English/Inglés
"ESTA TIERRA ES MIA"
EL DRAMA DE BELICE
© Evelyn Richardson Escobar-Vega de Tirado


“Es muy fácil renunciar, pero no lo es tanto como permanecer.
Es muy fácil inclinarse ante una gran potencia, otra cosa es resistir.”

– Dag Hammarskjold –
Ex Secretario General de la Naciones Unidas (Sueco)


Anteayer

Desde muchos siglos antes de Cristo hasta principios del siglo dieciséis, cuando Guatemala y Belice fueron descubiertos y conquistados por los españoles, los Mayas eran los dueños y señores de esas tierras. En 1550, los misioneros españoles evangelizaron la región Chol (Q’eqchi’) hasta la Bahía de Amatique, o sea, lo que hoy es la mitad sur de Belice. la región de Pucté en el norte, fue evangelizada en 1618 por misioneros españoles que también evangelizaron en 1621, la región de los Mopanes y Tipúes en la parte central de Belice.

El pirata inglés Peter Wallace, en 1638 instaló su centro de operaciones en un islote, “Cayo Cacina o Cocina”, frente a la desembocadura del río Belice; esa costa fue utilizada como refugio por los piratas ingleses hasta mediados del siglo dieciocho. Posteriormente, los piratas se fueron adentrado en le territorio de Belice para explotar y comercializar el “palo de tinte” que les producía mayores ganancias que la piratería en el mar. Así, los piratas ingleses fueron quienes iniciaron la deforestación del territorio de Belice.

En 1676, el misionero español Fray José Delgado, gestionó ante las autoridades españolas, la construcción de un camino que atravesara Belice de sur a norte uniendo los caminos existentes de los mayas. El camino se iniciaría en Cahabón (Verapaz) y terminaría en Bacalar (Yucatán), así habría una vía de comunicación directa terrestre entre Guatemala y Yucatán. Los españoles defendieron el territorio de Belice en sucesivos encuentros bélicos con los piratas ingleses, así, en 1724 los piratas fueron derrotados en el río Belice y los alrededores por el militar español don Antonio Cretayre y Torres. Todas las batallas fueron dirigidas desde Campeche, Yucatán, porque España había ordenado que allí fuera el centro de operaciones de la Armada de Barlovento. Esta armada de guerra era sostenida, en su mayor parte, con dineros de la Capitanía General de Guatemala.

El sargento mayor, don Melchor de Mencos, del Batallón de Milicias de la ciudad de Guatemala fue nombrado en 1753, para dirigir y reclutar a las milicias que irían a combatir a los ingleses que habían penetrado en varios puntos de la región norte de la Capitanía General de Guatemala. La primera victoria de Melchor de Mencos fue derrotar a los ingleses en Izabal, en abril de 1754, obligándolos a desalojar el castillo de San Felipe. En el litoral Atlántico volvió a derrotar a los ingleses capturando cuatro buques (bergantines) y prosiguió hacia el norte pasando por la ciudad de Flores y de allí se dirigió hacia el oriente, desalojando de Fallabón al enemigo. Continuó con su misión y derrota a los ingleses que se encontraban en los ríos Nuevo y Hondo; la victoria final fue al tomar San Felipe Bacalar, en el hoy territorio mexicano de Quintana Roo. Años más tarde, en reconocimiento a esas brillantes acciones, el gobierno de Guatemala le dio su nombre “Ciudad Melchor de Mencos” al pueblo de Fallabón (del maya Payab-bon) llamado Firebone por los ingleses.

Por medio del Tratado de París de 1763, España concedió permiso a Inglaterra para el “corte de madera” en la Bahía de Honduras haciéndole ver a los ingleses que era sólo un permiso, puesto que ellos eran los legítimos propietarios. En el tratado no se menciona ningún lugar específico o un “establecimiento”, ni siquiera el nombre de Belice como territorio, sólo como referencia al río de ese nombre. En esa época, en el territorio de Belice había alrededor de 500 personas entre piratas - madereros ingleses y esclavos de origen africano. En 1778 las autoridades eclesiásticas verificaron el primer censo de la población en la Capitanía General de Guatemala por , el cual arrojó un total de 396, 149 habitantes incluyendo los de Belice.

De 1774 a 1783 el Capitán General de Guatemala, don Matías de Gálvez y el Gobernador de Yucatán, don Roberto Rivas Bethancourt, limpian de piratas ingleses el litoral Atlántico de Yucatán y Centro América. Don Matías de Gálvez se cubre de gloria por la toma del castillo de Omoa y la isla de Roatán.

Por el Tratado de Versalles en 1783, los españoles conceden otro permiso a los ingleses para que sigan cortando “palo de tinte” pero reservándose siempre el derecho de su soberanía. En ese tratado sí especificaron el área de la concesión: (4,804) Cuatro mil ochocientos cuatro kilómetros cuadrados, ubicados dentro del río Hondo por el norte y el río Belice por el sur. En 1785, los ingleses solicitaron una ampliación que abarcaba desde la boca del río Molinos 320 kilómetros hacia el interior, y de allí hacia el norte hasta el río Hondo. A los españoles les sorprendieron las pretensiones inglesas, porque ello significaría dejar aislada la península de Yucatán de la Capitanía General de Guatemala. Conviene mencionar que el Régimen de Intendencias fue implantado en la Capitanía General de Guatemala de 1785 a 1787, quedando la parte sur y central del territorio de Belice dentro de la Alcaldía Mayor de la Verapaz.

En el Tratado de Londres de 1786, España le amplía a Inglaterra en (1,884) Mil ochocientos ochenta y cuatro kilómetros cuadrados, el área de la concesión, haciéndola extensiva por el sur hasta el río Sibún. Los españoles le vuelven a repetir a los ingleses que no se trata de ninguna concesión de territorio ni renuncia de soberanía. Quiere decir que, los ingleses en 1786 sólo tenían permiso para corte de palo de tinte en una extensión de (6,688) seis mil seiscientos ochenta y ocho kilómetros cuadrados, ubicada entre el río Hondo por el norte, límite con la Provincia de Yucatán, y el río Sibún por el sur, límite con la Alcaldía Mayor de la Verapaz. Estos límites, que fueron claramente establecidos en los tratados de 1783 y 1786, son conocidos como los Límites Indelebles, porque no se podrán borrar jamás.

En el último tratado quedó estipulada la prohibición de construir fortalezas y la tenencia, por parte de los ingleses, de ninguna pieza de artillería; también se prohibía la formación de cualquier clase de gobierno, así fuese civil o militar. Al establecimiento y verificación de los límites fueron comisionados don Enrique Grimarest por parte de España y don Marcus Dispard por parte de Inglaterra. El 11 de agosto de 1787 levantaron y firmaron el acta después de concluido el amojonamiento, en el lugar de Halova del río Walix (como los ingleses llamaban al río Belice); acordándose que una vez por año, fuera una comisión mixta a recorrer el territorio para verificar el buen cumplimiento de los tratados.

En el establecimiento de Belice había muy pocos esclavos negros llevados de Jamaica por los piratas. Fueron los piratas ingleses los primeros cortadores de madera, ellos mismos cortaban el palo de tinte ya que no contaban con la mano de obra indígena. Los piratas establecieron los primeros campamentos madereros, entre el río Nuevo y el río Belice o río Walix y conforme avanzaban los ingleses hacia el interior, los mayas retrocedían a las serranías del centro y sur o a las densas selvas del noreste del territorio. Los “hombres de la bahía” (bay men), como se conoció a los piratas cuando se volvieron madereros, habían establecido un sistema para controlar la distribución de las tierras para el corte del palo de tinte y el establecimiento de campamentos de trabajo. Ese sistema fue llamado “Estatutos de Sitio” (Location Laws) y establecía que, la primera persona en reclamar un lugar determinado para el corte y campamento de trabajo, siempre y cuando lo ocupara, tenía el derecho de “propiedad”. En 1787 los ingleses, aunque tenían prohibido por los españoles establecer un gobierno civil, eligieron a siete representantes para conformar un gobierno de los hombres de la bahía. Estos representantes-magistrados, para evitar que hubiera competencia en el control de la tierra, agregaron un requisito a los Estatutos de Sitio, en el cual, el solicitante debería ser dueño, por lo menos, de cuatro esclavos.

Los “Hombres de la Bahía” elaboraron un mapa que señalaba las concesiones españolas de 1783 y 1786. Dicho mapa fue conocido como “el mapa de Bayman”.

Don Juan Francisco Gual en 1789, presentó al gobierno español un informe de su visita anual al asentamiento inglés en el territorio de Belice. En dicho informe Gual cuanta que, en los asentamientos había más de 3200 personas de las cuales 650 eran inglesas, cerca de 2000 negros africanos en su mayoría esclavos y los demás habitantes eran mestizos. El asentamiento situado en la boca del río Belice, contaba con 2000 habitantes que vivían muy pobremente y en el Cayo Cacina sólo habían 13 familias y el resto de los habitantes vivía disperso en los campamentos madereros. Las aldeas mayas de la costa habían desaparecido, sólo quedaban unos cuantos caseríos y el comercio regional estaba paralizado por temor a ser capturados por los ingleses y ser vendidos en Jamaica como esclavos.

