LA FORMA DE LOS REGIMENES Y SUS ORIENTACIONES *
©  Luis DALLANEGRA PEDRAZA
En cuanto a la forma y el estilo
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Es importante destacar, que independientemente del contenido de la política que aplique un régimen, éste puede adoptar diferentes formas. Si la política implica la relación entre uno o unos gobernantes y los gobernados, la forma en que se da la relación entre estos indica el estilo Esto significa también que se darán distintas alternativas en cuanto a estilos, tanto desde el punto de vista de su formación, como del modo en que se establece la relación entre gobernantes y gobernados.
Desde el punto de vista de la formación, se encontrará con "grupos" organizados Y estructurados, dando lugar a partidos, o con "grupos" no organizados o insuficientemente estructurados, u organizados en forma ad-hoc, a partir de un caudillo o líder, dando lugar a movimientos.

Desde el punto de vista del modo en que se establece la relación gobernante-gobernados, se debe tener en cuenta las variables: grado de jerarquización-grado de coerción. Si la estructura es altamente jerarquizada y coercitiva, uno se acerca a una autocracia; por el contrario, si la estructura adopta una forma de pirámide, aún con un mínimo grado de participación de su base, y con un bajo grado de coerción, uno se acerca a un sistema representacional o democrático.

Independientemente de las formas antes descriptas, cuando el régimen vigente adopta una forma con características de autocracia, pero en realidad, tiene un alto grado de jerarquización con un grado bajo de coerción; y por otra parte, no admite a los partidos políticos actuantes hasta ese momento, procurando eliminar a los que coincidan ideológicamente con el régimen anterior, favoreciendo en forma paulatina la participación del resto, aunque en forma "controlada", para un futuro; esta forma de comportamiento del régimen se la denominará "no partidocrática". Desde el punto de vista de su orientación, puede tender sea al logro de una mayor autonomía en el manejo de la política y la economía, sea a mantener o profundizar el estado de dependencia. Esto implicará una polarización en cuanto a su orientación. Por lo que la denominaré no partidocracia polarizada.

Se trata por lo general de regímenes militares, surgidos de un golpe de Estado y cuyo período de transición en el poder es prolongado. Pueden adoptar políticos reformistas o modernizantes, sin hacer uso del poder coercitivo o utilizándolo en casos de necesidad de mantener la estabilidad del régimen.

En cuanto a la orientación

Cada uno de los estilos indicados anteriormente, puede adoptar una orientación distinta. El estilo solamente indica la forma en que la política es implementada. La forma en que se establece la relación gobernante-gobernados, e incluso el grado de legalidad del gobierno, aunque éste pueda en todos los casos ser legítimo.

La orientación tiene que ver con el tipo de política perseguida por un régimen, ya sea éste el de libre empresa o de centralización por parte del Estado; orientado al desarrollo de obras públicas e infraestructura, o a la modernización tecnológica; de mantenimiento de las condiciones existentes o progresista.

A su vez, no se puede hablar de una única orientación dentro de los regímenes latinoamericanos, ya que se trata de tipologías clásicas pero que en su definición no se ajustan unitariamente al comportamiento de América Latina. De modo tal que se observarán tipos principales y a su vez subtipos de orientación, que permitirán explicar su verdadero comportamiento en los ámbitos político, económico y social.

Sería imposible hacer un estudio exhaustivo de cada una de las orientaciones, ya que cada una de ellas demandaría un trabajo en particular. Simplemente anotaré sus rasgos fundamentales y las razones principales de su origen en América Latina.

Liberales

El orden político-económico establecido en los modelos iniciales y que parten del siglo pasado, ha sido de corte liberal.
Las principales razones se encuentran primero en que las ideas son tomadas de Europa, la que sigue un proyecto librecambista; especialmente Inglaterra. Además, luego de las independencias poIíticas de los Estados Latinoamericanos de su madre patria España, pasan a una situación de neocolonialismo de corte económico bajo la esfera librecambista británica.
El proceso se traduce en la producción de manufacturas por parte de esta última, mientras que los países de nuestro subcontinente mantienen sus mercados abiertos a la adquisición de esos productos, vendiendo materias primas y alimentos como contrapartida.

Paradójicamente y a los efectos de conservar el criterio librecambista en nuestro subcontinente, fue necesario un fuerte "intervencionismo" por parte del Estado, con el propósito de asegurar el funcionamiento del sistema. El intervencionismo no se dio a lugar en lo económico, sino dentro del sistema político para encaminarlo dentro de a concepción liberal.

El Estado del siglo XIX se ocupó principalmente de la eliminación de las barreras que pudieran oponerse al comercio; el perfeccionamiento de un sistema legal acorde y la eliminación de toda restricción que fuera un obstáculo para la actividad económica moderna; la construcción de sistemas de transporte y comunicaciones, especialmente en estos últimos casos, orientados hacia la exportación.

La economía librecambista latinoamericana, estuvo principalmente orientada hacia afuera, y hasta la Segunda Guerra Mundial, especialmente hacia Gran Bretaña. Prácticamente no existió un intercambio interlatinoamericano. Esto llevó primero a una falta de interconexión a nivel subcontinente y además, dadas las economías netamente exportadoras de materias primas versas la importación de manufacturas británicas y de otro origen europeo, hizo que la industrialización incipiente latinoamericana se viera desprotegida, sino casi anulada. Asimismo, tampoco existió una interconexión a nivel nacional, sino era para la salida de los productos primarios a través de las ciudades puerto, hacia el exterior.

Los partidos liberales en el poder, coherentemente con su filosofía, dictaron políticas librecambistas en vez de proteccionistas, en un período en el que el Estado nacional latinoamericano se encontraba en plena formación.

Durante el periodo en que han dominado, realizaron redistribuciones de las tierras, especialmente aquellas de propiedad de la iglesia, entregándolas a particulares y estableciendo una diferenciación y separación de los papeles del Estado y la Iglesia.

El Estado nacional latinoamericano fue instaurado en un periodo en el que la mayoría de los grupos o sectores influyentes no consideraban a la nación como centro de relaciones socio-económicas. Existía un divorcio entre Estado y sociedad. Había una estrecha vinculación con el exterior, observándose al interior como un fenómeno aislado de sus intereses de desarrollo.

Los rasgos fundamentales de comportamiento de los partidos liberales en los aspectos económicos, políticos y sociales, son los siguientes:

Actúan dentro de un sistema de no intervención del Estado en la economía y en la vida ciudadana, llevando a cabo una economía de libre empresa. Para Europa, esto se da en un sistema económico autocontenido y autosuficiente, a diferencia de América Latina, que adopta esta orientación dentro de su situación de dependencia. A su vez existió una interrelación entre el Estado y la sociedad en los países europeos, mientras que como apuntamos anteriormente, el Estado latinoamericano actuó aisladamente del sistema social.

