VARIABLES UTILIZADAS (Parte I) *
 
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Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Las variables utilizadas por el modelo metodológico son las siguientes:

I. SISTEMA DE VALORES

a) Persigue la restauración del orden
b) Actitud de cruzada contra el comunismo
c) Conservación del orden establecido
d) Procura compatibilizar a los sectores moderno y tradicional
e) Considera al sector moderno como un obstáculo para el desarrollo
II. PARTICIPACION POLITICA

A. PARTICIPACION POLITICA DE LAS MASAS

a) Sin participación
b) Con participación política marginal
c) Con participación político creciente

B. INTERVENCION MILITAR EN LA POLITICA

d) Sin intervención militar
e) Con intervención militar
f) Golpe militar

C. PARTIDOS POLITICOS

g) Los partidos políticos representan alternativas diferentes a h expectativas nacionales.
h) Los partidos políticos no representan alternativas diferentes a las expectativas nacionales
III. CONTENDIENTES POR EL PODER
a) Continuidad de lar existentes en el régimen anterior
b) Eliminación de algunos de los existentes en el régimen anterior
e) Admita nuevos contendientes.
d) No admite nuevos contendientes
IV. PODER COERCITIVO
a) Reticencia a/ empleo del poder coercitivo b) So hace uro del mismo
V. ORIENTACION DEL DESARROLLO
a) Orientación del desarrollo hacia el medio rural
b) Orientación del desarrollo hacia el medio urbano
c) Alternativamente hacia uno y otro medio
VI. REFORMA SOCIAL
a) No la considera apropiada
b) Apoya programas preexistentes sin innovar
c) Prevalece el criterio convencional aún vislumbrándose objetivos de reforma social
d) Reforma social moderada
e) Reforma social amplia
VII. REFORMA AGRARIA
a) No la considera
b) La elimina
c) Favorece la agricultura sin hacer la reforma
d) La desarrolla en forma moderad.
e) Favorece la reforma
VIII. POLITICA ECONOMICA

A. POLITICA ECONOMICA DEPENDIENTE

a) Continuidad de la asesoría y asistencia técnica extranjera.
b) Libre transferencia de ganancias y capital
c) Expansión de la producción de materias primas exportables
d) Apertura a las importaciones
e) Apertura a las importaciones con controles variables según las circunstancias

B. POLITICA ECONOMICA ORIENTADA A LA AUTONOMIA

f) Nacionalismo económico
g) Acento en el aumento de la productividad y la diversificación de las exportaciones
h) Proteccionismo moderado
i) Solo importaciones esenciales
j) Nacionalización de empresas extranjeras
IX. ORIENTACION DE LA INVERSION
a) Orientación de la inversión para el desarrollo
b) En obras suntuarias
c) En el sector moderno
d) Hacia el sector tradicional
e) En obras públicas e infraestructura
f) Hacia la industrialización
X. SECTOR PRIORITARIO PARA DINAMIZAR EL DESARROLLO
a) Sector privado
b) Sector público
c) Empresa mixta con control de gobierno
XI. INVERSION EXTRANJERA
a) La estimula brindándole seguridades
b) La estimula controlándola
c) La controla
d) La controla débilmente
XII. INSTRUMENTOS PARA EL DESARROLLO
a) Creación de instituciones y legislación
b) Búsqueda del predominio económico por el sector gobernante
c) Inversión nacional V subsidiariamente inversión extranjera
d) Principalmente a través de la inversión y créditos extranjeros
XIII. PLANIFICACION DEL DESARROLLO
a) Planifica y aplica
b) Planifica pero no aplica
c) No se planifica, la acción se da en forma pragmática
XIV. PERMISIVIDAD DE LA ELITE LOCAL AL FUNCIONAMIENTO DEL CRITERIO
a) Permisibilidad alta
b) Permisibilidad moderada
c) Permisibilidad baja
XV. PERMISIVIDAD INTERNACIONAL AL FUNCIONAMIENTO DEL CRITERIO
a) Permisibilidad alta
b) Permisividad moderada
c) Permisividad baja
XVI. LOGRO DE OBJETIVOS DE DESARROLLO
a) Sin grandes innovaciones
b) Con interés en innovar pero sin logros reales
c) Con innovaciones importantes

DEFINICIONES DE LAS VARIABLES

I. SISTEMA DE VALORES
Esta variable tiene por fin indicar cuál fue la principal idea rectora que adoptó un régimen para orientar su gobierno. A efectos operacionales esta selección axiológica no ha podido ser exhaustiva, pero he rescatado aquellos valores que me parecen los mas frecuentes dentro de las exposiciones programáticas de diversos gobiernos latinoamericanos.

Hecha esta salvedad, y dado que el presente modelo fue elaborado para su aplicación al caso latinoamericano, he elegido las dos primeras categorías a fin de constatar la existencia de dos características básicas del sistema que determinan conductas típicas de los regímenes políticos, a saber: su inestabilidad política y su inserción dentro de un contexto de defensa de los valores del sistema democrático occidental.

Las otras subcategorías conciben tres posturas básicas frente a la necesidad de desarrollo que presenta América Latina, siendo elaboradas en base a la explicación que de las mismas realiza el norteamericano Charles Anderson . Partiendo del dualismo estructural latinoamericano se conciben diversas estrategias para obtener el desarrollo de una estructura económico-social nacional determinada, según cual sea, el sector —tradicional o moderno— que se priorise como dinamizador del cambio.

Bajo esta perspectiva, resulta evidente que en la actualidad y de acuerdo al contexto que ofrece Latinoamérica, no es dable referirse con propiedad a un dualismo puro que implique una división dicotómica entre sectores estancos. En realidad, coexisten dentro de ellos formas de comportamiento y de producción pertenecientes a uno u otro, y aún más, existen sectores intermedios que no pueden ubicarse dentro de ninguno de los dos. Esta situación ha sido la que ha llevado- a algunos autores a referirse a la "heterogeneidad estructural" latinoamericana (1). No obstante lo expuesto, a fin de ofrecer una simplificación del problema a tratar, realizaré el análisis dentro de los términos del dualismo ya apuntado.

En relación con esta dualidad, consideraré —siguiendo la mentada orientación de Charles Anderson— tres modos de enfrentar el desarrollo e integración nacional. Básicamente, los tres implican la satisfacción de unas demandas en detrimento de otras, dada la multiplicidad de las mismas y la escasez de recursos destinables a tal fin, pero, procurando en lo esencial mantener un consenso mínimo que asegure la estabilidad de un régimen dado, salvo casos extremos en que como apoyatura al mismo se decida recurrir solamente a medios coercitivos.

Tales: los criterios de desarrollo convencional, reformista y revolucionario.

No obstante, dado que el análisis empírico en base al modelo propuesto abarcará solamente a: Ecuador, Colombia, Perú, Nicaragua, El Salvador, Honduras, Costa Rica, Venezuela, Guatemala y Bolivia, he considerado solamente los criterios reformistas y convencional, realizando a mero título comparativo la explicación del criterio revolucionario.

En suma, bajo la presente variable, analizaré las presentes subcategorías

a) Persigue la restauración del orden

Esta subcategoría reflejará la continua declaración por parte de los gobiernos más disimiles —movimentistas, autocráticos, partidocráticos— de la necesidad de reordenar el proceso nacional.

A nuestro criterio, dicha declaración implica que para el régimen bajo estudio, el orden ha sido subvertido por el gobierno anterior. Pero también, la frecuencia con que los gobiernos consideren que tal hecho ha sucedido —vale decir, la subversión del orden— asumiendo como responsabilidad propia la restauración del mismo aún cuando ésta no se realice en idéntico sentido, implicaré que no existen canales uniformes de legitimación de poder y de solución de conflictos.

