MARCO GENERATRIZ *

CARACTERISTICAS DE ORIGEN

DE LOS CRITERIOS EN AMERICA LATINA
©  Luis DALLANEGRA PEDRAZA

El pensamiento del esquema convencional. Es de predominio europeo, basado en el monopolio de una pequeña élite con poder político y político-económico y con un elevado status social desde la época de la independencia.

Los europeos, especialmente Gran Bretaña, con la revolución industrial, necesitaban gran cantidad de materia prima, mano de obra barata o esclava, rutas marítimas para obtener la materia prima y los esclavos y para enviar sus productos manufacturados a los mercados, que debían estar “abiertos” a la importación de sus productos. Por ende, el liberalismo era la ideología necesaria a imponer para que todo esto se diera.

Al defender sus intereses, la élite defiende el status-quo, o permite cambios de escasa importancia y de tipo más bien político.

En las cuestiones económicas, proponen reformas relativamente moderadas.

En ningún caso se plantea una reestructuración de la sociedad, o su reorganización, ya que el esquema convencional considera que toda evolución será en forma paulatina y espontánea (Positivismo de Comte, que junto con Proudon promovieron el liberalismo).

Dentro de este esquema se encuentran gobiernos de base autocrático o partidos cuya orientación está encuadrada en el carácter liberal o conservador de la política de desarrollo.

El pensamiento del esquema reformador en América Latina, tiene como influencia intelectual en lo externo, al socialismo europeo y el marxismo; el pensamiento liberal de Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos; las reformas económicas y sociales de F. D. Roosevelt (New Deal); la influencia del partido laborista británico. En lo interno latinoamericano, la noción de unificación de Bolívar; la influencia de los “apristas” y su insistencia en el desarrollo de una cultura india o indoamericana; la revolución mexicana y las reformas uruguayas; desde la segunda guerra mundial, las ideas de Raúl Prebisch y de la CEPAL.

La Revolución Mexicana

Fue iniciada en 1910 por Francisco Madero contra el presidente Porfirio Díaz.

Sus objetivos económico-sociales están dados por un desarrollo económico a través de la reforma agraria, procurando un total cambio de estructuras que destruya las barreras de clases existentes. Limitación de la influencia del capital extranjero y de la influencia de la iglesia.

La revolución está dirigida principalmente a la promoción de los indios.

Fue una revolución pragmática, sin connotaciones de carácter ideológico.

La base institucional de la revolución, fue dada por la Constitución de 1917. Es un documento híbrido, que conserva los ideales del liberalismo, colocando los intereses de la sociedad y del Estado por encima del individuo.

Limita la extensión de las propiedades agrícolas, estableciendo el dominio de la nación sobre el subsuelo, y el compromiso de realización de la reforma agraria. La propiedad debe tener una función social.

La actitud anticlerical, está basada en que la iglesia era una de las principales propietarias de tierras.

El Estado protege, promueve y regula el movimiento laboral. Se nacionalizaron las tierras de cultivo, los ferrocarriles y el petróleo, pero especialmente por motivos sociales y políticos, más que económicos.

Progresivamente se fue moderando la actitud ante la inversión extranjera, aceptándosela nuevamente.

La Reforma Uruguaya (El Batllismo)

Nació con José Batlle y Ordóñez en el primer cuarto del siglo XX. Este se desempeñó durante dos períodos (1903-07 y 1911-15).

Su movimiento era pragmático, no ideológico y de carácter urbano. Se trata de un sistema con características de socialismo estatal.

Se estableció un sistema social integral, contemplando jornadas de trabajo, salario mínimo y seguro de vida. Se fomentó la actividad de los sindicatos.

Estableció una política de nacionalizaciones (ferrocarriles, energía, fábricas de conservas de carne y Banco de la República). Tomó medidas de promoción y estimuló a la industria. Adoptó medidas en el sector agrario, estableciendo un servicio de crédito rural.

En la actualidad el batllismo –con Jorge Batlle, sobrino nieto de José Batlle y Ordóñez e hijo de Luis Batlle Berres que fue presidente en la década de los ´40- está en la centroderecha y la izquierda está representada por el Frente Amplio con el socialista Tabaré Vázquez que, en las últimas elecciones presidenciales de 1999 obligó a una segunda vuelta que fue ganada por el batllismo debido al apoyo del partido blanco.

