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"ESTA TIERRA ES MIA"
EL DRAMA DE BELICE
© Evelyn Richardson Escobar-Vega de Tirado


“Jamás debemos tener que escoger entre la justicia y la paz”

— Paul Henri Spaak—
Ex presidente del Consejo Europeo (Belga)

Hoy

En 1982, Belice amplió sus relaciones económicas internacionales incorporándose al Fondo Monetario Internacional. El gobierno de George Price (PUP), ya siendo ya Belice aceptado como un país independiente, inició un acercamiento para participar en las instituciones de Centroamérica. Nombró un embajador itinerante con sede en Panamá, para impulsar y afianzar las relaciones de Belice con los países del istmo centroamericano, excluida Guatemala. El gobierno beliceño en ese año implementó un programa agrícola en el sur de Belice para intensificar la producción de granos básicos; en el Distrito de Toledo, cuya población mayoritaria es Maya Q’eqchi’, formaron numerosas cooperativas agrícolas, con muy buenos resultados.

Durante el gobierno defacto del General Efraín Ríos Montt (23 de marzo de 1982 al 8 de agosto de 1983) se derogó la Constitución de 1965. El Licenciado Eduardo Castillo Arriola fue nombrado Ministro de Relaciones Exteriores y manifestó que la posición de Guatemala, en relación a la controversia sobre Belice, se determinaba por lo que se establecía en el Estatuto Fundamental de Gobierno en su Artículo 114, que decía así: “En relación al territorio de Belice, Guatemala mantiene la reclamación de sus derechos”.

El 9 de junio de 1982, el Ministro Castillo Arriola, declaró:

“Guatemala propiciará negociaciones en busca de una justa resolución del problema de Belice, mediante nuevo planteamiento, pues las Bases de Entendimiento suscritas el año pasado son ya caducas porque el Reino Unido no les dio cumplimiento.

“Guatemala planteará sobre nuevas bases su verdadera posición para alcanzar un arreglo definitivo, pues no puede conformarse con una simple salida al mar, la cual de todos modos ya la tiene de manera indisputada.

“Guatemala no reconoce las supuestas fronteras de Belice. No se trata de una frontera en un solo rumbo, este es uno de los objetivos más importantes de la negociación, a fin de determinar el territorio que nos corresponde.

“Por otro lado, para Guatemala, Belice es inexistente jurídicamente, pues Guatemala no reconoce la independencia unilateral que le otorgó El Reino Unido. Este es otro de los puntos a resolver mediante el arreglo global del problema.

“Nuestro país está firme en su posición en lo que se refiere a sus derechos sobre el territorio y, de conformidad al Estatuto Fundamental del Gobierno, mantiene su reclamación respecto de ese territorio.

“Guatemala está dispuesta a llegar a una pronta solución mediante negociaciones con el Reino Unido y sobre las nuevas bases a que ha hecho referencia. Si no se puede llegar a un arreglo de esa manera, buscaremos otros medios por los que podamos resolver la controversia”.

El 23 de noviembre de 1982 se efectuó una reunión a nivel de funcionarios en Nueva York, con la participación de los beliceños ya independientes. El gobierno inglés advirtió que no podía concertar acuerdos en nombre de Belice, porque era un país independiente. Guatemala le manifestó a los ingleses que Inglaterra no podía evadir de una manera tan fácil su responsabilidad, porque la reclamación territorial seguía vigente. Los guatemaltecos plantearon una nueva propuesta: subir la frontera del río Sarstún (Sarstoon) al río Monkey, y de allí tirar una línea pasando por las Montañas Mayas hasta el Petén, así el Petén tendría su salida al mar. Si los ingleses aceptaban la propuesta, el gobierno de Guatemala la sometería a una consulta popular.

El Partido Progresista de Toledo manifestó que sí aceptaba la propuesta guatemalteca, pero el gobierno de Price, hizo la salvedad que no podía acceder a dar nada de su territorio y propuso a la vez una salida al mar, la misma que habían ofrecido los ingleses. Belice presentó una contrapropuesta: una franja para desarrollo conjunto que se extendería dos millas al norte y dos millas al sur del río Sarstún (dentro del departamento de Izabal). Propuesta inaceptable para Guatemala.

En diciembre de 1982, se celebró la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar en Montego Bay, Jamaica. Guatemala firmó la Convención de las Naciones Unidas sobre el nuevo Derecho del Mar, según el Acuerdo Gubernativo de fecha 4 de febrero de 1983. Belice también asistió y firmó la Convención.

En otra reunión en Nueva York en enero de 1983, Inglaterra también rechazó la propuesta de Guatemala. Ante esa actitud, tanto de los ingleses como de los beliceños, el Gobierno de Guatemala reafirmó categóricamente sus derechos de soberanía sobre la totalidad del territorio de Belice y suspendió las negociaciones.

En el gobierno defacto del General Oscar Mejía Víctores (8 de agosto de 1983 al 14 de enero de 1986) el Ministro de Relaciones Exteriores, Licenciado Fernando Andrade Díaz-Durán propició reuniones de carácter informal y exploratorio entre Guatemala, Inglaterra y Belice. En mayo de 1984 se celebró en Nueva York una reunión informal entre las delegaciones inglesa (que incluía representantes beliceños) y guatemalteca. El Licenciado Alfonso Alonso Lima presidía la delegación de Guatemala, presentó una fórmula de base territorial que consistiría en fijar fronteras definitivas entre Guatemala y Belice y tendría como aspecto fundamental una franja de 1,800 metros tierra adentro desde la línea de la desembocadura del río Moho al cayo más al Sur de los Zapotillo y la línea de este cayo hasta alcanzar los Cayos de Ranguana, territorio continental e insular que quedaría bajo la soberanía de Guatemala. No se llegó a ningún acuerdo.

El 6 de julio de 1984 se efectuó otra reunión en Nueva York, sin que se llegara a una resolución acerca de la controversia, sólo se tocó el punto de la reanudación de las relaciones comerciales con Belice. Se celebró otra reunión en Nueva York el 12 de febrero de 1985, entre las mismas partes. Robert Leslie de Belice repitió que la delegación beliceña no tenía ninguna autoridad ni deseo de hacer ningún compromiso que en cualquier forma pusiera en peligro la independencia de Belice, derogara la soberanía de la Nación o que violara si integridad territorial. Manifestó que los beliceños sí estaban de acuerdo sobre el establecimiento de los límites del mar territorial, lo que implicaría que Belice limitaría la extensión de su mar territorial en la parte sur del territorio, en los puntos a ser discutidos más adelante, a 3 millas. Los beliceños renunciarían a su derecho de extender su mar territorial al límite de 12 millas marinas. La línea sería en la parte Este del Distrito de Toledo y marcaría específicamente el marco territorial de Belice. A Guatemala se le daría garantía sobre los derechos marítimos, propiedad y uso exclusivo de dichas aguas, que pertenecían a Belice. Para aclarar el límite de las 3 millas, los beliceños manifestaron que, la línea se extendería al sur del río Moho hasta la ribera del río Sarstún.

Como concesión adicional, el gobierno de Belice estaría preparado para aceptar la Bahía de Amatique como aguas históricas de Guatemala. También que las aguas al sur de la línea marítima serían consideradas por Belice de Guatemala.

La delegación guatemalteca declaró que Guatemala rechazaba cualquier comentario que se hiciera relacionado con la Bahía de Amatique, por poseer derechos históricos sobre la misma. También reiteraron que la controversia es con Inglaterra, que Guatemala no aceptaba la independencia unilateral otorgada a Belice, que no lo reconocía como Estado y que no reconocía existencia de fronteras terrestres ni marítimas.

En esa misma reunión el profesor Laing, miembro de la delegación beliceña expresó en relación a la Bahía de Amatique, que la Corte Centroamericana de Justicia, a principios del siglo, había reconocido la condición histórica del Golfo de Fonseca y que Belice veía con mucho interés la reclamación que Guatemala pudiese presentar, respecto a la Bahía de Amatique. Sin embargo, agregó, nuestro interés presupone un arreglo territorial entre Belice y Guatemala.

