Tapa Conflicto en Colombia

 

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Capítulo II

Metodología de Resolución de Conflictos

¿Cuál es el objeto central de la negociación? ¿Eliminar o reducir a la guerrilla? ¿Llegar a un Acuerdo de Paz en el que el desarrollo económico-social de Colombia sea privilegiado?

El hecho de que una serie de movimientos guerrilleros -el M-19, el EPL (Ejército Popular de Liberación), los Comandos Ernesto Rojas, el PRT (Partido Revolucionario de los Trabajadores), el MAQL (Movimiento Armado Quintín Lame), el CRS, las milicias populares y el Frente Francisco Garnica (Villamizar, 2000)- hayan dejado sus armas: ¿implica que Colombia se está orientando en el sentido de la Paz o, contrariamente, ésta llegará cuando se resuelvan los problemas profundos y estructurales que generan demandas insatisfechas?

El armado de una agenda de negociación pacífica, resulta sumamente complejo, particularmente cuando un conflicto tiene una cantidad muy grande de actores intervinientes -directos e indirectos- con posiciones basadas en el derecho o, fundamentalmente, en el poder, que impiden llegar a un modelo de negociación “cooperativa” 31.

El proceso de negociación cooperativo en el marco de un conflicto intraestatal, es muy difícil, particularmente si intervienen factores como las asimetrías o el principio de legitimidad. Para este tipo de conflictos, procede el sistema del Marco Jurídico, aunque en el caso Colombia, el poder y las posiciones, han sido los elementos que siempre han estado presentes de un lado y otro en todos los procesos de negociación encarados.

Una forma de resolución de conflictos, es aplastar a los actores generadores de conflictos -conflictores-, a los demandantes, para que el sistema recupere su estabilidad, el orden y la gobernabilidad. La “justicia” es un tema posterior y se decidirá cómo aplicarla; pero, en ningún caso, acorde con las demandas establecidas. Una vez recuperado el orden y la gobernabilidad, se aplicará la justicia del “ordenador” -”Pax”, pacificación- 32.

Otra metodología es tratar de incorporar” a los conflictores al sistema, al estilo M-19 en Colombia, FMLN en El Salvador, etc.

Para Jimmy Carter -ex-Presidente de Estados Unidos y Premio Nobel de la Paz-, así como para Nelson Mandela -ex-Presidente de Sudáfrica y Premio Nobel de la Paz- o John Le Carré 33, debería darse una alternativa a la vía militar en situaciones internas, así como en las internacionales.

Buscar una alternativa a la vía militar en la resolución del conflicto de Colombia, no necesariamente debe implicar un mero proceso de desmovilización y/o restauración del orden, ya que si el sistema político queda sujeto a un equilibrio inestable, por la continuidad de los factores conflictivos latentes, estos derivarán, en el mediano-largo plazo, en nuevos conflictos.

La vía militar, no resolverá el conflicto. Sólo una de las partes -en el mejor de los casos- aplastará a la otra 34 y generará algún tipo de orden, sin resolver el tema de la justicia o de las demandas insatisfechas o, estableciendo una justicia acorde con las pautas del “orden establecido”, pero el conflicto real continuará latente 35. Por otra parte, el “vencedor” deberá legitimar su orden no sólo en lo interno, también en lo internacional, frente a otros Estados y organismos internacionales, así como con empresas y banca que son potenciales inversores 36.

Uno de los temas más difíciles de dilucidar y resolver en un proceso de negociación, es el de la “causalidad”. Independientemente de que cada parte tiene una visión y una posición respecto del origen y evolución del conflicto; si se quiere llegar a una verdadera Paz en la que no queden situaciones latentes, debe buscarse la causalidad profunda.

Planteos Previos

Desde el punto de vista teórico-metodológico, es substancial hacerse ciertas preguntas previas, respecto del origen y características del conflicto. La literatura sobre modelos de negociación de conflictos, se enfoca en las posibilidades de convergencia entre las partes contrapuestas y los costos de la negociación, dejando de lado o ignorando la consideración de que, para el caso de los conflictos intraestatales, una alternativa relevante a considerar, podría ser que “el sistema” esté agotado -o no haya alcanzado a desarrollarse y completarse 37- y deba ser reformulado: para este caso, el Estado y el sistema político.

El Estado-Nación -en general-, ha sufrido profundos cambios, muchos de carácter estructural, desde su surgimiento en el siglo XVII, y el sistema de representación político ha quedado desfasado totalmente respecto de la evolución que ha sufrido el Estado, al punto de manejarse más en el área de lo formal que de lo real. El Estado-Nación ha ido declinando y se ha ido desarticulando, particularmente en lo que hace -en lo real- al papel de la Nación como actor que lo conduzca, siendo reemplazada por grupos corporativos de todo orden, desde lo social, como las organizaciones de la sociedad civil 38, hasta empresas, banca y grupos espurios como el narcotráfico, la trata de personas, entre otros. Los Gobiernos son elegidos y legitimados formalmente por la Nación pero, sus decisiones o se orientan o son cooptadas por los sectores corporativos más poderosos 39. En esto también influye la degradación de las funciones gubernamentales de los Estados, mediante el factor corrupción, la ignorancia y la mediocridad e incompetencia, presentes en gran medida en la dirigencia política de los países 40. Si América Latina no alcanzó a configurar sus Estados-Nación a lo largo de la historia, sino que tuvo que seguir los modelos impuestos desde afuera, planteados por las potencias coloniales en primera instancia y las hegemónicas a partir de las independencias; resulta evidente que, frente a las grandes transformaciones del Estado, la región también resulta arrastrada desde los sectores de poder global, desde afuera y también desde adentro, sea estableciendo las reglas o cooptando a la elite pensante y dirigente responsable del direccionamiento y conducción de los Estados. Frente a esto, tanto en lo histórico, como en la actualidad, las izquierdas, tienen más un discurso basado en una doctrina, que una teoría política.

Este tipo de transformaciones estructurales, que no son privativas de ningún Estado en el planeta -en más o en menos-, es generadora de conflictos en vez de ser creadora de equilibrios, estabilidad y satisfacción de demandas y bienestar. La conflictividad social, de diferentes maneras y con distintas expresiones, se da a nivel global en el mundo y es creciente 41. Ha dejado de ser un fenómeno, para pasar a ser una constante que, de una manera u otra, se convertirá en causante de cambios en la configuración del Estado -status organizacional-.

Además de esto y apuntando específicamente al caso Colombia, nos planteamos otros interrogantes, tales como:

    ¿Qué es lo que está oculto detrás del conflicto?

    ¿Se puede enfocar el origen y las causas del conflicto, abandonando las posiciones que sostienen las partes?

    ¿Cada parte puede abandonar sincera y honestamente su postura, sin utilizar argucias para atacar a la otra, debilitarla e imponer su voluntad?

Existe gran cantidad de mecanismos para debilitar y acusar al contrario, de carácter legal y legítimo, el asunto es cómo desarticularlos y dejar a la luz la realidad para poder resolver satisfactoriamente el conflicto, y lo que es más complejo aún, transformar el sistema, para que funcione adecuadamente y no en beneficio de algunos y en perjuicio de otros.

Uno de los temas que vienen reclamando las FARC, es el establecimiento de una Comisión que tenga como propósito el esclarecimiento del origen y la verdad de la historia del conflicto interno colombiano, además de una Comisión encargada de establecer las responsabilidades, abordar el tema de las víctimas, su reparación, el perdón y el compromiso de “nunca más”, si no se establece cómo se dieron los hechos de violencia que derivaron en seis décadas o más de conflicto armado. Esto implicaría romper con el esquema de victimarios y víctimas, para establecer responsabilidades de partes, incluyendo al Gobierno y las fuerzas del orden, no sólo a la guerrilla.

El resultado final de un proceso de negociación, debe ser la “Paz” -en términos de orden con justicia-, y esto, para el caso colombiano, implica la reformulación del Estado y su sistema político-económico-social. Para arribar a esto, resulta indispensable la participación de todos los sectores de la sociedad, en sus más diversas posiciones, situaciones y condiciones. Nadie, en ninguna condición, puede atribuirse el significado ni el contenido de la Paz, que no sean todos y cada uno de los sectores de la sociedad colombiana. Los Gobiernos, son sólo representantes administradores temporales de los asuntos del pueblo, pero no definidores de lo que éste debe obtener como Paz.