El Aprismo

Fue creado por Víctor Raúl Haya de la Torre, apareciendo el partido en 1914. El Aprismo surge con un movimiento estudiantil de la Universidad de San Marcos (Lima), que procuraba la reforma de la enseñanza y la instauración de escuelas nocturnas para elevar el nivel del adulto.

Su base ideológica, recogió la esencia de hispanoamérica, y tomó elementos del socialismo democrático. Su tesis es que hispanoamérica es distinta, y debe dejar de imitar a las instituciones foráneas.

Establece un programa para hispanoamérica, cuyas bases principales son las siguientes:

- Asimilación de la población india;

- oposición al imperialismo;

- unificación de las naciones de hispanoamérica;

- planificación de la economía (incluyendo la nacionalización del suelo y de las empresas);

- un régimen democrático de gobierno.

El Aprismo insistió en la necesidad de integrar al indio a la sociedad, ya que de otro modo no podrá desarrollarse el potencial económico y político de América Latina. Esta idea parte de la base del reconocimiento de la existencia de dos culturas en conflicto, una europea y otra indígena, lo que crea inestabilidad. Cuando ambas culturas se integren en una sola, podrá lograrse la estabilidad.

Para lograr la integración, el Aprismo propone distintos medios:

- educación gratuita, controlada por el Estado, incluyendo la enseñanza técnica;

- reforma agraria, con creación de grandes cooperativas; vigilancia del gobierno en la compra y venta del suelo; programas para aumentar la productividad; difusión de la información técnica;

- leyes para mejorar la situación del trabajador: legislación sobre salarios, jornada laboral, pensiones de retiro, bolsa de trabajo, organización de sindicatos.

Respecto de su política antiimperialista, considera que el capital extranjero, aliándose con las élites nacionales, controla las economías hispanoamericanas. No rechaza al capital extranjero, pero si establece un sistema de control estricto. Parte de la base, que la división de América Latina, se debe a residuos del período colonial, que perpetúa el feudalismo económico.

Dentro del campo de las nacionalizaciones, la doctrina aprista se ha hecho más moderada, propugnando una economía mixta.

En hispanoamérica, se han creado partidos de base aprista: En Cuba, el Partido Revolucionario Cubano; en Venezuela, Acción Democrática; en Costa Rica, Liberación Nacional; en Paraguay, el Partido Febrerista; en Haití, el Mouvement Ouvrier et Paysan; en Puerto Rico, el Partido Popular Democrático.

El Aprismo ha sido, el movimiento de más repercusión en América Latina, ya que ha extendido su influencia a casi la totalidad del subcontinente. Han habido otros movimientos de carácter pragmático, con base doctrinaria, como el peronismo en la Argentina y el Varguismo en Brasil, que no generaron tal influencia o la creación de partidos similares en otros países latinoamericanos.

La Democracia Cristiana

Ha sido el movimiento político latinoamericano, cayo crecimiento en poder e influencia fue más rápido.

El primer partido cristiano-demócrata se fundó en Uruguay en 1910, apareciendo luego partidos similares en todas las naciones de hispanoamérica, menos en Cuba, Haití, Honduras, Nicaragua y Paraguay.

En Venezuela se creó el COPEI en 1958, pasando a ser el segundo en importancia del país.

En 1964, con la elección de Eduardo Freí Montalva, accedió al gobierno el partido cristiano-demócrata en Chile.

La ideología del movimiento, tiene una gran influencia europea, especialmente a través de Jacques Maritain, portavoz del tomismo liberal. Eduardo Frei Montalva fue el principal portavoz del movimiento demócrata cristiano en hispanoamérica. La ideología de la democracia cristiana, se fundó en la ética cristiana, siguiendo las pautas de la encíclica Rerum Novarum (León Xlll - 1891), donde se declara que los trabajadores tienen derecho a organizarse, y el patrón tiene la obligación de pagar el justo salario.

La democracia cristiana hispanoamericana, es de carácter reformista y de centro-izquierda –nada que ver con la democracia cristiana que asume el gobierno en Chile en la etapa post pinochetista, ni con las políticas del hijo de Frei-.

Los dirigentes, se comprometen a llevar a cabo la revolución social en forma evolutiva –característica del reformismo-. Una sociedad con justicia social y cristiana para todos. Eduardo Frei Montalva sostenía, que no existirá la democracia, hasta que no se incorporen a la sociedad a todos los sectores que se encuentran marginados. Rechazó tanto al capitalismo como al comunismo. Propugnó una sociedad comunitaria, caracterizada por la participación de los trabajadores en la administración y propiedades de la empresa y la intervención del gobierno para evitar la concentración económica. Patrocinó una economía mixta, el control de las inversiones extranjeras, la reforma agraria y la reforma de gobierno. Consideró importante la cooperación con Estados Unidos, pero en condiciones distintas a las históricas, ya que hispanoamérica debería tener mayor participación en los asuntos internacionales. Para el logro de este último objetivo, se necesitaría una más estrecha cooperación intralatinoamericana.

