MARCO METODOLOGICO  *
©  Luis DALLANEGRA PEDRAZA

El trabajo ha sido orientado hacia la construcción de un modelo metodológico que, a partir de la variable política interna, contribuya al estudio del comportamiento de los diversos regímenes latinoamericanos.

No hay estudios de tipologías políticas en América Latina. En realidad se utiliza la terminología desarrollada en Europa. Un conservador europeo es distinto que uno latinoamericano. Un liberal colombiano se acerca a los liberales en EUA que son de centro-izquierda y no a los liberales en Argentina que son el equivalente a los conservadores en EUA.

Su aplicación empírica la he circunscripto al período que corre desde la Depresión del 29-30 hasta la implementación de los postulados de la Alianza para el progreso en 1961. No obstante, considero que esta mecánica de análisis puede servir para otros períodos históricos, brindando un esquema que actúe como ordenador de la multiplicidad de datos que surgen de cada tipo de comportamiento político, y facilitando por tanto, la clasificación de los mismos, según las posturas que han adoptado ante la necesidad de generalizar los efectos del desarrollo a toda la comunidad nacional.

A estos fines, aún reconociendo que América Latina tiene una heterogeneidad estructural característica que no permite con propiedad referirse a sectores estancos, a simples efectos operacionales, he esquematizado el problema refiriéndome a un dualismo estructural evidenciado por dos sectores definidos: el tradicional y el moderno.

A partir de la caracterización de Gino Germani, interpretaré como:

1)sector tradicional, a aquel en el que se mantiene como principio rector el respeto a la costumbre. De acuerdo con ello, priman los lazos afectivos, transmitiéndose la tradición y los roles de padres a hijos sin ningún tipo de cuestionamiento por parte de éstos últimos. En lo económico, el caso puro se representa a través de un sistema de economía de subsistencia y una industria de tipo artesanal. Por lo tanto, no existe la búsqueda de la productividad, completando el cuadro la falta de un espíritu de competencia. En suma, la aceptación pasiva de pautas tradicionales reconocidas en virtud de la costumbre y las respuestas automáticas que generan, terminan conformando una actitud prescriptiva. Definida así, en virtud de la internalización a priori de respuestas para cada situación, aún antes de que estas se produzcan.

Por el contrario, 2) el sector moderno es aquel en el que se ha producido una institucionalización del cambio, valorizándose la fundamentación en principios racionales. Por ende se localizan en él la aplicación de métodos científicos y tecnológicos de producción, jerarquizándose la calidad personal en el desempeño de tareas en razón del principio de funcionalidad. Se busca el máximo de eficiencia y productividad, ampliándose los mercados y creándose sistemas industriales complejos. En el aspecto social encontramos una actitud de averiguación y cuestionamiento previa a la toma de decisiones, y un fuerte espíritu de competencia que permite movimientos sociales ascendentes. Esta actitud deliberativa a partir de criterios racionales genera la coexistencia de una gran variedad de valores a menudo contrapuestos en un mismo momento histórico. En general, para el caso latinoamericano se puede localizar este tipo de comportamiento en las áreas urbanizadas industriales, por oposición a las zonas rurales premodernas si bien, como ya dijera anteriormente, este esquema racional admite cortes intra-sectoriales con la inserción de componentes externos.

A partir de esta realidad y siguiendo el enfoque del profesor norteamericano Charles W. Anderson (1), el modelo metodológico analizará tres estrategias para enfocar el desarrollo e integración da la comunidad nacional: la convencional, la reformista y la revolucionaria.

Estrategia Convencional

La estrategia convencional, sigue una línea clásica, inyectando todo tipo de medidas económicas y políticas en el sector que ya ha iniciado su proceso de modernización, puesto que considera que sus efectos benéficos se expandirán espontáneamente al resto de la sociedad logrando integrarla y desarrollarla como un conjunto.

Estrategia Reformista

Considera que el criterio convencional margina demasiadas demandas evidentes en el proceso de desarrollo nacional, si atiende únicamente las del sector moderno. Por ello, a efectos de procurar condiciones de paridad entre ambos sectores, atiende prioritariamente las demandas del sector tradicional, si bien sigue teniendo en cuenta las del moderno, procurando integrarlas en un plan nacional que active los instrumentos y potencial de éste último como recurso de cambio. El sector moderno es el “motor” de la economía, por lo que hay que seguir invirtiendo en éste, pero trasvasando progresivamente hacia el tradicional, hasta lograr un equilibrio.