Tipología de Conflictos Intraestatales

Las principales causas de los conflictos armados intraestatales duraderos en la actualidad, están dadas por las condiciones de pobreza económica; los sistemas políticos represivos -no necesariamente militares-; razones ideológicas o étnicas o búsqueda de cambios políticos; la pérdida de recursos como la tierra; etc.

Los motivos pueden estar dados por la búsqueda del control estatal; por la formación del Estado en cuanto a cimentar las bases, sus características y estructura institucional; o por un Estado fallido. Las causas de fondo pueden ser las diferencias políticas-sociales-económicas o nacionales fundamentales, que existen. Se trata de diferencias tales como la exclusión de ciertos grupos del poder; favorecer sistemáticamente a otros grupos; los desniveles económicos regionales. Se trata de los elementos básicos de la estructura social y política. Para explorarlas se deben indagar las causas de fondo y las condiciones subyacentes del conflicto 42.

Hay dos conceptos que, juntos, conforman el punto de intersección entre las causas de corto y largo plazo, donde los protagonistas políticos abordan los factores estructurales de fondo. Se trata de los conceptos de justicia y de movilización. La combinación de condiciones económicas pobres y la ausencia de aperturas políticas, produce una doble injusticia. La movilización política se desarrolla en torno al tema de la injusticia: las personas se comprometen con una causa porque creen que es justa, o por lo menos, porque piensan que podría remediar la injusticia que perciben en sus propias circunstancias. El material básico de la movilización política, es ese sentimiento aprovechable de injusticia que surge de las divisiones subyacentes de poder y bienestar, entre distintas capas de una sociedad o entre países diferentes 43.

El conflicto puede ser de carácter manifiesto, aunque el hecho de que sea visible, no necesariamente implica que haya violencia. También puede estar subyacente, lo que significaría que carece de visibilidad general, pero que puede estallar en cualquier momento. Dentro de esta categoría también puede incluirse el concepto de conflicto latente.

Gráfico 2: Visión del Conflicto

Visión del
                Conflicto

El principal problema no es tanto la violencia armada, sino la “violencia estructural” 44, que deriva de la propia estructura del sistema, que produce mayores perjuicios a la sociedad, dado que pone en evidencia no sólo lo que ocurre: pobreza, hambre, desplazamiento, marginalidad, privaciones socioeconómicas y políticas, problemas de Derechos Humanos, represión, alienación; sino también lo que impide que ocurra o se dé: justicia social, equidad, bienestar, libertad, Derechos Humanos.

Métodos de Negociación

¿Qué metodologías se utilizarán para la resolución del conflicto?:

    Una forma de resolución de conflictos, es aplastar a los actores generadores de conflictos -los conflictores-; a los demandantes, para que el sistema recupere su estabilidad, el orden y la gobernabilidad. La “justicia” es un asunto posterior y se decidirá cómo aplicarla; pero, en ningún caso, acorde con las demandas establecidas 45. Una vez recuperado el orden y la gobernabilidad, se aplicará la justicia del “ordenador” 46. El ganador se lo lleva todo.

    Otra metodología, es tratar de incorporar a los “conflictores” al sistema. La “desmovilización” es un buen instrumento. Desarticula toda posibilidad de operar fuera de los “parámetros” del orden vigente y de la gobernabilidad.

    Una tercera metodología es la de buscar una alternativa a la vía militar. Resulta bastante complejo, especialmente en situaciones en las que una de las partes se cree en condiciones de “aplastar” a la otra. La definición más sencilla de transformación de un conflicto es: la acción en un conflicto que hace que dominen los aspectos creativos. Esto no es meramente preservar al conflicto de la violencia. Significa orientar el conflicto hacia el desarrollo 47. Eso requiere de meta-objetivos al conflicto, como alcanzar la Paz; el desarrollo económico-social; una sociedad más igualitaria; satisfacer las demandas de todos los sectores, tales como los inversores y también los trabajadores, etc.

    Una cuarta alternativa sería que el Gobierno descoloque a los grupos insurgentes, con auténticas políticas de desarrollo económico-social, que le quiten el argumento para continuar operando. Estamos hablando de verdaderas políticas y no de falsas estadísticas que muestren que están haciendo, mientras que, en los hechos, se da un “gatopardismo”.

Si prevalece una de las partes en un conflicto -situación de “asimetría”-, puede deberse a:

    El imperio del poder: Lucha. La fuerza tiene la razón (debe evitarse).

    El imperio del derecho: Arbitraje. Algún principio dominante o la preferencia cultural.

    El imperio del azar: Algún método aleatorio.

Al conflicto hay que “sacarlo” del lugar en que está situado e “instalarlo” en otro lugar 48 en el que sea manejable y controlable.

Causalidad

La “causalidad” comprende un conjunto de factores que intervienen en la generación y el mantenimiento, disminución o resolución de un conflicto 49; en muchos casos no son los visibles o aparentes. En el caso Guatemala, el problema de la violencia y la inseguridad ha sido la parte visible, pero el problema de fondo es la debilidad del Estado. En el caso de El Salvador, un “partido militar” que controló durante años al país, favoreciendo a grupos que obtuvieron importantes beneficios en desmedro del pueblo en general.

En Colombia, sectores de la élite rural y/o urbana que se turnan en el Gobierno, beneficiándose con sus propias políticas en desmedro del desarrollo del país en general, alimentando una conflictividad subyacente que se ha hecho manifiesta a través de diferentes grupos guerrilleros, el más constante ha sido el de las FARC, aunque desde el Gobierno siempre se ha generado una imagen de que no existe correlación entre el malestar social y la guerra civil, ubicando a los grupos guerrilleros siempre en el lugar de bandas criminales. El pueblo -como en la mayoría de los países latinoamericanos- con demandas, pero sin capacidad de presión, expresión y organización; siempre esperando que sea el líder o el Gobierno el que resuelva las situaciones, aunque estos se manejan entre los típicos parámetros de un sistema en equilibrio estable: generar cambios sólo para la estabilidad del sistema -tal cual está organizado y conducido por las élites dominantes-, no para la satisfacción de las demandas sociales 50. Cada vez queda más en claro, que no hay una relación en términos de representatividad y legitimidad, entre el malestar del pueblo, e incluso las posiciones ostentadas por los grupos progresistas de izquierda y los grupos guerrilleros, más allá de que estos dicen llevar a cabo su lucha en nombre del pueblo.

Debo resaltar la relevancia que tienen, para el funcionamiento del sistema político, no sólo los factores internos, sino, y principalmente, las características y funcionamiento del sistema internacional. Los Estados no se pueden observar como islas ya que viven importantes condicionamientos, no sólo del sistema mundial en general, sino también de los intereses de seguridad de las potencias hegemónicas 51, sus intereses económicos y los de las corporaciones cuyas filiales tienen incidencias en estos países, así como la banca y los inversores, de manera directa o a través de organismos internacionales encargados de mantener el orden en ese sistema.

El conflicto colombiano, por su antigüedad, ha transitado, al menos, cuatro características mundiales diferentes, cuya incidencia opera de diferente manera, más allá de que los “conflictores” al interior de Colombia, parecieran no considerar en su perspectiva y proyección 52.

Variaciones en las Características del Sistema Mundial Durante el Conflicto

Analizar situaciones de cualquier tipo al interior de un Estado, tomar decisiones que tienen que ver con el ámbito interno o diseñar una política exterior, sin tener en consideración las características, funcionamiento y cambios en el sistema internacional, lleva a cometer errores importantes, al punto de que se pueden llevar a cabo políticas en una dirección, cuando el sistema opera, reacciona o actúa en otro diferente. Por ello, resulta importante entender el funcionamiento del sistema mundial en el que está inserto el país -en términos temporales-. El sistema es dinámico, por lo que no sólo hay cambios en su interior sino también, por diferentes motivos, cambia el sistema en su totalidad -cambio de sistema-, encontrándonos con características del funcionamiento totalmente distintas 53.