Tratan de hacer frente a las reivindicaciones sociales y económicas, resolviendo el problema de su financiación, por lo general, mediante un sistema de impuestos progresivos. En lo social, actúan en defensa de las garantías individuales y los derechos constitucionales, adoptando programas de reforma social. En este último aspecto, los programas son contemplados en el sector moderno de la sociedad.

Conservadores

Los gobiernos conservadores, contrariamente a los liberales, buscaron mantener y reinstaurar la relación entre Iglesia y Estado en el medio económico, según los cánones prevalecientes en el período pre-independentista.
La formación de latifundios, originada en el siglo pasado, se convirtió en sistemas económicos y políticos autosuficientes, que dio lugar a la formación de grupos políticos liderados por caudillos.
La relación entre el Estado y estos sectores era prácticamente bajo el consentimiento y según los intereses de los propietarios latifundistas o hacendados, considerándose estos últimos, ajenos a toda influencia del Estado.

Los grupos sociales incluidos en las haciendas o latifundios, respondían a su patrón, desconociendo —ya que carecían de una visión amplia— al Estado nacional.

Pero, por otro lado, no existió una interconexión entre los grupos de hacendados y latifundistas, que les permitiera tomar el poder a través de la formación de una clase gobernante, si bien eran líderes o caudillos de sus grupos particulares, pero no lo eran del pueblo en su totalidad, ni habían surgido de él a través de su apoyo

Dentro del sistema económico, las producciones del sistema latifundista, no se llevan a cabo para el consumo nacional, sino para la exportación. Estos grupos miran principalmente hacia el exterior, pensando en sus socios de ultramar, o hacia el interior, pensando en sus haciendas, pero no en la nación como un todo.

Gozando de un sistema de libre convertibilidad, sus ganancias en la mayoría de los casos son depositadas en el exterior, en vez de invertirlas en el país.

Todos los productos que consumen son adquiridos en el exterior, e incluso, la educación de sus hijos se lleva a cabo en el extranjero, lo que les crea una mentalidad más cosmopolita que nacional.

La incapacidad de gobierno directo, fue suplida por la delegación mediante la realización de alianzas, a efectos de acceder al gobierno.

Encontrándose libres de la responsabilidad de destinar los recursos públicos a fines públicos, hallaron una forma de riqueza en el Estado, modelándolo como un medio en el que podían desempeñar sus papeles de mantenimiento de relaciones y de emulación del sistema europeo.

Los rasgos fundamentales están dados principalmente por el mantenimiento de las condiciones existentes y una oposición al cambio brusco en el orden social, económico, jurídico, religioso, político o cultural.

Se identifican con el orden establecido y procuran el mantenimiento del mismo defendiendo los patrones de moralidad heredados y de las instituciones.

No consideran adecuado la modificación de las condiciones sociales. Se oponen totalmente a los planes reformadores y a la izquierda aunque ésta sea moderada. En los casos en que el proceso tiende a acelerarse bruscamente, su actitud procura el mantenimiento o la restauración del orden en sus casos.

Observan un total escepticismo en cuanto a la eficacia de un gobierno popular, teniendo como rasgo particular el que los partidos agrarios son de un matiz conservador.

Actúan en defensa de la propiedad privada, aunque contrariamente a los liberales son latifundistas. Su comportamiento en el ámbito rural llega a políticas de colonización o de parcelación de la tierra, pero no admiten la reforma agraria.

La influencia del sistema internacional en el ámbito latinoamericano. Las riquezas de los países latinoamericanos se volvieron importantes y necesarias para el desarrollo industrial creciente de los países europeos y Estados Unidos, creando a su vez expectativas en el subcontinente sobre las posibilidades de favorecer el desarrollo y la modernización. El guano, los nitratos, el petróleo, el plátano, cacao, café, azúcar y otros productos, fueron vistos con interés y con codicia por los inversores extranjeros, haciendo pensar a los conductores latinoamericanos en la posibilidad de un rápido desarrollo.

Bajo estas perspectivas, se fundó un sistema basado en la eliminación de restricciones para la transacción económica, en la especialización internacional de las funciones y la producción sobre la base de la ventaja comparativa; un sistema de precios regulado por un mercado monetario libre, acompañado de un flujo irrestricto de capital entre países.

Los países desarrollados "arriesgarían" sus recursos y aplicarían sus conocimientos técnicos en el mundo subdesarrollado, a cambio de una ganancia traducida en utilidades. Como contrapartida,; estos últimos permitirían que se utilicen sus recursos inexplotados, aumentando su productividad, iniciando un proceso generador de riquezas y de modernización.

Las funciones del Estado en este caso serían las de proteger la propiedad privada y el mercado libre. De esta forma, el Estado nacional latinoamericano podría encajar y formar parte del sistema económico internacional.

La forma de apertura y garantías para este nuevo proceso, fueron dadas por el otorgamiento de concesiones, utilizando todos los recursos disponibles para atraer inversionistas y empresarios extranjeros. Concesión de tierras; cesión de derechos sobre el subsuelo; exención de impuestos y tarifas; garantías estatales al capital invertido; inversiones complementarias en infraestructura por parte del gobierno; protección contra sindicatos y posibles insurrecciones; garantías de estabilidad política a efectos de evitar "vaivenes molestos" al inversionista créditos en paridad de condiciones con la empresa nacional, etc.

Modernizantes

Por estos medios se fue gestando la modernización en América Latina, que no sólo implicó la industrialización en el sector de bienes de consumo, sino también la urbanización en condiciones similares a las dadas en las naciones más avanzadas, con una diferencia de una o dos décadas con posterioridad a que se desarrollara en estos últimos países
Los gobiernos latinoamericanos con este proceso, adoptaron un compromiso y una responsabilidad en su papel económico público, el cual era que el Estado debía responder por el cumplimiento de las demandas realizadas por inversionistas y empresarios. El incumplimiento en este sentido, traducido en una falta de protección a la propiedad, en momentos de agitación política; expropiación sin compensación justa; incumplimiento arbitrario de la deuda externa; llevaría a medidas tales como suspensión de créditos; retiro de inversiones; o coaliciones con otros sectores, de forma tal que llevara las cosas a situaciones incluso de golpe de Estado.
La representación ha sido por lo general a nivel sectorial, más que a nivel de Estado o nación. Las legislaturas o congresos respondieron más a las demandas de sectores o grupos determinados que a la nación misma, ya que la mayoría de las demandas provenían principalmente de sectores ajenos al Estado nacional, además de darse en la mayoría de los casos un bajo coeficiente de participación de las masas de la población.

Los partidos políticos o grupos de interés, han sido por lo general de carácter rudimentario, no estableciéndose por ende un franco enfrentamiento entre "representantes del pueblo" y sectores de la vida económica con intereses dentro del país. Este desequilibrio llevó por lógica consecuencia a un predominio de facciones por sobre la totalidad de la vida nacional.

