Construcción “Inteligente” de Poder: Cómo Operar sobre las Asimetrías del Sistema Mundial

Luis Dallanegra Pedraza 1

Introducción

Pensar en el sistema mundial y su configuración, es hacerlo en términos de la permanente asimetría que existe. La direccionalidad del sistema es función del poder estructural vigente (Dallanegra Pedraza, Luis, 1998, págs. 9-11). El poder está presente en todas las configuraciones sistémicas en la historia de la humanidad, es una variable crítica, necesaria para entender el funcionamiento del sistema político, estatal y mundial. Pocos lo tienen, es un elemento escaso y difícil de conseguir. Es más fácil perder poder, que alcanzarlo en un contexto que es dinámico, como el sistema mundial.

Poder” no es un concepto unívoco, sino multívoco. Tiene significación y magnitud sobre el funcionamiento del sistema, así como en las posibilidades de la política exterior, y debe ser considerado en forma adecuada y científica, para entender en términos reales, por qué se da una estructura mundial asimétrica y qué factores son los que favorecen el cambio. Sólo se puede hablar de poder en términos relativos. Implica hablar de “acción”, o la capacidad de un actor para ejercer control sobre otro. En general esto ocurre en términos económicos o militares. Cuando no se da este tipo de acción, existe la presunción errónea de que no hay poder. No obstante, existe un poder efectivo, logrado a través de la “influencia”, o la capacidad de cambiar el curso de una acción o punto de vista en otro actor. Hans Morgenthau (1963, pág. 46) dice que poder es la influencia que un actor ejerce sobre otro. Diferencia “poder material” de “poder político”, indicando que la manifestación más frecuente es la última, ya que la utilización del poder material es en casos en que el poder político fracasa o no alcanza 2.

La idea de poder en sus diferentes acepciones no es nueva. En una leyenda japonesa del Siglo VII se relata sobre sanshu no jingi, tres objetos sagrados que tenía la Diosa del Sol Amaterasu, símbolos del poder imperial: la espada que aludía al poder de la fuerza o militar, la joya que aludía al poder económico -poder material planteado por Morgenthau-, y el espejo que es el reflejo de la Diosa, y concuerda con la sabiduría, el conocimiento y la atracción (Villamizar Lamus, Fernando, 2012, págs. 33-51) -que equivaldría al poder político en los términos de Morgenthau-.

América Latina forma parte del grupo de países en el mundo, que constituyen más de los dos tercios de Estados sin poder suficiente para generar reglas -régimen- o, al menos, modificarlas, salvo en contados casos que no son suficientemente aprovechados como para producir cambios cualitativos a aquellos países o grupos que pueden generar impactos significativos en el sistema e incidiendo sobre los más poderosos, como -por dar un ejemplo- los países de la OPEP, que se han enriquecido, pero no han modificado sus capacidades, sus niveles de desarrollo ni su inserción mundial. Creció la corrupción y no invirtieron en educación superior, capitalización, investigación científica-tecnológica, industrialización y producción de alimentos autosustentable.

En este trabajo, trataré de analizar, con una metodología realista-sistémica-estructural (Dallanegra Pedraza, Luis, 2009), el poder desde la perspectiva de los poderosos en sus diferentes manifestaciones, y los obstáculos y factores que intervienen para dificultar -e incluso impedir- su obtención por los “periféricos”.

Poder Duro, Blando e Inteligente

Joseph Nye (2004a) describe tres tipos de poder: el Poder Duro (Hard Power) constituido por la capacidad militar y la económico-financiera; el Poder Blando (Soft Power) o la habilidad de obtener lo que se quiere a través de la persuasión y la atracción; y el Poder Inteligente (Smart Power) o la capacidad de combinar el Poder Duro de la coerción -garrote- o el pago con el Poder Blando -zanahoria- de la atracción hacia una estrategia exitosa. Para el autor, un ejemplo de Poder Duro fue la acción militar para ganar en la II Guerra Mundial, el Poder Blando llegó con el Plan Marshall -habría que agregar Alianza Para el Progreso para América Latina-, y el Poder Inteligente, en términos generales, lo logró Estados Unidos durante la etapa de la Guerra Fría. Un ejemplo histórico de aplicación de Poder Inteligente se dio en la Prusia del Canciller Otto Bismarck, al generar los sistemas de alianzas ad hoc (1871-1890) para mantener el equilibrio y balance de poderes en el contexto europeo del Siglo XIX y, sobre todo, aislar diplomáticamente a Francia (Mommsen, Wilhelm, 1985). Formas similares de Poder Inteligente son los sistemas de seguridad colectiva durante la guerra fría al estilo de la OTAN, particularmente para actores como los europeos, ya que se beneficiaron del Poder Duro de Estados Unidos, además de la logística del conjunto para protegerse de la URSS a la vez que utilizaron el Poder Blando para mantener la alianza vigente y fuerte. En este concepto no entra el TIAR, al menos para América Latina, ya que Estados Unidos lo utilizó para “disciplinar” a la región (Dallanegra Pedraza, Luis, 1994).

La habilidad de obtener lo que se quiere a través de la atracción, lograr que otros ambicionen lo que uno quiere ofrecer más que coaccionar, absorbiendo a terceros, surge del atractivo de la cultura de un país, de sus ideales políticos y de sus políticas. Cuando se puede conseguir que otros admiren los ideales y que quieran lo que uno tiene, no es necesaria la represión para moverlos en la dirección deseada. La seducción es siempre más efectiva que la coerción, y muchos valores como la democracia, los derechos humanos y las oportunidades individuales son profundamente atractivos; pero, la atracción puede volverse repugnancia, cuando se actúa de forma arrogante y se destruye el mensaje real de los valores más profundos.

La guerra de cuatro semanas en Irak en la primavera del 2003, fue una gran exhibición de Poder Duro, pero no solucionó la vulnerabilidad de Estados Unidos frente al terrorismo. Fue, además, costosa en términos de Poder Blando (Nye, Joseph, 2004a).

Las investigaciones que se han llevado a cabo en relación con el Poder Blando muestran, al menos, cuatro preocupaciones principales respecto de su aplicación (Morales Ruvalcaba, Daniel Efrén, 2012): 1) Conocer las especificidades del Poder Blando de cada país. Las fuentes del Poder Blando son disímiles, de distinto alcance y con diversas funciones. Lo que algunos consideran como un recurso de Poder Blando, para otros puede no tener significación o resultar contraproducente al poder nacional. 2) La relación del Poder Blando con la Política Exterior. Prestar más atención al Poder Blando como instrumento de cooperación multilateral. A partir de que se busca promover y ejercer el Poder Blando como instrumento de política exterior, éste siempre es acompañado -explícita o implícitamente- de Poder Duro, como dos caras inseparables del mismo poder nacional. 3) Evidencias del efecto que produce el Poder Blando sobre otros. Especialmente desde la perspectiva de la capacidad de influir sobre las decisiones de otros. 4) Validez de la idea del Poder Blando en las relaciones internacionales. ¿Todos los Estados pueden desarrollar el Poder Blando? ¿Qué Estados pueden ejercerlo de manera efectiva?

Algunos autores consideran que el concepto de Poder Blando ha sido usado con mucha trivialidad, y cuestionan si este tipo de poder sirve al liderazgo de un país o si sólo crea una falsa ilusión. Otro cuestionamiento es el grado de utilidad del concepto de Poder Blando con los Estados “débiles” o “periféricos”, que carecen de capacidad de generar reglas -régimen- e incluso, en muchos casos, de modificarlas (Dallanegra Pedraza, Luis, 2009).

Para Joseph Nye (2004a), un país podría obtener los resultados que desea en política internacional debido a que otros países -admirando sus valores, emulando su ejemplo, aspirando a sus niveles de prosperidad y apertura- quieran seguirlo. Este Poder Blando -conseguir que otros quieran los resultados que uno quiere- coopta a la gente en vez de coaccionarla. También puede ser una ideologización de la realidad, en la que se piensa que emular a actores como la ex-URSS, Cuba o la Venezuela de Chávez, trae beneficios al país en su lucha contra la dependencia, la pobreza, el subdesarrollo, e incluso mejoraría -a través de la “resistencia”- su posición internacional. La visión moralista de las relaciones internacionales, que considera que la política de poder es esgrimida por los “malos” -imperialistas, capitalistas o burgueses-, pontifica -ingenuamente- que todo cambiará, cuando éstos caigan (Dallanegra Pedraza, Luis, 2009, págs. 116-118), en vez de “construir poder” de manera inteligente y solapada para modificar su statu quo, al estilo de Japón en la postguerra, que construyó poder en áreas que no eran sensibles para potencias como Estados Unidos, y generó un cambio de paradigma global con la microelectrónica 3. Otros que construyeron poder de manera inteligente fueron, en el plano individual, la República Federal Alemana y de manera conjunta, la Comunidad Económica Europea, hoy Unión Europea.

De acuerdo con Nye Joseph (2004b, pág. 77) el Poder Blando surge de fuentes tales, como la atracción cultural e ideológica, tanto como de reglas e instituciones de regímenes internacionales. Estados Unidos tiene más poder cooptativo que otros países. Las instituciones que rigen la economía, las finanzas y el comercio mundial, como el FMI y el GATT -hoy la OMC-, tienden a encarnar principios de libre mercado, que coinciden con la ideología y la sociedad de los actores dominantes en esas organizaciones. Javier Noya (2007, pág. 140) tiene críticas al concepto de Joseph Nye: 1) el Poder Blando no es poder: para algunos es demasiado “Blando” para ser poder, para otros es el Poder Duro matizado e ideologizado; 2) las fuentes y gamas del poder son mucho más heterogéneas, no se limitan a Duro y Blando; 3) No hay teoría real del Poder Blando, ya que ésta habla más de Estados Unidos que de una nueva forma de poder; 4) el Poder Blando es tan sólo una cara de la misma moneda, en el entendido de que históricamente los grandes imperios y las potencias mundiales siempre han ejercido el Poder Duro para reforzar el Blando cuando éste falla. De manera que es un poder subsidiario a un “Poder Sombra” del Duro. El concepto de Poder Blando es una idea que se flexibiliza y desdibuja tanto, que cualquier recurso (Duro o Blando) es poder, siempre que esté revestido de legitimidad, por lo que sólo puede ser eficaz como ideología. El Poder Blando se debe denominar “Poder Simbólico”, al trasladarse al terreno subjetivo donde “la percepción y (des)legitimación es parte esencial del poder” (Noya, Javier, 2005, págs. 3-6).

