN: 978-987-33-2238-9, eBook, CDD 327.1


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET) 1988-2013.
e-Mail: luisdallanegra@gmail.com


746 Ver: Artículo 8, 2, c) y e) del Estatuto de Roma, ratificado por Colombia el 5 de agosto del 2002.

747 Ver: European Commission, http://europa.eu.int/comm/external_relations/colombia/intro/gac.htm#c260104.

748 Ver: Declaración sobre la situación en Colombia, Resolución AG/DEC. 34 (XXXIII-O/03) adoptada el 10 de junio del 2003 por los Estados Miembros de la OEA.

749 Ver: Declaración de la Conferencia Especial sobre Seguridad sobre la Situación de Colombia, OEA/Ser.K/XXXVIII, CES/dec. 3/03, de 28 de octubre del 2003.

750 Ver: Resolución CP/RES. 859 (1397/04) “Apoyo al Proceso de Paz en Colombia”, OEA/Ser.G, CP/RES. 859 (1397/04), 6 de febrero del 2004.

751 Ver: Amnistía Internacional, Violencia Política en Colombia: Mito y Realidad, Indice AI: AMR 23/01/94/s, (España, Edic. EDAI, 1994), pág. 7. También, Comisión Colombiana de Juristas, Apartes del Panorama de Derechos Humanos y Derecho Humanitario en Colombia, Bogotá, marzo del 2001, pág. 9 y ss.

752 Ver: Banco de datos de Derechos Humanos y violencia política de CINEP y Justicia y Paz, “Derechos humanos en contravía”, en El embrujo autoritario: primer año de Gobierno de Alvaro Uribe Vélez, Bogotá, septiembre del 2003, pág. 115. También, CINEP, Noche y Niebla, N°29, http://www.nocheyniebla.org/.

753 Ver: “Colombia: el conflicto sigue caracterizándose por un alarmante número de violaciones del DIH”, 7 de agosto del 2004, http://www.cicr.org/web/spa/sitespa0.nsf/iwpList248/D97D33CD25A8CDFA03256ECA0044195E.

754 Que atacan a un sistema político, está claro; que sea a un “Estado de Derecho”, es sumamente dudoso, más aún un “Estado Social de Derecho”, toda vez que se trata de un “Estado fallido” y también de una “Democracia fallida”. Ver más adelante el tratamiento de esta temática.

755 Violencia en Colombia: Uribe pide al Gobierno rectificar posición frente al conflicto armado, en Diario El Espectador, Bogotá, 5-5-2011, http://www.elespectador.com/noticias/politica/articulo-267495-uribe-pide-al-Gobierno-rectificar-posicion-frente-al-conflicto-a.

756 Uribe da 10 razones para no hablar de conflicto armado, en Diario El Espectador, Bogotá, 7-5-2011, http://www.elespectador.com/noticias/politica/articulo-268116-uribe-da-10-razones-no-hablar-de-conflicto-armado.

757 Un tipo de régimen burgués que por sus actos se ubica, solapadamente, por encima de todas las clases; dice actuar en nombre de todas ellas, pero no puede dar nada a una sin quitárselo a otra. En el caso colombiano, en definitiva le está quitando tierras a los labradores para dárselas a los terratenientes, a la vez que se busca favorecer a los inversores externos e internos y a determinados grupos de la élite de negocios urbana. El conflicto entre Uribe y Santos, responde fundamentalmente a la pertenencia a diferentes élites, toda vez que Uribe forma parte de la élite rural-terrateniente y Santos de la élite de negocios urbana, por lo que no le preocupa entregar tierras a sectores que las demandan, salvo aquellas en las que está la apuesta a la explotación minera, para hacer funcionar una de sus “locomotoras”.

758 Cuando digo “sistema” hago referencia a las características y funcionamiento del Estado, su sistema político, económico, social.

759 La ley primera de todo sistema es la supervivencia. Cuando se ve en situación de correr peligro de desaparecer, antes que perecer, busca generar cambios que permitan aliviar la presión que ejercen las demandas. A esto se llama “ampliar los límites del sistema”; llevar a cabo conductas o políticas que están fuera de su concepción, pero al efecto de la supervivencia y no de satisfacción de las demandas.

760 Dallanegra Pedraza, Luis, El Sistema Político Latinoamericano, en Revista “Reflexión Política”, Instituto de Estudios Políticos, Universidad Autónoma de Bucaramanga, Colombia, Vol. 5, Nro 10, Dic. 2003, ISSN 0124-0781, págs. 15, 17, 19.

761 Universidades, institutos de investigaciones científicas dependientes de Universidades, centros de investigaciones nacionales como CONICET/CONACIT/CONICIT, dependiendo del país en el que haga referencia la sigla, etc. Todo lo que invierte América Latina en ciencia y tecnología equivale a la mitad de lo que invierte la General Motors en I&D. La inversión en I&D en EUA asciende a u$s171.000 anuales por investigador, y en el conjunto -total, no promedio- de países latinoamericanos a u$s59.000. En EUA hay más de 7 científicos y tecnólogos por cada mil habitantes económicamente activos, mientras que en América Latina, es diez veces menor: 0,7 por mil. Ver Ciencia en América Latina, en http://www.iteso.mx/~irma/americalatina.html.

