UNIVERSO DE ANALISIS *

© Luis DALLANEGRA PEDRAZA

La forma de intervenir y de alternarse los distintos criterios. Llamará la atención del lector, al hecho de que el análisis se haya centrado fundamentalmente en los aspectos económicos y de desarrollo, más que en una serie de variables políticas.
Es necesario destacar este aspecto, ya que no ha sido ex profeso el que se destacaran los criterios de desarrollo. Uno de los supuestos básicos que predominó durante todo el gran período, es que la política ha constituido un obstáculo al cambio. Se trata de gobiernos que implementaron sus políticas de desarrollo fundamentalmente en forma pragmática. Por lo tanto, una vez que cada uno de estos regímenes encontró desde su punto de vista "ideológico" y mediante un análisis económico, la "solución" de los problemas, se dedico a superar todos aquellos impedimentos políticos para la implementación de las recomendaciones orientadas hacia el desarrollo.

Otro aspecto de relevancia, es que en todos los casos, aún en los que hubo un predominio del criterio reformista, las políticas de desarrollo estuvieron ligadas a la inversión externa, como una de las variables principales para su logro. Si bien existieron comportamientos nacionalistas, la "imposibilidad", más que la mentalidad obligaron a una estrecha ligazón con las posibilidades de inversión pública o privada externa.

Por último, y como supuesto importante, se puede decir que en todo el período hubo un predominio del criterio convencional, en el que se alternó con poco éxito, pese al logro de importantes reformas, el criterio reformista. Esto se verá a continuación, al observar la forma en que se han ido distribuyendo o alternando los criterios.

CASOS DE ESTUDIO

I. PREDOMINIO DEL CRITERIO CONVENCIONAL

a) dominio del criterio convencional con gobiernos civiles

Ecuador ha sido el único país en el que el criterio convencional ha sido llevado a cabo principalmente por gobiernos civiles. Pese a que se dieron golpes militares, estos han sido de transición, para dar curso a elecciones. En este país, no se puede hablar de partidos políticos, sino más bien de movimientos ad hoc de orientación personalista manejados por caudillos o personalidades representativas de determinados sectores.

Las políticas de desarrollo estuvieron orientadas fundamentalmente hacia el sector urbano. Si bien la mayoría de las presidencias analizadas fueron desempeñadas por un gobierno de corte populista, no se dio durante todo el período una estrategia de desarrollo reformista. La principal característica de la política ecuatoriana ha sido su constante tendencia a utilizar la ayuda extranjera en todos sus aspectos. Asistencia técnica, ayuda económica y servicios.

b) Alternación del criterio convencional con gobiernos civiles y militares.

Colombia ha sido uno de los países en que se dio esta característica.

A diferencia del Ecuador, la agitación en pro de un cambio más rápido a través de criterios reformistas, generó situaciones problemáticas al rígido equilibrio de poder existente, conduciendo a la intervención política militar.

Mientras en Ecuador, la mayoría del esfuerzo estuvo orientado a crear condiciones favorables a la inversión externa, en Colombia se estableció un sistema de controles variables en materia de política cambiaria, según las circunstancias. A su vez, Ecuador ha contado con un sector moderno de la economía, totalmente rudimentario, motivo por el que se vio obligado a recurrir constantemente a la inversión externa. Por el contrario, Colombia manejó su política pública, hacia el perfeccionamiento de un sector moderno en desarrollo

Las principales causas de estancamiento de la política pública Colombiana, se encuentran especialmente en el período de recesión mundial que sobrevino en la década de los 50', agravado con una crisis en la balanza de pagos.

Tanto Ecuador como Colombia dieron continuidad a programas preexistentes en el campo social, pero que se encontraban en un alto grado de avance para la iniciación del período post-bélico en el caso de este último país.

Si bien en el período que se inicia en la década de los 30', Colombia a los efectos de superar la crisis de la depresión adoptó una política de liberalización; en el periodo postbélico y a todo lo largo, se tornó más conservadora.

Perú es otro de los países que entran dentro de la clasificación de este sub-ítem

Al igual que en el caso Colombiano, hubo dificultades en encontrar una ubicación dentro del sistema político, para los movimientos reformistas. En el caso peruano se procuraron encontrar puntos de coincidencias en diversos períodos pero con poco éxito, llevando a situaciones de golpe de Estado.

De la misma manera que en Ecuador, durante todo el período predominó el criterio convencional, pero a diferencia de éste, el sector moderno peruano observó una más cercana similitud con el grado de desarrollo Colombiano.