Bajo esta perspectiva, la continuidad con que tal hecho se registre unida a otros factores tales como el uso reiterado del poder coercitivo, la proscripción de partidos políticos o el exilio de sus líderes, etc., vendré a indicar el cumplimiento de una de las que consideramos características básicas del sistema latinoamericano, a saber: su inestabilidad política.

b) Actitud de cruzada contra el comunismo

La presente subcategoría expresara la actitud reivindicatoria de os valores occidentales ante posturas izquierdistas y particularmente ante las comunistas.

Si bien la misma es característica de las distintas fuerzas armadas latinoamericanas, quienes consideran que a troves de dicha defensa se protege la unidad del campo occidental bajo el liderazgo natural e irremplazable de Estados Unidos, también puede formar parte del comportamiento de gobiernos civiles, quienes a través de esta postura aguardan obtener la adhesión de la clase dominante y de la potencia hegemónica y, correlativamente, su apoyo económico y político.

A priori, es dable aguardar este tipo de comportamiento de parte de gobiernos convencionales. Por definición, estos defienden al sector moderno oponiéndose a la formación y creciente capacidad de poder de grupos de ideas comunistas, dado que dichos grupos abogan por cambios en la estructura socioeconómica que precisamente perjudicarán en primer término a los miembros de dicho sector.

Ahora bien, si a esta actitud, que en principio les asegura la adhesión política de aquellos grupos que están en una situación de privilegio —sea en razón de su herencia de poder económico y político, o bien por mérito y cualidades de su desempeño de funciones jerarquizadas dentro de las actividades del sector moderno— logran sumar su apoyo económico a efectos de obtener la modernización nacional, se encontrarán dentro de orientaciones prosperitarias, progresistas o modernizantes. De lo contrario. podrán mantenerse en una orientación conservadora o statuquista. Salvo que persistan en su intento de modernización y para efectivizarlo, recurran exclusivamente al aporte del sector público o a créditos extranjeros.

c) Conservación del orden establecido

Siguiendo el paradigma de Charles Anderson, consideraré que un gobierno adopta una idea rectora de su gestión al criterio convencional, cuando en lo esencial promueve al sector moderno —delimitado por la aplicación de los principios de una economía comercial— dado que considera que este tiene la suficiente influencia sobre el resto de la estructura económico social como para producir espontáneamente cambios correlativos en ésta.

De acuerdo a ello, prioriza la atención de las demandas que provienen de los miembros de dicho sector, y si considera a las de los contendientes externos al mismo será porque estos han alcanzado una capacidad de poder tal que pueden llegar a atentar contra su propia estabilidad.

Por definición, no acepta la forma social. No obstante, puede considerar viable la aplicación de algunas medidas sociales si a través de éstas puede conjurar crecientes peligros representados por demandas externas al mismo.

Dentro del presente criterio, se admite la intervención militar como un medio de protección de su funcionamiento, sobre todo cuando éste fuera amenazado por demandas externas.

En el aspecto financiero en líneas generales, puede presuponerse una actitud abierta hacia todo tipo de recursos, no efectuándose particulares distinciones entre inversiones nacionales o extranjeras.

Hasta aquí, las principales características de un modelo puro de gobierno convencional. No obstante en determinadas circunstancias histórico-políticas éste puede flexibilizarse admitiendo demandas externas al mismo, principalmente, cuando de ello dependa su propia continuidad en el ejercicio del poder.

Por ello, es factible presuponer que en un análisis empírico de gobiernos convencionales, estos admitirán posteriores subdivisiones. A título de ejemplo mencionamos aquellas que resulten por la priorización de diversas metas, tales como: el mantenimiento de un statu que, o por el contrario, la orientación hacia la modernización; o bien, la admisión de demandas externas —actuación de las masas, reforma social, etc.— u, opuestamente, el mantenimiento de la estructura dentro de su esquema tradicional. No obstante, en todos los casos se mantendrá subyacente como principio ordenador e! criterio convencional cuyo postulado básico indica la atención privilegiada de las demandas que provengan de aquella parte de la estructura socio-económica nacional que ya haya iniciado su proceso de modernización.

d) Procura compatibilizar a los sectores moderno y tradicional.

En la presente subcategoría reflejaré la forma de comportamiento de un gobierno reformista. Este se identificará por perseguir el desarrollo de la comunidad política definida por los límites jurisdiccionales del Estado incorporando a todos los sectores que hasta ese momento solo habían sido afectados marginalmente por la economía política moderna.

Dada la heterogeneidad estructural ya apuntada, priorizará la atención de las demandas del sector tradicional redefiniendo para ello el potencial de desarrollo del sector moderno. Este comportamiento implica en lo básico, el reconocimiento de las demandas externas al criterio -en este caso, las correspondientes al sector moderno-, siempre que la atención de las mismas resulte compatible con el mantenimiento del mismo, y por ende, con el desarrollo del sector tradicional.

Si bien en un principio asumen la conducción directa de esta compatibilización, es dable que, a medida que se sientan más afirmados en el poder, pasen a admitir como colaboradores incluso a miembros que en un primer momento resultaron perjudicados por sus medidas, y por ende, fueron opositores a su gestión. Es en este punto cuando la aplicación del criterio puede perder su fuerza, por lo que correlativamente, muchos antiguos adherentes se convierten en opositores del gobierno reformista. En suma, como resultan un punto de transición entre gobiernos convencionales y revolucionarios, reciben demandas del sector moderno y del tradicional, de la izquierda y de la derecha, constituyendo esta, característica su principal fuente de debilidad. En este sentido, es dable suponer que, pese a los enunciados programáticos, siempre actúen tentativamente, procurando no llegar a situaciones límite que afecten su estabilidad. Por esto mismo, procurarán marginar todo tipo de participación política de las fuerzas armadas.

Esta forma de operar tentativamente y admitir demandas externas cuando la fuerza de sus titulares pueda hacer peligrar la estabilidad del régimen, es lo que más los acerca a gobiernos convencionales, mientras que, por el contrario, su apertura a cambios sociales estructurales y su mayor control de la inversión extranjera los alejan de aquellos para acercarlos a los gobiernos revolucionarios.

e) Considera al sector moderno como un obstáculo para el desarrollo.

Por último, y al solo efecto comparativo de los dos criterios anteriores que definen respectivamente a los gobiernos convencionales y reformistas, consideraré bajo la presente subcategoría los principios básicos que orientan a los gobiernos revolucionarios.

Estos tienen como principal idea rectora el convencimiento de que para obtener el desarrollo de la comunidad nacional, lo prioritario es eliminar al sector moderno dado que le atribuyen características paralizantes y explotadoras sobre el sector tradicional. Por tanto, lo primero que excluyen son sus demandas, mientras que se adueñan de los capitales fijos de sus miembros a efectos de instrumentar a través de ellos un cambio total de la estructura, descontando por otra parte, un apoyo masivo de la sociedad. En idéntico contexto, consideran a la inversión extranjera, rechazándola en cuanto consideran que ésta no es fuente de capital y técnicas beneficiosas sino que su fin último es la explotación de la sociedad en la cual se insertan.

De acuerdo a estos postulados, los gobiernos revolucionarios suelen adoptar una serie de medidas radicales que en general tienden a eliminar aquellas instituciones y medios creados por gobiernos convencionales y utilizados por los reformistas. De allí que se implementen reformas estructurales tales como la agraria —generalmente sin compensación- confiscación de la propiedad, participación obrera en la gestión y utilidades empresarias, enajenación de la inversión extranjera, etc.

No obstante lo expuesto, dichas medidas no se establecen a priori, dentro de las condiciones I imites del funcionamiento del criterio y a partir de conceptos ideológicos Por el contrario, van radicalizándose en forma pragmática a partir de criterios reformistas a medida que reciben apoyo de contendientes por el poder hasta ese momento, inexistentes (campesinos, obreros de empresas extranjeras, sectores intelectuales, etc.).