En respuesta a lo manifestado por el profesor Laing (beliceño) el representante guatemalteco, Licenciado Alfonso Alonso Lima, preguntó: " ¿Quiere decir que Belice, en un momento dado, tendría pretensiones sobre la Bahía de Amatique?" Agregó, "de conformidad con las normas del Derecho de Mar, la configuración geográfica de la Bahía de Amatique determina su condición de aguas interiores de Guatemala". La delegación de Guatemala rechazó en forma absoluta, la explicación del Profesor Laing.

El 17 de diciembre de 1984, Manuel Esquivel, del Partido de Unión Democrática (UDP) tomó posesión como Primer Ministro de Belice. En su campaña política había declarado:

“La independencia de Belice es irreversible y su soberanía no es negociable”.

La Asamblea Nacional Constituyente, el 31 de mayo de 1985, decretó la Constitución Política de la República de Guatemala. El Artículo 19 de las disposiciones transitorias y finales dice así:

“Belice. El Ejecutivo queda facultado para realizar las gestiones que tiendan a resolver la situación de los derechos de Guatemala respecto a Belice, de conformidad con los intereses nacionales. Todo acuerdo definitivo deberá ser sometido por el Congreso de la República al procedimiento de consulta popular previsto en el artículo 173 de la Constitución.

“El Gobierno de Guatemala promoverá relaciones sociales, económicas y culturales con la población de Belice”.

En el XIV período extraordinario de sesiones de la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), celebrado en Cartagena de Indias, Colombia, el 5 de diciembre de 1985, fue suscrito el Protocolo de Reformas a la Carta de la OEA (Protocolo de Cartagena de Indias). Se modificó el texto del Artículo 8o., quedó así:

“El Consejo Permanente no formulará ninguna recomendación ni la Asamblea General tomará decisión alguna sobre la solicitud de admisión presentada por una entidad política cuyo territorio esté sujeto, total o parcialmente y con anterioridad a la fecha del 18 de diciembre de 1964, fijada por la Primera Conferencia Interamericana Extraordinaria, a litigio o reclamación entre un país extracontinental y uno o más Estados Miembros de la Organización, mientras no se haya puesto fin a la controversia mediante procedimiento pacífico. El presente artículo regirá hasta el 10 de diciembre de 1990."

Que el artículo 8o. regiría hasta el 10 de diciembre de 1990, fue por lo que Guatemala no ratificó dicho Protocolo de Reformas, puesto que a partir del 11 de diciembre de 1990, Belice podría ingresar como Estado Miembro.

En Belice, el gobierno de Manuel Esquivel (UDP), inició un programa de liberalización económica. A mediados de 1985, fue vendido a la compañía Coca-Cola, Ltda. y a otros socios, casi un 13% del territorio, es decir, 9,200 kilómetros cuadrados.

Los efectos de la política económica fueron:
 

- alta concentración de la tierra

- producción monocultivista

- dependencia del mercado norteamericano, y

- control de los recursos naturales por empresas transnacionales.


También el Primer Ministro Esquivel impulsó una política de apertura externa como base para potencializar las ventajas geopolíticas de Belice: localizado a la cabeza del istmo centroamericano y con costas hacia el Caribe, cercanas al Golfo de México. Said Musa, uno de los ideólogos del Partido Unido del Pueblo (PUP), expresó: “¡Qué remedio, vamos del colonialismo al neocolonialismo!”, refiriéndose a los Estados Unidos.

El Presidente Constitucional de Guatemala Vinicio Cerezo Arévalo (1986-1991) nombró al Licenciado Mario Quiñónez Amézquita como Ministro de Relaciones Exteriores. El Presidente Cerezo, en relación a la controversia con Inglaterra sobre el territorio de Belice, decidió darle otro concepto. La Constitución vigente, en el Artículo 19, le daba un mayor espacio político de negociación, consecuentemente, adoptó una serie de medidas para rescatar derechos para Guatemala y definir los derechos marítimos del país. Es decir, sustituir reclamación territorial por desarrollo económico.

En Agosto de 1986 reanudan Guatemala e Inglaterra relaciones consulares.

Durante una gira por Europa Occidental, en octubre, el Presidente Cerezo declaró: “su gobierno tenía la intención de abandonar las reclamaciones territoriales sobre el territorio de Belice y se proponía a entablar negociaciones directas con el gobierno de Belice”. En ese mes, Guatemala y Belice restablecen relaciones comerciales.

En noviembre de 1986, el Presidente Cerezo viajó a Miami, para asistir a la reunión anual de la Conferencia de la Cuenca del Caribe y anunció una política de acercamiento con el Estado de Belice, que estaba decidido a “unificar esfuerzos y no discutir más” sobre la reclamación territorial.

El 24 de diciembre, Guatemala e Inglaterra restablecen relaciones diplomáticas, que por más de 23 años habían estado rotas por la reclamación territorial sobre el territorio de Belice.

En 1987 se iniciaron las negociaciones con Belice y también Inglaterra. Se discutieron aspectos de cooperación técnica y financiera por parte de los ingleses para proyectos de desarrollo económico y social de Guatemala y Belice. Los guatemaltecos presentaron una propuesta: En el sur de Belice, la frontera terrestre sería la línea que separa al Distrito de Toledo de los del Cayo y Stann Creek; la frontera marítima tendría que señalarse a partir de las 12 millas del mar territorial del Distrito de Toledo bajo la soberanía de Guatemala, en una línea recta hacia el Este (los Cayos Ranguana y Zapotillo quedarían en aguas bajo soberanía guatemalteca). Punta Gorda sería puerto libre para Belice con inversión de Guatemala y la cooperación de Belice para tal efecto.

(El Artículo 10 de la Constitución de la República de Honduras dispone que los cayos Zapotillos pertenecen a Honduras, así como los demás situados en el Atlántico que “histórica, geográfica y jurídicamente le corresponden”).

Si se aceptara la fórmula planteada por Guatemala, el Tratado tendría que suscribirse entre Guatemala, Inglaterra y Belice. Los ingleses manifestaron que sí apoyarían, siempre y cuando, los beliceños la aceptaran, pero Belice categóricamente rechazó la propuesta guatemalteca.

Un alto funcionario del gobierno beliceño le preguntó al Ministro de Relaciones Exteriores, Licenciado Mario Quiñónez Amézquita, si existía la posibilidad de un reconocimiento defacto por parte de Guatemala. El Ministro Quiñónez la rechazó y formuló la reserva expresa de los derechos de Guatemala sobre el territorio de Belice.

En 1987, Guatemala se opuso a que Belice obtuviese el status de Observador Permanente en la OEA.

A finales de 1987, el Vicepresidente de la República, Licenciado Roberto Carpio Nicolle, entró en contacto directo con el Ministro de Belice, Dean Oliver Barrow. Se reunieron, con mucha secretividad, para reactivar las negociaciones que no habían logrado avances positivos.

La segunda reunión secreta tuvo lugar en Miami el 22 de febrero de 1988, y se decidió crear una Comisión Conjunta Guatemala-Belice, con participación de Inglaterra como Observador. Se acordó que se tratarían los asuntos en forma integral, que generaran un solo Tratado, sobre los fundamentos:
 

a) Políticos: resolver en definitiva la situación entre Guatemala y Belice; ingreso de Belice al Parlamento Centroamericano; posibilidades de ingreso de Belice al esquema de integración centroamericana; reconocimiento de Belice como Estado; demarcación de las fronteras terrestres existentes; y establecimiento de la frontera marítima.

b) Económicos: establecimiento de una zona de desarrollo conjunto; identificación e implementación de programas de desarrollo integral de la zona.

c) Seguridad: fortalecimiento de la seguridad de la zona.


El 2 de mayo de 1988, en la tercera reunión entre el Licenciado Carpio Nicolle y el señor Dean Barrow, se estableció la Comisión Conjunta Permanente integrada con representantes de Guatemala, Belice y con la participación de Inglaterra. Se dispuso que la Comisión podría designar Subcomisiones de trabajo y que el proyecto final del tratado sería sometido a consulta popular, en Belice y Guatemala, antes de firmarse.

La Comisión Conjunta Permanente estableció tres Subcomisiones: la Política, la Económica y la Seguridad.