La política internacional latinoamericana —que más que esto fue una suma de distintas políticas, engarzadas con un punto de referencia extralatinoamericano— estuvo vinculada al patrón de relaciones económicas internacionales.

Los rasgos fundamentales de los gobiernos modernizantes están dados por el pensamiento de que el progreso económico es la base de la sociedad moderna. El paso de la sociedad tradicional hacia una comunidad moderna se procura a través de la adquisición de las características comunes con las sociedades más desarrolladas. La forma de incluir a la sociedad tradicional dentro del proceso de modernización, es mediante un crecimiento económico orientado hacia el incremento de la producción y el consumo.

El esfuerzo de desarrollo y en el ámbito social, es llevado a cabo en el sector moderno de la sociedad. No realizan reformas sociales en forma directa tanto a los miembros del sector moderno, como a los del sector tradicional que conforman, como consecuencia de su traslado a las ciudades, un grupo marginal dentro de las mismas. Su concepción es que la modernización misma en el ámbito económico provocará efectos favorables en el ámbito social.

Los gobiernos modernizantes se dan generalmente con una autoridad jerarquizada y el partido de gobierno es el principal instrumento de cambio en los casos de existir una democracia parlamentaria. En los casos de autocracias modernizantes o de no-partidocracias polarizadas con comportamientos modernizantes, la autoridad es jerárquica y el sistema es unitario. En estos últimos casos, existe una gran tendencia al uso del poder coercitivo por parte del Estado.

Estos gobiernos dependen en gran medida de la inversión externa, ya que tienen poca capacidad para generar el ahorro y la inversión productiva internamente.

La transición

Desde la post-guerra comienza a acentuarse el proceso de modernización económica, el que permite un crecimiento progresivo de la industria, especialmente en el ramo de las manufacturas, la construcción, minería, comercio y otros servicios.
Esto facilitó la presencia en el poder a sectores modernos que no conciliaban fácilmente con los grupos convencionales.
En la década de los 50' surge también un período de deterioro en el sector agrario tradicional. Se inicia un proceso acelerado de migración del campo a la ciudad, que al no tener una urbanización acorde con el crecimiento de la población da lugar a la formación de barrios marginales en los cinturones de las ciudades principales.

El crecimiento de las ciudades, genera nuevos tipos de demandas, acentuando el crecimiento de actividades no tradicionales, como la construcción, el comercio en pequeña y gran escala, etc. La demanda de servicios por parte de estos sectores incorporados se contrapone al esquema de austeridad del criterio convencional, generando el crecimiento y por ende la inversión en servicios.

De la política tradicional agro-exportadora y de restricciones al consumo, de las ciases medias, se pasa gradualmente a comportamientos desarrollistas ligados al sector industrial en crecimiento y a la inversión extranjera.

El sector industrial, por su parte, se favorece con la expansión del consumo, debido al crecimiento de la población urbana, pero juega el doble papel de apoyo a las posiciones reformadoras, ya que implican una expansión en actividades como la construcción de viviendas y obras públicas; como de alianza con sectores convencionales, ya que le permiten la producción de insumos para la exportación.

El nacimiento de un nacionalismo latinoamericano

Frente a este proceso global, se fue gestando otro, contestatario del principio de vinculación de las funciones político-económicas del Estado nacional latinoamericano, con la economía internacional.
Ya desde la década de los 40', el desarrollo político-económico de América Latina, estuvo dado por un constante conflicto entre movimientos reformadores y los defensores del sistema tradicional en el papel económico del Estado.
De sectores tales como grupos estudiantiles; intelectuales; activistas políticos; empresarios menores; grupos de las clases medias; surgieron los gestores de criterios reformistas en la búsqueda por encontrar en el funcionamiento político-económico del Estado, un orden social dentro del cual desempeñar un papel y lograr un status. El reformismo procura una reorientación de las políticas, y en lo fundamental amplia el régimen de Participación social. Esta modificación afecta tanto al régimen de poder, como al político.

La tendencia reformista se presenta en dos variantes principales en América Latina; por un lado con una concepción progresista y por el otro radical.

En el primer caso, la reforma es propuesta por una intelectualidad perteneciente a las clases gobernantes, pero representa a las capas inferiores y exige la extensión de algunos derechos detentados por las capas gobernantes a las capas inferiores. Neutraliza toda resistencia militar mediante el mantenimiento de las Fuerzas Armadas fuera de la política.

Las reformas radicales son propuestas por una intelectualidad aceptada por el círculo gobernante, pero que proviene de la nueva clase en ascenso representándola. Esta clase exige igualdad de derechos con la gobernante. Por lo general actúa conjuntamente con las Fuerzas Armadas, o en su caso es desarrollado directamente por los militares que acceden al poder.

El problema fundamental para el reformista no es el criterio convencional en sí, sino el hecho de que éste lleva a cabo un proceso de cambio demasiado rígido, dejando de lado una cantidad importante de demandas o satisfaciéndolas insuficientemente.

No pretende eliminar al sector moderno, sino establecer una vinculación entre éste y la situación de estancamiento del sector tradicional a efectos de lograr un equilibrio en el desarrollo y la distribución.

Sus metas fundamentales están dadas por la promoción y aceleración del desarrollo económico con una orientación nacionalista del proceso. Una ampliación de la medida de la participación socioeconómica de las masas rurales a través de la reforma agraria y de las masas urbanas a través de una combinación de mejoramiento del nivel de ocupación con medidas de bienestar.

Dentro del reformismo dirigido por las Fuerzas Armadas, el nacionalismo se combina con una actitud moralista y anticomunista.

Características del proceso

Las presiones y demandas de estos nuevos sectores, hicieron que el proceso se volcara, de un sistema estable y con continuidad como tal —ya que contaba con un conjunto de reglas del juego internas, adaptadas al sistema internacional, que permitían conocer el derrotero que se estaba siguiendo— a uno inestable con constantes vaivenes entre grupos reformadores y convencionales, quitándole continuidad y llevándolo a una situación de impredecibilidad en cuanto al fin al que se iba a arribar.
De todas formas, en la totalidad del período en estudio, el principal punto de referencia ha sido el del grupo convencional, con discontinuidades periódicas dadas por los grupos reformadores de distinto corte y extracción. Esto se debió principalmente a que en su mayoría los grupos reformadores han tenido un comportamiento de tipo populista redistribucionista de bienes, sin una reproducción de estos en forma constante y progresiva, a efectos de crear un circuito de retroalimentación; amén de adoptar comportamientos inadecuados con su capacidad de desempeño político Consideramos que el sistema latinoamericano desde la independencia, ha sido conformado de manera tal, que su estructura responde a la satisfacción de determinados sectores de la sociedad, quedando otros, marginados o insatisfechos en función de sus demandas. De esta manera, la capacidad de satisfacción de demandas por parte del sistema, estuvo acorde con aquellas, que por partir de grupos o sectores pertenecientes al sistema político, o ligados al criterio gobernante, fueron tomadas en cuenta. Los criterios que quisieron instaurar un comportamiento reformador o revolucionario. Se encontraron con un mayor espectro de sectores demandantes, ya que incorporaron a grupos anteriormente marginados; pero hicieron uso de la misma estructura para su satisfacción. Por lo tanto, se observa que las demandas aumentaron, pero la estructura no modificó su dimensión; o mejor dicho fue modificada de forma, pero no "estructuralmente" derivando esto en una escasez de medios para implementar exitosamente el proceso.
El reformismo pretendió en algunos casos revolucionar el sistema, sin hacer una verdadera revolución, ya que durante su proceso, en el que adoptó comportamientos extremos, convivió con otros contendientes por el poder no eliminados, pertenecientes a los grupos convencionales, que al sentirse agraviados y reteniendo una capacidad de mango político, llevaron a cabo presiones suficientes, llegando incluso hasta el logro de golpes de Estado.