La contradicción básica reside en que, una vez conformado el contexto ideológico e implementadas las medidas resultantes, a medida que se afirman en el poder deben flexibilizar sus postulados. De allí que, si bien dicha flexibilización es necesaria para su acción concreta, ésta los lleva a acomodar intereses y demandas originalmente rechazadas e incluso a reemplazar la alianza con unos contendientes externos por la de otros, todo lo cual, al condicionar su comportamiento termina impidiendo la cristalización estricta de sus principios.

II PARTICIPACION POLITICA

Esta variable se refiere a la actitud de los individuos o grupos con respecto a la toma de decisiones en el proceso político. El hecho de participar, comprende, desde aquél que actúa dentro de la legalidad vigente, o sea que concurre a elecciones y acepta sus resultados, participa de los cuerpos políticos o, en grado menor, evidencia su compromiso con su sindicalización o con su participación en asociaciones urbanas (he tomado en cuenta estas actitudes dado que han demostrado ser las principales fuentes de experiencia política activa, es decir, aquellas a través de las cuales se está procesando la politización de las masas); o bien, por el contrario, aquel que se orienta contra el orden establecido, mediante acciones armadas, levantamientos populares, huelgas, manifestaciones estudiantiles, irrupción militar, etc..

De acuerdo a ello he seleccionado un numero limitado de subcategorías que pueden reflejar la existencia de un proceso democrático normal (participación política de las masas, acción de los partidos políticos etc.) o por el contrario, la irrupción de fuerzas admitidas dentro del sistema político pero que no corresponden a una fase de democracia representativa (intervención militar en el proceso político) y, por último, la existencia de canales institucionalizados de participación política (elemento paradigmático de este último aspecto, lo es la existencia o no de partidos políticos que reflejen diferentes alternativas para las expectativas nacionales).

Al hacer una selección como la antes expuesta, de alguna forma dejamos abierta la posibilidad de que queden reflejados diversos ciclos dentro del proceso político latinoamericano. Al respecto, puede resultar esclarecedor el esquema de cambio político realizado por Gino Germani, quien identifica ciclos de autocracia, crisis de sucesión, intentos abortivos de régimen democrático y nuevas autocracias (2).

De esta forma, a través del correcto uso operacional de estas variables se encontrarán reflejados los diferentes estadios en el paso de una sociedad tradicional a una de participación (3) que por regla general se va perfilando en función de la generalización de efectos integradores a sectores cada vez más amplios de la población.

De acuerdo a lo expuesto he reflejado las siguientes subcategorías:

A. Participación política de las masas

Esta subcategoría estará orientada a reflejar el proceso de integración de las masas en el sistema político nacional en función de un cúmulo de intereses que los incorporan e interesan en la problemática nacional.
Para ello partimos del esquema de participación que brinda Gino Germani, destacando dos fases: la de movilización y la de integración (4).
En la primera fase se trata de un proceso psico-sociológico a través del cual individuos o grupos de ellos que hasta ese momento habían permanecido en un estado de pasividad y adscriptividad -en cuanto cumplimiento de roles y respuesta a situaciones de una forma automática en virtud de principios internalizados que han sido adoptados sin cuestionamientos en razón de la costumbre- pasan a efectuar una acción electiva, en la que se destaca la racionalización y la institucionalización del cambio por lo que cada nueva actitud es deliberadamente asumida. La segunda fase implica el fin de un proceso más complejo, vale decir el de la incorporación de esos individuos o grupos, a la comunidad nacional con conciencia de pertenecer a ella y por tanto con la firme convicción de que deben ser sujetos activos en la misma. De allí que en esta segunda fase encontramos situaciones tales como afiliación y participación en partidos políticos, sindicatos, sufragio, etc., vale decir, una participación activa a través de canales institucionalizados por el sistema político imperante y reconocidos por todos los otros individuos o grupos ya incorporados.

De acuerdo a esta sucinta explicación, debiéramos efectuar una subdivisión de la subcategoría bajo estudio de la siguiente forma:

a) Sin participación política de los masas -premovilizados

b) Con participación política marginal de los masas -movilizados-

c) Con participación política creciente de las masas -integrados-

B. Intervención de los militares en la política

He seleccionado esta subcategoría dentro de la Variable participación política debido a que la misma reflejará los momentos en los que el proceso de evolución hacia un proceso democrático se detiene para recurrir a otras vías, que si bien son admitidas dentro del sistema político latinoamericano como normales, no lo son así en sistemas de cultura política madura.
De un análisis histórico, surge clara la conclusión de que su intervención es políticamente decisiva y persistente en el tiempo, lo cual sugiere que es un fenómeno político característico y perdurable. Es así como deben ser considerados como un factor de poder dado que en América Latina, en numerosas oportunidades, se recurre a las fuerzas armadas en el proceso de cambio de sistema político.
Una razón mas lleva a considerar la intervención de los militares en la política como definición caracterizadora del comportamiento político del sistema latinoamericano: lar sintetizadas por S. E. Finer en los siguientes presupuestos:
1) una notable superioridad en la organización evidenciada en las siguientes características: comando centralizado, jerarquía, disciplina, intercomunicación fluida y espíritu de cuerpo que origina a su vez aislamiento y autosuficiencia:
2) una condición simbólica en la cual intervienen elementos sumamente emocionales; y
3) posesión de las armas más mortales y en número muy superior que cualquier otra organización del Estado (5).
De acuerdo a lo expuesto, sólo en los casos en que exista una cultura política desarrollada, de modo que la primacía de las instituciones civiles sea reconocida por todos los miembros de la comunidad nacional —incluidas las fuerzas armadas— se observará una abstención continuada por parte de los militares, lo cual en el análisis de una secuencia de regímenes políticos de un país dado, podrá llevarnos a concluir que estamos en presencia de un país de cultura política madura, en el cual prima un complejo de procedimientos y órganos que el consenso general de la sociedad reconoce como capaces de imponer deberes y responsabilidades, donde existen dos o más partidos políticos fuertes, los métodos seguidos para la transmisión del poder son ordenados y el asiento de la autoridad suprema esta claramente establecido.

Por el contrario, en aquellos países en que pueda observarse que el comportamiento político de los sindicatos puede poner en peligro el equilibrio del sistema la baja representatividad de los partidos políticos, la irregularidad del proceso de transmisión del poder y una controversia constante con respecto a la definición del asiento de la autoridad suprema, es dable aguardar una intervención militar mas fluida.

De acuerdo a lo expuesto por Charles Anderson (6) el sistema político latinoamericano está caracterizado por su inestabilidad. Por ello, cada vez que un individuo o un grupo de poder asuma la autoridad, estará sujeto a la aprobación tacita o explícita del resto de los factores de poder desplazados. En consecuencia, cuando el desacuerdo entre los contendientes establecidos debilita al sistema imperante, de modo que éste resulta amenazado por la inclusión de algún nuevo contendiente por el poder que pueda hacer peligrar la subsistencia de las reglas del juego político tal como están establecidas, se recurre a la intervención militar para dejar intacta la estructura de poder.

En este sentido las fuerzas armadas abandonan la ideología 'profesionalista' -absolutamente prescindente de la política partidaria, según Samuel Huntington (7)- para asumir mediante la demostración (no necesariamente la acción de una capacidad para la violencia armada), una participación política que puede materializarse, ya sea en el ejercicio directo del poder, ya sea en el control directo o indirecto del gobierno civil.

No obstante, es importante destacar que, aún cuando llegara a constituirse un gobierno militar, éste también ejercerá el poder tentativamente, estando sujeto a control por parte de los contendientes desplazados. Así, de su capacidad para mantener la coalición de acuerdos y objetivos que en un principio lo llevaron al poder, dependerá su permanencia en el mismo.