Los españoles no tenían ninguna relación comercial con los ingleses de los asentamientos. Las empresas mercantiles inglesas principiaron a invertir fuertemente en el corte y extracción de caoba que, en comparación al palo de tinte, requería de grandes extensiones de tierra, mucho capital y buen número de cortadores. El trabajo de identificar, cortar y sacar caoba de los bosques requería destreza y mucha fuerza, por ello, los ingleses llevaron a Belice esclavos de Africa Occidental, particularmente de Ghana, Malí y Sonjay; de esos lugares provienen la mayoría de los antepasados de los beliceños de hoy.

En 1790, don Rafael Llobet visitó los asentamientos en el territorio de Belice y describió detalladamente el asentamiento situado en la boca del río Belice, que era el puerto principal del territorio. En el informe detalla el movimiento y las exportaciones de los productos madereros, en el cual, la caoba ocupa ya el segundo lugar después del palo de tinte. En su informe recomienda reforzar el fuerte de Bacalar en Yucatán, porque no estaba convencido de las buenas intenciones de los ingleses, y adjunta un mapa en el que muestra la ubicación de los barcos ingleses fondeados en la costa.

En 1791 quince ingleses controlaban el 80% del mercado de esclavos en el territorio. Inglaterra obtenía de Belice más ingresos que de cualquier otra de sus colonias en América. Los ingleses en 1796, habían construido un fuerte, provisto de artillería, en la desembocadura del río Belice y ya administraban el territorio como una colonia.

Por entonces,Inglaterra le declara la guerra a España, que era aliada de Francia, y los españoles preparan una expedición a Belice nombrando a don Antonio O’Neill, Capitán General de Yucatán, como jefe de la expedición. Los ingleses, que sabían que los españoles estaban alistando una expedición, se habían preparado con la ayuda enviada desde Jamaica. En 1798 se libró una escaramuza naval entre el Cayo Cacina y la boca del río Belice; los españoles al darse cuenta de lo bien pertrechados que estaban los ingleses, dispararon unos cuantos cañonazos y se retiraron regresando a Veracruz. A este incidente los ingleses lo han llamado la Gran Batalla de San Jorge, por haberse librado en el día del mencionado santo y al cayo le cambiaron el nombre por el de Saint George’s Cay, en reconocimiento al lugar donde, según ellos, se consumó la conquista de Belice. Lo curioso es que, en esta gran batalla, no se perdió ni una vida humana ni hubo pérdidas materiales. La famosa batalla de San Jorge ha servido a los ingleses para reclamar su derecho de conquista (by force of arms) sobre el territorio de Belice, pero no cuentan que antes ya habían penetrado en el nor-oriente de El Petén y habían establecido campamentos para el corte de caoba y otras maderas preciosas, en total violación con lo estipulado en los tratados de 1783 y 1786.

Durante el siglo XVIII, el comercio marítimo fue la base fundamental del colonialismo inglés en América. Inglaterra había perdido (1776) su gran colonia, Estados Unidos de Norteamérica, e inmediatamente diseñó la estrategia para seguir dominando y controlando el comercio de las colonias pertenecientes a la todavía poderosa España. En el territorio de Belice, ni el gobierno inglés ni los cortadores de madera ingleses cumplieron con los tratados y siempre se burlaron del gobierno y de las autoridades españolas. A finales del siglo XVIII, los ingleses habían establecido campamentos madereros en las orillas de los ríos Bravo, Booths, Azul, Santa María y Chanchich. Esa ocupación estaba total y absolutamente fuera de los límites establecidos por los españoles y se debía básicamente a la demanda de caoba, que principiaba a sustituir al palo de tinte en el mercado europeo.

A principios del siglo XIX en el territorio de Belice habían 4000 habitantes, de los cuales, 2500 eran esclavos negros (había aumentado en número debido al incremento de la explotación maderera), 500 ingleses y el resto de los habitantes fue transportado a Belice de La Mosquitia. En 1802 principian a llegar a Belice los “garífuna” (caribes negros) provenientes de las Islas de la Bahía y de La Mosquitia, que también se instalaron en el litoral del departamento de Izabal.

El tratado de paz entre Francia e Inglaterra fue firmado en 1802 en Amiens, Francia. En dicho tratado Inglaterra se comprometió devolver a España, como aliada de Francia, todas las posesiones y colonias que habían sido ocupadas durante la guerra, menos la isla de Trinidad frente a la costa de Venezuela. Los ingleses amparados en los tratados de 1783 y 1786 no devolvieron Belice a España, sino continuaron como usufructuarios de una parte del territorio, del río Hondo por el norte al río Sibún por el sur. En 1805, el Vizconde de Castlereagh, Ministro de Guerra y Colonias de Inglaterra, declaró que, el Establecimiento de Belice estaba “dentro de territorio y jurisdicción extraña”, no siendo en consecuencia, colonia inglesa.

El gobierno inglés prohibió el comercio de esclavos en el Establecimiento de Belice en 1807.

Posteriormente, Inglaterra se convirtió en aliada de España en su lucha contra los franceses, que habían invadido el territorio español, con el pretexto de la guerra de Portugal y habían instalado como rey a José “Pepe Botella”, hermano de Napoleón Bonaparte. Los españoles, por estar librando su guerra de independencia (de los franceses), se habían desvinculado de las colonias americanas y la comunicación con éstas era prácticamente inexistente. En las colonias se iniciaban movimientos de independencia, aprovechando el desfase de control entre el gobierno colonial y la metrópoli.

En esa época Inglaterra ya dueña de los mares, transporta al Brasil a la familia real portuguesa que huía de los franceses. Por el transporte y la protección los ingleses obtuvieron una base naval en Río de Janeiro y “puertos francos” en la costa brasileña. Inglaterra, la Pérfida Albión, como los franceses se referían a ella, aprovecha el aislamiento de las colonias españolas en el continente americano para estructurar su plan y desplazar a España de América.

Mientras tanto, en el Golfo de Honduras los españoles temerosos de que los ingleses conquistaran Bacalar en Yucatán, la fortifican y establecen una guarnición entre las desembocaduras de los ríos Hondo y Nuevo.

Los ingleses, al no poder avanzar por el norte, en 1812 inician sin ninguna autorización, los cortes de madera al sur del río Sibún, que era el límite establecido por los españoles. Quiere decir que en esa fecha los ingleses principiaron a ocupar la región del territorio de Belice con el único propósito de cortar y extraer madera, perteneciente a la Alcaldía Mayor de la Verapaz. Las autoridades españolas de Yucatán sabían que todo el territorio al sur del río Hondo, pertenecía a la Capitanía General de Guatemala y que era ésta la encargada de detener los avances de los ingleses.

Al restaurarse la monarquía española, en 1814 España firmó un tratado con Inglaterra, en el cual fueron revalidados los tratados entre ambas potencias (1783 y 1786) relacionados con los permisos y áreas concedidas en usufructo para corte de madera en el territorio español de Belice.

Inglaterra apoyaba los movimientos independentistas en Hispanoamérica. A los mexicanos los proveía de fusiles y municiones, a los argentinos con armamento y asesoría militar y a los venezolanos con barcos, soldados y oficiales.

Antes de la independencia la extensión territorial de la Capitanía General de Guatemala era de aproximadamente 518, 000 (quinientos diez y ocho mil) kilómetros cuadrados; la división político-administrativa era así: 2 Corregimientos, 8 Alcaldías Mayores, 1 Gobernación y 4 Intendencias. El mapa de R. Holmes Laurie, cartógrafo del Almirantazgo Británico, publicado en Londres en 1820, localiza el Establecimiento inglés en Belice así; norte río Hondo limitando con la provincia de Yucatán y sur el río Sibún limitando con la Alcaldía Mayor de la Verapaz y señalándolo como “Territorio Británico”.

Hasta la independencia de Centroamérica, el gobierno inglés seguía reconociendo la soberanía española sobre el territorio de Belice y los límites establecidos en los tratados, a sabiendas de los avances y penetraciones de los colonos al sur y al poniente (la Verapaz y el Petén) de los límites establecidos en las concesiones españolas. En el territorio de Belice en 1820, los esclavos, en su mayoría todavía africanos, vuelven a sublevarse contra los terratenientes ingleses; la rebelión fue violenta y a los capataces y milicia inglesa les costó mucho aplacarla. La política comercial inglesa se basaba en la teoría mercantilista según la cual, las colonias sólo debían producir las materias primas para la metrópoli para después comprarle a ella los artículos ya manufacturados.