Si las ideas e ideologías de los grupos convencionales, fueron importadas; también lo fueron las de los grupos reformadores que adoptaron modelos también europeos y norteamericanos, que iban desde criterios marxistas, pasando por el fascismo y el New Deal norteamericano.

Si bien muchos de los principios reformadores tuvieron inspiración marxista, los fines perseguidos no fueron necesariamente comunistas. Tomaron elementos de modelos de la vida internacional, a falta de modelos propios y de una concepción planificadora.

Sus aspiraciones fueron de orden progresista y especialmente se movieron a partir de una total disconformidad con el criterio de distribución de los beneficios de la modernización entre los diversos sectores de la nación.

La mayoría de las reformas latinoamericanas quisieron vestirse de revolución a través de comportamientos radicales, sin respetar tiempos ni períodos, ni lograr medios alternativos suficientes que reemplacen la antigua inversión, o mercados de exportación de sus productos, acompañado de políticas de desarrollo basadas en la distribución, sin el sustento previo de una producción estable.

Muchas de las empresas nacionalizadas no pudieron ser manejadas por falta de experiencia o en otros casos, se retiraron inversionistas pero no se consiguió reemplazo ni en el ámbito interno, ni del exterior, que se adhiriera a las nuevas reglas del juego.

América Latina procuró adoptar políticas propias, en un marco en el que aún continuaba vinculada al sistema internacional de relaciones económicas.

La falta de elementos propios fue una de las principales desventajas del criterio reformador, junto a la baja permisividad tanto de las elites internas como internacionales.

Populismo

Se trata de un movimiento político que se caracteriza por el atractivo directo que ejerce sobre las masas urbanas, un dirigente. Esta atracción es más de carácter personal (carismática) que a través de la mediación orgánica de un partido.
El dirigente crea expectativas en cuanto a un rápido mejoramiento de la situación de las masas, procurando a cambio el poder suficiente para llevar a cabo reformas socio-económicas, promover el desarrollo nacional frenando la influencia abusiva de grupos extranjeros, y emprender programas de bienestar e importantes medidas redistributivas.
Las principales debilidades de la tendencia populista en América Latina son:

1) Incapacidad para definir con coherencia el objetivo,

las condiciones básicas y las limitaciones que se le pueden presentar como contendiente.

El populismo latinoamericano se caracterizó por su vaguedad y ambigüedad, no logrando nunca una articulación básica de su filosofía política y de sus metas socioeconómicas. Se mostró en favor del desarrollo económico, nacionalista y predominantemente industrial, orientado hacia la redistribución social de la riqueza y de las oportunidades. Pero nunca delimitó claramente los limites entre los sectores que se reservarían a la iniciativa del Estado y los que seguirían abiertos a la iniciativa privada.

Pese a las inclinaciones populistas por la planificación estatal y la intervención del Estado en la economía, ubicó a este último en su carácter de inversor, como subsidiario del sector privado

2) Una incapacidad para llevar su política económica a la práctica.

No existió con respecto a los proyectos populistas una elaboración presupuestaria clara y realista, debido precisamente a la ambigüedad de su política económica.

Una variable hostilidad interna e internacional los ha rodeado. Siempre fueron impotentes frente a las élites económicas de sus países, pese a que si bien sus lemas tuvieron un tinte socialista, fueron una forma de capitalismo privado, tanto en las realidades del poder como en las intenciones de los dirigentes, aunque orientado hacia un reformismo radical.

Se agrega una mala administración en el nivel de empresas públicas, especialmente en los sectores básicos y de infraestructura y un exceso de mano de obra improductiva bajo la situación de ocupación disfrazada.

3) Incapacidad política para atraer a suficientes sectores de la élite y la subélite,

o bien para hacerles frente y someterlas.

En su origen el populismo fue una respuesta reformista por medios políticos, a las insuficientes condiciones de crecimiento espontáneo revelados por los mercados latinoamericanos. Orientado hacia el mejoramiento de las condiciones de vida de las masas, fue asimismo una victoria política de estas últimas. Esto no fue en el sentido de eliminar el poder económico y político de- las viejas clases gobernantes, sino en el de imponerles por el camino electoral y por otros medios, la atención de las exigencias de las masas y la ampliación de su participación en los sistemas político y económico.

El reformismo populista en su fase ascendente, provocó una expansión del sistema económico y la aceleración de la industrialización. Esto favoreció una relación dialéctica entre el crecimiento de la economía y la creciente participación de las masas. Cuando los efectos deformadores de la excesiva inflación entre otros factores, quebraron la compatibilidad mínima entre el ascenso de la economía y la creciente participación, hubo que sacrificar algunos sectores para mantener la continuidad del proceso.

Los sectores de la élite y la subélite, gratificados por el populismo, condescendieron a aceptar sus beneficios, mientras el proceso se encontraba en su avance positivo. A medida que se iniciaron las dificultades provocadas por la inflación interna y las deudas externas a corto plazo, estos sectores se fueron volcando hacia la oposición.

La burguesía industrial, resultado del desarrollo populista en la etapa sustitutiva de importaciones, tuvo la oportunidad de establecer relaciones con las grandes empresas internacionales. En la medida en que se enfrentó con la crisis optó por convertirse en socia menor de las supercorporaciones, eludiendo los riesgos de una socialización.

Por su parte, los gobiernos populistas, no impusieron a las empresas nacionales sino un débil control, del mismo modo que a las empresas extranjeras; limitándose a la nacionalización de algunos servicios públicos y a la creación de monopolios estatales para ciertas industrias orientadas a la infraestructura.

Esta tendencia de subordinar la política económica a la política social, les costó el alejamiento de las principales élites dentro del proceso, debilitándolos

Comportamientos alternativos del reformismo y el populismo

El éxito del reformismo y el populismo, está dado principalmente por el logro de un cambio para el primero y de las metas distribucionistas para el segundo.
Por el contrario, el fracaso de sus metas, los lleva a situaciones de claudicación o radicalización.
La claudicación para el populismo, se da en el caso de que al no poder redistribuir los bienes entre las masas, adopta una actitud conservadora. Para el reformismo por su lado, al ver impedidas sus posibilidades de reforma, no atina a adoptar una posición que lo mantenga en el poder, ya sea mediante la convocatoria al pueblo, o me. diente mecanismos de alianza con otros sectores de la vida política y económica nacional.