Este es un error que resulta mucho más frecuente que el que se esperaría. La principal causa, está relacionada con una visión “idealista-juridicista-institucionalista” del funcionamiento del sistema, dejando de lado o despreciando la relevancia del “poder” como factor direccionador y de estabilidad o cambio del sistema. Es la típica actitud de los que consideran que la realidad es algo amorfo y que sólo tendrá orden y orientación, en la medida en que se cree un entramado jurídico-institucional adecuado -o se cambie el vigente por otro más eficiente y justo-, a la vez que suponen que todos están dispuestos a subordinarse pasivamente a ese entramado jurídico-institucional, incluyendo los poderosos, que se benefician con el estado de cosas vigente. Esta perspectiva desconoce que es el poder el que permite la vigencia de ese entramado jurídico-institucional y no que se sostiene por sí mismo 54.

Cuando hago referencia al poder, tengo en consideración un concepto “multívoco”, que tiene que ver, no sólo con la capacidad hegemónica de determinados Estados o de ciertas corporaciones-empresariales o banca, sino también con el factor necesario para implementar una institución determinada y sostener su funcionamiento, en términos de aplicabilidad, exigencia y sanción 55.

Los países periféricos -que constituyen más de los dos tercios de los miembros del sistema interestatal-, se encuentran en esa condición, por la carencia del poder suficiente para contrarrestar las políticas de los Estados poderosos, las corporaciones empresariales y banca o, incluso, para generar cambios que los favorezca. Aspirar o pretender que los “poderosos” del sistema se atengan a las reglas institucionales vigentes -que además han sido creadas siguiendo sus propias pautas e intereses-, es de una total ingenuidad, carente de realismo y que constituye un “espejismo” en la lectura sobre cómo funciona el sistema y se toman las decisiones 56. También entra dentro del concepto de “espejismo”, la idea del mundo que imponen o intentan imponer los dominantes desde el “centro”, haciendo que los decisores y los “pensadores” de la “periferia” operen como si el mundo fuera o funcionara de la manera en que es mostrada en forma sesgada e ideológicamente desde el “centro”. Así como el “centro” ignora en sus análisis a la periferia, salvo que lo afecte en lo económico o en su seguridad, la periferia ignora a la periferia al “adoptar” una visión “céntrica”. Los analistas “periféricos” solo ven “problemas” en la periferia, acompañando la visión “céntrica”. Lo que no se tiene en consideración, es que los problemas del “centro” pueden afectar a la periferia, por lo que ésta debe aprender a desligarse del “centro” y generar su propia vía, que debe contemplar la “construcción de poder” 57 para implementarla, caso contrario, solo se tratará de expresiones de deseo, basadas en un “espejismo”.

Hay decisores que desarrollan políticas, pensando que el sistema mundial reaccionará de una forma que no tiene que ver con la realidad, de la misma manera que, para el caso de los que se encuentran disconformes con el funcionamiento del Estado, adoptan conductas que van desde la demanda hasta la subversión -válidas y legítimas desde el punto de vista de la búsqueda de una mayor equidad-, pero procurando cambios externos a sus propias posibilidades, en vez de explorar formas de “construcción de poder” solapadas, como para lograr los objetivos que, de otra forma, los que ostentan el poder en ese turno, no les otorgarán o lo harán en la medida de sus propias perspectivas de mantenimiento del control del sistema.

Por ello, me parece importante observar las características del sistema internacional, en las diferentes etapas en que se ha venido dando el conflicto en Colombia de más de cincuenta años, a los efectos de mostrar el grado de correspondencia entre las aspiraciones y visiones de los grupos insurgentes y las características del sistema en cada período y su forma de condicionar al Estado y a las posibilidades de su transformación.

Lo he dividido en cuatro etapas, que van desde los comienzos del conflicto, a partir del surgimiento de la insurgencia, hasta la actualidad.

Primera Etapa

Una gran parte del conflicto, se ha llevado a cabo durante la que podríamos considerar como primera etapa, con un sistema global bipolar transitando la “guerra fría”, en la que los factores ideológicos han operado como catalizador de cualquier iniciativa que se adopte, y predominan por sobre los factores políticos 58.

Los conflictos intraestatales, estuvieron ligados a la búsqueda de ideologías alternativas al calificado como “imperialismo” vigente, especialmente de Estados Unidos 59, por lo que la URSS ha sido considerada como potencia alternativa 60 y el comunismo como la ideología salvadora.

Segunda Etapa

Una segunda etapa, desde mi punto de vista, se inicia con el encuentro entre Ronald Reagan y Mikjail Gorbachov 61 en Reykjavic (1985), que dio lugar a una distensión y la búsqueda de resolución negociada de los conflictos periféricos que tenían que ver con la guerra fría y luego, la finalización del bipolarismo con la caída del Muro de Berlín (1989) y la desintegración de la URSS (1991), dando paso a la globalización y a una tendencia multipolar sin una configuración sistémica definitiva. En este período, las características de seguridad de potencias con incidencia en el ámbito latinoamericano, como Estados Unidos variaron, ya que los “factores ideológicos” -relación amigo-enemigo- dejaron de ser el catalizador central 62, al punto de que los conflictos que tuvieron que ver con la guerra fría entraron en una etapa de negociación pacífica, tales como Nicaragua, El Salvador, para el caso latinoamericano, la situación en Namibia y Sudáfrica en esa región, el conflicto Israel-Palestina en Medio Oriente, etc. La principal preocupación en materia de seguridad, se centró en problemas como el narcotráfico.

La conflictividad intraestatal, en el caso colombiano, es resultado de la continuidad de una problemática que proviene desde mucho antes del fin del bipolarismo, aunque en otros casos, en el mundo en general, comenzó a crecer bajo diferentes formas 63, y responde a una dinámica en la cual el Estado-Nación se ha venido debilitando y siendo controlado por sectores corporativos, desplazando a la Nación como el actor “westfaliano” central 64, a la vez que se da una crisis de gobernabilidad, al punto de que las organizaciones no gubernamentales o de la sociedad civil, son las que -aunque de manera débil- dan respuesta real a los que generan demandas frente a la ausencia gubernamental. Algunos autores consideran que el Estado-Nación ha experimentado una crisis de gobernabilidad que más allá del deterioro, en muchos casos, bordea el colapso total 65.

Esta segunda etapa dejó en evidencia el transnacionalismo 66 y el debilitamiento de la estructura soberana y la desarticulación del Estado-Nación; pero también el desfasaje ideológico en las luchas subversivas, toda vez que el comunismo soviético, que había servido de alternativa, había claudicado, mientras la globalización capitalista y privatizante se expandía, particularmente bajo los parámetros del Consenso de Washington de 1989.

La consolidación de la economía capitalista globalizante y transnacional, también fue una fuerza significativa para la reestructuración económica en Colombia, con importantes consecuencias para la capacidad estatal y la autonomía del Gobierno. El cambio en las condiciones tecnológicas y económicas globales tuvo un papel central en la decisión tomada en 1990 en el sentido de descartar el modelo de industrialización basado en la substitución de importaciones -predominante en América Latina, en algunos casos desde la crisis del ‘30, en otros desde la segunda guerra mundial-, a favor de la apertura económica con liberación del comercio y la “integración” -subordinada- a la economía global. La liberalización económica involucró una reestructuración radical del sector público, con un achicamiento del Estado en beneficio del sector privado, atendiendo a la necesidad de competitividad global -al igual que el resto de América Latina bajo los criterios del Consenso de Washington de 1989-. La contracción del gasto público, provocó asimetrías entre la sociedad más pobre y vulnerable de Colombia, con lo cual se crearon nuevos espacios, que fueron llenados por grupos como la guerrilla, que generó presiones, pero no transformaciones. El traslado del poder del Estado hacia los mercados, generó una reducción en el control sobre las actividades económicas y una menor capacidad para protegerse o responder a los efectos negativos de una economía transnacionalizada.

Tercera Etapa

La tercera etapa, se inicia con los acontecimientos de las Torres Gemelas en Nueva York, el 11 de septiembre del 2001, que dio lugar a un retorno del poder global de Estados Unidos, muy similar al de la guerra fría, esta vez centrado en el compromiso de lucha contra el terrorismo 67. Los conflictos intraestatales pasaron a tener otra significación y, a partir de ese momento, se generó una lista de grupos terroristas en el mundo, incluyéndose en ella, no sólo para Gobiernos como el de Estados Unidos, sino también los europeos, a grupos como las FARC y el ELN de Colombia.