En suma, esta subcategoría la he subdividido en diferentes opciones esquematizadas, a simples efectos operacionales, a saber:

d) Sin intervención militar.

e) Con intervención militar: En este caso trataré todos aquellos regímenes en los cuales los militares como factor de poder, condicionan fuertemente el proceso político, si no lo dirigen directamente.

f) Golpe militar:

Esta subcategoría indicara que el régimen, sea civil o militar, es desplazado o suplantado por otro mediante la intervención de las fuerzas armadas. He considerado incluidas en las presentes subcategorías, diversas formas de golpe, tales como aquellas producidas por amenaza de revuelta, o negativa a defender el gobierno contra sus enemigos, o contra el desorden civil, empleo de la violencia, tanto para apoderarse de la persona que ocupa la máxima autoridad como el amotinamiento de las fuerzas armadas y el control de las fuerzas políticas civiles.

Lo importante de la misma es que, de la frecuencia con que se produzcan casos de cambio de régimen a través de golpes militares, surgirá la comprobación de la inestabilidad típica del sistema político latinoamericano, lo que a su vez, es consecuencia de la imperfección del procedimiento de transmisión del poder dada la baja cultura de estos países.

Por esto, a lo largo de un análisis del desenvolvimiento de diversos regímenes, en un país dado es dable suponer como constante un comportamiento tentativo de cada uno de ellos. De tal forma, en el ejercicio del poder, ellos tienen en cuenta a todos los contendientes desplazados —incluidas las fuerzas armadas— y operan cautelosamente, en la toma de sus decisiones, procurando no despertar suspicacias o resquemores que puedan llevar a la ruptura del de por sí frágil equilibrio político.

Siguiendo esta línea de pensamiento es dable suponer que serán los regímenes autocráticos o bien los del extremo transformador, quienes, al forzar las condiciones limites del sistema más frecuentemente deben soportar este acto de fuerza, y ello es así precisamente porque, al estar en uno de los extremos, su capacidad de negociación, su habilidad para componer nuevos acuerdos que satisfagan a la mayoría de los contendientes, se reduce notablemente.

D. PARTIDOS POLITICOS

Bajo esta subcategoría consideraré dos posibilidades antinómicas, la de que estos representen alternativas diferentes para las expectativas nacionales, de modo que todos los sectores puedan encontrarse representados de acuerdo al nivel político del momento bajo estudio -es decir, que no haya partidos políticos suprimidos o proscripto-; o bien, que los mismos no representen diferentes alternativas debido a las mencionadas supresiones.
De acuerdo a ello, consideraré:
g) Los partidos políticos representan alternativas diferentes a las expectativas nacionales.
Para considerar que la presente subcategoría ha tenido cumplimiento deberían registrarse elecciones limpias, posibilidad de que todos los sufragantes concurran a las urnas con la seguridad de que no serán sometidos a sanciones o represalias en función del voto emitido, etc., y además, la posibilidad de una elección que abarque a todo el espectro de alternativas políticas, a saber: que los partidos o movimientos, una vez creados, tengan también la posibilidad de actuar continuadamente en política, que no haya trabas a la formación de coaliciones políticas ni se apliquen condiciones previas insalvables, que exista libertad de expresión, etc.
Esto implica que si los electores, aún teniendo la posibilidad de concurrir a elecciones encontraran representados solamente un tipo de intereses con exclusión de los suyos -máxime si estos últimos comparten los intereses de la mayoría- carecerían de alternativas políticas propias, y por lo tanto, la perfección de sistema democrático resultaría quebrada. En tales circunstancias sea cual fuere el número de partidos políticos la representación de las expectativas nacionales esta viciada y, aun cuando los contendientes reconocidos parezcan aceptar los procedimientos y normas de la democracia, el proceso estará fallado, porque no son únicamente éstos los que describen al sistema como un todo.
No obstante, dada la dificultad intrínseca que existe para llevar a cabo una valoración de este tipo, en razón de que en muchos casos se corre el riesgo de realizar juicios subjetivos por carecer de los instrumentos de análisis que permitan aprehender las distintas variables del sentimiento colectivo, -y por tanto, el riesgo que existe a perder objetividad en la valoración de la existencia o no de alternativas para las expectativas nacionales- a fines operacionales, se considerará que, cuando no se tengan informaciones acerca de partidos políticos proscriptos, se habrá cumplido el sentido de la presente subcategoría.
h) Los partidos políticos no representan alternativas diferentes poro las expectativas nacionales

Bajo esta subcategoría analizaré aquellos casos en los que, la existencia del normal proceso electoral no es garantía del juego de diferentes alternativas para las expectativas nacionales.

Frecuentemente en estos países, ciertos partidos políticos son proscriptos, ya sea declarándolos fuera de la ley o enviando al exilio a sus representantes. La última alternativa corresponde a los movimientos populares que suelen conformarse alrededor de líderes que garantizan su funcionamiento y que, en consecuencia, en ausencia de éstos pierden su fuerza por no tener en si una eficiente estructura partidaria.

Una vez más en estos casos se comprobará que, en América Latina, los procesos democráticos aparecen como una "alternativa" a otros medios de movilizar el poder. De esta forma, cuando haya proscripción quedarán vacantes políticamente, grupos sociales que puedan ser utilizados por otros contendientes para reforzar su propia capacidad de poder y modificar de tacto resultados electorales.

III - CONTENDIENTES POR EL PODER

Esta variable se refiere a los sujetos que contienden por ser incluidos en la estructura de poder.

Según la definición de Charles Anderson (8) para ser considerado contendiente por el poder deberá acreditarse la posesión de un recurso que les permita acceder al juego político o influir en él —capacidad de poder— de modo de lograr, no sólo la satisfacción de las propias necesidades y aspiraciones, sino también, el control del cumplimiento de las de otros sectores de la sociedad a través del aparato gubernamental.

Según esta definición, y de acuerdo a la conformación del sistema político latinoamericano, contendientes por el poder no sólo lo serían los partidos políticos sino también todos aquellos otros que puedan demostrar una capacidad de poder; de allí que también debieran incluirse en el presente tratamiento a las fuerzas armadas, sindicatos, grupos económicos, etc.. Pero, en nuestro modelo metodológico, y a efectos de que de las respuestas a las diversas variables, surja claramente un estilo y orientación en el comportamiento político de los diversos regímenes latinoamericanos, he acotado el significado de la presente, circunscribiéndolo a la actitud gubernamental con respecto a los otros partidos o movimientos políticos desplazados, y con respecto a los líderes o dirigentes en que se apoyan,

De allí que hayamos considerado cuatro formas de comportamiento por parte de los regímenes hacia los otros contendientes desplazados, las que a su vez pueden presentarse, o no, bajo diversas combinaciones, a saber:

a) Continuidad de los existentes en el régimen anterior

La presente subcategoría vendría a indicar que, pese al cambio de autoridades el sistema político permanece intacto, no eliminándose a ninguno de los contendientes ya establecidos,

Pese a lo que de ordinario podría suponerse, —dada la ligazón que suele atribuirse entre América Latina y fenómenos tales como la violencia, la represión y la inestabilidad política resultante— el sistema político latinoamericano se ha caracterizado, según lo confirmaría un breve análisis histórico (9), por no eliminar definitivamente a ninguno de los contendientes anteriores, por lo que coexisten resabios de todas las formas de autoridad que se registraron en su evolución política.