Las políticas de cambio han sido prácticamente irrestrictas tal como fue el caso ecuatoriano

c) Dominio del criterio convencional con gobiernos militares

Si bien el caso de Nicaragua se encuentra encuadrado dentro de este sub-ítem, preferimos denominarlo según la terminología de Jaguaribe como de "Socíetas-Scéleris".

Los tipos similares se dan en la mayoría de los países de América Central, con excepción de Costa Rica. Se trata de países con una dimensión geográfica reducida, un importante sector tradicional con casi inexistencia de sector moderno. Tienen un alto grado de marginalidad en una sociedad desigualitaria con un alto índice de coerción.

La élite dirigente, responde principalmente más a pautas de tipo oligárquico que de-élite de gobierno, y la sub-élite conforma el grupo de respaldo de las políticas implementadas por el régimen.

En Nicaragua se ha dado una total interdependencia de los sectores público y privado. Pero -a característica de este fenómeno se encuentra en que el sector privado nacional es pertenencia de la familia gobernante y un grupo de allegados al régimen.

El criterio reformista no ha sido una opción viable durante el periodo postbélico en este país, así como durante la década de los 30'. Se fomentó a la empresa extranjera, implementándose muy limitadas restricciones en materia de política cambiaria y de comercio.

Principalmente, y según las características de los gobiernos convencionales, su política de desarrollo se orientó especialmente al desarrollo de obras públicas.

A El Salvador, lo califico como criterio convencional con predominio de gobiernos militares, ya que aunque reúne muchas de las características de la Socíetas-Scéleris, no fue gobernado por una familia como fue el caso de Nicaragua.

En este país, se destacó el predominio del sector privado en el aumento de la producción, mientras que el sector público se orientó al desarrollo de ciertas empresas industriales básicas y a la construcción de obras públicas, lo que ha llevado a la mayoría de sus gobiernos a demostrar una actitud de cruzada para "inspirar la sociedad en el esfuerzo de desarrollo".

Si bien no surgieron movimientos reformistas, hubo en ciertos períodos una determinada asimilación de ideas reformadoras por parte de los gobiernos militares.

II. ALTERNANCIA DE CRITERIOS CONVENCIONALES Y REFORMISTAS.

En el grupo de países restantes en nuestro análisis, se han dado con mayor o menor posibilidad, gobiernos de tipo reformista. En algunos casos, la alternación entre gobiernos de tipo convencional y de tendencia reformista, ha sido sin discontinuidad. Esto es, que los gobiernos subsiguientes no han deshecho lo que realizaron los anteriores; ni lo han dejado en una situación de estancamiento, sino que lo han continuado según los cánones de su criterio.

En otros casos, esta alternación ha sido con discontinuidades de corte radical. Vale decir, que los gobiernos con tendencia reformadora, han cambiado las políticas seguidas por los anteriores, o han adoptado comportamientos con tendencia arrasadura en el cambio. Mientras que los de tipo convencional revirtieron el proceso, anulando las reformas o adoptando comportamientos reaccionarios.

a) Alternación de criterios convencionales y reformistas sin discontinuidad radical.

El caso de Honduras, se podría clasificar entre los de transición, dado que hubo un predominio del criterio convencional con algunos intentos de afirmación del criterio reformista. La principal causa se encuentra en que el criterio convencional ha sido de corte moderado.

El paso de un criterio convencional a una tendencia reformista, ha sido en forma gradual a lo largo de todo el periodo y en forma totalmente pragmática.

Costa Rica a diferencia de Honduras, tuvo una sucesión alternante de gobiernos convencionales y reformistas en cada periodo electoral. Al igual que este último país, el criterio convencional ha sido de corte moderado y el reformismo de inspiración pragmática, y también moderado.

b) Alternación de criterios convencionales y reformistas con discontinuidad radical

Tanto en Honduras como en Costa Rica, los movimientos reformistas pudieron formar gobiernos, logrando una legitimidad como contendientes por el poder reconocidos por otras fuerzas dentro del sistema político, adoptando por su parte un comportamiento recíproco.

El comportamiento de los tres países restantes, integrantes de este sub-ítem ha sido distinto al de los dos analizados anteriormente.

Tanto en Venezuela, como en Guatemala y Bolivia, los movimientos reformistas pudieron constituir gobiernos durante todo el periodo, pero no fueron absorbidos como en Honduras y Costa Rica, por el proceso político en marcha. Hubo una constante ruptura en la continuidad de ambos criterios, y las élites establecidas no aceptaron a los nuevos movimientos como participantes o contendientes legítimos, del mismo modo que en los momentos en que estos últimos ocuparon el gobierno desecharon lo realizado por los convencionales.