Al igual que muchos Estados, Colombia se ha debilitado cada vez más debido a los problemas internos, tales como la corrupción incontrolada, exacerbada por una economía distorsionada por el narcotráfico, un sistema político excluyente, la crisis económica y altos niveles de inequidad social y económica. El Estado y las fuerzas armadas, ambos debilitados, cada vez le han dado más prioridad a la protección del régimen y de los centros urbanos, dejando que grandes regiones del país se defendieran por sí mismas. Esta dinámica ha generado el surgimiento de movimientos paramilitares que se volvieron omnipresentes, altamente nocivos 68 y se han ido reciclando bajo diferentes formas y actividades.

Hay diferentes enfoques de conceptualización sobre el grado de “consolidación del Estado”. Algunas están relacionadas con la capacidad soberana, mientras que otros, con sus funciones, desempeño, legitimidad y autoridad.

En relación con la capacidad soberana, Lydia Garnier 69 dice que hay Estados que tienen soberanía supranacional o “supra-soberanía” como es el caso de Estados Unidos -entre algunos pocos-, que pueden establecer reglas y encargarse de que se cumplan, mientras que una gran mayoría, especialmente los países de la periferia mundial, tienen “soberanía limitada”; son prácticamente incapaces de generar reglas y, en la mayoría de los casos, ni siquiera de modificar las vigentes. La soberanía limitada, no sólo está dada por la debilidad frente a otros Estados, sino también porque actores transnacionales como subsidiarias de empresas y banca, les generan condiciones para instalarse u otorgarles créditos o inversiones, sin que puedan hacer algo para mantener su capacidad soberana. Colombia -entre otros países latinoamericanos- se encuentra entre este último tipo de Estados.

Visto en relación con las funciones, desempeño, legitimidad y autoridad, las construcciones teóricas sobre el Estado débil, cuasi Estado, Estado fracasado y Estado colapsado, se pueden considerar como posiciones a lo largo de una escala de “grado de consolidación del Estado”. Las ideologías organizativas del Estado están íntimamente relacionadas con la organización y la estructura del Gobierno. Las instituciones estatales generalmente están estructuradas para expresar la idea del Estado: por ejemplo el sistema comunista, el monárquico 70, también el neoliberal. Holsti 71 expande la idea, al introducir los conceptos complementarios de legitimidad vertical y horizontal. La legitimidad vertical se refiere a aquellos principios sobre los que se funda el “derecho a gobernar”, que abarcan desde la herencia -monarquía- hasta el desempeño y la ideología. La legitimidad horizontal tiene que ver con la fortaleza de la sociedad civil expresada en el nivel de cohesión, aceptación y tolerancia entre diferentes grupos y comunidades dentro de la comunidad política. La falta de legitimidad horizontal, puede conducir a sociedades fracturadas, dentro de las que la lealtad al Estado está erosionada y la violencia reemplaza el compromiso y la negociación.

Aunque Colombia está lejos del extremo del Estado totalmente colapsado, sus instituciones gubernamentales son corruptas, ineficientes y excluyentes. El sistema político democrático no funciona en muchas jurisdicciones debido a amenazas y el terrorismo de insurgentes y paramilitares, y en el nivel nacional es entorpecido por el clientelismo, la corrupción y la precaria responsabilidad pública. El sistema legal colombiano no suministra justicia sistemáticamente ni ha logrado contener la reciente explosión de ilegalidad 72. La sociedad civil -como en la mayoría de los Estados latinoamericanos-, expresa quejas y demandas, pero carece de organización y participación activa en la construcción de su destino.

El grado de debilidad del Estado en América Latina, se expresa en que, si bien, desde el punto de vista del Derecho Internacional, la región ha sido declarada zona de Paz libre de armas nucleares, no lo es desde el punto de vista de la contención a las problemáticas y demandas sociales, que son marginadas, respecto del interés de los grupos corporativos y Gobiernos neoliberales por encontrar una mayor competitividad para recibir inversiones y créditos y también por Gobiernos populistas que llevan a cabo políticas clientelistas, generando tensión entre otros sectores de la sociedad, especialmente clase media y sectores corporativos e inversores.

Si el Estado débil es en realidad la causa primaria de la inseguridad, resolver una crisis de seguridad parecería ser una cuestión altamente doméstica. Las anarquías domésticas escapan al dilema de seguridad fundamental a través del Leviatán, una fórmula política que es a la vez obvia y extraordinariamente compleja en el caso colombiano 73.

Tal vez la respuesta al problema no pase por un “Estado más fuerte”, sino por un Estado con proyecto, tanto interno como de inserción internacional, aggiornado a las tendencias mundiales, no “quedado en el tiempo” como muchos populistas de izquierda pretenden, de ver los cambios como el enemigo, y el pasado como la manera de hacer política, o “modernizado”, como lo hicieron los neoliberales, siguiendo los criterios del Consenso de Washington de 1989, que en aras de “integrar” a la región a la globalización, debilitaron totalmente al Estado, por integrarlo de lleno y no progresivamente, beneficiando a los sectores corporativos en perjuicio de la sociedad en general.

En esta etapa se han dado ciertas características dominantes:

Al predominio imperial de Estados Unidos, con su expansión estratégico-militar, basada principalmente en los intereses de grupos corporativos, a diferencia del interés nacional tradicional, se sucede un período de crisis financiera global, provocada por el gasto excesivo en lo estratégico-militar y en el alto índice de especulación del movimiento financiero generado por algunas empresas transnacionales y la banca.

En áreas como la financiera, las posibilidades de régimen mundial son aún lejanas, dado el alto índice de transnacionalidad y poco manejo que los Estados pueden ejercer, aún los más poderosos, como Estados Unidos, Japón o los de la Unión Europea (UE). Dentro de esta área y junto a la comercial, actores emergentes como China, juegan un rol significativo en la generación de nuevas pautas de régimen y orden, al punto que organismos como el FMI debieron reformularse para sincerar la realidad 74.

El alto índice de transnacionalización en la toma de decisiones y en las relaciones globales políticas y económico-financieras, generó nuevas formas de actuación del capitalismo, que tiene un comportamiento más “transnacional” y menos “nacional”. Los actores transnacionales no sólo operan como grupos de presión en el ámbito estatal, sino que han alcanzado, en gran cantidad de casos, la capacidad de operar como factores de poder 75. El sistema financiero global es un ejemplo evidente. Hay que agregar la incidencia de los actores de carácter espurio, como el narcotráfico, la trata de personas o la corrupción -de estos existe lavado de dinero en cantidades multimillonarias-, que inciden en el funcionamiento de las economías estatales y de la economía capitalista mundial, a la vez que tienen incidencia en el funcionamiento de los Gobiernos, unos porque intentan comprar -o compran definitivamente- a los candidatos o funcionarios, otros porque se corrompen -o son corruptos-. En estos últimos casos, resulta muy complejo eliminarlos o erradicarlos, sea porque el capitalismo no puede luchar contra el capitalismo de manera fácil 76, a la vez que existen mecanismos muy débiles -carencia de Estados de derecho sólidamente fundados- para erradicar a los actores espurios.

El aspecto más destacable, es el alto índice de transnacionalización corporativa de un mundo, en el que existía una alianza estratégica entre los Estados altamente industrializados y las empresas transnacionales y la banca, conducida por los Gobiernos de estos países, pero que la respuesta que se dio a la crisis financiera detonada en el 2008 77, muestra que la alianza estratégica continúa, pero ahora comandada por los sectores corporativos, siendo que los Gobiernos -operando como “administradores” más que “actores” en la toma de decisiones- tratan de satisfacer sus demandas, a espaldas de las Naciones 78.

Contrariamente a lo que algunos autores sostienen -más como expresiones de deseos que como visión realista-, el capitalismo no está en decadencia, ha mutado a transnacional y vive -en esta etapa- de manera especulativa 79.

Ha dejado de operar la estructura “westfaliana” tanto en lo global 80 como en lo estatal 81, de manera tal que es necesario buscar otras maneras de insertarse y resolver las situaciones y problemáticas, especialmente las sociales.