En 1821, la Capitanía General de Guatemala se independiza de España y hereda todos los derechos de ésta sobre los territorios en los cuales estaba enclavado “el Establecimiento inglés de Belice”. Es decir, la República independiente de Centroamérica heredó de España los derechos de soberanía establecidos en los tratados, entre España e Inglaterra, de 1783 y 1786 sobre la región comprendida entre el río Hondo y el río Sibún, ubicada en el territorio de Belice.

En esa época, se formó una coalición de potencias europeas que se llamó la Santa Alianza, la cual quería ayudar a España a recuperar su imperio en el continente americano, anulando a las nuevas naciones que estaban naciendo a la vida independiente. El presidente de los Estados Unidos, James Monroe, en 1823 proclamó la doctrina que hasta hoy lleva su nombre, para hacer frente a la amenaza de la posible intervención europea y a la extensión del sistema político de la Santa Alianza en el continente americano. La Doctrina Monroe anunció que América ya no estaba abierta a la colonización europea y que si cualquier potencia del viejo continente trataba de oprimir, dominar o intervenir en el destino de las nuevas naciones, los Estados Unidos lo tomarían como un acto hostil directo en contra de ellos. Para los Estados Unidos la Doctrina Monroe era de defensa y preservación propia, vital para la paz y la seguridad de la nación y promulgada para impedir el establecimiento de poderosas potencias europeas en el continente americano.

En la primera Constitución de Guatemala, como Estado de la Federación de Centroamérica, en 1825 se describe el territorio que conforma el Estado, así:

“Al norte todos los pueblos de los partidos de Chiquimula con Izabal y el Castillo de San Felipe en el Golfo Dulce, Verapaz y el Petén. Al sur, ...”.

En dicha Constitución figura la Verapaz con costa sobre el Golfo de Honduras, al sur del río Sibún. En el Archivo de Honduras Británica existe un mapa inglés de 1826 que señala tres zonas de ocupación inglesa en el territorio de Belice. La primera corresponde a la del Tratado de Versalles de 1783, la segunda a la ampliación concedida en el Tratado de Londres de 1786 y la tercera al territorio ocupado hasta el río Sarstún por el “derecho de conquista” que según ellos adquirieron en la dizque “gran batalla” en el cayo San Jorge en 1789. En el Tratado de Amistad, Comercio y Navegación de 1826 entre Inglaterra y México, el artículo 14 menciona el río Hondo como límite entre México, el ar´ticulo 14 menciona el río Hondo como límite entre México y el territorio de Belice. En dicho tratado quedó establecido que la importación y exportación de los productos sólo podían hacerse en buques ingleses.

Los Estados Unidos habían declarado enfáticamente que, la Doctrina Monroe era un pronunciamiento unilateral y no establecía un sistema o mecanismo de cooperación internacional entre las nuevas repúblicas americanas, para defender o sostener sus principios. Con tales antecedentes el General Simón Bolívar invitó a todos los gobiernos de las nuevas naciones – anteriormente colonias españolas– a una reunión, para proponerles la creación de un sistema “cuya autoridad sublime fuese capaz de dirigir la política de nuestros gobiernos, cuya influencia deberá mantener uniformidad de principios y cuyo sólo nombre deberá poner fin a nuestras disputas”. El primer Congreso Internacional Americano se celebró en Panamá en julio de 1826 y estuvieron representadas las Repúblicas de: La Gran Colombia (hoy Colombia, Venezuela, Ecuador y Panamá), México, Perú y Centroamérica (hoy Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica). Los delegados de Chile, Bolivia y los Estados Unidos no llegaron en tiempo a la reunión; Paraguay y las Provincias Unidas del Río de la Plata (hoy Argentina y Uruguay ) no aceptaron la invitación. El Brasil –que se había independizado de Portugal– nombró a su delegado, pero se les olvidó mandarlo; Inglaterra y los Países Bajos estuvieron representados en calidad de observadores. Los representantes de las nuevas naciones de Hispanoamérica, acordaron suscribir un Tratado de Unión Perpetua, Liga y Confederación entre las Repúblicas de la Gran Colombia, Centroamérica, Perú y México. El tratado contenía 31 artículos y uno adicional suplementario; por el artículo 21 las partes se obligaron a sostener la integridad de sus respectivos territorios y oponerse a cualquier intento de establecimiento colonial dentro de ellas. Se puede decir, que dicha Confederación fue la precursora de la que hoy conocemos como Organización de los Estados Americanos (OEA).

El gobierno de Centroamérica en 1827, con el objeto de cuidar los límites de la “herencia” (el territorio de Belice), envía un crucero a dichas costas, para alejar a los barcos ingleses que navegaban al sur del río Sibún en aguas no permitidas. Desde México hasta Argentina en 1830, se habían formado once naciones independientes, todas de habla española menos Brasil. Con los tratados de Amistad, Comercio y Navegación, Inglaterra obtuvo el control de la economía interna y del comercio exterior, a cambio de reconocer a las nuevas naciones como estados soberanos.

El Jefe del Estado de Guatemala, Mariano Gálvez, en 1832 ordenó a M. Rivera Maestre que elaborara dos mapas del territorio de Belice; un mapa indicando las concesiones del territorio por los tratados de 1783 y 1786 y el otro señalando los avances abusivos de los ingleses.

Vale la pena recordar que en 1833 Inglaterra violentamente ocupó las Islas Malvinas de Argentina, en la época del tirano Juan Manuel de Rosas quien no hizo nada por recuperarlas.

Inglaterra, en 1833 decreta la abolición de la esclavitud en el Establecimiento de Belice. Con el objeto de proteger los intereses de sus súbditos-terratenientes, el gobierno inglés planeó muy bien la liberación de los esclavos en el territorio de Belice. Obligó a los esclavos liberados a trabajar por cinco años –como aprendizaje– en los campamentos madereros, e indemnizó a los propietarios de las explotaciones madereras con 20 millones de libras esterlinas, en compensación por la pérdida de la producción.

El gobierno de Guatemala se dio cuenta real de la rapacidad y voracidad de los ingleses, cuando se aprobó el Decreto de Colonización de la Verapaz en 1834; los piratas-madereros habían avanzado –explotando y expoliando– por el sur hasta el río Sarstún y por el sur-poniente en la Verapaz y por el poniente en el Petén. Inglaterra protestó por el decreto de Colonización de la Verapaz y no permitió que se instalase una compañía maderera que Guatemala, con todo su derecho, le había otorgado permiso para corte y comercialización de madera al sur del río Sibún en la jurisdicción de la Verapaz. El gobierno Federal de Centroamérica tuvo que intervenir y, mandó a don Juan Galindo (de origen español nacido en Irlanda), como Enviado Extraordinario de Centroamérica ante el gobierno de Inglaterra, para que reclamara la flagrante violación a los derechos de Guatemala. El señor Galindo se dirigió primero a Washington, Estados Unidos, con el objeto de obtener apoyo del gobierno norteamericano en su delicada misión, pero no lo logró y siguió su camino a Inglaterra. El gobierno inglés en 1834 envió a Centroamérica como su representante a Frederick Chatfield; este personaje, prepotente e inescrupuloso fue nefasto para la Federación Centroamericana. Chatfield trató de imponerle al General Morazán, quien gobernaba Centroamérica, que los límites del Establecimiento inglés de Belice se extendieran hasta el río Sarstún; el general Morazán, con valor y pecho firme, rechazó tal atrevimiento. Cuando don Juan Galindo llegó a Londres a principios de 1835, que los ingleses ya estaban enterados con puntos, comas y señales, del incidente entre Morazán y Chatfield, no lo recibieron, ni siquiera lo invitaron a “tomar el té”. La misión fue un fracaso total.

El 14 de marzo de 1835 el gobierno de Belice aprobó la línea fronteriza de Garbutt’s Falls, en el río Belice cercano a Fallabón.

Inglaterra con su acostumbrado cinismo en 1835, a sabiendas que Guatemala hacía 14 años había heredado Belice, trata de obtener de España el título de propiedad de dicho territorio. Los ingleses, con premeditación y alevosía, planearon apoderarse de Centroamérica utilizando a su cónsul Chatfield para instigar y manipular las guerras internas entre los estados de la Federación y al superintendente de Belice, un señor Cockburn, para que avanzara y ocupara hasta el río Sarstún. En 1836, de acuerdo al Secretario de las Colonias de Inglaterra George Gray, el establecimiento de Belice se extendía por el sur, hasta el río Sarstún y por el poniente hasta el meridiano de Garbutt’s Falls en el río Belice; extensión casi 3 veces más de lo que España les había permitido usufructuar.

Guatemala, con el propósito de integrar a Belice dentro del aparato nacional, en 1837 convoca a una Asamblea Constituyente y el gobierno quedó autorizado para invitar a los beliceños para hacerse representar en dicha constituyente. A los ingleses casi les da el infarto por la osadía del gobierno guatemalteco de haber invitado a sus vasallos beliceños que por supuesto no asistieron.