El esquema revolucionario en América Latina

No ha tenido éxito hasta el presente desde el punto de vista de su implementación, salvo en el caso cubano.

Dos son los principales problemas que se presentan.

1) En primer lugar, se basa en la necesidad de satisfacción de demandas provenientes de sectores marginados, pero los dirigentes o grupos que acceden al poder, llegan al mismo sin una base doctrinal o ideológica definida. En última instancia, pueden adoptar una ideología concreta durante el desarrollo del proceso, y al no existir ningún modelo latinoamericano ajustable, toman elementos del marxismo -salvo el caso de la Revolución mexicana- sin que ello implique que sean partidarios del comunismo -salvo el caso de la Cuba castrista-.

El desarrollo del criterio revolucionario es más bien de base pragmática.

2) Por el otro lado, la búsqueda de un cambio total de la estructura socio-económica, va contra el tipo de desarrollo encarado tradicionalmente.

El sistema social que se encuentra circunscripto por el sector moderno, es considerado como un obstáculo para el desarrollo y los miembros del mismo, son los causantes del subdesarrollo, ya que explotan la productividad del resto de la nación.

El hecho de pretender desarrollar a los sectores marginados, prescindiendo de todos aquellos elementos que hasta el momento, de una manera u otra pudieron favorecer el desarrollo, aunque sea de un sector mínimo de la nación, hace que se carezca de las herramientas necesarias para llevar a cabo la "revolución".

Las alternativas, entonces, son o revertir el proceso, permitiendo el reingreso de todos aquellos contendientes originalmente eliminados, o buscar apoyo en quienes puedan permitir el desarrollo de la pretendida revolución, pese al costo que ello signifique.

En el primer caso, se encuentran encuadradas la revolución mexicana, que progresivamente fue revirtiendo el proceso y readmitiendo a gran cantidad de empresas e inversionistas originalmente nacionalizados; como también la revolución boliviana de 1952, con el MNR de Víctor Paz Estenssoro, cuyo objetivo fundamental fue contra el sistema de tenencia de la tierra y de la industria minera, pero que se vio imposibilitada de implementar los objetivos deseados, claudicando. El segundo caso, es el de la revolución cubana, que surgió a partir de una insurrección contra Fulgencio Batista, pero viéndose imposibilitado Castro de implementar sus objetivos de diversificación industrial y de logro de una verdadera autonomía, pasó a ser satélite de otra potencia, con el desacuerdo del Che Guevara.

Las Estrategias de Desarrollo

Como comenté más arriba, se dieron en América Latina tres criterios de base: el convencional, el reformista y el revolucionario.

Parto de la base de que una estrategia de desarrollo, es una manera de delimitar, satisfacer y optar entre demandas encontradas y recursos escasos para satisfacerlas.

En un sistema político, todos los sectores generan demandas. El asalariado en función del costo de la vida; el empresarial en función de los costos de producción, solicitando créditos, financiación, mejoras arancelarias; el sector agrario, por políticas de fomento al agro y una mayor promoción de las exportaciones; etc..

A su vez, existen otros sectores que no tienen que ver con lo nacional, pero que tienen una directa incidencia en el quehacer de la política y economía de un país, tales como los inversores extranjeros o las empresas que deciden radicarse. Estos también provocan demandas al sistema y la satisfacción de las mismas hace que se encuentren conformes y permanezcan, o por el contrario, que decidan retirar sus inversiones, y sus producciones trasladarlas a un país que otorgue mayores facilidades.

El desarrollo de la política pública de un país, en lo que hace al balance de demandas, versus los recursos de que dispone para satisfacerlas, es un constante buscar un equilibrio, debiendo, por un lado, satisfacer o acceder a fuertes presiones, y por el otro lado controlar la manifestación de las mismas. De la forma en que se incline la política, hacia la satisfacción de unas u otras, dependerá la orientación adoptada y también el estilo de un régimen dado.