Se integra la Comisión Conjunta Permanente establecida con representantes de Guatemala y Belice, coordinada por el Vicepresidente de la República, por Acuerdo Gubernativo No. 165 del 26 de mayo de 1988.

Se integró la Comisión Bilateral para negociar con el gobierno de Belice, quedando ésta conformada por:

Ariel Rivera Irías - Viceministro de Relaciones Exteriores - Presidente de la Comisión

Roberto Bermejo - Asesor Específico de la Vicepresidencia de la República - Vicepresidente

Edmond Mulet Lessieur - Diputado (UCN), representante de la Comisión de Relaciones de Exteriores del Congreso - Delegado

Marco Antonio Dardón Castillo - Diputado de la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso - Delegado Alterno

Guillermo Sáenz de Tejada - Director de Contratación y Tratados Internacionales del Ministerio de Relaciones Exteriores - Delegado

Jorge Arturo Mazariegos - Capitán de Navío - Comandante de la base naval del Atlántico - Representante del Ministerio de la Defensa

De mayo de 1988 a febrero de 1989, la Comisión Conjunta Permanente celebró cuatro reuniones. Asimismo las Subcomisiones se reunieron en varias oportunidades. Durante las sesiones de trabajo se establecieron:

a) FRONTERAS TERRESTRES: los puntos que determinan las fronteras serán:
 

1. De Gracias a Dios a los raudales del Garbutt y a los raudales de Aguas Turbias en la frontera mexicana.

2. La frontera al sur de Belice será la madre del río Sarstún.


b) FRONTERAS MARITIMAS:
 

1. El mar territorial de Guatemala es de 12 millas. El mar territorial de Belice es de 3 millas en el Sur, hasta el Este de Ranguana, según la siguiente descripción:

La delimitación del mar territorial se inicia en la línea media de la desembocadura del Río Sarstún, siguiendo la línea recta hacia el noreste a tres millas de la costa, hasta un punto paralelo a Orange Point; seguidamente hasta un punto a tres millas al Sur de East Sanke Cay, prolongándose paralela a línea de base hasta tres millas alrededor de los Cayos Zapotillo, siguiendo hacia el noreste hasta tres millas al este del Cayo Ranguana, luego hacia el este, doce millas.

2. Un Convenio permitirá la libre navegación hacia Belice, en milla y media de mar territorial guatemalteco alrededor de los cayos Zapotillo.

3. Por Convenio, Guatemala y Belice dispondrán de una Zona Económica Exclusiva compartida que se ubica tres millas al este de Ranguana hasta doce millas hacia el sur hasta el límite del mar territorial de Guatemala.

4. Se acordará un Convenio para el desarrollo de proyectos de explotación conjunta entre Guatemala y Belice para actividades tales como la pesca en aguas profundas en el interior de la zona que se sitúa en mar territorial de Belice entre las tres millas y las doce millas, desde el este de Ranguana hacia el noreste hasta la línea del extremo norte de Lighthouse Reef; excepto en las áreas que ya están siendo explotadas por pescadores beliceños y que estarán debidamente definidas en las cartas náuticas.


El 28 de febrero de 1989 el Ministro de Relaciones Exteriores de Belice, solicitó nuevamente al Secretario General de la OEA, que se le concediera al Estado independiente de Belice la condición de Observador Permanente. Guatemala se opuso con fundamento en el numeral 4 de los “procedimientos revisados para la Concesión de Observador Permanente”.

Said Musa, Ministro de Relaciones Exteriores de Belice, el 3 de noviembre de 1989, volvió a solicitar al Secretario General de la OEA, que se le concediera a Belice la condición de Observador Permanente. Guatemala no se opuso.

El 15 de diciembre de 1989 se efectuó una reunión en Roatán, Honduras, al más alto nivel. El Presidente de Guatemala, Vinicio Cerezo Arévalo y el Primer Ministro de Belice, George Price, dieron directrices políticas para que continuara el proceso de negociación.

Cuando nuevamente se reunieron, en Roatán, Honduras, el 9 de julio de 1990, trataron sobre que:
 

a) Guatemala aceptaría las fronteras terrestres existentes con Belice, condicionada a que Belice garantizara una salida al mar para Guatemala, y

b) La posición de Inglaterra en lo que respecta a su contribución al arreglo, mediante el establecimiento de un Fondo Económico destinado para proyectos de desarrollo para Guatemala y Belice.


El 26 de julio de 1990 se reunió en Miami la Comisión Conjunta Permanente y convino:
 

1. Que los puntos convenidos en Roatán son claros.

2. Que personal técnico guatemalteco y beliceño, apoyados por expertos ingleses, identifiquen las posiciones de las líneas divisorias en Gracias a Dios y las caídas de Garbutt y Aguas Turbias, para trazarlas en un mapa único.

3. La primera etapa: ubicar los tres monumentos;

4. La segunda etapa: abrir las líneas y producir un mapa único que contenga las fronteras.

5. Que la frontera relativa al canal medio del Río Sarstoon se establezca y se trace en un mapa único.

6. Que las líneas base para la frontera marítima se establezcan y se tracen en una carta única, cuyo tipo será convenido por Guatemala y Belice.


Se convino en que juntamente con el Tratado principal, se firmaría un convenio simultáneo y paralelo para el desarrollo conjunto.

Guatemala y Belice designarían su respectivo grupo para preparar el proyecto de tratado; los proyectos serían canjeados y estudiados antes que la Comisión redactara un documento único.

Jorge Serrano Elías, candidato presidencial por el partido Movimiento de Acción Solidaria (MAS), sorpresivamente visitó Belmopán en agosto de 1990, para entrevistarse con altos funcionarios del gobierno beliceño.

La primera vez, en la historia política de Guatemala, que un candidato presidencial visitaba Belice.

El candidato presidencial por el MAS, Jorge Serrano Elías, respondió a un cuestionario del Centro Guatemalteco de Relaciones Internacionales (CEGRI), en septiembre de 1990, así:

“En el caso de Belice, debemos adoptar una posición realista, librar una lucha jurídica o legal a nivel internacional con la Gran Bretaña, vendrá siendo un esfuerzo y despliegue diplomático estéril e infortunado. La salida más viable en el caso de Belice, a mi criterio, está en su incorporación al Parlamento Centroamericano y la integración regional”.

Los representantes de la Comisión Conjunta Permanente se reunieron en Miami en agosto de 1990. Los ingleses estuvieron presentes en la reunión. Se propuso que Inglaterra contribuyera a un Fondo para desarrollo, como parte del “paquete”. Guatemala y Belice acordaron que el proyecto de tratado, con todos los elementos adicionales, fuese sometido a consulta popular.

Del 1 al 5 de octubre, las delegaciones guatemalteca y beliceña se reunieron para elaborar estudios técnicos en el Petén y en el territorio de Belice. Visitaron los monumentos de Gracias a Dios, Garbutt y Aguas Turbias. La delegación de Guatemala manifestó que no estaba autorizada a reconocer monumentos como límites territoriales, decisión, que consideraba de carácter político. Belice comunicaría a Guatemala la fecha en que los ingleses harían los trabajos satelares y el programa logístico, que serían proporcionados a los guatemaltecos.

En diciembre de 1990, Belice remitió a la sección guatemalteca de la Comisión Conjunta Permanente, un borrador del tratado de amistad, seguridad, cooperación económica y conciliación de las fronteras terrestres y marítimas entre Belice y Guatemala, un anexo y los mapas respectivos.

El 10 de diciembre de 1990 dejó de regir el Artículo 8o. de la Carta de la OEA, por lo que el 11 de diciembre, Belice solicitó ser miembro de la Organización. La Organización de los Estados Americanos aceptaron el ingreso de Belice como Estado Miembro, el 8 de enero de 1991.

El Ingeniero Jorge Serrano Elías asume la Presidencia de la República (15 de enero de 1991 al 1o. de junio de 1993) y nombró como Ministro de Relaciones Exteriores al Licenciado Alvaro Arzú Irigoyen. El Presidente Serrano decidió el mismo dirigir la política a seguir, en relación a Belice, en vez de dejársela al Ministerio de Relaciones Exteriores.