Se da una distinta manera de operabilidad del sistema. El interrelacionamiento e intercondicionamiento característico entre los miembros del sistema, se ha hecho más complejo, debido a la proliferación de unidades intervinientes 82, a su heterogeneidad y a la alta incidencia de la transnacionalidad. Antes se interrelacionaban Estados con Estados, ahora el interrelacionamiento es heterogéneo, agregándose actores de carácter transnacional y supra-Estatal. También se dan numerosos casos de actores subnacionales o regiones, que se conectan directamente entre sí prescindiendo -aunque no necesariamente contradiciendo- de los Gobiernos centrales 83. Esto incide en la capacidad y funcionalidad de los organismos internacionales, que pretenden operar de la misma manera que en las épocas en que el Estado-Nación era el actor monopólico, siendo que éste ha ido perdiendo control y manejo de gran cantidad de las operaciones que estaban en su exclusiva esfera de influencia 84. El tema de la moneda -sistema financiero-, es un buen ejemplo.

Se ha venido dando una modificación de pautas territoriales y de soberanía. Es aquí donde se observa la influencia de los factores centrales que provocan cambios estructurales y que tienen que ver, especialmente, con la evolución del desarrollo científico y tecnológico. Las fronteras dejaron de ser “cercos” de seguridad para los Estados-Nación. Igualmente con el funcionamiento del sistema financiero. Un ejemplo es el “imperio” de influencia monetaria frente a los viejos imperios territoriales. La soberanía de los Estados-Nación es el único límite a la expansión financiera; no obstante, muy pocos Estados-Nación están en condiciones de poner límites o, incluso, de manejar la moneda. Además, la expansión financiera tiene directa incidencia sobre las personas más que en términos geográficos, por lo que los Estados ven debilitada su capacidad de control, sea para que entre en ciertas condiciones y se dirija a determinadas áreas -por ejemplo circuito productivo- o para evitar que salga en forma de fuga de capitales 85.

Crece la complejidad de la estructura mundial -configuración de poder vigente en el sistema mundial 86- al no funcionar más con los actores estatales en forma monopólica. El creciente número y heterogeneidad de actores, complejiza la configuración y el funcionamiento de la estructura, a la vez que se observa que el Estado-Nación va cediendo espacio a actores transnacionales en la toma de decisiones y en la generación de reglas -régimen mundial- e incluso en los conflictos, que antes eran interestatales y ahora son mayoritariamente intranacionales y transnacionales. Por otra parte, las crisis financieras, cada vez son más globales y los Estados-Nación cada vez pueden hacer menos. No hay una correspondencia entre el marco institucional internacional vigente 87 y la estructura de poder transnacional dominante.

Esto marca el fin de la macro-etapa del Estado-Nación e inicio de una nueva macro-etapa. Más que el fin del “Estado de bienestar”, es el fin del Estado-Nación y el comienzo de un nuevo tipo de Estado que será acompañado por otro tipo de actores no estatales. Por las nuevas características que se observan, se lo podría denominar Estado-Corporación 88.

El índice de operabilidad de países como los latinoamericanos, particularmente Colombia, frente a estas transformaciones estructurales del sistema, es muy bajo, casi nulo. Debe realizarse una profunda reingeniería en la estructura estatal y especialmente en la gubernamental, para poder llevar a cabo eficientemente, la satisfacción de las demandas y necesidades de la sociedad, bajo condiciones que han dejado de ser las “westfalianas”. Seguir observando al mundo como “los buenos y los malos” 89 o los “explotadores y los explotados”, resulta simplista, frente una estructura sistémica que sigue al poder y no a la necesidad social.

Mientras el Gobierno -actual y el anterior-, se ha manejado con los criterios típicos del neoliberalismo, tratando de satisfacer los intereses de los sectores corporativos, la guerrilla se ha venido manejando con propuestas basadas en el modelo “castrista” de lucha antiimperialista y equidad social y el “chavista” de “socialismo del siglo XXI”. Con los resultados electorales en segunda vuelta para presidencia en Colombia -junio del 2014-, Santos debió reajustar su “discurso”, haciéndolo más “progresista” 90, dado que alcanzó su resultado gracias al apoyo de los partidos de izquierda. Por su parte, a la guerrilla no le queda mucho, dado que el castrismo sólo alcanzó a desarrollar un buen sistema de salud y de alfabetización, que ha exportado a Nicaragua, Venezuela y Bolivia -entre otros Estados- con muy buenos resultados, pero no alcanza para solucionar los problemas y las demandas sociales en Colombia. Por otra parte, Cuba se está orientando a una apertura a la inversión a través de zonas francas, al estilo chino 91. El “socialismo del siglo XXI”, con la muerte de su líder e ideólogo, Hugo Chávez y la situación venezolana posterior de alto divisionismo y quiebre económico, tampoco resulta un modelo a seguir para que Colombia logre las transformaciones necesarias. Uno y otro sector ideológico, deberá ajustar y aggiornar sus modelos a aplicar para que, no sólo cumplan con el requisito mínimo de ser incluyentes -de las necesidades y demandas sociales y de los intereses corporativos-, sino también de lograr el desarrollo colombiano, satisfaciendo a todos los sectores en un mundo en cambio dinámico.

Para el caso de Juan Manuel Santos, tendrá que apostar a las reformas que conducen a la Paz. Se impone el diálogo con el “uribismo”, que opera como un gestor alterno y contrario al proceso de Paz iniciado por el Presidente Santos. Tendrá que gobernar con los partidos de la Unidad Nacional 92, a los que tendrá que comprometer con el cambio. No sacrificar las reformas que las mayorías reclaman por boca de los partidos de izquierda y del movimiento social. La izquierda -no insurgente- se está transformando -al menos circunstancialmente- en una fuerza significativa, como Frente Amplio por la Paz y en perspectiva de coalición electoral para el futuro. Las organizaciones de izquierda apuntan a convertirse en alternativa de poder -lo que no necesariamente significa que lo logren-. Marchan hacia un frente social y político, la mira puesta también en campesinos, indígenas, afrocolombianos, trabajadores, mujeres y población LGTBI.

Al extremo derecho se dibuja el otro hecho extraordinario: por vez primera en casi un siglo, un conservadurismo adusto preside la oposición, en la que Uribe se arroga el liderazgo, aunque Oscar Iván Zuluaga se ha mostrado -al menos en lo formal- más negociador y conciliador con el Gobierno.

Cuarta Etapa

Hay una cuarta etapa, que pareciera haber superado el predominio imperial de Estados Unidos, en la que ningún Estado o grupo está en condiciones de establecer pautas claras de funcionamiento y/o reordenamiento del sistema global. Autores como Ian Bremmer, lo llaman un mundo “G-0” -Grupo de los Cero-, en el que ningún país o grupo de países quiere o puede asumir un liderazgo global y marcar la Agenda internacional. En este escenario predomina la falta de liderazgo global 93. Esto puede ser una coyuntura o marcar una nueva tendencia.

No obstante, en esta etapa, Colombia mantiene las bases militares de Estados Unidos, lo que garantiza que los intereses de seguridad de la superpotencia en la región no corren peligro, y sus intereses económico-financieros 94, así como los de la Unión Europea, encontrarán una forma de tener presencia y beneficios, si el liderazgo gatopardista 95 de Juan Manuel Santos continúa con el proceso de pacificación -”Pax”- encarado. La parte poco creíble de esta alternativa es que, teniendo como modelo la desmovilización del M-19, entre otros, los cambios no fueron más que formales, a la vez que mantuvieron en gran medida la impunidad paramilitar.

Corolarios

En el corto-mediano plazo, difícilmente Estados Unidos retire las bases militares de Colombia, tratando de garantizar que los temas de seguridad al interior del país, como en el marco regional no sufran variaciones, desde la perspectiva e intereses de la potencia hegemónica.

Los países de la Unión Europea, de la misma manera que Estados Unidos continuarán poniendo trabas y exigencias, desde su perspectiva sobre el funcionamiento de los sistemas políticos y, salvo que se cumplan con los requisitos planteados por ellos -democracia, derechos humanos, etc.-, el acceso a sus mercados, así como al crédito o las inversiones de esos países, serán restringidos.

La tendencia del sistema político colombiano, en la medida en que continúen sucediéndose los Gobiernos con características ideológicas como hasta el presente, es a mantener básicamente las pautas históricas en lo político y lo económico-social, lo que impedirá que se generen cambios substantivos, sea a los reclamos que hacen los grupos insurgentes, como los que pretenden diferentes sectores de la sociedad colombiana.