Las demandas, pueden o no estar ligadas a una capacidad de poder, dependiendo de ello, en gran medida, la estabilidad del gobernante. Un sector con demandas, pero sin capacidades de poder, puede ser fácilmente controlado y postergada su satisfacción. Pero determinados sectores nacionales o extranjeros que actúan en forma directa o indirecta dentro de un Estado, y que son portadores de importantes capacidades de poder, pueden ejercer suficientes presiones para ver satisfechas sus demandas, e incluso llegar a provocar golpes de Estado.

Toda demanda que no encaja en la estrategia del régimen imperante y que proviene de un sector carente de una capacidad de poder, es excluida, y por lo general el medio utilizado es el coercitivo.

Habría que aclarar que el peso específico de una capacidad de poder, depende del tipo de estrategia que impere. En un régimen convencional, las masas deberán demostrar una muy importante capacidad de poder; en cambio en un régimen de corte reformista es más probable que sus demandas sean satisfechas sin necesidad de importantes presiones. Ello es así como resultante de que los gobiernos de corte reformista, especialmente si son populistas, tienen como base el apoyo de las masas.

Como se puede observar, aunque no en una forma tan simple, la resultante de este proceso, conforma orientación de una política, y la manera en que es implementada esta orientación, da un estilo determinado que puede oscilar entre lo democrático y lo autocrático.

LOS PERIODOS HISTORICOS CONSIDERADOS

El análisis se centró en tres períodos clave:

a) La crisis o depresión de los años ´30;

b) el periodo de post-guerra a partir del 45; y

c) la Alianza para el Progreso que se inicia a partir de los '60.

La crisis del ´30 se tuvo en cuenta por las características mundiales y por el hecho de que significó el inicio de un proceso sustitutivo de importaciones en América Latina, aunque no planificado, sino provocado por las circunstancias. El análisis de la etapa de la segunda post guerra, también por el acontecimiento mundial, porque se dio un cambio total en las características del funcionamiento del sistema político, económico y estratégico-militar a nivel mundial, a la vez que América Latina encara una segunda etapa sustitutiva de importaciones generada por la guerra, que, al igual que en la etapa anterior no obedece a planificaciones, sino a las circunstancias. Por último, la Alianza para el Progreso es una estrategia por parte del gobierno norteamericano -mejor dicho una “contraestrategia”- para apagar el reformismo creciente en América Latina, particularmente alimentado por la revolución cubana.

Crisis o Depresión de los Años ´30

Durante el periodo de la depresión, se puede dividir a los países estudiados en tres bloques. Aquellos que liberalizaron su política como respuesta a la depresión; los que tuvieron una continuidad de su política durante este periodo y los que adoptaron una política de restricciones y conservadurismo como respuesta a la depresión.

a) Entre los primeros se encuentran clasificados Colombia, Venezuela y Bolivia. En este período, en estos países, hubo un creciente consentimiento a la organización y a la oposición políticas. Promulgación de legislación laboral y de bienestar social, que fueron ejecutadas en forma moderada. Fomento de la organización de la fuerza de trabajo. Políticas de nacionalismo económico, incluyendo controles de cambio y políticas arancelarias y crediticias, a efectos de estimular la productividad interna.

b) En el segundo bloque de países se encuentran clasificados Costa Rica, Ecuador y Perú. En términos generales no se observó ningún cambio en sus políticas.

c)En el tercer grupo se encuentran Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala. Se caracterizan por la supresión de la oposición política. Prácticas fiscales y económicas ortodoxas. Oposición a la organización de la fuerza de trabajo y a la reforma social. El papel del Estado se restringió en los asuntos económicos y sociales. Fomento y respaldo a las industrias de exportación existentes, pero un muy escaso esfuerzo por crear nuevas fuentes de producción nacional.

Período de Post-Guerra a Partir del 45

El efecto que tuvo la segunda guerra mundial en las orientaciones políticas de la mayoría de los países estudiados fue escaso. En los que hubo un cambio de orientación, éste fue poco importante. Por lo general, la mayoría de los regímenes existentes durante el período de la depresión, continuaron durante el periodo bélico.

En lo que hace a sus políticas económicas, hubo importantes modificaciones. En primer lugar, la guerra significó necesidad de alimentos y de materias primas estratégicas orientadas a la industria de la guerra, para los países que se encontraban en la contienda, lo que significó un aumento significativo en las exportaciones y en los precios de las materias primas. En segundo lugar, la búsqueda de apoyo por parte de Estados Unidos, para crear un área de seguridad en el sistema interamericano, significó ayuda por parte del país del norte en infraestructura y créditos. Se debe tener en cuenta que el comercio internacional era la base principal de las economías latinoamericanas, y aún lo sigue siendo.