Relevancia del “Poder Inteligente”

Joseph Nye (2011, págs. 22-24) desarrolló el concepto de Poder Inteligente, para equilibrar la falsa percepción de que el Poder Blando por sí solo pueda producir una política exterior operativa. Lo definió como “la habilidad para combinar los recursos del Poder Duro y el Poder Blando en estrategias efectivas. Si tuviéramos que elegir entre el poder militar o el Poder Blando en la política mundial, optaríamos por tener poder militar. Pero el Poder Inteligente sugiere que es mejor contar con ambos”.

Las relaciones globales se han ido alejando del control exclusivo de los Estados-Nación, a partir de la segunda mitad del siglo XX y esto se ha ido profundizando con el fin del sistema bipolar, acercándose de forma creciente al control de actores no estatales, especialmente de carácter transnacional. El poder es compartido con actores no estatales, aún en los casos de los Estados más poderosos (Dallanegra Pedraza, Luis, 2001, Caps. II y III. También Joseph Nye 2011, pág. XVII).

Poder Blando de Rusia

Si se compara el Poder Blando de Rusia con el de Estados Unidos o Francia, es posible observar distintas magnitudes y amplias distancias. Para Andrei Tsygankov (2006, pág. 1080), el Poder Blando de Rusia sobre la región de la antigua URSS, es especial. Las frecuentes referencias de Putin a la “histórica unidad del pueblo” en la región y la creación de un departamento especial para las Relaciones Interregionales y Culturales con países extranjeros en el Kremlin, indica que las autoridades están comenzando a tomar la dimensión del Poder Blando más seriamente. Tsygankov (2006, pág. 1081), siguiendo a Joseph Nye, identifica en el Poder Blando tres componentes: i. La legitimidad política: creación de instituciones y credibilidad en el liderazgo; ii. la interdependencia económica: el atractivo de los mercados de trabajo de la economía nacional, finanzas o sistema de comercio, hacia otros; y iii. los valores culturales: el atractivo de las características lingüísticas, religiosas, educacionales e históricas, así como productos tecnológicos”; que ha desarrollado Rusia a partir del fomento de las relaciones bilaterales -con la participación del sector privado- con cada uno de los países ex-soviéticos; el liderazgo político y la creación de instituciones regionales como la Organización de Cooperación de Shanghái en coordinación con China -2001-, el Espacio Económico Común con Bielorrusia, Kazajistán y Ucrania -2003- y la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva con Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán y Armenia -2003-; la creciente migración laboral por parte de los países ex-soviéticos hacia Rusia 4; la progresiva presencia de Rusia en las economías ex-soviéticas, especialmente en el sector energético; y el considerable avance del atractivo de los valores culturales de Rusia en la región, a través de la promoción del idioma y de la penetración de los medios de comunicación rusos; han favorecido el crecimiento de su Poder Blando. Sin embargo, a pesar de la creciente importancia del Poder Blando en la política exterior de Rusia -como resultado también de un mayor pragmatismo en la valoración de amenazas y una nueva visión de la región ex-soviética más abierta- desde el gobierno de Vladimir Putin, ésta no ha sido en consenso con todos los dirigentes y tomadores de decisiones. Por el contrario, Tsygankov (2006, págs. 1085-1086) distingue tres escuelas de pensamiento: 1) los “occidentalizadores” (westernisers) que “perciben a Rusia esencialmente como una nación occidental y a Occidente como la única civilización viable y progresista en el mundo. Sólo a través de la asociación con Occidente y sus instituciones multilaterales, Rusia será capaz de abordar sus dilemas regionales”; 2) los “imperialistas”, que conciben que “Rusia está destinada a contraponerse a la influencia de Occidente en el mundo y que hay pocas cosas fuera de los límites cuando se trata de restaurar el poder de Rusia”; y 3) los “estabilizadores” -entre los que se puede identificar a Vladimir Putin- que “creen que el objetivo clave de Rusia es su modernización económica y el rol del Poder Blando es el de asistir a la nación, proveyendo mayor seguridad y estabilidad en su periferia”.

Mientras que los estudios de caso anteriores observaban el Poder Blando y su instrumentalización de forma unitaria, Tsygankov lo entiende como una característica del poder nacional inherente a la política exterior (Morales Ruvalcaba, Daniel Efrén, 2012, pág. 11).

Los Casos de Japón y China como Formas de Construcción de Poder Blando

Poder Blando en Japón

Después de la Segunda Guerra Mundial, Japón disponía de recursos muy limitados. Su dirigencia decidió no pensar qué les hacía falta, sino cómo aprovechar lo que tenían.

El 14 de Agosto de 1945, el gobierno imperial japonés notificó a los Aliados su aceptación de las condiciones establecidas para su rendición. La Comandancia Suprema de los Aliados en Japón, encabezada por el General Douglas Mac Arthur, tenía la misión de: 1) asegurar que Japón no pudiera volver a ser una amenaza para Estados Unidos o el mundo; 2) establecer un gobierno responsable y pacífico; y 3) proceder al desarme y democratización de Japón a través de reformas políticas, económicas y sociales. Cerca de 5.700 criminales de guerra fueron enjuiciados por cortes internacionales 5 de los que 920 fueron encontrados culpables; 200 mil ultra-nacionalistas fueron purgados del servicio público; la religión Sintoísta dejó de ser oficial; las grandes compañías fueron disueltas; fueron implementadas reformas agrarias y el servicio civil fue redefinido. Se promulgó una nueva Constitución en 1946. Se transfirió la soberanía del Emperador a la gente (democracia); Japón renunció al derecho a la guerra (pacificación), y se garantizó a los ciudadanos varias libertades civiles. La Dieta (Parlamento) fue declarada como el más alto órgano de gobierno, con una estructura de dos cámaras. Se transformó el sistema judicial en un poder independiente y de igual jerarquía a los demás poderes. Se democratizó el altamente elitista sistema educativo, impulsándose un sistema de educación primaria y secundaria obligatorias, y la preparatoria y la educación superior opcionales. La mujer adquirió igualdad respecto al hombre ante las leyes.

Para 1960 el PIB de Japón se ubicaba entre los cinco mayores del mundo, solo detrás de Estados Unidos, Alemania, Inglaterra y Francia; para 1968 se encontraba en segundo lugar detrás de Estados Unidos (Fukui, Haruhiro, 1989).

Japón: Cómo Construyó Poder Económico

En los ’50 Japón comenzó un proceso que se puede traducir en el aprovechamiento eficiente de los recursos disponibles para lograr riqueza. Inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, un grupo de mujeres que se las conoció como “extensionarias de mejoramiento de vida”, comenzaron a recorrer Japón, empezando por las áreas rurales, hablando con los campesinos, planteándoles que no tenían por qué conformarse con la vida que tenían. No brindaron tecnología ni regalaron alimentos o agua, sino que ofrecieron, a manera de ideas, soluciones para ir mejorando algunos procesos y facilitar la vida campesina; pero eran éstos quienes debían tomar las medidas y los que hacían todo el trabajo para mejorar. Este proceso evolucionó y adoptó el nombre de kaizen -kai = cambio y zen = bueno-, una cultura más allá de lo empresarial, está instaurada en el inconsciente del japonés; no luchan entre sí, ni compiten para ser mejor que el vecino, luchan y compiten consigo mismos, para mejorar cada día (Cattaneo, Valeria). Tres factores sirvieron de base para el resurgimiento del capitalismo en Japón: 1) La aprobación y el apoyo económico y político de Estados Unidos a la recuperación económica. Revestía la posibilidad de fomentar, en la periferia del continente asiático, una economía capitalista próspera que sirviera de barrera a la amenaza del comunismo. La ayuda norteamericana se materializó en la introducción de tecnología de avanzada y capitales, y en el impulso al comercio en el sudeste asiático. 2) La alianza entre el Estado japonés y los intereses de los grandes grupos de poder económico. El Estado sería el responsable de la formulación de una política industrial, comercial y financiera coherente, que promovería el crecimiento y la competitividad en industrias seleccionadas, como la industria pesada, química, automotriz y electrónica. El Ministerio de Industria y Comercio Exterior (MICE) creado en 1949, se convirtió en el defensor de los intereses de los grandes grupos empresariales. Para 1960 la economía japonesa estaba dominada por unos pocos fabricantes a gran escala, entre los que se encontraban algunos de los conglomerados como Mitsubishi, Mitsui, Sumitomo y Fuji. También había empresas dedicadas a las nuevas producciones de artículos eléctricos, electrónica y automóviles, como Matsushita Electric, Hitachi, Toyota y Nissan. Debido a que el MICE controlaba el comercio exterior, todas estas empresas contaban con cierta protección frente a la competencia extranjera. 3) El debilitamiento de los sindicatos obreros combativos, precondición necesaria para la implantación de nuevas técnicas de producción y de organización del trabajo que permitieron elevar la productividad.

Una de las herramientas gubernamentales más importantes con fines económicos en el ámbito del Poder Blando, es la llamada Nation Branding (marca nacional) (Gómez Aragón, Anjhara, 2016). A la creación de políticas de promoción que equiparan un país con una marca comercial, se lo llamó “Cool Japan”, y fue desarrollado por el Gobierno de Japón desde el 2002 (González Represa, María Cristina, 2016, págs. 303-312). Con el Nation Branding, se construyó una imagen del país, para ser exportada y conseguir beneficios económicos, políticos o diplomáticos. Según Peter Van Ham, (2001, págs. 2-5): es una estrategia ideal para países que no tiene suficientes recursos de Poder Duro. Para Keith Dinnie (2008) “el objetivo del Estado es conseguir una parcela de poder internacional, a través de sus recursos -cultura, valores, normas-”.