En este sentido, numerosos autores como Samuel Huntington, G. Almond, S. N. Einsenstadt, A. F. K. Organski, coinciden en señalar la imposibilidad de efectuar un desarrollo político armónico en la medida en que se acumulan diversas etapas del mismo, sin concluir plenamente el desarrollo de ninguna (10). De allí, la importancia de la presente subcategoría, en cuanto ésta indicaría que no existen canales de legitimación idénticos para todos los contendientes de modo que si alguno de ellos, no cumpliera con los requisitos establecidos por dichos canales, sería eliminado. Por el contrario, éstos pueden hacer sentir su peso —capacidad de poder— a través de diferentes canales y en base a esto, el régimen imperante les permite continuar actuando en el sistema político.

b) Eliminación de algunos de los existentes en el régimen anterior.

Esta subcategoría representa por el contrario aquellos casos en los que contendientes que ya habían demostrado su capacidad de poder son desplazados por los que asumen el poder. Generalmente es dable suponer que se tratará de aquellos contendientes que, o bien representan un peligro importante para el gobierno bajo estudio, o bien de aquellos otros que una vez admitidos en el sistema no han sabido mantenerse en él, fracasando en su intento de formar coaliciones o alianzas que los fortalecieran o porque han formulado declaraciones que por implicar un cambio profundo de la estructura ya dada origine fuertes reacciones alertando en contra suya a los otros contendientes.

c) Admite nuevos contendientes

Con esta subcategoría reflejaré aquellos casos en que nuevos contendientes son admitidos en el sistema político. Dada la ampliación de las condiciones limites del mismo que tal hecho presupone, previamente dichos contendientes deberán haber cubierto pautas tales como: una demostración de poder que convierta en imposible su desconocimiento o en su defecto, su alianza a un contendiente ya establecido que legitime su ingreso al sistema; y por otra parte, un programa tal que no altere las condiciones ya dadas.

Por ello, esta postura aperturista hacia nuevos contendientes es dable aguardarla en un caso paradigmático, bajo gobiernos partidocráticos o en su reemplazo, bajo gobiernos reformistas o revolucionarios que de por si, hayan llegado a una ampliación de las condiciones límite del sistema.

d) No admite nuevos contendientes

Esta subcategoría por regla general será aplicada en el caso de que nuevos contendientes por el poder que representan sectores cuyas demandas son desconocidas por el criterio gobernante, pretendan acceder a las estructura política. En estos casos, asociaré el cumplimiento de la presente con la Variable "Uso del poder coercitivo" y la de "Participación Política", para deducir comportamientos de estilo convencional, que tienden a excluir todas aquellas demandas que no provienen de los sectores ya priorizados por el criterio.

Un comportamiento como el descripto, viene a confirmar el concepto convencional que considera a la estructura de poder como un derecho adquirido, al que no pueden alterar nuevas inclusiones.

Por otra parte, la expulsión o no-admisión de un nuevo contendiente, genera reacciones por parte del mismo, que provocan desgaste en el sistema ya dado, de modo que se acentúa la inestabilidad característica del mismo, —destacándose el uso de canales extrademocráticos para obtener la admisión en la estructura de poder-.

IV - PODER COERCITIVO

Un breve repaso de la historia latinoamericana indica inmediatamente que existe una notoria indefinición entre lo legítimo y lo ilegítimo. De tal forma, los contendientes son admitidos en la estructura de poder a partir de la demostración a través de diversos canales —no necesariamente los democráticos— de su fuerza política. En idéntico sentido —y a éste precisamente me referiré en la presente variable— debido a esa falta de delimitación, los regímenes que se desempeñan en el contexto latinoamericano no se han mantenido en el poder o han aplicado determinadas estrategias de desarrollo avalados por una elección democrática, con el derecho de mando que da la mayoría, sino que, por el contrario, para, hacerlo han debido recurrir a medidas de fuerza. Como categorizadora del comportamiento de un determinado régimen, la presente variable indicará claramente la necesidad que ha tenido de recurrir a dichas medidas y por ende el grado de permisividad con que pudo aplicar su criterio de gobierno, así como el consenso con el que contó al hacerlo.

Cuando me refiramos a poder coercitivo, la conceptualización estará indicando, no sólo el uso gubernamental de la presión real, sino también el de la psicológica a fin de obtener un resultado predeterminado, anular la expresión de determinadas demandas o condicionar fuertemente la manifestación de las mismas,

Por lo expuesto, he considerado dos actitudes contrapuestas que tienden a reflejar dos modos de comportamiento, reconociendo desde ya el peligro de estas esquematizaciones, pero recurriendo a ella a simples efectos operacionales; por lo que, al contestar las diferentes variables, me atendré al tono general que predominó bajo un régimen dado, pese a que éste pueda admitir excepciones. A saber:

a) Reticencia al empleo del poder coercitivo

En estos casos, el régimen apelará a otros medios para disuadir a los oponentes o convencer a los prescindentes a fin de neutralizar o incorporar a la propia alternativa a dichos sectores. Tales: discusiones en el foro parlamentario, reuniones entre patrones y la fuerza de trabajo organizada y funcionarios gubernamentales, libre expresión de demandas a través de diversos medios de comunicación, etc.

De acuerdo a lo expuesto, es dable presuponer que serán aquellos regímenes de estilo partidocrático los que más frecuentemente observarán este tipo de comportamiento. También puede aguardarse una actitud similar de los gobiernos que posean una orientación reformista o convencional progresista, en cuanto éstos consigan representar los intereses de los sectores que hasta ese momento eran marginales y, pese a ello, no quebranten las condiciones límite del sistema.

b) Se hace uso del mismo

Esta subcategoría, por el contrario, reflejará los casos en los que los gobiernos bajo estudio recurran por regla general a la presión real o sicológica a fin de obtener la adhesión o por lo menos la pasividad de aquellos sectores cuyas demandas se consideran marginales dentro del espectro de problemas a solucionar.

Dado lo expuesto es dable aguardar este tipo de comportamiento en aquellos regímenes que sustentan criterios extremos, sea en un estilo autocrático o por el contrario con orientaciones reformistas, en estos casos en razón precisamente de su tajante definición va de suyo la paralela reacción de aquellos sectores que se sienten desplazados o perjudicados por el criterio gubernamental aplicado generan dos riesgos para la estabilidad política del régimen bajo estudio, ante lo cual, éste recurrirá a la fuerza como medio para reprimir todas las alteraciones del orden establecido por ellos.

En este sentido, resultará interesante relacionar la presente subcategoría con las que corresponden a 'Participación Política' (de las masas, de las fuerzas armadas, de los partidos políticos opositores), 'Sistema de Valores' 'Contendientes por el Poder' y 'Reforma Social', a través de cuya interrelación posiblemente se extraerán elementos suficientes como para deducir una primera aproximación del estilo y la orientación política que ha seguido un régimen determinado.

V- ORIENTACION DEL DESARROLLO

Dado que el presente modelo metodológico se ha ordenado a partir de las diferentes estrategias para el desarrollo por las que puede optar un gobierno dado, según que priorice al sector moderno, o por el contrario lo haga con el sector tradicional o, por último, que actúe eclécticamente favoreciendo alternativamente a uno y otro, la presente variable considerará la orientación de la acción del gobierno según se dirija primordialmente hacia el medio urbano o hacia el medio rural. En cuanto a estos han sido asociados con el sector moderno y el tradicional respectivamente.

La modernidad ha sido definida desde múltiples aspectos, sociológicos, económicos, científicos y técnicos, políticos; pero en este sentido seguiré a Richard A. Easterlin (11), entendiendo por este fenómeno el conjunto de los aspectos mencionados, sin volcarnos a ninguna particularización que tienda a acotar este fenómeno. En cuanto a la asociación con los medios rural y urbano, para ello me remito al juicio de J. Graciarena cuando dice: "Como la mayoría de las sociedades subdesarrolladas, las sociedades latinoamericanas han quedado tajantemente divididas en dos partes: la primera, subdesarrollada y marginal, y la segunda, urbana, industrial y en rápido proceso de desarrollo. La diferencia de niveles de vida y de ingreso entre ambas partes es casi abismal" (12).