Pese a los cambios dinámicos en las tendencias mundiales, no se observa variación en la percepción de los grupos insurgentes y otros sectores en la sociedad colombiana, sobre cómo abordar la justicia social y las transformaciones al sistema político y el modelo económico. Esto hará que el conflicto latente perdure, más allá de los resultados en el proceso de negociación encarado en La Habana, a la vez que, en el supuesto caso de que logren los grupos insurgentes y los partidos progresistas participar activamente en la política, si continúan con las percepciones y metodologías manifestadas, la sociedad se polarizará, generándose una conflictividad que impedirá avances en la dirección pretendida.

Mientras Colombia continúe fragmentada, entre una sociedad dividida en diferentes sectores, que saben lo que no quieren, pero no cómo conseguir lo que buscan; la guerrilla, que pretende cambios, pero que no tiene modelos político-económico suficientemente eficientes para lograr cambios, a la vez que opera como si lo hiciera en nombre del pueblo, cuando gran parte de éste no se siente representado ni por Gobierno ni por guerrilla; Gobiernos, que siguen los criterios típicos del neoliberalismo de buscar aumentar la productividad, a partir de la mano de obra barata, venta de commodities y establecer pautas político-económico-sociales que sean atractivas para el inversor pero que no garanticen el bienestar social mínimo; difícilmente se llegue a la Paz y a una relativa estabilidad, basada en cambios progresivos y progresistas.



© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, “Paz o Pax” en América Latina: Conflicto en Colombia, (Córdoba, Edic. del Autor, 2017), ISBN: 978-987-33-2238-9, eBook, CDD 327.1


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET) 1988-2013.
e-Mail: luisdallanegra@gmail.com



31 Cuando las partes están dispuestas a converger en una solución, cediendo algo a cambio de que la/s otra/s parte/s actúe/n en consecuencia. Ver Fisher, R. & Ury, W., Sí de Acuerdo: Como Negociar sin Ceder, (Bogotá, Grupo Editor Norma, 1981).

32 Ejemplos hay muchos: Caso Gobierno de Carlos Menem en la Argentina con los demandantes docentes, jubilados, etc. En Estados Unidos, George W. Bush en Afganistán 2001 e Irak 2003. En Colombia, con el Gobierno de Alvaro Uribe con las FARC y el ELN. Igualmente ha sido la propuesta de negociación planteada por el Gobierno de Juan Manuel Santos, de negociación bajo el fuego y sin tocar ninguno de los aspectos del modelo económico o el sistema político.

33 Seudónimo adoptado por el escritor y diplomático David John Moore Cornwell, nacido en Inglaterra el 19 de octubre de 1931, cuyos libros se especializaban en relatos de suspenso y espionaje ambientados en la época de la Guerra Fría.

34 Pareciera que ninguna de las partes en el conflicto colombiano, está en condiciones de vencer a la otra, de manera tal que esta alternativa es muy poco probable.

35 Resultado de la “pacificación” -Pax- y no de la Paz.

36 Este aspecto es el que más posibilidades tiene, ya que los Gobiernos colombianos, por su postura ideológica, son bien vistos -independientemente de lo justo o injustos que sean en el marco interno-, por Gobiernos e inversores potenciales, contrariamente a la postura ostentada por la guerrilla -independientemente de lo justo de sus demandas-.

37 Los Estados latinoamericanos, desde la independencia hasta la actualidad, presentan características de inmadurez. No han alcanzado a formarse y desarrollarse totalmente. Mientras los Gobiernos, a lo largo de la historia, intentaban alcanzar un nivel determinado, el resto de los Estados -los más desarrollados o los más capaces para alcanzar ciertos niveles de desarrollo- avanzaban hacia otros niveles más altos. Por otra parte, las “reglas” (régimen) -desarrollo económico, financiero y comercial, conformación del Estado, sistema político, sistemas de seguridad, etc.- no han surgido de la región, sino que estaban preestablecidas y fueron impuestas por las potencias europeas y, a posteriori, por Estados Unidos. Autores como: Stavenhagen, Rodolfo, “Siete tesis equivocadas de América Latina”, en Sociología y Subdesarrollo, (México, Nuestro Tiempo, 1981), págs. 15-84; Gunder Frank, André, Capitalismo y Subdesarrollo en América Latina, (Bs. As., Edic. Signos, 1970); Prebisch, Raúl, Capitalismo Periférico: Crisis y Transformación, (México, FCE, 1981); Mogrovejo, Jesús, Breve Visión Histórica de los Mercados Internos Latinoamericanos y su Relación con el Actual Estado de Desarrollo General, en Revista Latinoamericana de Desarrollo Económico, Nro. 11, La Paz, Bolivia, Abril del 2009, ISSN 2074-4706, coinciden con esta tesis y la desarrollan.

38 Que son los grupos corporativos más débiles de la cadena.

39 Dallanegra Pedraza, Luis, Tendencias del Orden Mundial: Régimen Internacional, (Buenos Aires, Edición del Autor, 2003), ISBN: 987-43-2776-6, Capítulos II y III. También, Dallanegra Pedraza, Luis, Reformulación del Orden Mundial: el Fin de una “Macro-Etapa”, (Buenos Aires, Edición del Autor, 2003), ISBN: 987-43-6266-9, especialmente Capítulo XII.

40 Dallanegra Pedraza, Luis, Tendencias del Orden Mundial: Régimen Internacional, (Buenos Aires, Edición del Autor, 2003), ISBN: 987-43-2776-6, pág. 23.

41 Particularmente la problemática laboral en Estados Unidos, ha sido el factor que ha favorecido el triunfo electoral de Donald Trump.

42 Dessler, Gary, “How to Sort Causes in the Study of Enviromental Change and Violent Conflict”, en Graeder, N. y Smith, Dan, Enviroment, Poverty, Conflict, (Oslo, International Peace Research Institute, 1994), pág. 24 y ss.

43 Collier, Paul, “On the Economic Consequences of Civil War”, (Oxford, Economic, Papers 51, 1999), págs. 168-183.

44 Thee, Marek, Alcance y Prioridades de la Investigación sobre la Paz, Anuario de Estudios sobre Paz y Conflictos, (Barcelona, España, UNESCO, 1986).

45 El modelo desarrollado por Easton, David, Esquema para el Análisis Político, (Bs. As., Amorrortu, 1969), en el que muestra los imputs al sistema y los outputs que implementan los decisores, es ejemplificativo. También, Kaplan, Morton, System and Process in International Politics, (New York, John Wiley and Sons, 1957).

46 El Capítulo VII de la Carta de la ONU: “Acción en caso de amenazas a la Paz, quebrantamientos de la Paz, o actos de agresión”, entra dentro de este concepto. Habla de “mantener o restablecer la Paz y la seguridad internacionales” (Arts. 41 y 42), pero de la justicia nada dice.

47 Promueve este modelo, Galtung, Johan, Conflict Transformation by Peaceful Means: The Transcend Method, United Nations Crisis Environments Training Initiative (CETI) and the Disaster Management Training Programme (DMTP), 1998.

48 Galtung, Johan, Conflict Transformation …, 1998, op. cit.

49 Un ejemplo de resolución de un conflicto por cambio en las características y funcionamiento del sistema mundial, es el caso de Sudáfrica y el apartheid. Si no se hubiera dado la Cumbre de Reykjavic de 1985 entre Ronald Reagan y Mikjail Gorbachov, la posterior caída del Muro de Berlín en 1989 y la desintegración de la URSS en 1991, no hubiera habido cambios en el Gobierno sudafricano, toda vez que era un bastión en la lucha contra el comunismo soviético.

50 Dallanegra Pedraza, Luis, El Sistema Político Latinoamericano, en Revista “Reflexión Política”, Instituto de Estudios Políticos, Universidad Autónoma de Bucaramanga, Colombia, Vol. 5, Nro. 10, Dic. 2003, ISSN 0124-0781, págs. 6-32. También, Dallanegra Pedraza, Luis, Tendencias Políticas en América Latina en el Contexto Mundial del Siglo XXI: Hacia una Teoría Política realista-sistémica-estructural sobre América Latina, en Revista “Espiral”, Vol. XV, Nro. 43, Septiembre-Diciembre del 2008, págs. 96-111.