El 6 de mayo de 1991, el Ministro Arzú le envía una carta:

“Señor Presidente:

Como es de su conocimiento, el día viernes 24 entrante llegará a esta ciudad el señor Tristan Garel-Jones, viceministro de Relaciones Exteriores del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte, en visita oficial.

Para su información, debo hacer de su conocimiento, que el pasado día viernes 3 asistí a un desayuno, al que fui invitado por el señor embajador inglés, Justin Nason, durante el cual tratamos el asunto de Belice. En esa oportunidad hice ver al mencionado embajador las siguientes argumentaciones:
 

1. Que esta Cancillería expresó recientemente que, antes de que pueda firmarse algún convenio que ponga fin al problema de Belice, se hace necesario un estudio a fondo del asunto, a fin de determinar si éste quedaría resuelto honorablemente para Guatemala, como se ha manifestado en diferentes ocasiones.

2. Que me parecía no sólo oportuno, sino absolutamente necesario, proceder al estudio de la cuestión de Belice, por ser el problema más grave que tiene Guatemala desde el punto de vista de su soberanía, por lo que sería de consecuencias históricas incalculables que se firmaran documentos sin el suficiente análisis jurídico y político, cuyos resultados gravitarían negativamente sobre el actual régimen.

3. Qu el problema de Belice, de una aparente simplicidad en la hora actual, tiene graves implicaciones. En efecto, le dije que Belice ya es independiente y que ha sido reconocido por todas las naciones; que en tal circunstancia, la posición aislada de Guatemala parecía obsoleta y que lo más conveniente sería el reconocimiento, a fin de evitar ese aislamiento, especialmente de la Naciones del Caribe. Pero, contra tal afirmación, hay una larga historia de contrariedades que se han impuesto a Guatemala y de las claudicaciones que llegaron hasta las Bases de Entendimiento firmadas en Londres en 1981. Esas bases, en donde Guatemala reconocía la independencia de Belice y renunciaba a su reclamación a cambio del “uso y disfrute” de los Cayos Ranguana y Zapotillo, no fueron aceptados por el gobierno de Belice, no obstante la generosidad guatemalteca, y, de esa manera, no se implementaron los acuerdos correspondientes.

4. Que durante el gobierno pasado parece haberse llegado a una total claudicación: Se reconoce solamente una parte del mar territorial como única compensación, sin tomar en cuenta que, conforme al nuevo Derecho del Mar, estando el Golfo de Honduras entre varios países, se precisa un acuerdo para resolver la comunidad existente. En tal situación, Guatemala podría renunciar lisa y llanamente a su reclamación territorial, dando vigencia al Tratado firmado en 1859 con la Gran Bretaña, cuya caducidad fue declarada desde el año 1884 por el Gobierno de la República y ratificado más tarde por un Decreto Legislativo.

5. Que existe una obligación jurídico-polítca internacional para resolver el diferendo, no sólo porque en todos los foros ha sido reconocido el problema y porque en todo caso sustituir el Tratado de 1859 para fijar los verdaderos límites de Belice, sino porque la Resolución 35/20 de Naciones Unidas que reconoció la independencia de Belice dice en su párrafo 5: “Insta al gobierno del Reino Unido e Irlanda del Norte, actuando en estrecha consulta con el Gobierno de Belice, y el Gobierno de Guatemala, a que continúen sus esfuerzos para llegar a un acuerdo, sin perjuicio del ejercicio por el pueblo de Belice de sus derechos inalienables y para fomentar la paz y la estabilidad de la región, y a que este sentido celebren consultas con otros Estados de la Zona especialmente interesados.”

6. Que dicha resolución deja a salvo la reclamación guatemalteca y no es modo de negociar ceder en todos los puntos a lo solicitado por l a otra parte, lo que dejaría entrever que en ningún momento nos asistió derecho de reclamación. Si bien es cierto que la solución del problema puede acarrearle a Guatemala algunos inconvenientes, también se los acarrea a Belice. Belice es un territorio ocupado, pues mientras no se resuelva el diferendo, la Gran Bretaña mantiene tropas bien adiestradas y armamento sofisticado en el territorio. Por otra parte, tampoco puede Belice ingresar a los Organismos de Integración Centroamericana, ni a los que en el futuro puedan ser creados, sin la plena voluntad de Guatemala.

7. En tal situación, expliqué al embajador que el mantenimiento de un diferendo no ocasiona mayores problemas para Guatemala, pero sí para Inglaterra como para Belice. Una diplomacia hábil podría lograr un arreglo. Pero de todos modos, existen en el Derecho Internacional todavía formas de solución que no han sido ensayadas. Esa clase de problemas tiene Venezuela con el caso de la Guayana Ezequiba y Argentina con el caso de las Malvinas.

8. También hice ver al embajador que no se pretende en la actualidad una reclamación de todo el territorio, como fue inicialmente. Pero el hecho del reconocimiento de la independencia de Belice efectuado por la Asamblea General de la Naciones Unidas, no significa que haya terminado la reclamación territorial de Guatemala, como claramente lo indica el párrafo 5 de la resolución antes mencionada. Más bien debe llegarse forzosamente a un “acuerdo”. Y un acuerdo no es un abandono. Belice debe ser circunscrito a sus límites indelebles . A tal efecto, le indiqué que esos límites indelebles fueron dados en las convenciones angloespañolas de 1783 y 1786, del Río Hondo al Río Sibún y no del Río Sibún al Río Sarstún, que es territorio guatemalteco, usurpado por la Gran Bretaña después de la independencia guatemalteca. Debe recordarse que los mismos Estados Unidos reconocieron la existencia de dos Belices: el del Río Hondo al Sibún, de acuerdo con las concesiones españolas de usufructo, y del Río Sibún al Sarstún, en poder de Guatemala a raíz de la independencia. Este reconocimiento fue hecho cuando el gobierno de los Estados Unidos protestó ante el de Guatemala por la firma del Tratado de 1859.


“Vistas las explicaciones dadas al embajador, considero de mi deber manifestar a usted, señor Presidente, que esta Cancillería cree de primera intención que debe buscarse un arreglo jurídico. Los arreglos políticos iniciados después de que Gran Bretaña no aceptara el procedimiento ex-aqueo-et bono y sólo el estrictamente jurídico ante la Corte Internacional de Justicia sólo llevaron a Guatemala a constantes frustraciones y a ceder cada vez más. Pero, en todo caso, no se ha ensayado la fórmula de arbitraje, que es la más comúnmente aceptada para dirimir problemas territoriales.

“La Cancillería está consciente de la dificultad de llevar a la Gran Bretaña y a Belice a un arreglo de esta naturaleza. Pero Gran Bretaña ya tenía aceptada la jurisdicción de la Corte en ese sentido y debe estudiarse el ingreso de Belice a las Naciones Unidas, sobre sus obligaciones al respecto. Por otro lado, Belice ya forma parte de la Organización de Estados Americanos y, por lo tanto, debería someter sus diferendos a los sistemas de arreglo pacífico previstos en el sistema interamericano, como el Tratado Americano de Soluciones Pacíficas.

“Por tales motivos, la Cancillería considera que se deben tomar ciertas medidas urgentes. Como punto primero debe crearse de nuevo la Oficina de Belice en la Cancillería, para que reúna y ordene roda la documentación existente. Asimismo, de reorganizarse el Consejo de Belice, que de hecho dejó de ser consultado en 1967. El Consejo de Belice es un órgano de consulta del Ministerio de Relaciones Exteriores para todo lo relacionado con el asunto de Belice y está integrado por elementos de alta capacidad en Derecho Internacional y con conocimiento del problema. El estudio que se pueda hacer de la actual situación sería determinante para la futura actuación del Ministerio de Relaciones Exteriores.

“Finalmente, de conformidad con la Ley del Organismo Ejecutivo, el Ministerio de Relaciones Exteriores es responsable de la Política Exterior y muy especialmente de la solución de un problema que afecta la integridad territorial de la Nación. En esa virtud, se ruega muy atentamente al señor Presidente de la República que se sirva dar su aprobación a la presente nota y disponga, asimismo, que todo lo concerniente al problema de Belice sea de la exclusividad del Ministerio de Relaciones Exteriores.”