No obstante, no dejamos de reconocer, una vez más, que una división tan tajante, sólo tiene validez a efectos de racionalizar la problemática estructural latinoamericana. En efecto, esta caracterización dicotómica medio urbano-medio rural, asociada a la de sector moderno sector tradicional, admite distinciones según los países de que se trate porque los porcentajes que cada uno de los sectores, representan en las respectivas estructuras nacionales, así como las diferencias en el grado de desarrollo de uno y otro, variarán grandemente de uno a otro país. Asimismo, dentro de un mismo sector, e incluso en sus relaciones intersectoriales, el desarrollo —como concepto subjetivo— admitirá grados de priorización diversos. De esta forma, se observará que no todos los miembros de un mismo sector —pese a la conceptualización que hecha del mismo— se comportarán de idéntica forma, advirtiéndose dentro de éstos en algunos casos, resabios de comportamientos primitivos —en el caso del sector moderno— o viceversa, algunos rasgos de modernidad en miembros del sector tradicional.

En suma, dado que en Latinoamérica suele ser el medio rural —con las salvedades ya explicitadas de las diferencias de comportamiento según los países de que se trate. Vr. gr. medio rural argentino medio rural brasileño— el que ha mantenido por más tiempo condiciones de marginalidad, con su consecuencia en lo económico, social y cultural, que se evidencia en métodos tradicionales de producción y en una actitud pasiva ante acontecimientos que perciben como ajenos a su vivencia cotidiana Y personal dado su aislamiento o incomunicación, lo consideraré como el ligado al sector tradicional, y, por oposición, al medio urbano con el sector moderno.

Por ello, dado lo expuesto precedentemente he considerado la apertura de la presente Variable en las siguientes subcategorías:

a) Orientación del desarrollo hacia el medio rural

En cuanto esta significa una priorización absoluta del desarrollo de dicho medio, su aplicabilidad a casos de regímenes latinoamericanos es poco frecuente. Sobre todo si se entiende que ella deberá considerar, en los casos en que así se requiera, la modificación del régimen de tenencia de la tierra y complementariamente medidas tales como incorporación de tecnología y capitales a formas de producción tradicionales, racionalización de los mecanismos de comercialización, obras de infraestructura que conecten al medio rural con el urbano, etc.

b) Orientación del desarrollo hacia el medio urbano

El poder de atracción que tienen las grandes concentraciones urbanas con sus efectos expansivos de modernización en pautas sociales, de producción y de comercialización es un elemento constante en las geografías político-económicas latinoamericanas. Aquellos regímenes que confíen precisamente en estos efectos expansivos se inclinarán precisamente hacia la priorización del desarrollo de dicho sector. De tal forma, los esfuerzos que tal hecho conlleva, se concentrarán precisamente en los centros urbanos, con ventajas comparativas para la comunicación y el consumo de estas poblaciones, por la reducción relativa de los precios de productos que provienen da zonas deprimidas por el encarecimiento de los derivados urbanos hacia las mismas. Este fenómeno de dominación de la periferia nacional por el centro interno ya ha sido planteado en esos términos por estudiosos de la heterogeneidad estructural de Amerita Latina (13).

No obstante, esta presunta onda expansiva benéfica se detiene si no se equilibra en algo el desarrollo del sector rural. Al respecto, se han analizado dos aspectos negativos:

1) la incorporación creciente al área urbana de sectores populares termina generando desocupación o subempleo; y

2) se produce el fenómeno de burocratización para paliar la desocupación, con lo cual se distorsiona la estructura económica, sobredimensionándose al sector terciario (14).

En suma, este tipo de comportamiento es dable aguardarlo en aquel tipo de regímenes que responden al paradigma del criterio convencional, dado que los que persigan una orientación modernizadora terminarán inclinándose por una acción alternativa entre ambos medios que pasamos a analizar.

c) Alternativamente hacia uno y otro medio

Ciertamente esta categoría por su eclecticidad será aplicable a mayor número de casos.

La orientación alternativa hacia uno y otro medio de la acción gubernamental, puede estar originada en múltiples causas. A título de ejemplo, se puede mencionar desde aquellas que parten de una ordenación en función de intereses personales —y que por tanto no tiene en cuenta el medio en el que se localiza la misma— o por el contrario aquellos gobiernos reformistas o convencionales modernizantes que pretenden en su acción llevar a toda la estructura nacional a un estado de mayor desarrollo general.

Por ello, en este caso se contemplará que las obras de infraestructura, los planes masivos de salud pública o alfabetización, la incentivación a la inversión y producción, serán orientadas por el régimen bajo estudio alternativamente hacia uno y otro medio por considerar que la priorización de uno solo de ellos no permitiría obtener los resultados perseguidos.

VI - REFORMA SOCIAL

Esta variable estará orientada a reflejar el comportamiento de un régimen dado con respecto a las demandas de los distintos sectores de la estructura social.

Si consideramos que en una sociedad en proceso de modernización —como son las de los países latinoamericanos— la denominada por J. Graciarena "revolución de las aspiraciones" que implica una demanda de mayores niveles de vida en todos los grupos de la población" generalmente se anticipa al desarrollo requerido para satisfacerla, creando por ello frustraciones y tensiones en los sectores marginales. Ante esta situación los gobiernos pueden optar por el desconocimiento o represión de las mismas, negando la necesidad de una reforma social —caso de gobiernos statuquistas o conservadores—, o por el contrario, a su reconocimiento —caso de gobiernos modernizantes, reformistas radicalizados—. A su vez, los sectores perjudicados por el criterio adoptado, —sea por la pérdida de privilegios considerados como derecho adquirido, sea porque el gobierno bajo estudio continúe negando las demandas de sectores marginales en la estructura social—, pueden llegar a aliarse con otros contendientes externos o internos a fin de aumentar su capacidad de poder y poder presionar sobre el gobierno actuante, con lo que pueden llegar a afectar la estabilidad del sistema.

La interpretación de la presente variable puede resultar enriquecedora si la interrelacionamos con las Variables II de participación política, III Contendientes por el Poder, IV Poder Coercitivo y Xlll Permisividad de la Elite Local al funcionamiento del criterio.

Sin pretender ser taxativos, he seleccionado las siguientes subcategorías por considerarlas relevantes en la Variable bajo estudio, a saber:

a) No la considera apropiada

Como su denominación lo indica, esta subcategoría reflejará aquellos criterios gubernamentales en los cuáles la reforma social no es tenida en cuenta o bien en su caso extremo es suprimida, en el caso de que gobiernos anteriores hubieran comenzado a implementarla para no distraer recursos públicos en obras o actividades que favorezcan a los grupos tradicionalmente marginados. Por el contrario, dichos recursos se destinarán al sector moderno, y a la industrialización por los efectos expansivos de modernización que suelen atribuírsele.

De realizarse obras, éstas, si no son de tipo suntuario, son aquellas de infraestructura que, en lo inmediato, no tienen efectos modificadores sobre la estructura social.

b) Apoya programas preexistentes sin innovar

Esta subcategoría reflejará aquellos casos en los que el régimen actuante se limita a continuar programas que ya habrán sido iniciados por gobiernos anteriores.

Ahora bien, aquí lo determinante es la continuidad, de modo que puede tratarse del seguimiento de una política de neto corte social, que priorice al sector tradicional, como también una política convencional que se mantiene un poco ajena a los requerimientos de los sectores marginales, manteniendo sólo aquellos programas anteriores que ya habían comenzado a ser implementados por gobiernos anteriores.

c) Prevalece el criterio convencional aún vislumbrándose objetivos

En una gradación que va de menor a mayor, en este punto se observarán aquellos casos en los cuales se tratan de obtener cambios que provoquen algún tipo de movilización social, pero, sin llegar a afectar las condiciones limites del sistema, es decir, manteniendo sin cambios la esencia de la estructura social.