La política del gobierno inglés hasta 1838, relacionada con el Establecimiento de Belice, era la de conceder gratuitamente las tierras, pero sólo a individuos o compañías que fueran ingleses. Al declarar legalmente libres a los esclavos y para evitar que estos fuesen favorecidos con dicha ley y se organizaran en un campesinado independiente, la modifican y establecen un sistema de venta de tierras (una libra esterlina por acre) impidiendo así, con un precio tan alto, que los trabajadores –ex esclavos– pudiesen comprar grandes extensiones de tierras. En ese mismo año, el gobierno colonial inglés sustituye en Belice el sistema de producción esclavista por el de producción capitalista, es decir, por ley los trabajadores tenían que percibir un salario.

Inglaterra, para comerciar con las nuevas repúblicas americanas sobre la costa del Pacífico, tenía que tomar la ruta del Estrecho de Magallanes (en el sur del continente americano) que era sumamente larga y peligrosa. Por esa razón, decidió construir un canal interoceánico y pensó que el lugar más factible era en Nicaragua y envió al ingeniero John Bailly, Teniente de la Marina Real, para hacer el primer estudio y proyecto del canal que uniría el Océano Atlántico con el Océano Pacífico.

En 1839 los ingleses coronan en la isla de Jamaica como Rey de La Mosquitia, a Jorge Guillermo nieto del primer Jefe Misquito –Carlos de Castilla– que ellos habían nombrado y manipulado desde hacía muchos años. A Inglaterra le convenía controlar La Mosquitia (región a lo largo de la costa de Nicaragua en el Atlántico) y así tenerla asegurada para cuando se construyera el canal.

La República Federal de Centroamérica se disolvió en 1839. Ello se debió, básicamente, a las constantes guerras internas y a la intervención de los ingleses dirigidas por el cónsul Chatfield, quienes consideraban la unión del istmo centroamericano como un obstáculo a sus intereses imperialistas, y sobre todo a sus ambiciones por controlar la ruta interoceánica.

La primera Constitución de la República de Guatemala se emitió en 1843 y describe el territorio de la República, así:

“El Estado comprende los antiguos departamentos de Verapaz, Chiquimula, Sacatepéquez y Guatemala, y también los departamentos de Los Altos, recientemente incorporados al Estado por decreto de la Asamblea Constituyente del 13 de agosto de 1840”, en dicha Constitución figura la Verapaz con costa sobre el Golfo de Honduras.

Con el “Protectorado de La Mosquitia” impuesto en 1845 y con una super diplomacia, poderío económico, colonias en el Caribe y ocupación territorial en Centroamérica y Sur América, Inglaterra la Reina de los Mares, consolida su imperialismo en el continente americano. En Centroamérica los ingleses controlaban el territorio de Belice de Guatemala, las Islas de la Bahía de Honduras y la región de La Mosquitia de Nicaragua.

En esa época el comercio de la caoba estaba en su apogeo en el Establecimiento de Belice y las compañías madereras inglesas no se podían permitir el lujo de que sus trabajadores (ex esclavos) para independizarse pidiesen dinero por adelantado para comprar un acre de terreno, por lo que presionan al gobierno colonial para que tomen cartas en el asunto. Para resolver tanta compra de tierras y que no abandonaran el corte de madera, los ingleses en 1846 emiten la Ley de Asentamiento, en el cual se consideraba delito el que un trabajador recibiera dinero por adelantado y no cumpliera con el trabajo acordado; la pena por el delito era la de trabajos forzados, además de una multa.

En 1847 Guatemala e Inglaterra firman un Tratado de Amistad, Comercio y Navegación, en el cual no se hace mención alguna al establecimiento inglés de Belice. ¿Por qué Guatemala no aprovechó el momento para dejar claramente definidos los límites del territorio de Belice, tanto terrestres como marítimos?

Inglaterra con el propósito de adueñarse también de Yucatán, en 1847 provoca la “Guerra de Castas”, es decir, la sublevación de los mayas de la península de Yucatán contra los blancos y mestizos. Los ingleses ayudaban a los mayas proporcionándoles armas y pertrechos de guerra desde el Establecimiento de Belice, y el gobierno inglés los apoyaba para que se independizaran de México. Esto no resultó bien para Inglaterra porque, al iniciarse la guerra de Castas en Yucatán, los mayas de Belice también tomaron las armas contra los ingleses por considerarlos usurpadores de su territorio.

En ese año los Estados Unidos y México estaban en guerra y fue cuando los mexicanos los comenzaron a llamar “gringos”, porque al avanzar los soldados norteamericanos por el norte y centro de México cantaban una canción, muy de moda en esos días, que se llamaba Green Grow the Lilacs y, los mexicanos al oírla, de las dos palabras iniciales –grin go– derivaron fonéticamente la palabra gringo. A los gringos les interesaba tener controlada la situación en la península de Yucatán por lo que nombran a un cónsul en el Establecimiento de Belice, que fue aceptado y reconocido por Inglaterra. Al instalar a su cónsul los Estados Unidos estaban oficialmente reconociendo al establecimiento inglés en Belice en la región, perfectamente bien delimitada, concesionada por España a Inglaterra en 1783 y 1786. Por su parte, México sabía perfectamente que todo el territorio de Belice pertenecía a Guatemala, pero les importaba más evitar el contrabando de armas entre Belice y Yucatán, también nombren en 1848 a su cónsul en el Establecimiento de Belice.

Los Estados Unidos habían celebrado tratados de libre tránsito con Honduras, Nicaragua y Colombia, pero fue durante la fiebre del oro en California y Oregón que muchos hombres de negocios vieron la importancia de abrir un canal interoceánico, ya fuese por el istmo de Panamá en territorio colombiano o por Nicaragua. En 1848 los gringos al ver que los ingleses tomaron por la fuerza la desembocadura del río San Juan en Nicaragua, se alertaron y antes de que Inglaterra se adelantara, envían a Nicaragua al señor Daniel L. White, representante de la empresa constructora americana más fuerte, para que, en cualquier forma, obtuviese la concesión para la construcción del canal. Tenemos así, dos grandes potencias que con sus políticas expansionistas se disputaban la construcción de un canal interoceánico en Nicaragua: la gran maestra Inglaterra y su sobresaliente alumno los Estados Unidos. Los gringos ganaron la carrera porque en 1849 el Ministro Plenipotenciario de los Estados Unidos George Squier, llegó a Nicaragua para ultimar las negociaciones de la construcción del canal y, a los treinta días firmó el primer tratado de canalización. Los ingleses cuando se enteraron armaron un gran revuelo y declararon que no permitirían la construcción de dicho canal, sin el permiso de Jorge Guillermo , Rey de La Mosquitia, quien era dueño de la desembocadura del río San Juan. También Costa Rica pegó el grito al cielo y declaró que ellos eran los legítimos dueños y no los nicaragüenses; esa situación generó el problema de límites entre Nicaragua y Costa Rica. El Salvador no se quedó atrás, los liberales salvadoreños acusaron al cónsul inglés, al nefasto Chatfield, de ser el instigador de la ruptura de la Federación Centroamericana. Chatfield, como represalia, ordenó la ocupación militar del puerto de Amapala en el Golfo de Fonseca y el bloqueo económico de todos los puertos de El Salvador.

Inglaterra sabía que las nuevas repúblicas centroamericanas serían presa fácil del expansionismo gringo, sus nuevos rivales. Estados Unidos, su ex colonia, ya no eran los 13 estados originales; habían comprado a los franceses el vasto territorio de Louisiana; habían tomado a España la Florida; habían adquirido el territorio de Oregón; habían anexado Texas y tomado a los mexicanos California y el territorio de Nuevo México. Los Estados Unidos se querían expandir a cualquier costo y no veían con buenos ojos la trayectoria expansionista de los ingleses en Centroamérica; el protectorado de La Mosquitia en Nicaragua, los avances en Belice de Guatemala, la ocupación militar del puerto de Amapala de El Salvador y la toma de las Islas de la Bahía de Honduras.

En abril de 1850, los Estados Unidos e Inglaterra firmaron un Tratado (Clayton-Bulwer) y en dicho tratado las dos potencias garantizaron conjuntamente la neutralidad de el canal interoceánico si se construyera en Nicaragua, y además se comprometieron a no fortificarlo ni controlarlo exclusivamente y a no adquirir ningún territorio en Centroamérica. En mi opinión, en el mencionado tratado tanto los Estados Unidos como Inglaterra estaban implícitamente reconociendo, dos Belices:
 

1. El establecimiento inglés, por las concesiones españolas de 1783 y 1786, claramente definida su ubicación entre el río Hondo y el río Sibún (límites indelebles), y

2. La región comprendida entre los ríos Sibún y el río Sarstún perteneciente al departamento guatemalteco de la Verapaz.


El tratado fue ratificado por los Estados Unidos, no así por Inglaterra que condicionó su ratificación a que se excluyera del convenio al Establecimiento de Belice y sus dependencias. El señor Clayton, con el propósito de que el Senado de los Estados Unidos aceptara el tratado, había declarado que Belice no era territorio centroamericano. Por fin los gringos aceptaron por parte de los ingleses la ratificación del tratado, pero sin afirmar ni negar los derechos de Inglaterra sobre el territorio de Belice; más bien, los Estados Unidos sabía que Guatemala de hecho había heredado de España la soberanía sobre dicho territorio.