51 Lo dicho, por ejemplo, para el caso Sudafricano.

52 No tener en consideración la variación en las características y funcionamiento del sistema mundial, en la toma de decisiones -por ejemplo política exterior o en modelos político-económicos para un país, entre otros temas relevantes- hace que se opere como si se estuviera ante un “espejismo”; uno cree que las cosas son de una manera, cuando en los hechos son diferentes. Ejemplo: la élite pensante y Gobernante de Argentina después de la primera guerra mundial, que seguía apostando a su vínculo con Europa, particularmente Gran Bretaña, siendo que el “eje del poder” global, había cruzado el Atlántico y se había desplazado hacia Estados Unidos, país con el que Argentina mantenía una política de oposición. Se podrían dar muchísimos ejemplos de falta de percepción o percepción errónea, que hace que se tomen decisiones inadecuadas -basadas en “espejismos”- o perjudiciales.

53 Este tema lo he estudiado en profundidad en Dallanegra Pedraza, Luis, La Problemática del Orden, en Dallanegra Pedraza, Luis (Coord. y Comp.) “Geopolítica y Relaciones Internacionales”, (Buenos Aires, Pleamar, 1981), págs. 21-24.

54 Este tema lo analicé en profundidad en, Dallanegra Pedraza, Luis, Realismo-Sistémico-Estructural: Política Exterior como “Construcción de Poder”, (Córdoba, Edic. del Autor, 2009), ISBN: 978-987-05-6072-2.

55 Las normas internas o internacionales y las instituciones que las generan, sostienen y aplican, requieren poder para exigir su cumplimiento o sancionar por su incumplimiento, caso contrario, esa norma y también institución, cumple con un rol formal, pero no real. Sociedad de Naciones en 1939 es un buen ejemplo, entre muchos otros que se pueden dar.

56 Este tema fue bien estudiado por Puig, Juan Carlos, Irureta, Hugo, Colombo de Imaz, Delia, Historia Política Contemporánea (1914-1939), (Buenos Aires, Edic. de los Autores, 1968). También Puig, Juan Carlos, “Doctrinas Internacionales y Autonomía Latinoamericana” (Caracas, Univ. Simón Bolívar, 1980).

57 Por ejemplo, Japón en la post segunda guerra mundial que, a partir de la rendición incondicional a Estados Unidos, en menos de veinte años, generó un nuevo paradigma global, la microelectrónica, transformándose en una potencia tecnológica.

58 Quien ha estudiado la diferente incidencia, según la configuración del sistema internacional, de los factores políticos y los factores ideológicos, ha sido Aron, Raymond, Conflict and War from de Viewpoint of Historical Sociology, en “The Nature of Conflict”, (París, International Sociological Association, 1957), págs. 177-203. Esto lo he desarrollado también en, Dallanegra Pedraza, Luis, Reformulación del Orden Mundial: El Fin de una “Macro-Etapa”, (Buenos Aires, Edic. del Autor, 2003), ISBN: 987-43-6266-9, Cap. XIV. Igualmente, Dallanegra Pedraza, Luis, Tendencias del Orden Mundial: Régimen Internacional, (Buenos Aires, Edición del Autor, 2001), ISBN: 987-43-2776-6, Parte II, Cap. V.

59 Aunque, en algunos casos, también de países de Europa Occidental.

60 Fidel Castro, en la Apertura de la Sexta Cumbre del Movimiento de Países No Alineados (MONOAL), en La Habana (1979), reconoció en la URSS a “un aliado del Tercer Mundo y un precursor de la igualdad, frente al imperialismo de Estados Unidos y Europa Occidental”. Este tema lo traté en Dallanegra Pedraza, Luis, Latin-America and the Caribbean Countries Participation in the Nonaligned Movement, in “The NonAligned World”, Vol. II, Nro. 2, April-June 1984, New Delhi, India. By invitation of M.S. Rajan, Director of School of International Studies, Jawaharlal Nehru University, New Delhi, India, pages 27-51.

61 Gorbachov planteaba la continuidad de lo que no había podido terminar Nikita Kruschev, dando lugar a la Perestroika -nuevo relacionamiento de la URSS con el mundo- y el Glasnost -mayor apertura y transparencia al interior de la URSS-.

62 Ya desde la Cumbre en Reykjavic en 1985.

63 Primavera árabe, Indignados en España y en diferentes países latinoamericanos, Okupas de Wall Street en Estados Unidos, etc.

64 Este tema lo he desarrollado en Dallanegra Pedraza, Luis, Tendencias del Orden Mundial: Régimen Internacional, (Buenos Aires, Edición del Autor, 2003), ISBN: 987-43-2776-6, Capítulos II y III.

65 Holsti, K.J. “International Theory and War in the Third World”, en Brian Job (ed.), The Insecurity Dilemma: National Security of Third World States (Boulder, CO, Lynne Rienner, 1992).

66 Considero al transnacionalismo en forma múltiple, ya que no sólo proliferaron empresas y banca, sino también organizaciones no gubernamentales, frente a la creciente ineficiencia del Estado-Nación para satisfacer y dar respuesta a las demandas de la sociedad civil, aunque en este último caso, se trata del eslabón más débil del transnacionalismo. A todo esto hay que agregar a los actores transnacionales espurios, como el narcotráfico, tráfico de personas, tráfico de armamento, etc., que generan un gran impacto, no sólo en la sociedad, sino también en el sistema financiero.

67 La nueva fórmula planteada por el Gobierno de George W. Bush fue: “estás conmigo, luchas contra el terrorismo, no estás conmigo, eres terrorista o apoyas al terrorismo”. La construcción de un orden mundial imperial por parte del Gobierno norteamericano de George W. Bush, la he analizado extensamente en Dallanegra Pedraza, Luis, La Construcción de un Orden Mundial Imperial, (Buenos Aires, Edic. del Autor, 2005), ISBN: 987-43-6267-7.

68 Masón, Ann, La “Crisis” Colombiana: Causas y Repercusiones Externas e Internas, en Revista Colombia Internacional, Nro. 49-50, Universidad de los Andes, Mayo-Diciembre del 2000, Traducción de Marcela Londoño, ISSN: 1900-6004, págs. 82-102.

69 Garnier, Lydia W., Soberanía Limitada: ¿Soberanía Nacional del Siglo XXI?, en GEOSUR, Vol. XIX, N° 220, Montevideo, Uruguay, Julio-Agosto 1998.

70 Buzan, Barry, People, States and Fear: An Agenda for International Security Studies in the Post-Cold War Era, (Boulder, CO, Lynne Rienner, 1991), citado en Masón, Ann, La “Crisis” Colombiana: Causas y Repercusiones Externas e Internas, en Revista Colombia Internacional, Nro. 49-50, Universidad de los Andes, Mayo-Diciembre del 2000, Traducción de Marcela Londoño, ISSN: 1900-6004, págs. 82-102.

71 Holsti, K.J., The State, War, and the State of War, (Cambridge, Cambridge University Press, 1996, citado en Masón, Ann, La “Crisis” Colombiana: Causas y Repercusiones Externas e Internas, en Revista Colombia Internacional, Nro. 49-50, Universidad de los Andes, Mayo-Diciembre del 2000, Traducción de Marcela Londoño, ISSN: 1900-6004, págs. 82-102.

72 Masón, Ann, La “Crisis” Colombiana: Causas y Repercusiones Externas e Internas, en Revista Colombia Internacional, Nro. 49-50, Universidad de los Andes, Mayo-Diciembre del 2000, Traducción de Marcela Londoño, ISSN: 1900-6004, págs. 82-102.

73 Ibidem.

74 Modificación del componente porcentual del voto para el caso de China.

75 El factor de poder, independientemente de que gobierne o no formalmente, es generador de reglas, a diferencia del grupo de presión, que ni gobierna formalmente ni genera reglas, sino que presiona para que los que las generan contemplen sus intereses y aspiraciones.

76 Ver sobre el tema, Drucker, Peter F., La Sociedad Postcapitalista, (Buenos Aires, Sudamericana, 1993).

77 Generada por el colapso de la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos en el año 2006, que provocó aproximadamente en octubre del 2007 la llamada crisis de las hipotecas subprime.