De tal modo, si bien el grueso de la acción gubernamental seguirá orientada hacia el sector moderno, urbanizado e industrial, también se admitirá la integración de ciertos sectores marginales (sectores populares urbanos, sectores rurales recientemente urbanizados, grupos sin organización laboral o con una mínima capacidad de consumo, etc.) a través de medidas tales como reformas agrarias que no impliquen modificación del régimen de tenencia de la tierra, nuevos sistemas tributarios, libertad de organización sindical, etc.

En suma, este tipo de comportamiento que implica una cierta apertura a los cambios sociales pero manteniéndose dentro del marco convencional, será dable aguardarlo en aquellos regímenes, prosperitarios, progresistas o modernizantes —según la intensidad del cambio propuesto— que recurren a este tipo de apertura ante la existencia de demandas cada vez más intensas de sectores marginales a fin de evitar la polarización de los contendientes externos al criterio, asegurando la estabilidad de su régimen.

d) Reforma social moderada

He seleccionado esta subcategoría como punto de transición entre dos criterios, el convencional Y el reformista. El primero admitirá la reforma social, mientras no modifique la esencia de la estructura social tal como ya estaba conformada en el país a estudiar, V el segundo, por el contrario, considerará que es necesario hacerla a fin de equilibrar las desigualdades evidentes entre el sector moderno y el tradicional, aunque posteriormente no la implemente en toda su amplitud debido a carencia de recursos o a la fuerte oposición de sectores convencionales.

Por tanto, esta subcategoría reflejará cambios importantes, en el régimen de tenencia de la tierra que impliquen la redistribución de tierras no utilizadas y el establecimiento de un sistema de tributación diferencial junto con medidas conexas tales como: reglamentación permisiva del funcionamiento de sindicatos, y protección laboral, planes masivos de educación o de salud pública, etc., sin que pose a ello se modifique de un modo radical la estructura social.

De modo que en la presente, podrán confluir desde gobiernos reformistas que han debido moderar la implementación de sus objetivos ideales hasta gobiernos convencionales modernizantes que no avanzan más en la implementación de medidas de corte social porque hacerlo implicaría —por definición— desviarse de las condiciones prescriptas por el criterio.

e) Reforma social amplia

En la gama de alternativas gubernamentales para el enfoque de la reforma social, la presente subcategoría refleja su más alto grado.

De esta forma, concluimos un esquema que partió de una actitud absolutamente prescindente, si no obstruccionista, llegando a la alternativa presente, que refleja una total apertura a cambios que puedan llegar a modificar la estructura social tal como la encuentra conformada el régimen bajo estudio al iniciar su gobierno.

De allí que sea considerada como factible la aplicación de medidas que, a partir de la redistribución de ingresos —en cuanto ésta implica un cambio de la estructura tradicional al efectuarse modificaciones sobre la capacidad de consumo-ahorro inversión de los diversos sectores sociales— y la redistribución de la tierra con la modificación general del régimen de tenencia de la tierra, aplique todas aquellas otras medidas que puedan implicar la apertura de la estructura social tradicional hacia la movilización ascendente con miras a la posterior integración de sectores desplazados o marginales. No obstante lo expuesto, en ciertos casos será posible observar que pese a los ambiciosos programas de gobiernos reformistas, al querer implementar éstos, sus propuestas deben ser acotadas sea por la falta de recursos, sea porque no consiguen controlar los efectos que la aplicación de dichas medidas produce en diferentes sectores, por lo que son desbordados por los mismos, produciéndose la disminución del consenso con que contaron al comenzar su gestión. Por ello, puede resultar ilustrativo a los efectos de calificar la orientación general de un gobierno dado, su interrelación con la Variable "Logro de los Objetivos de Desarrollo" y la de "Participación política de las masas".

VlI. REFORMA AGRARIA

Dado que el presente modelo metodológico está destinado al análisis de América Latina, he dedicado una variable especial al estudio del criterio gubernamental en cuanto a la reforma agraria en razón de que en estos países uno de los problemas que más controvertidas opiniones origina, es precisamente el del aumento de la productividad en general y de la agrícola en particular.

La relevancia de esta cuestión surge de interrelacionar la denominada por análisis cepalinos "crisis agrícola" con la evolución de los porcentajes de urbanización en constante aumento. La continua disminución de los índices de productividad en términos relativos, sumado a las condiciones de marginalidad en que van quedando los miembros del sector rural, lleva a contemplar muy particularmente la actitud de los gobiernos con respecto a esta cuestión dado que de ella podrá deducirse la importancia que le atribuyan, o no, a la integración de la estructura nacional.

De acuerdo a lo expuesto, esta variable pretende reflejar el comportamiento de diversos gobiernos con respecto a la reforma agraria, según que estos —de acuerdo con el criterio que adopten para su mandato— propongan o no, cambios tales que sirvan para modificar la situación descripta.

Ahora bien, con respecto a la definición de reforma agraria, si bien para Naciones Unidas, reforma agraria, es sinónimo de reparto o distribución de tierra (15), existen conceptualizaciones más amplias que además de la distribución de latifundios entre campesinos o trabajadores con expropiación de los antiguos terratenientes y cambio —o no— de la dimensión de las unidades de cultivo, sino por el agregado que ya se realizara en 1951 ante el Consejo Económico y Social y la Organización para la Agricultura y la Alimentación, el que incorpora otras consideraciones tales como: las de oportunidad de adquirir la propiedad de la tierra o mejorar las condiciones de arrendamiento, reformar las rentas y contribuciones exorbitante y facilitar la obtención de suministros agrícolas que posibiliten el aumento de la producción y la comercialización y elaboración con sus componentes de almacenamiento y elaboración de productos agrícolas (16).

De acuerdo a ello, en la presente variable y en las subcategorías que la misma incluye iré considerando en un orden de menor a mayor, las posibilidades de comportamiento que tiene un régimen dado no sólo en cuanto a la modificación del sistema de tenencia de la tierra, sino a medidas complementarias que en una gradación menor contribuyen a modificar las condiciones de desenvolvimiento del sector rural. Tales: incentivos para la diversificación agrícola por sus efectos expansivos evidenciados en un aumento de la producción y por ende de las posibilidades laborales; recursos para la aplicación de moderna tecnología; implementación de eficientes sistemas de mercadeo; créditos y cooperativas rurales que brinden infraestructura financiera; y por último, infraestructura económica que contribuya al acercamiento de las reglones rurales hacia el Centro interno. Coadyuvando lo anterior, medidas tendientes a la alfabetización masiva y capacitación técnica de los campesinos a fin de favorecer el proceso de modernización agrícola.

De modo que, de acuerdo al criterio que adopte un determinado gobierno para su mandato podrá inferirse una determinada actitud con respecto a la reforma agraria, en cuanto ésta —de implementarse exitosamente— puede tener efectos integradores con respecto al sector tradicional, pero también, puede afectar la situación de privilegio de otros sectores sociales.

De acuerdo a ello, he considerado las siguientes subcategorías:

a) No la considera

Esta subcategoría reflejará aquellos casos en tos que el gobierno adopta una actitud prescindente con respecto a la problemática del sector rural en general, y de su productividad en particular. Por definición es dable aguardar este tipo de comportamiento en aquellos regímenes que responden al paradigma del criterio convencional, en cuanto éste prioriza al sector moderno -en América Latina habitualmente ligado al medio urbano considerando que espontáneamente sus efectos modernizadores se trasladaran al resto de la sociedad, vale decir, al sector rural— y por ende marginan de la reforma agraria dado que la misma ocasionaría cambios en el orden que, precisamente, pretenden mantener. (Si bien se admiten excepciones: caso Gualberto Villarroel en Bolivia).

b) La elimina

Esta subcategoría incluye un comportamiento más extremo, puesto que representa una actitud francamente negativa con respecto a lo hecho por gobiernos anteriores.