Construcción de Poder Blando en China

Tras años de concentrarse en el Poder Duro, China comenzó una incorporación paulatina de estrategias de Poder Blando para el logro de sus objetivos, introduciéndolo de manera explícita en el discurso y en la política exterior como una forma de mejorar la imagen del país en el exterior (Rodríguez Aranda, I. y Leiva van de Maele, D., 2013, pág. 4). Este modo de actuar en política exterior, trajo consigo dos conceptos centrales durante el gobierno de Hu Jintao: 1) El ascenso pacífico: Basado en los principios de la coexistencia pacífica, ya formulados en el tratado entre India y China en 1954, que se convirtieron en el eje ideológico del MONOAL 6 (González Parias, C. H. y Mesa Bedoya, J.C., 2016, págs. 17-32). Introdujo la noción de China como potencia emergente responsable, que debía presentarse como un gran poder pacífico, no amenazante, pero sin renunciar a los derechos y responsabilidades por su nueva posición en el mundo (Rocha Pino, Manuel de Jesús, 2006, pág. 706). 2) El mundo armonioso: Cuyo origen es la filosofía de Confucio que expuso: a pesar de que el mundo está lleno de diferencias y contradicciones, el hombre honrado debe equilibrarlas y conseguir la armonía (Rodríguez Aranda, I. y Leiva van de Maele, D., 2013, pág. 5), y desarrolla cinco principios: i) una estrategia ganar-ganar; ii) el desarrollo pacífico; iii) el respeto a la diversidad; iv) la cooperación y coordinación; y v) la coexistencia pacífica, con lo cual crea un nuevo concepto de seguridad basado en la confianza, el beneficio, la igualdad y la colaboración mutua, que respeta el derecho de cada país de escoger su propio sistema social y económico de acuerdo con su realidad nacional (Shixue, Jiang, 2008, pág. 33. También Rodríguez Aranda, I. y Leiva van de Maele, D., 2013, pág. 5).

Una de las estrategias de Poder Blando ha sido la difusión cultural. Uno de los símbolos de esa estrategia se desarrolló a través de la difusión de los institutos Confucio en el mundo 7, que se vinculan a universidades y centros educativos.

La VI Sesión Plenaria del XVII Comité Central del Partido Comunista Chino (PCCH) planteó reforzar aún más el Poder Blando de la cultura nacional (Junging, Yi, 2012). Llegaron a un alto grado de concientización teórica respecto de la construcción cultural del Poder Blando. Se planearon diferentes niveles: Primer nivel: enriquecer la vida cultural de las masas mediante productos culturales, para garantizar sus derechos e intereses en este campo. Se destaca el carácter de bien público de la cultura. Segundo nivel: potenciar la vitalidad de las actividades culturales y enriquecer el suministro de productos culturales, apoyándose en la innovación institucional y la tecnológica, para satisfacer las demandas culturales de las masas e incrementar la fortaleza económica del país. Tercer nivel: tener el sistema de los valores clave del socialismo como mando para desplegar las funciones educativa y formadora de la cultura, y para fomentar en toda la nación el cultivo de la ética, los ideales y las convicciones y la ampliación de sus horizontes espirituales. Cuarto nivel: aglutinar la fuerza de los chinos en valores y creatividad, con el fin de configurar, en el contexto de la globalización económica, un Poder Blando de la cultura nacional internacionalmente competitivo e influyente. El concepto de Poder Blando no se agota en el de cultura, sino que se compone del atractivo del sistema estatal, la fuerza inspiradora de los valores, la creatividad de la sociedad y la afinidad con la imagen de los ciudadanos. La antigua civilización china vivió brillantes períodos de Poder Blando de su cultura, pero en la configuración contemporánea del Poder Blando de la cultura mundial “Occidente es fuerte y nosotros débiles”.

En la construcción del Poder Blando, deben seguirse tres aspectos: i. definir claramente el valor de la construcción; ii. destacar sus áreas prioritarias; y iii. abrirle vías eficaces.

La construcción del Poder Blando de la cultura china cuenta con ricos recursos culturales: 1) los de las culturas tradicionales acumulados a lo largo de la historia de la nación; 2) las tradiciones de la cultura socialista; 3) el espíritu de la época cultivado en el proceso histórico de reforma y apertura; y 4) el espíritu cultural racional forjado por la civilización industrial occidental moderna. En la reestructuración cultural de la China contemporánea, es preciso considerar, en particular, dos factores: 1) el proceso de establecimiento del régimen de economía de mercado socialista; y 2) el proceso de participación en la globalización económica, para compartir las oportunidades que ésta brinda pero garantizando la invulnerabilidad frente a los riesgos y desastres acarreados por la globalización. En el proceso de reestructuración cultural China debe, no sólo oponerse al procedimiento de copiar mecánicamente los recursos culturales tradicionales para conformar el Poder Blando, sino evitar la tendencia a imitar maquinalmente la cultura racional de Occidente.

En el cumplimiento del requisito previo de generalizar el impulso de la construcción del Poder Blando de la cultura, hay que destacar algunas áreas prioritarias: 1) Cultura de los regímenes y mecanismos. La competencia entre el Poder Blando de los distintos países, no sólo se manifiesta en el sistema social y la ideología, sino que se concentra cada vez más en los regímenes y mecanismos políticos, económicos, sociales, científicos y tecnológicos. El elemento central clave presenta dos aspectos: a) la cultura racional, cuya expresión concentrada es la democracia y el gobierno conforme a la ley; b) y la cultura innovadora, cuyos rasgos son la superación y la apertura. 2) Cultura empresarial moderna. Tiene como núcleo la ética comercial. No está permitido perjudicar y dañar a la gente, debiendo garantizar los derechos e intereses de los consumidores mediante la calidad y cantidad de sus productos, con el fin de expresar así su respeto por la vida. El segundo plano es el de la responsabilidad por el entorno ecológico. A diferencia de lo que ocurre en la moralidad pública social, cuya formación depende sobre todo de la autodisciplina, en el fomento de la ética comercial, ha de lograrse a través de una disciplina impuesta por terceros. 3) Cultura pública social. Es un importante componente del Poder Blando, que refiere a un concepto ético general público que engloba la moral social, la ética profesional, las virtudes familiares y el carácter moral de las personas. 4) Cultura de contactos internacionales. En el contexto de la globalización, tanto la cultura de los regímenes y los mecanismos y la ética empresarial, como la construcción de la moral pública deben destacar la visión internacional de forma consciente y, al mismo tiempo, enfatizar especialmente la construcción cultural en los contactos internacionales.

China y el Reciclado de CO2

Una forma de construcción de Poder Blando, si se siguen los criterios de Yi Junqing (2012) es llevando a cabo actividades que favorecen el medio ambiente, ya que hace al país más aceptable para el resto del sistema internacional. China con su reciclado del CO2 presenta una mejor construcción de Poder Blando que Estados Unidos negándose a reducir emisiones y adherir al Acuerdo sobre Medio Ambiente (Gozzer, Stefania, 2017).

Paradiplomacia: Herramienta de Poder Blando de China

La globalización, la pérdida de influencia del Estado-Nación y el surgimiento de nuevos temas en la agenda internacional, han dinamizado las Relaciones Internacionales, dando lugar a la participación de nuevos actores y a múltiples interacciones entre estos con los actores tradicionales en el sistema internacional” (Mesa Bedoya, J. C., et. al., 2014, págs. 101-119). Este fenómeno ha sido definido por Duchacek, I. D. (1986) y Michelmann, H. J. y Soldatos, P. (1990) como paradiplomacia.

Sobre las múltiples interacciones Keohane y Nye, (1988) desarrollaron tres pilares fundamentales: 1) la existencia de numerosos canales que pueden describirse como relaciones interestatales, transgubernamentales y transnacionales; 2) la emergencia de una agenda global con diversas dimensiones donde la seguridad militar no es el único ámbito prioritario; y 3) la superación de la necesidad de utilizar la fuerza militar como elemento cardinal en las relaciones entre Estados. Rosenau (1997, pág. 148), ha definido este fenómeno de transformaciones tanto del sistema internacional como del papel del Estado en las relaciones internacionales como uno de fragmentación en dos direcciones: 1) hacia arriba, hacia instancias supranacionales, como las organizaciones internacionales; y 2) hacia abajo, en relación con grupos subnacionales, como los Gobiernos locales, lo que ha permitido a estos últimos desarrollar “alternativas de participación en el escenario mundial y, pese a no ser considerados como sujetos del Derecho Internacional”.

El segundo y tercer pilar de la interdependencia compleja 8, hacen referencia a un vaciamiento del poder por la vía militar -sin que esto signifique una negación de su importancia o que se deje de usar- hacia nuevos espectros del poder, en los que la capacidad de influir en el otro, está supeditada a aspectos económicos, políticos y culturales. La característica de las interdependencias de tener un carácter asimétrico y las manifestaciones de estas asimetrías en aspectos como economía, política y cultura, son una importante fuente de poder que reestructura su naturaleza, su distribución y ejercicio (Keohane y Nye, 1988), lo que genera una nueva disposición. Ahora el poder “no se sostiene únicamente en la supremacía militar de las potencias hegemónicas, sino en ámbitos estructurales que definen las normas de relaciones entre los actores del sistema internacional antes que estas mismas relaciones se produzcan”.

El poder ya no es sólo un fenómeno relacional, sino también y cada vez más, como consecuencia de la creciente interdependencia, un fenómeno estructural, mucho más sutil, consistente en el control o la capacidad para influir o determinar las estructuras y dinámicas del sistema o conseguir que los demás quieran lo que uno quiere (Mesa Bedoya, Juan Camilo, et. al., 2016, págs. 537-563).

La diferencia específica entre los conceptos de paradiplomacia y Poder Blando, es que la paradiplomacia no se ocupa de los asuntos de primer nivel, tales como la seguridad nacional, la soberanía y la firma y ratificación de tratados internacionales, que son monopolio absoluto de los Estados; está más ligada con asuntos de segundo nivel, como la cooperación y la atracción de inversión. En la medida en que sea fomentada, se convierte en una herramienta de los Estados para generar alternativas de Poder Blando y coadyuvar al logro de sus objetivos estratégicos, en connotación con la hipótesis desarrollada por Joseph Nye bajo la idea de que el Poder Blando es cada vez más importante, dado que el proceso de globalización -que conlleva, entre otros, el florecimiento de nuevos actores internacionales- y el desarrollo de nuevas tecnologías de comunicación, aumentan la necesidad de credibilidad en el escenario internacional y hace que el mundo sea cada vez más interdependiente.

El Poder en la “Periferia”

Teniendo en consideración la modalidad de la paradiplomacia para la generación de Poder Blando, ¿cuáles deberían ser los lineamientos para los países periféricos? En muchos casos, mientras los gobiernos de turno ejercen una diplomacia, la oposición ejerce una “paradiplomacia” -o habría que decir “contradiplomacia”- que anula toda posibilidad de avance. El ejercicio de la diplomacia -como la política exterior- requiere de políticas de Estado, y la paradiplomacia requiere de cierto tejido social vigente, que en América Latina está desintegrado, impidiendo que existan los parámetros elementales para avanzar en conjunto, aún por sobre las diferencias.

Está claro qué es Poder Inteligente para un país como Estados Unidos, pero no se pueden seguir los mismos parámetros para países que son periféricos.