La alternativa de la radicalización, lleva a adoptar un comportamiento reformista al populismo, y al reformismo, lo transforma en radical. Cabe destacar que los mecanismos de radicalización, sin un apoyo suficiente de otros contendientes por el poder, o sin el poder necesario para contenerlos, provoca la ruptura y por lo general el consiguiente golpe de Estado.

Variantes políticas dentro de las orientaciones

Hasta el presente, consideramos que dentro de la oscilación del péndulo latinoamericano en su tendencia por adoptar políticas convencionales por un lado y reformadoras por el otro, éstas se han visto configuradas por el análisis presentado anteriormente. Sin embargo, estas orientaciones, adoptan ciertas configuraciones, que muestran la real intención del régimen gobernante, o la situación a la que se va a regresar luego de una experiencia, especialmente en los casos de gobiernos que han adoptado un comportamiento reformados.

Statuquistas

Por lo general esta tendencia surge con posterioridad a una alternativa reformadora o populista. Su comportamiento puede ser gradualista o manifestarse en forma drástica. Se trata de una tendencia restauradora del orden convencional a partir de la consideración de que el anterior régimen reformista dio lugar a abusos en la participación de las masas.
Si la actitud "statuquisante" es de carácter gradualista, la anulación de las conquistas logradas por los reformista o populistas, queda congelada, adoptándose simplemente una orientación conservadora y dejando que el tiempo se encargue de anular esas conquistas mediante la mera pérdida de su vigencia.
En el caso de una manifestación drástica, el statuquismo se hace reaccionario, anulando todas las conquistas y volviendo al proceso a su anterior estado de cosas.

Por lo general se anula la participación de los partidos políticos en la vida pública, o en el caso en que se permita su participación, no representan una alternativa distinta dentro del proceso, ya que será meramente formal. La participación de las masas será nula, o marginal.

Progresistas

En realidad se trata de una orientación liberal, que adopta comportamientos reformistas. Su tendencia está orientada hacia el cambio del proceso, pero siguiendo los lineamientos básicos de los liberales en cuanto al sistema económico.
Su diferencia con el prosperitario está dada porque éste adopta un comportamiento redistribucionista con connotaciones populistas, mientras que el progresista procura el cambio en lo económico y lo social a través de un proceso de industrialización.
Dentro del comportamiento progresista, se da una creciente participación de las masas y una participación real de los partidos políticos.

Puede darse el caso que partidos conservadores adopten actitudes progresistas. En estos casos, no existe una participación de las masas en el proceso político ni una real actuación de los partidos políticos. El progreso se realizará principalmente en el ámbito económico más que en el social y con una total abertura a la inversión externa.

Reaccionario

Tampoco en este caso se trata de una orientación, sino más bien de una respuesta a una alternativa reformista, revolucionaria o progresista dentro del proceso; adoptando el comportamiento indicado en el statuquista.
Existen casos de gobiernos reaccionarios que no son contestatarios de orientaciones reformadores anteriores, sino que su comportamiento se debe simplemente al manejo de la política y economía de un país por un grupo oligárquico dominante, como en el caso de Nicaragua.

Prosperitario

Se establece una semejanza con el sistema imperante en España en el período colonial, en el que extraía riquezas de sus colonias, pero en vez de invertirlo en la industrialización productiva, lo utilizó en la adquisición de productos en el exterior, en muchos casos bienes suntuarios.
Tiene un trasfondo populista, pero es más bien de corte liberal, aperturista a la inversión externa. Realiza gran cantidad de obras públicas, pero desarrolla en forma escasa la industria.
Su comportamiento respecto de las masas es de carácter plebiscitario, ya que por lo general no sube al poder mediante elecciones, sino a través de un golpe de Estado. Sin embargo, pese a que procura el apoyo de las masas, desarrolla muy pocos programas de alcance social y hace uso del poder coercitivo.

Su política económica es más bien de carácter liberal, con apoyo en la inversión externa, especialmente para la explotación de recursos naturales.

Desarrollistas

Se trata de una nueva alternativa de carácter liberal con trasfondo reformista, pero el progreso se lleva a través del empresariado, procurando importantes inversiones para la industrialización.
Dado que en América Latina no existe una capacidad para generar ahorro interno a efecto de generar inversiones productivas; el desarrollismo actúa a través de la inversión extranjera, otorgando concesiones y recibiendo créditos.

Oligárquico

No se trata de una orientación, ni de una élite determinada, sino de un comportamiento según determinadas pautas tomadas de los sistemas políticos tradicionales de carácter convencional.
Se puede presentar en dos alternativas principales. Por un lado, un régimen que actúa en connivencia con un sector de la élite ligada a la tierra, con mentalidad conservadora. Su comportamiento por lo general es statuquista o reaccionario. Por el otro lado, puede tratarse de un régimen con base populista, pero que celebra alianzas con un sector de la oligarquía terrateniente, a efectos de lograr un alto grado de permisividad en el manejo de sus políticas; lo que limita la posibilidad de la participación de las masas.

Transformador

Se trata de un comportamiento dentro del cual pueden caber orientaciones.
Tiene una gran similitud con el reformismo pero es más radicalizado. El propósito del régimen es modificar la estructura total, tanto en lo económico y lo social.
Esta transformación puede ser radicalizada, si atiende a las consideraciones arriba expuestas. Pero surgen casos en que et régimen, dadas las circunstancias tanto internas como externas, se ve en la necesidad de realizar transformaciones arrasadoras, aún cuando su criterio está más cercano a lo convencional. Las causas internas pueden deberse a que las presiones de las masas sean muy importantes, y en lo internacional que otros países se encuentren realizando importantes reformas en lo económico y social y su "ejemplo" sirva como elemento de presión para que se adopte esta iniciativa.

El éxito de estas transformaciones depende principalmente de la capacidad que tenga el régimen de contener a las élites, como contendientes dentro del proceso.

Elementos para el análisis

A los efectos del manejo de los números que se presentan en las planillas como porcentaje, hago la aclaración de que los mismos fueron tomados del espectro dado por el cuadro. En los casos en que la totalidad de los porcentajes suma cien, se debe a que las variables han actuado dentro de las subcategorías expuestas como alternativas excluyentes; de modo tal que el régimen que adoptó una actitud o comportamiento no lo hizo en los restantes. Se dan casos en que la suma total es mayor que cien. Esto se debe a que el régimen adoptó comportamientos incluidos en más de una de las variables expuestas dentro de las subcategorías, dado que las mismas pueden ser complementarias. Por lo tanto, cada porcentaje expresado por variable, es sobre cien. Cuando la suma total no llega a cien, se debe a que no he encontrado datos suficientes, quedando espacios en blanco en el cuadro.
En términos globales, se puede decir que en materia de logros de los objetivos de desarrollo del universo de países que se han seleccionado, los alcances han sido muy pocos. Sólo un 23% de la totalidad de gobiernos analizados han tenido logros efectivos, mientras que el 77% restante tuvo interés en innovar pero sin logros reales o ha realizado escasas innovaciones.
Haciendo un análisis por país, del 23% de logros reales, un 46% le corresponden a los gobiernos venezolanos, un 15,4% a Perú, un 15,4% a El Salvador y el resto de países se reparten 23,2%, habiendo algunos en los que no se registraron logros.