En diciembre de 1850 el gobierno de Guatemala emite el Decreto No. 49, por el cual ordena la presentación de documentos de quienes hubiesen obtenido concesiones de tierras para corte de madera en la costa norte, desde el río Sibún hasta el río Tinto incluyendo el lago de Izabal, el Motagua y Santo Tomás. Guatemala al emitir dicha ley estaba reivindicando sus derechos territoriales sobre Belice y estaba dispuesta a reconocerle a Inglaterra su ocupación autorizada por España, en el establecimiento de Belice. Es decir, la región entre el río Hondo y el río Sibún, pero bajo ningún punto de vista reconocería la región entre el río Sibún y el río Sarstún. A Inglaterra no le importó dicha ley: ya se había apoderado de toda la región al sur del río Sibún y estaban militarmente protegidos en caso los guatemaltecos hubiesen querido sacarlos por la fuerza.

Para hacerle la competencia a los ingleses, en 1851 el gobierno de los Estados Unidos estaba gestionando ante los gobiernos de Francia e Inglaterra, establecer un protectorado en toda Centroamérica, Haití y Santo Domingo. Los gringos principian a presionar a los ingleses, dizque en cumplimiento del tratado Clayton-Bulwer, para que desocuparan la isla de Roatán de Honduras y la Mosquitia de Nicaragua respondiendo a las exigencias de los Estados Unidos, Inglaterra en 1852 proclamó la Colonia de las Islas de la Bahía, compuesta por las islas de Roatán, Bonaca, Utila, Barbarat, Helen y Morat. La proclamación de la Colonia de las Islas de la Bahía fue emitida por la Oficina del Secretario Colonial de Belice y firmada por el titular; así demostraban los ingleses que ya no consideraban a Belice como un establecimiento para corte de palo de tinte, sino como su colonia más productiva del continente americano.

En 1854 Inglaterra decretó la primera Constitución para Belice y estableció una Asamblea Legislativa de diez y ocho miembros elegidos por los terratenientes ingleses. Es decir, una especie de democracia popular sólo para los ingleses 100% puros, excluyendo por supuesto a los ex esclavos y a los mayas. Cuatro compañías inglesas, la James Hydn, Young & Harrison, Carmichael y la de Edward Sheldon controlaban totalmente el negocio de la caoba en Belice y eran los dueños del 90% de las tierras en dicho territorio. Esas compañías tenían fortísimas inversiones en Belice, más bien dicho en su colonia y presionaron, exigieron o sobornaron al gobierno inglés para que, a como diera lugar legalizara la ocupación total del territorio. El gobierno de los Estados Unidos le seguía insistiendo a Inglaterra para que desocuparan el territorio de Belice y el embajador gringo en Londres, James Buchanan en 1854 declaró que, Inglaterra no sólo continuaba en posesión de la región entre los ríos Hondo y el Sibún, sino que había extendido su dominio hacia el sur hasta el río Sarstún, grado y medio de latitud abajo del límite descrito y permitido por la concesión española. El Ministro inglés, Lord Clarendon le contestó diciendo que, no se podía sostener los antiguos tratados con España, en lo que se refería a fronteras, porque el último tratado de 1786 había sido modificado por guerras posteriores, durante las cuales Inglaterra había extendido sus fronteras. Pero, lo que no dijo Lord Clarendon fue que por la paz de Amiens en 1802 los ingleses habían quedado obligados a devolver a España los territorios ocupados, entre los cuales figuraba el territorio de Belice, y no lo hicieron.

Inglaterra pudo ocupar la región –del río Sibún al río Sarstún– porque Guatemala desde su independencia de España como Estado de la Federación Centroamericana, no sentó sus reales con todas las de la ley en el territorio de Belice y nunca estableció una estructura político-administrativa en dicho territorio.

En 1855 habían 12 mil habitantes en Belice, la mayoría eran mayas (mopanes y chol-q’eqchi’) seguidos por mulatos, y sólo habían 500 ingleses entre capataces, comerciantes, empleados del gobierno colonial y milicianos. La ocupación inglesa en el territorio de Belice fue evidentemente por la presión económica, debido a la fuerte demanda de materia prima, en especial de caoba, y al tráfico de esclavos.

La intransigencia de Inglaterra de no desalojar los territorios ocupados en Centroamérica y la del presidente Pierce de los Estados Unidos que deseaba la expansión americana y sobre todo el canal interoceánico en Nicaragua, fueron los factores causantes de la tensión entre ambas potencias.

El filibustero gringo William Walker con doscientos mercenarios llegó a Nicaragua en 1855 contratado por los liberales nicaragüenses para pelear contra los conservadores. Tan bien peleó Walker que en 1856 se proclamó presidente de Nicaragua con el visto bueno y la bendición del Presidente Pierce de los Estados Unidos y fue reconocido inmediatamente por el gobierno gringo. Walker restableció la esclavitud en Nicaragua con el propósito de tener la mano de obra asegurada para la construcción del canal interoceánico y también para el comercio de esclavos. En esa época, un esclavo valía en los Estados Unidos 1,500 dólares y se podían comprar en Cuba por $600 y en Africa por sólo $100. En el territorio de Belice y en las islas de la bahía, los negreros hacían su agosto impunemente con la importación de esclavos de contrabando, para ser luego exportados a los Estados esclavistas de los Estados Unidos. Así se consolidó la expansión e intervención de los Estados Unidos en Centroamérica. El mapa de Centroamérica, del Comité de Relaciones Exteriores del Senado de los Estados Unidos, elaborado por la Oficina de la Guardia Costera en marzo de 1856, señala el territorio de Belice dividido en dos fracciones, o sea, en dos Belices:
 

- la inglesa, del río Hondo al río Sibún

- la guatemalteca, del río Sibún al río Sarstún


La intervención del gobierno de los Estados Unidos al reconocer a Walker como presidente de Nicaragua para garantizarse la construcción del canal interoceánico, provocó una gran conmoción tanto en Europa como en América. Chile y Perú firmaron una alianza defensiva contra los Estados Unidos. En esa época, Inglaterra estaba en guerra contra Rusia –la Guerra de Crimea– y los Estados Unidos estaban en una guerra interna, la guerra de Kansas que encendió la mecha a la guerra civil o de secesión. A los ingleses les interesaba defender la posesión de Belice por estar cercana a sus otras colonias en el Caribe, inclusive a costa del canal, ya que los gringos tenían la concesión de la construcción además de tener instalado al filibustero Walker como presidente de Nicaragua. La situación en Centroamérica estaba al rojo vivo, el presidente de Guatemala Rafael Carrera, ante la agresión de Walker firmó en 1856 un pacto de defensa de la soberanía centroamericana con El Salvador, Honduras y Costa Rica, e inmediatamente inició los preparativos para lanzarse a la guerra contra los filibusteros. Tanto los gringos como los ingleses no podían iniciar una confrontación porque tenían suficientes problemas en sus manos, los Estados Unidos con sus estados esclavistas e Inglaterra luchando en Crimea; así que, en vez de guerrear deciden repartirse y comerse el “pastel centroamericano”.

El 17 de octubre de 1856 los Estados Unidos e Inglaterra firmaron el Tratado Dallas-Clarendon, en dicho tratado, a cambio de que Inglaterra desocupara La Mosquitia (de Nicaragua) y las Islas de la Bahía (de Honduras), los Estados Unidos le reconocerían su posesión del Establecimiento de Belice. También disponen que, los límites al poniente (hacia el Petén) como existían en 1850, deberían ser establecidos y fijados por un tratado entre Inglaterra y Guatemala, antes de dos años después de ser ratificado. Inglaterra no podía firmar un tratado de cesión territorial porque se lo prohibía claramente el tratado Clayton-Bulwer de 1850, en el cual, ni los Estados Unidos ni Inglaterra podían ocupar ni ejercer dominio sobre ninguna parte de América Central; debido a esa limitación los ingleses inventan que el tratado con Guatemala sea relacionado con los límites. Así de sencillo, con una fachada legal y de dos plumadas, por convenir a sus intereses, los Estados Unidos e Inglaterra disponen de un territorio ajeno. ¿Qué hizo Guatemala ante semejante atropello a su dignidad como nación soberana? nada ¿protestó por la violación a la integridad de su territorio? no; el presidente de Guatemala General Rafael Carrera, estaba muy ocupado organizando un ejército para enfrentar a Walker y expulsarlo del istmo centroamericano. Quizás, en vista que el presidente norteamericano Pierce –un fanático expansionista– terminaba su período presidencial, al gobierno de Guatemala le convenía esperar al próximo presidente para civilizadamente negociar, ya fuese reconociendo o Inglaterra su ocupación en Belice en la región entre el río Hondo y el río Sibún, que se quedara como usufructuaria o que desocupara la totalidad del territorio.