78 Los modelos utilizados para Grecia, Italia, España son ejemplo contundentes. De la misma manera la forma en que el Gobierno de Estados Unidos ha tratado a la banca generadora de crisis, más allá de que en algunos casos se han aplicado sanciones financieras, con poca incidencia sobre la continuidad de los bancos.

79 Este tema lo he desarrollado extensamente en Dallanegra Pedraza, Luis, Perspectivas de las Relaciones Internacionales sobre el Futuro del Capitalismo y el Orden Mundial, en González Aguayo, Leopoldo Augusto (Coord.), “Los Principales Autores de las Escuelas de la Geopolítica del Mundo”, México, Proyecto PAPIME PE 300609, (México DF, Gernika, 2011), ISBN: 978-607-9083-35-9, ISBN UNAM: 978-607-02-2805-6, págs. 74-127.

80 El sistema ya no es más exclusivamente o mayoritariamente “internacional” o “interestatal”, dado el alto grado de heterogeneidad de actores, la mayoría de los cuales, de carácter transnacional, tienen mayor capacidad de generar reglas globales que los Estados. Por ello, el sistema ahora debería catalogarse de “mundial”, para poder abarcar a la totalidad de los miembros.

81 Se han desdibujado totalmente los requisitos “westfalianos” de territorialidad, seguridad, soberanía e imperium. Esto lo desarrollé en Dallanegra Pedraza, Luis, Tendencias del Orden Mundial: Régimen Internacional, (Buenos Aires, Edición del Autor, 2003), ISBN: 987-43-2776-6, Capítulos II y III. También, Dallanegra Pedraza, Luis, Reformulación del Orden Mundial: el Fin de una “Macro-Etapa”, (Buenos Aires, Edición del Autor, 2003), ISBN: 987-43-6266-9.

82 Como apuntaba anteriormente, el Estado-Nación ha dejado de ser el actor exclusivo y excluyente del sistema y es acompañado, en muchos casos en superioridad de condiciones, por actores transnacionales de variado tipo.

83 Kenichi Ohmae, “El Fin del Estado-Nación”, (Sgo. de Chile, Andrés Bello, 1997).

84 Ver sobre este tema a Soros, George, La Crisis del Capitalismo Global: La Sociedad Abierta en Peligro, (Buenos Aires, Sudamericana, 1999), pág. 138.

85 Ver, Soros, George, La Crisis del Capitalismo Global: La Sociedad Abierta en Peligro, (Buenos Aires, Sudamericana, 1999), pág. 135.

86 Este tema lo desarrollé en, Dallanegra Pedraza, Luis, El Orden Mundial del Siglo XXI, (Buenos Aires, Edición de la Universidad, 1998), págs. 168 y ss.

87 Debería reformularse el Derecho Internacional y crearse un derecho que contemple lo “transnacional” en todas sus dimensiones. Además los organismos internacionales vigentes, solo son “gubernamentales” -organismos creados para un sistema que ya no existe-, y no comprenden a los actores transnacionales que además de tener una gran capacidad de generar nuevas reglas, estas no son consideradas en estas organizaciones, por lo que, o deben reformularse, o crearse nuevas que contemplen a este sistema heterogéneo global.

88 Dallanegra Pedraza, Luis, Reformulación del Orden Mundial: el Fin de una “Macro-Etapa”, (Buenos Aires, Edición del Autor, 2003), ISBN: 987-43-6266-9.

89 Esta perspectiva tiene hondas raíces filosóficas y forma parte de una “cosmovisión” -Weltanschaung, Wilhelm Dilthey: diversas representaciones que se tienen de la realidad, su conformación y comportamiento-, cuyas bases parten de la etapa de los filósofos griegos. Se trata de una cosmovisión “idealista”, en la que se plantea que la realidad carece de vida y leyes propias y depende de la voluntad humana para encaminarse en un buen sentido. Desde este punto de vista, los conflictos, las pestes, los asesinatos, etc., ocurren porque las conductas se degeneran alcanzando la maldad, de manera tal que apuntando a encontrar formas para lograr su eliminación, es que se puede lograr Paz o convivencia sin que haya conflictos. Se han desarrollado gran cantidad de corrientes filosóficas basadas en esta perspectiva que plantean desde la marginación, hasta la eliminación de los factores que generan el mal; la educación y los cambios culturales como factor de eliminación de las conductas conflictivas. En la historia del pensamiento, esta cosmovisión ha competido con otra, que apunta a que la realidad tiene vida y leyes propias, ajenas a la voluntad humana y que no hay maldad como resultante de degeneraciones o depravaciones, sino que en la naturaleza humana existe la semilla del conflicto así como la de la cooperación. Las corrientes filosóficas basadas en esta perspectiva, buscan establecer parámetros de convivencia razonable dentro un marco de conductas conflictivas. Ambas cosmovisiones se han mantenido latentes a lo largo de la historia de la humanidad y no ha habido un predominio definitivo de una perspectiva por sobre otra. La gran cantidad de teorías que han alimentado el estudio del funcionamiento de la realidad, parten de una u otra cosmovisión. En mis análisis, adscribo a la cosmovisión realista y considero que la idea de lo bueno y lo malo, forma parte de conceptos morales -creación cultural-, mientras que la realidad se mueve, desde la perspectiva de lo político, en términos de poderosos y débiles, aquellos establecen las reglas y estos las cumplen y se someten o reciben las consecuencias y los costos de no hacerlo. La perspectiva realista la observo a la luz de los conceptos centrales planteados por Sigmund Freud en su trabajo “El Malestar en la Cultura”, analizado en este Libro bajo el Título: “Entre el estado de Naturaleza y el Pacto Social”. Este tema lo he abordado en Dallanegra Pedraza, Luis, Realismo-Sistémico-Estructural: Política Exterior como Construcción de Poder, (Córdoba, Edic. del Autor, 2009), ISBN: 978-987-05-6072-2, págs. 104-105. Quien ha hecho una compilación y taxonomía de las diferentes corrientes, desde los pre-socráticos hasta la actualidad ha sido Waltz, Kenneth, El Hombre, El Estado y La Guerra, (Buenos Aires, Edit. Nova, 1970).

90 Ampliación del los “límites del sistema”, para poder sobrevivir: “Gatopardismo”. Sobre la “ampliación de los límites del sistema”, para que el sistema configurado bajo la ideología dominante pueda sobrevivir frente a los “impactos” generados por las demandas insatisfechas, ver Dallanegra Pedraza, Luis, El Sistema Político Latinoamericano, en Revista “Reflexión Política”, Instituto de Estudios Políticos, Universidad Autónoma de Bucaramanga, Colombia, Vol. 5, Nro 10, Dic. 2003, ISSN 0124-0781, págs. 6-32.

91 Aunque con un modelo diferente; más aún, luego de la “apertura” iniciada por el Presidente Barack Obama en diciembre del 2014. Ver por ejemplo, Guiño de la Casa Blanca a la región, Giro histórico para América: EUA y Cuba reanudan sus relaciones diplomáticas, en Diario La Nación, Buenos Aires, 18-12-2014, http://www.lanacion.com.ar/1753462-giro-historico-para-america-eeuu-y-cuba-reanudan-sus-relaciones-diplomaticas?utm_source=n_tip_nota1&utm_medium=titularP&utm_campaign=NLExt.

92 Partidos Liberal Colombiano, Partido Social de Unidad Nacional, Partido de la U y Cambio Radical.

93 Landaburu, Juan, Otra crisis en Medio Oriente, un Pronóstico, Ian Bremmer: “El Nuevo Orden Mundial es Bastante Desolador”, en Diario La Nación, Buenos Aires, 15-6-2014 http://www.lanacion.com.ar/1701422-ian-bremmer-el-nuevo-orden-mundial-es-bastante-desolador?utm_source=n_tip_nota1&utm_medium=titularP&utm_campaign=NLExt.

94 Corolario Theodoro Roosevelt a la Doctrina Monroe. Ver Dallanegra Pedraza, Luis, Relaciones Políticas entre Estados Unidos y América Latina: ¿Predominio “monroista” o Unidad Americana?, (Buenos Aires, Edic. del Autor, 1994), ISBN 950-43-5524-2, pág. 14.

95 Es dudoso que siga los criterios de los sectores progresistas que lo apoyaron, a la vez que su posición de seguir sosteniendo la “Tercera Vía”, muestra que no piensa cambiar de rumbo.