En lo que al tipo de régimen hace, no. existe exclusividad en materia de logros. Algunos regímenes tienen éxito en determinados países, ya sea porque tienen recursos suficientes para implementar su criterio de desarrollo, o porque hubo un alto grado de permisividad o ambos elementos en forma conjunta. Entre los factores que jugaron un papel preponderante en los países con logros estén:

1) el que se haya llevado a cabo un proceso de industrialización especialmente orientado al desarrollo general, acompañado con la realización de infraestructura necesaria para que este crecimiento industrial sea efectivo;

2) que pudieran realizar un control efectivo, aunque éste fuera moderado, a la inversión externa. Esto no significa que la rechazaran definitivamente, sino que pudieron orientarla en un alto grado hacia aquellos sectores de mayor interés para el desarrollo por parte del sector gobernante;

3) en algunos casos, la existencia de una participación real de los partidos políticos en la escena. Esto significaría que contribuyeron a conformar una oposición real. Sin embargo, esto último no se puede tomar como una constante general, ya que El Salvador, prácticamente careció de partidos políticos, habiendo anotado logros importantes. Tal vez en estos casos, quienes pudieron jugar un papel importante, son algunos sectores de la élite.

La falta de estas mismas causas, se apuntan para la falta de logros reales por parte del resto de los regímenes analizados.

Dentro del grupo que obtuvo logros reales, se apuntan en primer lugar aquellos que adoptaron un comportamiento reformista, con un 31%; luego los prosperitarios o con un comportamiento prosperitario, con un 30,5%: a continuación los progresistas o con una actitud progresista con un 23%; y por último se encuentran los modernizantes o los que adoptaron una actitud modernizante, con un 15,5%.

Sin embargo, en el 23% de los casos, los reformistas o con una actitud reformista no alcanzaron muchos logros, o tuvieron interés en efectuar innovaciones pero sin logros reales. Lo mismo ocurre para el 10% de los que tuvieron un comportamiento modernizante; el 8% de los prosperitarios; y el 17% de los que adoptaron un comportamiento progresista. Esto pudo deberse a que su inclinación fue más de carácter convencional que verdaderamente reformadora, progresista o modernizante; o por el otro lado, debido a un bajo coeficiente de permisividad a una incapacidad en el manejo de las masas y de los grupos opositoras vinculados a las mismas; o a una baja viabilidad por deficiencias en la estructura económica y escasez de recursos naturales.

En ningún caso obtuvieron logros los gobiernos con un comportamiento populista o transformador radicalizado, quienes comparten un 10% de los casos; así como los conservadores y statuquistas, que comparten el 32%.

Participación política

En materia de participación política de las masas durante el período Y en términos generales, solo un 31,1% ha tenido una participación creciente o un alto grado de integración dentro del proceso; mientras que un 29,3% tuvo una participación marginal, quedando el resto sin participación.
Los países con más alto grado de participación han sido: Ecuador, Bolivia, Colombia y Guatemala. Mientras que El Salvador y Nicaragua ostentan la mayor cifra de marginalidad del proceso político.
Respecto de la intervención militar, ocupan también el primer lugar El Salvador y Nicaragua; habiéndose anotado el más alto índice de golpes militares en Guatemala, Honduras y El Salvador.

El más alto grado de participación de los partidos en la vida política, corresponde a Venezuela, Colombia, Bolivia y Costa Rica.

En lo que hace a regímenes en relación con la participación política de las masas, el mayor porcentaje da participación creciente, corresponde a aquellos con una orientación reformista, y en segundo lugar los populistas y modernizantes dentro de un sistema liberal. Por el otro, se encuentran los statuquistas, reaccionarios, prosperitarios Y los que no obstante la orientación, actuaron dentro de un criterio convencional.

Uso del poder coercitivo

Se ha dado en forma equilibrada, tanto el uso como la reticencia al empleo del poder coercitivo, correspondiendo un porcentaje mayor el primer caso.
Entre los países que hicieron un mayor uso del poder coercitivo, se encuentran Nicaragua, El Salvador y Guatemala.
Respecto de los regímenes, todos aquellos que se encuentran dentro del criterio convencional no obstante sus orientaciones, los statuquistas, reaccionarios prosperitarios Y conservadores. Los que han manifestado una reticencia al uso del poder coercitivo, se encuentran los reformistas Y los que adoptan una actitud progresista. La orientación populista se anota dentro de un relativo equilibrio en ambos casos.

Orientación del desarrollo

Principalmente el desarrollo ha sido orientado hacia el medio urbano o alternativamente hacia el medio urbano y el rural, con predominio del primero.
Ecuador, pese a que enunció políticas de desarrollo del medio rural, desempeñó la totalidad de sus actividades desarrollistas en el medio urbano. Colombia le sigue en este orden, aunque en menor medida. El resto de los países se han comportado dentro de las opciones alternativas.
Nicaragua es un caso particular dentro del análisis que he realizado, Ya que la mayoría de las tierras son propiedad de la familia gobernante de modo tal que su orientación alternativa no corresponde a un comportamiento reformista, sino al interés de desarrollo de sus propiedades a través de aportes del sector publico que ellos mismos manejan.

Visto desde el punto de vista de los regímenes adoptaron un comportamiento esencialmente urbano, los populistas, los que tuvieron una inclinación modernizante y los prosperitarios. El reformismo, se inscribió tanto en el sector rural, como en el alternativo; acompañándolo en este último caso los que tuvieron una actitud progresista, modernizante y los statuquistas. Estos últimos corresponden principalmente a Nicaragua y en consecuencia están dentro de las observaciones hechas para este país.

Reforma social

Sólo en un 34% de los casos, se llevó a cabo la reforma social o se lo hizo en forma moderada. En el resto, se siguió un criterio convencional, o simplemente se desarrollaron programas preexistentes sin realizar innovaciones.
Entre los países que favorecieron principalmente la reforma social o la desarrollaron en forma moderada, se encuentran Costa Rica, Venezuela y Bolivia. Honduras y Guatemala, lo hicieron en menor medida, y el resto de países optó por un comportamiento convencional, o por continuar programas preexistentes.
No la consideraron apropiada los regímenes de tipo prosperitario, éstos según el tipo de estilo dentro del que actuaron; y los statuquistas. Los populistas, progresistas y modernizantes, apoyaron programas preexistentes sin innovar o actuaron dentro de un comportamiento convencional; incluyéndose en este último caso también a los prosperitarios; mientras que apoyaron la reforma social o la desarrollaron moderadamente los reformistas Y en menor medida los prosperitarios.

