COMPRENDIENDO LA RACIONALIDAD
DEL SISTEMA POLITICO LATINOAMERICANO
©  Luis DALLANEGRA PEDRAZA *

Pareciera que no existe una concatenación entre la América Latina económica y la América Latina política.

Por un lado, la región ha alcanzado niveles de crecimiento de su producto bruto importantes, una relativa estabilidad monetaria, una creciente confiabilidad por parte de los inversores internacionales, ha crecido como mercado consumidor y avanza lenta pero firmemente en la generación de procesos integrativos que facilitarán la realización de comercio y negocios.

Sin embargo, desde la perspectiva política y social, se observan ciertas situaciones preocupantes que hacen temer por el futuro de los paises de la región.

Con motivo de la Cuarta Conferencia de Presidentes Americanos –Segunda Cumbre bajo la presidencia de Clinton- el gobierno norteamericano hizo público un informe, en el que prácticamente se predice que Colombia en el término de cinco años, puede transformarse en un "narco-Estado", debido a la acción de los narcotraficantes y de la guerrilla que controla gran parte del país. Con las últimas elecciones en las que ganó el candidato conservador Pastrana y el inicio del proceso de negociación con los sectores de la guerrilla, pareciara que esto podría revertirse, aunque los acontecimientos desde su asunción no lo acompañan.

En Brasil la noticia más importante es la creación de un "ejército privado" por los "fazendeiros" que se han visto perjudicados por la toma de tierras por el grupo de los "sin tierra", mientras que el ejército oficial brasileño pareciera encontrarse en un letargo de indecisión y oficialmente no dar respuesta, a la vez que el gobierno tampoco tiene una respuesta política a tan importante situación que tiene que ver con una histórica lucha por realizar, o no, la reforma agraria y resolver los problemas sociales.

En México el gobierno no logra resolver, ni militarmente ni políticamente, el problema de Chiapas, generándose situaciones de derechos humanos que toman estado público mundial, sin alternativa de encontrar una vía pacífica. A esta situación habría que agregar el creciente disconformismo social generado por situaciones de desempleo y pobreza crecientes derivados del ingreso de México al NAFTA. El propio gobierno mexicano está buscando alternativas de acercamiento a otros procesos, como la Unión Europea y el MERCOSUR, con el objeto de tomar equidistancia.

En Chile, cuyo modelo económico es ponderado por el FMI y otros organismos internacionales, a la vez que por gobiernos del mundo industrializado, hay una "pulseada" política entre el gobierno y Pinochet, dejando la imagen de que, en el mejor de los casos, el presidente Frei alcanza a controlar el 50 por ciento del país, en temas que tienen que ver con la administración de asuntos vinculados a comercio y relaciones comerciales internacionales, pero nada con lo militar, u otros temas que tienen que ver con derechos humanos y manejo de la justicia.

Con la detención por parte del gobierno británico, el gobierno chileno realizó una forzada defensa de sus derechos soberanos, planteando la territorialidad de la Justicia. Esta actitud por parte del gobierno chileno, más allá de las discusiones jurídicas, está basada en el temor de la reacción de las fuerzas armadas y la derecha chilena, en el caso de que Pinochet sea juzgado.

En América Latina, el fin de las dictaduras no se dio de la misma manera en todos los países. En la Argentina el fin vino como resultado de la derrota en la guerra de las Malvinas, aunque el gobierno militar estaba ya muy desgastado por su fracaso económico-político. El caso opuesto fue el de Chile. Los de Uruguay y Brasil se parecen a este último, aunque no en el éxito económico liberal. En Chile no hubo nada parecido a una retirada de las fuerzas armadas, sino una transición pautada desde el poder personalista de Pinochet.

El caso chileno marcó una clara retención del poder por parte de las fuerzas armadas, lideradas por Pinochet. En la Argentina, las fuerzas armadas actuaron como un grupo de presión más que como un factor de poder; consiguiendo las leyes de Punto Final y de Obediencia Debida, en el gobierno de Alfonsín y  el indulto presidencial con Menem. No obstante ello, se logró juzgar y mandar a prisión a las juntas militares luego de la condena social planteada por la Conadep. En Uruguay y Brasil, si bien hubo una salida pactada, las instituciones republicanas lograron consolidar luego una razonable hegemonía en el sistema político.

Chile llegó a la democracia, luego de un gobierno militar que tuvo éxito económico liberal, aunque a un gran costo social, que sólo una dictadura podía transitar sin peligro. No obstante, los militares salientes establecieron su reaseguro a través de restricciones institucionales que venían de la Constitución aprobada en el plebiscito de 1980 y de leyes complementarias que reducían la capacidad política del nuevo gobierno; poderes de veto por parte del ejército, conducido por el ex dictador, y absoluta restricción para resolver por vía judicial las violaciones a los derechos humanos.