En 1857, el ejército centroamericano integrado con tropas salvadoreñas, hondureñas, costarricenses y guatemaltecas, estas últimas comandadas primero por el ex presidente general Mariano Paredes y después por el coronel y abogado José Víctor Zavala, derrotó al filibustero gringo William Walker.

James Buchanan asume la presidencia de los Estados Unidos en 1857. Este personaje cuando era embajador en Inglaterra (1854) había declarado que los ingleses se habían extendido en el territorio de Belice hacia el sur hasta el río Sarstún, más abajo del límite establecido y permitido por la concesión española. El Presidente Buchanan ordenó a su Secretario de Estado que continuara el trámite con Inglaterra para finiquitar el tratado Clayton-Bulwer de 1850 y el último tratado Dallas-Clarendon de 1856.

Los ingleses respondieron enviando a Guatemala en 1858 a un delegado para iniciar las negociaciones relacionadas con el tratado de límites que se debía suscribir entre Guatemala e Inglaterra. El gobierno inglés no quería que los gringos intervinieran directamente en las negociaciones del tratado porque temían que apoyaran a Guatemala, por ser una nación pequeña y débil; además el tratado Dallas-Clarendon de 1856 no había sido ratificado ni por los gringos ni por ellos, consecuentemente, no tenía ningún valor legal ni moral. El Presidente Buchanan les había dicho que, si los Estados Unidos habían reconocido la soberanía inglesa en Belice (sólo de la región concesionada por España), no era porque Inglaterra tuviese indiscutibles derechos de posesión, sino que los Estados Unidos lo había hecho con un “espíritu de generosa concesión” (textual).

Inglaterra nombró al Sr. Wyke como Ministro Plenipotenciario y Guatemala al Sr. Pedro Aycinena, Consejero de Estado y Ministro de Relaciones Exteriores para el arreglo final del tratado de los supuestos límites de Belice. Como a Guatemala la estaban acorralando, en mi opinión, por la incapacidad de negociar de Aycinena y por no buscar apoyo en los gringos, sólo exigió una compensación por la cesión territorial; a los ingleses no les quedó otro remedio que agregar al proyecto de tratado una cláusula compensatoria, el artículo 7o.

El 30 de abril de 1859, Guatemala e Inglaterra firmaron el tratado de límites —fue una cesión territorial— Aycinena-Wyke, y fue ratificado por el gobierno de Guatemala el 1 de mayo de ese mismo año (al día siguiente de haberse firmado). En el artículo 7o. o cláusula compensatoria de dicho tratado dice que Guatemala e Inglaterra acordaron establecer una comunicación directa, por medio de una carretera, entre Belice y la capital de Guatemala. El tratado fue sometido al Consejo de Estado y los consejeros Pedro J. Valenzuela y José Antonio Azmitia se pronunciaron en contra de la aprobación. El voto en contra de Pedro J. Valenzuela fue razonado así: “No hay ninguna garantía para Guatemala por la vaguedad del artículo 7o., e Inglaterra no cumplirá jamás con lo pactado”. Don Pedro J. Valenzuela fue clarividente y profético, no tuvo que consultar al brujo de la Boca del Monte, para adivinar que Inglaterra no cumpliría jamás con lo pactado. También Antonio de Aguirre votó en contra, argumentando que el tratado era inoportuno porque debía de haberse esperado el tratado pendiente con España para darle mayor fuerza a los derechos de Guatemala. Otros más, manifestaron que el Ejecutivo no tenía facultades para celebrar un tratado de límites y que, por lo tanto, el tratado era inconstitucional.

El Embajador de los Estados Unidos en Guatemala, Beverly L. Clarke, en octubre de 1859 (cinco meses después de haberse firmado el tratado) envió al ministro de Relaciones Exteriores de Guatemala, Pedro Aycinena, una solemne protesta:
 

“1o. Contra el tratado Aycinena-Wyke de abril de 1859 entre Guatemala e Inglaterra, como una violación clara y palpable de la letra, el espíritu y las estipulaciones del Tratado Clayton-Bulwer de 1850 entre los Estados Unidos e Inglaterra.

2o. Contra la conducta del gobierno de Guatemala al reservar cautamente y ocultar al representante americano, todo conocimiento de las negociaciones pendientes que afectaban vitalmente los intereses y política de su Gobierno, privándolo del derecho y privilegio de defender los derechos y sostener la política de su gobierno.

3o. Contra la concesión del gobierno de Guatemala a Inglaterra de posesión y título de y al territorio de Belice conforme al tratado Aycinena-Wyke de abril de 1859, como opuesto a toda la historia de la Federación Centroamericana y opuesta también a la historia entera de Guatemala”.


El embajador Clarke cuando envió su protesta al Ministro de Relaciones Exteriores, Pedro Aycinena, pidió que copias de su protesta fuesen remitidas y registradas en los organismos Legislativo, Ejecutivo y Judicial y que el original de la protesta fuese guardado como reliquia en el archivo de la Cancillería.

El embajador norteamericano Beverly Clarke, al presentar su SOLEMNE PROTESTA al gobierno de Guatemala contra el tratado suscrito entre Guatemala e Inglaterra (Aycinena-Wyke) del 30 de abril de 1859, señaló muy detalladamente la posición de su Gobierno en relación a los tratados que ellos había suscrito con los ingleses, haciendo gran énfasis en la limitación estipulada en el tratado Clayton-Bulwer de 1850 por el cual, ni los Estados Unidos ni Inglaterra podían asumir o ejercer dominio sobre ninguna parte de Centroamérica. También puntualizó en la política de su Gobierno relacionada con las repetidas protestas de los guatemaltecos por los avances de los ingleses hacia el sur y al poniente de la región concesionada por España a Inglaterra y heredada por Guatemala.

En el último tratado Dallas-Clarendon de 1856, suscrito entre los Estados Unidos e Inglaterra, se había estipulado que Guatemala e Inglaterra deberían fijar y establecer los límites al poniente del territorio de Belice. En mi opinión, ese elemento fue con el único propósito de que Guatemala cediera únicamente, de manera legal y definitiva, la parte del territorio concesionado por España a Inglaterra, la región ubicada entre el río Hondo y el río Sibún (límites indelebles), y así quedasen plenamente establecidas las fronteras con sus líneas divisorias del Belice INGLES y el Belice GUATEMALTECO, tal como lo señalaba el mapa cartográfico de Centroamérica de 1856, preparado con la documentación oficial del Comité de Relaciones Exteriores del Senado de los Estados Unidos y ejecutado por la Oficina de la Guardia Costera Norteamericana. Los gringos no podían ceder “territorio ajeno” y al mismo tiempo querían construir su canal; para ello, tenían que neutralizar a Inglaterra apoyando a Guatemala en cederle a los ingleses sólo una parte del territorio de Belice, y así Inglaterra con su pedazo de Belice, debidamente titulado y registrado, desocupara las otras regiones que se había apoderado en Honduras y Nicaragua.

¿Por qué firmó el gobierno de Guatemala el supuesto tratado o convención de límites (Aycinena-Wyke) del 30 de abril de 1859?

La carta enviada por el Ministro de Relaciones Exteriores Pedro Aycinena al embajador de Guatemala en Francia, Juan de Francisco Martín, el 3 de mayo de 1859 tres días después de haber firmado el tratado, nos relata la triste y dolorosa verdad, dice así:

"Quiero poner en conocimiento de V.E. que el día 30 del próximo pasado se firmó la Convención entre la República de Guatemala y Su Majestad Británica, relativa a los límites de Honduras Británica. El señor Wyke recibió al efecto poderes especiales de S.M.; y S.E. el Presidente tuvo a bien conferírmelos a mí de igual clase para el ajuste de esta Convención. El señor Wyke me mostró confidencialmente sus instrucciones, por las cuales me impuse del deseo de S.M. de que este asunto se arreglase en términos tales que no pudiesen dar lugar a dificultades y complicaciones con otros gobiernos. Al efecto, S.E. el conde Malmesbury manifestaba confiar en la amistad de nuestro Gobierno hacia la Gran Bretaña. El señor Wyke recibió al mismo tiempo un borrador de la Convención que se deseaba fuese ajustada. Como el Gobierno de S.M.B. no podía convenir que se hablase en el Tratado de cesión de territorios, lo cual habría dado lugar a cuestiones con alguna otra nación, se nos pedía un simple reconocimiento del statu quo en cuanto a los límites entre la República y el Establecimiento británico de Belice.