La iniciación de la guerra y especialmente el ingreso a la guerra por parte de Estados Unidos, representó el comienzo de un programa de estrecha "colaboración" interamericana a efectos de garantizar el suministro de materias primas y alimentos a los aliados.

Estos programas no representaron un cambio en la filosofía política de los gobiernos, pero si un cambio en la participación del Estado latinoamericano en las actividades de desarrollo económico especialmente, así como en la reforma social.

La mayoría de las naciones adoptó medidas de control sobre precios y salarios y procuraron controlar las importaciones a fin de evitar un rápido aumento de precios y asegurarse el suministro de productos esenciales. En los hechos, este intento fue fallido, ya que a lo largo de todo el período post-bélico, por un lado, procuraron establecer condiciones ideales para el ingreso de empresas e inversión externa, y por el otro, se realizaron gran cantidad de importaciones. Esto puede explicarse, si se tiene en cuenta que toda empresa extranjera que se establecía en un país, procuraba el máximo de protección a su producción, de forma tal que no se importaran aquellos productos que ellas producían para el consumo interno, sin ser exportados, salvo minerales u otros productos estratégicos. Asimismo, sobreviene en el período inmediato a la post-guerra, una etapa sustitutiva de importaciones, que implicó la "importación" de gran cantidad de insumos y de tecnología, necesarios para llevar adelante este proceso. Sin embargo, el grueso de la producción sustitutiva durante todo el período fue en bienes de consumo, lo que privó a estos países de crear una verdadera base para el desarrollo industrial futuro.

Entre Estados Unidos y América Latina, se realizaron convenios de compra y programas de estabilización de precios. En lo que hace a las compras, se establecieron convenios de adquisición de la producción total de estaño y caucho de Bolivia, de los minerales y algodón peruanos y del caucho nicaragüense, hondureño, salvadoreño y guatemalteco.

En países como Colombia y El Salvador, se otorgaron poderes, para que las asociaciones de productores de café, desempeñaran funciones de regulación y para celebrar acuerdos de cuotas.

Se fomentó la industria interna y la producción de alimentos con la asistencia de Estados Unidos. Se establecieron institutos de desarrollo y organismos de fomento en toda el área andina.

Otro sector que fue estimulado fue el de servicios públicos, especialmente mediante programas agrícolas, de salud y educación. También se incrementó el apoyo al desarrollo de infraestructura, especialmente para la construcción de carreteras.

Se inició una política de asistencia técnica por parte de Estados Unidos, especialmente para impulsar la industrialización, producción de petróleo, pesquerías, lana, cacao, e investigación agrícola.

Las economías de la mayoría de los Estados latinoamericanos experimentaron cambios importantes. En primer lugar, debido a que las industrias de los Estados europeos y norteamericanas, estaban especialmente orientadas hacia la guerra, lo que hizo que las manufacturas que producían y que tradicionalmente adquirían los Estados latinoamericanos, no pudieran ser importadas, además de algunas restricciones a la importación realizadas especialmente en períodos de crisis inflacionaria.

Esto significó un fomento a la industria latinoamericana, incrementándose especialmente la producción de alimentos.

En definitiva, la política pública, respondió a situaciones coyunturales. En momentos de crisis, adoptó soluciones proteccionistas, especialmente a través de controles de cambio variables, mientras que en momentos de auge, o como resultante de esas crisis, se produjo una "automática" promoción de la industria, pero especialmente para el consumo. Finalizando la década de los 50' es cuando se inicia una etapa de desarrollo de bienes de consumo duradero, pero no se implementó una política para el desarrollo global de la industria de base, que hubiera sido la verdadera promotora de la industrialización latinoamericana.

Las causas de este comportamiento se deben fundamentalmente a que América Latina tradicionalmente ha importado desde el período de su independencia todas las ideas para el desarrollo y la estructura de poder, de Europa y Estados Unidos.

Mientras en Europa, a una necesidad de cambio en la orientación económica, se observan cambios en el sistema político, debido a que los ideólogos van adaptando o elaborando sus ideas, a las nuevas circunstancias o necesidades; en América Latina se da un proceso inverso. A cambios ideológicos en Europa, se producen cambios en el sistema político o en la filosofía de quienes manejan la política tradicionalmente, provocando cambios a través de la estructura de poder en el desarrollo de las economías de sus países.