Hay una serie de elementos modernos globales que inciden en la percepción del Poder Blando: a) lo que opinan las calificadoras de riesgo país; b) el rol de los organismos internacionales de crédito; c) la percepción que tienen los inversores; d) la percepción que tienen los países influyentes; e) la ayuda al desarrollo; f) la percepción que tienen aquellos países que buscan modelos a seguir.

Aquellos que no forman parte del club de los poderosos y desean generar Poder Duro en áreas sensibles de manera evidente, como Irán o Corea del Norte -entre algunos pocos-, se exponen a un aislamiento global, ya que se transforman, automáticamente, en “desestabilizadores” del sistema. La “construcción de poder” debe ser lo suficientemente solapada e inteligente 9, como para evitar afectar la “sensibilidad” en el área económica y/o de seguridad de los hegemones y predisponerlos a reaccionar de forma preventiva.

Un tema importante y previo -a la construcción de poder- para los países periféricos, es resolver la problemática de la identidad, que es el principal limitante que tienen para lograr sus objetivos. La generalidad de los países periféricos han sido colonia y les ha quedado la impronta establecida por la potencia colonial, en reemplazo y/o anulando el desarrollo de su identidad. En la mayoría de estos países se habla la lengua colonial, su religión ha dejado una marca significativa, sus instituciones políticas y judiciales, su cultura en general, de manera tal que la periferia “piensa” con los instrumentos que les han dejado o impuesto, generando una “identidad desde afuera”.

En el caso de América Latina, que carece de Poder Duro, y escaso y débil Poder Blando, las posibilidades de Poder Inteligente según los parámetros establecidos por Joseph Nye, son prácticamente nulas. Debería redefinirse lo que sería generar Poder Inteligente para la periferia (Dallanegra Pedraza, Luis, 2009, págs. 56-59). Las áreas donde, particularmente falla América Latina, están vinculadas especialmente a la educación y la ciencia y técnica; así como abunda en fragmentación interna y regional; inestabilidad; falta de políticas de Estado, continuidad de proyectos y objetivos de largo plazo.

El Poder de “Ser"

El problema de América Latina para desarrollar Poder Blando, está en su falta de identidad, en la que está presente la glotofagia 10 que la ha dejado carente de objetivos propios, por lo que siempre ha ido en la dirección de lo que se le ha planteado como adecuado y necesario y no de sus aspiraciones y objetivos. Ha actuado como Europa o Estados Unidos han planteado que deben ser sus características culturales, institucionales, económicas y políticas; por lo que será difícil que pueda construir Poder Blando, ya que debe seguir criterios impuestos. Son sociedades incapaces de construir un destino propio porque piensan con una identidad impuesta por los colonizadores y neocolonizadores. La dirigencia esta más vinculada al pensamiento del neocolonizador que al de su propia sociedad.

Uno de los temas/problemas poco estudiados o casi no analizados, es el de la conformación de los Estados periféricos como “actores” dentro del sistema. Siempre se tiene en consideración el reconocimiento formal de estos miembros, pero a la hora de considerar el peso específico de sus políticas en el contexto global, nos encontramos con que el “reconocimiento” desaparece o tiene muy bajo valor. Este es un tema central al considerar el grado de efectividad de la política exterior. No se trata sólo de “expresarse”, sino de lograr objetivos, a la vez que evitar que otros los logren cuando operan buscando impactarnos con sus aspiraciones, que puedan restarnos capacidades y/o posibilidades. El diseño de una política exterior requiere de dos elementos básicos: 1) externo, que se vincula con el conocimiento de las características y funcionamiento del sistema en el que se está inserto y se opera; 2) interno, que requiere tener en claro cuáles son los objetivos, en base a un proyecto integral y realista que tenga en consideración la inserción regional y global del país. Este último elemento no es una mera consideración formal; requiere de una gran claridad que sólo da la identidad, el saber qué se es y cuál es la verdadera inserción dentro de un sistema real.

Los países poderosos no sólo tienen desarrollado su poder de ser, sino que generan reglas -régimen- dentro del sistema; el resto, es receptor de esas reglas y debe subordinarse a ellas en tanto no puedan modificarlas (Puig, Juan Carlos, Dic. 1974). Esta no es una temática aislada y su relevancia es central. Autores como Friedrich Nietzsche (1972 y 1990) hablan del poder de la autoafirmación y lo consideran natural: “allí donde encontré seres vivos, encontré la voluntad de poder”. Nietzsche se refiere a la autorrealización y al cumplimiento de las propias potencialidades. Esto mismo ocurre con las naciones, que de alguna manera requieren del poder para “ser” y autoafirmarse como tales frente a otras, a la vez que lograr sus propios objetivos. En el Príncipe, Maquiavelo (1971) contextualizando en la lucha entre reinos y la coyuntura de la formación del Estado Moderno, visualiza los conflictos entre los nacientes Estados-Nación por autoafirmarse y también por imponerse. Para Tillich (1960, pág. 4), el poder es necesario en el sentido de la “autoafirmación dinámica de la vida”. Poder, significa la forma en que una voluntad busca realizarse, no en el sentido de dominio sino de autoafirmación. “El ser es el poder de ser”. Rollo May (1972, págs. 44-49) ha trabajado la temática del poder en sus diferentes vertientes: 1) El “poder de ser”, que tiene que ver con la “existencia”. Es básico para la supervivencia y la satisfacción de las necesidades. Hans Morgenthau (1963, pág. 197) lo llama “interés nacional mínimo”, tiene que ver con la “supervivencia”. Una Nación o un pueblo no puede aspirar a menos que eso. La carencia de poder genera “impotencia”, que termina siendo el motor disparador de conductas antisistémicas, aunque esto no ocurre en todos los casos. El “carácter nacional” o la predisposición para actuar o reaccionar de una manera determinada -se podría llamar “resiliencia” nacional-, es un factor a considerar en esto y va desde la total subordinación hasta la búsqueda de salidas autonómicas prudentes o carentes de este ingrediente.

La “creación de poder” es importante, ya que no se puede participar de un juego en el que sólo se cumplen reglas pero no se pueden modificar. Eso es como no tener control sobre los propios recursos y que la política exterior sea una constante reacción frente a “impactos externos” (Morton Kaplan, 1957). Autores como Edward H. Carr (2004) abordan esta temática, cuando se plantean una profunda crítica al idealismo plasmado en la Sociedad de Naciones que derivó -contrariamente a su objetivo- en la Segunda Guerra Mundial, ya que el Derecho Internacional Público no fue el dique de contención a las luchas por el poder entre las grandes potencias, así como tampoco sirvió para resolver los problemas de los débiles. Carr centró su estudio en las realidades del poder y la búsqueda de autonomía y de justicia por parte de la gran periferia. Habla de fortalecer los lazos transnacionales entre los individuos que, sin importar sus orígenes, comparten intereses comunes por los cuales luchar a escala global, fenómeno para lo cual utilizó el ejemplo del Movimiento de los Trabajadores y que en la década de los ‘70 fue retomado por autores como Joseph Nye y Robert Keohane (1988), enmarcados en la interdependencia compleja y el transnacionalismo. Hay que recordar que los lazos transnacionales en ese nivel, han dado lugar, después de la Segunda Guerra Mundial, a uno de los actores más significativos: las Organizaciones No Gubernamentales.

La Cumbre del Milenio de Naciones Unidas (2000) ha puesto de manifiesto la forma en que las características del sistema, dificultan o impiden que los Estados logren sus objetivos. Al observar que el Estado se ve “demandado” por un lado, por las exigencias que le impone la “globalización” y por el otro, por los planteos que se establecen en la Cumbre del Milenio para resolver los problemas sociales, se llega a la conclusión de que acceder a las demandas de uno, es contradecir las demandas del otro, ya que ambos son incompatibles. El Estado, se ve imposibilitado de resolver los problemas de la gente; ésta debe recurrir a otras formas, tales como la organizaciones de la sociedad civil (María José Rezende, Dic. 2008, págs. 29-43).

2) El “poder de la autoafirmación”. No sólo hay que ser, sino también afirmar el ser, alcanzar un desarrollo adecuado. Ya no se trata de la supervivencia, sino de alcanzar un nivel determinado en un contexto social o dentro de un sistema, como el internacional. El reconocimiento es importante, y no se obtiene, para el caso de los Estados, meramente en forma diplomática, sino en función del poder que se tenga o se alcance para operar en un contexto competitivo y conflictivo y tener capacidad, al menos, de modificar -si no se pueden cambiar- las reglas -régimen-. La insatisfacción en estos casos, genera reacciones, con frecuencia, violentas. En relaciones internacionales se ha utilizado el concepto de “autodeterminación” o la elección de la vía propia, buscar eliminar o, al menos, sortear los obstáculos que impiden el propio desarrollo. La autodeterminación no es un derecho que se concede jurídicamente, sino que se alcanza a través de la creación propia de poder.

3) El “poder de la autoaserción”. Cuando la autoafirmación no produce los resultados buscados, se actúa de forma tal de que sea inexorable que los demás entiendan qué se busca. Es una forma de reacción frente a la imposición de que no se pueda ir más allá de lo que se obtiene o se nos es dado.

¿Construcción Inteligente de Poder?

¿Qué significa crear “Poder Inteligente” para los países “periféricos”? La definición de Nye no resulta válida para los países sin poder. ¿Cómo se implementarían, por un lado, la coerción y por el otro la persuasión y la atracción? En primer lugar, Poder Inteligente para la gran masa de países periféricos -a diferencia del planteo de Nye-, implica no “debilitarse gratuitamente”. Por sobre todo, no “fragmentarse” horizontalmente, ni ser “cabeza de puente” de los intereses del hegemón en la periferia. Dos elementos centrales para hacer uso de Poder Inteligente en la periferia: i) No confrontar con el hegemón abiertamente 11. ii) Evitar la fragmentación y dispersión regional, porque eso facilita el debilitamiento 12.

Usando la astucia, como plantea Hobbes (1987), se podría buscar invertir en diplomacia de contacto con las sociedades, no sólo con gobiernos para generar confianza. Maquiavelo es un ejemplo del estudio del Poder Inteligente. Se interesó más por lo que el poder hace que por lo que el poder es. Puso el acento en los objetivos a alcanzar y en los medios más adecuados según lo dicta la prudencia (Uscatescu, George, 1969). Michel Foucault (1981, págs. 7-20).