Como V.E. debe suponer, hice al señor Wyke todas las observaciones que era del caso, exponiendo largamente la justicia de nuestros derechos y pidiendo, por lo menos, alguna compensación por su abandono. Las instrucciones del Sr. Wyke eran tan terminantes, que no se creía autorizado, a pesar de sus buenos deseos, a admitir mis indicaciones. Después de muchas conferencias, hubimos de convenir en agregar el artículo 7o. de la Convención, que no estaba en el borrador remitido a Mr. Wyke, y como V.E. verá, una compensación por el abandono de nuestros derechos sobre los territorios indebidamente ocupados por los pobladores de Belice… En esa virtud, debemos considerar como una ventaja el haber definido los límites entre la República y el Establecimiento de Belice, para evitar así en lo sucesivo nuevos avances…

(f) P. de Aycinena”

Pedro de Aycinena en su carta le dice al embajador Martín que el Sr. Wyke le mostró confidencialmente sus instrucciones en las cuales Su Majestad Británica deseaba que el asunto se arreglase en términos tales que no pudiesen dar lugar a dificultades y complicaciones con otros gobiernos; por otros gobiernos Inglaterra se refería específicamente al gobierno de los Estados Unidos. Lo que quería era que Guatemala hiciese la cesión del territorio de Belice, solita, sin consultárselo a nadie y sin el apoyo de los Estados Unidos. Agregó Aycinena en su carta que, para mantener la negociación estrictamente entre Guatemala e Inglaterra, el conde de Malmesbury confiaba en la amistad del gobierno guatemaltecos hacia la Gran Bretaña. ¿Amistad con los ingleses? Además dice Aycinena que el Sr. Wyke recibió de su gobierno el borrador del tratado, en el cual no se hablaba de cesión territorial porque Inglaterra consideraba que podría provocar cuestionamiento en alguna otra nación, sino que era un simple reconocimiento del statu quo en cuanto a los límites entre Guatemala y el Establecimiento inglés de Belice. En el tratado Clayton-Bulwer de 1850 se estipulaba que ni los Estados Unidos ni Inglaterra podían asumir o ejercer dominio sobre ninguna parte de Centroamérica y por esa razón no querían que los gringos participaran en las negociaciones con los guatemaltecos, porque estaban seguros que no podrían obtener el título de propiedad de todo el territorio de Belice, que a la larga era su único objetivo.

Aycinena, o era un ingenuo, un iluso o un incapaz, para no darse cuenta como Inglaterra se “saltaba” el tratado Clayton-Bulwer de 1850, y aceptaba y acataba la orden inglesa de excluir a los gringos de las negociaciones en las que estaban en juego 23,000 kilómetros cuadrados de territorio guatemalteco. También dice en su carta que el Sr. Wyke le hizo todas las observaciones del caso y le expuso largamente la justicia de los derechos de Guatemala y le pidió, por lo menos, alguna compensación por cederles todo el territorio de Belice. Agrega que todo fue en vano porque las instrucciones del Sr. Wyke eran terminantes y no tenía autorización para modificarlas. Quiere decir, así lo entiendo yo, que como Wyke tenía instrucciones terminantes de no ceder ni un ápice, al señor Aycinena no le quedó otro remedio que decir amén a todo lo que pretendían los ingleses. Tal vez… Aycinena pensó que Su Majestad la Reina, por sus obedientísimos servicios, lo elevaría a la categoría de Grande de Inglaterra y le otorgaría la Orden de Sarstún en el grado de Gran Collar Yaloch. A don Pedro de Aycinena, la Historia ya lo juzgó…

El 30 de noviembre de 1860 se inició la demarcación de la frontera con el territorio de Belice por los comisionados don Manuel Cano Madrazo por Guatemala y el capitán Enrique Wray por Inglaterra; también se había nombrado a don Manuel Pérez Lasala para que actuara como “árbitro o amigo componedor”, en caso se suscitase cualquier problema. Los trabajos se iniciaron en el río Sarstún y en los raudales (rápidos) de Gracias a Dios se erigió, como punto divisorio, una pirámide de piedra de cal en la orilla norte del brazo de Gracias a Dios a 900 yardas distante de donde se une este brazo con el brazo Chocón, que forman el río Sarstún. En el río Belice el punto divisorio al centro de los raudales de Garbutt y erigieron dos pirámides de piedra de cal a cada orilla del río. El comisionado inglés Enrique Wray recibió órdenes de Inglaterra de suspender la demarcación hasta recibir nuevas instrucciones, las que nunca llegaron, por lo que el comisionado por Guatemala Cano Madrazo en mayo de 1861 presentó su informe manifestando que sólo se habían colocado 29 pirámides de piedra de cal y se dejó constancia de ello en un acta y mapa que firmaron tanto el guatemalteco como el comisionado inglés. El informe, acta y el mapa muestran claramente que la demarcación y el amojonamiento de la frontera con el territorio de Belice no se concluyó ni en 1861 ni nunca.

Desde 1798 Inglaterra había corrido “las cercas” y arrancado “los mojones” establecidos y construidos por los españoles de la región concesionada, de acuerdo a los tratados entre España e Inglaterra y especificados en el artículo 6o. del convenio de 1783 y en el artículo 2o. del tratado de 1786 (1er. despojo, ver mapa página 2). Los ingleses habían avanzado hacia el poniente y establecido campamentos y lugares de trabajo —corte de madera— hasta lo que hoy conocemos por el vértice de Aguas Turbias y en lugares cercanos a la laguna de Yaloch hasta el río Belice a la altura de Fallabón, hoy conocido como Melchor de Mencos. Una región de aproximandamente 4,000 kilómetros cuadrados de extensión (2o. despojo, ver mapa página 3).

Los ingleses llamaban a los lugares de trabajo madereros “Bench”, de lo cual los esclavos cortadores de madera derivaron fonéticamente la palabra “Benque”. Inglaterra con posterioridad a 1833 avanzó y ocupó la región al sur y poniente del río Sibún hasta el río Sarstún, aproximadamente 12,272 kilómetros cuadrados (3er. despojo, ver mapa página 3). En mi opinión, en 1861 los ingleses no continuaron con la demarcación y amojonamiento de la frontera con el territorio de Belice, porque sólo les interesaba establecer los dos puntos claves, el de los rápidos de Gracias a Dios (longitud de 1° 3’ 10” al oeste de Fort George, Belice) y el de los rápidos de Garbutt (longitud de 0° 57’ 29” al oeste de Fort George, Belice); con estos dos puntos perfectamente establecidos, Inglaterra podía saber con exactitud la extensión total del territorio que se había apropiado.

Mientras tanto, en el territorio de Belice la población de 12 mil habitantes se había duplicado con la llegada de los refugiados mayas yucatecos y de mestizos, que huyeron de la Guerra de Castas de Yucatán. En 1861 se realizó el primer censo en Belice y arrojó una población de más de 25 mil habitantes, de los cuales 18% eran mayas, 38% mestizos, 10% negros africanos, 21% mulatos, 7% garífunas, 4.5% blancos y 1.5% eran hindúes, chinos y otros. Como Inglaterra ya se consideraba legítima propietaria del territorio de Belice (su establecimiento económicamente más productivo en el continente americano), en 1862 le otorgó el status de “colonia de la corona” bajo el nombre de Honduras Británica.

No todo era color de rosa para los ingleses en su nueva colonia, porque los mayas beliceños estaban en pie de guerra debido a que con el auge económico los soldados ingleses apoyados y dirigidos por los terratenientes británicos les estaban quitando sus tierras, que era su medio de vida. Básicamente esa lucha cruenta fue porque, en esa época se había consolidado la explotación y comercio de caoba y se había iniciado el cultivo y la comercialización de caña de azúcar, llevada a Belice por los refugiados mestizos de Yucatán y que requería grandes extensiones de terreno para su cultivo. No era la primera vez que los mayas beliceños luchaban contra los europeos, en una o dos ocasiones se habían enfrentado contra los españoles y repetidas veces contra los invasores ingleses. Los mil y tantos mayas refugiados de la Guerra de Castas en Yucatán que se ubicaron al noreste del territorio de Belice, en la región que hoy conocemos como Corozal, y los mayas mexicanos del otro lado del río Hondo, fueron los que evitaron que los ingleses se apoderaran y expoliaran toda la región maya.

Desde 1861 el gobierno de Guatemala había iniciado las gestiones, más bien su calvario, para que Inglaterra cumpliera con lo convenido en el artículo 7o. del tratado Aycinena-Wyke firmado en 1859. En dicho artículo o cláusula compensatoria se había acordado que Inglaterra construyera una carretera desde Belice hasta la capital de Guatemala. Al principio los ingleses respondieron con evasivas, aduciendo que la cláusula compensatoria o artículo 7o. del tratado era muy vaga por lo que consideraban que no los obligaba a nada.