No obstante, en principio, se puede suponer que su aplicación no será muy frecuente dado que para que así fuera se requeriría que previamente hubiera sido implementada una reforma agraria con modificación del régimen de tenencia de la tierra que implique redistribución de la misma y reformas tan amplias no han sido hasta el momento características en América Latina.

Salvado lo anterior, en los casos en que se produzcan este tipo de comportamiento, será factible que corresponda a gobiernos convencionales contestarlos de actitudes reformistas de regímenes anteriores o bien a aquellos otros que, sin corresponder a argumentos tan extremos, deciden eliminarla por no distraer recursos que consideran prioritarios para la consecución de otros objetivos.

c) Favorece la agricultura sin hacer la reforma

He seleccionado esta subcategoría como punto de transición entre aquellos comportamientos de tipo restrictivo con respecto a la reforma agraria y aquellos otros que, por el contrario, consideran posible y hasta necesario efectuarla.

De modo tal que la presente abarcará medidas tales como reformas al impuesto a la renta o a las contribuciones exorbitantes, proteccionismo moderado para posibilitar el incremento de la producción interna contra la libre importación de alimentos, suministros de insumos, asistencia técnica y fiscal, créditos agrícolas y por último la creación de un correcto sistema de mercadeo. Estas medidas están destinadas a aumentar la productividad agrícola sin que se pueda considerar que con ellas se ha logrado el cumplimiento del concepto restrictivo de la Variable, vale decir: modificaciones en el régimen de tenencia de la -tierra o cambios substanciales en su correlato más significativo, el sistema de arrendamiento.

d) La desarrolla en forma moderada

La presente subcategoría puede incluir todos los objetivos definidos al tratar la Variable "Reforma Agraria", pero estos no obtienen su exacta implementación sea por falta de recursos, sea porque en la práctica el régimen reconoce la traba de ciertas condiciones límites más allá de las cuales no puede pasar sin peligro para la estabilidad de su gobierno. Caso de gobiernos convencionales con orientaciones prosperitarios, progresistas o modernizantes.

Básicamente esta postura será definida por la exclusión de la consideración de la redistribución de la tierra.

En otros casos, la implementación moderada de medidas de reforma agraria puede deberse a inconvenientes o problemas no previstos que obstaculizan la correcta aplicación de las mismas. V. gr. la conducta de los mismos campesinos beneficiados que suelen desbordar al gobierno ocupando ilícitamente tierras y dando origen, en el lugar de los latifundios o minifundios. Caso de gobiernos reformistas que fracasan en la implementación total de la misma, siendo desbordados por sectores marginales o por los propios terratenientes perjudicados.

e) Favorece la reforma

Esta subcategoría representa el extremo opuesto de aquella que indicaba un total rechazo de la reforma agraria. Por ello, en la misma se contemplarán aquellos casos en los que la constante es que se promueve una modificación del sistema de tenencia de la tierra que implique redistribución de la misma, pudiendo ser mediante expropiación de sus propietarios o no, y con el adecuado redimensionamiento de las unidades económicas de cultivo, en función de las características propias del terreno determinadas por su ubicación geográfica, latitud, condiciones requeridas para cultivos determinados tipos de suelo, etc.

Asimismo, se aplicarán otras medidas complementarias tales como incentivos para la radicación rural, inversión Y créditos para el agro, programas de colonización y extensión agrícola, incorporación de modernos métodos de producción, fertilizantes y productos químicos y como base a todo este cambio, una política de construcción de obras públicas que sirva de apoyatura para dinamizar el proceso de transformación explicitado.
 


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).


*  © Este trabajo es la versión actualizada y renovada de uno que fue realizado durante mi dirección del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) entre 1977-1981. Fue publicado en la "Revistra Argentina de las Relaciones Internacionales", Vol. V, Nro 13, Enero-Abril 1979, CEINAR, Buenos Aires. El análisis abarca fundamentalmente la etapa 1030-1960, con algunos aspectos de actualización a la realidad de hoy especialmente en el marco metodológico y paradigmas de comportamiento del sistema político latinoamericano.
e-Mail: luisdallanegra@gmail.com 
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(1) PINTO, Anibal, "Inflación, raíces estructurales" (México, Fondo de Cultura Económica, 1973) pág. 43.
(2) GERMANI, Gino, "Política y Sociedad en una época de transición" (Buenos Aires, Paidos, 1968) pág. 195 y ss.
(3) Al respecto, para nuestro enfoque de la Variable Il es particularmente interesante el estudio de GERMANI, Gino en su obra ya citada sobre la transformación de una sociedad tradicional en otra de participación mediante dos paros acumulativos: el de movilización social y el de integración nacional. Cap. V.
(4) Ibídem págs. 200/8.
(5) FINER S. E., "Los militares en la política mundial" (Buenos Airas, Ed. Sudamericana, 1969) pág. 17 y ss.
(6) ANDERSON, Charlas W. Op. Cit. pág. 16.
(7) Citado en FINER S. E. Op. Cit. pág. 40.
(8) ANDERSON, Charles W. Op. Cit. págs. 104/9.
(9) Al respecto resulta aclaratorio el análisis efectuado por ANDERSON, Charles, acerca de les revoluciones latinoamericanas. Según el mismo, ninguna de ellas se caracterizó por eliminar totalmente a los contendientes provenientes de regímenes anteriores —diferenciándose en este punto de las revoluciones europeas del S. XVIII—; a lo sumo estos desaparecen resurgiendo en forma muy modificada. En este sentido, dice el citar el ejemplo de las revoluciones cubana, mexicana y Boliviana: "Así, el acento antiimperialista en el pensamiento revolucionario cubano culminó no en la eliminación del contendiente extranjero por el poder, sino en la substitución de un conjunto de contendientes extranjeros (los intereses de Estados Unidos, públicos y privados) por otro conjunto (el bloque soviético). En forma similar, la revolución Boliviana ha sido mantenida en vida mediante infusiones gigantes de ayuda norteamericana, ayuda que ha implicado un papel prominente para los Estadas Unidos en los procesos de toma de decisiones de ese país. Debe hacerse notar que en México los inversionistas extranjeros fueron readmitidos, con el tiempo, al sistema político económico aunque en términos que redujeron radicalmente su capacidad para usar sus recursos económicos como capacidad política". Op. Cit. pág. 127.
(10) Para un análisis mis detallado de los mismos, ver al estudio acerca de las "etapas del desarrollo político" realizado por JAGUARIBE, Helio en "Desarrollo político: sentido y condicionas" (Buenos Aires, Paidós, 1972, Tomo 11), págs. 138/46.
(11)Sobre el fenómeno de modernización ver el estudio de "Crecimiento Económico" de EASTERLIN, Richard A. en "Enciclopedia de Ciencias Sociales" (Madrid, Aguilar, 1977), págs. 228/237.
(12) GRACIARENA, Jorge, "Poder y Clases Sociales en el desarrollo de América Latina" (Buenos Aires, Paidos, 1976), pág. 41.
(13) PINTO, Aníbal, Op. cit., pág. 113 y ss.
(14) GRACIARENA, Jorge, Op. cit, págs. 110 y 37.
(15) NACIONES UNIDAS, "Progresos en materia de reforma agraria" (Nueva York, 1966).
(16) Para un estudio detallado del tema ver "Reforma Agraria" de RAUP, Philip M. en Tierra, Régimen de Tenencia, "Enciclopedia de Ciencias Sociales", Op. cit., págs. 361/5.