No consideramos improcedente, el que los cambios provengan del sistema político o del régimen que gobierna un país, sino el hecho de adoptar cambios de orden ideológico que respondan a circunstancias o necesidades que en muchos casos nada tienen que ver con los acontecimientos que vive América Latina.

Alianza para el Progreso a Partir de los '60

La Alianza para el Progreso abarca el tercer período histórico. Este es el más reformista de los tres, y donde se observa una mayor inclinación del papel del Estado hacia la reforma social y el desarrollo agrario.

En la década de los ´50 se da un reformismo creciente y efervescente en América Latina. No sólo se buscan parámetros de desarrollo sino también de calidad de vida para la población. En 1959 se da la revolución cubana que, al principio hizo pensar al gobierno norteamericano que el malestar creciente en la isla con el gobierno de Fulgencio Batista se había terminado. Sin embargo, Castro había iniciado una auténtica revolución.

El proceso de reformismo creciente en la región, no respondió a ningún patrón o plan conjunto. Ni siquiera se coordinaron las posturas ni las políticas. Al asumir Kennedy se plantearon dos posturas dentro del gobierno: los duros e intervensionistas, cuya posición siempre ha sido poner orden a partir de intervenciones armadas o apoyando golpes de Estado, y los moderados o reformistas, que propusieron desarrollar una “contraestrategia” reformista: la Alianza para el Progreso.

Un paquete de corte reformista orientado al sector agrícola latinoamericano, la problemática social y el analfabetismo. Venía financiado por el propio Estado norteamericano. De esta manera conjuraba cualquier brote de carácter reformista o revolucionario que se le pudiera escapar de las manos. Los latinoamericanos lo adoptaron, salvo Cuba que en la Conferencia de Punta el Este de 1961, con su representante, el entonces Ministro de Industria Che Guevara, planteó que la propuesta norteamericana de 3 mil millones de dólares para financiar la Alianza era una burla, que se necesitaban, por lo menos 10 mil millones de dólares.

Todo sirvió para evitar que los gobiernos de la región pusieran el peligro el “control hegemónico” de EUA en América Latina. En la Primera Conferencia de Presidentes Americanos que se celebró en Punta del Este en 1967, a la que asistieron gobierno militares y civiles, democracias y dictaduras civiles y el presidente norteamericano Johnson, se hizo una evaluación de los resultados hasta el momento de la Alianza y el presidente Eduardo Frei Montalva en su discurso dijo que de cada dólar de Alianza que ingresaba a América Latina, salían 3 dólares de la región. América Latina, con su ahorro, estaba financiando el desarrollo de Estados Unidos y sus empresas. Por qué subordinar nuestro desarrollo mediante préstamos y créditos extranjeros y no utilizar el ahorro latinoamericano para invertirlo en el desarrollo de la región, maximizándolo a través de la integración (1).

La situación de dependencia de la asistencia técnica y financiera extranjera existente hasta el momento, no implicó ningún ajuste considerable a las políticas públicas latinoamericanas, con la llegada de una nueva corriente de inversiones por parte del sector público norteamericano a través de la Alianza para el Progreso. Incluso, el desarrollo de la mayoría de los proyectos que se llevaron a cabo durante el período de la Alianza, eran nada más que la prosecución o finalización de proyectos iniciados por gobiernos en períodos anteriores. La implementación de estos programas, que en la mayoría de los casos eran continuidad de los anteriores, fue lo que le puso el sello de "reformistas" a determinados gobiernos, sin que su verdadera actitud haya sido tal.


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).


*  © Este trabajo es la versión actualizada y renovada de uno que fue realizado durante mi dirección del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) entre 1977-1981. Fue publicado en la "Revistra Argentina de las Relaciones Internacionales", Vol. V, Nro 13, Enero-Abril 1979, CEINAR, Buenos Aires. El análisis abarca fundamentalmente la etapa 1030-1960, con algunos aspectos de actualización a la realidad de hoy especialmente en el marco metodológico y paradigmas de comportamiento del sistema político latinoamericano.
e-Mail: luisdallanegra@gmail.com 
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(1) Ver Documentos, Revista de Información Política, (Caracas, Univ. Central de Venezuela), Abril-Junio de 1967, No 29, págs. 60-62. En este número está íntegramente transcripto el discurso del Presidente Frei. Ver también Selser, Gregorio, Alianza Para el Progreso: La Mal Nacida, (Buenos Aires, Edic. Iguazú, 1964).