Las fuerzas armadas retuvieron la total autonomía para la designación de sus mandos, una autarquía financiera a través de un porcentaje fijo de las ventas de cobre por la empresa estatal y la capacidad para designar senadores.

La retirada de la dictadura tuvo origen en un plebiscito de octubre de 1988, en el que si bien el pinochetismo fue derrotado, obtuvo el 43 por ciento de los votos. Un año después, en las primeras elecciones presidenciales Aylwin, el candidato de la Concertación, obtuvo el 55 por ciento, pero las derechas, divididas en dos partidos, recogieron similar porcentaje que en el plebiscito: más del 40 por ciento.

Tradicionalmente, el mapa político chileno ha tenido una configuración parecida: entre izquierda, centro y derechas se han repartido por tercios el electorado, y esa proporción no ha variado sensiblemente en el pasaje de la dictadura a la actual democracia.

En el contexto del MERCOSUR, los dos socios más importantes, Brasil y Argentina, mantienen disputas permanentemente debido a problemas comerciales mutuos, a la vez que, la posición respecto de la creación de un Area de Libre Comercio Americana (ALCA) es diferente, según la perspectiva del presidente Fernando Henrique Cardozo o del presidente Carlos Menem.

Para Cardozo, primero habría que fortalecer el MERCOSUR, e incluso crear un Area de Libre Comercio Sudamericano (ALCSA) para negociar desde una posición más fuerte la creación de un ALCA. Para Menem, debería crearse un ALCA ya. Considera al MERCOSUR un area de negocios importante, pero tiene preferencias por estrechar vínculos comerciales con Estados Unidos, en la creencia de que esto le traerá mayores ventajas; más allá de su discurso errático en el que declara su preferencia por el MERCOSUR y demanda un mayor aperturismo comercial por parte de Estados Unidos.

El gobierno chileno ha manifestado reiteradamente su interés por el ingreso al NAFTA, con la expectativa de que el presidente norteamericano pudiera contar con el "fast track" (vía de decisiones rápida) para oficializar de la manera más rápida posible su ingreso. El gobierno argentino de Menem en reiteradas oportunidades manifestó el interés de ser el siguiente país, después de Chile, para ingresar al NAFTA.

La Cumbre de Presidentes Americanos(abril 1998) pareciera que se vio ensombresida, atendiendo a las expectativas manifestadas por los gobiernos latinoamericanos, debido a que el presidente Clinton no fue autorizado por el senado norteamericano a utilizar el fast track. Con esto, los latinoamericanos demostraron una vez más que su política, es ver qué es lo que pueda darles Estados Unidos, en vez de tener un proyecto propio de desarrollo, comercio e inserción internacional.

En los 38 años de historia integracionista que tiene América Latina, no se ha alcanzado un mínimo nivel de coordinación de políticas, en ningún nivel: comercio, defensa, relaciones exteriores, solución de la problemática social; etc..

Hoy es un área de negocios importante, disputada por la Unión Europea (UE), que ve con preocupación la creación de un ALCA, ya que teme que Estados Unidos le pueda sacar ciertas ventajas a los acuerdos que ya han celebrado con el MERCOSUR. Por su parte, al gobierno norteamericano le preocupa el estrecho relacionamiento que se viene dando entre MERCOSUR y UE. Hay que considerar que Estados Unidos ha sido históricamente un país con vocación aislacionista. Siempre generó alianzas, pero se reservó el derecho de mantener su independencia. Sin embargo, con el fin del sistema bipolar y la desintegración de la URSS, se encontró con que tiene que competir bis-a-bis con la UE y con el mundo asiático, por lo que, de manera inédita, decidió generar un bloque económico que le permita maximizar sus posibilidades. El NAFTA es el primer paso y el ALCA será el segundo.

¿Cuál será el rol de América Latina en ese ALCA? ¿Cómo se creará? ¿Será la resultante de la convergencia y puesta en común de los procesos existentes, o se creará desde cero independientemente de los procesos habientes? Estos temas han sido manifestados como una preocupación central, por el Secretario de Comercio Brown en la Cumbre de Presidentes Americanos celebrada en diciembre de 1994 en Miami; sin embargo, aún no se ha inciado una discusión seria al respecto.

Entretanto, América Latina, más allá de ser una región geográfica y una crecientemente importante área de negocios apetecible para la UE y para Estados Unidos, no existe como un sistema político. Sus gobiernos se reunen pero nada tienen en común ni pareciera que quisieran tenerlo, salvo a través del "vértice" de su relacionamiento con Estados Unidos.


Foto Autor Esta página fue hecha por Luis DALLANEGRA PEDRAZA

* Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).


© DALLANEGRA PEDRAZA, Luis, Comprendiendo la Racionalidad del Sistema Político Latinoamericano, http://luisdallanegra.bravehost.com/Amlat/racamlat.htm
e-Mail: luisdallanegra@gmail.com 
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