Posteriormente cambiaron de táctica y proponen al gobierno guatemalteco que Guatemala construyera la carretera sólo hasta el límite con Belice y ellos construirían el tramo hasta la ciudad de Belice sobre la costa atlántica; se arrepintieron de la propuesta y después proponen que las dos naciones costeen la construcción de la carretera por partes iguales. Siguió el “ping pong” de propuestas por parte de Inglaterra, hasta que por fin en agosto de 1863 se firmó en Londres un tratado entre Guatemala e Inglaterra, en el cual los ingleses se comprometieron al pago de 50 mil libras esterlinas, siempre y cuando, las autorizara el Parlamento inglés. Al ser autorizadas, se le pagaría a Guatemala las 50 mil libras esterlinas en cinco pagos de 10 mil libras cada uno, para ser destinados a la construcción de la carretera, en cumplimiento con lo convenido en el artículo 7o. del tratado firmado en 1859. Además, se estipuló que el tratado fuese ratificado por ambas naciones en un plazo no mayor de seis meses. Ni Inglaterra ni Guatemala ratificaron el tratado dentro del plazo establecido y cuando posteriormente Guatemala lo ratificó y pidió a Inglaterra que lo ratificara, ésta respondió que el tratado había caducado y por lo consiguiente Inglaterra no le debía absolutamente nada a Guatemala.

Entretanto, en el noreste del territorio de Belice los mayas habían lanzado una gran ofensiva contra los ingleses y en 1866 en la batalla de San Pedro, los obligaron a retroceder desde Corozal hasta la ciudad costera de Belice, que era la capital de la colonia. Los ingleses tuvieron que ser auxiliados con tropas enviadas desde Jamaica, para poder contener el acoso de los mayas; posteriormente lo lograron, mediante el arrasamiento total de aldeas y el exterminio de muchos clanes. Los mayas de las regiones centrales y del sur, poco a poco fueron integrándose al proceso colonizador inglés, pero dependientes exclusivamente del cultivo de la tierra.

En esa época existía un gran auge económico en Belice, los empresarios ingleses habían invertido en proyectos agro-industriales y habían instalado tres complejos (trapiches a vapor) para el procesamiento de la caña de azúcar en diferentes áreas de la región norte del territorio. Se había iniciado la producción del banano en las plantaciones ubicadas en el sur de la colonia, pero seguía siendo la extracción y comercialización de madera lo que producía mayores ganancias a Inglaterra. La mano de obra era abundante, tanto para los terratenientes como para los empresarios ingleses, el único problema que tenían era las constantes incursiones beligerantes de los mayas beliceños, que veían como los ingleses les quitaban sus tierras y los orillaban a formar parte de la fuerza laboral asalariada, a la cual no estaban acostumbrados.

Guatemala, con la llegada del régimen liberal de Justo Rufino Barrios en 1871, le sacó a relucir a Inglaterra lo referente al Tratado Aycinena-Wyke de 1859, informándole que aún estaba vigente puesto que no habían cumplido con lo pactado en el artículo 7o. o cláusula compensatoria de dicho tratado, reglamentado para su ejecución en el tratado adicional de 1863. Por lo consiguiente, el gobierno de Guatemala le propuso a los ingleses que el asunto fuese sometido a un “arbitraje” internacional, pero en 1860 Inglaterra rechazó la propuesta, manifestando que ella se consideraba exonerada de todo compromiso con la República de Guatemala. Al gobierno guatemalteco no le quedó otro remedio que presentarle a Inglaterra en 1884 una enérgica protesta por la ocupación de hecho que los ingleses mantenían en todo el territorio de Belice.

En la década de 1880 los recursos forestales en todo Belice estaban casi agotados pero los ingleses continuaban comerciando la caoba, aunque la demanda había bajado considerablemente en el mercado europeo, que extraían ilícitamente de Quintana Roo y de el Petén. Esa depredación forestal la realizaba la empresa inglesa más fuerte, en cuanto a extracción y comercialización de caoba, la Belice State & Produce Company dueña de 4,600 kilómetros cuadrados (un millón de acres) de territorio, la quinta parte de Belice.

En 1893, Inglaterra firmó con México un tratado de límites (Spenser-Mariscal) en el cual quedó establecido el río Hondo como límite entre Belice y Yucatán. Los mexicanos hasta hoy, han pretendido ser dueños de una parte del territorio de Belice, del río Hondo al río Sibún; según ellos la región concesionada por España a Inglaterra por los tratados de 1783 y 1786 pertenecía a la Capitanía General de Yucatán y no a la Capitanía General de Guatemala. Ya con los límites establecidos con México, los ingleses se ven imposibilitados de seguir explotando los bosques de Quintana Roo y, por causa de la gran demanda de caoba y de otras maderas preciosas en el mercado gringo, la empresa Belice State & Produce Company tranquilamente instaló todo su equipo en el Petén para extraer caoba y otras maderas para abastecer al mercado norteamericano. En esa época la economía de los países centroamericanos se hacía más dependiente de los Estados Unidos —ya considerada mundialmente como una potencia de primer orden— que de Inglaterra.

Inglaterra sabía perfectamente que el gobierno de Guatemala no había autorizado a las empresas madereras inglesas para que explotaran los recursos forestales de el Petén, por lo que optó por ignorarlo. El gobierno inglés estaba confiado que con el tiempo la mayoría de los trabajadores trasplantados de Belice, sentarían sus reales en esos lugares y permanecerían siendo sus súbditos. Además, como no se había delimitado la frontera entre Belice y el Petén, tendría la excusa valedera para justificar las penetraciones de sus vasallos. En mi opinión, los ingleses-beliceños no sólo han estado extrayendo las maderas preciosas, piezas arqueológicas, fauna y flora, por más de 113 años, también se han apropiado de una franja de territorio perteneciente al departamento de Petén. ¿El 4o. despojo, será todo el Petén?

En 1889-1890 Guatemala asistió a la Primera Conferencia Internacional Americana que se celebró en Washington, D. C., Estados Unidos y por primera vez ante un foro internacional declaró que los ingleses habían ocupado la región comprendida del río Sibún al río Sarstún en el territorio de Belice sin la autorización del gobierno guatemalteco.

En 1898 Inglaterra estableció un gobierno propio en todo el territorio de Belice.

En 1900 el Senado de los Estados Unidos aprobó la construcción de un canal interoceánico en Nicaragua bajo el control, administración y propiedad de los Estados Unidos; pero, el “control” y la “propiedad” violaba el tratado Clayton-Bulwer suscrito entre los gringos y los ingleses en 1850. En dicho tratado se establecía que ninguna de las dos naciones no obtendrían jamás ni mantendrían para sí mismas control exclusivo sobre el canal en Nicaragua, ni lo podían fortificar, ni colonizar, ni podían adquirir ningún territorio en Centroamérica.

Los Estados Unidos tenían por consiguiente las manos atadas y querían de cualquier modo construir su canal en Nicaragua, por lo que no les quedó otro remedio que iniciar inmediatamente negociaciones con Inglaterra para que el mencionado tratado fuese abrogado. Por supuesto en las negociaciones salió a relucir Belice, los gringos estaban perfectamente enterados del incumplimiento inglés con Guatemala, en relación al artículo 7o. o cláusula compensatoria del tratado de límites de 1859, y de la posición del gobierno guatemalteco al respecto. Qué y cómo negociaron, s.D.s. (sólo Dios sabe) pero, si lograron su objetivo los Estados Unidos porque en 1901 firmó un tratado con Inglaterra por el cual derogan totalmente el tratado Clayton-Bulwer de 1850.

A principios del siglo XX, Inglaterra había iniciado una migración paulatina pero constante, hacia Belice de familias originarias de sus colonias asiáticas, la India y Malasia. En 1916 los ingleses ya en guerra contra los alemanes, reinician la migración a Belice de grupos familiares de refugiados de la Gran Guerra (1a. Guerra Mundial) provenientes de Alemania y de otros países europeos.

El problema de la delimitación y amojonamiento de la frontera con el territorio de Belice, continuaba siendo un asunto latente que interesaba tanto a Guatemala como a Inglaterra. En 1916 ocurrió un hecho sangriento en la frontera entre Guatemala y Belice, lo que motivó que se volviera a activar lo referente a la demarcación de ésta. El gobierno de Guatemala nombró al ingeniero Claudio Urrutia para que presentara un detallado informe sobre el estado en que se encontraba la línea divisoria. En 1931, para que los ingleses no siguieran penetrando en el Petén, se colocaron unas bases de cemento en la divisoria del departamento del Petén con el territorio de Belice.


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).


Si querés opinar o consultarme, escribime a: luisdallanegra@gmail.com o a evelynrtirado@hotmail.com
Home   Arriba  Al Indice General    A Indice del Libro 
© Richardson Escobar-Vega de Tirado, Evelyn, Esta Tierra es Mía: El Drama de Belice, (Guatemala, Edición de la Autora, 1999).


Free counter and web stats