762 Este tema lo he analizado en profundidad en Dallanegra Pedraza, Luis, El Papel de la Universidad y los Científicos Latinoamericanos en Epocas de Crisis, Revista de Psicología Política, N° 22, Mayo del 2001, Valencia, España, págs. 34-58. También en Dallanegra Pedraza, Luis, La Investigación Científica en América Latina: El Caso de Argentina, en Revista “Signos Públicos”, Vol. 4, N° 8, Diciembre del 2003, ISSN: 0124-4302, Escuela Superior de Administración Pública, Territorial Antioquia-Chocó, Universidad del Estado, Medellín, Colombia, págs. 25-46.

763 Ventura, Christophe, “La nouvelle donne qui explique les pourparlers de paix”, Mémoire des luttes, 28 de septiembre del 2012. http://www.medelu.org/Colombie-la-nouvelle-donne-qui.

764 Colombia, por la intransigencia de los terratenientes, no ha realizado una redistribución de tierras.

765 Ver Ramonet, Ignacio, ¿Paz en Colombia?, en Le Monde Diplomatique, El Dipló, Edición Nro 162 - Diciembre del 2012. También, Ramonet, Ignacio, ¿Paz en Colombia?, en Anncol, Agencia de Noticias Nueva Colombia, 2-12-2012, http://anncol.eu/index.php/anncol-debate/888-2012-12-02-00-14-19.

766 Ver Riveros, Héctor, [Colombia] Explicación con plastilina para FEDEGAN, en Kaosenlared.net, 4-1-2013, http://www.kaosenlared.net/america-latina/item/42659-colombia-explicación-con-plastilina-para-fedegán.html.

767 Independientemente de los intereses y la expansión de China, el tema de la “mega-minería” en América Latina ha avanzado ostensiblemente en los últimos años, y existen inversiones importantes y presencia de Estados, como Canadá y Australia, entre otros, así como de empresas Transnacionales.

768 Dallanegra Pedraza, Luis, El Sistema Político Latinoamericano, Revista Reflexión Política, Instituto de Estudios Políticos, Universidad Nacional Autónoma de Bucaramanga, Colombia, Vol. V, Nº 10, Diciembre del 2003, ISSN: 0124-0781, páginas 6-32. También, Dallanegra Pedraza, Luis, Tendencias Políticas en América Latina en el Contexto Mundial del Siglo XXI: Hacia una Teoría Política Realista-Sistémica-Estructural sobre América Latina, en Revista “Espiral”, Universidad Autónoma de Guadalajara, Guadalajara, México, Vol. XV, Núm. 43 (Septiembre-Diciembre del 2008), ISSN: 1665-0565, págs. 79-121.

769 Gutiérrez, Carlos, “La Mesa de Oslo. Las complejidades del proceso”, Le Monde Diplomatique, edición colombiana, octubre del 2012.

770 Ver Anexo I: “Acuerdo General para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera”, donde se acuerdan los seis (6) Puntos de la Agenda de negociaciones.

771 A 22 años de la partida de Jacobo Arenas, en FARC.co, 10-8-2012, http://FARC.co/?p=1625.

772 Proceso electoral, en el que Santos buscó y logró, en segunda vuelta, por poco margen y con el apoyo circunstancial de la izquierda, su reelección, que lo apoyó para garantizar el proceso de Paz, no sus políticas, en medio del proceso de negociaciones de La Habana.

773 Garberi, Ida, Responsable de los sitios web en italiano de Prensa Latina y Cubadebate, Andrés Paris, vocero de las FARC: pretender desarmar unilateralmente a una de las partes en Colombia, es ilusión de mago filibustero, en Kaosenlared.net, 17-4-2014, http://www.kaosenlared.net/america-latina/item/85571-andrés-paris-vocero-de-las-FARC-pretender-desarmar-unilateralmente-a-una-de-las-partes-en-colombia-es-ilusión-de-mago-filibustero.html. También Anncol, Agencia Noticias Nueva Colombia, 17-4-2014, http://anncol.eu/index.php/colombia/proceso-de-Paz-en-colombia/6734-andres-paris-vocero-de-las-FARC-pretender-desarmar-unilateralmente-a-una-de-las-partes-en-colombia-es-ilusion-de-mago-filibustero.

775 “Pueblo” es un término tan diverso y confuso, que cuesta comprender hasta qué punto puede ejercer efectivamente la “soberanía”.

776 Llamar “representantes” a aquellos políticos que en listas masivas son puestos en boletas para ser electos, resulta una falsedad legal. ¿Quién, en América Latina, conoce a “su” representante, para pedirle o reclamarle o amenazarle con que no será votado en la próxima oportunidad por no satisfacer las demandas?

777 Per se, implica la construcción de un Estado, que aún no existe en el caso de Colombia, en los términos en que un Estado funciona.