La “periferia” debería aprender a generar Poder Inteligente para enfrentar y resolver sus problemas, los de su agenda, no los de la agenda del “centro”. El problema no está en el centro, sino en la periferia, en la falta de criterio y de compromiso de su élite dirigente y pensante y en la debilidad de su población que mantiene una cultura subordinada a las directivas del “líder/caudillo” 13. Autores como Arnold Toynbee (1947, Vol. III, pág. 311) opinan que el “centro” ha aprendido a desplazar a la periferia sus problemas y conflictos, de manera tal que se diriman en ella, para no tener que soportar el desgaste de forma directa; de esta manera, la periferia siempre ve postergado el resolver sus problemas centrales, para hacerse cargo de los que le delega el centro.

Los “principios” que sostenga la periferia, no deben ser para confrontar con el “centro”, sino para lograr su propio desarrollo y una mayor capacidad de negociación. Esto requiere que aprenda a interactuar con regímenes -periféricos- que tienen perspectivas diferentes. Hay una cultura muy arraigada en América Latina, en sus pueblos y gobiernos, que la mantiene en un constante estado de fragmentación: “mi proyecto no tiene que ver con el resto de la región”, o “mi enemigo es mi vecino”. La idea de integrarse para fortalecer la capacidad de desempeño frente a un desafío externo -o interno-, parece no existir en América Latina. Es más importante la lucha entre vecinos por problemas de límites que los problemas de subdesarrollo, dependencia, pobreza, desempleo, deuda externa, desindustrialización, desnacionalización, etc. La fragmentación debilita, favoreciendo a los intereses de los actores transnacionales y de las grandes potencias. La integración -que podría llegar a ser una forma de desarrollar Poder Inteligente-, en los años que van desde los ’60, ha sido un fracaso como instrumento de maximización de capacidad negociadora en el contexto internacional, o de facilitar el desarrollo de objetivos en el marco regional. También ha sido un fracaso como instrumento para agilizar el comercio, ya que son las subsidiarias de empresas transnacionales que operan en los países de la región, las que controlan el proceso, obligando a los gobiernos -o siendo favorecidas por gobiernos funcionales a estos intereses y no a los de sus naciones- a ser gestores de sus intereses, más que actores de procesos propios o regionales. La integración, en términos de “alianza estratégica”, desarrolla intereses comunes entre los Estados y posibilita la reducción o elimina las posibilidades de conflictos que alteren la paz y la seguridad regionales, como se alcanzó en Europa. Simón Bolívar, en su convocatoria a un Congreso en Panamá para 1826, promovía la “construcción” de paz y de poder por parte de las Repúblicas sudamericanas (Dallanegra Pedraza, Luis, 1994, Capítulo II).

Los gobiernos de la región deben dejar de “mirar hacia arriba” expectantes de que Estados Unidos o los grandes inversores internacionales les solucionen sus problemas, y busquen en la unión regional un proyecto de desarrollo, de resolución de sus problemas y de inserción internacional, a la vez que promover maneras de evitar que sus políticas o la carencia de ellas, se transformen en instrumento que favorezca la fuga de los capitales.

América Latina es una región rica en recursos naturales, minerales y alimenticios, estratégicos y no estratégicos, de tierra y de mar. Tiene mejores condiciones naturales que los países asiáticos, e incluso que los europeos. No obstante, tanto asiáticos como europeos encontraron formas de desarrollo, debido a la existencia de una élite -pensante y dirigente- conductora de los intereses de esos países e integradora de los intereses de los diferentes sectores. Esto es lo que no hay en América Latina. Los gobiernos latinoamericanos -salvo excepciones- están más interesados en recibir la complacencia de los líderes de los países dominantes o de las grandes corporaciones, que en el desarrollo de sus pueblos. Buscan imitar las economías asiáticas con mano de obra barata, en vez de desarrollar los recursos naturales y humanos que hay en la región. Llegar a acuerdos básicos en América Latina para alcanzar ciertos objetivos de desarrollo e inserción internacional, requiere de un pueblo maduro políticamente para “participar” activamente -del que América Latina aun está lejos- y que exija y controle a sus gobiernos. Está claro que la región no se dirige -al menos conscientemente- hacia la construcción de Poder Blando.

Los países periféricos utilizan, con frecuencia, los principios como paliativo a la carencia de poder. Desde ya, se trata de principios importantes y necesarios, como la autodeterminación de los pueblos, la no intervención, etc.; lo erróneo es que, paralelamente, no construyen el poder que los respalde para que sean efectivos. La AG de la ONU ha adoptado una multiplicidad de principios convenientes a los países periféricos, muchos de los cuales se han efectivizado, como la descolonización por ejemplo, acompañada de conceptos como autodeterminación y no intervención; pero los nuevos Estados independientes siguen girando alrededor de las reglas planteadas por los poderosos en el contexto mundial, en la gran mayoría de áreas temáticas, como comercio, inversiones, seguridad, etc. Esto no hace malo a los principios, sino erróneo el no respaldarlos con poder. Los principios per se no tienen vida propia.

La resistencia es una forma de evitar la dominación, pero es necesario construir poder para avanzar.

El Papel de los Académicos en la Periferia

El rol de los académicos es central en el destino de los países. Implica tener poder o carecer de él, depende de su incidencia. En los países altamente industrializados, las instituciones académicas, los centros de investigación científica y tecnológica, los “think tanks”, constituyen áreas estratégicas, a diferencia de los países periféricos. ¿Cuál debería ser el rol de la intelectualidad en estos países? ¿Deberían tratar de acomodarse con los gobiernos, especialmente en función de su afinidad ideológica -como es generalizado-, o cumplir con un rol crítico y de construcción de ideas y direccionalidad? ¡Un debate necesario y no dado! La intelectualidad latinoamericana, ha tenido y tiene, un rol muy pobre en la construcción del futuro de la región y de muy poco peso específico, al lado del que han tenido, históricamente, el sector empresarial/agrario, los militares en ciertos países, los sindicatos, la “militancia”. Autores como Helio Jaguaribe (1972), atribuyen la persistencia del subdesarrollo a una relación circular de mutuo reforzamiento entre el estancamiento, la marginalidad y la desnacionalización en el terreno económico, cultural y político-militar. La desnacionalización cultural produce una gradual pérdida de funcionalidad de la élite como grupo nacional, porque el pensamiento viene de afuera; porque la formulación y administración de los criterios de legitimidad se vuelven exógenos, y porque se adoptan socialmente criterios exógenos de respetabilidad. Los intelectuales que se forman afuera -o dentro, pero con criterios foráneos-, “adoptan” formas de pensamiento, en vez de “adaptarlos”.

El que la intelectualidad se ocupe de producir ideas y propuestas, con criterios heurísticos, para sacar a la región de la situación de estancamiento y, a la vez, gane respeto y un lugar de relevancia en la construcción del futuro de América Latina -o de otras regiones periféricas en su caso- requerirá de una toma de conciencia y mucho debate -algo inexistente-, no sólo en la población, sino, y fundamentalmente, en la dirigencia; y una transformación del sector académico -si es que se puede hablar de uno- en la región (Dallanegra Pedraza, Luis, Mayo del 2001, págs. 34-58. También Dallanegra Pedraza, Luis, Diciembre del 2003, págs. 25-46).

La Realidad Latinoamericana

Entre la OEA, el Grupo de Río, el TLCAN, el Mercosur, el SICA, el CARICOM, la Comunidad Andina de Naciones, la UNASUR, el ALBA, las Cumbre Iberoamericana, y otros mecanismos de los años de la guerra fría como el SELA, la ALADI, la Cuenca del Plata, a los que ahora se agregan los cuatro países que buscan la puerta de Asia a través del Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica (TPP), los países de América Latina no pueden estar más que confundidos entre a quienes considerar socios, aliados, vecinos o incluso definir claramente quienes pueden ser enemigos. A ello se añaden coaliciones extra-continentales como BRICS -al que pertenece Brasil-, OCDE -donde México y Chile forman parte y próximamente Colombia-, el G20, la APEC y otros. La Alianza del Pacífico va en una dirección diferente al MERCOSUR, por lo que América Latina, difícilmente pueda fortalecerse mientras no deje de fragmentarse. El elemento que más atenta contra la posibilidad de creación de Poder Blando en América Latina, es la falta de continuidad política e inexistencia de políticas de Estado, el que no haya Estado de Derecho -salvo para los inversores y actores poderosos y corporativos, pero no para el pueblo en general-; el que los países de la región no sean constantes ni consecuentes en los procesos integrativos, y las instituciones regionales que crean tienen vida efímera y perviven vacías de contenido, mientras se crean nuevas instituciones con nuevos propósitos o similares a las anteriores que corren un destino similar.

Estudio de Casos

El Discurso Revolucionario como Poder Blando

El ALBA nació como respuesta al proyecto de Estados Unidos del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), pero en su década de existencia, se ha transformado en un esquema regional con pretensiones contra-hegemónicas y de resistencia frente al capitalismo global; buscando transformarse en un modelo de integración alternativo al regionalismo abierto 14. En el primer gobierno, Chávez estableció como uno de los ejes de acción, el equilibrio internacional; procurando gestar un mundo multipolar, a través del fortalecimiento de los organismos supranacionales y las iniciativas multilaterales; la promoción de los Derechos Humanos y el perfeccionamiento de una agenda común de los países del Sur. En el segundo gobierno, Chávez cambió la narrativa y apareció el anti-imperialismo. La idea de equilibrio internacional se substituyó por una “nueva geopolítica internacional”, que represente el quiebre de la hegemonía del imperialismo norteamericano, en la búsqueda de la justicia social, el respeto de la libertad de pensamiento, religión y la autodeterminación de los pueblos (Briceño Ruiz, José, Julio-Diciembre 2015, págs. 167-194).

Chávez no se planteó el camino más inteligente y factible: la “construcción de poder”, sino el debilitamiento de los poderosos; objetivo difícil de imaginarse cómo lo lograría.

El ALBA tuvo un buen recibimiento, porque apareció en un contexto global y regional favorable debido al descrédito de las políticas económicas neoliberales después de la crisis argentina del 2001 y a los altos precios del petróleo en el 2003. El escenario cambió. Su creador y líder murió; el escenario global se tornó menos favorable y la caída de los precios del petróleo, disminuyó la capacidad de Venezuela de seguir actuando como un “banco de desarrollo” del proceso regional. Chávez pensaba en un mundo de Estados, sin considerar la relevancia del rol y la incidencia que significan los actores transnacionales de diferente orden en la generación de reglas -régimen-.