El Presidente Serrano designó a los Licenciados Edmond Mulet L., diputado por la UCN al Congreso de la República y Antonio Arenales Forno, asesor del Ministerio de Relaciones Exteriores, para “comunicar a las autoridades beliceñas el procedimiento, que consideraba el Presidente Serrano, más adecuado para iniciar las negociaciones tendientes a resolver el diferendo.”

El gobierno de Belice nombró al Embajador Robert Leslie, Comisionado de Belice ante Inglaterra, para presidir la delegación beliceña.

El 29 de julio de 1991, se reunieron en Miami los “voceros presidenciales” con el Embajador Robert Leslie. Los guatemaltecos manifestaron el deseo de activar el proceso de negociación, con el propósito de un rápido reconocimiento de la independencia de Belice y el establecimiento de relaciones diplomáticas.

A principios de agosto, el Primer ministro de Belice, George Price, consultó al partido de la oposición UDP, la propuesta del Presidente guatemalteco:

Guatemala reconocería la independencia de Belice, sus fronteras terrestres y daría por concluida la reclamación territorial, si Belice le garantizaba la salida al mar. La propuesta dé aceptada y se diseñó un “plan a seguir”.

El 14 de agosto de 1991, el gobierno de Guatemala reconoció el derecho de autodeterminación del pueblo beliceño.

El 16 de agosto, el gobierno de Belice presentó a la Asamblea Nacional un proyecto de ley, relacionado con el mar territorial, aguas interiores y la zona económica exclusiva de Belice. Aunque tenían derecho a 12 millas, Belice delimitaría el mar territorial a 3 millas, sólo desde el Cayo Ranguana hasta el Río Sarstún (Sarstoon).

El 5 de septiembre de 1991, el Presidente Serrano, sin consultarle al pueblo guatemalteco, reconoce la independencia de Belice.

El 6 de septiembre, la Embajada de Inglaterra en Guatemala emitió un Comunicado, en el cual expresa su beneplácito por la decisión del Presidente Serrano de reconocer la independencia de Belice. La Gran Bretaña aportará la suma de 22.5 millones de libras esterlinas, más de 120 millones de quetzales, para la construcción de caminos que faciliten la comunicación entre Belice y Guatemala.

El 11 de septiembre, el Presidente Serrano estableció relaciones diplomáticas con Belice y nombró al Ingeniero Ricardo Bueso primer Embajador de Guatemala en Belice. El anuncio oficial fue hecho simultáneamente en las ciudades de Guatemala y Belmopán, mediante un comunicado conjunto suscrito por los gobiernos de Jorge Serrano y George Price.

El Ministro de Relaciones Exteriores de Guatemala, Alvaro Arzú, por no estar de acuerdo con el reconocimiento de la independencia y el establecimiento de relaciones diplomáticas con Belice, no firmó el acuerdo gubernativo de nombramiento No. 523.

El 12 de septiembre de 1991, el Ingeniero Bueso presentó sus Cartas Credenciales en Belmopán, a la Gobernadora General, Minita Gordon.

El Embajador Bueso, al tomar posesión de su cargo, expresó al Primer Ministro George Price, el deseo del Presidente Serrano de visitar oficialmente Belice el 19 de septiembre, aprovechando la ocasión del 100 aniversario (21 de sep.) de la independencia. El objetivo de la visita sería para concretar las relaciones diplomáticas e iniciar el proceso de acercamiento comercial.

El 13 de septiembre de 1991, Prensa Libre, página 11, publicó un artículo escrito por el Doctor en Derecho Internacional, Luis Aycinena S.:

“BELICE Y LA SALIDA AL MAR”

Ahora se vuelve a hablar de una salida al mar como fórmula casi mágica para solucionar la vieja disputa con Gran Bretaña sobre Belice. Y hasta se usa el eufemismo de la “buena voluntad” de los beliceños al “concederle” una salida al mar a Guatemala. Se tergiversa la cuestión y se recurre a planteamientos no sólo desenfocados sino totalmente desquiciados. Se pretende construir un edificio -las relaciones entre Guatemala y Belice- a base de una descomunal mentira, la salida al mar. La desproporción de tal propuesta carece de límites. Guatemala cedió a Inglaterra en 1859 alrededor de 22 mil kilómetros cuadrados de territorio y resulta que ahora Guatemala tiene que agradecer, no que le devuelva el territorio, ni siquiera una mínima franja del mismo, sino que debe agradecer que le dejen una salida al mar, a su propio mar. Increíble. Pero así somos, claudicantes. Las consecuencias son dramáticas, pues, al parecer, los arreglos en tal sentido han sido demasiado lejos. Y todavía parece que nos vamos al propio suelo disputado a consumar la entrega.

“¿Qué Belice va a cederle a Guatemala una salida al mar, como quedó consignado en aquellas ignominiosas Bases de Entendimiento de 1981? No hay que llamarse a engaño: Guatemala tiene salida al mar por razones geográficas y jurídicas. Todo Estado que tenga costa tiene el derecho de salida al mar. Guatemala tiene costa desde la desembocadura del Sarstoon hasta la desembocadura del Motagua. Diferente es el caso de los países mediterráneos, como Bolivia y Paraguay, que se ven obligados a pedírsela a sus vecinos, casi como limosna,

“La convención sobre el Mar Territorial y la Zona Contigua due suscrita en Ginebra, el 29 de abril de 1958 y está en vigor. Su artículo 12 dice:
 

1. Cuando las costas de dos Estados se hallen situadas frente a frente o sean adyacentes, ninguno de dichos Estados tendrá derecho, salvo mutuo acuerdo en contrario, a extender su mar territorial más allá de la línea media determinada de forma tal que todos sus puntos sean equidistantes de los puntos más próximos de las líneas de base a partir de las cuales se mide la anchura del mar territorial a cada uno de esos Estados. No obstante, las disposición de este párrafo no será aplicable cuando, por la existencia de derechos históricos o por otras circunstancias especiales, sea necesario delimitar el mar territorial de ambos Estados en otra forma.

“El hecho que Guatemala no sea parte de esa convención, por no haberla ratificado, no le resta autoridad, ya que ella constituye la norma internacional vigente, y por consiguiente, de cumplimiento obligatorio para la comunidad internacional. Si surgiera una controversia con ese motivo entre Guatemala y Belice y fuera llevado a juicio, la Corte Internacional de Justicia sin duda alguna aplicaría la norma del artículo 12 para solucionarlo. Además, Guatemala no ratificó dicha Convención por un simple tecnicismo inoperante, ajeno al espíritu del artículo.


“La Convención sobre la Plataforma Continental fus suscrita en Ginebra en la misma fecha de la anterior, 29 de abril de 1958, y fue ratificada por Guatemala el 3 de noviembre de 1961. Su artículo 6 dice:
 

1. Cuando una misma plataforma continental sea adyacente al territorio de dos o más Estados, cuyas costas esté, situadas una frente a otra, su delimitación se efectuará por acuerdo entre ellos. A falta de acuerdo, y salvo que circunstancias especiales justifiquen otra delimitación, ésta se determinará por la línea media cuyos puntos sean todos equidistantes de los puntos más próximos de las líneas de base desde donde se mide la extensión del mar territorial de cada Estado.

2. Cuando una misma plataforma continental sea adyacente al territorio de dos Estados limítrofes, su delimitación se efectuará por acuerdo entre ellos. A falta de acuerdo, y salvo que circunstancias especiales justifiquen otra delimitación, ésta se efectuará aplicando el principio de la equidistancia de los puntos más próximos de las líneas de base desde donde se mide la extensión de mar territorial de cada Estado.


“Más claro no cantan los gallos en las madrugadas...”

“Esto quiere decir que ni Belice, ni Honduras, ni Guatemala pueden extender su mar territorial, su zona económica exclusiva y su plataforma continental en forma que perjudique a sus vecinos inmediatos. Uno se pregunta si los negociadores guatemaltecos sabían esto o si deliberadamente hicieron caso omiso para no estropear un arreglo fácil, inmediato y deplorable. Aquellas Bases de Entendimiento de 1981, que no cumplió Inglaterra, ya habían sido denunciadas expresamente por una delegación guatemalteca en 1982 y 1983 ante una delegación británica y en presencia de los amigos beliceños.