Estrategia Revolucionaria

La tercera estrategia de desarrollo es la más radical. Considera que el sector moderno existente no puede integrarse de ninguna forma en un proceso que pretenda el desarrollo e integración nacional dado que el efecto típico de su existencia ha sido siempre la explotación y paralización del sector tradicional. Ha vivido a expensas del sector tradicional. Por tanto, propone la retención de los activos provenientes del mismo, pero conjuntamente la eliminación definitiva de sus titulares primitivos.

En suma, el modelo metodológico parte de tres estrategias para el desarrollo. Estas implican una variedad de posturas, tanto en aspectos ideológicos, políticos económicos, sociales, de ubicación en el marco internacional, etc., las que a su vez indican un estilo y dentro de éste una orientación determinada dentro de un comportamiento político dado. Por otra parte, de la continuidad que pueda observarse en un período histórico en la aplicación de determinada estrategia, también surgirá la comprobación de dos características que, a priori, le atribuyo al sistema político latinoamericano: su inestabilidad, y por ende la tentatividad con que operan los gobiernos a efectos de lograr mantener su equilibrio político.

Hoy hay estabilidad relativa, pero continua la tentatividad; y, por sobre todo, es el sector convencional el que controla todo, aunque se ha desindustrializado y desintegrado de la economía real del mundo, toda vez que destruyó su aparato productivo y no ha generado las pautas educativas, científico-tecnológicas ni operacionales del nuevo eje de industrialización por el que pasa el mundo y América Latina ha quedado desplazada.

Llevar a cabo el análisis de América latina, obviamente no resulta fácil. La definición de tan variados aspectos ha ocasionado múltiples dificultades en cuanto al marco bibliográfico. La más notable ha sido la variedad de información y su enrolamiento dentro de la teoría neoliberal o dentro de la de la dependencia, las que de por sí reflejan posturas dicotómicas contrapuestas. Debido a esto y a fin de evitar realizar la definición de las variables y subcategorías como juicios de valor he optado por la definición más académica a los fines de mantener nuestro objetivo inicial, vale decir: la creación de un modelo de análisis político.

En ciertos casos, cuando una misma subcategoría debe reflejar diferentes estadios de desarrollo o materialización según el país de que se trate, he optado por tratarlas en general —siempre a efectos operacionales— reflejando solamente la actitud positiva o no del gobierno de que se trate a partir del grado de evolución que haya alcanzado. Si bien este modelo no es inclusivo de todas las variables posibles de enfoque del comportamiento político, entiendo que sí brinda lo esencial de la perspectiva con que dichos regímenes enfrentan la cuestión del dualismo.

En síntesis, la aplicación del presente modelo metodológico indicará la opción que un gobierno determinado hace entre diversos criterios para enfocar el desarrollo, así como las respuestas que dentro de esta orientación brinda a diversas cuestiones. A tal fin, entenderé el fenómeno de la modernización como, no sólo el aumento del producto real por habitante y los cambios consiguientes en los aspectos científicos, tecnológicos sino también aquellos que se refieren a aspectos demográficos y culturales produciendo modificaciones en el comportamiento y organización social y política.

A partir de la elección mencionada, reflejada en la Variable "Sistema de Valores", (programa a ser desarrollado por el gobierno), en las variables subsiguientes se analizan las medidas concretas que adoptaron en determinados planos para llegar finalmente a lo efectivamente logrado en términos de desarrollo, configurando en consecuencia un estilo y una orientación determinada. Esto último está condicionado por dos variables "Permisividad de la Elite local al funcionamiento del Criterio" y "Permisividad Internacional al funcionamiento del criterio", que determinan, en última instancia, el radio de acción que poseerá cada régimen según el criterio que adopte. Estas pueden determinar el éxito o el fracaso de una política orientada en función del sistema de valores elegido. Ya sea que este criterio se revela como peligroso para la potencia hegemónica -en los términos de Jaguaribe-, en su zona de primacía absoluta, en la cual está inserta América Latina; o sea que es atentatoria de la situación de privilegio político, económico y social de la élite local, en cuanto ésta puede aliarse con otros grupos de poder y hasta buscar apoyos extranjeros a fin de derrocar o paralizar al régimen imperante a fin de obtener la conservación del status quo.


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).


*  © Este trabajo es la versión actualizada y renovada de uno que fue realizado durante mi dirección del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) entre 1977-1981. Fue publicado en la "Revistra Argentina de las Relaciones Internacionales", Vol. V, Nro 13, Enero-Abril 1979, CEINAR, Buenos Aires. El análisis abarca fundamentalmente la etapa 1030-1960, con algunos aspectos de actualización a la realidad de hoy especialmente en el marco metodológico y paradigmas de comportamiento del sistema político latinoamericano.
e-Mail: luisdallanegra@gmail.com 
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(1) ANDERSON, Charles W. "Cambio político y Económico en la América Latina, (México, FCE, 1974).