778 Ver: Notter, James, McDonald, John y Diamond, Louise, Track Two Diplomacy: Nongovernmental Strategies For Peace, (Washington D.C., Institute for Multi-Track Diplomacy, 1992). También ver: Estrategias de Paz no Gubernamentales, http://luisdallanegra.bravehost.com/Negointe/segusa.htm#ar5.

779 Acuerdo de Puerta del Cielo 15-7-1998, http://luisdallanegra.bravehost.com/Tratados/puerciel.htm.

780 Ver el Anexo VI adjunto: “Cuadro de Puntos para Agenda de Paz”, en el que quedan de manifiesto las posiciones -divergentes- de cada parte interviniente, de manera directa o indirecta en el conflicto.

781 Insisto en que se vea el Anexo VI adjunto: “Cuadro de Puntos para Agenda de Paz”, en el que queda en claro la realidad de la idea de Paz, de cada parte y sector.

782 Esta pregunta es válida para todos los países de América Latina, ya que hacer la justicia social en la etapa de la postguerra, con el keynesianismo, es totalmente diferente a lograrlo en las condiciones actuales de “globalización capitalista”. Juan Perón durante sus dos primeras presidencias -1946-1952/1952-1955 (la segunda trunca por un Golpe de Estado militar, debió haber finalizado en 1958)-, se orientó hacia la justicia social, pero él mismo decía: “no podemos caminar por los pasillos del Banco Central, tan abarrotados están de lingotes de oro”, que no había acumulado su Gobierno, pero que utilizaba para la redistribución. Ver Luna, Félix, De Perón a Lanusse, 1943-1973, (Barcelona, Edit. Planeta, 1992). En 1974, en su tercera presidencia, la justicia social ya no era tan alcanzable, más allá de discursos, debido a que no existían fondos para redistribuir y Argentina no estaba en condiciones de acumular suficiente capital en esos momentos. Los Gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner hablaban de justicia social, sin tener mecanismos de acumulación de capital, castigando además a sectores como los productores agrícola-ganaderos y muchos industriales -salvo las empresas amigas-, y haciendo la redistribución a costa de la clase media. El resultado fue un alto índice de inflación, desindustrialización, y una gran grieta social que dividió al país.

783 Uno de los grandes temas no resueltos en América Latina, es que haya Gobiernos -cuyas políticas tengan continuidad en el tiempo- que busquen una convergencia equilibrada entre los intereses y aspiraciones del sector empresarial y financiero -interno e internacional con incidencia interna- y las aspiraciones, demandas y necesidades de los sectores sociales. En la historia latinoamericana, desde mi punto de vista, sólo el Gobierno de “Lula” Da Silva y en alguna medida, el de Dilma Rousseff en Brasil, han intentado esta fórmula -más allá de éxitos o fracasos y los problemas de corrupción-; el resto -histórico o actual en toda la región-, o se ha orientado hacia el mercado con su neoliberalismo o hacia el populismo en forma pendular.

784 Los países de la “periferia” mundial, parecieran ser barcos pequeños que deben mantenerse a flote en una marejada generada por la estela que van dejando los grandes barcos que establecen el curso mundial y cuya dirección no puede ser evadida, en los hechos, al menos en el corto-mediano plazo, si no se tienen políticas concretas y eficientes en el largo plazo, de construcción de poder.

785 Una vez más me pregunto, dónde están y cuál es el rol de la intelectualidad en Colombia -y en América Latina en general; se llamen Universidades o Centros Nacionales de Investigaciones Científicos y Tecnológicos-, cuyo peso específico e influencia en transformaciones necesarias y en ejercer algún tipo de direccionamiento y ascendiente sobre la toma de decisiones, pareciera ser nulo. La realidad de la “Revolución Francesa” (1789), no estuvo dada por la cantidad de cabezas que el pueblo cortó, sino porque esto estuvo luego acompañado y complementado por una intelectualidad -Descartes, Voltaire, Rousseau, Diderot, Condorcet, Montesquieu, entre otros- que le dio contenido, sentido y dirección a lo que buscaban eliminar por un lado y conseguir y consolidar por el otro. La intelectualidad, existía con su pensamiento, pero éste sólo logró ponerse en funcionamiento con la actividad que el pueblo desplegó, y éste no habría logrado su objetivo, más allá de los hechos, si no hubiera estado esta intelectualidad con su pensamiento y sus concepciones.

786 Gutiérrez D., José Antonio y Gutiérrez, Uriel, ¿Qué Paz para Colombia? Parte I y Parte II. Apreciaciones críticas sobre Carta Abierta a Alfonso Cano escrita por M. Medina, en Kaosenlared.net, 21-7-2011, http://www.kaosenlared.net/noticia/Paz-para-colombia-parte-i-apreciaciones-criticas-sobre-carta-abierta-a. También, http://www.kaosenlared.net/noticia/Paz-para-colombia-parte-ii-apreciaciones-criticas-sobre-carta-abierta-. Asimismo, http://www.razonpublica.com/index.php?option=com_content&view=article&id=2213:carta-abierta-a-alfonso-cano&catid=19:politica-y-Gobierno-&Itemid=27.