“La convención de las Naciones Unidas sobre el derecho del Mar suscrita en Montego Bay, Jamaica el 10 de diciembre de 1982, ene sus artículos 15 y 83 repite las disposiciones legales relativas al mar territorial, a la zona económica exclusiva y a la plataforma continental.”

El Ministro de Relaciones Exteriores de Belice, Said Musa, realizó una visita oficial a Guatemala el 16 de septiembre de 1991, acompañado por Dean Barrow del partido de la oposición (UDP) y por Robert Leslie, Alto Comisionado de Belice ante el gobierno de Inglaterra. Los representantes de los gobiernos de Guatemala y Belice emitieron un a Declaración Conjunta, en la cual, manifestaron que los dos gobiernos continuarán, a través de sus respectivas cancillerías, la negociación de un acuerdo definitivo que ponga fin al diferendo, en el entendido de que dicho acuerdo sólo será definitivo y válido después de aprobado por el pueblo guatemalteco mediante la consulta popular. También manifestaron la decisión de integrar comisiones bilaterales que tendrán a su cargo buscar acuerdos en los campos económico, social y cultural.

El Ministro del Exterior de Belice, Said Musa, al ser entrevistado por miembros de la prensa y preguntársele sobre la reclamación territorial guatemalteca, respondió: “Belice no cederá a Guatemala, ni una pulgada de tierra.”

El 18 de septiembre, en un Comunicado de Prensa, la Asociación Cultural de Guatemala, en el punto 8o., dice:

"La Asociación Cultural de Guatemala exhorta al gobierno de la república a enmendar el procedimiento utilizado y atenerse a los claros preceptos constitucionales, proponiendo al Congreso la celebración del plebiscito popular que le autorice a reconocer la soberanía del Estado de Belice. La exhorta, ...”

La comisión presidencial guatemalteca, presidida por el diputado (UCN), Licenciado Edmond Mulet, Licenciado Antonio Arenales Forno, funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores y representantes del Congreso de la República, se reunieron en Belice el 13 de septiembre de 1991, con el Ministro del Exterior, Said Musa y otros funcionarios del gobierno beliceño. Se inició el estudio de los acuerdos que deberían ser firmados por el presidente guatemalteco y el primer ministro beliceño.

El presidente Serrano canceló su visita oficial a Belmopán, en vista de la gran oposición por diferentes sectores de la sociedad guatemalteca.

El Ministro de Relaciones Exteriores de Guatemala, Alvaro Arzú, renunció del cargo el 20 de septiembre de 1991.

El Viceministro de Relacione Exteriores de Guatemala, Haroldo Rodas Melgar, en su intervención sobre Belice en el Consejo Permanente de la OEA, el 23 de septiembre de 1991, expuso:

“La decisión del Presidente Serrano Elías de reconocer expresamente al Estado de Belice y de establecer relaciones diplomáticas, respondió a la necesidad de facilitar la negociación directa como medio de darle una solución definitiva al diferendo territorial, justa y honorable para amabas partes y dentro del marco del Derecho Internacional.

El deseo del pueblo de Guatemala es vivir en paz y armonía con sus vecinos y entablar lazos de amistad y cooperación con las naciones de la comunidad del Caribe. De conformidad con el espíritu de la Constitución de la República de Guatemala y el Derecho Internacional, reconoce el derecho del pueblo beliceño a su determinación, y además, que de acuerdo a lo estipulado en el artículo 19 transitorio de la Constitución Política, continuará negociando y agotará todas las instancias legales, que lleve a la resolución definitiva del diferendo territorial.”

A finales de septiembre, la Asociación de Dignatarios de la Nación, declaró que, el reconocimiento de la independencia de Belice y el establecimiento de relaciones diplomáticas, violaba el Artículo 19 de la Constitución Política. El gobierno está autorizado a realizar contactos económicos, culturales y de amistad con los beliceños; sin embargo, en el caso de relaciones diplomáticas, así como en lo referente a reconocer la independencia beliceña, corresponde al pueblo soberano el decir SI acepta o NO.

El presidente Serrano declaró:

“Los ex constituyentes son quienes violan la Constitución Política de la República, pues intentan interpretar la Carta Magna cuando, esa responsabilidad es competencia exclusiva de la Corte de Constitucionalidad.”

El 13 de octubre de 1991, la Asociación Guatemalteca de Derecho Internacional, emitió una declaración, en la que firma que al reconocer a Belice como Estado independiente, el presidente Jorge Antonio Serrano Elías, no se ajustó a la Constitución de la República.

El 23 de octubre fue nombrado Ministro de Relaciones Exteriores de Guatemala, el Licenciado Gonzalo Menéndez Park. A las pocas horas de haber asumido el cargo, el Embajador itinerante de Belice, señor Ismael Laurencio García, presentó sus Cartas Credenciales.

El Colegio de Abogados y Notarios de Guatemala, había solicitado un informe (15 octubre) a los Licenciados Arturo Fajardo Maldonado, Alberto Herrarte G., Ramón Cadena Hernández y Gilberto Chacón Pazos, y el 23 de octubre, dictaminó que, el Presidente Jorge Serrano Elías, violó la Constitución Política de la República, por no haber agotado los procedimientos establecidos por ella, al reconocer unilateralmente e inconstitucionalmente a Belice.

El 26 de octubre de 1991, Jorge Eduardo García-Salas Calderón, auxiliado por los Abogados Gabriel Orellana Rojas, Marieliz Lucero Sibley y Carmen Yolanda López Téllez de Cáceres, presentó un escrito a la Corte de Constitucionalidad (expediente No. 290-91), pretendiendo se declarar la inconstitucionalidad del “Acuerdo de Nombramiento No. 523, emitido por el Presidente de la República, por el cual se nombró a Ricardo Humberto Bueso Deras al cargo de Embajador Extraordinario y Plenipotenciario del Gobierno de la República de Guatemala ante el Gobierno de Belice.

El 27 de octubre, el Primer Ministro de Belice, George Price, visitó Guatemala para asistir a la instalación del Parlamento Centroamericano, fue recibido por el Presidente Serrano. George Price reiteró su política de no ceder un centímetro de tierra en las negociaciones que se llevaran a cabo con Guatemala, en relación con el diferendo territorial.

El 3 de noviembre de 1991, Héctor Rolando Palomo González, con su propio auxilio y el de los Abogados Luis Alberto López Moncrieff y Fredy Alberto de León, presento un escrito (expediente No. 292-91) en la Corte de Constitucionalidad, pretendiendo se declare la inconstitucionalidad de las disposiciones de carácter general mediante las cuales el Presidente de la República reconoció la independencia de Belice.

El Ministro de Relaciones Exteriores, Licenciado Gonzalo Menéndez Park, el 6 de noviembre, fue interpelado por el Diputado José Eduardo García-Salas en la sesión del Congreso de la República en relación al reconocimiento de Belice. Se preguntó sobre la existencia de una Comisión Bilateral Guatemala-Belice, en la que se menciona al diputado Edmond Mulet y al Licenciado Antonio Arenales Forno. El Ministro Menéndez Park respondió:

“No existe ninguna Comisión Bilateral Guatemala-Belice, que el Presidente Serrano designó a los licenciado Antonio Arenales Forno, asesor del Ministerio de Relaciones Exteriores y al diputado Edmond Mulet Lessieur, para comunicar a las autoridades beliceñas el procedimiento, el que considera el gobierno de Guatemala, es el más adecuado para iniciar las negociaciones tendientes a resolver el diferendo”.

El Coordinador del partido Alianza Nacional pro Derechos Beliceños (National Alliance for Belizean Rights - NABR), Philip Goldson, el 4 de diciembre de 1991, hizo un llamamiento público, algunos de los párrafos dicen:

“ALIANZA PATRIOTICA PARA INTEGRIDAD TERRITORIAL”

“Llamamos a todos los beliceños a rechazar la Ley de Areas Marítimas. Nuestra divisa es que ni la tierra, mar o derechos de Belice están en el tapete para ser negociados.