Reforma agraria

En general se favoreció la reforma agraria (en los términos amplios establecidos en la introducción metodológica), o se la implementó en forma moderada, en un 42% de los casos analizados mientras que en el resto, no se la consideró, o se favoreció la agricultura sin hacer la reforma. Se apunta un mínimo de casos en que un régimen eliminó reformas realizadas anteriormente.
Analizado por países, encontramos que Venezuela, Ecuador y Guatemala, la favorecieron o la desarrollaron en forma moderada. El resto favoreció la agricultura, o no la tuvo en consideración. Bolivia depende de los períodos alternantes en que se haya encontrado, optó por favorecerla o desarrollarla en forma moderada, o no considerarla; en términos más o menos equilibrados. Venezuela es el único país que anotó la eliminación de reformas realizadas con anterioridad.
Los modernizantes, según el estilo dentro del que se desempeñaron, no consideraron a la reforma, o favorecieron a la agricultura y en algunos casos implementaron una reforma agraria moderada. Los statuquistas se inscribieron entre los que no la consideran o favorecen la agricultura. La orientación prosperitario se orientó hacia la agricultura, sin hacer la reforma, y se trata del único caso que eliminó una reforma llevada a cabo por un gobierno anterior, en Venezuela. Los que tuvieron un comportamiento progresista tuvieron una mayor tendencia a considerar a la agricultura que a realizar la reforma; mientras que populistas V reformistas la implementaron o la llevaron a cabo moderadamente.

Política económica

Esta se subdivide en dependiente y orientada a la autonomía.
En términos globales y para el primer caso, correspondió el más alto porcentaje a la aplicación de las siguientes medidas: continuidad de asesoría y asistencia técnica extranjera, seguida de la expansión de materias primas exportables y apertura a las importaciones sin restricciones quedando en último lugar la libre transferencia de ganancias y capital de las empresas extranjeras que operaron en los países en estudio.
En lo que hace a la orientación hacia la autonomía, el mas alto índice estuvo dado por la selección de medidas correspondientes a mi definición de nacionalismo económico {dada en introducción metodológica), junto con el acento en el aumento de la productividad y la diversificación de las exportaciones y el proteccionismo moderado. Hubo un índice muy bajo de nacionalización de empresas extranjeras.

Tomando los cómputos por país el comportamiento dependiente dentro del ítem continuidad de la asesoría y asistencia técnica extranjera, le correspondió el más alto índice a Ecuador y Nicaragua, en paridad de condiciones. En la libre transferencia de ganancias y capital, ocupa el primer lugar Honduras y le sigue Nicaragua. Para expansión de materias primas exportables, Ecuador, Nicaragua y en último término Bolivia. Apertura a las importaciones sin restricciones, Honduras, seguido de Perú. Apertura a las importaciones con controles variables según las circunstancias, Honduras ocupa nuevamente el primer lugar, dependiendo esto del régimen que haya estado de turno, siguiéndolo Colombia.

Respecto de la orientación autonomizante, el mayor porcentaje en nacionalismo económico lo ocupan Costa Rica y Venezuela, prácticamente en paridad de condiciones, siguiéndolos Bolivia. El acento en el aumento de la productividad y la diversificación de las exportaciones predominó como medida de desarrollo en Costa Rica, al igual que la aplicación de un proteccionismo moderado. Para el caso de sólo importaciones esenciales, el mayor índice lo tuvieron El Salvador y Guatemala, obteniendo este último un alto porcentaje en nacionalización de empresas extranjeras.

Los regímenes inscriptos principalmente dentro de una orientación dependiente son los que adoptaron un comportamiento populista, modernizante, statuquista y prosperitario. En los casos del segundo y el último, especialmente porque toda modernización o realización de obras implica grandes erogaciones que difícilmente pueden ser satisfechas mediante el ahorro interno. El populismo que actuó especialmente en Ecuador, se dedicó principalmente a la realización de obras en el sector moderno por ello puede estar encuadrado dentro de la explicación dada para los casos anteriores. La orientación statuquista generalmente actúa adscripta a la inversión y asesoría técnica extranjera.

Los regímenes que adoptaron una orientación progresista o reformadora, adoptaron un comportamiento autonomizante, aunque en una baja medida para el progresismo que se incluye dentro de los dependientes. Sin embargo, si analizamos a ambas orientaciones desde el punto de vista de los logros, este comportamiento autonomizante, fue más bien una intención que la verdadera implementación de medidas.

El statuquismo se encuentra dentro de todas las variables del subgrupo dependiente. Los populistas, actuaron principalmente dentro de la continuidad de la asesoría y asistencia técnica extranjera y la expansión de la producción de materias primas exportables. El comportamiento modernizante actuó en forma similar al populismo para este caso, pero dio apertura a las importaciones con controles variables según las circunstancias. Los prosperitarios actuaron según los países importando sin restricciones, o estableciendo controles variables según las circunstancias; siempre dentro del marco de la asesoría y la asistencia técnica extranjera.

Dentro de este grupo, los progresistas son los únicos que desarrollaron la expansión de materias primas exportables, acompañándolo con un acento en el aumento de la productividad y en la diversificación de las exportaciones, aunque dentro de un marco de asesoría y asistencia técnica extranjera.

El reformismo actuó dentro de todas las variables que implican el comportamiento autonomizante, con la salvedad que hiciéramos anteriormente respecto de los logros.

Orientación de la inversión

El mayor porcentaje dentro del análisis a la totalidad de los países, lo encontramos en la inversión orientada a la realización de obras públicas e infraestructura, especialmente en el sector moderno de la sociedad. Hubo un porcentaje un poco más bajo en las orientaciones hacia la industrialización. En la mayoría de las oportunidades esta actividad estuvo orientada hacia el desarrollo, realizándose muy pocas obras suntuarias, correspondiendo estas últimas a gobiernos con una tendencia prosperitario.
Observándolo por país, Costa Rica, Venezuela, Bolivia y Honduras son los que se han preocupado por favorecer el desarrollo. Bolivia, Colombia y Perú, centraron sus esfuerzas especialmente en el sector moderno, pero éste último junto a Venezuela también lo hicieron en el sector tradicional, en mayor medida que el resto. El Salvador y Guatemala son los países que más han realizado obras públicas e infraestructura, siguiéndolos Venezuela y luego Nicaragua. Este último país, especialmente en función de las necesidades de las propiedades y latifundios de la familia gobernante. Venezuela y Costa Rica son los que ostentan el más alto índice de industrialización.