Antes de los intentos de Chávez con el ALBA, la UNASUR y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC), hubo otros ensayos regionales orientados a la concertación y coordinación de políticas de América Latina, para fortalecer su capacidad negociadora en el contexto mundial y constituirse en “balanceadores” de poder; pero la falta de continuidad de sus políticas, la carencia de estrategias alternativas, la constante fragmentación, hicieron que fracasaran. Entre las organizaciones orientadas a la concertación y coordinación de políticas están: 1) Consenso latinoamericano sobre la grave situación económico-financiera, así como de la necesidad de adoptar una posición coordinada frente a las tradicionales políticas hemisféricas perjudiciales implementadas por Estados Unidos. El “Consenso” fue logrado a través de la Comisión Especial de Coordinación Latinoamericana (CECLA). Las políticas de Richard Nixon implementadas en 1971 debilitaron el Consenso y América Latina no volvió a reeditarlo ni buscó estrategias alternativas. 2) En diciembre de 1986 se reunieron en Río de Janeiro los Cancilleres del Grupo de Contadora y Apoyo y decidieron la creación de un Mecanismo de Consulta y Concertación Política, conocido como Grupo de Río o Grupo de los 8 (G8). El objetivo era la realización de consultas recíprocas sobre los grandes temas que preocupan a la región o que se planteen en el sistema internacional, a la vez que la concertación de acciones conjuntas que permitan una mayor coordinación de las políticas, y la maximización de las posiciones latinoamericanas en el proceso de negociación con terceros Estados u organismos internacionales. Muy pronto, Estados Unidos comenzó a manejar la Agenda del Grupo de Río con temas de su prioridad e interés en el área económica y de seguridad. 3) La adopción del Consenso de Cartagena -1985 y reuniones sucesivas- para el tratamiento de la deuda externa; aunque no ha sido operativo (Dallanegra Pedraza, Luis, 1994).

El ALBA, si bien tiene como uno de sus elementos distintivos el consenso o, al menos, la búsqueda de éste, ha sido una propuesta unilateral, más que concertada. En su narrativa, se rechazan muchas de las normas y regímenes internacionales vigentes, que son vistos como expresión del poder de Estados Unidos y sus aliados de Europa y el este de Asia. Más que buscar mecanismos de colaboración para perfeccionar esos regímenes internacionales a través de la coordinación de los actores, lo que se buscó fue transformar el sistema y, como consecuencia, crear nuevas reglas globales. Adicionalmente, se objetó el papel de las empresas transnacionales o de algunas instituciones internacionales, que se percibieron como expresión del poder hegemónico global, pero sin tener un plan concreto ni el poder para implementarlo; salvo la iniciativa contra-hegemónica y de resistencia frente al capitalismo global. La CELAC opera como algo regional sin gran peso internacional en la generación de reglas. Su planteo de “Equilibrio Blando” 15 es bajo (Briceño Ruiz, José, Julio-Diciembre 2015, págs. 167-194).

Desde su ascenso al poder, Chávez planteó la necesidad de una nueva doctrina de defensa nacional basada en la articulación cívico-militar. Bajo esta idea, las fuerzas armadas, además de su función específica, tenían que participar en la promoción del desarrollo nacional, mientras que los ciudadanos eran considerados actores en la defensa nacional frente a las amenazas externas. En el 2006, propuso a sus socios del MERCOSUR la creación de una Organización del Atlántico Sur, pero no encontró una recepción favorable.

Confusión entre “Equilibrio Blando” y Discurso Revolucionario

En el ALBA se propusieron ampliar al ámbito internacional el conjunto de transformaciones que habían promovido en el doméstico. La estrategia se apoyó, por un lado, en la diplomacia petrolera de Venezuela, que fue muy activa entre 2003 y 2013, año de inicio de la caída del precio del crudo; por otro lado, por el internacionalismo cubano en las áreas de salud y educación, dos sectores en los que la isla logró desarrollar una gran experiencia. La idea de éxito del proyecto estuvo dada porque hubo una interacción entre la diplomacia petrolera y de la salud, ya que ésta y la alfabetización cubanas fueron financiadas por Venezuela. PetroCaribe fue más una forma de cooperación Sur-Sur que un mecanismo regional de integración energética. El problema fue que el petróleo mostró una gran volatilidad en sus precios, ya que desde la década de los ’70 vivió períodos de alza y caída significativa de su valor, hasta 2013 cuya caída atentó contra la capacidad de seguir financiando misiones sociales en los países del ALBA, aportar recursos al Banco del ALBA o al Fondo ALBA-PetroCaribe (Briceño Ruiz, José, Julio-Diciembre 2015, págs. 167-194).

Venezuela no invirtió nada de sus importantes ingresos en industria, alimentación-agro, educación-ciencia y técnica. Con la baja en los ingresos, se encontró con una ilusión de poder y no con una realidad. El discurso revolucionario no se transformó, “mágicamente” en Equilibrio Blando global. Frente al ALBA está la Alianza del Pacífico, la baja de los precios del petróleo en el mundo y la imposibilidad de Maduro de sostener el proceso en Venezuela. Esto muestra que la estrategia denominada “revolucionaria” tiene mucho de discurso “anti” -imperialismo, capitalismo, etc.- y poco de realista.

Venezuela, en la etapa Chávez, usó el Poder Blando con América Latina y el Equilibrio Blando -aunque sin logros efectivos- con Estados Unidos.

México: Poder Blando sin Poder Duro

El Poder Blando utilizado por México fue principalmente con Centroamérica, pero fracasó frente a la propuesta del ALBA y PetroCaribe de Chávez. Hacia América Latina, México desarrolló una amplia política de cooperación con todos los países, sin lograr una influencia política o diplomática. Uno de los intentos fallidos de Felipe Calderón fue volver a plantear la revisión del PPP 16 en el 2008 y la construcción de la refinería de petróleo, siendo rechazado el proyecto por los países centroamericanos, quienes ya gozaban de los beneficios de la empresa PetroCaribe y la alianza ALBA.

Un análisis de la Secretaría de Relaciones Exteriores señala que México ha impulsado proyectos de cooperación con América Central, el Caribe y América del Sur, en áreas de medio ambiente y recursos naturales, desarrollo agropecuario, educación, cultura, arte, ciencia y tecnología, turismo, salud, energía, desarrollo social, estadística e informática (Benítez Manaut, Raúl, Julio-Diciembre del 2015, págs. 79-106); pero la situación interna de México ha generado una imagen negativa, provocando una especie de “anti-Poder Blando”.

El mejor ejercicio del “Poder Blando” mexicano no pasa por el gobierno y la diplomacia; pasa por la cultura. Los verdaderos embajadores de México en el mundo son los creadores de la antigua y copiosa cultura popular: escritores, cineastas, cocineros, etc. El gobierno haría bien en comprender que el “Poder Blando” no se enfoca ni se dirige por Decreto. Si el gobierno quiere proyectar una mejor imagen de México en el mundo, debe enfocarse en hacer bien su trabajo. Crimen y corrupción son los temas prioritarios. Como apunta la publicación Monocle (Flannery, Nathaniel Parish, December 2015): “Si eso no cambia, nada de lo demás importa”.

Poder Blando en Brasil

Para Ronaldo Guimarães (2005, págs. 66-76), Brasil no tiene Poder Duro, por lo que Itamaraty ha recurrido en su Política Exterior -tanto con Fernando Henrique Cardoso como con Lula da Silva- al uso del Poder Blando con el objetivo de profundizar la inserción internacional del país y participar en los foros de toma de decisiones internacionales. Brasil ha logrado proyectar internacionalmente atributos como los valores políticos, la credibilidad de su política externa y sus atractivos culturales, desviando la atención internacional de problemas internos relacionados con la exclusión social, la violencia y la corrupción. Guimarães (2005, pág. 151) plantea: 1) hay evidencias de que los atributos del concepto teórico de “Poder Blando” fueron usados en la política externa, al final del mandato del Presidente Fernando Henrique Cardoso (2001-2002) y al inicio del mandato del Presidente Luís Inácio “Lula” da Silva (2003-2004); 2) los medios de comunicación internacionales reflejaron esos atributos con gran énfasis en los valores políticos de Brasil, seguido de los atributos de la política externa y, finalmente, de la cultura nacional; 3) es posible identificar una continuidad en la política externa brasileña entre las gestiones de Cardoso y Lula, con significativa semejanza en la retórica y diferencia en la actuación, más política y asertiva de Lula; 4) además de temas como el desarrollo económico, los atributos del “Poder Blando” pueden ser apuntados como ítems de la agenda tradicional de Itamaraty por estar presentes desde la Política Externa Independiente, de Jânio Quadros (1961), hasta la actualidad, pasando por el “pragmatismo responsable y ecuménico” de Geisel (1974) que expandió su Poder Blando hacia Africa portuguesa y la política externa de Figueiredo (1979).

Actualmente, el gobierno brasileño ¿es capaz de influenciar a sus vecinos sudamericanos con el uso de su Poder Blando, en la formación de una agenda común, o sólo se mantiene la ilusión de que se puede ejercer algún tipo de liderazgo regional? Para Branco y Heleno (Febrero 2011, pág. 41-52), el Poder Blando, por sí sólo, no ha sido suficiente para conquistar el apoyo de los gobernantes sudamericanos, sino que ha tenido que ser acompañado con instrumentos de Poder Duro, como el Consejo de Defensa Sudamericano. Para poder hacer efectivo el Poder Blando, debe ser acompañado con dosis de poder coercitivo, porque los resultados de una agenda de Poder Blando implican confianza, credibilidad e influencia y estas percepciones demandan tiempo. Es un proceso cuyo resultado es más lento que las sanciones económicas o el empleo del poderío militar. Pero en la región, la medida más racional evoca el diálogo, la negociación y las redes de cooperación (Morales Ruvalcaba, Daniel Efrén, julio-diciembre 2012).

Poder Blando en Argentina

En países como Argentina el tema de construcción de Poder Blando es complejo. Un área que ha sido significativa, especialmente para los países Sudamericanos, fueron los derechos humanos en los que las “Madres de Plaza de Mayo” han tenido un papel de gran relevancia como modelo.

Antes se formaban en sus Universidades públicas -que son gratuitas-, bolivianos, peruanos, colombianos, chilenos, entre otros, y eso se fue debilitando y siendo mal visto por la sociedad que considera que se benefician de la gratuidad merced a los impuestos aportados por los argentinos, en vez de considerar su relevancia para ganar influencia. Muchos políticos, funcionarios de gobierno o personas de influencia política y económica de Bolivia o Perú, estudiaron en Argentina; pero esto pareciera ser más un dato anecdótico que información valiosa para mejorar la inserción del país en el sistema regional y global. El país ha tenido un proceso de degradación de su sistema educativo debido al accionar de dictaduras militares y también de gobiernos civiles, que fueron horadando en sus áreas científicas y académicas, al punto de generar un gran vaciamiento, acompañado por la disminución de la relevancia en la formación de ciudadanos y/o funcionarios latinoamericanos en sus aulas. La dirigencia tampoco tiene mucha conciencia de la trascendencia de estos factores, y la intelectualidad está más concentrada en analizar la importancia de la conformación de Poder Blando en países centrales, que en sus propios países.