“Nosotros les pedimos adoptar el principio de que es a la nación agresora (Guatemala) la que debería indemnizar a la NACION VICTIMA (Belice). Por más de cincuenta años Guatemala ha mantenido activamente un reclamo sin fundamento hacia Belice, en detrimento de nuestro sistema político, arruinando nuestra economía, creando inestabilidad, persiguiendo y haciendo prisioneros a nuestros ciudadanos injustamente.

“Actualmente, ella ha anunciado su intención de negociar con Belice de conformidad con el Derecho Internacional, principiando por reconocer nuestro derecho inherente a la INDEPENDENCIA. Ella prometió que, al ser adecuadamente recompensada, negociaría y suscribiría un tratado de paz, desechando para siempre su reclamo sin fundamento alguno sobre Belice.

“La ultrajante propuesta de que Belice debería ofrecer Mar Territorial a Guatemala como recompensa y compensación por el reconocimiento del derecho inherente de Belice a su Independencia no puede ser y nunca será aceptado por los patriotas beliceños.

“Inglaterra ya ha otorgado una compensación inicial a Guatemala consistente de setenta y siete millones de dólares, a los que seguirán todavía más.

“Firmado por: Philip W.S. Goldson, Melvin L. Hulse, Sr., Derek Alkman y Hubert Elrington”.

Por Acuerdo Gubernativo No 992-91, del 9 de diciembre de 1991, el gobierno de Guatemala acordó actualizar y reestructurar el Consejo Nacional de Belice como un Cuerpo de estudio, planificación, consulta y asesoría del Ministerio de Relaciones Exteriores en todo lo relacionado con el diferendo territorial con Belice.

El Señor Roberto Archila fue nombrado Cónsul General en Belice, y el señor Rafael Salazar como Primer Consejero.

El Decreto de Areas Marítimas de Belice fue promulgado el 24 de enero de 1992 y fue puesto en vigor el 30 del mismo mes. Según dicha ley, el Estado de Belice mantendrá 3 millas de su Mar Territorial —solamente como medida provisional— en la parte Sur del país, desde el Cayo Ranguana hasta la desembocadura del río Sarstoon.

El Ministro de Relaciones Exteriores de Belice, Said Musa, el 12 de febrero de 1992, solicitó al gobierno de Guatemala que aclarara por qué una revista petrolera editada en Texas, invitaba a presentarse a licitación para exploración petrolera, el mapa adjunto señalaba un área que Belice reclamaba como su zona económica exclusiva. El Ministro de Relaciones Exteriores de Guatemala, Gonzalo Menéndez Park, al día siguiente, 13, respondió diciendo que:

“Efectivamente, la delimitación del área correspondiente a la Bahía de Amatique, no fue consultada con esta Cancillería. Puede Vuestra Excelencia estar seguro de que este error ha sido involuntario, y a fin de asegurar a Vuestro Gobierno de que no es la intención del Gobierno de Guatemala crear fricciones con Belice, esta área no será adjudicada a compañía alguna que se haya presentado a la licitación”.

Efectivamente, por instrucciones del Ministro de Relaciones Exteriores, el Ministerio de Energía y Minas alteró el mapa relacionado con las áreas a licitar, por lo que Guatemala perdió un área aproximada de 15 millas marinas, de exploración y explotación petrolera y la de otros recursos naturales.

El 3 de abril, el gobierno de Belice, creó la Comisión Nacional Asesora (National Advisory Commision) adscrita al Ministerio de Relaciones Exteriores, para analizar y estudiar todo lo relacionado con las negociaciones con el gobierno de Guatemala.

La Encargada de Negocios de la Misión Permanente de Belice ante las Naciones Unidas, el 22 de abril de 1992, dirigió una carta al Secretario General (A/47/173) para que fuese tomado como documento oficial de la Asamblea General, así como documento oficial del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. El anexo de dicha carta citaba fragmentos del discurso del Ministro de Relaciones Exteriores de Belice, Said Musa, (3 de abril de 1992), uno de los cuales dice:

“Esto es dentro del contexto del reconocimiento por Guatemala el 5 de septiembre de 1991 del Estado independiente de Belice —un acto incondicional e irrevocable— por medio del cual Guatemala reconoció las fronteras de Belice según se definen en nuestra Constitución. Por implicación necesaria, Guatemala también estuvo de acuerdo en respetar la soberanía y la integridad territorial de Belice, de conformidad con el Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas”.

El 31 de julio de 1992, los Gobiernos de Guatemala y Belice, emitieron una Declaración Conjunta, en la cual, manifiestan que como Guatemala y Belice, como dos Estados soberanos e independientes, no han firmado aún un Tratado entre sí que establezca finalmente sus fronteras territoriales y marítimas y que dicho tratado es uno de los resultados que se espera de las negociaciones. Acuerdan aceptar que cualquier mención a sus respectivos territorios en cualquier acuerdo, su celebración o ejecución, será en base a los Monumentos de Referencia existentes.

El Ministro de Relaciones Exteriores de Guatemala, Licenciado Gonzalo Menéndez Park, el 1 de octubre de 1992, declaró:

“La declaración del Canciller Musa, circulada en Naciones Unidas, únicamente refleja la posición de fondo del gobierno de Belice respecto del diferendo y de ninguna manera implica que Guatemala la acepta. El Canciller beliceño reafirmó una postura que Belice ha sostenido siempre en pasadas negociaciones, sobre que su territorio lo determinan los Monumentos de Referencia que fueron levantados en base al tratado de 1859, los cuales Guatemala no acepta como referencias fronterizas, pues denunció dicho tratado. Considerándoseles únicamente como referencia a una situación de hecho que se ha respetado desde entonces, para evitar un conflicto armado, en tanto se llega a una solución al diferendo territorial".

En Carta Pública del Diputado Eduardo García-Salas Calderón al diputado Edmond Mulet Lessieur (6 de octubre de 1992), formula tres preguntas claves, que hasta la fecha no han sido respondidas a satisfacción del pueblo guatemalteco:
 

1. ¿Es cierto lo que afirma el Gobierno Beliceño en el sentido de que el gobierno de nuestro país oficialmente reconoce que las fronteras con Belice son las fijadas por el Tratado celebrado entre Guatemala y el Reino Unido el 30 de abril de 1859?

2. ¿Es cierto lo que afirma el Gobierno de Belice en el sentido de que los límites fijados por el Tratado del 30 de abril de 1859 fueron oficialmente aceptados por Guatemala durante las reuniones sostenidas por la Comisión Conjunta entre enero y junio de 1990?

3. De ser cierto lo afirmado por el Gobierno de Belice ¿por qué la administración del Presidente Marco Vinicio Cerezo Arévalo, con asesoría suya, licenciado Mulet, le ocultó al pueblo guatemalteco haciéndole creer que Guatemala no renunció a la reclamación territorial?


El 3 de noviembre de 1992, la Corte de Constitucionalidad, dictó sentencia por las acciones de inconstitucionalidad presentadas en relación con el reconocimiento de la independencia de Belice y el nombramiento de Embajador del Gobierno de la República de Guatemala ante el gobierno de Belice. La sentencia fue aprobada por la mayoría de cuatro Magistrados (Adolfo González Rodas, Gabriel Larios Ochaita, Josefina Chacón de Machado y José Antonio Monzón Juárez) y tres Magistrados con Voto Razonado en contra, son ellos: Jorge Mario García Laguardia, Presidente de la Corte de Constitucionalidad y los Magistrados Epaminondas González Dubón y Carlos Enrique Reynoso Gil.

La Corte de Constitucionalidad resolvió sin lugar las inconstitucionalidades planteadas y que el Presidente de la República, debería someter al Congreso de la República los actos realizados con relación a Belice, dentro de los tres días siguientes de estar firme la sentencia.

El 18 de noviembre de 1992, el Licenciado Ramiro de León Carpio, Procurador de los Derechos Humanos, dirigió una carta al Doctor Jorge Mario García Laguardia, Presidente de la Corte de Constitucionalidad, entre otras cosas dice: “Con verdadera emotividad y júbilo me dirijo a tu apreciable persona, para expresarte mi felicitación personal por la sabia situación que con toda firmeza y rectitud, mantuviste en el sonado asunto de las acciones de inconstitucionalidad sometidas a la Corte de Constitucionalidad por dos ciudadanos, en contra de lo actuado por el Ejecutivo, al reconocer a Belice como Estado independiente.