En Venezuela, el establecimiento del régimen reformista fue para adoptar cambios arrasadoramente innovadores, llegándose a una interrupción radical mediante un golpe de Estado que revirtió totalmente el proceso, para acceder nuevamente al gobierno, el movimiento reformista.

En Guatemala se dio un proceso inverso. A partir de un gobierno convencional, surgen gobiernos reformistas, uno de ellos moderado y otro de tendencia izquierdista, para revertirse el proceso y retornar a gobiernos de corte convencional.

En el caso de Bolivia, se arranca de dos gobiernos con características de transformación arrasadura, para pasar al criterio convencional y continuar una sucesión de gobiernos reformadores y convencionales hasta el final del per lodo.

De los países analizados, es el único que estableció un régimen revolucionario en el sentido de la palabra. Se llegó a eliminar a ciertos contendientes.

Las bases del cambio revolucionario estuvieron dadas por la redistribución de latifundios y la nacionalización de las propiedades mineras solamente.

Sin embargo, significaron un hecho importante desde el punto de vista que el 96% de las exportaciones bolivianas se deben a los productos mineros, aunque un mínimo porcentaje fue destinado para el desarrollo del país.

La nacionalización, pese a constituir un hecho revolucionario, poco contribuyó al proceso, principalmente por la ineficiencia burocrática del gobierno.

El que la venta del producto se llevara a cabo por el Banco Minero y la compra de los equipos a través del Banco Central, ambos con una administración excesivamente burocrática e ineficiente, obligó, a principios de la revolución, a muchos pequeños productores a cerrar La Corporación Minera Boliviana (COMIBOL) debió satisfacer una cantidad de demandas excesivas en el sector laboral, para la capacidad con que contaba. La productividad disminuyó, aumentando el ausentismo y los paros laborales. La calidad de los minerales bajó en las zonas en explotación existentes, ya que las vetas más ricas hablan sido extraídas con anterioridad al hecho de la nacionalización. Además, los costos de producción eran muy altos debido a la dependencia del transporte y a la ineficiencia de la fuerza trabajadora. Por añadidura, en la década de los 50' sobrevino una baja mundial en los precios del estaño.

En lo que hace a la reforma agraria, el propósito fue eliminar los latifundios subexplotados. Sin embargo, la redistribución de la tierra fue más una medida de legalización de la ocupación de las tierras "invadidas" en el momento de la revolución.

La administración de la reforma fue muy irregular" y la productividad agrícola disminuyó sustancialmente. Esto significó un importante gesto en divisas debido a la necesidad de importar alimentos. La principal causa pudo deberse a que se redistribuyeron algunos predios que operaban eficientemente aunque eran la minoría, y por su lado, la mayoría de las parcelas de la subdivisión eran demasiado pequeñas para explotarlas eficientemente.

El problema no era ya el latifundismo, sino el minifundismo; habiendo logrado con esto el gobierno, favorecer la agricultura de subsistencia más que una economía de cambio nacional.

El nuevo propietario no fue educado, ni equipado adecuadamente, y tampoco recibió capital ni los servicios de comercialización necesarios.

Es destacable que se realizaran ingentes esfuerzos en el sentido antes descripto; pero la magnitud de la reforma, superó a las posibilidades del gobierno en materia de recursos.

Los problemas inflacionarios provenientes desde la guerra del Chaco; la fuga de capitales y las presiones sindicales, distorsionaron totalmente la economía, debiendo recurrirse a programas de estabilización mediante asistencia técnica y financiera externa; especialmente norteamericana pública y privada y del Fondo Monetario Internacional (FMI).

La excepción dentro de esta situación, la constituyó la producción petrolera llevada a cabo por YPF boliviana, que en el periodo revolucionario aumentó cinco veces. Sin embargo, el MNR promulgó un código petrolero en 1956, estimulando la inversión extranjera.

Debe tenerse en cuenta de todas formas, que una de las principales trabas de la revolución boliviana, fue que se llevó a cabo en un país con escasa integración nacional, bajo nivel de desarrollo de la infraestructura y poco potencial productivo.


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).


*  © Este trabajo es la versión actualizada y renovada de uno que fue realizado durante mi dirección del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) entre 1977-1981. Fue publicado en la "Revistra Argentina de las Relaciones Internacionales", Vol. V, Nro 13, Enero-Abril 1979, CEINAR, Buenos Aires. El análisis abarca fundamentalmente la etapa 1030-1960, con algunos aspectos de actualización a la realidad de hoy especialmente en el marco metodológico y paradigmas de comportamiento del sistema político latinoamericano.
e-Mail: luisdallanegra@gmail.com 
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