También se dan otros hechos, que muestran su falta de interés por construir Poder Blando, como la desconsideración hacia la importancia de la región para sus intereses económicos y políticos, salvo para pensar en términos de “hegemonía regional”, más que de “integración latinoamericana”. El desafío de países como Argentina no es tanto crear Poder Blando, sino crear pautas culturales que la hagan un país. Generar su “identidad”. El Poder Blando se ve, en la capacidad de generar alianzas firmes para lograr objetivos concretos; sirve fundamentalmente para unir a la nación alrededor de esos objetivos, especialmente si se busca alcanzarlos. Pero no vale el “ideologismo” -que es lo que predomina- o la visión maniqueista del orden mundial.

No obstante, algunos sectores del país, como ciertos municipios, llevan a cabo actividad de paradiplomacia, que puede coadyuvar, en un futuro, a la generación de Poder Blando. Un ejemplo, es el del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que lleva a cabo actividad global de “hermanamiento” con otras ciudades del mundo; lo mismo hace la ciudad de Rosario (Provincia de Santa Fe, Argentina) y la de Mar del Plata (Provincia de Buenos Aires, Argentina) (La Nación, 10-6-2003). No obstante, el país carece de cultura y de la estructura gubernamental, como para generar un andamiaje administrativo para que la paradiplomacia pueda ser operativa.

América Latina y sus Incapacidades

Los principales problemas que hacen que regiones como América Latina no desarrollen poder, están vinculados a: i. La Glotofagia: Un tema al que he hecho referencia más arriba. ii. Fragmentación: América Latina no ha podido resolver su identidad y vive fragmentada, imposibilitando cualquier avance. iii. Cultura subordinada al caudillo. iv. Resentimiento con el poderoso en vez de imitarlo, buscando “adaptar” métodos. v. Educación insuficiente e inadecuada para el desarrollo. vi. Falta de importancia de la Ciencia y la Tecnología. vii. Académicos que se sienten mas identificados con su formación foránea que con la adaptación de lo que aprendieron para generar poder y desarrollo en sus países.

A estos factores, deberíamos sumar la cultura destructiva, configurada por la ruptura del tejido social internamente, y la creencia de una independencia de la influencia de los factores externos sistémicos, que favorece la “construcción de anti-Poder Blando”. Un ejemplo de la actitud desconsiderada y generadora o provocadora de anti-Poder Blando, estuvo dada -por tomar un ejemplo- por el escándalo del Embajador argentino en Ecuador que insinuó que los ecuatorianos eran “mugrientos” (BBC, 9-11-2017), causando que el gobierno ecuatoriano pidiera su destitución. El modelo de anti-Poder Blando parte -para este caso-, en primer lugar, por designar como embajadores políticos a personas que se comportan con un nivel de soberbia y mala educación, que hace que el país entero se vea mal; en segundo lugar, el enviar como diplomáticos gente que no solo no es de carrera, sin que no reúne los requisitos mínimos para el cargo 17. Se trata de cumplir más con los “cuadros” políticos que han trabajado para la campaña electoral, que con la profesionalización de un Ministerio como lo es el de Relaciones Exteriores, que requiere de gente conocedora de las “características y funcionamiento del sistema mundial”, para saber cómo debe maniobrar el país en la búsqueda por lograr sus objetivos (Dallanegra Pedraza, Luis, 2009).

Otros ejemplos de construcción de anti-Poder Blando son generados por la inestabilidad y discontinuidad de las políticas en América Latina y la corrupción que asusta a los inversores, como elementos que atentan contra la construcción de Poder Blando por parte del Estado. En vez de hacerlo atractivo lo hacen in-atractivo o atemorizante o que se desconfíe.

Bibliografía

Benítez Manaut, Raúl, México: La trampa diplomática entre Estados Unidos y América Latina: Soft Power sin Hard Power, en Pensamiento Propio, Julio-Diciembre del 2015, Vol. 20, Nro. 42, ISSN: 1016-9628.

BBC Mundo en Español, 9-11-2017, El escándalo del embajador argentino en Quito que insinuó que los ecuatorianos eran “mugrientos”, en http://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-41926665.

Branco Luiz, Edson Medeiros, y Heleno, Eduardo, “O soft power brasileiro em busca de uma identidade sulamericana”, Poder, Estratégia e Sociedade Vol. 1, Nro. 0, Febrero 2011.

Briceño Ruiz, José, ¿Gobernanza regional o soft balancing de “Estados revolucionarios”?: El discurso y la práctica del ALBA, en Wolf Grabendorff, Editor invitado, Colaboradores: Gabriel Aguilera Peralta, Eduardo Pastrana Buelvas, Raúl Benítez Manaut, Antonio Romero, Tullo Vigevani, Juliano A.S. Aragusuku, José Briceño Ruiz, Elsa Llenderrozas, Bruno Ayllón y Martha Ardila, La Arquitectura de Gobernanza Regional en América Latina: Condicionamientos y Limitaciones, “Pensamiento Propio” Nro. 42, Julio-Diciembre 2015, Vol. 20, ISSN: 1016-9628, págs. 167-194.

Calvet, L.J., Lingüística y Colonialismo: Breve Tratado de Glotofagia, (Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2005).

Carr, Edward H., La Crisis de los Veinte Años (1919-1939): una Introducción al Estudio de las Relaciones Internacionales, (Madrid, La Catarata, 2004).

Cattaneo, Valeria, El “Milagro Japonés”: Un Triunfo del Capitalismo, Observatorio de Conflictos, Argentina: http://geocities.ws/obserflictos/japomila.html.

Dallanegra Pedraza, Luis, Relaciones Políticas entre Estados Unidos y América Latina: ¿Predominio “monroista” o Unidad Americana?, (Bs.As., Edic. del Autor, 1994), ISBN: 950-43-5524-2.

Dallanegra Pedraza, Luis, El Orden Mundial del Siglo XXI, (Bs. As., Ediciones de la Universidad, 1998), ISBN: 987-96035-0-8.

Dallanegra Pedraza, Luis, Tendencias del Orden Mundial: Régimen Internacional, (Buenos Aires, Edic. del Autor, 2001), ISBN: 987-43-2776-6.

Dallanegra Pedraza, Luis, Realismo Sistémico Estructural: Política Exterior como “Construcción” de Poder, (Córdoba, Edic. del Autor, 2009, ISBN: 978-987-05-6072-2.

Dallanegra Pedraza, Luis, El Papel de la Universidad y los Científicos Latinoamericanos en Epocas de Crisis, Revista de Psicología Política, N° 22, Mayo del 2001, Valencia, España, págs. 34-58.

Dallanegra Pedraza, Luis, La Investigación Científica en América Latina: El Caso de Argentina, en Revista “Signos Públicos”, Vol. 4, N° 8, Diciembre del 2003, ISSN: 0124-4302, Escuela Superior de Administración Pública, Territorial Antioquia-Chocó, Universidad del Estado, Medellín, Colombia, págs. 25-46.

De Mauro, Sofía y Domínguez, Luisa, “Lingüística y Lenguas Indígenas del siglo XIX en Argentina: Ocultamientos, Insistencias, Disrupciones y Continuidades”, Tesis presentada (y aprobada) ante la Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional de Córdoba, Argentina, junio del 2012.

Dinnie, Keith, Nation Branding: Concepts, Issues, Practice; (Oxford, Butterworth Heinemann, 2008).

Duchacek, I. D., The territorial dimension of politics: Within, among, and across nations, (Boulder: Westview Press, 1986).

Flannery, Nathaniel Parish, Where There’s a grill, There’s a Way, en Monocle, Nro. 89, December 2015, https://monocle.com/magazine/issues/89/where-theres-a-grill-theres-a-way/.

Foucault, Michel, Un Diálogo sobre el Poder, (Madrid, Alianza, 1981).

Fukui, Haruhiro, “Postwar Politics 1945-1973”, en The Cambridge History of Japan, Vol. 6, (Cambridge, Cambridge University Press, 1989).

Gómez Aragón, Anjhara, Japón y Occidente: El Patrimonio Cultural como Punto de Encuentro, (Sevilla, Aconcagua Libros, 2016), ISBN: 978-84-943237-5-1.

González Parias, C. H. y Mesa Bedoya, J.C., Multilateralismo chino, ¿giro hacia el revisionismo? El caso del BRICS y el G20, en M. F. Staiano, L. Bogado Bordazar y L. Bono (Comps.), Estudios sobre la República Popular China: Relaciones Internacionales y Política Interna(La Plata, Argentina, Universidad Nacional de La Plata, 2016).

González Represa, María Cristina, (Universidad de Sevilla Institut Barcelona d’Estudis Internacionals), Japón, una estrategia política de marketing. Soft power y Nation Branding del caso Cool Japan, en Gómez Aragón, Anjhara, Japón y Occidente: El Patrimonio Cultural como Punto de Encuentro, (Sevilla, Aconcagua Libros, 2016), ISBN: 978-84-943237-5-1.

Gozzer, Stefania, El plan de China, el país más contaminante del mundo, para reciclar sus emisiones de CO2 y cómo logró que fuera rentable, en BBC Mundo, 24-05-2017, http://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-40013678.

Guimarães Gueraldi, Ronaldo. “A aplicação do conceito de poder brando (soft power) na política externa brasileira”, Tesis, Escola Brasileira de Administração Pública e de Empresas, Fundação Getulio Vargas, Río de Janeiro, 2005.

Hobbes, Thomas, Del Ciudadano y Leviatán, (Madrid, Editorial Tecnos, 1987). Estudio Preliminar y Antología de Enrique Tierno Galván, Traducción de Enrique Tierno Galván y M. Sánchez Sarto.

Jaguaribe, Helio, “América Latina: Reforma o Revolución”, (Bs. As., Paidós, 1972).

Junging, Yi, Sobre la Construcción del Poder Blando de la Cultura China, en Documentos del PCCh, Teoría China-Fronteras Académicas, 12-10-2012, http://sp.theorychina.org/xsqy_2477/201210/t20121012_235594.shtml.

Kaplan, Morton, System and Process in International Politics (New York, John Wiley and Sons, 1957).