“Esta felicitación la hago extensiva a los colegas Carlos Enrique Reynoso Gil y Epaminondas González, quienes mantuvieron igual posición a la tuya, manteniendo el criterio de que hubo violación a la Constitución en tales actos gubernamentales”.

El 21 de noviembre de 1992, el Congreso de la República, en sesión plenaria número 48-92, conoció el fallo de la Corte de Constitucionalidad (3 de noviembre) para pronunciarse si implicaba una solución definitiva a los derechos de Guatemala respecto a Belice las decisiones del gobierno de Serrano de haber reconocido la independencia de Belice y de establecer relaciones diplomáticas e intercambiar embajadores. Sólo 24 diputados votaron en contra de la decisión unilateral del Presidente Serrano, son ellos:

Francisco Alfaro Mijangos
Rafael Barrios
Mario Barrios
Reynaldo Castillo
Arabella Castro
Arístides Crespo
Roberto del Cid
Luis Flores Asturias
Carlos García
Carlos García Regas
José Eduardo García-Salas
Mario Mazariegos
Rodolfo Mendoza
Miguel Montepeque
Rubén Darío
Luis Quezada
Francisco Reyes López
Jorge Skinner Klee
Roberto Stein
Marco Tulio Sosa
Mario Taracena Díaz-Sol
Carlos Valle y
Frolán Villatoro.

Los 78 diputados que votaron a favor de lo actuados por el Presidente Serrano fueron:

Edmond Mulet (Presidente del Congreso)
Ernesto Contreras, Manuel Alvarez,
Evelio Fuentes, Jaime Recinos,
Everardo Ramírez, Elio Canales,
José Carlos Acevedo, Juan José Alfaro,
Herlindo Alvarez, Héctor Aragón Quiñónez,
Jorge Archila, Carlos Arroyave,
Jesús Ayerdi, Joaquín Bámaca,
María Eugenia Castillo, Obdulio Chinchilla,
Enrique Córdova, Claudio Coxaj,
Joel Cualio Soto, Miguel de la Cruz,
Mario de la Cruz, Dimas de León,
Julio Díaz, Clodoveo Domínguez,
Carlos Escobedo, José Felipe Franco,
Mario Gaitán, Oliverio García Rodas,
Domingo Gómez, Pedro Gómez,
Enrique Guillén, Darío Juárez,
Eduardo de León, Fernando Lobo Dubón,
Diego López, Daniel Maldonado,
Abundio Maldonado, Eduardo Matute,
Héctor Mayora Dawe, Eduardo Méndez,
Víctor Mendoza, Carlos Mérida,
Marco Tulio Mérida, Mario Miranda,
Sara Mishán, Jorge Monroy,
Félix Navarijo, Guillermo Nicolás Accimoc,
Rafael Oliveros, Raúl Orozco,
Julio César Paiz, Edgar Paiz,
Rony Pappa, Guillermo Pellecer,
Fernando Pereira, Carlos Pérez,
César Porres, Anaisabel Prera,
Otto Quiñónez, Francisco Reyes Ixcamey,
Marco Reyes, Ricardo Roca,
Rafael Rottman, Saúl Sandoval,
Juan Carlos Simons, Catalina Soberanis,
Eduardo Tager, David Tobar,
Elder Vargas, Diego Velasco Brito,
Vinicio Villar, Oswaldo Zamora,
Lionel Brolo, Carlos Alarcón Monsanto,
Luis López y Héctor Luna Troccoli.

En enero de 1993, el Ingeniero Ricardo Bueso Deras, renunció como Embajador de Guatemala ante el Gobierno de Belice.

El Doctor Jorge Mario García Laguardia, el 26 de marzo de 1993, le dirigió una carta al Licenciado Ramiro de León Carpio, Procurador de los Derechos Humanos, dice en uno de los párrafos:

“Con mucho cuidado, revisé los antecedentes de la discusión en el pleno de la Asamblea Constituyente que aprobó la Constitución vigente, y creo que en ese cuerpo, como lo señalas, se tuvo la misma preocupación que nosotros interpretamos en nuestro voto razonado. Reconforta que personas como tú compartan nuestra posición, de la cual me enorgullezco. Creo que estaba el país de por medio, y no tuve ninguna duda, en ningún momento, al actuar como lo hice. Existió una clara violación constitucional del presidente de la República, al reconocer el Estado de Belice, establecer relaciones diplomáticas y nombrar embajador. Convertir una reivindicación territorial en un simple diferendo de fronteras, significaba uno de los muchos acuerdos definitivos que en el caso pueden darse, que debió ser sometido a la consulta popular, de acuerdo al artículo 19 transitorio constitucional”.

El 19 de abril de 1993, el señor José Antonio Castellanos López, presentó sus Cartas Credenciales como Embajador de Guatemala ante el Gobierno de Belice.

En mayo, el Primer Ministro de Belice, George Price, declaró que “la madera que reclaman los guatemaltecos fue talada en territorio beliceño y no en el guatemalteco, sin embargo, para evitar diferencias diplomáticas pagaremos su precio al gobierno de Guatemala”.

Inglaterra anunció que en 1994, reducirá en forma gradual su presencia militar en Belice. La guarnición británica en Belice data de 1948 y la integran dos mil efectivos.

El 18 de mayo de 1993, se inició la integración de Consejo de Belice, para tratar de resolver la problemática generada por el reconocimiento a la independencia de Belice.

El 6 de junio de 1993, el Licenciado Ramiro de León Carpio, es electo por el Congreso de la República, como Presidente Constitucional de la República. El Licenciado Arturo Fajardo Maldonado, fue nombrado Ministro de Relaciones Exteriores, al asumir el cargo expresó: “su desacuerdo por las decisiones que el ex presidente Serrano adopto en torno a la relación con Belice” También manifestó la necesidad de analizar el expediente de Belice en su totalidad y darle un giro pragmático y definitivo para Guatemala.

El 21 de junio, el Juzgado Segundo de Primera Instancia de Instrucción, inició las diligencias relacionadas con un proceso por Traición a la Patria en contra de Jorge Serrano, Gustavo Espina, funcionarios de la El gobierno de los Estados Unidos reiteró su apoyo al gobierno de Guatemala por su reconocimiento a la independencia de Belice y que el gobierno de De León Carpio, honrará los compromisos internacionales y respetará los principios fundamentales del Derecho Internacional.

Manuel Esquivel, líder del Partido de la Unión Democrática (UDP), el 1 de julio fue electo Primer Ministro de Belice. En su primera intervención pública declaró:

"que no acepta los acuerdos establecidos por el gobierno de George Price con el gobierno de Serrano Elías y que romperá los acuerdos de fronteras, el pacto de no agresión y otros acuerdos que fomentan la paz y estabilidad".

El Presidente De León Carpio declaró que ninguna negociación que Guatemala haya hecho con Belice hasta la fecha (julio de 1993) tiene carácter definitivo y cuando se llegue a ello, se tendrá que recurrir a los mecanismos legales del país, tal como el referéndum, porque el soberano es el pueblo.


“Una decisión oportuna y honesta permite al pueblo construir un mejor futuro para su patria”
—Dolores Bedoya de Molina—

Guatemalteca



y… MAÑANA

Con toda justicia y si nuestra esperanza y anhelo se hacen realidad, viviremos en una Guatemala liberada de la larga controversia sobre Belice, con el territorio que le corresponde definitivamente establecido.

Por otra parte, con nuestro pleno consentimiento, un pueblo hermano disfrutará de suelo propio delimitado por los ríos Hondo y Sibún, libre de todo colonialismo.

Que así sea.


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).


Si querés opinar o consultarme, escribime a: luisdallanegra@gmail.com o a evelynrtirado@hotmail.com
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© Richardson Escobar-Vega de Tirado, Evelyn, Esta Tierra es Mía: El Drama de Belice, (Guatemala, Edición de la Autora, 1999).


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