Sector prioritario para el desarrollo

Las variables dentro de este subgrupo, al igual que en política económica, no son excluyentes, sino complementarias. Principalmente y con un altísimo porcentaje, corresponde al sector público (84,4%), el desempeño de las actividades hacia el desarrollo. En un 34,4%, de los casos éste fue encarado por el sector privado, generalmente como un complemento de la actividad pública; correspondiendo a empresas mixtas con control del gobierno, el resto.
Analizándolo por países se encuentran los mismos indicadores, observándose que Perú, Nicaragua, El Salvador, Honduras y Costa Rica llevan el mayor porcentaje de intervención del sector público en el desarrollo. Salvo en Ecuador, en el resto de países hubo actividad por parte del sector privado, especialmente en El Salvador, Honduras, Costa Rica y Guatemala. Las empresas mixtas con control del gobierno, actuaron sólo en Ecuador, Colombia, Nicaragua, Venezuela y Bolivia, correspondiendo el mayor porcentaje a Venezuela.
El caso de Nicaragua es particular, ya que la familia gobernante es propietaria de la mayoría de las empresas privadas del país; por lo que una empresa mixta con control del gobierno, es una empresa de propiedad de la familia gobernante y controlada por ella, y a la que se le aportan capitales públicos.

Inversión extranjera. El predominio en términos globales está dado por el estimulo brindando seguridades a la empresa extranjera; probablemente a la inviabilidad de las medidas de desarrollo, si se recurre exclusivamente a los recursos nacionales. A esta variable le correspondió el 36,2% da los casos anotados; mientras que en un 24% se la controla o hay un control moderado.

El mayor estímulo corresponde a Ecuador, siguiéndolo Nicaragua y Guatemala. Por el contrario, Bolivia es la que ha procurado en la mayoría de los casos un control total o en forma moderada.

Los comportamientos populistas, statuquisantes y prosperitarios se encuentran entre los que la estimulan brindándole seguridades. Los progresistas según el país dentro del que actuaron, le brindaron seguridades o la estimularon controlándola; mientras que los modernizantes, oscilaron entre un estímulo brindándole seguridades y un control moderado. Los comportamientos reformistas, según los países dentro de los que actuaron y el estilo, la estimularon controlándola, o la controlaron. De todas formas, esta actitud debe ser analizada a la luz de los logros, a los efectos de tener un panorama realista.

Instrumentos para al desarrollo

El principal instrumento V en un 58,6% de los casos, ha sido la inversión y los créditos extranjeros. Un 5,2% correspondió a la inversión nacional V subsidiariamente a la inversión extranjera.
Los índices por país, ubican a Ecuador en primer lugar, en materia de inversión y créditos extranjeros para el logro del desarrollo, siguiéndole El Salvador, Nicaragua y Colombia.
Por otra parte en Nicaragua, se ha registrado un alto índice de búsqueda del predominio económico por parte del sector gobernante.

Cabe destacar que en la totalidad de los países e indistintamente de los estilos y orientaciones, la mayoría de los gobiernos crearon o modificaron, instituciones y dependencias administrativas, constituciones, leyes, decretos, etc., como "principio de ejecución" de los objetivos programáticos que establecieron al asumir. Sin embargo, este comportamiento fundamentalmente programático y juridicista, en la mayoría de los casos no se correspondió con la realidad. De todas formas, este ha sido un "instrumento para el desarrollo' encarado en forma profusa dentro de los distintos criterios y a los efectos de modificar o revertir el estado de cosas.

Planificación del desarrollo

En el 63,8% de los casos, la actividad se ha dado en forma pragmática, mientras que en un 31% se llevó a cabo una planificación, aplicándola.
Los países que registraron un mayor índice de comportamiento pragmático en sus regímenes, han sido Ecuador, Nicaragua, Venezuela, Bolivia, Guatemala y El Salvador; mientras que según los gobiernos de turno, se anotó un porcentaje considerable de planificación y aplicación de las políticas, en Honduras y Costa Rica.
Los regímenes que anotaron en mayor medida un comportamiento orientado hacia la planificación y la aplicación de esos planes han sido los progresistas y prosperitarios, aunque los primeros, según los países y la forma en que establecieron su orientación, en muchos casos no hicieron aplicación de sus planes. El comportamiento pragmático correspondió a la mayoría, entre los que se encuentran principalmente los populistas, statuquistas, modernizantes y reformistas. Estos últimos en algunos casos, planificaron y aplicaron y en otros no hicieron aplicación de sus planes, pero su principal adscripción está dentro del pragmatismo.

Permisividad al funcionamiento del criterio

Tanto a nivel local como en la permisividad internacional, se ha anotado un alto índice de permisividad, o ésta ha sido moderada.
En el análisis de la permisividad local al funcionamiento del criterio, los países con mayor índice han sido Nicaragua, El Salvador y Guatemala, que por otra parte tuvieron los gobiernos más fuertes. En el resto, la tendencia fue alta o moderada en general. Esto se debe principalmente al bajo índice de relaciones entre los distintos regímenes en cada país: dependiendo su radio de acción —en los términos en que lo he definido en la introducción metodológica (permisividad de la elite local al funcionamiento del criterio)— de la reacción de las elites ante la aplicación de los distintos criterios.
Respecto de la permisividad internacional, Nicaragua, cuyo régimen fuera impuesto por Estados Unidos, obtuvo el mas alto porcentaje; y Ecuador y Guatemala en segundo lugar. En el resto y en términos generales, también la tendencia fue alta o moderada.

En términos comparativos, se da un mayor índice o éste es más elástico para el caso de la permisividad internacional, y en lo que hace a los intentos por iniciar nuevos "rumbos" en función de los diferentes criterios; pero esto está sujeto a que no se altere el equilibrio del sistema dentro de sus condiciones límites en el ámbito occidental.


Foto AutorEsta página fue hecha por: Luis DALLANEGRA PEDRAZA

Doctor en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Profesor y Evaluador en Cursos de Grado, Postgrado y Doctorado en el país y en el exterior.  Director del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) y de la Revista Argentina de Relaciones Internacionales, 1977-1981. Miembro Observador Internacional del Comité Internacional de Apoyo y Verificación CIAV-OEA en la "desmovilización" de la guerrilla "contra" en Nicaragua, 1990. Director de Doctorado en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina, 2002-2005. Investigador Científico del "Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas" (CONICET).


*  © Este trabajo es la versión actualizada y renovada de uno que fue realizado durante mi dirección del Centro de Estudios Internacionales Argentinos (CEINAR) entre 1977-1981. Fue publicado en la "Revistra Argentina de las Relaciones Internacionales", Vol. V, Nro 13, Enero-Abril 1979, CEINAR, Buenos Aires. El análisis abarca fundamentalmente la etapa 1930-1960, con algunos aspectos de actualización a la realidad de hoy especialmente en el marco metodológico y paradigmas de comportamiento del sistema político latinoamericano.
e-Mail: luisdallanegra@gmail.com 
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