Keohane, Robert O. y Nye, Joseph S., Poder e Interdependencia: La Política Mundial en Transición, Buenos Aires, GEL, 1988). Traducción: Herber Cardoso.

La Nación, Ciudades hermanadas: Para crecer, los municipios establecen vínculos con sus pares del exterior, 10-6-2003, http://www.lanacion.com.ar/502553-ciudades-hermanadas.

Maquiavelo, Nicolás, El Príncipe, (Buenos Aires, Marymar, 1971).

May, Rollo, Fuentes de la Violencia, (Buenos Aires, Emece, 1972), Traducción de María Isabel Guastavino.

Mesa Bedoya, Juan Camilo, Duarte Herrera, L. K. y González Parias, C. H., Cooperación internacional descentralizada: estudio sobre su institucionalización en Medellín. Escenarios: empresa y territorio, 2014, Vol. 3, Nro. 3, págs. 101-119.

Mesa Bedoya, Juan Camilo, González Paria, Carlos Hernán, Paradiplomacia: una herramienta de Poder Blando de China, en Papel Político, Bogotá (Colombia), Vol. 21, Nro. 2, julio-diciembre 2016, págs. 537-563.

Michelmann, H. J. y Soldatos, P., Federalism and international relations: The role of subnational units, (Oxford, Oxford University Press, 1990).

Mommsen, Wilhelm, Otto von Bismarck, (Barcelona, España, Salvat, 1985), 2da Edición.

Morales Ruvalcaba, Daniel Efrén, Poder suave en Relaciones Internacionales: Entre propagandistas, estrategas, críticos y escépticos, en Contextualizaciones Latinoamericanas, Universidad de Guadalajara, México, Vol. 4, Nro. 7, julio-diciembre, 2012.

Morgenthau, Hans, Política de Poder entre las Naciones: La Lucha por el Poder y por la Paz, (Buenos Aires, Sudamericana, 1963).

Nietzsche, Friedrich, Así Habló Zaratustra, (Madrid, Alianza Editorial, 1972).

Nietzsche, Friedrich, “Voluntad de Poder”, en Barrios Casares, M., La voluntad de poder como amor, (Barcelona, Ediciones del Serbal, 1990).

Noya, Javier. “El poder simbólico de las naciones”, Documento de Trabajo, Area: Imagen Exterior de España y Opinión Pública, Real Instituto Elcano de Estudios Internacionales y Estratégicos, 2005.

Noya, Javier, Diplomacia pública para el siglo XXI, (Barcelona, Ariel, 2007).

Nye, Joseph, La paradoja del poder norteamericano, (Madrid, Taurus, 2003).

Nye, Joseph, Soft Power: The Means to Success in World Politics, (New York, Public Affairs, 2004a), ISBN: 1-58648-225-4.

Nye Joseph, Power in a global information age, (New York, Routledge, 2004b).

Nye, Joseph, “Soft power matters in Asia”, Japan Times, 5-12-2005a, https://www.japantimes.co.jp/opinion/2005/12/05/commentary/world-commentary/soft-power-matters-in-asia/#.Wg75Z7ZSkWo.

Nye, Joseph, The rise of China’s soft power, 29-12-2005b, http://www.belfercenter.org/publication/rise-chinas-soft-power.

Nye, Joseph S. Jr., The Future of Soft Power, (New York, Public Affairs, 2011).

Pape, Robert Anthony, “Soft Balancing against the United States”, International Security, Vol. 30, Nro. 1, Summer 2005.

Puig, Juan Carlos, Seguridad Nacional y Política Exterior Argentina (1810-1914), Revista de la Escuela de Defensa Nacional, Nº 6, Dic 1974, ISSN 1515-6605.

Rezende, María José, As Múltiplas Implicações da Efetivação da Democracia Hoje: os Desafíos Vindos á Tona no Relatório do Desenvolvimento Humano de 2002 das Nações Unidas, en “Reflexión Política, UNAB, Bucaramanga, Colombia, ISSN: 0124-0781, Vol. 10, Nº 20, Diciembre del 2008.

Rocha Pino, Manuel de Jesús, China en transformación: la doctrina del desarrollo pacífico, Foro Internacional, Dic. 2006, Vol. 46, Nro. 4.

Rodríguez Aranda, Isabel y Leiva van de Maele, Diego, El soft power en la política exterior de China: consecuencias para América Latina. Polis, 2013, Vol. 12, Nro. 35, págs. 497-517.

Rosenau, J.N., Demasiadas cosas a la vez: la teoría de la complejidad y los asuntos mundiales, Nueva Sociedad, 1997, Vol. 70, Nro. 83.

Shixue, Jiang, The chinese foreign policy perspective, en Roett, Riordan y Paz, G. (Eds.), China’s expansion into the western hemisphere: Implications for Latin América and the United States, (Washington, Brookings Institution Press, 2008).

Tillich, Paul, Love, Power and Justice: Ontological Analyses and Ethical Applications, (Nueva York, Oxford University Press, 1960). Hay versión en español, Amor, Poder y Justicia, (Barcelona, Ediciones Ariel, 1970).

Toynbee, Arnold, A Study of History, (New York & London, Oxford University Press, 1947), Vol. III.

Tsygankov, Andrei, “If not by tanks, then by banks? The role of soft power in Putin’s foreign policy”, Europe-Asia, Studies 58, Nro. 7, (Noviembre 2006).

Uscatescu, George, Maquiavelo y la Pasión por el Poder, (Madrid, Guadarrama, 1969).

Van Ham, Peter, (“The rise of the brand state, the postmodern politics of image and reputation”, Página web del Ministerio de Economía, Cultura e Industria de Japón, Foreign Affairs, Vol. 80, Nro. 5, http://www.meti.go.jp/english/policy/mono_info_service/creative_industries/creative_industries.html, 2001.

Villamizar Lamus, Fernando, Smart Power y la Política Exterior de la República Popular de China hacia América Latina y el Caribe, en Revista Enfoques, Ciencia Política y Administración Pública, Vol. X, Núm. 17, Diciembre del 2012, Universidad Central de Chile, Santiago, Chile, ISSN: 0718-0241.

Weber, Max, “Economía y Sociedad”, (México D.F., FCE, 1996).


Foto Autor
This HomePage was made by  Luis DALLANEGRA PEDRAZA

PhD in Political Science and International Relations (National University of Rosario , Argentine). Professor and assessor in Degree, Post degree and Doctorate in the country and abroad. Director of the Center of International-Argentinean Studies (CIAS/CEINAR), and of the Argentine Review of International Relations, 1977-1981. International Observer of the International Committee of Support and Verification (CIAV-OAS) in the guerrilla's "demobilization", "contra" in Nicaragua, 1990. Director of Doctorate in International Relations, National University of Rosario, (Rosario, Argentine), 2002-2005. Scientific Researcher of the "National Council of Scientific and Technical Researches" (NCSTR/CONICET), Argentine.

Home    Arriba Arriba   A Debates Left  América Latina  Left  Al Indice General Left   Artículo en formato pdf



1 © Referencia: “Construcción “Inteligente” de Poder: Cómo Operar sobre las Asimetrías del Sistema Mundial”, en Revista Densidades Nro. 23, Buenos Aires, junio 2018, págs. 57-91, ISSN: 1851-832X (Versión Electrónica).

2 Sólo a modo de ejemplo, todas las manifestaciones que hace el Presidente Trump respecto de las acciones militares del líder de Corea del Norte, al lanzar misiles de mediano y largo alcance, muestran los límites de la influencia y la necesidad de amenaza de acción material. Ver el discurso de Donald Trump ante la Asamblea General de la ONU, 19-9-2017.

3 Hoy no existirían las computadoras, o los cajeros automáticos, internet, los celulares, los satélites, la robótica, etc., si no hubiera sido por este cambio de paradigma.

4 Las estadísticas mencionan entre 3 y 15 millones de trabajadores inmigrantes.

5 En paralelo con el Juicio de Núremberg para los alemanes, se constituyó un Tribunal Penal Militar Internacional para el Lejano Oriente, con el fin de juzgar a los imputados de los crímenes en Tokio, recogidos en el Estatuto o Carta de Londres del 8 de agosto de 1945.

6 Principios del Movimiento de Países No Alineados o Pancha Shila: 1. El respeto mutuo a la integridad territorial y la soberanía. 2. La no agresión mutua; 3. La no intervención en los asuntos internos. 4. La coexistencia pacífica. 5. Mutuo beneficio e igualdad.

7 Existen desde el 2004 alrededor de 1106 Institutos Confucio.

8 Robert Keohane y Joseph Nye (1988).

9 Buenos ejemplos han sido los de Japón en la post Segunda Guerra Mundial, que construyó poder -de manera individual-; o en el terreno colectivo, también en la segunda post guerra, lo que es hoy la Unión Europea, comenzando por la CECA.

10 Concepto desarrollado por Calvet, L.J., (2005). Se trata de la legitimación de modelos colonialistas de dominación, a partir de la imposición de una lengua, en detrimento de la lengua local, para generar una forma de pensamiento subordinado a nivel étnico, cultural, intelectual y, principalmente, político. Un estudio en profundidad sobre esta temática se encuentra en la Tesis presentada ante la Faculta de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina, por De Mauro, Sofía y Domínguez, Luisa (2012), con la Dirección de la Dra. Beatriz Bixio, investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).

11 La Venezuela de Chávez y de Maduro. Cristina Fernández de Kirchner en Argentina lo ha hecho también, pero de forma más velada, aunque ha llevado al país hacia el aislamiento, la confrontación con países poderosos como Estados Unidos y la fragmentación en el nivel regional.

12 América Latina históricamente se ha mantenido fragmentada, aún promoviendo -formalmente- la integración.

13 Utilizando los paradigmas de Max Weber (1996).

14 El “regionalismo abierto” es una idea planteada -a partir de la globalización- por Estados Unidos e inscripta en la OMC, como respuesta a los procesos integrativos que surgieron desde la década de los ’60 en la periferia con propuestas proteccionistas.

15 Es una incorporación reciente a la Teoría del Equilibrio de Poderes utilizada para describir formas no militares de equilibrio desde fines de la Guerra Fría. El Equilibrio Blando como estrategia, se puede atribuir al trabajo de Robert Anthony Pape (Summer 2005). Los académicos, en general, sugieren que la Teoría de la Paz Democrática plantea una preferencia por el Equilibrio Blando, en lugar del Duro -militar-, entre las democracias.

16 Plan Puebla Panamá.

17 Habiendo en el país, tantas carreras de grado y postgrado en Relaciones Internacionales en diferentes provincias.